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Hecatombe en Los Pedroches




Vista de los muros del castillo de Belalcázar desde el interior.

No, no se trata del título de la nueva novela de Mikel Murillo. Resulta que Francisco Alcalde Moya, Delegado territorial de Cultura en Córdoba, aseguró hace justamente un mes que "en un periodo de veinte a treinta días" comenzarían las obras de rehabilitación del Castillo de Belalcázar. Y apostilló en los micrófonos de la cadena SER: "tiene que ocurrir una hecatombe" para que no sea así; y antes de despedirse remachó: "salvo hecatombe", como si fuera la cautela de un seguro de vida . Y aquí estamos, un mes después, sin noticias de que las obras hayan comenzado y al borde de la hecatombe, sin saber de qué lado nos vendrá ni dónde asentará su zona cero. Al alcalde de Belalcázar, cuando se hizo la foto firmando la licencia de obras, le pareció que "no hemos debido ser tan impacientes", total, estuvimos esperando cinco años para que hiciera la estación del AVE y, doce años después, aún no están terminadas (quizás ni siquiera comenzadas) las conducciones de la presa de La Colada, a qué viene ahora impacientarse porque haga ya un año que se licitó el proyecto del castillo y aún no se haya movido una sola piedra. Vamos, que no se entiende tanta impaciencia.

Y lo peor de todo, como tantas veces, es el silencio. El silencio cómplice de todos, de los políticos, de los técnicos, de la propia empresa adjudicataria. Puede que haya una poderosa razón para tantos retrasos y aplazamientos, pero no será tan obtusa como para que los ciudadanos no podamos entenderla si nos la explicaran despacito y claro. Pero no lo hacen. Yo, a estas alturas, ya lo único que espero es que, dentro de unos días, salga de nuevo el delegado de cultura anunciando, triunfante, que las obras del castillo comenzarán en el mes de julio. Eso sí: salvo cataclismo sideral.
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Tres segundos

El diario Lanza de Ciudad Real publica hoy en su edición digital este artículo mio sobre la próxima demolición de la monumental torre de refrigeración de la Central térmica de Elcogás en Puertollano. Reproduzco aquí el artículo en "versión hipertextual", con los enlaces oportunos que ayuden a comprender mejor el relato.



Torre de refrigeración de la Central de Elcogás en Puertollano.

Tres segundos

Es lo que tardó en derrumbarse, a decir de los cronistas, la gran chimenea (en realidad, la torre de refrigeración) de la Central Térmica de Viesgo, antigua Sevillana, en noviembre de 2015. Una carga explosiva hábilmente colocada en puntos estratégicos de la grandiosa estructura hiperboloide la derribó suavemente en apenas un parpadeo de ojo humano. Con ella no solo desaparecía un icono principal de la historia reciente de Puertollano y, a la vez, un elemento simbólico de su patrimonio cultural, sino que se contribuía de un modo desolador a la difuminación de la identidad social y cultural de la ciudad y a la pérdida de la memoria colectiva de la localidad, que veía desaparecer, en tan solo tres segundos, un símbolo destacado de un pasado que, siendo tan reciente, se contempla ya muy distante. Menos de tres años hace que la chimenea de Sevillana se vino abajo entre nubes de polvo y desconsuelo y sin embargo muchos, porque así de frágil es la memoria humana, ya han comenzado a olvidar su imponente presencia y pronto muy pocos la recordarán como testigo de que un día no lejano la economía y la sociedad de Puertollano ocuparon un lugar muy diferente al de hoy.



