Encinas arrancadas y cortadas en trozos: estas son hasta ahora las únicas obras del Ave en Los Pedroches.Me tranquilizó
leer que el Ministerio de Fomento considera las actuaciones en alta velocidad y el transporte por ferrocarril como una prioridad y que, por tanto, no se verán afectadas por la rebaja del gasto público incluida en el plan de austeridad presentado por el Gobierno para reducir el déficit, aunque, no obstante, hace tiempo que mantengo una inquietud: en el
anuncio de licitación de las "Obras para la reforma integral de la estación de Villanueva de Córdoba" se especificaba que la apertura de ofertas se realizaría el 27 de enero (y la apertura técnica antes: el 15 de enero), sin que desde entonces, ya casi un mes, se haya publicado en la página del Adif (
Perfil del contratante) la adjudicación de la obra. Y, siendo el plazo de ejecución de nueve meses, veo que la cosa se pone ya fea para que la estación pueda estar
operativa a comienzos de 2011, tal como
anunció en noviembre del año pasado Antonio González, presidente del Adif.
Las obras de explanación apenas alcanzan un kilómetro y medio.Ítem más. Las obras de acondicionamiento de la carretera A-421 hasta la confluencia con la CO-5100 (acceso a la estación), cuya
primera piedra se puso hace ya cinco meses con toda pompa y circunstancia, siguen paralizadas tras un tímido amago de inicio frustrado. A pesar de que la Delegada de Obras Públicas en la provincia, Mar Jiménez, declaró recientemente en los micrófonos de
Radio Luna que "esa obra ya está en marcha" y que "estamos en la actualidad quitando el vallado y reponiéndolo", lo cierto es que allí tan sólo se han realizado hasta el momento algunos movimientos de explanación de tierras en apenas un kilómetro y medio, pero las actuaciones hace tiempo que se abandonaron y en el lugar no existe actualmente ninguna señal de actividad y, desde luego, ninguna que afecte a las paredes tradicionales de las cercas: "un vallado muy especial", según la delegada.
Ninguna máquina en el horizonte.El único movimiento que allí puede observarse lo constituye, una vez más, el producto de la agresión incompetente y de la falta de respeto absoluta por los valores históricos y naturales de Los Pedroches. Según la delegada, "estamos procediendo a quitar algunas encinas porque necesitamos ampliar el espacio, pero todo eso se está haciendo de manera coordinada con Medio Ambiente, pues se sabe la importancia que la encina tiene como valor de patrimonio medioambiental". Pero lo que yo he visto esta tarde es una cosa bien distinta. Al menos una veintena de encinas han sido vilmente arrancadas de cuajo o cortadas en rodajas. Ignoro si se ha realizado un estudio de impacto ambiental y si los técnicos han aconsejado este modo de proceder, pero el paisaje agreste que hoy puede verse asemeja los restos de una batalla cruenta: encinas masacradas a las que ni siquiera se les ha ofrecido la oportunidad de continuar su vida en otro lugar. Como tantas veces, se ha preferido la solución más drástica y menos complicada, sin ningún miramiento a la sensibilidad de los naturales del lugar, que andan ahora, ingenuos, constituyendo una asociación para la defensa de la dehesa.
Quienes hemos luchado duro en favor de la estación del Ave en Los Pedroches no la queremos a cualquier precio. No al precio del hacha y la apisonadora. Resulta evidente que se necesita despejar de árboles el terreno para ampliar la superficie de la calzada o para eliminar curvas, pero uno pensaba que estos procedimientos bárbaros estaban ya totalmente desterrados de la actuación pública y que el trasplante de los árboles constituía una medida rutinaria de actuación. Qué paradoja va a resultar si, tras tantos años de anhelo, tras meses de vacío y promesas incumplidas, la gran perjudicada vaya a ser otra vez la dehesa, esa compañera de viaje en los siglos de historia de Los Pedroches, la que, como una madre,
siempre observa, sufre y calla.
Por favor, que alguien ponga freno a esta sangría. Que no se repita la historia una vez más.
Despojos que duele mirar.
El paisaje resulta desolador.
El escenario de una batalla.
Un tronco cortado a la altura de un metro.
Arrancada de raiz.
El fin de una civilización.
Estas encinas también deberán quitarse de aquí, pero... ¿no pueden trasplantarse a otro lugar?