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"Te quiero mucho"

El cadáver de Olga Savenchuk reposa en el tanatorio de la carretera de Almodóvar, pero nadie lo vela, nadie lo ha reclamado aún. Es la soledad inmensa de la muerte, no buscada, como sí la buscó Manuel en Zarzahuriel, ese universo deslumbrante de Los asquerosos de Santiago Lorenzo. Buscar la soledad total como forma de vida es un lujo que la sociedad consumista no puede permitir. Sometidos  como estamos permanentemente a tantos estímulos, romper de golpe con todos ellos implicaría un colapso general del sistema, la autodestrucción. La imagen de soledad de Olga en el tanatorio resulta poéticamente turbadora, más allá de su tristeza infinita, pero ella no lo quiso así. O, al menos, no lo sabemos. Son dos caminos diferentes para llegar a la soledad. Y ambos dan miedo.

Los campos helados de Los Pedroches al amanecer replican otro tipo de abandono, en su melancolía. Hay una neblina que impide ver bien, acaso como protección de un futuro que aguarda y no se atreve a mostrarse todavía. Las encinas se van secando, calladamente, sin que se oiga su lamento. Bajo el alfarje mudéjar de la iglesia apenas unas cuantas voces ennegrecidas rezan ya en discretos murmullos, sabedoras de la revelación profética. El arroyo corre escondido bajo las piedras secas de pizarra, que señalan su horizonte. Esta mañana he salido a pasear por la dehesa, cuando esperaba visita. He dejado una nota encima de la mesa.
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Perro muerde a perro

Primero, el 26 de diciembre, fue la instalación de tres marquesinas, una en Añora, otra en Pozoblanco y otra en Villanueva de Córdoba. Tres marquesinas, sí, una, dos y tres. Tan sensacional noticia encontró acomodo en todos los diarios comarcales (La Comarca) y provinciales (El día de Córdoba, CórdobaCordópolis) y hasta nacionales (La Vanguardia, 20 minutos) gracias a una oportuna nota de prensa remitida por la delegada de Fomento en Córdoba, con declaraciones de la simpar Cristina Casanueva, que también lo es de Cultura, y al buen criterio de los directores de esos medios, que debieron considerar reseñable el apaño. En la noticia no se hablaba de la precariedad del transporte público en Los Pedroches ni de las dificultades que cualquier ciudadano encuentra para desplazarse en autobús a Córdoba o al mismo Pozoblanco, sede de todos los encuentros y necesidades, ni de cómo afecta todo ello a la cohesión territorial y a la fijación de la población al terruño, pero se detallaba que las marquesinas "se componen de una estructura formada de columnas tubulares de sección circular de acero conformado en frío, con cerramientos traseros y laterales de vidrio templado, cubierta curva, dotada de banco y apoyo isquiático, así como de expositor de información, modelo denominado I-100", información toda ella de sumo interés para el ciudadano. A eso, en su día, lo llamé propaganda.



Tan solo cinco días más tarde, todo volvió a repetirse con una información que alcanzó titulares épicos: "Fomento acaba la reparación del firme de la carretera A-435", decía el veterano Córdoba. Si se leía la noticia se comprobaba que, en realidad, la obra "finalizada" consistía en que se había echado una capa de alquitrán a 900 metros (ni siquiera un kilómetro) de dicha carretera en las proximidades de Torrecampo. La delegada de Fomento aprovechaba que los redactores de los periódicos no se leen las notas de prensa que publican para colar sus declaraciones autolaudatorias: "el Gobierno andaluz está comprometido con la seguridad vial en toda la provincia y está llevando a cabo obras de mantenimiento, mejora y conservación en las vías de comunicación que son de su titularidad para favorecer la movilidad de los vecinos en las mejores condiciones y garantizando su seguridad”. La noticia llegó hasta Teleprensa, un diario digital de Almería. Reasfaltado de 900 metros de carretera. Realmente vomitivo.

