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Libre

El grupo granaíno-pedrocheño Son de Nadie acaba de presentar el videoclip de su canción "Libre", perteneciente a su último álbum Sentao y con tiempo. Se trata, una vez más, de un tema lleno de vitalidad y ritmos mestizos que pone de manifiesto el compromiso de la banda con los problemas sociales (de integración y de expresión, especialmente) de nuestro tiempo.



Son de Nadie, del que forman parte músicos de Pozoblanco y Añora, actuará en Pozoblanco durante la feria el próximo 22 de septiembre. Antes, estarán presentes también en la primera edición del Festival Cabo de Plata (Barbate, Cádiz), en la Discoteca Chamán de Los Escullos (Almería), en el Festival Fusión Velillos de Moclín (Granada) y en Colonia (Alemania).
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El Mercado de Pozoblanco y nosotros



Me ha llamado poderosamente la atención el hecho de que el Ayuntamiento de Pozoblanco plantee con toda naturalidad la demolición del edificio del Mercado de Abastos de la localidad como una opción válida a la hora de intervenir en ese espacio, muy necesitado, en efecto, de una reactivación. Es una demostración de cómo se ha interiorizado el desprecio institucional hacia el patrimonio arquitectónico de nuestros pueblos, hasta el punto de que se contempla sencillamente su derribo como una posibilidad de actuación urbanística sin más consecuencias. Resulta lamentable, igualmente, que todavía se recurra al argumento de antigüedad como el único válido a la hora de establecer los valores patrimoniales o histórico-culturales de un edificio.

El Mercado de Abastos se construyó entre 1956 y 1958. Es una obra sin pretensiones formales, funcional y de raíz racionalista, con predilección por las formas geométricas simples, que abunda en la estética sobria característica de la época con algunas concesiones ornamentales de interpretación localista y un mínimo juego de volúmenes en la disparatada fachada principal de inspiración neoclásica. Apenas alcanza los 60 años de vida y, sin embargo, ya constituye una seña de identidad arquitectónica y, sobre todo, histórica de Pozoblanco.

Los habitantes de Pozoblanco, y sus autoridades, con frecuencia olvidan que su pueblo no es solo suyo, que no lo han hecho solo ellos, sino también los vecinos de las localidades de alrededor, de todos Los Pedroches. La Plaza del Mercado, que en las últimas décadas languidece frente a unas autoridades carentes de imaginación e incapaces de concebir un plan de remodelación que lo rehabilite para su uso, constituyó durante mucho tiempo una referencia comercial en toda la comarca. Allí acudían mujeres y hombres de todos los pueblos a realizar sus compras semanales, con la seguridad de encontrar productos apetecibles y de calidad inencontrables en sus localidades. Era el punto culminante de la ruta comercial que atravesaba toda la calle El Toro y que se había iniciado en aquel entrañable colmado del comienzo de la calle Benedicto XV, porque cada cosa había que comprarla en su sitio, y finalizaba en el puesto de barquillos del bulevar. La Plaza del Mercado era un lujo con el que Pozoblanco admiraba a los pueblos vecinos y les mostraba su superioridad, tal que los romanos intimidaban a las tribus africanas con prodigios como el anfiteatro de El-Jem. Aquí está la capital y este es su mercado.

Pozoblanco ha hecho de la destrucción de su pasado una seña de identidad y alguna vez tendrá que parar. Su Plaza del Abastos no goza de la suntuosidad modernista de tantos mercados que nos seducen en otras ciudades, pero entre sus paredes de granito se guarda una parte de la historia reciente de la localidad, que no es solo suya, sino de todos los que alguna vez hemos paseado de niños por sus pasillos, agarrados a la falda negra de nuestra madre, abstraídos desde nuestra cateta inexperiencia, con los ojos abiertos ante tanta diversidad y admirados como si contempláramos los neones neoyorquinos. Solo haber concebido la idea de que su derrumbe cabía como posibilidad decepciona y duele, porque advertimos que la senda de los recuerdos sucumbe una y otra vez ante el progreso, como si fuera incompatible la conciliación. Y todo ello cuando precisamente la rehabilitación de mercados desde un concepto más actual, hasta el punto de convertirlos en centros de cultura y convivencia moderna , ha adquirido fortuna en muchas ciudades. Confío en que los ciudadanos de Pozoblanco elegirán la opción correcta, pero siquiera la incertidumbre arrastra un velo triste que nos emociona cuando tantas cosas de nuestro pasado acaban disolviéndose, sin que la memoria alcance a retenerlas después de tanto esfuerzo.


