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El premio en la prensa

Pedro Tébar reivindica la riqueza de la cultura oral de Los Pedroches (El día de Córdoba, 30-3-09)

Pedro Tébar recoge el premio Solienses (Córdoba, 30-3-09)
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Pequeña crónica del frío


Pedro Tébar dedica su libro a un lector.

Amaneció un día gélido y en toda la mañana no hizo sino empeorar. Cuando llegué a Pedroche, sobre las doce del mediodía, cayeron las primeras gotas, lo suficientemente tímidas como para pasar desapercibidas. El compás del convento de la Concepción estaba ya primorosamente preparado por el Ayuntamiento de Pedroche, volcado para la ocasión. La idea inicial, imaginando un día primaveral, había sido celebrar el acto al aire abierto del patio, pero la amenaza meteorológica nos obligó a cobijarnos en la galería. Alrededor de setenta personas, unas sentadas en los bancos que habíamos previsto, otras de pie, e incluso algunas refugiadas en la iglesia, asistieron al acto de entrega del Premio Solienses a Pedro Tébar.


Dadas las inclemencias del tiempo, hubimos de refugiarnos en la galería lateral.

Entre ellas muchos amigos, también desconocidos, con muchos de los cuales no pude tener ninguna atención. Hay un grupo de fieles anónimos que acompañan el peregrinar del Premio Solienses por los pueblos de Los Pedroches desde su creación, y con esa presencia lo hacen posible. Acudieron también escritores de la comarca, como Alejandro López Andrada, Juana Castro, Francisco Onieva, Juan José Pérez Zarco o Juan Bosco Castilla, y otros excusaron su asistencia por motivos personales. Acompañando a Pedro Tébar llegó también Pablo García Baena, poeta cordobés que constituye ya toda una leyenda en la historia de la poesía española: fundador del grupo Cántico y Premio Príncipe de Asturias de las letras en 1984, entre tantos otros méritos literarios. Su presencia, qué duda cabe, nos llenó de satisfacción y agradecimiento. Muchos amigos también del mundo de la cultura y la sociedad de Los Pedroches: miembros de Piedra y Cal, de Aliara, de Que pare el tren en Los Pedroches, de Plaza Pública, de Ofiarpe... Numerosos representantes políticos: Luciano Cabrera, presidente de la Mancomunidad de Los Pedroches, Juan Díaz, alcalde de El Viso y presidente de Adroches, Santiago Ruiz, alcalde de Pedroche (de cuyo Ayuntamiento también acudieron otros concejales, como Pedro de la Fuente, Miguel Romero o María José Moya), Serafín Pedraza, concejal de cultura de Pozoblanco, ex-alcaldes como Enrique González y Rafael Moreno... y muchos más lectores de Solienses que lograron el prodigio de que el frío fuera más suave.


El arado romano de Ofiarpe simboliza el Premio Solienses.

El alcalde de Pedroche abrió el acto brevemente para saludar a los presentes y darles la bienvenida a Pedroche:



Luego, yo mismo presenté el motivo que nos convocaba:



Teodora López, en nombre del jurado, comentó la obra premiada basándose en dos líneas principales: el miedo y el vocabulario autóctono [ver texto en pdf]:




Teodora López durante su intervención.

Y Pedro Tébar habló de su libro, de los motivos que le llevaron a escribirlo, de sus recuerdos sobre Pedroche, de Los Pedroches como tierra olvidada y la necesidad de su rescate, de la literatura como patrimonio cultural:



Al final, un público tan educado, que soportó estoicamente el frío raro del mediodía, recibió el premio de libros firmados por Pedro con largas dedicatorias autógrafas. El vino y el jamón pusieron de nuevo los cuerpos a tono y, por si quedaba aún algún deseo insatisfecho, se pudo visitar abiertamente, quizás por primera vez en su historia, el interior del viejo convento de clausura de la Concepción, ya adquirido por el Ayuntamiento de Pedroche para usos culturales y turísticos.

La sobremesa se alargó hasta casi las cuatro de la tarde (seamos sinceros: los últimos no se marcharon hasta que se acabó el jamón) y durante todas estas horas hubo tiempo de confraternizar, de hacer planes realizables para el futuro, de plantear propuestas y anunciar proyectos ya encaminados, de sugerir nuevas andanzas, de corregir otras ya emprendidas. En esta reunión anual de la cultura en Los Pedroches, el frío fue protagonista sólo hasta que lo venció el calor humano. Dentro de mucho tiempo aún lo recordaremos: sí, el año que pasamos tanto frío en Pedroche, cuando visitamos por primera vez el convento y llenamos la calle de color con las lilas cortadas en el claustro del aljibe. Aquel fue el año que descubrimos que los terrores de toda nuestra vida podían transformarse en leyenda, de la mano de Pedro Tébar, al que un día se le presentó la magia de la tradición y el milagro de la historia popular de Los Pedroches y no supo decir que no.