Hoy mismo comienza de nuevo la ronda informativa de la delegada de Fomento con las "barreras de seguridad" instaladas en la carretera que comunica Villanueva de Córdoba y Pozoblanco, que ya puede leerse desde el Córdoba al 20 minutos, pasando por el por otras cosas admirable Cordópolis. En la noticia se cuenta que la delegación cordobesa de Fomento, cómo no, ha instalado quitamiedos en varios tramos de carretera que sumados juntan poco más de mil metros, un kilómetro, lo que le sirve a la señora Casanueva para hablar de nuevo sobre "la seguridad por bandera" que preside los trabajos de la Consejería de Fomento.

Tres marquesinas, el parcheado de 900 metros de carretera y la instalación de unos quitamiedos han ocupado espacios significativos en medios de comunicación, que no digo yo que no tengan su importancia y ojalá que continúe este cuentagotas, pero que todos sabemos ya, al parecer menos los directores de los medios de comunicación, que mientras se habla de la propaganda insustancial que envían las administraciones no se habla de otras cosas realmente importantes que podrían resultarles algo más incómodas. Qué ridículo sería todo si no fuera porque el objetivo es demasiado evidente como para reírse.

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Cuando se nos quita todo



Concentración a las puertas del Ayuntamiento de Torrecampo, esta mañana.

Hechos

Unas 250 personas nos hemos reunido esta mañana en Torrecampo para protestar por el anuncio de cierre de la sucursal de Caja Rural que existe en esta localidad para el próximo 10 de enero. Si la amenaza llega a cumplirse, Torrecampo (1.059 habitantes) quedaría ya con una sola oficina bancaria, la de Cajasur. El acto de protesta ha consistido en una concentración ante las puertas del Ayuntamiento, donde la alcaldesa, Paqui Alamillo (PSOE), y el portavoz del PP, Francisco Carlos del Castillo, entre otras autoridades, han desplegado una pancarta que después ha encabezado la manifestación hasta la sede de la oficina de Caja Rural, en la calle San Antonio. Allí se ha leído un manifiesto, acordado por las dos fuerzas políticas con representación en el ayuntamiento local, en el que se señalaba el "efecto traumático" que tendrá el cierre de esta oficina, especialmente en "una ciudadanía mayoritariamente envejecida y con el ánimo lastrado por el despoblamiento". Luego hubo otras intervenciones y la protesta terminó colgando la pancarta en la fachada de la propia entidad bancaria.

Precisamente ayer mismo, el alcalde de El Guijo lamentó en un comunicado que Cajasur haya anunciado también el cierre de su sucursal en ese pueblo para el próximo 20 de enero, quedando ya la localidad sin ningún servicio financiero. Hoy mismo hemos conocido que también cerrará la oficina de Cajasur en Fuente La Lancha el 24 de enero, con lo que ya serán tres (hace meses lo comentamos para el caso de Conquista) los pueblos de Los Pedroches sin ninguna entidad bancaria. Si el criterio es poblacional, no estará lejos el día que se anuncien cierres también en Santa Eufemia y Villaralto.

Impresiones

Cuando se nos quita todo, nos aferramos a cualquier migaja. "Que al menos dejen abierta la oficina uno o dos días", proclamó uno de los intervinientes. "¡O tres!", gritó con rabia alguien entre el público. La mañana se había despertado envuelta en una densa niebla y a las once de la mañana aún no se había disuelto. "¡No al cierre! ¡No al cierre"!, coreaban sin cesar las personas asistentes al acto de protesta. No voy a juzgar si la asistencia fue masiva o no, si deberían haber acudido más vecinos a defender lo suyo. Llevo en mis venas sangre de pueblo y sé lo que significa salir a la calle a protestar en localidades pequeñas. Nuestra falta de hábito en las exigencias para reclamar aquello que nos pertenece y a lo que tenemos derecho. Sé lo que cuesta implicarse en una reclamación colectiva, mostrar tu cara y tu identidad abiertamente. "Niño, tú no vayas, no sea que", me imagino que se diría en muchas casas, sin maldad, solo con un temor ancestral de siglos que no puede borrarse de un día para otro. Algo que no es genético, pero que se transmite de padres a hijos como el amor a los pájaros y el rechazo a las culebras. Se mama.