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Reencuentro con la tradición

El próximo viernes tendrá lugar en el Teatro El Silo la presentación del XXVIII Folk-pozoblanco, una obligada cita anual con la música tradicional en Los Pedroches que organiza el grupo Aliara. Para dar a conocer el contenido del festival se ha invitado este año al grupo vallisoletano La Bazanca, nacido en 1980 con la intención de difundir la música popular de Castilla y León. La sobriedad de La Bazanca contrasta con la exuberancia sonora de los extremeños Acetre, que el año pasado nos acompañaron en esta misma tarea, puesto que su repertorio se centra en la investigación y divulgación de la tradición y en el rescate de instrumentos musicales en desuso. Al frente del grupo se encuentra Paco Díez, uno de los más destacados intérpretes españoles de música sefardí y creador del aula-museo que lleva su nombre, dedicada a recopilar instrumentos musicales tradicionales de España y toda Europa.


La Bazanca: Seguidillas de Gredos.
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Elecciones Generales 2016 en Los Pedroches

  • Seguimiento de la jornada electoral en Los Pedroches. Fotos, participación, noticias y resultados al minuto. Actualización continua.


00:46 Elecciones al Senado: con el 96% de los votos escrutados, el socialista Juan Díaz, alcalde de El Viso, pierde el escaño como senador que obtuvo el 20-D de 2015.



00:40 Con el 100% del voto escrutado, el PSOE gana en Alcaracejos, Belalcázar, Cardeña Conquista, El Viso, Fuente La Lancha, Pedroche, Santa Eufemia, Torrecampo, Villanueva de Córdoba y Villaralto. El PP vence en Añora, Dos Torres, El Guijo, Hinojosa del Duque, Pozoblanco y Villanueva del Duque.



RESULTADOS DEFINITIVOS EN LOS PEDROCHES (pinchar en el nombre de cada pueblo):




20:45 El porcentaje de participación definitivo en Añora se sitúa en el 84,14%. Han votado 1.120 electores de un censo de 1.331.



18:20 Según los datos de participación de las 18:00 horas, el porcentaje de votantes disminuye en todos los municipios de Los Pedroches (excepto El Guijo, Fuente La Lancha y Santa Eufemia) con respecto a las elecciones de 2015. Añora sigue siendo el municipio con más alta participación a esta hora (65,74%) y Conquista recoge el índice más bajo (47,29%).




17:10 El Alcalde de Belalcázar, Francisco Luis Fernández Rodríguez, votando esta mañana en su colegio electoral. [Foto: Ayuntamiento de Belalcázar]



14:30 Sube la participación con respecto a las elecciones del 20-D de 2015 en todos los pueblos de Los Pedroches salvo en Pedroche y Torrecampo. A las 14:00 horas superan ya el 50% en Añora (51,13%) y Villaralto (50,38%). El índice de participación más bajo se da en Villanueva de Córdoba con un 38,84 %.




13:30 El senador socialista Juan Díaz, presidente de la Mancomunidad y alcalde de El Viso, votando esta mañana en su colegio electoral. [Foto: Facebook]



13:00 Según IU, la participación a las 12:00 horas en Pozoblanco se sitúa en el 21,73% del censo.





12:50 Resultados de las Elecciones Generales del 20-D de 2015 en Los Pedroches AQUÍ.




