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Diana, Acteón y Cristo Rey


Cabezas de Acteón y Diana en un panel de azulejos en el Convento de Hijas de Cristo Rey de Villanueva de Córdoba.

Según la mitología clásica, Acteón fue un célebre cazador iniciado en esta práctica por el centauro Quirón, que también fuera maestro del pélida Aquiles. Practicando el arte venatoria un día por los bosques de Beocia, Acteón se encontró sin pretenderlo con la diosa Artemis (la Diana romana) y su corte de ninfas tomando su baño en un manantial. Irritada por haber sido vista desnuda por un mortal, la diosa -vuelta su piel morada por la vergüenza, como "el color de las nubes teñidas del contrario sol o de la purpúrea aurora", al decir de Ovidio- transformó en ciervo al cazador e incitó contra él a los cincuenta perros de su propia jauría, que lo devoraron sin reconocerlo. Los animales luego, afligidos, buscaron a su dueño en vano por todo el bosque, lanzando gemidos lastimeros hasta llegar a la cueva de Quirón, quien, para consolarlos, modeló una estatua a imagen de Acteón.

Se trata de un mito que, como todos los inmortalizados en las Metamorfosis ovidianas, ha sido fuente inagotable de representaciones plásticas, desde una crátera del siglo V a.C. hasta el inevitable Rubens, pasando por las obras de Tiepolo, Luca Giordano, Tiziano, Rembrandt o Poussin, por citar tan solo algunas cumbres. La leyenda ha sido también objeto de representación en formas más populares, en objetos cerámicos decorativos y azulejería. Por eso no debería extrañar encontrar un colorido panel de azulejos en azul y amarillo a la entrada de un edificio con una fantasía vegetal entre la que destacan unos medallones de diferente tamaño que reproducen en serie las cabezas de Diana y Acteón. Las de la diosa (con sus cuernecillos de media luna) aparecen a modo de cenefa en la parte superior, mientras que en el cuerpo principal se destaca el busto de Acteón rodeado por una orla. Ambas figuras aparecen con su nombre escrito al lado.

No sería extraño, digo, encontrarse con estos motivos decorativos en las paredes de cualquier vestíbulo si no fuera porque donde los hemos visto es en... el Convento de Hijas de Cristo Rey de Villanueva de Córdoba. Este convento fue construido entre 1919 y 1928 por esta congregación religiosa dedicada a la enseñanza femenina para instalar en él una escuela para niñas pobres. Reconozco que solo he visitado el edificio (reconvertido ahora en Albergue diocesano juvenil) en una ocasión, con motivo de la muestra de Arte Sacro de la pasada Navidad y que solo he podido ver las salas modernamente remodeladas donde estaba instalada la exposición, desconociendo, por tanto, el valor arquitectónico o artístico que pueda contener el conjunto. Pero me llamó gratamente la atención esta decoración tan "pagana" en un edificio religioso y esta composición de azulejos merecería sin duda una futura atención sobre su origen y el porqué de su elección.


Panel de azulejos completo.
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Don Quijote protagoniza una nueva edición de "La Voz de la Lectura"



Por cuarto año consecutivo, el próximo viernes tendrá lugar en Pozoblanco la fase final de una convocatoria singular. Singular porque obedece a la iniciativa de una persona particular, que ha decidido invertir su tiempo y su dinero en fomentar la lectura y la comprensión lectora entre los escolares de su localidad, en estos tiempos en que los libros parecen ocupar un lugar secundario en las preferencias de los niños y niñas. Miguel Cardador, presidente-editor del semanario La Comarca, ha organizado y patrocinado una nueva edición del Premio Infantil "La Voz de la Lectura Luciana López Aparicio", cuya fase final se llevará a cabo en el Auditorio del Recinto Ferial de Pozoblanco a las 11:00 horas de la mañana.

El acto está abierto al público en general y en él participarán escolares nacidos en 2009 de los colegios de primaria Salesianos San José, Ginés de Sepúlveda, Virgen de Luna y La Inmaculada, de Pozoblanco, y como invitado especial, el colegio Virgen de Luna de Villanueva de Córdoba. El jurado, que valorará la originalidad de la lectura en voz alta, la expresividad e interpretación, la pronunciación y la capacidad de síntesis, repartirá más de 3.000 euros entre los participantes, de los cuales 1.000 irán destinados al niño o niña que gane el primer premio y 500 (en material escolar) para su colegio.