El compás del convento de la Concepción resultó un lugar ideal para este tipo de actos.


Alejandro saluda a Pedro, ante la mirada de Pablo García Baena.


La torre lo observaba todo.


Los tres premios Solienses y yo.


Teo charla con Francisco Onieva. Pérez Zarco fuma.


Los asistentes se acomodan antes de comenzar el acto.


El cortador de la Denominación de Origen Los Pedroches no tuvo un momento de descanso.


Juan Bautista Carpio, director del Museo Prasa Torrecampo, y Santiago Ruiz, alcalde de Pedroche, observan el yamur restaurado, que se expone temporalmente en la Oficina Municipal de Turismo, situada en una dependencia del convento.


Juana Castro y Pablo García Baena cogen lilas junto al aljibe.


El patio del convento fue habilitado por el Ayuntamiento expresamente para la entrega del Premio.

[Fotos: Dani Fernández y Antonio Merino]



Más en:

Plaza Pública
Blog de Punto Radio Pozoblanco
Siete Villas
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Entrega del Premio Solienses (avance)


Pedro Tébar, entre Antonio Merino y Teodora López, se dirige a los asistentes tras recoger el premio.

El frío y el mal tiempo deslucieron un poquito el acto, pero sólo en cuanto a la forma, no en el contenido. Este mediodía, de nuevo, gentes de la cultura de Los Pedroches nos hemos reunido para entregar el Premio Solienses a Pedro Tébar por su libro Canción de la madre del agua. Todo lo que humanamente puede cuidarse, salió según lo previsto: Santiago Ruiz, alcalde de Pedroche, saludó y dió la bienvenida a los asistentes; yo mismo presenté el Premio; Teodora López, en nombre del jurado, valoró el libro premiado y Pedro Tébar recogió y agradeció el galardón de Ofiarpe y desveló algunas de las claves de su obra, de su génesis y de su sentido. Los asistentes, unas setenta personas, departieron luego en amigable charla mientras se degustaba el vino de Señorío de Conde ofrecido por el Ayuntamiento y el exquisito jamón de Los Pedroches gentileza de la Denominación de Origen. Finalmente, entre comentarios de sorpresa y admiración, se visitaron las dependencias tanto tiempo abandonadas del Convento de la Concepción, confiados en el futuro de gloria que les aguarda.

Esta noche realizaremos una crónica más completa del acto (entenderán que necesite reposar las emociones, siendo tantas), con audios de las intervenciones y copias de los textos leídos, además de muchas fotografías. Mientras, como otras veces, tras esta intensa jornada de confraternización con la cultura comarcal, y aun aprendiendo de los errores para mejorar, podemos decir humildemente: misión cumplida.


Entregando a Pedro Tébar el premio realizado por Ofiarpe.


Vista de los asistentes tras la entrega del Premio.


De izquierda a derecha, Miguel Romero, concejal de Cultura de Pedroche, Santiago Ruiz, alcalde de Pedroche, Pablo García Baena, poeta, Juan Díaz, alcalde de El Viso y Luciano Cabrera, alcalde de Alcaracejos y presidente de la Mancomunidad de Los Pedroches, en el claustro del aljibe.


Una foto para el recuerdo: Alejandro López Andrada (Premio Solienses 2007), Pablo García Baena (Premio Príncipe de Asturias de las Letras 1984), Juana Castro (Premio Solienses 2005), Pedro Tébar (Premio Solienses 2008) y Antonio Merino (editor de Solienses), en el compás del convento.

[Fotos: Dani Fernández]
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El espejo del tiempo

A veces no hay como volverse a mirar para darse cuenta de cómo ha pasado el tiempo. Antonio Tejero Calderón, un hijo de emigrantes belalcazareños nacido en Francia, ha colgado en YouTube tres pequeños y fantásticos vídeos rodados en Belalcázar en 1981 y 1982 que deben contarse seguramente entre las más antiguas grabaciones existentes sobre Los Pedroches en formato de vídeo familiar. Y quién sabe si serán quizás las primeras, pues no creo que por aquellos años existieran aún por nuestros pueblos cámaras de vídeo y hubieron de ser los franceses quienes, como tantas veces, nos trajeran estas primeras muestras de civilización visual. Al verlas, uno siente la emoción de quien vuelve a contemplar un pasado conocido y ya tan lejano. Estas grabaciones caseras ofrecen todo el encanto descuidado del aficionado que nunca supuso esta trascendencia, pero al ver el desfile de cabezudos o el traslado de la imagen de la Consolación, uno parece asistir, salvando las distancias, a la salida de los obreros de la fábrica Lumière. Todos ellos resultan, además, documentos antropológicos de primer orden para testimoniar tanto dos fiestas tradicionales (romería de la Virgen de la Consolación, cuya imagen es transportada en un tractor, y cabezudos) como la vida cotidiana de la calle de hace hace más de veinticinco años, definiendo unos tipos humanos tan reconocibles (la secuencia de las mujeres posando para salir en el vídeo como si de una fotografía se tratara resulta realmente fascinante, o la del carro que se detiene, sin saber que lo que buscan los cámaras es precisamente movimiento: nada particular, al fin y al cabo, entre esas imágenes y éstas tan sólo han pasado setenta años). Quizás la estampa que nos devuelve el espejo nos produzca una sonrisa agridulce, pero así éramos nosotros entonces y, seguramente, así somos todavía.


