El premio en la prensa
Pedro Tébar reivindica la riqueza de la cultura oral de Los Pedroches (El día de Córdoba, 30-3-09)Pedro Tébar recoge el premio Solienses (Córdoba, 30-3-09)
CULTURA Y PENSAMIENTO EN LOS PEDROCHES





































Aunque lo estuvimos acariciando con la punta de los dedos, finalmente no pudo ser, Gloria Romero se quedó a las puertas de las finales y nos dejó claro a todos, que el mérito no debe ser lo único que rige la vara de medir de Canal Sur y “Se llama Copla”.Gloria nos ha deleitado durante más de 20 semanas, con interpretaciones inigualables y muy difíciles, además de fieles a la auténtica esencia de la copla, con eso es con lo que nos quedamos, con varios meses de emociones, de sueño, de sufrimiento, de alegrías, de llamadas y mensajes, pero sobre todo de orgullo, por lo alto que nuestra vecina ha dejado el nombre de Villanueva del Duque.
Ahora solo nos queda agradecerle todo su trabajo, su constancia, su autenticidad, pero sobre todo su capacidad para luchar y sobreponerse a las dificultades, para ello, mañana lunes a las 17 h la vamos a recibir en la Plaza del Ayuntamiento, donde tendremos la oportunidad de expresarle y agradecerle todo lo bueno que nos ha hecho sentir y pasar.
Seguro que lo bueno empieza ahora, y desde aquí queremos desearle mucha suerte en esta nueva etapa, en la que esperamos que se confirme como la gran artista y cantante que es.
[Escrito por Julio López en Portal Villaduqueño]

Los de Alcobendas disfrutaron cuando escucharon a Penélope Cruz citar a la localidad en los oscars. También los jarotes, los de Villanueva de Córdoba, se pujaron como bacalao en agua cuando oyeron a Justo Molinero reivindicar sus raíces en la gala de los 12º Premios de la Música. De entrada, Molinero demostró que hay jarotes universales con tan buen catalán como los de Barcelona o los de Iznájar. Que se lo pregunten al president Montilla . Es un bello idioma catalán hecho para comunicarse, no para levantar barreras e incomprensiones.
El caso es que el premio a Justo Molinero tuvo sabor a jamón ibérico. Y ahora podría citar otros muchos jarotes destacados en poesía, en puestos ejecutivos de entidades financieras, en sindicatos como CCOO, en el Cabildo, en la radio andaluza... pero quizás sería injusto ante el resto de diez mil jarotes que, a su manera pero con igual espíritu, se han forjado en los fríos amaneceres de esas dehesas verde azuladas. Tierras duras para tiempos siempre duros. ¿Les parezco exagerado? Intenten cultivar en Los Pedroches, en donde a diez centímetros de la superficie se topa con roca madre. Mantengan ahí a la décima parte de la población de Córdoba durante siglos y luego me cuentan. Eso sí que ha sido una crisis larga.
Ayer me enteré del nacimiento de Alba Romero Vacas , otra jarota nacida para ser universal. Solo puedo regalarle la fórmula de Justo Molinero, el sistema que quizás deberíamos emplear todos para salir de la crisis actual: un 2% de realista pesimismo, un 4% de imaginación (de ese ingenio que da el hambre), un 3% de seguridad de que nadie va a sacarte de donde estás si no te sacas tú mismo, un 90% de trabajo callado y, sobre todo, un imprescindible 1% de fe.
[Juan M. Niza, Diario Córdoba, 18/3/09]