El libro elegido en esta ocasión para realizar las lecturas es Las aventuras de Don Quijote de la Mancha, una versión infantil de la obra de Cervantes realizada por Ramón García Domínguez. Qué mejor compañía que la del hidalgo caballero para lanzarse gozosamente a esos caminos inciertos, llenos de riesgos y experiencias, que son los libros, fuente de tantas locuras y de tanta sensatez.
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Pablo García Baena en Solienses


Juana Castro y Pablo García Baena cogen lilas en el patio del convento de la Concepción de Pedroche en 2009.

Anoche murió en Córdoba el poeta cordobés Pablo García Baena. Fundador junto a Ricardo Molina de la revista "Cántico" y único representante vivo de este grupo poético, Pablo recibió en 1984 el Premio Príncipe de Asturias de las Letras, entre otros muchos galardones con los que ha sido distinguido a lo largo de su vida. Entre sus obras, pueden citarse Rumor oculto (1946), Mientras cantan los pájaros (1948), Antiguo muchacho (1950), Antes que el tiempo acabe (1978) o Fieles guirnaldas fugitivas (1990). Una pequeña antología de su obra puede leerse aquí.

De Pablo García Baena, personalmente, guardo cuatro recuerdos, relacionados todos ellos con Solienses. En primer lugar, su presencia entre el público en la entrega del Premio Solienses 2009, concedido a Pedro Tébar, del cual Pablo era buen amigo. Todos los que asistimos a aquel acto en el Convento de la Concepción de Pedroche le recordamos escuchando con atención las palabras de los intervinientes y recorriendo después las dependencias del edificio, entonces todavía no tan restaurado como en la actualidad. La imagen de Pablo recogiendo lilas en el huerto del convento aquella mañana inspiró a Juana Castro, gran amiga también del poeta, su texto "Un ramo de lilas en Pedroche para Pablo García Baena", que se pubicó en el libro Divergentes (20 miradas sobre Pedroche) editado con motivo del I Encuentro de Escritores de Los Pedroches en 2015: "¿Ves? Ya están ahí las lilas. Detrás del frío, en el primer avance de la primavera. Te estaban esperando, antiguas como tú, en el huerto del Convento de las Madres Concepcionistas. Y es inútil que quieras arrancarles su misterio".


Una foto para el recuerdo: Alejandro López Andrada, Pablo García Baena, Juana Castro, Pedro Tébar y Antonio Merino (editor de Solienses), en el compás del convento de la Concepción de Pedroche en 2009.

Ese mismo año, pocas semanas después, tuve la suerte de poder acudir, por invitación de Juana Castro, a una Velada de Poesía en el Salón de Columnas del Palacio Real de Madrid organizada por Patrimonio Nacional y la Universidad de Salamanca con motivo de la concesión a García Baena del Premio Reina Sofía de Poesía. Al año siguiente, fue él quien acudió como público a mi conferencia sobre la fiesta de la Cruz de Añora que pronuncié en las Bodegas Campos de Córdoba, demostrando una vez más su interés por Los Pedroches, sus costumbres y sus tradiciones. Finalmente, estuve con él por última vez en 2012, ahora yo como espectador y oyente del homenaje que se le tributó a Vicente Núñez en la edición de ese año de Cosmopoética y en el que Pablo participó junto a Luis Antonio de Villena, Guillermo Carnero y Fernando Delgado.

No cabe duda de que las letras españolas pierden con él a un referente principal de la poesía castellana del siglo XX y que su muerte no por esperada, dada su edad, resulta menos dolorosa. Sea para él la tierra leve, "mientras la muerte rema, adornada de flores,/ por el viejo taller del relojero,/ en la dorada barca del tiempo, al compás de la péndola,/ tenue cual la guadaña abatiendo las mieses."


Pablo García Baena con algunos alcaldes de Los Pedroches en la entrega del Premio Solienses 2009.
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Balneario de Santa María de la Selva


Edificio del balneario de Santa María de la Selva en Belalcázar.

