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Los quejosos del castillo




Pero no dice de qué año.

Hace unos días Jesús Maetzu, Defensor del Pueblo Andaluz, declaraba en el diario Córdoba que entre las quejas recibidas por su oficina en 2017 "hay más de mil quejosos por la protección del castillo de Belalcázar". Pocos me parecen, para como nos están tratando una vez más.

En febrero pasado, el delegado de Cultura en Córdoba, Francisco Alcalde, estimó que los tantas veces anunciados trabajos de consolidación y puesta en valor del castillo de Belalcázar comenzarían "en marzo". Eso fue tan solo tres mes después de anunciar que esos mismos trabajos iban a iniciarse en febrero. En su intervención ante la Comisión de Cultura del Parlamento de Andalucía, el propio consejero de Cultura declaró el pasado 14 de marzo que  esa actuación "va a comenzar en breve". Lo cierto es que marzó pasó y abril está a punto de finalizar y los andamios continúan sin verse por ningún lado, dejando en evidencia tanto al consejero como al delegado, que han hecho méritos para que otros "mil quejosos" inunden de indignación la oficina del Defensor del Pueblo Andaluz. Apuesto a que no pasan muchos días antes de que se aventure otra fecha.
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Pedrocheños en la Feria del Libro de Córdoba

Varios autores de Los Pedroches, como ya informamos, han estado presentes de forma activa en la Feria del Libro de Córdoba que se celebra estos días en el Bulevar del Gran Capitán. Ayer mismo, Juana Castro presentó su poemario Antes que el tiempo fuera, tras participar también en la presentación de la antología de Pablo García Baena Un navío cargado de palomas y especias y en la lectura del manifiesto del Día del Libro. El viernes, por su parte, Alejandro López Andrada presentó la reedición de su ensayo Los años de la niebla, mientras que Antonio J. Moreno "El Ciento" firmó el sábado ejemplares de su novela gráfica Leyendas desde el pantano. Guadalupe Plata.


Alejandro López Andrada (20-4-2018). [Foto: Feria del Libro]


Antonio J. Moreno (21-4-2018). [Foto: Feria del Libro]


Juana Castro (23-4-2018). [Foto: Agustín Merino]
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Ecos del Premio Solienses

Ana Castro, ganadora del Premio Solienses 2018, publica esta semana en La comarca un artículo en el que cuenta sus emociones durante el acto de entrega del premio.


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Aprovechando la ocasión, me ha parecido adecuado en este momento resaltar el seguimiento que, al igual que otros medios de comunicación, ha realizado el semanario comarcal de las distintas fases de desarrollo del premio:



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Día del vicio (más rentable)



Con motivo del Día Internacional del Libro, que se celebra hoy, el Centro Andaluz de las Letras publica cada año un manifiesto en defensa de la lectura, redactado por una personalidad del mundo literario, y edita una antología dedicada al Autor del Año.

En 2018 ha sido designado como autor del año el poeta Pablo García Baena, recientemente fallecido, por “su profunda renovación en la lírica andaluza a partir de su propia tradición poética en la que el barroco dialoga con la modernidad”. El acto central del Día Internacional del Libro se celebrará hoy en Córdoba, ciudad natal del poeta, con la inauguración por parte del consejero de Cultura, Miguel Ángel Vázquez, de la exposición ‘La vida es como un bosque’. La muestra, que lleva por título un poema recogido en el libro Antiguo muchacho, está comisariada por el poeta José Infante y recoge un didáctico recorrido por la vida y obra de uno de los autores fundamentales de la literatura española del siglo XX. La Delegación territorial de Cultura, Turismo y Deportes acogerá la exposición hasta el 18 de mayo y posteriormente iniciará su itinerancia por toda la comunidad autónoma.

El Centro Andaluz de las Letras ha editado 2.000 ejemplares de la antología Un navío cargado de palomas y especias, con una selección de textos de toda la producción literaria de Pablo García Baena, elaborada por el poeta Guillermo Carnero. La publicación, que recoge 40 poemas de sus nueve libros publicados, está disponible en formato digital y puede descargarse gratuitamente aquí.