Allí había unas 250 personas, siendo generoso en el recuento, en un acto de responsabilidad civil consigo mismas y con sus vecinos. Dando la cara por los que no estaban, en un gesto de generosidad colectiva que les honra. No solo por el hecho puntual de reivindicar una causa concreta, sino por poner rostro a una demanda mucho mayor: la de la supervivencia de nuestros pueblos. Todos los allí presentes sabíamos que no protestábamos solo por algo tan prosaico como el cierre de una oficina bancaria, sino por el derrumbe en cadena del mundo rural. Tras la oficina bancaria viene el cuartel y luego la farmacia, la panadería, el colegio y luego el consultorio médico. Y así hasta que la vida en los pueblos se haga imposible por la falta de servicios básicos. Nos remiten a la localidad vecina, algo más poblada, pero luego el turno le tocará a ella, y así hasta cuándo. Hasta dónde.

Todos los que estábamos allí sabíamos eso y por eso estábamos allí. Disculpo la ausencia de quienes no acudieron, porque no se enteraron de la convocatoria, o porque, habiéndose enterado, no pudieron o no quisieron ir. Incluso a los que no fueron por temor, por aquello tan mentado de no señalarse. Somos de pueblo y esa es otra marca que nos define.

A quienes no puedo disculpar es a los representantes políticos de la comarca, que, salvo dos excepciones (Juan Díaz, alcalde de El Viso y diputado provincial, y Rosario Rossi, portavoz socialista en el Ayuntamiento de Pozoblanco), brillaron por su ausencia. El acto de esta mañana en Torrecampo no debió ser entendido como una reclamación local que nada afecta a los pueblos vecinos, sino una convocatoria colectiva para todo el mundo rural que tan amenazado se encuentra. Me resulta triste que no estuvieran allí el presidente de la Mancomunidad ni la mayoría de los alcaldes de tantos pueblos de Los Pedroches amenazados por el mismo mal que se denunciaba en Torrecampo. Porque esta no puede ser una lucha individual, de cada uno por lo suyo, sino de todos por lo de todos. Así debería entenderse para futuras movilizaciones (que las habrá, porque esto no se detendrá aquí): que no sea la lucha de un pueblo, de cada uno aisladamente, sino la de toda una comarca para reclamar el mantenimiento de servicios elementales sin los cuales no hay política pública que pueda mantener la supervivencia de un pueblo. ¿Quién va a querer vivir en un lugar en el que no hay banco, ni escuela, ni médico, ni siquiera una tienda de chucherías? Cuando todo vaya cerrando y apenas queden unas cuantas almas deambulando como sonámbulas por las calles grises del pueblo, cuando vengan a por nosotros, ¿quién gritará? ¿quién estará allí para contarlo?


Pancarta que encabezaba la manifestación.


Lectura de manifiesto ante la sede de Caja Rural.


Los asistentes coreaban "No al cierre".


Colocando la pancarta en la fachada de la sede de Caja Rural.


El público asistente aplaude antes de disolver la manifestación.
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Balance cultural de 2019 en Los Pedroches

Además de la reapertura del castillo de Belalcázar tras su restauración, que señalamos ayer como el principal acontecimiento cultural del año en Los Pedroches, hemos vivido en la comarca durante este 2019 que ahora termina otros eventos importantes que merecen destacarse a la hora de hacer balance en estos días finales. Por lo que concierne a este blog directamente, no podemos dejar de resaltar en primer lugar nuestra ceremonia de entrega del Premio Solienses, que se celebró en junio en la ermita de la Virgen de Gracia de Torrecampo y tuvo como galardonada a la poeta jarota Juana Castro, autora del poemario Antes que el tiempo fuera (Hiperión). El acto, posible gracias a la colaboración del Ayuntamiento torrecampeño, contó con la presencia de numeroso público y, por cortesía del Museo PRASA Torrecampo, pudimos ver allí mismo una pequeña muestra de cartas autógrafas del premio Nobel de Literatura Juan Ramón Jiménez, que pertenecen a la colección del museo y que se mostraban públicamente por primera vez en nuestra comarca. La joven violonchelista pozoalbense Cristina Amor Rey puso el contrapunto musical al encuentro.