A unos cuatro kilómetros al oeste de Belalcázar se encuentra, en una propiedad privada, lo que se conoce habitualmente como Balneario romano de Santa María de la Selva. Allí existe un pequeño edificio que acoge una sala-balneario, con un banco de piedra corrido adosado a sus paredes laterales, cuya piscina se cierra al aire libre con un murete de sillares sobre el que puede verse aún la basa de dos columnas que quizás en su día sujetaran un porche. A continuación se halla una alberca de ladrillo, que parece formar parte del mismo conjunto, y en sus proximidades una noria de extracción sobre una fuente con arcadas también de ladrillo. El origen de todo el conjunto es la existencia en aquel lugar de un manantial perteneciente a la subcuenca Zújar-Guadalmez, en cuyas inmediaciones pudo haberse levantado, según algunas conjeturas, una villa romana (aunque, realmente, el estado actual de investigación del lugar no permite mantener esta afirmación con rigor).


Piscina del balneario y alberca colindante.


Interior de la sala balneario.


Detalle de una de las basas, que forma una sola pieza con un sillar del pretil de la piscina.


Edificio balneario con un singular ejemplar de palmera Washingtonia robusta al fondo.

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Los diez libros de 2017 en Los Pedroches

2017 ha sido un año muy rico en producción literaria para Los Pedroches. Notables muestras de narrativa, poesía, ensayo y novela gráfica han visto la luz durante estos doce meses de la mano de autores de nuestra tierra. A modo de balance, he destacado los diez títulos (presentados en orden alfabético) que, a mi parecer, son los más relevantes de los publicados durante todo el año por parte de autores nacidos o residentes en Los Pedroches. Al final, incluyo una relación con el resto de obras de cuya salida también he tenido conocimiento.

Acuérdate de Paula porque vas a morir, de Félix Ángel Moreno Ruiz. Editorial Amarante.


Novela negra con protagonistas de Los Pedroches, aunque ambientada en Córdoba capital. Un hecho violento ocurrido en el pasado revive a través de la venganza, dando lugar a una serie de asesinatos en serie aparentemente inconexos pero con un motivo común. Tensión narrativa y suspense garantizados.

Reseñas:
Sombras en la ciudad (Solienses)
Trama de venganza resuelta con absoluta maestría (Revista Prótesis)
- Venganza y muerte en Córdoba (Antonio Moreno Ayora, Cuadernos del Sur)

Cuentos de Los Pedroches, de Juan Bosco Castilla. Ediciones 17 Pueblos.


Se trata de la reedición de una obra original de 2001 en la que se incluyen dieciocho cuentos recogidos de la tradición oral de Los Pedroches. El libro presenta una primera versión del relato tal como le fue contada por los informantes al recolector y, a continuación, una versión más literaria elaborada por el autor.

Desde lo incierto, de Juan Gómez Moreno. Ediciones En Huida.


Primer libro de este poeta noriego que derrama en sus versos una visión derrotada de la experiencia cotidiana. Una obra fieramente personal, sin concesiones al lector.

Reseñas:
Índice de melancolía (Solienses)
El Ángel Dadá, de Fernando González Viñas y José Lázaro. Editorial El Paseo.


Novela gráfica sobre la vida de Emmy Hennings, una de las mujeres protagonistas del expresionismo alemán y fundadora del dadaísmo. Una vida al límite entre humos de morfina y versos de Tristan Tzara, en la que los protagonistas son los nombres principales de las vanguardias artísticas europeas de principios del siglo XX.

Reseñas:
El éxtasis dadá (Solienses)
Mucho más que la musa dadá (Juan Bonilla, El Mundo)
La pólvora del dadaísmo (El País)
El cuadro del dolor, de Ana Castro. Editorial Renacimiento.


Este poemario resultó ganador del III Premio de Poesía Juana Castro. Nombrar el dolor físico como modo de reconocerlo y visibilizar su existencia constituye su principal línea poética, anudada con el rescate de la herencia matrilineal y el deseo de trascendencia.

Reseñas:
Genealogía del dolor (Solienses)
Belleza en el dolor (Francisco Onieva, Cuadernos del Sur)
Entrevista (El Español)

El horizonte hundido (poesía desreunida), de Alejandro López Andrada. Editorial Hiperión.


Antonio Colinas realiza una selección del poeta que mejor ha sabido describir líricamente el paisaje de Los Pedroches. No se trata de unas obras completas, sino de una recopilación antológica de casi un centenar de poemas que abarcan treinta años de producción.

Reseñas:
El horizonte hundido (Carlos Clementson, Cuadernos del Sur)
Desreunida (Joaquín Pérez Azaustre, Córdoba)
30 años de poesía (El Día de Córdoba)
El viento derruido, de Alejandro López Andrada. Editorial Almuzara.