Asimismo, en cada una de las provincias andaluzas se leerá públicamente el Manifiesto a favor de la Lectura, elaborado este año por la poeta jarota Juana Castro y bajo el titulo "El vicio más rentable", que puede descargarse también aquí. Precisamente esta misma tarde, a las 20:00 horas en el pabellón del Bulevar, en la Feria de Libro de Córdoba, se presenta su nuevo poemario Antes que el tiempo fuera (Hiperión), ganador del XXV Premio de Poesía Ciudad de Córdoba ‘Ricardo Molina’.

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El II Encuentro de Escritores de Los Pedroches reflexiona sobre espacios de creación y temáticas dominantes.


Participantes en el II Encuentro de Escritores de Los Pedroches, esta mañana en Villanueva de Córdoba.

El edificio de la Antigua Audiencia de Villanueva de Córdoba ha acogido esta mañana el II Encuentro de Escritores de Los Pedroches, en seguimiento de una actividad de promoción y reflexión literaria que se inició hace tres años con la primera convocatoria en Pedroche. Poetas y narradores han participado en mesas-coloquio para deliberar en torno al proceso de creación literaria, a las formas de escritura y a las vicisitudes de la edición.


Gabriel Duque, Dolores Sánchez y Yolanda López.

La jornada ha comenzado con la inauguración institucional, a cargo de Dolores Sánchez, alcaldesa de Villanueva de Córdoba, Gabriel Duque, concejal de Cultura, y Yolanda López, organizadora del encuentro. A continuación, yo mismo he desarrollado una ponencia sobre la historia de la literatura de Los Pedroches. Se trataba, como avancé, de unos apuntes que finalmente debieron ser más apresurados de lo que pretendía, pues disponía de más material del que cabía en el tiempo asignado. Apenas pude leer textos de autores, lo que me empuja a promover pronto algún tipo de publicación en la que se recojan una antología de textos de todos estos escritores semiolvidados, para proyectarlos al futuro y arrancarlos del abandono en el que se encuentran desde hace siglos. En mi intervención, reflexioné sobre el concepto de "literatura de Los Pedroches" e hice un recorrido esquemático por los principales autores nacidos en la comarca entre los siglos XII y XVIII, como parte de una tradición literaria que es necesario rescatar. Leí algunos fragmentos de Miguel de Medina, de Marta Peralbo, de Tomás Murillo, de Ortiz de Zúñiga y de Sancha de Velasco. Contar en voz alta algo de aquello en lo que he estado trabajando los últimos meses me ha hecho ser más consciente de su relevancia y es un tema sobre el que he de volver muy pronto.


Integrantes de la mesa de narradores.

Tras la intervención de Pedro de la Fuente, que presentó su proyecto de librería virtual (con esporádicas incursiones en la edición) 17 pueblos, se formó la mesa de narradores, en la que participaron Alfonso Cantador, Félix Ángel Moreno Ruiz, Pilar Muñoz, Pedro Tébar, Juan Ferrero, Mikel Murillo, Francisco Antonio Carrasco, Juan Pizarro y Purificación Cabrera. Han hablado sobre la presencia de Los Pedroches en su obra: "No son mi único universo literario, ni quizás el más importante", ha confesado Félix Ángel; "El espacio de Los Pedroches es el leitmotiv principal de lo que escribo", ha declarado, por contra, Pedro Tébar. Francisco A. Carrasco ha reconocido que "la oralidad de Los Pedroches es lo que ha dejado una huella más profunda en mí", y considera que siempre intenta captar esa oralidad a la hora de trabajar el ritmo de sus relatos. Sobre el proceso de escritura, Purificación revela que "cuando me sumerjo en el mundo de la literatura, el resto del mundo deja de existir". En cuanto a la forma, Carrasco escribe siempre con pluma y Juan Pizarro con lápiz. Por lo que respecta a los procedimientos de publicación, Pilar Muñoz contó su buena experiencia con la edición digital a través de Amazon, que le ha permitido multiplicar el número de lectores. En general, todos admitieron que las formas clásicas de edición han desaparecido y que la difusión a través de las redes sociales resulta hoy imprescindible para la distribución de las obras.


