Lo más leído en los últimos días

BLOGDROCHES Actualidad

Blogs de autor

Políticos

0 com

Como si fuera Semana Santa

Hoy es Domingo de Ramos, aunque no se verán palmas ni ramas de olivo por las calles de nuestros pueblos. La tradición anuda un eslabón inédito en su cadencia de siglos. Rafa Sánchez ha publicado su álbum de la Semana Santa de Pozoblanco, para que la ausencia parezca menor, y varios pueblos (como Hinojosa del Duque) están emitiendo a través de sus redes sociales las procesiones diarias de otros años. Es ese esfuerzo del que vengo hablando por huir de la realidad que nos rodea. Aunque sin duda, lo más emocionante me parece ese intento de traer a la cotidianeidad tecnológica que nos invade esos testimonios de antigua oralidad que son los cantos de pasión, grabados desde la soledad de cada hogar para formar un mosaico virtual que se transforma en un coro imposible desde nuestro aislamiento. Aquí están las propuestas de la Rondalla y Coral Nuestra Señora de la Peña de Añora y de la Rondalla y Coral Virgen de Guía de Alcaracejos para la dominica del Domingo de Ramos, la última que se canta en este ciclo cuaresmal que ya toca a su fin.



Rondalla y Coral "Nuestra Señora de la Peña" de Añora.


Rondalla y Coral "Virgen de Guía" de Alcaracejos.
1 com

El mundo desde la Luna


Cráter de la Luna denominado Alpetragius [Foto: Manolo Barco].

Cuando pensábamos que no se podía huir más lejos que a Japón, encontramos que Manolo Barco se ha fugado hasta la Luna. Allí, aunque sea desde Añora, ha fotografiado el cráter Alpetragius, que lleva el nombre del famoso astrónomo andalusí generalmente considerado natural de Pedroche. Al-Bitruji, conocido en España como Alpetragio, pertenece a un grupo de eminentes estudiosos de la España islámica (junto a Avempace, Averroes o Maimónides) que protagonizan, en los dos últimos tercios del siglo XII, un florecimiento en la filosofía árabe de Al-Andalus. Estos autores se distinguieron por su crítica profunda al sistema ptolemaico y su defensa de una ordenación del mundo más influida por el racionalismo aristotélico. Al-Bitruji expuso su teoría sobre el universo en su obra Tratado de astronomía, una obra que conocieron y estudiaron eminencias posteriores como Alberto Magno, Dante, Roger Bacon y Copérnico. La denominación de Alpetragius para un cráter de la cara visible de la Luna fue impuesta por el astrónomo jesuita italiano Giovanni Riccioli, cuyo sistema de nomenclatura establecido en su obra Almagestum Novum (1651) se ha terminado estandarizando.

Moisés Vargas no necesita escapar. Los animales vienen hasta su casa para que él los fotografíe y pueda ofrecernos desde su Facebook y su web esta colección impresionante de seres vivos en libertad, ahora que todos los demás estamos presos.


Mochuelo fotografiado por Moisés Vargas junto al tendedero de su casa [Foto: Moisés Vargas].
0 com

Huir

En medio de tanta confusión, tiene que estallar la luz. Dejemos atrás las tinieblas y entreguémonos a la alegría. Huyamos.

Desde el pasado 16 de marzo han nacido en el Hospital Valle de los Pedroches de Pozoblanco 14 niños y niñas, según informa el Área Sanitaria Norte de Córdoba. Una huida hacia la vida. El Área Sanitaria ha tenido la idea de corresponder a los aplausos con versos y cada día nos regalan un haiku escrito por poetas de nuestra tierra "para cuidar el ánimo y el corazón en estos días tan complicados". Las primeras propuestas son de Juana Castro y Francisco Onieva.



Una huida del aburrimiento. Desde Ruralpedia proponen "El reto gastronómico de Los Pedroches" (entre los premios figura una "genial yogurtera", delicia vintage que justifica por sí sola la convocatoria) y desde las Olimpiadas Rurales de Los Pedroches el Reto Olímpico Casero, iniciativas para grabar vídeos desde casa y rellenar así tantas horas de vacío.