Cabezudos en Belalcázar, 1981.


Virgen de la Consolación de Belalcázar, 1981.


Tarde de verano en una calle de Belalcázar, 1982.
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Refugios


El presidente de la Diputación y autoridades de Villanueva de Córdoba en el refugio de la guerra civil. (Foto: Diputación de Córdoba)

El presidente de la Diputación ha visitado el refugio antiaéreo de la Guerra Civil que se encuentra bajo la Plaza de España de Villanueva de Córdoba, a cuya rehabilitación como atractivo turístico ha contribuido la institución provincial. El resultado ha sido el descubrimiento de una enorme sala de bóvedas apoyadas sobre pilares de granito y ladrillo que se destinará a usos culturales. Más fotos pueden verse aquí.


Refugio de Villanueva de Córdoba (Foto: Villanueva de Córdoba en la Red)

Por su parte, con un presupuesto de 151.497 euros, el Ayuntamiento de El Viso ha incluido la adecuación y consolidación del refugio que se halla bajo la Plaza de la Constitución dentro de los proyectos del Fondo Estatal de Inversión Local. Me ha sorprendido gratamente que el Ayuntamiento de El Viso haya colgado en su web toda la documentación relativa a estos proyectos, pues me parece que emprende así un camino ejemplar de información y transparencia que tantas veces se echa en falta en nuestras administraciones públicas.

Con este proyecto de adecuación y consolidación del refugio de la Guerra Civil, se pretende -según se puede leer en un documento del proyecto- "la puesta en valor de la memoria de nuestra reciente historia, retrotrayéndonos en el tiempo para sentir por un momento las atroces experiencias vividas en la localidad en la época de la Guerra Civil española". En este refugio murieron 60 personas en el bombardeo del 24 de Diciembre de 1.938. En esta ocasión solamente se adecuará parte del actual refugio, dejando las ramificaciones de los túneles en su estado actual, y cerrándolas mediante mamparas de vidrio translucido, exponiendo al otro lado enseres relacionados con la indumentaria y costumbres de la época. Se instalará una iluminación de suelo a techo mediante balizas que se dispondrán por todo el recorrido y se incorporará, en su apertura al público, un hilo musical de sonido ambiente.

Se trata, sin duda, de otra buena noticia para nuestro patrimonio histórico monumental, que no se compone sólo de castillos medievales y ermitas serranas, sino también de estos testimonios de nuestra historia más reciente, que guardan en su configuración el documento de unos tiempos cercanos que pueden enseñarnos ya muchas lecciones para el futuro.
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Caminando por El Cerezo


Una de las más bellas estampas de Los Pedroches.

Una magnífica opción para estos días primaverales lo constituye una visita a la Aldea del Cerezo, una pedanía de Cardeña dentro del Parque Natural de Cardeña-Montoro. Al igual que otras poblaciones de la zona, esta aldea surgió como una venta del antiguo camino a Córdoba, pero quedó totalmente deshabitada en 1960. Entre 1968 y 1992 se rehabilitaron algunos edificios mediante una Casa de Oficios y Escuela Taller y en la actualidad constituye un centro de turismo rural con infinitas posibilidades no suficientemente explotadas.


Los edificios en ruinas conviven en El Cerezo con los restaurados.

Además de la belleza natural del enclave, el mayor atractivo del lugar reside en sus espectaculares rutas de senderismo. Una de ellas, la denominada "Vegueta del Fresno", requiere autorización previa de la Consejería de Medio Ambiente, dado el alto valor biológico de la zona que atraviesa. Son tres kilómetros y medio que conducen hasta el río Yeguas, cruzando, en descenso junto al arroyo Cantareras, una zona de hábitat de numerosas especies vegetales y animales protegidas, entre ellas la cornicabra y el lince. El entorno resulta espectacular, aunque las actuales obras de acondicionamiento del camino rompen a veces el idilio de tanta soledad.


Múltitud de riachuelos acompañan durante la ruta hasta el río Yeguas.


Monte mediterráneo, hábitat del lince ibérico.


Madrigueras artificiales para fomentar la cría de conejos, alimento del lince.