La Chimenea de Sevillana, aunque fuera construida en 1972, representaba un elemento muy significativo del patrimonio histórico-cultural de carácter industrial en Puertollano, una riqueza artística y monumental que los ciudadanos no han alcanzado a valorar suficientemente todavía. Precisamente, intentando contribuir a la formación de una sensibilidad favorable hacia la conservación de las obras arquitectónicas y tecnológicas industriales de carácter histórico, el Consejo de Europa había dedicado al Patrimonio Industrial y Técnico las Jornadas Europeas de Patrimonio 2015, siguiendo las recomendaciones de organizaciones como E-Faith, que declaró 2015 Año Europeo del Patrimonio Industrial y Técnico, o la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, gracias a la cual por primera vez en la historia de estas Jornadas (creadas en 1991) la mayoría de los países se adhirieron a la propuesta de poner en valor la industria y tecnología como patrimonio en 2015. La preocupación institucional por el patrimonio industrial se ha manifestado durante los últimos años mediante la elaboración de documentos programáticos como la Carta de Nizhny Tagil sobre el Patrimonio Industrial, de julio de 2003 o, ya en España, el Plan Nacional de Patrimonio Industrial, aprobado en marzo de 2011.

Puertollano tampoco había sido ajeno a esta reivindicación patrimonial de lo que inicialmente se llamó “arqueología industrial”, habiéndose producido en la ciudad y su entorno una atractiva recuperación de parte de su patrimonio histórico minero. Una de las últimas actuaciones fue la conversión de la antigua estación eléctrica de la Central térmica de Calatrava (1917) en Pabellón Ferial, lo que no sólo ha permitido recuperar una interesante arquitectura que se hallaba en estado de abandono total, sino también dotar a la ciudad de un recinto expositivo de primera categoría. Ello se suma a anteriores intervenciones en esa misma línea (algunas tan osadas y polémicas como la transformación de la antigua escombrera de El Terri en un parque periurbano), entre las que podemos destacar la creación del Museo de la Minería en una cuenca recuperada paisajísticamente, la señalización de rutas de senderismo por itinerarios industriales o la instalación del imponente castillete metálico del Pozo de Santa María a la entrada del casco urbano, que ha terminado convirtiéndose en un emblema de la ciudad. Tales realizaciones están en línea con la tendencia actual que se observa en toda Europa de recuperar el patrimonio histórico minero e industrial para usos básicamente culturales y de ocio y que en muchas ciudades ha supuesto la rehabilitación y revalorización de zonas urbanas deprimidas.

Por eso, precisamente, se entiende menos la impasibilidad institucional y social que en su día se vivió ante la destrucción de un elemento tan relevante de la arquitectura emblemática de Puertollano. Tras su derribo, entre las escasas denuncias que pudieron leerse en la prensa local, conmovieron particularmente algunos testimonios individuales evocadores de tiempos de mayor esplendor, prueba de que la implicación emocional de los trabajadores de Puertollano va más allá de la simple consideración física o económica del edificio, sino que obras como esta y otras que todavía subsisten (pero, ¿por cuánto tiempo?) representan la memoria de unos tiempos que constituyen parte esencial de las vivencias íntimas de muchos ciudadanos de Puertollano y que su desaparición contribuye no solo a empobrecernos culturalmente sino a borrar paulatinamente unas señas de identidad colectiva que nos identifican, nos individualizan y nos enorgullecen como ciudadanos y como personas.

El error de la chimenea de Sevillana, que, no obstante su imponente significación histórica, no gozaba de ningún tipo de protección patrimonial (al igual que sucede, incomprensiblemente, con los elementos aún no recuperados del conocido como Apartadero Calatrava, uno de los primeros complejos industriales de España, o los numerosos castilletes metálicos aún dispersos por las antiguas cuencas mineras), debería haber servido de alerta frente a futuras acciones similares que, por desgracia, amenazan de nuevo. El próximo 28 de junio –sin que nadie parezca dispuesto a hacer nada por evitarlo- se procederá, según anuncia la prensa, a la demolición de la torre de refrigeración de la Central termoeléctrica de Elcogás, similar en su grandiosidad y estructura a la desaparecida de Sevillana. La relativa juventud de esta construcción (1992) no afecta a su gran atractivo monumental, de tradición racionalista, que conjuga los valores estéticos con el interés arquitectónico de su singular estructura de aspecto catedralicio y la sabia aplicación de principios físicos para su finalidad industrial. La central de Elcogás forma parte ya también de la historia de Puertollano, no solo por la revolución tecnológica que supuso su puesta en funcionamiento, sino porque la lucha por evitar su cierre en 2016 constituye uno de los más conmovedores episodios de solidaridad y dignidad ciudadana que ha conocido la localidad. Su gran torre (120 metros de altura y 80 metros de base, soportada por 58 pilares) presenta una construcción de limpia belleza que alberga valores patrimoniales susceptibles de ser preservados y merecedores de medidas urgentes de protección y salvaguardia, a fin de no cometer dos veces el mismo error.

