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La Colada tiene un nivel de arsénico siete veces superior a lo permitido

Atardecer en La Colada [Foto: Solienses].

Acabamos de conocer que el Gobierno ha adjudicado a la empresa Dragados la obra de emergencia para la conexión entre la presa de La Colada y la estación de tratamiento de agua potable de Sierra Boyera. Hace unos días supimos también que los ganaderos podrán utilizar directamente el agua de cuatro embalses de la comarca, entre ellos La Colada, para sus animales y explotaciones. Son todo medidas a la desesperada ante la gravísima crisis que están viviendo ya Los Pedroches y, lo que es peor, la que se avecina.


En medio de todas estas noticias, sin embargo, parece que continúa pasando desapercibido un hecho que condiciona cualquier otra actuación: el altísimo nivel de contaminación que presentan las aguas de La Colada, que las inhabilita incluso para el simple baño en ellas. No digamos ya para el consumo humano o animal.


Según la analítica realizada por Emproacsa a muestras tomadas en el embalse de La Colada en julio de 2022, a la que ha tenido acceso Solienses, el nivel de arsénico en sus aguas sería de 70 µg/l (microgramos por litro), cuando el Real Decreto 140/2003 por el que se establecen los criterios sanitarios de la calidad del agua de consumo humano fija en 10 µg/l el nivel máximo de tal parámetro para que el agua pueda ser declarada apta para el consumo. En dicho análisis también resultan alarmantes los niveles de plaguicidas totales (3,16 µg/l registrados, frente a los 0,50 permitidos), destacando dentro de ellos los niveles del herbicida glifosato (0,50 µg/l frente a los 0,10 permitidos) y su metabolito de degradación AMPA (ácido aminometilfosfónico), que presenta en La Colada unos niveles de 2,66 µg/l frente a los 0,10 permitidos. En cuanto a los parámetros microbiológicos, destaca en las aguas de La Colada las 4 ufc (unidad formadora de colonias) por 100 ml de enterococos (frente al nivel 0 exigido por el Real Decreto citado). El enterococo es una bacteria causante de importantes infecciones en el ser humano.


En el informe técnico posterior realizado por la propia Emproacsa se especifica que "los parámetros que no cumplen con la legislación para aguas de consumo son: arsénico, sumatorio de plaguicidas totales, AMPA y glifosato como plaguicidas individuales (parámetros químicos); Escherichia coli, Enterococo, Clostridium perfringens, bacterias coliformes y recuento de bacterias aerobias a 22 ºC (parámetros microbiológicos); pH, color, manganeso, turbidez y oxidabilidad (parámetros indicadores)", lo que exigiría un potente proceso de potabilización de las aguas de La Colada para poder destinarlas al consumo humano. Según la Organización Mundial de la Salud, el consumo de agua con concentraciones de arsénico como las registradas en La Colada puede producir, en un primer momento, lesiones en la piel y, a más largo plazo, diabetes o enfermedades pulmonares y cardiovasculares. Además, el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer ha clasificado el arsénico presente en el agua como cancerígeno para los seres humanos.


Necesitamos urgentemente que un nuevo informe científico nos revele si el agua contaminada con arsénico puede ser fuente de contaminación también para el ganado y si, a través de sus productos derivados (leche, carne), el contenido nocivo se transmite a los seres humanos. Es lo menos que podemos pedir antes de que nuestros ganados comiencen a beber sin control el agua de La Colada.

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La jota como baile andaluz

El grupo de jotas "Los Jarales" durante su actuación en FolkPozoblanco 2022 [Foto: Cultura Pozoblanco].

El Ministerio de Cultura y Deporte, junto con varias comunidades autónomas, ha creado un grupo de trabajo con el objeto de elaborar la candidatura de la jota para su inscripción en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la Unesco. Como paso previo, el Ministerio va a comenzar la tramitación de declaración de la jota como Manifestación Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de España. Este proceso se inició en diciembre de 2021, y en lo que va de año ya se han desarrollado dos reuniones para la elaboración de los materiales. La mesa de trabajo plantea encuentros mensuales para la preparación del informe de cara a su presentación al Consejo de Patrimonio de España en su reunión anual, que tendrá lugar el próximo otoño.