Un día, estaba tomando la leche a la puerta de la casa y me viene una culebra, empezó la culebra a darme vueltas al aldo mío, pensé que tenía hambre, saqué un platito de un alcornoque y de la leche que yo estaba bebiendo le di un tetecito y viene ella y empezó a bebérsela. Y al día siguiente vino otra vez a la misma hora. Y luego yo estaba en medio del valle, por la tarde y se me presenta y yo no conocí que era la misma y se me ponía en pie, y movía la cabeza; yo estaba haciendo un agujero en la tierra para coger perdices (...) Cogí una cabra y le saqué leche y se la di a la culebra y se la tomó y ya no se fue. Se enroscó a mi lado con la cabeza un poco alta y llegó un pajarito pequeño con la pechuga colorada y se puso en una ramita y la culebra que lo vio se fue levantando pa arriba, pa arriba y movía la cabeza y ella hacía así, y así, y el pajarito no se podía mover y cuando lo tuvo se me acercó a mí, poco a poco y yo pensé me lo quiere dar a mí y no sabía si cogerlo. Lo cogí y empecé a jugar con él y estando jugando con el pájaro se me escapó y la culebra al ver que se me escapó el pájaro, la culebra, como si fuera una persona, empezó a ir de un lado a otro como si quisiera reir. Yo estaba jugando con las pelotas de los quejigos, igual que una encina, echa una bellota amargosa, amarga mucho. Me cogió una bola de aquellas y me la trajo y al yo quitársela no me la soltaba; salía a correr, luego venía y me la soltaba al lado. Luego, yo empecé a cogerle confianza y se vino siempre conmigo.
(...)
Y una noche, de tantas hierbas como comía, alguna cosa me hizo daño y yo sentía que tenía un dolor muy grande, sentía como devolver y no podía, me venía una cosa muy amarga y sudaba, no podía dormir, entonces la culebra me pegó un latigazo para que me levantara, me levanté y me indicó que encendiera una antorcha, monte atado a la jara, que saliera fuera y me llevó por un poquillo de pradera y me indicó una hierba que había, una hierba pegada al suelo, con muchas ramas, muy colorada, me indicaba que la cogiera y yo cogí la hierba y me la llevé a la cueva y entonces me cogió la hierba con la boca y me le echó en un puchero de barro que tenía, yo entendí que tenía que cocerla, la eché agua y la cocí, y me indicó que me la bebiera, me lo bebí, no hacía dos minutos que había bebido aquel caldo, madre mía, echaba una cosa verdosa por la boca, como veneno, se me fue calmando y se me quitó.
(...)
Por la misma tarde, salí a correr, a beber agua y, como un kilómetro antes de llegar al río, se me pone la culebra delante de mí como diciéndome que no siguiera, que me detuviera, se levantó la culebra, y yo iba muy deprisa, pero me paré, me agarré a una madroña que había, y entonces ella me indicó que mirara, y miré, pero había mucho monte y no se veía nada, y vi a un paso un pozo de una mina y, entonces, cogí unas rocas, la tiré y la tiré y no oí el ruido, era muy profundo, si no es por ella no lo cuento."
En Matelandia, iban paseando las amigas Algebrina, Geometrina y Aritmetina cuando se encontraron con Thalecalculín, que las saludó efusivamente.
-Como vais juntas todo el rato y sois tan altas y tan parecidas –dijo-, siempre os confundo a las tres. Sé que vuestros padres se llaman Leonardo Euler, Agustín Cauchy y Carlos Gauss, pero no tengo claro cuál de estos apellidos os corresponde a cada una.
Las chicas, divertidas al ver la cara de desconcierto de Thalecalculín, decidieron proponerle el siguiente acertijo:
- Has de saber que en nuestras familias nos gusta coleccionar sellos -empezó a decir Algebrina-. Entre las tres tenemos 198 sellos, pero yo tengo 5 sellos más que Geometrina, y Aritmetina tiene 5 sellos más que yo.
-En cuanto a nuestros padres –continuó Geometrina-, Leonardo Euler tiene tantos sellos como su hija, Agustín Cauchy tiene el doble que su hija, Carlos Gauss tiene una vez y media el número de sellos de su hija, y entre todos los padres y todas las hijas tenemos 500 sellos.
-¿Podrías decirnos nuestros nombres y apellidos? –preguntó finalmente Aritmetina con una amplia sonrisa.



Antonio Merino, 2003-2025