Puertollano ha perdido durante las últimas décadas una gran parte de su patrimonio industrial, probablemente por esa falta de valoración generalizada hacia este tipo de construcciones, pero también elementos muy significativos de su patrimonio urbano, que perecieron víctimas de la desidia o de un desarrollo urbanístico mal entendido. Las generaciones más jóvenes ignoran, por ejemplo, las muestras de arquitectura modernista e historicista que existieron en la calle Aduana, o la grandeza de su ecléctico Gran Teatro o hasta las marquesinas del Paseo San Gregorio, representativas de la arquitectura del hierro decimonónica. Todo esto son ya componentes históricos irrecuperables, pero esa condición debería encender las alarmas en el presente para evitar que, así, pausadamente, en acciones terribles de apenas tres segundos, ante la indiferencia general de la sociedad puertollanense, siga borrándose impunemente la identidad de una ciudad que tanto necesita un asidero firme al que aferrarse frente a un futuro cada día más incierto.


La torre de refrigeración será demolida el próximo jueves.
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El Corazón de Jesús como arma política


Bandera de España con el Corazón de Jesús en la torre de la Catedral de la Sierra de Hinojosa del Duque [Fotos: Facebook Parroquia de San Juan Bautista de Hinojosa del Duque].

En 2013 publiqué en el volumen XIX de la serie Crónica de Córdoba y sus pueblos, que edita la Asociación Cordobesa de Cronistas Oficiales, un artículo titulado "La movilización clerical en Los Pedroches a principios del siglo XX: la peregrinación de 1910 en Añora" [descargar aquí], en el que, a partir de una peregrinación de católicos de Los Pedroches que se realizó ese año a la ermita de la Virgen de la Peña, doy cuenta del fenómeno del clericalismo que se produjo en España a principios del siglo XX, centrándome, lógicamente, en nuestra comarca.

Como digo allí, durante aquellos años la Iglesia mantuvo una actitud beligerante desde el punto de vista político en respuesta al cambio de orientación del gobierno de la nación, en el que veía peligrar gravemente algunos de los privilegios que había venido manteniendo tradicionalmente, especialmente en el terreno educativo.

En mayo de ese año [1910],  las elecciones generales habían otorgado la mayoría al Partido Liberal de José Canalejas, duplicando la representación del Partido Conservador, que quedó muy debilitado. Los republicanos, coaligados con los socialistas, obtuvieron también muy buenos resultados el partido socialista alcanzó por primera vez un escaño en las Cortes, que ocupó Pablo Iglesias. El gobierno de Canalejas, de orientación liberal progresista, pretendió entonces reforzar el carácter laico del Estado emprendiendo una serie de reformas en materia social, religiosa y educativa (matrimonios y cementerios civiles, libertad de cultos, eliminación de la obligatoriedad de estudiar el catecismo en las escuelas, libertad de enseñanza y prohibición del establecimiento de nuevas congregaciones religiosas) que motivaron una agresiva y multitudinaria respuesta por parte de los estamentos conservadores, a través de numerosas movilizaciones dirigidas por una jerarquía católica que había irrumpido en la vida pública española tras décadas de adormecimiento.

La Iglesia reaccionaba de este modo a lo que consideraba una deriva anticlerical en la sociedad española, apoyada en sucesos violentos contra ella como los acontecidos durante la Semana Trágica de Barcelona en el verano de 1909, pero también latía un deseo de recuperar la influencia y el poder institucional gravemente mermados durante el siglo XIX. La acción colectiva de los católicos contra la secularización de la sociedad y las políticas que consideraba anticlericales del gobierno se organizó no sólo con los instrumentos propios de la tradición litúrgica y devocional (procesiones, peregrinaciones, romerías, rogativas, rosarios, conmemoraciones) sino también a través de los mecanismos civiles de participación social (manifestaciones, mítines, prensa, sindicatos: instrumentos todos ellos, irónicamente, propios del liberalismo que combatían), que fueron utilizados por los católicos como armas defensivas frente a la agresión laicista y a la vez como mecanismos proselitistas de sus propios ideales.