El vacío que alimenta otros lugares. Fernando González Viñas ha huido a su Japón de adopción, donde la primavera, ajena a todo, ya ha hecho florecer sus cerezos, y así seguirá sucediendo, incluso aunque no haya ojos que los contemplen. En nuestra huida, los humanos siempre nos consideramos imprescindibles, frente al despertar de los versos de Osamu Dazai: “El año pasado no ocurrió nada,/ este año tampoco./ Ni dos años atrás”.
19 com

"Libres de todo mal de cuerpo y alma"

Una de la características más definitorias de la religiosidad popular de Los Pedroches es la de los cultos marianos compartidos. Tenemos tres advocaciones cuya devoción se reparten varias localidades, habiéndose desarrollado a través de los siglos un complejo corpus de normas entre lo legal y lo consuetudinario que intenta regular las siempre difíciles relaciones entre extraños.

La tradición oral ha transmitido leyendas en torno a la pérdida de derechos sobre determinada imagen a causa de no haber cumplido algún pueblo las condiciones que se habían impuesto. Por ejemplo, se dice que Pedroche habría perdido como patrona a la Virgen de Luna al no haber acudido un año a recogerla en la fecha establecida en las concordias con Pozoblanco y Villanueva de Córdoba, las otras villas que comparten el patronazgo. Algo parecido le habría ocurrido a Dos Torres con respecto a la Virgen de Guía.


Documentación sobre el culto compartido en la ermita de la Virgen de Guía de Villanueva del Duque.

La historia mariana de Los Pedroches está llena de documentos (llamados concordias, acuerdos o pactos) en los que se perfilan con detalle las fechas de culto reservadas a cada localidad, las obligaciones y derechos que cada pueblo contraía y las sanciones que pudieran derivarse de su incumplimiento. En la parte interior de la puerta de entrada de la ermita de la Virgen de Guía, en Villanueva del Duque, se mantiene todavía hoy expuesta una copia de un documento de 1983 firmado por los párrocos y los presidentes de las hermandades de las villas que comparten el patronazgo en el que se fijan con precisión las fechas de llevada y traída de la imagen a la ermita, con detalle de la hora exacta en que debería hacerse cada traslado. Una nota final advierte, sin embargo, que "si por alguna circunstancia imprevisible en las fechas y horarios señalados no se pudiera ir por la Venerada imagen, o devolverla a su ermita, ningún pueblo pierda los derechos contraídos por la tradición y por concesión", acabando así con siglos de incertidumbres a causa de posibles tormentas, crecidas de ríos u otros imponderables que impidieran hacer lo que debía ser hecho tal día a tal hora.

Esta documentación, preciosa desde el punto de vista de la antropología social, es estudiada con mimo por investigadores que intentan escudriñar a partir de ella las relaciones sociales entre las distintas comunidades y perfilar la historia de las mentalidades en núcleos rurales muy condicionados por sus creencias, dogmas y convicciones ideales.

Por eso, ahora, cuando a causa de la pandemia provocada por el coronavirus, han debido suspenderse todas las celebraciones religiosas que la tradición programa en estas fechas del año, me ha parecido necesario recopilar algunos de los documentos públicos que anuncian estas restricciones al culto y que se están divulgando a través de redes sociales, porque se trata de documentación histórica de un periodo que un día se estudiará desde muchos aspectos (el demográfico, desde luego; el político; el médico, el sanitario), pero también desde el aspecto de las elaboraciones culturales religiosas que, en ámbitos territoriales muy protectores de sus tradiciones, como es el nuestro, poseen un componente de significación histórica muy determinante para la cabal comprensión de la vida en comunidad.

Porque el documento firmado por los párrocos de San Mateo en Villanueva del Duque, Santa Catalina en Fuente La Lancha, San Andrés en Alcaracejos y San Juan Baustista en Hinojosa del Duque, aunque lleva fecha de 25 de marzo de 2020, guarda el sabor antiguo de los documentos que los investigadores encontramos apolillados y comidos por la humedad y las ratas en los archivos eclesiásticos, cuando su consulta se nos permite. "Que los traslados de la bendita imagen de la Santísima Virgen de Guía, ante la imposibilidad de efectuarlos como se viene haciendo por tradición, se realizarán de forma sencilla pero con toda la dignidad que merece Nuestra Madre de Guía, siendo el propio Párroco quien realice él solo el traslado de la imagen en las fechas correspondientes pero sin asistencia alguna de cofrades o pueblo fiel". Es un párrafo que pasará a la historia del culto de la Virgen de Guía, pero también a la de Los Pedroches en general, que se citará a pie de página o en el cuerpo central de los estudios, por su precisión y por todo lo que significa. Párrafos como ese aparecen en mi artículo sobre la fenomenología religiosa de las epidemias, que cité el otro día, aunque aquellos daten del siglo XVI o XVII.