Teodora López y María Jesús Sánchez (miembros del jurado), Juana Castro (con el arado), Francisco del Castillo (alcalde de Torrecampo) y Antonio Merino (editor de Solienses), durante la entrega del Premio Solienses el pasado 2 de junio. [Foto: Agustín Merino].

En el ámbito literario, hay que señalar también la entrega en noviembre del Premio de Poesía Juana Castro que patrocina el Ayuntamiento de Villanueva de Córdoba y que cada año se consolida un grado más. El galardonado este año fue Federico Gallego Ripoll por su obra Las travesías, que publicará próximamente la editorial Renacimiento. El dream team de los premios literarios en Los Pedroches se completa con el Certamen de Narrativa Corta "Villa de Torrecampo", que este año recogió en mayo la coruñesa Andrea Martínez Rey.


De izquierda a derecha, Salud Navajas (diputada de Cultura), Dolores Sánchez (alcaldesa de Villanueva de Córdoba), Federico Gallego Ripoll (ganador del premio), Juana Castro y Cristina Casanueva (delegada provincial de Cultura), el 29 de noviembre tras la entrega del Premio de Poesía Juana Castro en Villanueva de Córdoba [Foto: Solienses].

En cuanto a libros de autores comarcales, a pesar de la quincena de publicaciones registradas (la mayoría de ellas autoeditadas), el balance de 2019 es pobre desde el punto de vista literario. Me atrevería a destacar solamente dos libros, por motivos diferentes. Por un lado, Los árboles que huyeron (Almuzara), de Alejandro López Andrada, por su validez como testimonio sobre una época de cultura en Los Pedroches. Entre otros aspectos de su infancia y juventud, Alejandro se enfrenta en este libro a un momento difícil de su vida que trasciende lo meramente personal hasta alcanzar un interés más general: su trabajo como técnico de cultura en la Mancomunidad de Municipios de Los Pedroches durante dos décadas y, sobre todo, el traumático cese de esta actividad motivado por la crisis económica. El autor cuenta, sin ocultar su dolor, lo vivido entonces y enseña a los lectores, quizás con finalidad terapéutica, una herida que, a mi parecer, permanece todavía sin cerrar. La segunda obra a destacar sería la colección de relatos de Félix Ángel Moreno Ruiz Terror en Los Pedroches (17 Pueblos), una recopilación de narraciones breves que tienen la particularidad de estar ambientadas cada una de ellas en un pueblo distinto de nuestra comarca.


Félix Ángel Moreno Ruiz, durante la presentación de "Terror en Los Pedroches" en Pozoblanco el 7 de mayo [Foto: Biblioteca de Pozoblanco].

En cuanto a talentos individuales, lo más destacado de la cultura de Los Pedroches en 2019 no ha estado en la literatura, sino en la música y en las artes plásticas. En el primer ámbito destacan tres nombres: Pablo, Rafael y María José. Está, por un lado, Pablo García López, un cordobés con raíces villaralteras que no cesa de sorprender con su meteórica carrera como tenor. Tan pronto lo vemos en Berlín, Madrid, Shangai, Valencia o en Córdoba capital (donde en 2020 protagonizará La flauta mágica de Mozart, tras volver de Lausanne de cantar Doña Francisquita). Este año nos enteramos de que donde únicamente tiene problemas para actuar es en su propio pueblo. También en el mundo de lo clásico hay que reseñar la labor del pozoalbense Rafael de Torres Carpio, director de orquesta que en noviembre dirigió a la Joven Orquesta de Los Pedroches junto a la Joven Orquesta Ciudad de la Alhambra y el Coro del Ilustre Colegio de Abogados de Granada en la interpretación de Carmina Burana de Carl Orff en el auditorio Manuel de Falla de Granada.


Jesús Vigorra y Pablo García-López, en el estudio de "Al Sur" en enero [Foto: Canal Sur].

