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La caseta de Los Pedroches en la Feria de Córdoba


Juan Emilio García, presidente de la Casa de Los Pedroches en Córdoba, junto a Pedro Sánchez, ayer en la feria de Córdoba.

Como cada año, la Casa del Valle de Los Pedroches en Córdoba celebró ayer su acto de recepción de autoridades, pregón y entrega de su reconocimiento anual en la caseta que la asociación tiene en el real de la Feria de Córdoba. En esta ocasión el pueblo invitado era Villaralto, en cuyo nombre actuó como pregonero el periodista Manolo Fernández. El reconocimiento a la persona o institución comarcal fue entregado este año al empresario Ángel Gómez. Entre las autoridades estuvieron la alcaldesa de Córdoba, Isabel Ambrosio, el presidente de la Mancomunidad, Juan Díaz; el alcalde de Villaralto, Ángel Gómez; la delegada de la Junta de Fomento y Vivienda en Córdoba, Josefina Vioque; y la delegada provincial de Medio Ambiente de la Diputación, Auxiliadora Pozuelo. La sorpresa llegó con la aparición inesperada de Pedro Sánchez, secretario general del PSOE, que degustó los productos de la tierra sentado en la mesa como uno más. La caseta de Los Pedroches se encuentra situada en la calle Judería, 10 y la calle Enmedio y la entrada es libre.


Autoridades participantes en el acto.


Manuel Gómez durante la lectura del pregón.


El alcalde de Villaralto, Ángel Gómez, durante su intervención.


El empresario recibió el reconocimiento de la Casa del Valle de Los Pedroches en Córdoba.


Pedro Sánchez acaparó la atención de los medios de comunicación...


...y también se hizo fotos con los allí presentes.


Juan Emilio presenta al Coro Rociero de Villaralto, que actuó en la Caseta.


Vista general del público presente. [Fotos: Agustín Merino]
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La Filmoteca de Andalucía restaura la película de Industrias Pecuarias sobre Los Pedroches

90 años después de su realización, esta mañana se ha presentado en la Filmoteca de Andalucía la restauración de la película documental de 1926 titulada El Valle de los Pedroches (Sierra Morena). A partir del material original de película inflamable de 35mm., depositado por la empresa Inpecuarias (Industrias Pecuarias de los Pedroches S.A), como titular del mismo, la Filmoteca pretende de este modo preservar y garantizar la correcta conservación de esta producción, que contiene las imágenes filmadas más antiguas que se conocen de la comarca de Los Pedroches hasta el momento. Esta intervención permitirá además el telecinado digital de la cinta a partir del negativo para obtener un archivo digital 2K, adaptado a los estándares actuales de la exhibición en salas. Aparte de una mejora en la calidad y resolución de imagen, se han recuperado e incorporado dos breves secuencias inéditas en la copia anteriormente difundida, que formaban parte del material de descarte.

Esta producción, realizada por la empresa Industria Cinematográfica Andaluza en 1926, muestra a modo de publirreportaje las explotaciones ganaderas en sus distintas fases y aspectos, así como las instalaciones y principales servicios de procesado de jamones, embutidos y otros productos de la empresa Inpecuarias. También contiene imágenes de algunos pueblos de la comarca y de momentos de la vida cotidiana en varias localidades. La película pertenece a la serie "La Revista Documental" y, en su versión original, es una producción muda en blanco y negro con intertítulos en castellano que, según la ficha técnica distribuida por la Filmoteca, tiene una duración de 26’ 10” (aunque la versión conocida hasta ahora solo duraba 14’ 9”: ignoramos si se trata de un error o bien que el documental completo es más extenso de lo conocido hasta ahora, lo que nos alegraría enormemente). Los créditos fueron realizados por la empresa Kosta (Madrid) y el soporte original es una película Pathé 35mm de Nitrato Positivo de 598 mtrs. (más 11 mtrs. de descartes, que se han incorporado a la película tras la restauración).

La película ya fue digitalizada por Solienses en marzo de 2010 a partir de una copia en vídeo con sonido adaptado, siendo la primera vez entonces que se distribuía el documental a través de tecnologías informáticas. Una vez vencidas ciertas complicaciones con los derechos de autor, que habían sido adquiridos de forma discutible por alguien ajeno a la producción y que Industrias Pecuarias recuperó finalmente, la película ha sido durante estos años muy admirada por toda clase de públicos, que han contemplado en ella un documento de alto valor cultural y antropológico. La acción de la Filmoteca de Andalucía, además de reconocer a la cinta el valor histórico que le corresponde, garantiza su mantenimiento futuro en condiciones óptimas de conservación y distribución.