Entre los diversos instrumentos del clericalismo militante, cito en mi artículo la utilización de la prensa como modo de difusión (que cristalizó entre nosotros, por ejemplo, en la fundación del semanario El cronista del Valle), la convocatoria de mítines y manifestaciones de carácter multitudinario o el asociacionismo de ámbito político y sindical de orientación católica. Desde el punto de vista estrictamente devocional, el fervor de los fieles católicos en esta tarea contrasecularizadora a comienzos del siglo XX se articula a través tres advocaciones básicas: el Corazón de Jesús, el culto eucarístico y la Virgen María. Quiero referirme ahora solamente a la primera de ellas.

La entronización del culto al Corazón de Jesús en Los Pedroches –una devoción introducida en España en el siglo XVIII, pero sin ningún arraigo tradicional hasta entonces en la comarca- se produjo en Añora en 1917, dos años antes de que España entera fuera consagrada a esta advocación por Alfonso XIII en el Cerro de los Ángeles. El día 9 de abril la misión de los Padres Redentoristas que se encontraba en Pozoblanco se trasladó a Añora para celebrar allí una “fervorosa festividad” (a la que, según una entregada crónica periodística en El defensor de Córdoba, asistieron “de siete a ocho mil fieles”) en el transcurso de la cual “se consagró el Valle de los Pedroches al Sagrado Corazón de Jesús”.

La celebración del Corazón de Jesús se realizó en aquellos años con gran solemnidad en casi todos los pueblos de la provincia, donde además se habían multiplicado sus imágenes, tanto en iglesias como en los hogares. En Hinojosa del Duque, la fiesta de 1910 acogió una “gran comunión general” en la que participaron, según El defensor de Córdoba, casi dos mil personas y, tras la procesión, la jornada concluyó con una sesión de fuegos artificiales. El corresponsal concluye: “La devoción al Corazón Divino es en Hinojosa la fuerte muralla que contiene la ola de corrupción que invade al mundo”.

El culto al Corazón de Jesús, por tanto, nació (o, al menos, se desarrolló) en un contexto de contestación religiosa a las políticas gubernamentales de raíz laica y este carácter, digamos, político ya no lo abandonó. Durante la Guerra Civil española muchos soldados del bando sublevado llevaban Sagrados Corazones de fieltro con la leyenda  "Detente, bala" adheridos a la ropa (llamados "detentes") en la creencia de que servían para repeler las balas enemigas. Durante esa contienda militar, el carlismo (integrado luego en el Movimiento Nacional, organismo de inspiración fascista que mantuvo el régimen franquista) hizo suyo como símbolo patriótico la bandera de España con un Corazón de Jesús incorporado en la franja central. El emblema fue adoptado también por los requetés, una organización paramilitar que luchó a favor del bando sublevado y cuyo himno de combate era el Oriamendi ("Por Dios, por la patria y el Rey"). Todavía hoy constituye el emblema de movimientos tradicionalistas nostálgicos de los ideales franquistas.


Bandera de España con el Corazón de Jesús.

Toda este recordatorio viene a colación por la marejadilla (no podemos realmente concederle más intensidad) producida en Hinojosa del Duque a raíz de la colocación en la torre de la Catedral de la Sierra de una bandera de España con el Corazón de Jesús. La iniciativa correspondió al párroco local y coincidió con la eclosión de banderas de España que conocimos con motivo de los sucesos independentistas de Cataluña en octubre pasado. La Delegación de Cultura de la Junta de Andalucía mandó retirar la bandera, atendiendo a la condición de monumento nacional que ostenta el edificio. Ante esta imposición, el párroco optó por extender el conflicto a toda la población haciendo un llamamiento a colocar banderas de España con el Corazón de Jesús en los domicilios particulares de la localidad, aunque al parecer con escaso éxito. También en las últimas semanas han podido verse dichas banderas en algunas otras iglesias de la comarca, como en las de Fuente La Lancha, Villanueva del Duque o Villaralto, lo que es interpretado desde la parroquia como un apoyo "a los Cristianos de Hinojosa en su empeño de venerar al Sagrado Corazón".