En el campo de la música más popular, no hay que olvidarse de la también pozoalbense María José Llergo, una figura que poco a poco deja de ser promesa para consolidarse como una de las voces más admiradas del nuevo flamenco. Este año, tras participar en el Sónar de Barcelona o el Festival de Arte Sacro de Madrid, ha anunciado la próxima aparición de su primer disco, que llevará por título Sanación. En 2019 también publicó nuevo disco el grupo Algunos hombres y Aliara dedicó la 31 edición del Folkpozoblanco a la música tradicional infantil.


María José Llergo [Foto: Madero Cubero/Cordópolis].

En cuanto a las artes plásticas, 2019 ha sido el año del descubrimiento de Consuegra Romero, una pintora pozoalbense que, con su peculiar técnica de dibujo con bolígrafo, ha expuesto en Granada y Pamplona y hace pocos días ha presentado en el Museu Valencià de la Il.lustració i de la Modernitat su exposición titulada "Les amours", que es la materialización del proyecto ganador del Premio Nacional de Dibujo organizado por DKV seguros y MAKMA, revista de artes visuales y cultura contemporánea. El veterano acuarelista viseño Nemesio Rubio, por su parte, ha paseado este año su exposición "Hábitat" por Córdoba y varios pueblos de Los Pedroches. El villaduqueño José Luis Checa llevó al patio principal del Museo de Bellas Artes su colección de esculturas "Las miradas de Vulcano". La torrecampeña Pilar Condado Romero expuso su colección de fotografías "Mujeres de Torrecampo" en su pueblo y en Córdoba. Y, en fin, el artesano de Santa Eufemia Santiago Valverde mostró su personal obra realizada con madera de olivo centenario en el Madrid Design Festival.


Nemesio Rubio en el Patio Barroco de la Diputación en mayo[Foto: Diario Córdoba].

En el campo de la arqueología, el equipo de la Universidad de Gotinggen que dirige Fedor Schlimbach ha continuado con su excavación (iniciada en 2013, con un paréntesis en 2018) en el yacimiento tardoantiguo de La Losilla, sacando a luz cada año un poco más la basílica visigoda allí encontrada. También nos ha enorgullecido que una nutrida selección de piezas procedentes de la colección del Museo Prasa Torrecampo forme parte de la exposición  "La Granada zirí y el universo beréber", que desde el 5 de diciembre puede verse en la capilla y cripta del Palacio de Carlos V de la Alhambra de Granada. Para el ámbito de la investigación histórica resulta de mucho interés la digitalización completa del semanario El Cronista del Valle y tres periódicos más de Pozoblanco, que desde abril están accesibles en la Biblioteca Virtual de Andalucía. Y Juan Aperador García nos presentó en febrero su libro Pozoblanco bajo las bombas. Un estudio sobre los bombardeos y los refugios antiaéreos de la Guerra Civil (1936-1939).


Interior de una tumba de La Losilla excavada en la campaña de este año [Foto: @WestOstRomGoe].

A la Muestra de Cine Rural de Dos Torres acudió Ana Jiménez y volvimos a revisitar Solas de Benito Zambrano. Eva Hache grabó un programa de La Paisana para TVE1. La Guardia despertó nostalgias en la Casa del Pozo Viejo de Pozoblanco, Seguridad Social en Hinojosa del Duque y Celtas Cortos en Belalcázar. Lolita encarnó a Fedra en El Silo. La ciencia protagonizó el Salón del libro en Pozoblanco. El Cabrero se despidió en Belalcázar. Y Solienses, a pesar de sus ausencias, continuó siendo el blog de referencia sobre cultura en Los Pedroches.


Ana Fernández posa para Solienses ante un panel promocional de Dos Torres el 1 de noviembre, dentro de la Muestra de Cine Rural.
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El acontecimiento cultural de 2019 en Los Pedroches: reapertura del castillo de Belalcázar


Imponente estampa del castillo de Belalcázar visto desde la calle Séneca.

