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La danza de las espadas de Obejo

El 'patatú' de Obejo, ayer [Fotos: Solienses]. 

En nuestra búsqueda de fiestas populares españolas que mantienen todavía rituales antiguos sin demasiadas alteraciones, aquellas que han sabido conservar el sabor intenso de la tradición, llegamos ayer a Obejo. Este pueblo de la Sierra Morena cordobesa no pertenece actualmente a Los Pedroches, pero históricamente ha mantenido con nuestra comarca unos lazos de relaciones económicas, administrativas y emocionales que lo hacen muy cercano a la mentalidad y cultura de nuestra tierra. Su aislamiento geográfico ha permitido también la pervivencia sin excesivas adulteraciones de ritos ancestrales de origen desconocido, como la Danza de las Espadas. 

Esta tradición (que ha sido exhaustivamente estudiada por Eulogio R. Quintanilla) se practica tres veces al año: el domingo más próximo al 17 de Enero (San Antón), el domingo más próximo al 24 de Marzo (San Benito) y el segundo sábado de Julio, con motivo de la feria. La danza, también llamada Baile de Bachimachía, simboliza, según algunos investigadores, el arte guerrero de los pueblos íberos y es la tradición más arraigada de Obejo, en la cual intervienen 32 hombres y el maestro. El momento más significativo del baile es conocido como 'patatú', en el cual los danzantes simulan ahorcar al maestro de danza utilizando para ello sus espadas de hierro, dispuestas unas contra otras, quedando la cabeza del maestro apresada entre todas ellas. La danza lleva un repetitivo acompañamiento musical, un alegre y pegadizo pasacalle que se repite continuamente, ejecutado por un pequeño grupo de músicos que tocan el acordeón, el laúd y la pandereta.

La fiesta de San Antonio Abad o San Antón, que se celebró ayer en Obejo, incluye misa mayor en la iglesia parroquial dedicada al santo y bendición de los animales a las puertas del templo. Luego se desarrolla la procesión, con la imagen del santo adornada con ramas de olivo y portada por mujeres, mientras que los danzantes (todos hombres, incluyendo numerosos jóvenes, que garantizan la continuidad del rito) encabezando el desfile por las calles del pueblo. Finalmente, en la plaza hubo degustación de migas, concursos y juegos populares.

Llegar a Obejo por cualquiera de sus carreteras de acceso supone una emocionante aventura. Los paisajes que rodean al pueblo expresan una belleza espectacular, aunque para ello deba pagarse el tributo de unas carreteras serpenteantes que en un primer vistazo pudieran disuadir de su abordaje. La recompensa consiste en poder asistir a una fiesta tradicional sin las masas del turismo rural que todo lo transforman e imbuirse en un ambiente festivo lleno de herencia y autenticidad.

Danza de las espadas en la puerta de la iglesia de Obejo.

Evolución de la danza por las calles del pueblo.

Los músicos y la imagen de San Antón detrás, durante la procesión.

Los danzantes desfilando por una de las calles del pueblo.  

 

Otras fiestas populares españolas que hemos visitado (sin incluir las de Los Pedroches):
👉El juego de las caras de Calzada de Calatrava (Ciudad Real)



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