Primer volumen de su "trilogía rural" en la que el autor reflexiona sobre la desaparición de la vida en los pueblos tal como era hasta hace pocas décadas, centrada especialmente en Los Pedroches. Se trata de una reedición actualizada de la obra publicada originalmente en 2004.

Reseñas:
El viento derruido (Joaquín Pérez Azaústre, Córdoba)
El sentimiento de temporalidad (Pedro M. Domene, Infolibre)
La literatura de la España vacía (Julio Llamazares, El País)


Les espagnols. Una historia de resistencia, de Pérez Zarco. Andalusiya Editorial.


El autor sale a la busca de un personaje del que no hay más referencia que su nombre en un poema de José Ángel Valente. Se trata de Florián Andújar, exiliado a Francia tras la guerra civil y miembro allí de la resistencia antinazi. La peripecia investigadora se alterna con la biografía del combatiente.

Reseñas:
Un autor en busca de personaje (Solienses)


Leyendas desde el pantano. Guadalupe Plata, de Antonio J. Moreno "El Ciento". Bandaparte Editores.


Novela gráfica que recoge el nacimiento y la historia de la banda de blues-rock ubetense Guadalupe Plata, así como anécdotas vividas durante su carrera musical.

Reseñas:
Leyendas desde el pantano (Barce, Más Truenos Magazine)
Pantanos y olivos (Cordópolis)
Novela gráfica del rock andaluz (eldiario.es)

Obra poética, de Hilario Ángel Calero. Ayuntamiento de Pozoblanco.


Tercer tomo de las obras completas del cronista pozoalbense que recoge, en esta ocasión, su producción lírica. Se trata de una poesía popular y cercana, en la que abundan los temas familiares, religiosos y las reflexiones sobre el propio sentido de la existencia.

Reseñas:
Hilario Ángel Calero y Los Pedroches (Solienses)













OTRAS OBRAS PUBLICADAS EN 2017

NARRATIVA

Alas y raíces...Redención, de Raquel Gil Espejo (Amazon)
El olivar de Fornitura, de Alfonso Cantador Alias (Alféizar Ediciones)
Huellas del pasado, Sara Ramírez Sánchez (Editorial Tandaia)
La mula roja, Gloria Cambrón Pimentel (Autoedición)
Mosaico. Relatos, de Lucía Márquez Flores (La Tribu Edita)
Sentires, de Antonio Bejarano (Ediciones Nostrum)
Un café a las seis, de Pilar Muñoz Álamo (Amazon)
Villaralto, memoria de nuestra tierra, de Antonio Funes Delgado (Autoedición)

POESÍA

Caja de retratos, de María Pizarro (DeTorres Editores)
Los cielos del Báltico, Alejandro López Andrada (DeTorres Editores)
Te olvidaste de Blancanieves, de Raquel Gil Espejo (Círculo Rojo)
Teatro y poesías, de Juan de Jesús María


COMPRA ESTOS LIBROS EN 17 PUEBLOS

¿Conoces alguna otra obra de literatura publicada 
por un autor de Los Pedroches en 2017? 
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El calendario conceptual y un viejo verde


El Área de Juventud de la Diputación de Córdoba ha considerado oportuno ilustrar la portada del número de diciembre de su Agenda Joven con esta creación del dibujante cordobés Moi (Moisés Ramírez). La revista contiene en realidad un calendario de 2018 dedicado al cómic y la ilustración en el que han participado doce jóvenes artistas de la provincia (puede descargarse aquí).

Según Moi, su coordinador artístico, se trata de "un calendario conceptual, cargado de simbolismo, cuyos protagonistas son los jóvenes de nuestra provincia, que se abre y cierra con alegorías del paso del tiempo". Y la primera alegoría de esas es la portada: "una portada que ambientalmente nos presenta el pasado, representado por el impresionante castillo de Belalcázar y más abajo el contraste entre la savia nueva y la vieja, representados por dos personajes populares, el gran Stan Lee, creador del universo Marvel transmutado en un tranquilo anciano, y una joven promesa del cine estadounidense, la actriz y directora de cine Kansas Bowling haciendo de cosplayer, personajes que son distantes, representados distantes en el dibujo tanto en el espacio físico, en las formas de vivir, como en el tiempo. Sus formas de mirarse expresan que el tiempo nos hace parecer extraños unos a otros".