Desde hacía al menos un cuarto de siglo el castillo de Belalcázar estaba cerrado para el público en general. No es que antes estuviera abierto tampoco como atracción turística, pero el abandono y la ruina a la que había sido entregado lo convirtieron en campo ideal de juegos infantiles para los niños y niñas de Belalcázar, en sitio de recreo para ociosos aventureros, quizás en escondite de furtivos encuentros amorosos y, desde luego, en almacén de materiales de construcción para nuevas edificaciones en la localidad. Hacía ya varias décadas que todos los accesos habían sido tapiados y en 2004, durante una visita al entorno, su entonces propietario nos contó que para facilitar la entrada de cierto investigador hubo de romperse algún tabique postizo y después volverlo a reconstruir.

Luego vino la compra por parte de la Junta de Andalucía, los sucesivos anuncios de rehabilitación y el gran momento de su nueva apertura al público, el 29 de noviembre en el marco de las Jornadas Europeas de Patrimonio. El momento era tan extraordinario que a todos nos sorprendió la forma tan poco digna con que fue celebrado por parte de la administración. Personalmente, me recordó un poco a la primera parada del tren en la estación de Los Pedroches: tras tantos años de reclamaciones, cuando llegó la ocasión todo sucedió sin el reconocimiento institucional que el hecho merecía y hubo de ser el pueblo llano, huérfano de representación, quien tomara las riendas jubilosas de la conmemoración. Algo así ocurrió aquí. Imagino que si esta reapertura hubiese tenido lugar en otra zona, la forma de celebrarla hubiera sido muy distinta. No sé, qué menos que un consejero, por no decir más. Un acto público de festejo y gala y una jornada de puertas abiertas para recordar viejos tiempos, para comparar la nueva realidad con la imprenta de la memoria y abrir el cofre de lo desconocido a cuantas personas llevaban décadas queriendo descubrir esta joya patrimonial de Los Pedroches. Pero no. Al modo sobrio y ramplón con el que la administración gusta premiar a Los Pedroches, tuvimos que luchar por una de las escasas entradas en tres únicos días de tasada apertura, sin corte de cinta ni cualquiera de esas estúpidas galanuras con que se adornan actos de mucho menor enjundia, que son pequeñas y tontas en sí mismas, pero que resultan simbólicamente indicativas del aprecio y distinción que las instituciones tienen hacia un territorio y sus gentes.

En fin, dejando a un lado lo pequeño, vayamos a lo mayor. La reapertura del castillo de los Sotomayor ha supuesto sin duda el principal acontecimiento cultural del año en Los Pedroches, aunque haya carecido de celebración. Un acontecimiento lleno de interrogantes e incertidumbres futuras, pero una puerta abierta a la ilusión y la esperanza. Como no estamos sobrados de ellas en esta comarca, merece la pena resaltar cualquiera con la que el destino nos premie (y en esta resolución ha habido, sin duda, mucho de azar). Como ya dije en su día, la fortaleza de Belalcázar puede convertirse en el mayor atractivo turístico de Los Pedroches y en un poderoso foco de seducción por sí mismo, si las autoridades locales y autonómicas son capaces de gestionarlo adecuadamente (hasta ahora se ha visto que no). Sería imperdonable que, tras décadas de abandono a su suerte, el castillo cerrara de nuevo sus puertas y se quedara reducido a un mero reclamo ocasional. Los pueriles enfrentamientos políticos entre diversas administraciones observados hasta ahora nos hacen, sin embargo, temer lo peor.


La torre del homenaje vista desde el patio de armas.


Ventanal en la torre del homenaje.


Visitantes en el interior de la fortaleza.


Las vistas desde la terraza de la torre resultan impresionantes.
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Los Pedroches frena ligeramente el descenso de población



Los Pedroches han perdido en el ultimo año contabilizado 294 habitantes, la cifra más baja de los últimos ocho años (en 2013 y 2016 el conjunto de la comarca perdió más de 600 habitantes cada año y en los dos últimos más de 500 cada uno). Según los datos del Padrón Municipal a 1 de enero de 2019 que acaba de publicar el Instituto Nacional de Estadística, Los Pedroches contaba en esa fecha con 52.439 habitantes, un 0,56% menos que el año anterior. En cuatro localidades (Alcaracejos, Añora, Fuente la Lancha y El Guijo) la población sube ligerísimamente, mientras que en todos los demás pueblos desciende.