Integrantes de la mesa de poesía.

Mikel Murillo presentó su proyecto editorial "Atrapada". En su intervención ofreció una visión absolutamente mercantilista ("capitalista", puntualizó Juana Castro) del mundo de la literatura, regido solo por números y perspectivas de venta, donde apenas queda espacio para la pura subversión artística que escape a unos gustos dominantes escasamente exigentes. Luego, se constituyó la mesa de poetas, formada por Conrado Castilla, Juana Castro, Francisco Onieva, Yolanda lópez y María Pizarro, que reflexionaron sobre sus espacios de creación y el concepto de poesía como "palabra esencial en el tiempo". Juana dijo que "toda creación literaria es un acto personal, no colectivo" y admitió que "Los Pedroches forman parte de mí y salen de una manera natural, en unos libros más que en otros". Onieva considera que escribe "de lo que me rodea, de los pequeños detalles cotidianos". Todos admitieron que la poesía, desde su intemporalidad, no puede desprenderse del momento en el que se escribe. "El poeta tiene que ser hijo de su tiempo y manifestar un compromiso con su sociedad" (Onieva); "Hay que sacar emociones de lo que pasa en nuestro tiempo" (Conrado Castilla). Juana matiza: "Ser de tu tiempo también es ir en contra de tu tiempo"· Para Yolanda, "la poesía no solo debe hablar sobre los males de nuestro tiempo, sino inventar espacios míticos positivos que ofrezcan emoción y una vía de escape a lo negativo de la sociedad actual". María Pizarro reconoce que "no he sido capaz de idealizar el mundo, sino que me he detenido en el que sufría".

La jornada terminó con el reparto de un libro realizado expresamente para este Encuentro que recoge colaboraciones en prosa y verso de los autores participantes, publicado bajo el título Kilómetro cero. Luego, todos continuamos la tertulia en un agradable almuerzo, haciendo votos para que la tercera edición de este encuentro se realice cuanto antes.


Pedro de la Fuente durante su intervención presentando la librería "17 pueblos".
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II Encuentro de escritores de Los Pedroches

Continúa el abril literario de Los Pedroches. Tras la entrega del Premio Solienses el domingo pasado, se presenta de nuevo un fin de semana volcado en la literatura. El sábado por la mañana se celebrará en Villanueva de Córdoba el II Encuentro de escritores de Los Pedroches (tras la primera edición celebrada en Pedroche hace tres años). De nuevo, se han convocado dos mesas de debate: una de narradores, moderada por Juan Ferrero, en la que participarán autores como Francisco A. Carrasco, Alfonso Cantador, Pilar Muñoz, Pedro Tébar, Pérez Zarco, Mikel Murillo o Félix Ángel Moreno; y otra de poesía, moderada por Francisco Onieva, que contará con la presencia, entre otros, de Juana Castro, María Pizarro, Yolanda López, Conrado Castilla y Raquel Gil. También participarán, presentando sus respectivos proyectos empresariales, Pedro de la Fuente con la librería virtual 17 pueblos y Mikel Murillo con la editorial Atrapada.

Por mi parte, también voy a colaborar en la programación del encuentro impartiendo una charla-conferencia que hemos titulado "Apuntes para una historia de la literatura de los Pedroches". Me ha parecido oportuno abordar en esta convocatoria un incipiente intento de ordenación cronológica de los escritores de Los Pedroches a lo largo de su historia. Lo he llamado "Apuntes" porque no pretende ser un planteamiento ya elaborado y definitivo, sino apenas un esbozo que debe ir tomando forma en el futuro. Puedo adelantar que me centraré en los primeros siglos de la historia de Los Pedroches y que en el proceso de investigación para la preparación de mi exposición he descubierto a dos poetas de los que hasta ahora yo al menos no tenía noticia. Se trata de dos escritores cuyo nombre ya conocía en otras facetas, pero que ahora se han revelado como representantes singulares -especialmente uno de ellos- de la poesía de los llamados "novatores", aquellos que florecieron entre las últimas décadas del siglo XVII y las primeras del XVIII. He logrado localizar obra publicada e inédita de estos autores y creo poder afirmar que el sábado en la Audiencia de Villanueva de Córdoba verán la luz y se escucharán por primera vez algunos poemas escritos hace más de trescientos años.