Bandera en la iglesia de Santa Catalina de Fuente La Lancha.

El hecho nos mueve a la reflexión. En primer lugar, hay que distinguir entre el culto litúrgico al Corazón de Jesús (cuestión de fe sobre la que nada he de decir, al pertenecer a la conciencia individual) y la exhibición pública de un símbolo concreto de carácter político (la bandera nacional) en la que aparece un Corazón de Jesús como elemento distorsionador de su significado. No son la misma cosa. En segundo lugar, considero que nada hay reprochable en que ciudadanos particulares coloquen cualquier tipo de bandera en sus balcones y ventanas como expresión pública de sus sentimientos, creencias o aficiones (siempre, claro está, que no reproduzcan símbolos racistas, xenófobos, intolerantes o, en general, que estén prohibidos por la legislación vigente). En cambio, me parece más discutible esta exhibición en monumentos públicos, aunque sean de carácter religioso, puesto que, especialmente en pueblos pequeños como los nuestros, pueden constituir un elemento de confrontación entre los ciudadanos, fin último al que precisamente no debería contribuir la Iglesia, volcada como debería estar en crear vínculos de unión fraternal entre todos los vecinos.

La bandera de España con el Corazón de Jesús, digámoslo ya como consecuencia de todo lo anterior, no es un símbolo religioso, sino político, y su exposición pública en torres y fachadas de parroquias constituye una toma de posición de la Iglesia y, por tanto, un acto consciente de exclusión para quien no comparta los planteamientos políticos e ideológicos que tal emblema representa. Solicitar la retirada de símbolos partidistas de los edificios públicos, que deben propiciar la convivencia ciudadana, no constituye un ataque a la Iglesia, como gusta destacar ahora a ciertos sectores que se sienten más cómodos asumiendo una victimización imposible, sino una llamada a la concordia y la fraternidad. No resulta tolerable intentar confundir a los ciudadanos, ni siquiera a los creyentes. Quien utilice la bandera de España con el Corazón de Jesús debe conocer su significado, que, insisto, es político y no religioso. Y, después de conocerlo, que cada cual actúe en conciencia y asuma sus responsabilidades.

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El debate del lobo


Lobos en Cardeña durante el rodaje de la película "Entrelobos".

Hay temas que nos afectan y que no alcanzo a entender cabalmente, pero no encuentro quien me los explique, quizás porque nadie saca notas de prensa sobre ellos y en los medios no se genera el suficiente debate. Al parecer, la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía está impulsando un proyecto dentro del Programa LIFE que persigue la repoblación y recuperación del lobo ibérico en Andalucía, haciendo especial incidencia en la zona norte de Córdoba. Hace años que el lobo desapareció totalmente de nuestros campos, pero es posible que tarde o temprano acabe volviendo debido al empuje demográfico que viene del norte. El debate, y a eso es a lo que voy, se ha planteado ya en términos partidistas y no conservacionistas, ecologistas o medioambientales, como hubiera sido de esperar. En resumen: el PP se opone a la reintroducción del lobo en Andalucía y Podemos la apoya.