La iniciativa partió del Gobierno de Aragón, a propuesta de la Academia de las Artes del Folclore y de la Jota de Aragón, pero otras comunidades se han ido incorporando posteriormente a la propuesta, como Navarra, Castilla y León, Extremadura o Castilla-La Mancha. Andalucía parece que formalmente participa también en el grupo de trabajo, aunque no he visto ningún pronunciamiento particular al respecto (por ejemplo, la Consejería de Cultura no participó en la iniciativa de utilizar el hashtag #yoapoyoalajota ayer en redes sociales para visibilizar la candidatura).


La jota constituye un elemento fundamental del patrimonio cultural inmaterial de Los Pedroches y, por tanto, también de Andalucía. Nuestra comarca es un crisol de culturas colindantes que han florecido en una personalidad singular y única en el contexto de nuestra comunidad autónoma, pero precisamente esa singularidad es lo que la hace más reseñable. La jota de Los Pedroches no es castellana ni extremeña, sino nuestra, andaluza, porque es de Los Pedroches y Los Pedroches son Andalucía. Esta reivindicación en lo cultural debe ser irrenunciable para que después podamos aferrarnos vivamente a otras menos simbólicas. Andalucía debe apoyar con fuerza esta candidatura porque la jota es también parte del folklore andaluz. Porque Los Pedroches también son Andalucía.


 
Jotilla de Villanueva de Córdoba (No-Do, 1963)

 
Jota serrana de Pozoblanco (No-Do, 1972).
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Matizaciones y trazo grueso

El grupo canario Satautey durante su actuación en FolkPozobanco [Foto: FolkPozoblanco].

Fue durante la última jornada del FolkPozoblanco de este año. Me pareció una honda declaración de honestidad y apunté la frase en el bloc de notas de mi móvil para que no se me olvidara. "Lo que canto no lo siento", dijo a modo de disculpa el portavoz del grupo Satautey para justificar el contenido de una canción que iban a interpretar contra las suegras en particular y las mujeres en general, cosas ancladas en lo popular. El folklore tradicional de los pueblos, ya lo hemos discutido en otras ocasiones, tiene un alto contenido machista, simplemente como reflejo cultural de su época. A la hora de recuperar ciertas piezas hay sencillamente que ponerse los guantes de cirujano y proceder con la asepsia de quien muestra la historia, de quien enseña lo que fue, sin tomar partido ni emocionarse con ellas. Hay letras del repertorio tradicional que hoy resultan intolerables desde la nueva sensibilidad social hacia ciertos temas y no por ello hay que renunciar a traerlas de nuevo al escenario, como testimonio de lo que fuimos y de dónde venimos, para que no se nos olvide que en temas de igualdad los avances son tan recientes que caben en nuestra propia memoria, por haberlos vivido. La matización del portavoz de Satautey era, pues, moralmente obligada. 


Un trazo mucho más grueso observé en la charla que el teólogo carmelita Francisco Víctor López Fernández ofreció dentro de las Jornadas de Historia y Desarrollo Local de Dos Torres. Ya el tema de su conferencia presagiaba lo peor: "Cuatro testigos de Dos Torres en la historia de nuestro tiempo", referida a los "mártires" de la guerra civil beatificados por la iglesia católica. Primero, por la falta de respeto a todos los demás usías que, en semejantes o parecidas circunstancias, son sin embargo silenciados. Segundo, por poner la historia en manos de quien no sabe ejercerla (él mismo lo reconoció: "no soy investigador"). Así, no sorprendió en exceso, aunque indigne igualmente, que en unas jornadas de historia organizadas por un ayuntamiento se escucharan cosas como esta: "Estamos en Dos Torres el 25 de agosto [de 1936]: quema de los retablos, de los enseres, de todos los asuntos de liturgia, cálices, libros, todo para adelante... El último pueblo del norte de Córdoba que es arrasado, o de otra manera, el único pueblo que resistió todo lo que pudo hasta el final, los demás todos habían ido cayendo antes". Porque son ya muchas gotas socavando la misma piedra.