Otra alternativa con mucho encanto en esta época del año la ofrece el sendero de doce kilómetros que comunica El Cerezo con Azuel. Se trata de un impresionante paseo a través de un majestuoso encinar parcialmente adehesado en el que se dejan ver esos misteriosos afloramientos graníticos tan característicos de algunas zonas del paisaje comarcal. Un paseo bajo el sol cálido de la media tarde se transforma en una experiencia inolvidable.


Las rutas de senderismo están convenientemente señalizadas.


Sendero de El Cerezo a Azuel.


La dehesa se encuentra en estas fechas en todo su esplendor.


Denuncia: rústico portón impide el paso al caminante en el sendero de El Cerezo a Azuel.

Otras rutas señalizadas son El Cerezo-Venta del Charco y Cardeña-El Cerezo.
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Cita con las letras en Pedroche

Todas las personas interesadas por la cultura en Los Pedroches están invitadas el próximo domingo 29 de marzo, a las 12:30 del mediodía, a la entrega del Premio Solienses 2009 que realizaremos en el compás del antiguo convento de la Concepción de Pedroche, el cual está siendo acondicionado para la ocasión por el Ayuntamiento de Pedroche. El encuentro se concibe como una reunión cordial entre amigos y entre personas comprometidas con la cultura en la comarca, una ocasión anual en la que renovar el rito de nuestro amor por los libros y por todos aquellos que los hacen posibles.

¿Dónde?

Fundado en 1524 a petición de los vecinos por monjas de Santa Clara de la Columna de Belalcázar, el convento de Nuestra Señora de la Concepción de Pedroche tiene su origen en un antiguo beaterio de mujeres. El inmueble, por su ubicación en el núcleo histórico, cerca de la parroquia de la Transfiguración del Salvador y la Ermita de Santa María del Castillo, en cuyo entorno se ha desarrollado y ampliado la población, presenta unos importantes valores urbanísticos, dando lugar a la nomenclatura y creación de varias calles.

El edificio, de acuerdo con las pautas usuales de las fundaciones tardomedievales, debió levantarse sin un proyecto previo, construyéndose sucesivas dependencias a medida que aumentaban las necesidades de la comunidad. De las estancias originales se identifican, el compás, el refectorio, las cocinas, escalera principal, claustro del aljibe, corrales, huerta y cementerio.


Puerta de acceso al convento en la calle Francisco Botello.

El acceso principal del convento se realiza mediante portada que se abre directamente a la calle Francisco Botello y conecta con el compás. Está realizada con sillares de granito y compuesta por un arco geminado invertido, con rosca moldurada, despiece de dovelas y enmarcado con alfiz. El compás, donde se realizará el acto de entrega del Premio, es un espacio rectangular al que se abre, en el lado norte, una galería con seis arcos de medio punto sobre pilares de granito con capitel troncocónico. A esta galería se abren dos portadas, también de granito, la primera resuelta mediante un sencillo arco de medio punto y la segunda mediante un arco entre molduras enmarcado por alfíz de tradición mudéjar. Frente a este pórtico se encuentra la puerta de entrada al templo.


Compás del Convento de la Concepción de Pedroche, donde se realizará la entrega del Premio Solienses 2009.


Una de las portadas que se abre al compás del convento.


Campanario de la iglesia del convento.

El Claustro del Aljibe, uno de los lugares con más encanto del conjunto, es un gran espacio irregular ajardinado con frutales (granados, limoneros, etc.) y arbustos aromáticos, como jaras y laurel, y plantas decorativas, como rosales. En un lateral está acotado por un cuerpo longitudinal de dos plantas con galería de arcos de medio punto rebajado con alfíz de tradición mudéjar, donde se ubicaban las antiguas celdas. En este claustro existe un brocal de pozo fechado en 1956 de estilo neobarroco.


Pozo en el Claustro del aljibe.

La Iglesia, situada transversalmente con respecto al exterior, es de las denominadas de cajón, de una sola nave con sencilla cubierta de armadura de par y nudillo, y presbiterio cubierto con cúpula sobre pechinas decoradas con pinturas. A los pies se encuentra el coro, dividido en coro bajo y alto.

El convento (con excepción de la iglesia y alguna otra dependencia propiedad del Obispado) ha sido adquirido recientemente por el Ayuntamiento de Pedroche para proceder a su rehabilitación con la intención de dedicarlo a usos culturales y turísticos. La entrega del Premio Solienses 2009 es la primera actividad pública no estrictamente religiosa que se realiza en este lugar.

¿Cómo llegar?

El convento se encuentra en el número 12 de la calle Francisco Botello. En el siguiente mapa (pinchar para verlo más grande) se muestra su ubicación dentro del entramado urbano y las principales carreteras de acceso.



¿Qué?