En los descensos, destaca porcentualmente Conquista, que pierde más de un cinco por ciento de su población en un solo año. Le siguen Villanueva del Duque, que baja un 2,21% (y pierde un puesto en el ranking de población comarcal, al ser adelantada por Alcaracejos), Villaralto, que pierde un 1,99% de sus vecinos, y Santa Eufemia, que continúa su imparable descenso bajando este año un 1,69%. En términos absolutos, el pueblo que más habitantes pierde es Hinojosa del Duque, con 80 vecinos menos, seguida de Villanueva de Córdoba, que pierde 45.



La ordenación de municipios según población sufre este año dos cambios en las posiciones: Añora adelanta a Pedroche, colocándose en la primera posición de ese grupo de pueblos que rondan los 1.500 habitantes, y Alcaracejos supera a Villanueva del Duque. Conquista, aunque continúa en la misma posición, baja ya de los 400 habitantes, acercándose a El Guijo y Fuente La Lancha, que rondan los 350. Torrecampo se resiste a bajar de la cifra simbólica de los mil habitantes, aunque cada año se aproxima un poco más.

Histórico: Cuadro de población en los pueblos de Los Pedroches 1996-2019

Pinchar en la imagen para ver los datos a mayor tamaño.
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Patrimonio perdido de Los Pedroches/27. La ermita de Santa Rosalía de El Viso

En el documental "La Guerra Civil, vista por un niño", del que hablamos hace unos días, varios testigos hablan de la explosión en El Viso de la ermita de Santa Rosalía, que por entonces se encontraba fuera del pueblo, ocurrida durante la Guerra Civil. El templo fue convertido durante la contienda en un polvorín por parte de los milicianos republicanos y por razones no del todo claras ("le pegaron fuego", "la encendieron y explotó el polvorín"), la ermita resultó totalmente destruida. Esto ocurrió durante el episodio llamado localmente "la fugitiva", cuando la gente huyó del pueblo para instalarse en huertas o cortijos cercanos por miedo a los bombardeos. "Ardió Santa Rosalía y se quedó sin nada", dice una mujer, que vivió el suceso siendo niña. "Se veían los cachos de metralla encendidos. De esto que vuela un peñasco como un demonio a la pared de la Benedicta, se quedó clavado allí. Y era la Santa, que la explotaron, que nosotras creíamos que eran aviones", recuerda otra.


La actual ermita de Santa Rosalía de El Viso, en una imagen tomada justo tras su reconstrucción en los años sesenta del siglo XX.

La actual ermita de Santa Rosalía (con portada de ladrillo rojo y techumbre de uralita) fue construida en 1968 con la dedicación compartida de San Isidro, porque esta hermandad contribuyó a su edificación. Está situada al final de la calle San Isidro, en el mismo lugar que ocupó la anterior, quizás erigida en la segunda mitad del siglo XIX, pues ni Casas-Deza ni Madoz la citan en sus diccionarios de mediados de siglo. No hay que confundir esta ermita con el altarcillo o capilla que existe en la calle Santa Rosalía, construido, según la tradición, con motivo de la epidemia de cólera de 1855, y frente al cual todavía cada año, a primeros de septiembre, las mujeres de El Viso rezan una novena.

No he logrado averiguar aún con exactitud cuándo se produjo esta explosión que destruyó la primera ermita, que apenas perduró un siglo en pie y de la que nada sabemos. Francisco Moreno Gómez cuenta en La guerra civil en Córdoba (pág. 648) que el 25 de diciembre de 1938 El Viso sufrió un atroz bombardeo por parte de la aviación franquista a consecuencia del cual murieron 80 personas y se destruyeron 40 edificios, según documentos del General Cuesta. ¿Fue uno de ellos la ermita de Santa Rosalía? Sin embargo, el propio historiador reconoce que las circunstancias especiales de la guerra eran propensas para todo tipo de accidentes, y cita, por ejemplo, explosiones fortuitas de otros depósitos de municiones ocurridas en Villanueva de Córdoba (pág. 650).