En Los Pedroches, parece ser que la COVAP apoya la iniciativa, hasta el punto de participar en la "Comisión de Seguimiento del Proyecto europeo Life para la recuperación y conservación del lobo ibérico en Andalucía", que se constituyó en 2016, pero el Ayuntamiento de Villanueva de Córdoba aprobó en enero de este año una moción, con el apoyo de PP e IU y el voto en contra del PSOE, en la que se solicitaba al Gobierno andaluz la paralización de dicho proyecto. Los empresarios cordobeses cinegéticos asociados a Asaja parecen ser los principales detractores del programa conservacionista, al ver en el lobo un peligro para su rentable negocio de la caza mayor, aunque la razón que alegan públicamente es que "el lobo es incompatible con el ganado". Curioso que sean los cazadores los que defiendan el ganado, mientras que los ganaderos de Covap apoyan el Proyecto. Estas son las cosas que digo que no entiendo del todo. A ver si alguien me lo explica.
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Música para el verano

Dani Martín
Pozoblanco, 29 de junio (Campo de golf, 22:30 h.). Slow Music Pozoblanco. 32-52 €.



David Bisbal
Pozoblanco, 30 de junio (Campo de golf, 22:30 h.) Slow Music Pozoblanco. 33-64 €.



Celtas Cortos
Hinojosa del Duque, 14 de julio (Plaza de San Cristóbal, 23:30h.). Jamón Rock. Gratis.



Alba Molina
Hinojosa del Duque, 17 de agosto (Plaza de Santa Ana, 22:30 h.)



La Guardia
Hinojosa del Duque, 25 de agosto (Recinto ferial)

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Urbanismo para las personas


Remodelación de la avenida Villanueva de Córdoba en Pozoblanco.

Desde hace años, el urbanismo en Pozoblanco se organiza a base de ocurrencias circunstanciales, sin que haya una planificación rigurosa con perspectiva a largo plazo. O, al menos, así lo parece, visto desde fuera. Recordamos casos clamorosos, como la alineación de la avenida Marcos Redondo o la peatonalización de la calle Mayor, que se plantearon y se resolvieron sin tener en cuenta antecedentes ni consecuencias, sin vistas al futuro, dejándose llevar por el impulso de quien hoy piensa una cosa y mañana otra.

Ya en su día criticamos la reorganización que pensaba hacerse de la avenida Villanueva de Córdoba, centro neurálgico de movilidad y distribución de la localidad y eje de las comunicaciones internas. La configuración ideada ha terminado, como temíamos, convirtiendo el centro en un atasco permanente, al haberse cegado dicha avenida, la única realmente de la amplitud suficiente como para permitir más de un carril en cada dirección, y haber renunciado a su virtualidad como eje este-oeste para vertebrar el tráfico de la localidad.

Como consecuencia de las obras que se vienen realizando en la avenida desde 2011 (en diciembre de ese año se inauguró el primer tramo), el tráfico se desvió por el ensanche norte de Pozoblanco, una zona de reciente urbanización cuya calle más septentrional, la avenida Carlos Cano, acabó convirtiéndose en una especie de vial norte (sustitutivo de la inexistente ronda de circunvalación) al que se derivó el tráfico cortado por el centro, cumpliendo una función de evacuación para la que no estaba diseñada. Similar función, en sentido inverso, cumple la calle María Zambrano, otro eje principal que corta el plano ortogonal y que soporta una intensidad de tráfico impropia del peligro que suponen los numerosos cruces en ángulo recto que la jalonan. La avenida Carlos Cano está siendo prolongada en la actualidad para enlazar con la carretera de Añora y dar acceso al nuevo Mercadona (y todo el comercio y servicios indirectos que este atraiga), según lo proyectado en el denominado Plan Parcial Residencial (PPR-2A).

Los vecinos de esa zona -pocos todavía- están comenzado a darse cuenta de lo que esto significa para sus viviendas y para sus propias vidas. En una carta al director que se publica en el último número del semanario La comarca, Ricardo Martínez Gómez, vecino de la zona, denuncia que, según las previsiones, la avenida Carlos Cano podrá llegar a resistir el paso de más de 4.000 vehículos al día (entre ellos camiones, que se desviarán por ahí), lo que estima que irá en contra de su derecho al descanso, además de suponer una importante devaluación de sus viviendas. "Nuestra intención era buscar un sitio tranquilo para vivir, y en ningún momento nos informaron de sus intenciones. A partir de ese momento tendremos que soportar ruido, óxido de nitrógeno, polvo, y la devaluación de nuestras casas. Es un total despropósito pues la ronda norte no iba por la calle Carlos Cano. Claro está que ninguna de las cabezas pensantes que pagamos con nuestros impuestos viven en esta calle", afirma Ricardo.