La belleza del documento guarda aún una coda final. "Pedimos a los fieles de dichas parroquias que con amor y devoción nos encomendemos a la protección de la Santísima Virgen de Guía para que, por su intercesión, nos veamos libres de todo mal de cuerpo y alma".

Y quién, cualesquiera que sean sus creencias, podría negarse a esta intercesión.


13 com

Días de tanta tristeza



Velas en los balcones de Villanueva de Córdoba, el día que hubiera debido celebrarse la procesión de la Virgen de los Dolores [Foto: José Ángel Cabrera].

Cuando todo pase y hayamos llorado suficientemente a los muertos, aún quedarán muchas heridas abiertas. Estas semanas, meses, están produciendo una alteración tan profunda del ciclo vital que desconocemos todavía cuáles serán sus consecuencias exactas. Siendo secundaria, no es la menos importante la ruptura del ciclo festivo anual que la epidemia ha traído consigo. Las fiestas, como aglutinadoras de la convivencia social, como generadoras de espacios de comunicación y reflexión, de relación y mutuo entendimiento, cumplen un papel esencial en la conformación de los lazos más íntimos que abrazan una comunidad. Ahora, el confinamiento nos ha privado también de estos hitos terminales que forjan la identidad local, que nos ayudan a sentirnos más fuertes, y su ausencia nos vuelve precisamente más vulnerables, porque sentimos que también falla aquello que nunca hubiéramos imaginado que pudiera faltar.

Las autoridades civiles y eclesiásticas han ido en las últimas semanas anunciando la suspensión de las grandes fiestas de primavera que inundan Los Pedroches: la Semana Santa y todos sus rituales anexos, romerías ancestrales como la de la Virgen de las Cruces de El Guijo, la Virgen de Alcantarilla de Belalcázar o Nuestra Señora de Veredas de Torrecampo, la Fiesta de la Cruz de Añora, el Domingo de Loreto de Dos Torres...

El ansia de no querer perderlo todo ha traído soluciones imaginativas  que ayudan en parte a mantener el espejismo. En Villanueva de Córdoba la procesión de las Velas de la Virgen de los Dolores se celebró ayer desde los balcones, ese nuevo espacio de encuentro que hemos descubierto con el confinamiento. La tecnología, por su parte, permitió que no faltaran a su cita cuaresmal los cánticos de pasión en Pozoblanco. Nos resistimos a perderlo todo. Sabemos que vendrán tiempos mejores en los que volveremos a ser felices, pues así es la condición humana. Pero mientras no podemos evitar que nos embargue una terrible desolación en estos días de tanta tristeza.

3 com

Sellos para la poesía




En este frente de incertidumbres que nos toca vivir en la hora presente, hay normalidades que consuelan: comienzan a florecer las primeras orquídeas silvestres belalcazareñas. Es la poesía, que salva al mundo. Hoy es su día internacional y para celebrarlo José Cortés ha presentado en su blog Sellos ficción varias entradas dedicadas a diversos poetas cordobeses, entre ellos nuestra Juana Castro. Este blog nace de la afición que su autor profesa al diseño gráfico y a los sellos en particular, manteniendo una singular creación filatélica continua desde hace ya muchos años. En varias ocasiones estas propuestas "de ficción" han alcanzado su materialización real, como la serie sobre Belalcázar. José me ha mandado una muestra impresa de su diseño dedicado a Juana Castro para que se lo haga llegar a la autora, y así lo haré, en cuanto las circunstancias lo permitan.


0 com

El juego de las siete diferencias de Miguel Moyano



La reclusión en casa por culpa del coronavirus está despertando el ingenio de mucha gente para hacernos más llevaderos estos días de confinamiento en el hogar. Durante los últimos días, el fotógrafo de El Viso Miguel Moyano está ofreciendo a sus amigos de Facebook una edición diaria del juego de las siete diferencias: dos imágenes idénticas de sí mismo que se diferencian solo en siete pequeños detalles que el jugador debe descubrir. Aquí dejo el enlace a las tres primeras imágenes que Miguel ha compartido (se recomienda no leer en principio los comentarios, porque ahí están las soluciones). Sin duda, una entretenida propuesta para estos días de tanto aburrimiento.

5 com

La Fragua y el mundo que no volverá



La residencia de artistas La Fragua durante uno de sus actos.