La película completa antes de su restauración, en la copia difundida por Solienses.


Dos minutos de la película ya restaurados, difundidos por la Filmoteca de Andalucía.
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El libro de un maestro


Pedro de la Fuente, editor del libro, entre Juan Bautista Carpio y Concepción Ocaña, hija del autor.

En el encantador marco del compás del antiguo convento concepcionista de Pedroche tuvo lugar ayer tarde la presentación de la edición facsímil del libro Historia de la villa de Pedroche y su comarca de Juan Ocaña Torrejón. En el acto participaron el alcalde de la localidad, Santiago Ruiz, el director del Museo PRASA, Juan Bautista Carpio, el editor del libro, Pedro de la Fuente, y la hija del autor, Concepción Ocaña Doctor. El público interesado que acudió a la convocatoria pudo adquirir la reedición del libro (una tirada limitada a 200 ejemplares numerados) y, posteriormente, visitar el convento para comprobar la evolución de las obras de restauración y adaptación que en él se están realizando.


Participantes en el acto.

Juan Bautista, en su intervención, reconoció la tarea recopilatoria llevada a cabo por el autor en torno a la historia de Los Pedroches, en un momento en que el concepto de comarca no estaba tan desarrollado como en la actualidad. “Ocaña fraguó un libro que él mismo dice que no está totalmente acabado y, sin embargo, tantos años después, nadie ha escrito todavía una obra genérica que lo supere”, afirmó. “Juan Ocaña no buscaba la historia de los reyes, de los grandes personajes, sino que buscaba cuál es la clave que nos permite conocer la historia de nuestra comarca, y esa clave está en la dehesa de La Jara, una entidad que ha sido el motor económico de nuestra zona y que tiene una gran importancia política, pues el control de la dehesa de La Jara ha sido la fuente de la articulación del poder político en Los Pedroches hasta época muy reciente. Estudiar la dehesa de La Jara por parte de Juan Ocaña fue un primer acercamiento a nuestra historia muy moderno y muy atinado”. El libro que ahora se presenta es una consecuencia de esa consideración, que trae consigo la imposibilidad de estudiar la historia de cada pueblo aisladamente, “porque en medio de todos ellos está la dehesa”. Ocaña optó por realizar una historia de toda la comarca, buscando “los datos fundamentales de las relaciones no solo políticas, sino principalmente económicas y sociales que marcaron el devenir histórico de los pueblos de esta comarca”. “Hay determinados aspectos en los que hoy podemos decir que hemos superado el contenido de este libro, pero en el discurso general hay que convenir que desde el año 1962 ningún historiador ha sido capaz de divulgar nuestra historia de forma tan atinada como lo hizo en su época Juan Ocaña”. En este sentido, y aludiendo también a la profesión del autor, con todo lo que conlleva de admiración hacia la consideración antigua de la figura del docente, Juan Bautista reconoció que estamos ante “el libro de un maestro”.


Concepción Ocaña y Pedro de la Fuente, con las ediciones original y facsímil del libro, respectivamente.

Pedro de la Fuente explicó las motivaciones que le han llevado a promover la reedición de este libro, entre las que figura en un lugar principal el amor que profesa a su pueblo. Al hojearlo por primera vez, consideró que se trataba de una obra de referencia para la historia comarcal que merecía estar al alcance de todos. Pedro destacó la “humildad” con la que el autor presenta su obra, “a pesar de su importantísimo trabajo de investigación sobre Los Pedroches, utilizado para muchas otras investigaciones posteriores”. El editor, finalmente, manifestó su agradecimiento a cuantos le han ayudado en esta tarea de recuperación de una obra tan fundamental para la historiografía comarcal, especialmente a la hija de Juan Ocaña, Concepción, “que se interesó e ilusionó enormemente por el proyecto desde que se lo planteé”.

Anteriormente, el alcalde había dado la bienvenida a los presentes, a quienes invitó a visitar el edificio, recordando que el Ayuntamiento ha finalizado prácticamente la reforma de la parte de propiedad municipal (se ha habilitado un hostal y restaurado un patio interior, disponible también para actividades culturales y sociales, además del compás de acceso y las instalaciones de la oficina de turismo), al tiempo que anunció que el Obispado ha cedido ya también al Ayuntaminto la parte de su propiedad durante cincuenta años. Esta parte, la de mayor interés histórico y artístico (incluye la iglesia, la biblioteca, el refectorio y el patio mudéjar, entre otras dependencias) es la que se encuentra más deteriorada, incluso en peligro de derrumbe, por lo que urgen obras de apuntalamiento y consolidación de estructuras que eviten su ruina.