Se trata, en efecto, de un producto de la improvisación. Una improvisación encadenada, puesto que unos errores conducen a otros. Está claro que el urbanismo en Pozoblanco no se proyecta pensando en los ciudadanos, sino en otros intereses, no sabemos bien cuáles, pero que atienden antes a la planificación económica que a la construcción de una ciudad humana concebida para la convivencia de las personas en los espacios públicos.
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Flamenco posmilenial



María José Llergo nos llega de rebote a través de la revista Vogue, donde le dedican un artículo glosando su aportación al nuevo flamenco. "Cantaora andaluza de la generación Z", la llaman. Letras conectadas con García Lorca, con Alba Molina, con las nanas y los tangos flamencos de La Niña de los Peines, describen entre sus influencias, pero ella afirma que le gusta el jazz, el soul, las músicas negras, R&B…, sin olvidarse de la herencia germinadora de su abuelo Pepe, su "maestro de cante y de vida". María José Llergo, nacida en Pozoblanco en 1994, se fue a estudiar a Barcelona para "aprender, conocer nuevos estilos y cantar con músicos" y de allí, huyendo de la catalogación como millenial, ha traído tres temas que comienzan a llamar la atención: Niña de las dunas, Ya se sabe la luna y Nana del mediterráneo. El primero, lorquiano cien por cien, cuenta con un vídeo grabado en las minas de El Soldado de Villanueva del Duque por Cortijo Films
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Las obras del castillo, más cerca


El alcalde de Belalcázar y los arquitectos en la firma de la licencia de obras del castillo [Foto: Ayuntamiento de Belalcázar].

Según ha difundido hoy el Ayuntamiento de Belalcázar en su blog oficial, "en el día de ayer se firmó la licencia de obras para que la restauración del Castillo de Belalcázar pueda dar comienzo". En el acto de "la firma", según documenta una fotografía, han estado presentes el alcalde de Belalcázar, Francisco Luis Fernández, el Arquitecto Técnico jefe del grupo de la empresa adjudicataria de la obra, Clemente Sánchez, el Arquitecto Técnico, Roberto Hernández, y el Arquitecto Municipal, Jorge García Cherino. La noticia, que ya campa por todos los digitales comarcales y quizás mañana salte a los diarios provinciales, resulta un tanto extraña, por cuanto la "licencia de obras" es una mera autorización administrativa del ayuntamiento que no necesita del concurso de los arquitectos que vayan a realizar los trabajos, aunque se entiende que tratándose de una actuación tan emblemática el consistorio haya querido revestir la concesión de una cierta distinción simbólica.

La redacción del texto que da cuenta del hecho es, bueno, digamos que un poco pedestre, escrita en una primera persona oscilante entre singular y plural: "Desde el Ayuntamiento de Belalcázar y después de tantos viajes, reuniones y conversaciones mantenidas en estos tres años queremos dar las gracias a (...) por aguantarme durante estos tres años...". Aunque la frase más impactante es esa que dice "no hemos debido ser tan impacientes", como si el Ayuntamiento de Belalcázar hubiera manifestado alguna vez impaciencia.

En cualquier caso, se trata de un pasito más, por muy simbólico que sea. Según ha podido saber Solienses, la empresa adjudicataria del contrato tiene previsto firmar el próximo lunes 11 de junio el acta de replanteo, que es el documento que formaliza el comienzo efectivo de la ejecución de las obras, con lo cual pudiera ocurrir que durante la semana próxima viéramos ya algún tipo de movimiento en el castillo (mientras, el reloj continúa su marcha atrás). En una reciente entrevista radiofónica, el delegado de Cultura en Córdoba aventuró que el consejero de Cultura podría acudir a la inauguración de las obras, al acto simbólico de colocación de la primera piedra, dándole al momento el realce institucional que merece. Como dice Miguel Ángel, atentos.
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Absolutamente insoportable


Presentación de la Fundación Pro Real Academia de Córdoba, el pasado lunes [Foto: ABC]

En días como hoy, esta fotografía se vuelve aún más insoportable.