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La entrega del Premio Solienses en los medios


Vídeo del acto realizado por Canal 54 de Pozoblanco.

Noticia en Diario "Córdoba" [pinchar en la imagen o aquí para acceder a la página]


También en:

COPE POZOBLANCO


REDES SOCIALES







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Ana Castro: "Al fondo del dolor siempre queda la belleza, los días como hoy, relucientes"


Ana Castro tras recoger el Premio Solienses.

Más de un centenar de personas nos reunimos ayer en el Monasterio de Pedrique para entregar el Premio Solienses a Ana Castro, la joven poeta pozoalbense que ha sido este año merecedora del galardón gracias a su libro El cuadro del dolor. Representantes del mundo cultural, social y político de Los Pedroches acudieron a este recóndito lugar de la sierra para apoyar una iniciativa cultural que este año ha cumplido su undécima edición. Allí estuvieron siete de los ganadores del premio en anteriores ediciones: Juana Castro, Alejandro López Andrada, Pedro Tébar, Félix Ángel Moreno, Francisco Onieva, María Pizarro y Juan Bosco Castilla. Otros escritores, como Pérez Zarco, Conrado Castilla, Juan Ferrero, Julián Serrano o José Moreno Cabrera, también estuvieron presentes. Del ámbito de la cultura, no faltaron Juan Bautista Carpio, director del Museo PRASA-Torrecampo y de la Fundación PRASA, José María Sánchez, director de Aliara; Antonio Morillo, presidente de la asociación Piedra y Cal; Angélica Cabello, directora de la Biblioteca de Pozoblanco; Juan Emilio García, presidente de la Casa del Valle de Los Pedroches en Córdoba; y los periodistas Félix Ruiz Cardador, Antonio Arévalo, Antonio Manuel Caballero, Juanlu Dorado y Rosa García.


Los autores premiados en las diferentes ediciones del Premio Solienses junto a algunas de las autoridades asistentes al acto.

Del mundo de la política nos acompañaron Santiago Cabello, alcalde de Pozoblanco; Dolores Sánchez, alcaldesa de Villanueva de Córdoba; Juan Díaz, alcalde de El Viso y presidente de la Mancomunidad; Rosario Rossi, concejala de Cultura de Pozoblanco; Auxiliadora Pozuelo, delegada de Medio Ambiente en la Diputación de Córdoba; Sebastián Pérez Gallado, Secretario de Organización Provincial de IU en Córdoba; Juan Felipe Flores Moyano, portavoz de IU en el Ayuntamiento de Hinojosa del Duque; Miguel Ángel Pérez Pimentel, coordinador local de IU en Hinojosa del Duque; Florentina López, secretaria general del PSOE en Añora; y Pedro de la Fuente, secretario general socialista en Pedroche.

Del mundo empresarial acudieron Daría Romero, presidenta del CIET Los Pedroches; Santiago Valverde, presidente de la asociación de artesanos Ofiarpe y María Rubio Moreno, gerente del alojamiento rural El Palomar de la Morra, entre otros.


Antonio Merino, Ana Castro y Santiago Cabello, ante el impresionante paisaje de Pedrique.