El acto finalizó con unas breves palabras emocionadas de Concepción Ocaña, la hija del autor, que agradeció la tarea de reedición del libro de su padre como reconocimiento a su labor investigadora y de difusión de la historia y la cultura de Los Pedroches. El libro puede adquirirse en la libería virtual de 17 Pueblos.


Pedro y Concepción firman ejemplares del libro.


Detalle del patio mudéjar del Convento.
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Nueva edición de Historia de la villa de Pedroche y su comarca de Juan Ocaña

En 1962 la Real Academia de Córdoba publicó el libro Historia de la villa de Pedroche y su comarca de Juan Ocaña Torrejón. Según el propio autor reconocía en una nota introductoria, la obra fue elaborada con premura mediante la ordenación apresurada de fichas y borradores de los que disponía con el fin de presentarla a un certamen literario convocado por la Academia, en el apartado específico titulado "La historia de un pueblo de la provincia de Córdoba". Ocaña, en lugar de centrarse en un pueblo aislado, optó por abarcar la comarca completa, consciente de que "resulta difícil separar los hechos, actos y noticias de épocas pasadas que puedan corresponder al auténtico pueblo de las concernientes a los demás de la comarca que lleva su nombre, porque las localidades de esta zona siempre estuvieron unidas por intereses religiosos, económicos, administrativos y de otras índoles". El autor hacía gala así de una mentalidad abierta desde un punto de vista historiográfico, sentando, aun desde sus deficiencias investigadoras, ciertas bases temáticas, cronológicas y espaciales que ya se convertirían en canónicas para estudios comarcales posteriores. Más que una referencia imprescindible para la historia de Los Pedroches, la obra de Juan Ocaña es el punto de partida obligado para todo estudio sobre cualquiera de nuestros pueblos.

La obra consta de catorce capítulos y dos apéndices. En su cuerpo central aborda la historia de la comarca desde la prehistoria hasta nuestros días, mostrándose deudora en buena parte de su anterior estudio La dehesa de la Jara (1947), obra pionera en la consideración de la dehesa como motor aglutinador del desarrollo comarcal y como elemento fundamental de identidad territorial. Ambas obras, al margen de las posibles objeciones proyectadas desde una concepción moderna de la historiografía, manejan una documentación de archivo muy valiosa a la que el autor tuvo acceso en aquel momento y que, en muchos casos, ha desaparecido posteriormente. Los anexos tratan sobre epigrafía y sobre el yacimiento de Majadaiglesia, este último en colaboración con Antonio Rodríguez Adrados.

Juan Ocaña Torrejón (Villanueva de Córdoba, 1894-1988) es el padre de la historiografía comarcal. Hijo de Juan Ocaña Prados, autor de Historia de Villanueva de Córdoba (1911), Ocaña Torrejón escribió multitud de artículos sobre todos los aspectos imaginables de la historia y la cultura de Los Pedroches (fiestas, leyendas, costumbres, personajes, episodios...), además de varias monografías sobre la historia de su localidad natal: Callejero de Villanueva de Córdoba (1972), Villanueva de Córdoba en el siglo XIX (1977) y Villanueva de Córdoba, apuntes históricos (1981).

Ahora, 54 años después y por iniciativa de otro acreedor de la comarca, la Historia de la villa de Pedroche y su comarca de Juan Ocaña Torrejón se reedita en edición facsímil, posibilitando así el acceso general a una obra que los investigadores solo podíamos manejar hasta ahora a través de fotocopias, dada su escasez de ejemplares incluso en bibliotecas. Pedro de la Fuente Serrano nos sorprende ahora en una faceta inédita de editor que no podía haber comenzado con mejor reclamo que con esta obra fundacional de la historiografía comarcal. La presentación del libro tendrá lugar mañana sábado 21 de mayo las 20:00 horas en un lugar tan encantador como el antiguo convento concepcionista de Pedroche, otro reclamo más para acudir a la cita.

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Fotografías premiadas en la Cruz de Añora

El Ayuntamiento de Añora ha dado a conocer el resultado del concurso de fotografía sobre la Fiesta de la Cruz que se convocó con motivo de su celebración del 29 de abril al 2 de mayo. Las imágenes ganadoras han sido las siguientes:


Primer premio. Autor: Narciso Perera Antúnez.