12:30 Interventoras de Unidos Podemos en Añora [Foto: @IUnoriega]


12:00 Juan Felipe Flores, concejal de IU en Hinojosa del Duque, votando esta mañana. Sin duda, una de las fotos del día. [Foto: @iuhinojosa]


12:00 Pedro de la Fuente, secretario general del PSOE en Pedroche, en el momento de votar esta mañana. [Foto: PSOE Pedroche]
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Desnudos


Una calle de Villanueva del Duque decorada con motivo de la Semana de Turismo Rural, ayer.

Como yo también quiero que me quieran, voy a dejar de decir que el rey está desnudo. Que lo diga otro. Voy a empezar a escribir lo que cada uno quiere leer de sí mismo, a elogiarlo todo y a todos, para ser buen ciudadano al modo en que aquí se entiende. Pero pido a los dioses inmortales que pronto surja otro niño en las redes sociales, todavía inmaculado, que no tenga miedo de llamar a las cosas por su nombre. Villanueva del Duque lo necesita. Y Los Pedroches también.
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La Fragua celebra Santa Valeriana

La residencia de artistas La Fragua de Belalcázar ha organizado la primera verbena de este verano para el próximo viernes 17 de junio. Como siempre, se trata de una propuesta de creación contemporánea que enfrenta al público a situaciones poco comunes. En esta ocasión, además, han querido enfatizar la idea de celebración, de fiesta, de la verbena. La entrada es gratuita y el espectáculo para todos los públicos (a partir de las diez de la noche se abren las exposiciones y el concierto está programado a las once, aunque en La Fragua nunca se sabe).

Exposiciones:

Romain Mader (Zurich, 1988). Ganador de la Beca UCO-La Fragua 2016, ha exhibido su trabajo internacionalmente. Su última exposición "Performing for the Camera" continúa abierta en la TATE Modern de Londres. En Belalcázar presenta "El patio del Amore", una instalación preparada especialmente para la Sala del Barco inspirada en la imagen del harem en la que el espectador está invitado a posar ante su cámara.

Vanessa Donoso (Barcelona, 1978). Vive y trabaja en Dublín. Su último proyecto se expone actualmente en el Instituto Cervantes de esa ciudad. En La Fragua presenta su instalación "El orden del Bolindrón no altera el Producto", con el cual propone recuperar el lenguaje del barro, su primitiva manera de comunicar, la génesis de la palabra escrita. Vanessa modela pequeños "bolindres" de arcilla de diverso formato (esferas, discos, conos, tetraedros, ovoides, triángulos...), reproduciendo obsesivamente las piezas que encontró Denise Schmandt-Besserat en el Antiguo Oriente y que constituyen el sistema de cálculo que precedió a la escritura hacia el 8.000 a.C.

Concierto: 

Chico-Trópico -Encuentro de experimentos tropicales y psicodelia latinoamericana- es el colectivo/festival pionero en España en la difusión del underground latinoamericano y la revulsiva escena de nuevos sonidos tropicales. Arrancó como festival en 2010 en la Casa de América y desde entonces se ha presentado como festival, colectivo de acción artística o dj set en multitud de foros de España. Chico-Trópico es un festival-laboratorio para alimentar la curiosidad y el espíritu lúdico y pretende ser el canal para escuchar estos caminos zurdos del tropicalismo en España.



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Un verano de libros

Durante los próximos días los amantes de los libros podrán asistir a numerosos actos de presentación de obras publicadas recientemente. Se trata de un modo en auge de acercar la literatura a los lectores y de poner en contacto a los autores con los destinatarios últimos de sus creaciones, además de alimentar el fetichismo de las firmas de libros, enfermedad de la que me confieso contagiado.


Dos de los libros que serán presentados los próximos días.

El próximo jueves 16 se presentará en la Biblioteca Municipal de Villanueva de Córdoba (21:00 h.) el poemario Desgarro de Julián Serrano. Luego, el domingo 19 en la Casa de la Cultura de Añora (12:00 h.), María Dolores Rubio de Medina nos hablará del proceso creativo de su novela Noches de chat y benzodiazepina, que fue finalista del Premio Solienses 2016.