El acto comenzó con un saludo inicial del alcalde de Pozoblanco, Santiago Cabello, que dio la bienvenida a los asistentes. Luego intervine yo mismo en nombre de la organización. Realicé un breve recorrido por la historia del blog Solienses, destacando su componente marcadamente comarcal y su vocación de "unir el localismo del propio territorio a la universalidad global de las comunicaciones digitales, fundir lo tradicional de los usos más autóctonos con la vanguardia de las culturas contemporáneas". Una vez más señalé la importancia del ejercicio de la crítica ("consustancial a Solienses") y subrayé "que el ejercicio de la libre opinión es fundamental para el desarrollo de una sociedad, que no puede haber progreso donde resista el miedo y el sometimiento". Resalté el Premio Solienses como el mayor logro del blog en estos quince años de vida próximos a cumplirse y describí la iniciativa como "el producto de una luminosa metamorfosis, de cómo una iniciativa personal se convirtió en un proyecto colectivo, porque sin la ayuda de tantos este resultado nunca hubiera sido posible". Finalicé dirigiéndome a los asistentes como "personas inquietas por lo que sucede en nuestra tierra, comprometidas con su historia, deseosas de un futuro mejor" y animando a sentirnos orgullosos de pertenecer a Los Pedroches: "Aquí nos reconocemos como pertenecientes a una misma tierra, aunque vengamos de aquí o de allá, aunque el azar ingobernable de nuestra vidas nos haya llevado lejos. Los que estamos hoy aquí somos de Los Pedroches y esa convicción nos identifica y nos da seguridad frente a las incertidumbres diarias". Puede verse mi intervención completa en este vídeo:



Seguidamente intervino Esther Cortés Bueno, en nombre del jurado que ha fallado el premio este año. Esther explicó las razones de esta concesión, señalando, en primer lugar, "la belleza y la fuerza vital" que el poemario El cuadro del dolor transmite al lector. "Ana Castro -dijo- escribe para salvarse, pero este relato tan íntimo y personal tiende hilos al lector por los que nos une y nos cose a un dolor del que no seremos ajenos a lo largo de este viaje". Señaló la unidad argumental de su estructura poética, la sinceridad del lirismo surgido de la experiencia personal de la propia autora, y el delicado análisis que se realiza del dolor físico como aspectos fundamentales que el jurado valoró en su decisión. La intervención completa de Esther puede verse en este vídeo:



Finalmente, tras recibir el arado romano de Ofiarpe como símbolo del Premio, Ana Castro mostró su satisfacción "porque traigo a mi criatura, El cuadro del dolor, al lugar del que brotó, a Los Pedroches en primavera, entre olivos, encinas, hilos, mujeres- raíz y paredes blancas". La autora señaló que su poemario "ahonda en esas raíces que en ocasiones forman nudos por mi pelo para encontrar un puñado de certezas a las que asirme cuando el dolor hace demasiado ruido en mí y los murciélagos rebotan y chillan una y otra vez contra las paredes de mi abdomen. Mis raíces hoy están en casa y brillan fuerte, porque al fondo del dolor siempre siempre queda la belleza, los días como hoy, relucientes". Ana finalizó leyendo varios poemas del libro galardonado y otras composiciones aún inéditas. Puede verse completa su intervención en este vídeo:



Antes del acto de entrega del Premio tuvo lugar una visita guiada por el recinto del Monasterio, durante la cual pudieron verse algunas dependencias (llamó la atención, por ejemplo, el oratorio de San Onofre, con pinturas murales de Aurelio Teno), varias obras del escultor que se conservan en la pequeña sala de exposiciones o el patio porticado. Admiró especialmente a los visitantes "la era", un mirador con vistas espectaculares sobre el valle y la montaña, que, en una mañana de nieblas en las cumbres, ofreció estampas maravillosas.