Vídeo: Fragmento de la intervención de Francisco V. López.
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Nuevos cronistas oficiales en Los Pedroches

De izquierda a derecha, José Luis González, Manuel Torres y Agustín Galán, anoche tras la toma de posesión [Foto: Ayuntamiento de Dos Torres].

Anoche se inauguraban en el Centro Cultural 2T de Dos Torres las XXI Jornadas de Historia y Desarrollo Local, que durante tres días abordarán diversas cuestiones históricas de la localidad. Como acto previo se procedió a la toma de posesión del nuevo Cronista Oficial de la villa, Agustín Galán García (Dos Torres, 1962), y del Cronista Honorario, José Luis González Peralbo (Pozoblanco, 1957), en un acto en el que participaron también el alcalde de la localidad, Manuel Torres, y el secretario de la Asociación provincial cordobesa de Cronistas Oficiales, Juan Pablo Gutiérrez, cronista de Conquista. Para acompañar a los recién nombrados en este emotivo momento, también asistimos entre el público Luis Romero, cronista de Hinojosa del Duque, y yo mismo, como cronista de Añora. 


Agustín Galán prometió desarrollar su nueva tarea con la "pasión" que exige una dedicación altruista a la historia y la cultura de su pueblo, "porque la pasión es la fuerza que te ayuda a continuar cuando todo lo demás te invita a abandonar". Considera el de cronista "un nombramiento que me ata, me liga, me asocia, me abraza aún más a nuestro pueblo (...) para tratar de completar en lo posible lo mucho que nos queda por saber de nosotros mismos, de nuestra historia". José Luis González, por su parte, dijo sentirse "honrado y también afortunado" por el nombramiento como Cronista Honorario. Destacó el valor del Archivo Histórico Municipal de Dos Torres como herramienta esencial para la investigación sobre la villa, "un archivo que han preservado sucesivas corporaciones como un tesoro a lo largo de cinco siglos" y recordó la figura de Manuel Rafael Muñoz Medrán, anterior cronista oficial de Dos Torres, que falleció en enero del año pasado. Finalmente, Juan Pablo Gutiérrez elogió la figura del cronista y destacó su labor, consistente en "investigar la memoria colectiva con el propósito de sistematizarla y ponerla a disposición del pueblo que la crea", al tiempo que dio la bienvenida a los recién nombrados a la asociación de cronistas, esa "legión de quijotes que no escatiman esfuerzos a la hora de mantener viva la memoria de su pueblo sin más remuneración que la propia satisfacción que les proporciona el trabajo bien hecho con noble sentido altruista".


El acto continuó con la primera ponencia de las Jornadas a cargo del antropólogo de la Universidad de Córdoba Ignacio Alcaide Sánchez. Su intervención, no obstante su interés, resultó un tanto desconcertante, pues, a pesar de que se titulaba "Religión y religiosidad popular en Los Pedroches", lo cierto es que la palabra "Pedroches" apenas llegó a pronunciarse y la exposición consistió más bien en una clase introductoria de antropología elemental sobre la religión, sin descender a casos concretos de religiosidad popular en el ámbito comarcal, o al menos local, que es lo que se esperaba por el título. Incluso en el aspecto generalista más teórico eché en falta alguna alusión a la dimensión de la religión como instrumento de poder y de dominio sobre las clases populares y cómo la religiosidad popular significa con frecuencia, precisamente, una vía de escape a esa sumisión, a través de una subversion temporal igualatoria, si bien muchas veces más simbólica que real. Queda pendiente, pues, para otra edición un repaso por las muestras genuinas de la religiosidad popular de Los Pedroches, analizando su particular idiosincrasia y definiendo los peligros -tantas veces denunciados en Solienses- que corren las fiestas populares de la mano de varios agentes intrusivos que poco a poco las van desvirtuando, desde la apropiación institucional a la fuerza acomodaticia del turismo rural, pasando por el abandono de ciertos ritos como consecuencia de la despoblación o la pérdida de significado de otros por los cambios sociales experimentados en el mundo rural durante las últimas décadas.