En acto consistirá en la entrega al autor premiado de un objeto artístico confeccionado por la Asociación de artesanos de Los Pedroches (Ofiarpe). Antes, Teodora López, en nombre del jurado, comentará los valores literarios que han hecho a Canción de la madre del agua merecedera de este premio. Los asistentes serán obsequiados con marcapáginas alusivos al Premio realizados para la ocasión por Gráficas Fernández de Hinojosa del Duque y por cortesía de la Asociación "Piedra y Cal" de Pozoblanco se distribuirán ejemplares del calendario que divulga las ermitas de la comarca. Al término, tomaremos una copa de vino ofrecida por el Ayuntamiento de Pedroche y una degustación de jamón por gentileza de la Denominación de Origen Los Pedroches. De este modo, unimos a nuestra voluntad de promoción de la literatura de Los Pedroches la defensa y el conocimiento del patrimonio histórico comarcal y la difusión de nuestros productos autóctonos. A todos los que acudáis, ésta es la única obligación que se os pide: disfrutad y luego contad por todo el mundo lo que habéis visto y vivido, para que sepan que existimos.

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Todos con Gloria en Villanueva del Duque

Aunque lo estuvimos acariciando con la punta de los dedos, finalmente no pudo ser, Gloria Romero se quedó a las puertas de las finales y nos dejó claro a todos, que el mérito no debe ser lo único que rige la vara de medir de Canal Sur y “Se llama Copla”.

Gloria nos ha deleitado durante más de 20 semanas, con interpretaciones inigualables y muy difíciles, además de fieles a la auténtica esencia de la copla, con eso es con lo que nos quedamos, con varios meses de emociones, de sueño, de sufrimiento, de alegrías, de llamadas y mensajes, pero sobre todo de orgullo, por lo alto que nuestra vecina ha dejado el nombre de Villanueva del Duque.

Ahora solo nos queda agradecerle todo su trabajo, su constancia, su autenticidad, pero sobre todo su capacidad para luchar y sobreponerse a las dificultades, para ello, mañana lunes a las 17 h la vamos a recibir en la Plaza del Ayuntamiento, donde tendremos la oportunidad de expresarle y agradecerle todo lo bueno que nos ha hecho sentir y pasar.

Seguro que lo bueno empieza ahora, y desde aquí queremos desearle mucha suerte en esta nueva etapa, en la que esperamos que se confirme como la gran artista y cantante que es.

[Escrito por Julio López en Portal Villaduqueño]
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Con un 1% de fe


Justo Molinero al recoger su Premio de la Música el pasado jueves 12 de marzo (Foto: Enrique Cidoncha).

Los de Alcobendas disfrutaron cuando escucharon a Penélope Cruz citar a la localidad en los oscars. También los jarotes, los de Villanueva de Córdoba, se pujaron como bacalao en agua cuando oyeron a Justo Molinero reivindicar sus raíces en la gala de los 12º Premios de la Música. De entrada, Molinero demostró que hay jarotes universales con tan buen catalán como los de Barcelona o los de Iznájar. Que se lo pregunten al president Montilla . Es un bello idioma catalán hecho para comunicarse, no para levantar barreras e incomprensiones.

El caso es que el premio a Justo Molinero tuvo sabor a jamón ibérico. Y ahora podría citar otros muchos jarotes destacados en poesía, en puestos ejecutivos de entidades financieras, en sindicatos como CCOO, en el Cabildo, en la radio andaluza... pero quizás sería injusto ante el resto de diez mil jarotes que, a su manera pero con igual espíritu, se han forjado en los fríos amaneceres de esas dehesas verde azuladas. Tierras duras para tiempos siempre duros. ¿Les parezco exagerado? Intenten cultivar en Los Pedroches, en donde a diez centímetros de la superficie se topa con roca madre. Mantengan ahí a la décima parte de la población de Córdoba durante siglos y luego me cuentan. Eso sí que ha sido una crisis larga.

Ayer me enteré del nacimiento de Alba Romero Vacas , otra jarota nacida para ser universal. Solo puedo regalarle la fórmula de Justo Molinero, el sistema que quizás deberíamos emplear todos para salir de la crisis actual: un 2% de realista pesimismo, un 4% de imaginación (de ese ingenio que da el hambre), un 3% de seguridad de que nadie va a sacarte de donde estás si no te sacas tú mismo, un 90% de trabajo callado y, sobre todo, un imprescindible 1% de fe.