Digámoslo claro: el mundo tal como lo conocíamos hasta ahora se ha ido a la mierda en tres días y no sabemos aún cómo será el que está llegando. No he podido dejar de acordarme en estas circunstancias de la Trilogía de Occidente de Juan Bosco Castilla, que retrata ese mundo futuro al que nos dirigimos en medio de la incertidumbre distópica (los tres libros pueden comprarse en Amazon o descargarse gratuitamente en la web del autor). Resulta conmovedora hoy, casi despierta ternura, la preocupación por lo de cada día, cuando todo ha volado ya por los aires y nada realmente importa al modo en que importaban antes las cosas.

En medio del silencio de tanto aislamiento, han llegado, como de otro tiempo, las palabras dolorosas de los creadores de la residencia de artistas La Fragua, a propósito de lo acaecido en torno al convento de Santa Clara de Belalcázar y en torno al porqué de todo lo que está sucediendo ahora en el mundo. De lo particular a lo general.
"Lo advertimos con nuestra presencia: los espacios para el cambio están llenos de cambios mínimos. Una década después de la apertura en el Convento (diciembre de 2010) nada queda. Allí potenciamos la biodiversidad del espacio natural, flotamos junto a ella seres de todos los continentes, nos mezclamos con la comunidad apreciando sus saberes populares, participamos de sus economías, llegamos incluso a entender que existen espiritualidades igualmente válidas y a veces no tan lejanas al pensamiento contemporáneo. Un aparato de “poder” mezquino nos hizo la zancadilla hasta que un día perdimos la ilusión. Pero esta crisis está desenterrando los sentimientos positivos más profundos y vamos a seguir luchando para que de una vez se entienda que los trabajadores de la cultura estamos aquí para “mover” los árboles de la consciencia, hoy tremendamente subyugada".
La Fragua se fue de Belalcázar calladamente, sin decir una palabra. Era un final predecible, hasta yo lo adiviné:
Algún día empezaremos a darnos cuenta del fecundo estímulo (cultural, económico, territorial) que supone la actividad impagable -todavía silenciosa y silenciada- de los artistas rebosantes de fiebre creadora que desfilan por la residencia. Quizás cuando las administraciones -tardas siempre en reaccionar- quieran darse cuenta sea ya demasiado tarde, pues la experiencia nos demuestra que las ilusiones no son eternas, que llega un día, finalmente, en que el entusiasmo cesa y se apaga o se traslada a otras emociones, en otros lugares.
Meses después, cuando advertí que La Fragua no volvía de sus vacaciones invernales, les escribí para una oferta de explicaciones sobre causas y motivos, pero el correo debió perderse entre los mil recovecos de la ingeniería digital. La herencia que nos dejó la residencia de artistas fue tan grande, tan indescriptiblemente intensa, tan inolvidable, tan de otro lugar que no era el nuestro, que duele -a pesar de haberlo previsto- que todo se fuera en nada, como un soplo, como una lágrima. Leer de nuevo sus palabras, en las que se percibe el orgullo de lo realizado y el desconsuelo por el daño recibido, ha aflorado recuerdos sobre un proyecto inmenso que nunca fue suficientemente valorado por quienes pudieron disfrutarlo más de lo que lo hicieron y, sobre todo, por quienes pudieron mantenerlo y no quisieron.

En estos momentos de encierro nos embarga la melancolía, aunque no debemos dejarnos vencer por la tristeza. Otros días vendrán que nos harán felices. Pero el zapateado de Israel Galván sobre el entarimado del patio de la huerta del convento de Santa Clara, como el mundo que conocíamos hasta ahora, esos no volverán.

4 com

Epidemias en Los Pedroches



Ermita de San Sebastián de Dos Torres, que se utilizó como lazareto con motivo de algunas epidemias a lo largo de la historia.

En 1989 realicé una pequeña investigación sobre epidemias en Los Pedroches que mereció el Premio de investigación histórica “Juan Ginés de Sepúlveda”, convocado por el Ayuntamiento de Pozoblanco y que fue publicada al año siguiente en una Separata del Boletín Informativo Municipal Pozoblanco (págs. 12-32), en lo que creo que fue mi primera publicación sobre historia comarcal. Se trataba de un modesto trabajo de síntesis, con mucha consulta bibliográfica y algunas incursiones archivísticas (visité los archivos municipales de Pozoblanco, Añora, Villanueva del Duque y Dos Torres y los parroquiales de Hinojosa del Duque y Pedroche) que pretendía solo ofrecer un panorama somero de la repercusión que habían tenido diversas epidemias en algunos pueblos de la comarca. Luego publiqué también una parte de ese trabajo en la Crónica de Córdoba y sus pueblos de la Asociación de Cronistas en 1991 con el título de "Fenomenología religiosa de las epidemias en la comarca de Los Pedroches".