La tal Kansas Bowling es una joven (21 años) directora de cine de Beberly Hills fichada por Trona Entertainment, una compañía independiente de producción y distribución de cine de serie Z cuyas películas se caracterizan por tener escenas de sexo, violencia y mostrar gran cantidad de sangre. La primera película de Bowling, rodada cuando tenía 17 años, se titula B.C. Butcher y trata sobre una tribu de mujeres cavernícolas que son acosadas por un monstruo prehistórico.

Estas son las referencias culturales de Moi y del Área Joven de la Diputación de Córdoba. No me extrañaría nada, sin embargo, que lo que vea la mayoría de la gente al contemplar esta ilustración sea a un viejo verde mirando lascivamente a una adolescente semidesnuda.
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Testimonios del pasado reciente


Colección de cencerros en el Museo Etnológico de Hinojosa del Duque.

Una antigua casa solariega de bóvedas tradicionales, con su entrada diferenciada para amos y sirvientes, acoge el Museo Etnológico de Hinojosa del Duque, que en sus más de 1.200 metros cuadrados de superficie recoge una muestra de 2.500 objetos hoy ya en desuso pero que, en muchos casos, permanecieron activos y funcionales en nuestras propias casas hasta hace muy pocos días. Estas Navidades he podido visitarlo por primera vez.

La visita a este Museo supone un regreso a la nostalgia vivida. La exposición se articula en tres partes diferenciadas. Primeramente, en la vivienda principal se recrean los ambientes propios de cada estancia: un dormitorio, el salón con su piano, la habitación de juegos infantiles, la sala de costura... Impresiona la cocina, con la chimenea dominando el espacio y decenas de utensilios y cachivaches de todo tipo y condición. En segundo lugar, con acceso por el portón, se sitúa el espacio de los aperos de labranza: horcas, bieldas (a las que yo mismo siempre había llamado biergas), rastrillos, arados, hoces, guadañas, medidas para áridos y, en fin, hasta un carro volquete con todos sus aparejos. En la parte superior de la vivienda, finalmente, se han recreado diversos cuadros expositivos que representan oficios, profesiones y lugares de trabajo: la tienda de ultramarinos, la Imprenta Buenestado (fundada en 1929), el despacho del médico, el puesto del retratista... Todo ello mostrado con gusto y sin esa sensación de agobio que a veces producen este tipo de museos más inclinados al almacenaje que a la pura exhibición.


Útiles empleados en la recolección de cereales.

Es cierto que instalaciones semejantes siempre suponen una mirada compasiva al pasado, habiéndose convertido ya en objetos decorativos lo que en otro tiempo fueron útiles de esforzado trabajo. El sentido estético prima casi siempre sobre el puramente didáctico (echo en falta, por ejemplo, más paneles explicativos). La concepción museística es algo anticuada, aunque reconozco que conviene a este tipo de muestras, donde hay mucho interés por recoger cuantas más piezas mejor, en la seguridad de que las que no acaben custodiándose en lugares de esta naturaleza acabarán destrozadas y perdidas para siempre.

La visita a este Museo resulta, pues, muy recomendable, y no solo para personas venidas de lugares lejanos, sino, especialmente, para nosotros mismos, los habitantes de la comarca, pues aquí hallaremos el recordatorio de un pasado muy reciente y disfrutaremos, como quien repasa un catálogo, reconociendo materiales que tal vez ya habíamos olvidado, aunque formaran parte del día a día en nuestra niñez. Son objetos evocadores de vivencias personales, porque la red para transportar paja, los útiles del carpintero, las romanas o las cántaras de aceite son espejos que a cada visitante le devuelven una imagen diferente: la suya propia, la que vivió mientras los utilizó o vio utilizarlos a sus padres. Esta es la gran diferencia de este museo con respecto a otros: que lo que allí se expone no nos resulta ajeno, sino personal, particular, nuestro.


El salón de la vivienda principal.


La cocina.


Un carro volquete con diversos aparejos.


Cajonera con los antiguos tipos móviles de la Imprenta Buenestado.


Fotografía de la primera heladería de Hinojosa del Duque (1920).


Cestería.
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El Auto de los Reyes Magos: un abrazo de calor


Los Reyes Magos ante el portal de Belén, anoche en El Viso.