[Juan M. Niza, Diario Córdoba, 18/3/09]



Justo Molinero también se acordó de su pueblo al recoger el Premio Ondas en 2007.
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Relatos

Adroches acaba de informar en su web, con fecha 16 de marzo de 2009, que el I Concurso Literario de Relato Corto ambientado en los Espacios Mineros de Los Pedroches, convocado en junio de 2008, se falló en noviembre del año pasado. Por qué, siendo así, han decidido no publicar el veredicto hasta ahora constituye todo un misterio. Como jurado actuaron, además de dos representantes del Grupo de Desarrollo Rural, Juana Castro, Juan Bosco Castilla y Alejandro López Andrada, resultando ganador el relato "El último suspiro de Fat Daisy", de Antonio María Cabrera Calero. Obtuvo un accesit "Todos eran Mariano", de Inmaculada González Benavides.

Por otro lado, un total de 359 relatos (procedentes de todas las comunidades españolas y de otros países como Argentina, Israel, Suecia, Francia, Chile, Grecia o Estados Unidos) se han presentado al IX Certamen de Narrativa Corta "Villa de Torrecampo", que convoca el Ayuntamiento de Torrecampo y la Asociación Benéfico Sociocultural y Deportiva PRASA y cuenta con un premio de 3.000 euros. El fallo del jurado se hará público el próximo 17 de abril y se entregará el 2 de mayo, con motivo de la romería y fiestas de la Virgen de Veredas.
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La caza en Cardeña


Fachada de la antigua fábrica de harinas de Cardeña.

Al pasar casualmente esta tarde por Cardeña, me sorprendí al encontrar abierto un nuevo espacio expositivo inaugurado hace pocos meses en Los Pedroches, al que, sin embargo, sería un exceso llamar "museo". Más bien se asemeja a eso que modernamente se denomina "centro de interpretación", en esta ocasión dedicado a la caza. Se trata de un breve recorrido por la historia de la actividad cinegética a través de paneles informativos y de un pequeño "laberinto" con juegos de luces en el que sorprenden imágenes, sonidos y olores relacionados con el tema. La instalación, sinceramente, deja indiferente al turista, pero la iniciativa tiene la virtud de permitir visitar el edificio que la acoge, una antigua fábrica de harinas que conserva algunas estructuras arquitectónicas originales, sucediendo aquí -como en tantas otras ocasiones- que el continente tiene mayor interés que la muestra que exhibe.

La exposición prescinde absolutamente del inmueble en su planteamiento, cuando hubiera sido tan fácil integrar ambos contenidos, pero en la planta superior se conservan aún algunas maquinarias de la vieja fábrica que deberían también recuperarse y mostrarse como elementos relevantes del patrimonio industrial de Los Pedroches. El edificio de la antigua fábrica de harinas fue donado al Ayuntamiento de Cardeña por las hermanas Lucía y Paquita Sánchez Pozo y ha sido rehabilitado con ayudas de los Fondos Leader y Cajasur.


La exposición se basa en paneles explicativos.


Escalera de subida a la planta superior.


Algunas maquinarias de la vieja fábrica.
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Juguetes solidarios

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La historia de Marcos

Con su nueva película Entrelobos, Gerardo Olivares pretende "enseñar la Sierra de Córdoba como nunca se ha hecho y de paso apoyar la candidatura de la capitalidad cultural cordobesa a nivel mundial". Tras el monumental fiasco de El libro de las aguas (fiasco artístico y comercial, pero también político, del que quizás alguien debiera dar cuenta), tal vez convendría ir con tiento en estas aventuras cinematográficas que, con tal de obtener los apoyos institucionales necesarios, más preocupadas parecen andar en aspectos promocionales que en los puramente cinematográficos.

La película Entrelobos, que próximamente comenzará a rodarse en el Parque Natural de Cardeña-Montoro, está basada en la historia real de Marcos Rodríguez Pantoja, un niño salvaje que, según se anda difundiendo como avanzadilla, habría sido vendido a los siete años por su padre para cuidar rebaños de cabras y ovejas y abandonado finalmente en el monte durante doce años, sin apenas contacto con la civilización. Marcos, que aún vive, es natural de Añora.

Reconozco que esta historia no me gusta y que, sobre todo, no me gusta que se cuente esta historia de Los Pedroches. Quizás sean prejuicios infundados, pero me temo que la película podría transmitir una imagen nuevamente desenfocada de nuestra comarca, donde se venden y compran niños como reflejo de una sociedad atrasada y miserable, inculta y sin civilizar. Y la realidad muy bien pudiera ser otra.

Según el investigador Gabriel Janer Manila en su libro La problemática educativa dels infants selvátics: El caso de Marcos (Barcelona, 1984), Marcos Rodríguez Pantoja nació en Añora el siete de junio de 1946. Sus padres fueron Severino Rodríguez y Araceli Pantoja. Un comentario anónimo en Solienses aporta más datos sobre su filiación a efectos de identificación local: "Este niño nacio en Añora hijo de Severino a su vez hijo de Antonia Luna que era su abuela paterna e hijo de Araceli Pantoja a su vez hija de Marcos Pantoja apodado como Marcos el de la chaparra su abuelo materno". El matrimonio partió pronto a vivir a Madrid por falta de recursos económicos y allí, quizás a consecuencia de un parto dificultoso, murió la madre dejando tres niños. Uno de ellos marchó con una tía de Madrid y otro con unos familiares de Barcelona, quedando tan sólo Marcos al cuidado de su padre. Severino volvió a casarse enseguida con una mujer originaria de Cardeña, que también tenía un hijo. La familia no tarda en regresar al pueblo de la esposa, a comienzos de los años cincuenta.