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Los más wiki-conocidos de cada pueblo

De izquierda a derecha,el actor Manuel Gallardo (Cardeña), el filósofo Pedro Cerezo (Hinojosa del Duque), la poeta Juana Castro (Villanueva de Córdoba), el oftalmólogo Al-Gafeqi (Belalcázar) y el cronista Ginés de Sepúlveda (Pozoblanco). 

Cinco personas vivas y seis fallecidas. Diez hombres y una sola mujer. De Ginés de Sepúlveda (siglo XV) a Sebastián Moyano (nacido en 1997). Es simplemente un entretenimiento del verano, pero, gracias a Cordópolis, hemos conocido esta página elaborada por el geógrafo finlandés Topi Tjukanov en la que, a través de un mapa interactivo, recoge el personaje más conocido de cada pueblo y ciudad en todo el mundo. La página, denominada Notable People, extrae sus criterios de selección a partir de la información contenida en Wikipedia y Wikidata. Siempre se aprende algo: así hemos sabido, por ejemplo, que el actor Manuel Gallardo es natural de Cardeña.

De acuerdo con esta aplicación, estos serían los once personajes más conocidos de cada uno de los pueblos de Los Pedroches (para el resto de localidades no consta aún en el mapa ningún nombre):

Añora: Marcos Rodríguez Pantoja (el niño-lobo, protagonista de la película Entrelobos de Gerardo Olivares).
Belalcázar: Al-Gafiqi, oftalmólogo árabe.
Cardeña: Manuel Gallardo, actor.
Dos Torres: Álvaro Medrán, futbolista.
El Viso: Corchaíto, torero.
Hinojosa del Duque: Pedro Cerezo Galán, filósofo.
Pedroche: Pedro Moya de Contreras, obispo y virrey de Nueva España.
Pozoblanco: Juan Ginés de Sepúlveda, escritor y cronista de Carlos V.
Villanueva del Duque: Sebastián Moyano, futbolista.
Villanueva de Córdoba: Juana Castro, poeta.
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Un paseo bajo las estrellas

El fotógrafo Moisés Vargas, el sábado en su exposición de Torrecampo [Fotos: Solienses].

 "Con la oscuridad se agudizan los sentidos, es algo atávico, nos viene de la noche de los tiempos. Te sientes alerta, el olfato percibe la humedad de los arroyos, los olores de las hierbas silvestres, los sonidos de la naturaleza que sigue activa". Con estas palabras explica Moisés Vargas Rubio el sentido de su exposición de fotografía nocturna "Solos en la madrugada", que el sábado se inauguró en el antiguo Pósito de Torrecampo. Una colección de imágenes que tienen a la noche como nexo de unión y en las que, sin embargo, la luz -y no la oscuridad- es la protagonista.


A Moisés lo presentó otro fotógrafo aficionado de la comarca, Francisco Buenestado Santiago, alcalde de Conquista, que también trabaja con mimo la imagen nocturna y de naturaleza y por tanto sabe bien de lo que habla. "La fotografía es todo aquello que estés dispuesto a dar por ella" -dijo. "Cuando algo te inspira y te apasiona, cuando tienes un proyecto importante, un objetivo claro, todos los límites se superan y surgen los talentos y facultades necesarios para llegar a eso que nos proponemos sin dudas y sin ataduras". Francisco aseguró que "nadie como Moisés tiene documentado a través de su objetivo lo que supone la comarca de Los Pedroches en su más pura esencia en todos los niveles: nuestra fauna y flora, nuestras ermitas, en imágenes inéditas diurnas y nocturnas, los edificios singulares, la ganadería, la dehesa, los amaneceres, las puestas de sol, las brumas que tanto le gustan, las tormentas". Finalmente, Francisco Buenestado alabó la sabiduría de Moisés en el campo de la fotografía y su generosidad para compartir sus conocimientos con quienes se acercan ilusionados a este apasionante mundo.