Me gustaría recabar más datos sobre esta ermita, con vistas a retormar esta sección de Solienses que tenía algo abandonada, la de patrimonio perdido de Los Pedroches. Durante los últimos meses he tenido noticia de nuevos monumentos desaparecidos, que serán objeto de sucesivos artículos, y estoy actualizando y mejorando los ya publicados en el blog, con vistas a una posible edición futura en forma de libro. Agradecería cualquier ayuda en este sentido sobre la antigua ermita de Santa Rosalía de El Viso. Cualquier testimonio es válido: recuerdos personales, datos sobre su forma arquitectónica, sobre su destrucción, alguna fotografía que milagrosamente haya sobrevivido... Pueden utilizar los comentarios o escribirme a la dirección del blog: solienses@gmail.com
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Vocación comarcal de la Cívica

La Asociación Cívica Hinojoseña lleva su Cineforum hasta Alcaracejos el próximo viernes. En el Salón de Actos de la Fundación Alfima se proyectará el documental Freightened: The Real Price of Shipping (Freightened: el precio real del transporte marítimo) (Denis Delestrac, 2016), una interesante y atrevida investigación sobre el funcionamiento y los peligros del transporte marítimo, una industria que, a pesar de ser poco conocida, se ha convertido en la clave de nuestra economía global (el 90% de los productos de consumimos en Occidente se fabrican en el extranjero y nos llegan por barco) y resulta fundamental para fijar aspectos esenciales del medio ambiente y el modelo futuro de civilización.


Trailer de "Freightened: el precio real del transporte marítimo".

Con esta actividad, la Cívica quiere manifestar la voluntad de ampliar su radio de acción por toda la comarca, tal como ya hiciera también este verano llevando a Belalcázar su iniciativa "Jóvenes por la Tierra en Acústico". La asociación hinojoseña constituye de momento un modelo de asociación autónoma y ajena a los poderes públicos (aunque, obviamente, necesite de ellos para su funcionamiento material), rara hoy día en nuestros pueblos (donde casi todas las asociaciones suelen venir organizadas y controladas por el propio ayuntamiento) y que nos remite a viejas utopías y sueños de juventud, cuyo destino final es bien conocido por quienes un día las vivimos.
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Amor y naturaleza



Uno de los dibujos presentados por Consuegra Romero en el proyecto ‘Les amours’. Bolígrafo sobre papel, 2019.

La pozoalbense Consuegra Romero presenta el próximo jueves en el Museu Valencià de la Il.lustració i de la Modernitat su exposición titulada "Les amours", que es la materialización del proyecto ganador del Premio Nacional de Dibujo organizado por DKV seguros y MAKMA, revista de artes visuales y cultura contemporánea. Consuegra Romero, que ganó en julio este premio, considera que su propuesta "parte de una investigación sobre la evolución del concepto de amor romántico y de sus efectos en la relación afectiva de las mujeres en la actualidad", que ha perpetuado un sistema social que promueve la desigualdad entre diferentes sexos y que hoy está en crisis. Según escribe Vicente Chambó en el texto explicativo de la exposición, "Consuegra Romero analiza la sociedad principalmente aristocrática del siglo XVIII europeo como una época de amores dobles, confusos, múltiples y libertinos, comparable al periodo actual en el que también priman la máscara y el disfraz a través de las redes sociales".


Vista de la exposición "Hábitat" de Nemesio Rubio en Hinojosa del Duque.

Por su parte, hasta el 4 de enero permanecerá abierta en el Centro Cultural de Hinojosa del Duque la exposición de acuarelas "Hábitat" del viseño Nemesio Rubio. Esta exposición se presentó por primera vez en mayo en la Diputación de Córdoba y ha recorrido ya también algunos pueblos de Los Pedroches. La temática de las obras gira en torno a los paisajes de la comarca, tanto de la naturaleza que nos rodea como de los pueblos que habitamos.


Cartel de la exposición de Consuegra Romero.


Ermita del Santo Cristo de las Injurias de Hinojosa del Duque vista por Nemesio Rubio.