La historia más legendaria de Los Pedroches está vinculada precisamente a las epidemias. Según una tradición difundida por Juan Ocaña, los efectos mortíferos de la peste negra de 1350 provocaron que los vecinos de Pedroche huyeran de esa población y se asentaran en otros lugares de la comarca que más adelante se constituirían en villas independientes. Es la edad oscura de nuestra historia comarcal, que se debate aún entre la leyenda y la certeza. Luego, con la cadencia de los siglos, la población de Los Pedroches fue sufriendo, en mayor o menor grado, los estragos de las numerosas epidemias que asolaron el territorio cordobés.

Resulta revelador comprobar cómo las medidas tomadas desde antiguo para controlar la propagación de las epidemias no han variado mucho hasta hoy: confinamiento, aislamiento e higiene. En junio de 1680, ante las noticias sobre la incidencia de la peste en Córdoba capital y los pueblos del sur, el concejo de Pozoblanco tomó medidas preventivas de excepción:
"Por cuanto la peste y contajio que se a padezido estos años pasados en algunas ziudades, villas y lugares de Andaluzia este presente se a thenido notizia se ba estendiendo y azercando mucho y se deven poner para la preservazion desta los remedios mas eficazes que se puedan (...) acordaron lo siguiente: que se zerquen todas las bocas calles desta villa y se barden de forma que no pueda entrar persona alguna (...) ni cavallo por ninguna dellas de forma que solo tenga comerzio esta villa por las puertas que se señalaren para ello.

y asimismo acordaron que (...) se les notifique a todas las personas cuias casas tienen postigo, zercas, guertas y corrales [que salen al campo] se les notifique y dentro de segundo dia tapien los dichos postigos y asimismo las zercas y corrales quedando todo de forma que por ellas no pueda entrar persona alguna theniendo de altor dos tapias con aperzivimiento que no haziendolo se les apremiara a ello y se haran a su costa las dichas zercas y tapias de postigos".

El recurso de tapiar las bocacalles de la población para controlar la entrada y salida de personas es frecuente en todas las ciudades y villas no amuralladas. En Añora en 1682 solo quedó abierta una puerta y se acordó:
"Que para la mejor custodia y seguridad de esta dicha villa se cierre la puerta de ella a las diez de la noche y la llave se entregue a una persona de las de dicha diputacion y que no se abra hasta que sea de dia."

En estas situaciones de aislamiento, siempre se pone de manifiesto el pillaje y la voluntad por parte de una minoría de burlar las normas de protección establecidas. Ante la prohibición del tráfico de lanas para obrajes (principal ocupación artesanal de la comarca en este tiempo) procedentes de los lugares afectados, en agosto de 1680 se sigue proceso contra un vecino de Torremilano que, habiendo salido hacia el Puerto de Santa María (ciudad contagiada de peste) fingiendo marchar a Espiel, volvió con paños que introdujo en la villa de noche, simulando luego entrar de vacío al día siguiente. Descubierto que fue, se le retuvo en la ermita de San Sebastián, que servía de lazareto, y la ropa fue echada en vinagre para su desinfección.

Ante la epidemia de cólera de 1855, la junta de sanidad de Añora adopta de nuevo disposiciones estratégicas, que incluyen ya medidas de sanidad e higiene:
"Que desde luego se prevenga a estos habitantes no admitan generos ni ninguna otra especie de procedencia sospechosa, mucho menos lanas ni otros articulos que atraen y conservan las miasmas pestiferas (...) El pueblo por turno tiene que hazer noche y dia las guardias, sin que valga darla a niños, bajo la multa de dos reales dia y tres reales de noche si abandona el puesto. Se prohíbe absolutamente que anden cerdos por las calles y pernocten en la poblacion a trescientos pasos".

También en Dos Torres se emitieron en esta ocasión una serie de instrucciones por parte de la Junta de Sanidad, entre las que se incluyen:
"Hacer que los cerdos no anden por la calle ni de noche ni de dia, ni que los niños u otra clase de personas hagan sus necesidades corporales en las calles ni callejuelas (...) Que en la presente recolección de paja, los labradores no formen depósito en las puertas de sus casas ni pajares, sino que apenas la descarguen la entraran en los sitios que destinen (...) Impedir la comunicación y roce de personas de este pueblo con otras que procedan de parage infestado".