En el transcurso del acto se distribuyó también el nuevo catálogo de artesanos de Ofiarpe, para el que yo mismo he escrito una pequeña introducción. La jornada finalizó tomando, por cortesía del Ayuntamiento de Pozoblanco, un aperitivo que resultó muy elogiado, dicho sea de paso. Desde la atalaya de la explanada junto a la casa del guarda, las vistas sobre el conjunto del Monasterio de Pedrique y la sierra que nos envolvía resultaba realmente grandiosa. Sin duda, la mejor forma de cerrar una jornada emocionante y esperanzadora, muy satisfactoria también para mí como organizador, pues respuestas como esta animan a continuar en la tarea. Por eso mismo, necesito que las últimas palabras de esta crónica sean de agradecimiento a cuantos han hecho posible todo esto: al Ayuntamiento de Pozoblanco, a Rosario Rossi, por todos sus desvelos, a Santiago Cabello, por apoyar institucionalmente el acto con su presencia, a Ofiarpe, a 17 pueblos, y a todos los amigos que año tras año arropan con su calor una iniciativa que sin ellos sería otra cosa o, quizás, no sería nada.


Santiago Cabello, Rosario Rossi y Dolores Sánchez.


Vista del salón de actos de Pedrique durante la entrega del premio.


Siete autores que han recibido el Premio Solienses en diferentes ediciones.


Los artesanos de Ofiarpe junto a la autora premiada.


Durante el aperitivo.
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Belleza y dolor en Pedrique

Mañana, crónica completa del acto, con todas las fotos y vídeos.


Ana Castro con el Premio Solienses 2018, esta mañana en Pedrique.

Un año más, fieles a un ritual que dura ya once años, el mundo de la cultura de Los Pedroches se ha dado cita esta mañana para entregar el Premio Solienses. El lugar elegido este año ha sido el Monasterio de Pedrique, donde el azar y el tiempo han querido regalarnos un decorado espectacular, de la primavera combatiendo con las nieblas propias de un paisaje invernal. Allí, Ana Castro ha recogido el arado romano y nos ha emocionado con sus versos y su palabra. Mañana habrá tiempo para una crónica reposada de tan intensa jornada, pero lo vivido este mediodía en Pedrique ha supuesto una nueva inyección de fuerza y vitalidad, de amor por Los Pedroches y sus gentes, de ánimos y empuje para continuar. La belleza del lugar matizada con el dolor de los versos de Ana Castro han convertido la cita en una experiencia inolvidable, que obliga a tantos agradecimientos temerosos todos ellos de no resultar nunca suficientes. El Ayuntamiento de Pozoblanco y decenas de amigos han obrado el milagro. El dolor de Ana Castro es menor hoy. Y la belleza de Pedrique, mayor.


Ganadores del Premio Solienses en anteriores ediciones, junto a las autoridades asistentes al acto.


Vista de Pedrique durante la visita al lugar.

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El terremoto de 1755 en Los Pedroches


En Hinojosa del Duque, "la torre de la Iglesia parroquial, se vio cimbrearse como si fuera una palma".

En 1755 tuvo lugar un gran movimiento sísmico que es conocido en la historia como "el terremoto de Lisboa", al situarse su epicentro a unos 300 kilómetros de la capital portuguesa y haber sido esta ciudad la más afectada por los daños. Tuvo lugar la mañana del 1 de noviembre, festividad de Todos los Santos, y Lisboa resultó prácticamente destruida a consecuencia del seismo y de un tsunami posterior. Murieron allí unas 90.000 personas.

Fue la primera vez que se estudiaron científicamente las consecuencias de un terremoto. El primer ministro portugués convocó a un equipo de científicos y especialistas para dirigir la reconstrucción y estudiar con un rigor hasta entonces desconocido los efectos catastróficos producidos. Se envió una encuesta a todas las parroquias del país, las cuales permitieron elaborar una descripción científica objetiva de las causas y consecuencias del terremoto, en lo que se considera el inicio de la sismología moderna.

España, lógicamente, también resultó muy afectada por un terremoto que dejó notar sus efectos en lugares tan lejanos como Noruega, Suecia o Irlanda. Se dice que en Marruecos desapareció un pueblo de unos ocho mil habitantes. El rey Fernando VI ordenó también la elaboración de un informe sobre el suceso.  Un cuestionario de ocho preguntas fue dirigido a las personas de «mayor razón» de las ciudades y pueblos, para que contestaran lo más rápido posible y con sus respuestas tener una idea más acertada de la incidencia del terremoto en el reino. Se recibieron respuestas de 1.273 localidades, que actualmente se guardan en el Archivo Histórico Nacional. Esta documentación ha sido recopilada y publicada por J. M. Martínez Solares en su libro Los efectos en España del terremoto de Lisboa (Ministerio de Fomento, Madrid, 2001), que puede leerse completo aquí.