Los Reyes Magos llegaron anoche a El Viso fieles a su cita. Mil quinientas personas acudieron a presenciar el prodigio, a pesar de los doce gélidos grados que marcaba el termómetro. La organización repartió mantas y bufandas para hacer más acogedora una velada que, en efecto, resultó deslumbrante.

Antes de comenzar el Auto Sacramental de los Reyes Magos, José Ruiz López, que fue director del colegio local, se encargó de realizar el saludo preliminar, una apasionada intervención en la que se destacó el valor de esta representación como seña de identidad fundamental de El Viso ("la joya primordial de nuestro patrimonio cultural", dijo), que sus vecinos han sabido transmitir de generación en generación. "Ya estamos aquí para vivir los Reyes" -proclamó. Y continuó: "Digo bien: vivir. Porque los Reyes aquí en El Viso no solo se ven. Es más intenso: se viven. Entre el público y el escenario existe una profunda intercomunicación. Esto no es una función teatral cualquiera. La plaza es un fuerte abrazo de color hecho calor que abrasa la garganta y enronquece la voz del corazón".


Manuel Antonio Ruiz López interpreta al rey Herodes.

José Ruiz recordó el origen religioso de las principales tradiciones viseñas: las fiestas de santa Ana, los muñiores y el propio Auto. Los orígenes de esta tradición se retrotraen al convento de San Alberto del Monte, hoy desaparecido, donde, al menos desde 1836, "los frailes franciscanos en sus misiones parroquiales utilizaban su representación como reclamo para llevar los fieles a la iglesia o como complemento para hacerle al pueblo más atractivo el sermón de Navidad". El pregonero terminó felicitando a los casi doscientos viseños y viseñas que con su participación en esta representación del Auto "pasarán a la historia viva del pueblo. Siempre serán recordados -dijo- por su actuación en los Reyes del año 2018. Ellos lo contarán a sus hijos, a sus nietos, y así sembrarán las semillas para que nuestra tradición más preciada no se pierda jamás".

Las palabras de José Ruiz fueron muy ilustrativas de lo que realmente anoche se vivió en la Plaza de la Constitución de El Viso. Aquello no era teatro sino, efectivamente, historia viva de un pueblo. Como ya he señalado en otras ocasiones (por ejemplo, aquí y aquí), las fiestas tradicionales se viven de forma muy diferente por parte de quienes acuden de lejos a contemplarlas como una atracción cultural y quienes las sienten como parte de la comunidad a la que pertenecen. Los primeros llegan en sus autobuses y obedecen a todos los reclamos turísticos que se les ofrecen: quizás compraron queso en uno de los puestos de la entrada del recinto y se tomaron una copita de anís, además del lote completo de merchandising (almohadilla, manta, braga, bufanda, calendario, llavero...). Luego, se sientan en las gradas como en un teatro y se ríen de las ocurrencias de Jusepe y Rebeca, se indignan con la soberbia del malvado Herodes y se emocionan con la dulzura de María. Al final aplauden educadamente y corren de nuevo a sus autobuses y turismos para cubrirse del frío.


Desfile de los personajes al comienzo de la representación.

Para los viseños el Auto es otra cosa. Es una ceremonia impresionante de integración comunal y de reafirmación colectiva de todo el pueblo. En el escenario hay doscientos viseños de todas las edades, pero en las gradas, viviéndolo con la misma intensidad, están sus padres, sus hijos, sus abuelos, sus nietos, sus amigos, sus novias, sus maridos. Entre el público y el escenario hay una identificación total, como se demuestra gráficamente por los aplausos que siguen a la intervención de cada personaje. Esas palmas son un abrazo de confianza, un gesto de agradecimiento infinito por el hecho sustancial de estar contribuyendo a perpetuar esta tradición que identifica a un pueblo, que lo distingue de otros. La próxima vez, quienes hoy están en el escenario estarán como espectadores, y viceversa, porque así se trama la compleja esencia de la tradición y así se vive una representación que no termina cuando los Reyes salen por el arco triunfal de la derecha. No, entonces, cuando ya también el director teatral, José Rafael López Pizarro, ha salido a saludar, se produce uno de los momentos que me parece más emocionante. Los que han venido de fuera y de lejos se van a sus autobuses, pero los viseños bajan a la plaza y se mezclan con los actores, y los besan y abrazan, porque son sus hijos y sus padres, sus abuelos o sus nietos, sus novios o esposas, pero sobre todo porque son San José y el posadero, el tío Isacio y la ventera, o las lavanderas o los pastores anónimos que solo actúan como figurantes. Todos se igualan aquí y en esa fusión entre público y actores se representa la esencia de esta tradición, que no podría existir si no fuera porque los vecinos la viven, la sienten, la aman, y la consideran necesaria para su propia supervivencia como viseños, como lo que hoy son y lo que han sido.