Visitantes a la exposición tras la inauguración.

Moisés Vargas Rubio (Pozoblanco, 1962) es un fotógrafo autodidacta, desde que en 2008 se compró su primera cámara y desde el primer momento se sintió atrapado por este mundo de la imagen, que perfeccionó mediante la lectura de libros y el seguimiento de los maestros profesionales. "Estoy encantado de andar por los espacios abiertos y solitarios"- reconoce. "Mi gusto de tener el cielo por techo se deja notar en mis fotos. Prefiero sorprender al día esperando sus primeras luces en lugares inspiradores y a la noche con su negrura para captar las estrellas".


La exposición estará abierta hasta el 21 de agosto en horario de 19:00 a 21:00 horas.


La exposición se muestra en el antiguo Pósito de Torrecampo (Plaza de Jesús, 24).
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Mucho espectáculo y una despedida

Efecto del 'video mapping' sobre la catedral de la Sierra [Fotos: Solienses].

He asistido a las cinco últimas ediciones de las ocho de La vaquera de la Finojosa que se han representado hasta hoy. Es decir, todas desde la de 2006, desde que existe Solienses. Y he escrito sobre cada una ellas: la de 2006, la de 2010, la de 2014 y la de 2018. En esas crónicas he destacado una serie de elementos comunes a todas las ediciones: el inmenso trabajo actoral de los vecinos de Hinojosa del Duque, que, sin ser profesionales, se esfuerzan por sacar adelante con mucho acierto un espectáculo teatral que sobrecoge por sus dimensiones; el talento creativo de hinojoseños como el diseñador Francisco Tamaral, la envolvente música de Miguel Cerro o las danzas ruralpop de Manoli Chaves; el acertado uso de la Plaza de la Catedral, que podría resultar una trampa escénica si no se tuviera la habilidad que han demostrado todos los directores hasta la fecha para que pareciera fácil lo que es muy complicado, esas masas de figurantes que entran y salen, los desfiles de caballos, los animales a su albedrío, los cortejos reales; y, en fin, el contenido argumentalmente insustancial de la obra representada y la paradoja que resulta invertir tanto esfuerzo y talento en un libreto tan poco meritorio. Todas esas ideas podrían de nuevo aplicarse a la VIII representación de La Vaquera de la Finojosa, que estos días ha vuelto a Hinojosa del Duque.


Y ello es así porque la representación de La vaquera se ha convertido ya en una seña principal de la identidad hinojoseña, en una tradición que se va asentando en los cimientos que fortalecen cada edición, con sus aportes novedosos, el rechazo de lo que no ha funcionado y la potenciación de lo que resulta teatralmente relevante. Cada nueva edición de La vaquera constituye, pues, una síntesis de todas las anteriores y un ensayo de nuevas aportaciones introducidas por el equipo de dirección y producción, que se esfuerza cada vez, como es lógico, por diferenciarse de las anteriores entregas, mejorándolas.


La reina y su corte asisten a la función teatral.

Dos elementos innovadores destacaría en la versión de La vaquera que pude ver antenoche, uno estructural y otro ambiental. En cuanto al primero, en la edición de este año me ha parecido advertir un pequeño juego teatral que no había percibido tan claramente en otras ediciones. Se trata de un recurso al 'teatro dentro del teatro' en varios niveles de muñeca rusa: hay un momento en que el marqués joven y la vaquera están siendo observados en flasback por el marqués adulto y su secretario, que a su vez están siendo mirados como representación teatral por la reina y su corte, a los que a su vez estamos viendo como gran espectáculo todos los espectadores. Algo que, en el universo cinematográfico, me recordó a la película Angustia de Bigas Luna.