Un día, quizás a la edad de siete años, "un señor con un caballo" pagó un dinero a su padre y se lo llevó a una sierra a cuatro kilómetros de Fuencaliente, donde quedó al cuidado de un anciano pastor que habitaba una cueva. Éste le enseñó algunas técnicas de supervivencia hasta que también se marchó, quedando Marcos abandonado al cargo de los rebaños hasta que, años después, fue recogido por la Guardia Civil.

Esta historia fue narrada y analizada desde el punto de vista antropologico y educativo por Janer Manila, un escritor especializado en literatura infantil y juvenil de corte fantástico. En su obra antes citada transcribe los testimonios orales del propio Marcos y a traves de ellos se han escrito y transmitido sus vivencias. Se trata, por tanto, de una fuente de información subjetiva de imposible contraste, dada la naturaleza de los hechos contados. Yo quisiera aquí reproducir algunos de los testimonios que Janer pone en boca de Marcos, obtenidos en 1975-76 y referidos a un episodio que llamaremos "Mi amiga la culebra":

Un día, estaba tomando la leche a la puerta de la casa y me viene una culebra, empezó la culebra a darme vueltas al aldo mío, pensé que tenía hambre, saqué un platito de un alcornoque y de la leche que yo estaba bebiendo le di un tetecito y viene ella y empezó a bebérsela. Y al día siguiente vino otra vez a la misma hora. Y luego yo estaba en medio del valle, por la tarde y se me presenta y yo no conocí que era la misma y se me ponía en pie, y movía la cabeza; yo estaba haciendo un agujero en la tierra para coger perdices (...) Cogí una cabra y le saqué leche y se la di a la culebra y se la tomó y ya no se fue. Se enroscó a mi lado con la cabeza un poco alta y llegó un pajarito pequeño con la pechuga colorada y se puso en una ramita y la culebra que lo vio se fue levantando pa arriba, pa arriba y movía la cabeza y ella hacía así, y así, y el pajarito no se podía mover y cuando lo tuvo se me acercó a mí, poco a poco y yo pensé me lo quiere dar a mí y no sabía si cogerlo. Lo cogí y empecé a jugar con él y estando jugando con el pájaro se me escapó y la culebra al ver que se me escapó el pájaro, la culebra, como si fuera una persona, empezó a ir de un lado a otro como si quisiera reir. Yo estaba jugando con las pelotas de los quejigos, igual que una encina, echa una bellota amargosa, amarga mucho. Me cogió una bola de aquellas y me la trajo y al yo quitársela no me la soltaba; salía a correr, luego venía y me la soltaba al lado. Luego, yo empecé a cogerle confianza y se vino siempre conmigo.

(...)

Y una noche, de tantas hierbas como comía, alguna cosa me hizo daño y yo sentía que tenía un dolor muy grande, sentía como devolver y no podía, me venía una cosa muy amarga y sudaba, no podía dormir, entonces la culebra me pegó un latigazo para que me levantara, me levanté y me indicó que encendiera una antorcha, monte atado a la jara, que saliera fuera y me llevó por un poquillo de pradera y me indicó una hierba que había, una hierba pegada al suelo, con muchas ramas, muy colorada, me indicaba que la cogiera y yo cogí la hierba y me la llevé a la cueva y entonces me cogió la hierba con la boca y me le echó en un puchero de barro que tenía, yo entendí que tenía que cocerla, la eché agua y la cocí, y me indicó que me la bebiera, me lo bebí, no hacía dos minutos que había bebido aquel caldo, madre mía, echaba una cosa verdosa por la boca, como veneno, se me fue calmando y se me quitó.

(...)

Por la misma tarde, salí a correr, a beber agua y, como un kilómetro antes de llegar al río, se me pone la culebra delante de mí como diciéndome que no siguiera, que me detuviera, se levantó la culebra, y yo iba muy deprisa, pero me paré, me agarré a una madroña que había, y entonces ella me indicó que mirara, y miré, pero había mucho monte y no se veía nada, y vi a un paso un pozo de una mina y, entonces, cogí unas rocas, la tiré y la tiré y no oí el ruido, era muy profundo, si no es por ella no lo cuento."