Emilio José Silveria Ruiz interpreta al pastor Jusepe.

Y mientras todo esto ocurre, la Rondalla y Coral de la Peña Cultural (que, a mi parecer, merecería un lugar más destacado en el escenario, más central) interpreta un majestuoso repertorio de villancicos populares, que los pastores y pastoras bailan conformando una de las partes más vistosas y coloridas, y que constituye a la vez un vehículo precioso de transmisión oral del folklore tradicional. Porque los villancicos que allí se cantan y se bailan no pertenecen a la obra original La infancia de Jesucristo (1785) de Gaspar Fernández de Ávila en la que se basa el texto, sino que son aportaciones propias de la música tradicional de El Viso y de Los Pedroches, que se han añadido a la representación como el deje pedrocheño de los ángeles al hablar: marcas propias que individualizan esta herencia teatral frente a otras similares que se ejecutan en otros lugares.

Ni los elementos de videomaping ni los efectos sonoros enlatados aportan demasiado a una representación que conserva todavía la suficiente autenticidad como para que sea preservada en lo sustancial. Sí, el Auto Sacramental de los Reyes Magos, como muchas otras fiestas tradicionales, corre el riesgo de morir de éxito, de convertirse en un mero espectáculo para turistas rurales. Cobrar entrada, aun siendo necesario para ordenar la multitud, contribuye a ello. Urge, pues, extremar las precauciones y, sin rechazar las necesarias innovaciones, sin rehuir la demanda de quienes quieren presenciar tan maravilloso momento, hay que esforzarse por cuidar y fomentar lo principal: ese abrazo de calor vital entre actores y espectadores, que los viseños sigan considerando el Auto como algo suyo para ellos mismos, y que lo demás sea accesorio. Como los Reyes, por mandato del ángel, hay que regresar por un camino diferente al que se vino para llegar, sin embargo, al mismo sitio ancestral de los orígenes, porque allí reside el verdadero sentido que les salvará de los peligros que acechan, aquí y en todos sitios, a las fiestas tradicionales de los pueblos.
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El éxtasis dadá

Fernando González Viñas & José Lázaro. El Ángel Dadá. Venturas y desventuras de Emmy Ball-Hennings, creadora del Cabaret Voltaire. Editorial El Paseo. 2017. 231 páginas.


Cuando el lector cierra la última página de El Ángel Dadá es como si se hubiera puesto un chute de morfina. Durante doscientas treinta páginas una tal Emmy recorre dando trompicones los núcleos capitales de la cultura de vanguardia europea de principios del siglo XX y sus compañeros de infortunio y malandanza resultan ser unos tipos llamados Tristan Tzara, Marinetti, Kandinsky, Herman Hesse, todos así, y hasta un Vladimir Ilich Ulianov, Lenin para sus enemigos, que andaba ya dictando a quien quisiera escucharle la llegada de una nueva era.

La Emmy prostituta y poeta, cabaretera y actriz, se ve arrastrada de un lugar a otro conducida por los azares de una vida inconformista y caprichosa, frívola e inestable, sin pizca de premeditación. Que en este vagabundeo arbitrario por la centroeuropa del expresionismo, el surrealismo y el dadaísmo se convirtiera en la musa de tantos artistas de renombre no obedece más que a las causas infundadas e injustificables que conforman los manifiestaos de estos movimientos de vanguardia tan sesudamente analizados hoy en los tratados académicos y que tan azarosos parecen en sus verdaderos orígenes, ajenos a cualquier intento de sistematización artística o racionalización crítica. En el Cabaret Voltaire de Zurich, aquella covacha de anarquistas, entraron una noche de 1916 un grupo de rusos con sus balalaicas y mientras Emmy cantaba la "Danza de los muertos" las balalaicas apuntaban, dice, como el cañón Berta que ya escupía plomo y muerte desde Alemania hasta Inglaterra. Luego, vestido con un traje confeccionado por Marcel Janco, como un obispo dadá, Hugo Ball recitó en trance artístico, al estilo de la liturgia cristiana, uno de sus delirantes poemas fonéticos: "Jolifanto bambla ô falli/ bambla grossiga m'pfa...". Ninguna noche hubo allí una cámara de fotos para inmortalizar tales momentos cruciales de la cultura esencial de aquella Europa que caminaba a paso firme hacia el desastre.