La Real Academia de Córdoba (RAC) hace una llamada urgente a la sociedad cordobesa para mantener esa entidad cultural que en la actualidad, según su presidente, «está abocada a desaparecer». Con ese objetivo se ha creado una nueva fundación que busca protectores, benefactores y amigos que colaboren económicamente a su sostenimiento. Pero la RAC debe entender que la cultura cordobesa no puede estar representada en esa fotografía, especialmente desoladora en días como hoy. Que si quiere conectar realmente con la sociedad cordobesa debe equilibrar su composición (31-3), salir de los salones del elitismo, pasear por la Ribera y ver lo que acontece en la rúa para coger aire. Esa fotografía, tan desgarradora en días como hoy, nos traslada a la cultura cordobesa de hace cuarenta años, como si nada hubiera pasado desde entonces, cuando mecenas como Cajasur moldeaban voluntades a su antojo y el Círculo de la Amistad era el paraíso soñado de cualquier aspirante. La sociedad cordobesa no puede identificarse hoy con esa imagen, tan gris, ni la RAC puede pretender representar así a la cultura de esta tierra. Porque pareciera como si, tras el sopor, nos hubiéramos dado cuenta otra vez de que existen mundos luminosos ahí fuera y entonces, en días como hoy, estas imágenes tan de antaño se nos vuelven de pronto absolutamente insoportables.
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Demasiadas promesas y demasiadas fotos


El consejero de Medio Ambiente y el presidente de la Diputación de Córdoba, entre otros, esta mañana durante el anuncio de las obras de La Colada.

Esto tiene toda la pinta de ser una de esas noticias que está pidiendo a gritos un contador inverso. Con toda la pompa y circunstancia, el consejero de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio de Andalucía, José Fiscal, ha anunciado "el inicio este mes de la tramitación administrativa de las conducciones que posibilitarán la conexión entre la presa de la Colada con el embalse de Sierra Boyera". A bombo y platillo se anuncia que a comienzos de 2019 (las elecciones autonómicas son en... marzo... ummm, vale, todo en orden) se licitarán las obras que, aunque tendrán un plazo de ejecución de "entre seis y ocho meses" se estima, así ya de entrada, que podrían no estar terminadas hasta comienzos de 2020. Todo lo demás, es poesía: las obras "permitirían cubrir las demandas de unos 75.000 habitantes del Guadiato y Los Pedroches en momentos de sequía como los de años pasados"; la Junta ha trasladado su compromiso de invertir unos 3 millones de euros en terminar este proyecto, que irán en los próximos Presupuestos de la Junta de Andalucía en la partida destinada a la Consejería de Medio Ambiente; este mismo mes comenzará el apartado administrativo, que será “muy laborioso”...

Nada se dice entre tanta fronda de que esta obra ya se licitó y adjudicó en 2006 y que la entonces consejera del ramo, Fuensanta Coves, aseguraba en el 2007 que «la actuación estará lista en el 2008, para que coincida con la entrada en funcionamiento de la presa de La Colada», pero en diciembre de ese año pospuso la terminación al 2009. La obra se adjudicó a las empresas Detea, Fomento de Construcciones y Contratas y Manuel Alba y algo ocurrió entonces, vamos que hubo "problemas de la empresa", pero nadie de la administración salió luego a hacerse fotos y explicar a los ciudadanos lo que pasaba. Y así estamos, 12 años después de terminada la presa, no hay tuberías para llevar el agua a los grifos. Como el que tiene una lata de pepinillos pero no tiene abrelatas.

Todos sabemos ya, porque en Los Pedroches hemos vivido muchas de estas y hemos aprendido la lección a fuego en nuestras carnes, que cuantas más fotos y más anuncios se hacen, menos cumplimiento de las promesas hemos de esperar. Porque todo lo que ha habido hoy son promesas, algunas con muy pocos visos de convertirse en realidad. Y ha habido muchas fotos, demasiadas.