Las botargas de Almiruete
Desfile de las botargas por las calles de Almiruete (Guadalajara) [Fotos: Solienses].
Máscara de botarga.
Al toque de cuerno, las botargas descienden de la sierra que rodea Almiruete y, escoltados por pastores veteranos, hacen sonar sus cencerros. Se desconoce el punto exacto por el que van a hacer su entrada en el pueblo. Al encontrarse con la gente que aguarda, algunas botargas tiznan con un corcho quemado la cara de los visitantes, como símbolo de transgresión. Tras pasar por la plaza y dar unas vueltas por las calles, los mozos buscan a las mascaritas, que esperan ocultas en una casa. Después del encuentro, se emparejan botargas y mascaritas y juntos desfilan lanzando sobre el público que los contempla confeti y pelusa de junco, como símbolo de fertilidad, dicen. Todo termina con una fiesta en la plaza donde se reparte vino y carne asada.
Las botargas desfilando con las mascaritas.
Como en otras fiestas populares que hemos reseñado en Solienses, las botargas de Almiruete conservaban todavía un fondo de autenticidad garantizado por el aislamiento geográfico del pueblo. Allí hay que ir expresamente, la carretera se acaba en su plaza, no hay nada después, salvo la sierra. El interés que últimamente están despertando los rituales de naturaleza etnológica está ayudando a su pervivencia, siempre que sepa encontrarse el punto de equilibrio exacto entre el respeto a la tradición y la entrega a los intereses del turismo rural. La aldea es un pecio de la España vacía y en su auxilio acuden hijos y nietos de antiguos habitantes del lugar, que rejuvenecen la tradición y la renuevan.
Las botargas y las mascaritas de Almiruete, de momento, han conseguido el objetivo primitivo de estos ritos ancestrales: que la vida resucite cada invierno en las frías calles de una aldea condenada irremediablemente a desaparecer. El oso y el domador, otros personajes insólitos de la representación ritual de Almiruete, este año no hicieron su aparición, como queriendo decir algo. De algunas chimeneas del pueblo vi salir humo y se adivinaba un confort hogareño en el interior. Los cencerros de las botargas resonaban por las sierras y valles vecinos, indicando probablemente un final de etapa que ni siquiera la magia sincera de las máscaras forjadas con hierba, musgo y cornamenta podrán evitar.
Máscara de botarga con el campanario románico de Almiruete al fondo.
Las botargas hacen sonar sus cencerros a lo largo de todo el recorrido.
✒ Otras fiestas populares españolas que hemos visitado (sin incluir las de Los Pedroches):
👉La danza de las espadas de Obejo (Córdoba)

















5 comentarios :
Estas mascaradas europeas posiblemente arrastren tres capas de sustrato muy profundas. De los cazadores recolectores nos queda el uso de pieles, cuernos y musgo, la conexión de hombre y animal, el hombre salvaje. Las migraciones del Neolítico desde Anatolia añadieron el sentido agrícola, usando la ceniza, las semillas o la paja para despertar la fertilidad de la tierra. Finalmente, los pueblos indoeuropeos remataron el rito con su cultura pastoril, aportando el estruendo rítmico de los cencerros y las máscaras para proteger al ganado y marcar el territorio de la comunidad frente a la oscuridad del invierno. Con esto se creó una cosmogonía que perdura hasta hoy.
Y sí, hasta hace no mucho tiempo todavía se corrían las cencerradas por San Antón en Añora y tambien en Pozoblanco, justo al inicio de Febrero.
Un excelente trabajo fotográfico lo ha conseguido el fotógrafo Charles Fréger con "Wilder Mann" , Fréger se recorrió toda Europa para obtener las fotos que se ven aquí
Excelente aportación, amigo anónimo. Gracias por el enlace. Para quien esté interesado en el mundo de las máscaras y las mascaradas, también es muy recomendable el perfil de Facebook de Máscaras.
En cuanto a San Antón, que se celebra el 17 de enero, este santo es el patrón del ganado y por extensión de los animales, tanto es así que, al menos en Belalcázar y Pedroche, se mantiene la bendición de los animales, o más rudamente de las bestias. Sobre San Sebastián, el día en que se corría con los cencerros en Pozoblanco, se celebra el 20 de enero como protector contra la peste.
Resulta curioso que la mayoría de mascaradas de invierno, con sus infinitos nombres a lo largo y ancho de España, se concentren en estas dos fechas o en sus cercanías.
A pesar de la cristianización de este rito atávico, la protección continúa bajo un mensaje claro, si no puedes con el enemigo, únete a él. Fue la domesticación de un rito, en forma de santos de invierno, que todavía hoy sigue vivo.
Existe otro grupo de máscaras en Facebook: Máscara Ibérica
Aquí tenemos otra buena colección de fotos
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