Mi natural escepticismo no es que me haga dudar de estos relatos memoriales, sino más bien de su interpretación, como la de toda la historia de Marcos. Un niño, como tantos en su época, dedicado a las labores ganaderas desde muy pequeño, cuidando rebaños en la sierra como tantos otros de su edad en tiempos de hambre y miseria generalizada. En la novela de la vida de uno de ellos, sublimada por su Jean Itard particular, encontramos la materia cinematográfica para una película moral o paisajística, pero no nos gustaría vernos reflejados en un retrato histórico tejido con tales estigmas de subdesarrollo.


"El Pequeño salvaje" de François Truffaut (1960)
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Semana Santa de Hinojosa del Duque

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Genio matemático

En Matelandia, iban paseando las amigas Algebrina, Geometrina y Aritmetina cuando se encontraron con Thalecalculín, que las saludó efusivamente.

-Como vais juntas todo el rato y sois tan altas y tan parecidas –dijo-, siempre os confundo a las tres. Sé que vuestros padres se llaman Leonardo Euler, Agustín Cauchy y Carlos Gauss, pero no tengo claro cuál de estos apellidos os corresponde a cada una.

Las chicas, divertidas al ver la cara de desconcierto de Thalecalculín, decidieron proponerle el siguiente acertijo:

- Has de saber que en nuestras familias nos gusta coleccionar sellos -empezó a decir Algebrina-. Entre las tres tenemos 198 sellos, pero yo tengo 5 sellos más que Geometrina, y Aritmetina tiene 5 sellos más que yo.

-En cuanto a nuestros padres –continuó Geometrina-, Leonardo Euler tiene tantos sellos como su hija, Agustín Cauchy tiene el doble que su hija, Carlos Gauss tiene una vez y media el número de sellos de su hija, y entre todos los padres y todas las hijas tenemos 500 sellos.

-¿Podrías decirnos nuestros nombres y apellidos? –preguntó finalmente Aritmetina con una amplia sonrisa.


El sábado 28 de marzo se celebrará en el IES Los Pedroches de Pozoblanco (a la vez que en sendos centros de Lucena y Córdoba capital) la fase provincial de la XXV Olimpiada Matemática Thales para alumnos de 2º de ESO, organizada por la Sociedad Andaluza de Educación Matemática Thales. La fase regional se celebrará en Huelva y la nacional en La Laguna. En la convocatoria del año pasado [fotos] participaron 39 alumnos procedentes de diversos institutos de Los Pedroches. Aquí pueden verse los problemas que tuvieron que resolver los alumnos en aquella edición, entre los que se encuentra el que reproducimos arriba.
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La prehistoria de la historia de San Martín

Con gran afluencia de público, en un día gozosamente primaveral, se procedió ayer a la inauguración y bendición de la ermita que el pueblo de Añora ha construido para su patrón San Martín en un paraje hasta ahora de propiedad municipal ubicado en Los Jarales. Al leer la crónica de la jornada y escuchar las palabras de agradecimiento del alcalde, sin embargo, me ha dado la impresión de que se quisiera transmitir la idea de que todo lo referido a la hermandad, ermita y paraje de San Martín comenzó a gestionarse en 1995, cuando el actual regidor llegó a la alcaldía noriega por primera vez. Sin embargo, basta consultar la hemeroteca local para descubrir (entre muchas otras cosas tan reveladoras) que la inquietud martiniana surgió en Añora al menos dos años antes y que las negociaciones con la familia Moreno Cabrera en torno a la adquisición del terreno por parte del Ayuntamiento de Añora comenzaron al menos un año antes de que el actual alcalde ocupara el sillón consistorial, aunque bien es cierto que la resolución de las gestiones se completaron con Bartolomé Madrid ya como alcalde, en los dos primeros meses de su primera legislatura. El pueblo de Añora tiene una deuda de gratitud con la familia Moreno Cabrera por la donación de las seis fanegas de tierra que constituyeron el germen del actual parque San Martín, pero quizás algún día debiera aclararse por qué la generosidad fue sólo posible con un alcalde del Partido Popular.


Bartolomé Madrid, alcalde de Añora, se dirige a los vecinos durante los actos de inauguración de la ermita de San Martín (14-3-09). (Cortesía de Punto Radio Pozoblanco)



Escrito de la Comisión Gestora de la Hermandad de San Martín publicado en el Boletín Municipal de Añora en agosto de 1993. (Pinchar en la imagen para agrandarla).


Escrito de la Comisión Gestora de la Hermandad de San Martín publicado en el Boletín Municipal de Añora en agosto de 1994. (Pinchar en la imagen para agrandarla).


Escrito de la Comisión Gestora de la Hermandad de San Martín publicado en el Boletín Municipal de Añora en agosto de 1995. (Pinchar en la imagen para agrandarla).

Quizás la nómina de agradecimientos, tan merecidos, debiera ampliarse a la vista de estos documentos.