La tal Emmy que protagoniza este libro es Emmy Ball-Hennings, pero no busquen su nombre en los tratados de arte ni en los manuales de literatura. Como todas las mujeres artistas de aquel tiempo, no existen oficialmente, habiendo vivido al lado de hombres como ellas, habiendo publicado sus libros en las mismas imprentas y actuado en los mismos burdeles o teatros. Recuperar el nombre y la figura de esta escritora de vanguardia es lo que ha llevado al villaduqueño Fernando González Viñas (texto) y José Lázaro (dibujos) a crear esta novela gráfica en un blanco y negro evocador del expresionismo cinematográfico alemán. La obra es una biografía visual trepidante, la de una mujer vapuleada por el arte que amó y los hombres que la amaron. Es un libro para acercarse de puntillas a un movimiento artístico que hoy desconcierta y que nos hace revivir entre humos opiáceos los delirios creativos de un momento irrepetible. Aclarar que para enfrentarse a los versos futuristas de Mayakovski se requiere previamente una mínima preparación mental parece una obviedad. También El Ángel Dadá exige una predisposición y entrega de alcance. Cravan se bajó la bragueta para mostrar a la burguesía el auténtico arte desnudo y Duchamp expuso en Nueva York un urinario. El contexto cultural de este libro produce vértigo y para abordarlo cabalmente se necesita algún tipo de ayuda alucinógena, o más de uno.
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Las diez entradas de 2017 más leídas en Solienses

El porqué del número de visitas que tiene cada entrada es un misterio. Supongo que interviene no solo el interés de la noticia o el comentario en sí, sino el resultado de las búsquedas posteriores, al contener el texto palabras más demandadas que otras. Entre las más leídas este año se encuentran algunas que era lógico que estuvieran, como las referidas al acto de homenaje a los caídos en Dos Torres o la suspensión del homenaje a Florián Andújar en Torrecampo. También figuran clásicos que no faltan en el ranking ningún año, como las alusivas al resultado del concurso de cruces de Añora o a las Olimpiadas Rurales. Sin embargo, este año aparecen entre las más visitadas algunas entradas que, en principio, no se esperarían, como las que dan cuenta del estreno del documental El largo silencio o el premio de escultura recibido por Sanfer. Estas son, por orden de mayor a menor, las diez entradas publicadas en 2017 que más visitas han recibido durante este año:

  1. El Ejército rinde homenaje en Dos Torres a los caídos por Dios y por España (13-5-2017)
  2. La vergüenza del director general y el orgullo de Los Pedroches (25-3-2017)
  3. La Cruz de San Pedro gana por tercer año consecutivo (7-5-2017) 
  4. El alcalde de Torrecampo suspende el homenaje a Florián Andújar por "presiones de algunos vecinos" (21-3-2017)
  5. Se licitan las obras de restauración del castillo de Belalcázar y su recinto amurallado (31-5-2017)
  6. Llega "El largo silencio" (29-3-2017)
  7. El bisabuelo que construyó la Catedral de la Sierra (7-1-2017)
  8. Sanfer resulta seleccionado para el Premio Reina Sofía de Escultura (17-3-2017)
  9. "El Cantarete" gana la décima edición de las Olimpiadas Rurales de Los Pedroches (9-7-2017)
  10. La intriga detectivesca de Juan Bosco Castilla gana el Premio Solienses 2017 (12-3-2017)
Como curiosidad, y siendo hoy el día que es, quiero desvelarles cuál es la entrada que más visitas ha recibido en toda la historia de Solienses. Se trata de la titulada Artur Mas pasa la Navidad en Hinojosa del Duque, el pueblo de su yerno, publicada el 28 de diciembre de 2015. Se trataba, obviamente, de una inocentada, como aclaré al día siguiente en este comentario, que, sin embargo, ha recibido varios miles de visitas menos, por lo que es posible que muchos lectores aún sigan pensando que aquella noticia fue cierta.