La semana siguiente llega la XXV Feria del Libro Ciudad de Hinojosa, que viene cargada también de presentaciones de libros en el bello marco de la Plaza de la Catedral. Así, el martes 28 estarán Alejandro López Andrada con su última obra Entre zarzas y asfalto (21:30 h.) y Mikel Murillo con su novela zombi Zona Zero en Los Pedroches (22:15 h.). El miércoles 29 le corresponde el turno a Francisco Onieva, flamante premio de poesía Jaime Gil de Biedma, que nos presentará en esta ocasión su libro de relatos El extraño escritor y otras devastaciones (21:30 h.). Al día siguiente, jueves 30 de junio (21:30 h.), se podrá asistir a la presentación del Palabras para el corazón de Hinojosa, de Antonio Gil Moreno y Juan José Primo Jurado, habituales ya en la feria del libro hinojoseña. Finalmente, el viernes 1 de julio (21:30 h.) Antonio Cantero Muñoz nos mostrará su investigación histórica Belalcázar, Hinojosa del Duque, Fuente la Lancha y Villanueva del Duque a finales de la Edad Moderna.

Los calores del verano sin duda son más llevaderos con buenos libros.
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Los jueves, teatro


Alumnos de la Escuela Municipal de Teatro de Pozoblanco representando "La cena" de Tomás Afán. [Foto: pozoblanco.es. Más fotos]

El pasado jueves se celebró en El Silo de Pozoblanco una nueva edición de la Fiesta Teatral de Los Pedroches, que cada primer jueves de mes organiza Eventuarte y el grupo Los Mejía y que en esta ocasión contaba con los alumnos de la Escuela Municipal de Teatro de Pozoblanco como artistas invitados. La Fiesta Teatral de Los Pedroches pretende llevar el patrimonio histórico de Los Pedroches al escenario a través del teatro, la música y la pintura, con textos dramáticos originales inspirados en hechos reales y basados en fuentes históricas y literarias.

En esta segunda edición se representó, entre otros, el texto de Tomás Afán (ligeramente adaptado) titulado "La cena", un divertido entremés en torno a la ortodoxia en la representación pictórica de las escenas bíblicas y la hipocresía que envuelve su vigilancia. La obra está interpretada con mucho arte por José María Dueñas, Pilar Pedrajas, Peter Font y María José Sánchez, alumnos de la Escuela Municipal de Teatro, y dirigida con la solvencia habitual por Manolo Marín. Puede verse completa (11 minutos) en el siguiente vídeo. Muy recomendable.



Actualización 13-6-2016: Estupendas actrices también en esta pieza de Yolanda García titulada "Esto es la guerra", interpretada por Veva Fernandez, Mai Calero y Mª Antonia González, de la Escuela Municipal de Teatro de Pozoblanco. Divertidísima.



Actualización 15-6-2016: Mari Carmen Bajo, Javier Moreno y Virginia Cantero ponen en escena la obra "Los amantes imperfectos" de Tomás Afán, dirigidos por Faustino Habas.

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"Nos fusilaron al anochecer, nos fusilaron mal"


Miguel Gila al teléfono.

Alguna vez había escuchado la anécdota. Al estallar la Guerra Civil, como militante de las Juventudes Socialistas Unificadas, el luego humorista Miguel Gila se alistó como voluntario en el Quinto Regimiento de Líster. En diciembre de 1938 fue hecho prisionero por los moros de la 13.ª División del general Yagüe. Poco después fue puesto frente a un pelotón de ejecución para ser fusilado, pero los miembros del piquete estaban tan borrachos que no acertaron con los disparos y Gila, haciéndose el muerto, logró salvar su vida. Lo que no sabía es que esta escena tan surrealista, que parece arrancada de un monólogo satírico del propio fusilado, sucedió en Los Pedroches, concretamente en la localidad de El Viso. Luego, también pasó por Hinojosa del Duque y Villanueva del Duque. El mismo Miguel Gila lo cuenta, con su característico tono tragicómico, en el libro de memorias Y entonces nací yo. Memorias para desmemoriados (1995), del que reproduzco algunos pasajes:

Las informaciones no eran muy claras, pero precisamente por ello, nuestra lucha en Extremadura era también confusa y desordenada. La lluvia y el barro obstaculizaban cualquier estrategia que organizara los combates. Acosados por la artillería y sin armamento que nos diera fuerza para resistir, iniciamos una retirada hacia Pozoblanco donde habíamos tenido nuestro cuartel general. No teníamos munición para los cañones antiaéreos. Los camiones pinchaban y no nos quedaban ruedas de recambio, por lo que se hacía necesario llevarlos cargados y con el único recurso de sustituir las ruedas pinchadas con las ruedas gemelas. Los camiones, con tan sólo dos ruedas traseras, eran incapaces de soportar todo el peso.

Con grandes apuros llegamos a El Viso de los Pedroches. Ahí una de las dos ruedas traseras reventó y el camión dijo: "No va más", y se paró, apoyándose en su cojera. Intentamos inútilmente que alguno de los camiones que venían en la caravana nos prestara una rueda, pero ninguno de los camiones tenía rueda de repuesto. Abandonamos el camión y comenzamos a caminar en dirección al pueblo, la lluvia menuda, pero constante, calaba los huesos. Cuando nos dimos cuenta, los moros de la 13ª División de Yagüe nos habían cercado y nos hacían prisioneros. Para mí, la guerra había terminado, pero me faltaba pagar el precio de la derrota.

Los moros nos quitaron las cazadoras o los tabardos, la manta y las botas, luego nos ordenaron sentarnos en el suelo, bajo la lluvia. Una mujer, que tendría unos treinta años, salió de una casa gritando vivas a Franco, los moros llegaron hasta ella, la metieron en la casa y sus vivas a Franco se convirtieron en gritos desgarradores. Instantes después, los moros salían satisfechos, habían violado a la mujer y llevaban en las manos gallinas, botellas de vino y algunos objetos robados con el "ábrete Sésamo" de los vencedores de batallas. Dicen, o decían, nunca supe si esto era cierto o no, que los mandos de la división del general Yagüe, cuando sus tropas tomaban un pueblo les daban veinte minutos para apropiarse del botín que encontrasen en el lugar conquistado. Ni lo puedo asegurar ni lo puedo desmentir, me limito a contar lo que oí decir. Lo de la violación lo puedo afirmar porque los moros nos ordenaron que nos levantásemos y nos encerraron en la misma casa de aquella mujer que había gritado los vivas a Franco y que, aterrorizada y con sus ropas desgarradas, lloraba sentada sobre la cama en que los moros habían abusado de ella.

En el corral de la casa había un pozo, pero el agua estaba estancada y verdosa. Con tres cantimploras en la mano, me acerqué al moro que vigilaba la entrada y le rogué que me dejara salir a buscar agua. El moro sin decir ni una palabra me golpeó con la culata de su fusil en una cadera. Fue un golpe dado con saña, que me produjo un dolor tremendo. Desistí de mi petición y volví de nuevo al corral de la casa. A los pocos instantes de haber recibido el golpe en el costado me brotó un hematoma de un color morado. Recordé la gangrena que había causado la muerte de mi padre por un golpe en el mismo lugar donde el moro me había golpeado y pensé que, tal vez, mi muerte iba a ser igual a la suya. Pensaba si el destino no me habría buscado la misma forma y la misma edad para morir. No le tenía miedo a la muerte. Estaba tan agotado, tan devorado por los piojos, por el hambre, el frío, el cansancio y la sed, que morir podía ser una liberación.

Como la sed iba en aumento no tuvimos otra opción que beber agua del pozo, nos quitamos los cinturones, los unimos uno con otro y conseguimos que la cantimplora llegara hasta el fondo. Bebimos el agua y a los pocos minutos nos retorcíamos de dolores en el estómago. El dolor nos duró tan sólo un par de horas. Cuando estaba por anochecer, los moros nos sacaron de la casa y nos empujaron hasta un descampado a las afueras del pueblo. Ya nos habían despojado de la ropa de abrigo.