En Los Pedroches, según las respuestas enviadas por diez de sus pueblos, que podemos consultar en el libro anterior, no hubo que lamentar desgracias en personas ni animales, pero sí se produjeron numerosos desperfectos materiales en edificios públicos, especialmente religiosos. La mayoría de la población se encontraba asistiendo a misa mayor, con motivo de la fiesta de Todos los Santos, y la primera reacción fue salir corriendo a espacios abiertos (plazas o descampados). Así de detalladamente se describe la percepción del terremoto en Añora:

Que en el primero día del corriente mes, en que se celebró la fiesta de todos Santos, habiendo amanecido el día claro y pacífico, en cuya quietud se mantuvo como hasta la hora de las diez, poco más o menos, interpolándose por espacios algún poco de aire solano, o de levante, no muy recio, y estando quasi toda la más gente de esta villa en la Iglesia, oyendo la misa conventual o mayor, percibieron todos un rumor hacia la parte de Levante (como si viniera acercándose un coche por las calles empedradas) el que yéndose aumentando, al paso que se oía más cerca, de allí a me[di]o cuarto de hora, al compás de dicho son, se empezaron a conmover todos los suelos, paredes y edificios, siendo su movimiento como si fuese corriendo, desde la parte que empezó a sonar el rumor de Levante, hacia la parte de Poniente, y dicho terremoto o temblor duró como de seis a siete minutos, con corta diferencia, los que, pasados, y el temblor, permaneció el rumor como otro medio cuarto de hora, el que se fue alejando como a la parte de Poniente, dejando en suma confusión, y espanto a todos los moradores de esta villa, desde los párvulos y adultos, a todos los más ancianos, pues todos desampararon las casas y se huyeron a lo despoblado, y los pequeñuelos llorando pedían a sus madres los sacasen de casa (a los que no salieron). 

El terremoto tuvo una réplica quince minutos más tarde y otra algunos días después. En los testimonios de varios pueblos informan también que observaron cómo subía el nivel de agua de los pozos:
"a los dos o tres días haberse visto muchos pozos que tenían muy poca agua se llenaron y, con especialidad un arroyo, que llaman de Cuzna, distante de esta villa una legua, estando sin corriente, tomó agua que corría por él y sus cauces bastantemente, con una agua muy acrisolada" (Alcaracejos).
"Observaron asimismo algunas personas que a la sazón se hallaban junto a los pozos y fuentes, que el agua subió (siendo así que estaban tan bajos que necesitaban cinco, seis y siete varas de soga) que se salió de ellos, rebosando y haciendo espuma, y saliéndose como si estuviese al fuego" (Añora).
"en los pozos y fuentes creció el agua brotando en muchos de ellos y reconociéndose estar tan caliente como si la hubieran puesto a hervir" (Pozoblanco).
"Algunas personas de esta villa vieron que una fuente que hay en ella, que llaman la Nueva, echó fuera de ella muchas partes de agua que tenía, sin embargo de estar profunda" (Torrecampo).
"El agua del pilar común, que es bastante largo y ancho, saltó como media vara, y se vertió" (Belalcázar).

Lo más afectado fue el patrimonio arquitectónico religioso. En Añora "la Iglesia del Señor San Pedro quedó muy quebrantada, pues quedaron las dos paredes colaterales, cuasi despegadas de los arcos, y estos algo quebrantados, y la torre de la Iglesia del Señor San Sebastián, titular de esta villa, quedó quebrantada y bajada".