La otra novedad en la representación de este año son los elementos de video mapping proyectados sobre los muros y la torre de la catedral de la Sierra, que adquiere así mayor protagonismo que en otras ocasiones. Se trata de una innovación que no añade nada a la representación teatral propiamente (aunque tiene especial significado en escenas como la prolepsis histórica sobre la construcción de la propia catedral), pero sí al espectáculo total en que quiere convertirse La vaquera, y utilizamos la palabra espectáculo en el mejor de sus sentidos. 


Llegada del marqués de Santillana, interpretado por Matías González, alcalde de Hinojosa del Duque.

Teatro dentro del teatro, música, danza, desfiles, diseños, grafismo... La representación parece querer volcarse definitivamente hacia el puro espectáculo por encima de la trama argumental o de la mera teatralización de la serranilla del Marqués de Santillana, que se ha simplificado al máximo en el conjunto de la producción. La mayoría de los personajes aparecen algo desdibujados, porque su papel se ha reducido a meras secuencias a veces inconexas (incluso el propio marqués y la vaquera llegan a parecer personajes secundarios en el total de la representación). Se han potenciado los personajes cómicos que más agradan al público, con diálogos simples y efectistas que provocan la risa fácil en parte de los espectadores: el posadero, el secretario del marqués, los vecinos despertados en plena noche, fray Soponcio... Entre todos estos destacaría a la madre de la vaquera, que ha sido capaz -en su breve papel- de crear un tipo reconocible de madre volcada en la felicidad de su hija (cualquiera que sea el camino por el que esta llegue) y acomodaticia hasta la sumisión a los requerimientos del poderoso (sus exageradas reverencias al noble no se olvidan). La aparición espectral de Malicia no supera a la vieja alcahueta de pueblo de toda la vida ni hace olvidar al coro de mujeres murmuradoras. 


Incluso las escenas de las danzas de mozas y mozos, con los asombrosos vestidos de Tamaral, aparecen como arrancadas de todo contexto y no se explica muy bien por qué ahora entran o salen, ni por qué pasan por allí esos caballos ni qué pinta ahora desfilando la banda de música, sin otra razón acaso que añadir movimiento y color al espectáculo. La VIII edición de La vaquera ha resultado, pues, un lujoso collage de secuencias aisladas que solo adquieren unidad en la mente del espectador histórico de esta representación, que alcanza a comprender de dónde viene cada una y a dónde lleva, y que constituyen en su conjunto una exaltación de la historia y la cultura autóctona de Hinojosa del Duque, ligeramente exagerada en algunas ocasiones. En este Much ado about nothing, argumentalmente, por fortuna, ya ni siquiera se insiste en el tema de la honra de la muchacha, que a nadie interesa, y la obstinación del marqués por conquistar a la vaquera se reduce finalmente a entregarle un manuscrito con los versos de la famosa serranilla. Frente a la tradicional dominación masculina, la vaquera expresa esta vez un punto de empoderamiento, pero tan rutinario como barrer la puerta de la casa cada mañana.


De pronto, sin que nada haya pasado y nada se espere, entre fastuosos movimientos de los danzantes y caballos al galope, la función ha terminado y toca decir adiós. Cuando en plena apoteosis popular el de Santillana, subido majestuoso a su caballo, grita entre lágrimas "¡Adiós, Finojosa!", todos comprendemos que quien se está despidiendo tan emocionadamente no es Íñigo, el marqués rechazado, sino Matías, el alcalde, que ha querido quizás con esta actuación poner el término necesario a un ciclo vital, para comenzar otro, ya no tan público, y es entonces quizás cuando al fin se justifica el porqué de tanto espectáculo.


Mozos y mozas al final de la representación.
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Los ídolos de bronce

Para principios de septiembre está previsto que vea la luz la nueva colección de cuentos de Francisco Antonio Carrasco, que publica la Editorial Berenice bajo el título Los ídolos de bronce. Se trata de catorce relatos en los que, según la nota editorial, el azar juega a su antojo, marcando las vidas de los protagonistas.