El piquete de ejecución lo componían un grupo de moros con el estómago lleno de vino, la boca llena de gritos de júbilo y carcajadas, las manos apretando el cuello de las gallinas robadas con el ya mencionado "ábrete Sésamo" de los vencedores de batallas. El frío y la lluvia calaba los huesos. Y allí mismo, delante de un pequeño terraplén y sin la formalidad de un fusilamiento, sin esa voz de mando que grita: "¡Apunten! ¡Fuego!", apretaron el gatillo de sus fusiles y caímos unos sobre otros. Catorce saltos grotescos en aquel frío atardecer del mes de diciembre. Las gallinas tuvieron poco tiempo para respirar, el que emplearon los del piquete de ejecución en apretar sus gatillos. Y sobre la tierra empapada por la lluvia nuestros cuerpos agotados de luchar día a día.

Catorce madres esperando el regreso de catorce hijos. No hubo tiro de gracia. Por mi cara corría la sangre de aquellos hombres jóvenes, ya con el miedo y el cansancio absorbidos por la muerte. Por las manos de los moros corría la sangre de las gallinas que acababan de degollar. Hasta mis oídos llegaban las carcajadas de los verdugos mezcladas con el gemido apagado de uno de los hombres abatidos. Ellos, los verdugos, bañaban su garganta con vino, la mía estaba seca por el terror. No puedo calcular el tiempo que permanecí inmóvil. Los moros, después de asar y comerse las gallinas, se fueron. Estaba amaneciendo.

La muerte en las guerras tiene mucho trabajo. La muerte en las guerras nunca tiene prisa. Se lleva a unos y deja a otros para más adelante. Me dejó a mí y dejó al cabo Villegas. De mí no se llevó nada, del cabo Villegas se llevó una pierna, la izquierda. Sangraba abundantemente, me arranqué una manga de la camisa y le hice con ella un torniquete a la altura del muslo.

Me fue difícil cruzar el río, sucio y revuelto por las lluvias. Lo crucé con mi carga al hombro. El cabo Villegas no pesaba mucho y yo, con mis veinte años, era un muchacho fuerte, pero el terror del fusilamiento había aflojado mis piernas. Al otro lado del río quedaba un paisaje gris de llovizna, con sabor amargo de guerra y doce hombres jóvenes con la vida quebrada en el sueño de alcanzar el final de esa guerra, no importa si como vencedores o vencidos.

El llanto por aquellos hombres jóvenes brotaría más tarde, cuando la espera de doce madres se hiciera dolor por la noticia. La muerte de las gallinas sólo se haría maldición en la boca de algún campesino.

Conseguí llegar con el cabo Villegas sobre mis hombros hasta Hinojosa del Duque, ya en poder de los nacionales, fui hasta la parroquia y se lo entregué al cura. Pensé en huir hacia Portugal cruzando sierra Trapera, pero sabía que si alguien del ejército rojo entraba en tierras portuguesas, era entregado a las tropas de Franco. Así las cosas, tomé la determinación de buscar dentro de aquel desbarajuste algún vestigio de gente con vida. Llegué a Villanueva del Duque, vi una hoguera en el interior de una casa y entré. El miedo se había quedado atrás, en el lugar del fusilamiento. Entré sin importarme quiénes eran los que estaban alrededor del fuego, si rojos o nacionales, el hambre y el frío me habían dado el valor o me habían eliminado la cobardía, lo mismo da.