En Belalcázar "el arco toral de la Iglesia parroquial de dicha villa se abrió y abierto se mantiene. Y la Capilla mayor del convento de San Francisco de ella, padeció bastante quebrantamiento" y también se declara en otro lugar "haberse caído algunos pedazos pequeños de la media naranja de la Capilla mayor del convento del Señor San Francisco, extramuros de esta villa, y de la bóveda del coro algunos ladrillos, abriéndose también una pared de la capilla del Sagrario de dicho convento".  En otro lugar se dice que en Belalcázar "la Iglesia se hundió de repente hasta el tejado; la gente que la llenaba se salvó por las ventanas y claraboyas, encontrándose luego sobre el terreno al nivel del desván". Esta última apreciación no la aportan los informantes de la localidad, sino que aparece referida en un manuscrito sobre los efectos del terremoto en Cádiz y hay que dudar de su veracidad. Casas-Deza ya informa de que los daños del terremoto causaron "una grande hendidura" en el cañón de la bóveda de la iglesia parroquial, motivo por el cual se construyeron en 1777 "tres arbotantes en cada lado", para evitar su derrumbe.


En Belalcázar declaran "haberse caído algunos pedazos pequeños de la media naranja de la Capilla mayor del convento del Señor San Francisco".

En Hinojosa del Duque "se quebrantaron las dos naves de los costados y los arcos [de la iglesia parroquial]; y asimismo la portada de la Iglesia del convento del Señor San Diego, de religiosos de Nuestro Padre San Francisco, como también padeció el mismo quebrantamiento toda la ermita del Santísimo Cristo de las Injurias, que está situada en un cerro a la vista de este pueblo". También se dice se dice que "la torre de la Iglesia parroquial, se vio cimbrearse como si fuera una palma, pero quedó derecha como antes estaba."

En Pozoblanco consta "haberse quebrantado dos arcos y una pared, principales, de la dicha Iglesia [Parroquial], como se reconoce de varias roturas, que en dicha pared y arcos se manifiestan".

En Torrecampo "a la Iglesia parroquial la dejó muy quebrantada, y abiertas las paredes principales de ella, por siete partes y, en especial, sobre las que está fundada la capilla de Nuestra Señora del Rosario, que si no la reparan con brevedad, se discurre que padecería una total ruina (...) si llega el caso de arruinarse parte de dicha Iglesia, también padecerá notable perjuicio la torre de ella, y como la misma ruina, a causa de estar fundada sobre sus partes y haber padecido sus fundamentos el mismo quebrantamiento".

Los mayores daños se describen en Villanueva de Córdoba:
"la torre de la Iglesia parroquial, del Señor San Miguel, de esta villa, que se está reedificando, y principiada su Capilla mayor, se ha advertido tener algún quebranto mayor, y lo mismo en la capilla del Santísimo Cristo de la Vera Cruz, y que dicha torre tiene mayor quebrantamiento, y distintas aberturas.
El Real pósito de esta villa y su Real cárcel, que todo está unido, de obra muy fuerte y de bóveda, se ha reconocido también tener dos aberturas de consideración, y de que se puede seguir mucho daño, a no repararlas con la brevedad posible, y no se puede hacer formal inspección de esta obra, por estar quasi lleno de trigo dicho pósito.
Las casas del Ayuntamiento de esta villa, que son muy altas, y todas de piedra labrada, se han reconocido, con muchas aberturas, desde lo alto hasta el suelo de modo que, enteramente, están quebrantadas y con grandísimo riesgo de su entera ruina.
Y reconocidas diferentes casas de vecindad se hallan con algunos quebrantamientos, todo ocasionado de dichos temblores".
En los demás pueblos no consta que hubiera desperfectos reseñables.

Pueden consultarse los informes de cada pueblo en las siguientes páginas del libro de Martínez Solares: Alcaracejos (117), Añora (149), Belalcázar (186),  Hinojosa del Duque (356), Pedroche (511), Pozoblanco (532),  Santa Eufemia (712), Torrecampo (626), Torremilano (633), Villanueva de Córdoba (674) y Villanueva del Duque (356).