"El azar juega un papel muy importante en nuestras vidas. Para bien y para mal. Paul Auster aseguraba en La trilogía de Nueva York que nada es real excepto el azar. Y Dashiell Hammett, en El halcón maltés, iba mucho más lejos: el azar es el que decide sobre nosotros. ¿Exageración? ¿Literatura? Posiblemente. Lo que está claro, sin embargo, es que el azar proporciona excelentes historias. Como las que narra Francisco Antonio Carrasco en su nuevo libro, Los ídolos de bronce, catorce relatos que escapan a las normas de la lógica, en los que el azar juega a su antojo, recreándose en su papel, a veces con una precisión y un deleite desmedidos. Catorce historias explosivas, porque el azar, como dice uno de los personajes, «es como una tormenta. Aparece de pronto y te trastorna la vida». Catorce historias, sin embargo, reales como la vida misma, en las que el amor y la muerte tienen un protagonismo especial, escritas en un estilo ágil, preciso y envolvente que te atrapa desde el primer instante" [Nota editorial].

El novelista José María Merino asegura que estos cuentos "demuestran cómo solo la maestría narrativa es capaz de descifrar las secretas casualidades de ese desorden enigmático que llamamos realidad".


Francisco Antonio Carrasco (Belalcázar, 1958) es Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid y su vida ha estado siempre ligada al periodismo y la literatura. Como periodista, ha desarrollado su labor profesional en el diario Córdoba, donde coordinó entre 2010 y 2017 el suplemento literario Cuadernos del Sur. Como escritor, ha publicado tres libros de cuentos: El silencio insoportable del viajero y otros silencios (1999, finalista de los Premios de la Crítica andaluza y nacional en el año 2000); La maldición de Madame Bovary (2007) y Taxidermia (2011, Premio Solienses 2012). Cofundador de la Asociación Cultural Mucho Cuento, dedicada a la promoción de la narrativa corta, es miembro de la Real Academia de Córdoba.
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Un consumo excesivo sería la causa del corte de agua en Añora

Actualizado con la nota de prensa de Emproacsa


Depósito de agua de Añora [Foto: Google Maps]. 


La localidad de Añora ha sufrido un corte en el suministro de agua que ha durado desde aproximadamente las nueve de la noche de ayer miércoles hasta las ocho de la mañana de hoy (unas once horas aproximadamente). Según ha podido saber Solienses, el corte se debió al agotamiento del agua almacenada en el depósito municipal de Añora, a causa de un consumo superior a la dotación que proporciona la empresa suministradora, Emproacsa. Así lo dio a entender también esta mañana en rueda de prensa el alcalde de Añora, Bartolomé Madrid, cuando, a preguntas de los periodistas, explicó que un miembro de Emproacsa le había comunicado particularmente que el corte se debía a que "se habían sobrepasado los metros cúbicos que tenían que entrar en el depósito y que ya no entraban más y que eso se había solucionado a lo largo de la noche", aunque el alcalde exigía una explicación oficial. Desde el pasado 15 de julio, el volumen máximo de agua que Emproacsa aporta a cada municipio es el valor promedio de consumo diario durante el periodo 15 de junio-15 de septiembre del año 2021, menos el 10%, según el Plan de Gestión de Riesgo contra la Sequía elaborado por Emproacsa. 

Ya la semana pasada el presidente de Emproacsa, Esteban Morales, en declaraciones a la Cadena SER, avisó de que se penalizarían los altos consumos de agua, tal y como recoge la ordenanza de medidas por la sequía aprobada en el pleno de la Diputación. Según Morales, el consumo ha subido entre un 10 y un 12% en algunas zonas con respecto al verano pasado. Una situación que está afectando ya a los depósitos municipales de algunos de ellos. Es decir, consumen más de lo que la empresa provincial les suministra, un 10% menos por esta situación de escasez.