Mi entrada y mi aspecto asombró a los que estaban alrededor del fuego. Ninguno echó mano a su fusil, mi cara demacrada y mis pies, que aunque me los había envuelto con trapos me sangraban, los desconcertó. Les dije que pertenecía al ejército rojo y que formaba parte de una columna de prisioneros que venía hacia el pueblo. Ellos, los de la hoguera, eran legionarios y odiaban a los moros. Uno de los legionarios al oírme hablar me preguntó si yo era de Madrid, le dije que sí, él también, y estuvimos charlando unos instantes. Me dejaron que secara mi ropa y mis pies, me dieron agua, una lata de carne, otra de sardinas, pan, tabaco, algunos tomates, una manta y unas alpargatas, después me dijeron que me fuese, para que si llegaba alguno de sus mandos no se vieran comprometidos. Así lo hice. Me senté a las afueras del pueblo y esperé la llegada de la columna de prisioneros en la que iban algunos de mis compañeros. Cuando llegaron donde estaba yo se llevaron una gran alegría al verme vivo. Me uní a ellos. En dos columnas, en fila, una a cada lado de la carretera caminábamos bajo la lluvia, vigilados por los moros desde sus caballos. Muchos de los prisioneros cargaban a sus espaldas sacos llenos de vainas vacías de los Mauser y si alguno, por debilidad, caía al suelo, los moros le disparaban y allí, en la cuneta de la carretera, amortajado por la lluvia, terminaba su sufrimiento.
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Francisco Onieva gana el Premio de Poesía Jaime Gil de Biedma


Francisco Onieva [Foto: José Jurado para Solienses].

El jurado de la vigésimo cuarta edición del prestigioso Premio de Poesía Jaime Gil de Biedma ha decidido hoy, en la reunión que ha mantenido en la Diputación de Segovia, conceder ex aequo el galardón a Francisco Onieva (Córdoba, 1976), por su libro Vértices, y a Jacobo Llano Sánchez (Madrid, 1971) por su poemario El silencio de los peces. Ambos autores compartirán el premio destinado al ganador, 10.000 euros, aportados por la Diputación de Segovia, mientras que el accésit de 3.000 euros que otorga Bankia ha sido para Sergio Fanjul (Oviedo, 1980) por su libro Pertinaz freelance. Los libros ganadores serán publicados por la editorial Visor.

En la obra de Onieva el jurado ha destacado "el reflejo del vértice del tacto y de la mirada en un libro íntimo, sencillo y muy envolvente, una obra optimista que celebra la vida y la emoción". El portavoz del jurado, Gonzalo Santoja, ha descrito Vértices como «el libro de la emoción» y aseguró encontrar un trabajo de «impecable factura». «Es un canto al amor y a las cosas sencillas, a las cosas más cotidianas», concluyó. Por su parte, el miembro del jurado Andrés Barba, finalista en la edición el año pasado, ha dicho de los ganadores que "son dos libros muy distintos". "El silencio de los peces -ha señalado- pertenece a una tradición menos española, más anglosajona, construida desde la narración, desde la experiencia; mientras que Vértices es un libro muy español. Es lo contrario. La referencia de Pedro Salinas es muy alargada en este libro, y como Salinas tiene una visión restauradora de la realidad".

En conversación telefónica con Solienses, Francisco Onieva ha manifestado su alegría y satisfacción por la consecución de este premio, que ha recibido con la sorpresa que supone haber sido finalista ya en otras ocasiones. Se trata -ha confesado- de un libro muy elaborado, que ha ido corrigiendo a lo largo de los años y en el que la paternidad conforma el eje principal en torno al que giran los poemas. Vértices profundiza en la creación de una nueva identidad masculina a partir de sentimientos y emociones poco tratados hasta ahora en la poesía española.

El jurado, que ha estado presidido por el presidente de la Diputación, Francisco Vázquez, y coordinado por Gonzalo Santoja, estaba formado también por los periodistas, poetas y escritores Luis María Ansón, Antonio Colinas, Juan Manuel de Prada, Fermín Herrero, Carlos Fernández, Andrés Barba y Jesús García. En anteriores ediciones, el premio ha sido concedido a nombres tan relevantes del mundo literario como Juan Carlos Pérez Mestre, Antonio Hernández, Concha García, Fernando Quiñones, Clara Janés y Jorge Urrutia, entre otros.

Francisco Onieva, aunque nacido en Córdoba, reside desde hace muchos años en Pozoblanco, donde es profesor de Lengua y Literatura Castellana. Fue ganador del Premio Solienses en 2014 con su poemario Las ventanas de invierno. Su última obra publicada hasta el momento es el libro de relatos El extraño escritor y otras devastaciones, aparecida este mismo año.