Ya en el siglo XX, la Junta de Sanidad de Pozoblanco toma medidas de prevención ante la epidemia de gripe de 1918:
"que con sulfato de cobre se lleven a cabo las desinfecciones de fondas, teatros, posadas y paradores y cuantos sitios haya habido aglomeración de personal, asi como las pilas de los labaderos públicos y que se proceda a la limpieza de viviendas y principalmente de las cuadras y estercoleros de las mismas donde hubiera habido personal estraño a la localidad".
12 com

Algún día



Casa de la Cultura de Añora, esta tarde.

Hay una foto que lo documenta. El 3 de diciembre de 1962 se derribó a pico y maza la pequeña ermita del Calvario de Torrecampo. No sabemos exactamente por qué motivo, puesto que las fotografías de aquel día la muestran en buen estado. Quizás porque era un edificio pequeñísimo, no importa que tuviera algunos siglos de antigüedad, y molestaba para algún planteamiento urbanístico. Lo mismo pasó con el imponente convento carmelita de San Diego en Hinojosa del Duque, que sucumbió víctima de la especulación inmobiliaria a mediados de los años setenta del siglo pasado, sin que nadie hoy alcance a comprender cómo aquello fue posible. Desaparecieron sin dejar rastro los conventos de San Juan de la Penitencia de Dos Torres o el de San Alberto de El Viso o el Nuestra Señora del Socorro de Pedroche, que tantas glorias conocieron. Y la ermita de Santa Ana de El Viso, que solo era del siglo XVI, o la de San Gregorio de Villanueva de Córdoba, de parecida edad. Al cabo de los tiempos nos preguntamos indignados cómo nadie hizo nada entonces por detener tales atropellos.

Cuando vivimos las cosas en nuestro propio tiempo, las vemos de otra manera. Muchas veces me he hecho eco en Solienses de atentados contra el patrimonio histórico monumental de Los Pedroches que suceden hoy mismo, ante nuestros ojos, sin que nadie -por unas razones u otras- diga nada. No tienen que ser acciones contra grandes monumentos de gran valor histórico-artístico para que nos posicionemos en su contra, sino pequeños pespuntes que, uno tras otro, van borrando la identidad de nuestros pueblos: la demolición de una vivienda particular en Pozoblanco, la fábrica de harinas de Villanueva de Córdoba, una portada gótica en Añora... Todo tiene su explicación: el progreso, frente al que ninguna razón sentimental resiste la batalla.


Muros del patio de la Casa de la Cultura antes del derribo.

Estos días se están derribando en Añora los monumentales muros exteriores del patio de su Casa de la Cultura, en una actuación que afectará a la concepción arquitectónica global del edificio. Se trata de una construcción relativamente moderna (se inauguró en 1993), seguidora del estilo vagamente racionalista de tantos edificios oficiales, con líneas sencillas y funcionales, que hacen del juego de volúmenes geométricos y la ausencia de adornos sus señas de identidad. La Casa de la Cultura de Añora era un cubo blanco con un gran patio interior, al que se asomaban el salón de actos, la biblioteca y el llamado entonces "Hogar del pensionista". Arquitectónicamente, ofrecía un lenguaje innovador que rompía con la tradición local, que chocó inicialmente por su intromisión vanguardista en un urbanismo conservador, pero que, como suele suceder, había ido poco a poco integrándose en la idea que tenemos de Añora, hasta convertirse en una imagen de referencia local.

Ahora, el Ayuntamiento de Añora ha decidido eliminar el muro perimetral del edificio de la Casa de la Cultura "para conseguir un espacio público a modo de plaza peatonal que incremente su uso por parte de toda la ciudadanía noriega". Al parecer, según declara la web oficial, el equipo de gobierno del Ayuntamiento de Añora ha tomado la decisión de ejecutar estas obras "basándose en multitud de opiniones de vecinos y vecinas de nuestro pueblo y en las reuniones de la estrategia de municipio inteligente que se han realizado con muchos vecinos y vecinas de la localidad" y con el objetivo de "conseguir las mejores cotas de bienestar y progreso para nuestro pueblo y nuestra gente". Nada que reprochar, pues. El pueblo de Añora lo quiere así. Es el progreso. El bienestar de la comunidad.

Pero un día, quizás no lejano, nos preguntaremos cómo esto fue posible. Y nos asombrará que nadie hiciera nada por evitarlo.