Según Morales, el exceso de consumo "conlleva necesariamente o bajadas de presión o cortes puntuales por la noche en determinadas zonas para poder recuperar los depósitos municipales, algo que por desgracia es inevitable". La semana pasada ya ocurrió algo parecido en la localidad cordobesa de Montalbán, donde, según Morales "los depósitos municipales han tenido un alto consumo y la dotación que se le iba dando ya con la limitación del 10%  no era suficiente; ha habido, por unas circunstancias que tendrán una explicación en el municipio, un altísimo consumo y ello ha provocado que se queden prácticamente sin agua". El presidente de Emproacsa afirmó que "el que más consume debe sufrir las consecuencias" y que se continuarán penalizando los altos consumos.

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'Empueblarte': el pueblo de las poetas y artistas cordobesas

Paneles con las fotografías en la avenida Villanueva de Córdoba de Pozoblanco, con Juana Castro en primer término [Fotos: Solienses].

Desde la semana pasada puede verse en la parte alta del bulevar de la avenida Villanueva de Córdoba de Pozoblanco la exposición "Empueblarte", una colección de fotografías de mujeres artistas de la provincia realizadas a gran formato por el castreño Francisco Sánchez Moreno con el patrocinio de la Diputación de Córdoba. Entre las retratadas se encuentran cuatro mujeres poetas de Los Pedroches: Juana Castro (Villanueva de Córdoba), Ana Castro (Pozoblanco), Verónica Moreno (Hinojosa del Duque) y María Pizarro (Conquista). Tres de ellas (Juana, Ana y María) han sido ganadoras del Premio Solienses, mientras que Verónica llegó a ser candidata con su único poemario publicado hasta el momento.

La exposición cuenta con 26 fotografías, en las que también podemos ver a María Garal (Montilla), Sensi Budia (Lucena), Salud María Sánchez (Castro del Río), Balbina Prior (Villaviciosa de Córdoba), Estefanía Cabello (La Carlota), Remedios Zafra (Zuheros), Concha García (La Rambla), María José Mures (Fernán Núñez), Solange Sand (La Victoria), María Rosal (Fernán Núñez), Ángeles Mora (Rute) y Luci Romero (Cabra), en el capítulo de escritoras. Dentro del mundo del arte aparecen Carmen Osuna (La Rambla), Carmen López Rey (Puente Genil), María José Ruiz (Montilla), Aurora Alcaide (Montilla), Paka Antúnez (Fernán Núñez), Inmaculada Ponferrada (Montilla), Ana Vega (Villafranca), María José Bellido (Montilla). Y dentro de la fotografía la muestra recoge nombres como los de Patricia Cachinero (Montoro) y Lola Araque (Montalbán). El catálogo completo de la exposición puede verse aquí.

Los paneles incluyen, junto a la fotografía, una frase que expresa la relación de cada una de las mujeres con el arte y con su pueblo. La relación con el pueblo se expresa generalmente como positiva ("Nacer en un pueblo te da unas raíces. Allí tengo a mi familia, el lugar al que volver", Carmen López Rey; "Mi lugar de origen me sirve de remanso para escribir. En él, busco y hallo mi raíz”, Estefanía Cabello), pero en otras ocasiones se desvela cierta contradicción que atenúa el bucolismo ("Parte de mi poesía tiene que ver con la relación ambivalente con mis raíces: la pertenencia y el desarraigo”, Verónica Moreno; "El pueblo tanto aprieta como arropa", Remedio Zafra). Juana Castro resume en una sola frase los dos impulsos principales que recorren su creación literaria: "Mi poesía está marcada por el feminismo y la llamada de mi tierra". Ana Castro, por su parte, establece paralelismos entre su propio cuerpo y el paisaje de su tierra: "Mis raíces fosilizan como una encina de aquellas dehesas alrededor de mi cuerpo". María Pizarro, en fin, reconoce la presencia del pueblo en el fondo de toda creación, incluso aunque el propio creador lo ignore: “Sin saberlo, mi poesía estaba llena de mi pueblo, de naturaleza y de los juegos de mi infancia".


 
Verónica Moreno ante la fachada de la catedral de la Sierra de Hinojosa del Duque.

Panel con María Pizarro y Ana Castro.

Vista general de la exposición.