Segundo premio. Autor: Narciso Perera Antúnez.


Tercer premio (Mejor fotografía realizada por un fotógrafo/a local). Autora: Lucía Rubio Palomo.

Enhorabuena a los ganadores.
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De soledad y desamparo

Francisco Onieva. El extraño escritor y otras devastaciones. Ediciones Espuela de Plata. Sevilla, 2016. 122 págs. [Comprar]


Nada es casual. No es casual que se llame Gregorio el protagonista del relato "El mosquito hembra". Hay que marcar los referentes, dar pistas al lector y dejar señales a los exégetas. El extraño escritor y otras devastaciones (y otras desolaciones, hubiera convenido mejor titular) es un libro de soledades, de angustias y de seres desorientados incapaces de encontrar un norte a su vida. El desconcierto acecha en numerosos relatos que sorprenden con un final truncado, como una bofetada en mitad de un beso, que te despierta y fuerza a reflexionar. Son micromundos llenos de mundos y universos inaprensibles, que se escapan entre los dedos de una mano abierta en busca de respuestas. Como al protagonista de "El viajero", me gusta visitar los cementerios de las ciudades que visito, pero este libro no habla de mí, sino de él.

Onieva se atreve a una osada disección de la figura de cierto tipo de escritores. Sí, El extraño escritor es un libro sobre escritores, el que tiene enmarcada la única obra que publicó, el más acostumbrado a recibir favores que a concederlos, la que se siente cosmopolita aunque viva en una capital de provincias. Hay en "No es literatura" una sinceridad turbia que estremece, más por el trasfondo oculto que por el relato en sí, porque reconocemos entre nosotros a las personas reales que se esconden tras los nombres ficticios, y no sé si los comentaristas foráneos algún día alcanzarán a tanto. En "Humildad" hay otro puñal de ajuste, en el intramundo de lo que el poeta ha vivido y sentido, aquí a nuestro lado. Los relatos hablan, expresan emociones y dicen verdades o eso pretende quien los escribe y quien los lee buscando un rastro y una explicación que dé sentido a la soledad y al desamparo en que nos sentimos.
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"La vida es sueño" de Aldo Narejos



Quizás algún día en la fachada de una casa de Fuente La Lancha pongan una placa que diga "Aquí vivió Aldo Narejos". Sabíamos que su estancia entre nosotros no iba a ser larga, porque en su cabeza bullían demasiadas ideas como para poder realizarse en Los Pedroches, pero agradecemos que, mientras estuvo aquí, su implicación con la tierra fue total. Terminó dando el salto a Madrid, inevitablemente, y ahora acaba de lanzar un videoclip que amenaza con convertirse en viral en menos que canta un gallo, valga la expresión. Contiene todos los elementos que pueden alzarlo al éxito mainstream: música pegadiza, estrellas de la televisión (Ana Morgade, Berto Romero) y... reggaeton. Lo único que no parece cuadrar en el proyecto son las letras, escritas por unos compositores llamados Calderón de la Barca, Sor Juana Inés de la Cruz y Miguel de Cervantes. Ufff. Está muy anticuado eso, ¿no?. Poetas de esos.

"La vida es sueño" es un tema "satírico de electrobarroco en defensa de la cultura, que en la actualidad se ve mermada en su calidad por la inundación de productos musicales comerciales cada vez más pobres a nivel musical, poético y de léxico", afirma Aldo en su presentación. Con una "lucidez lúdica", el videoclip acerca al público textos clásicos de autores del Siglo de Oro a golpe de reggaeton, en una combinación estrambótica que sorprende por su cabal ajuste y su caprichosa in/coherencia. "Ante el creciente desinterés de la sociedad por los textos clásicos, la única forma realista que se me ocurre para lograr que miles de personas se aprendan de memoria y pronuncien, con su boca, por placer (y no por obligación!) fragmentos de estas obras, es así...", ha escrito en su perfil de Facebook. Miles de personas lo han visto y escuchado en apenas 24 horas y esto no ha hecho más que empezar.

Cuando algún día Aldo nos contemple desde el Olimpo, siempre recordaremos que una vez lo tuvimos aquí.


Aldo Narejos durante el rodaje del videoclip [Foto: Eduardo Morales].
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Mikel Murillo presenta Zona zero en Los Pedroches

La próxima semana se celebra la XIII Feria del Libro en El Viso, que contará, entre otras actividades, con la presentación de la novela de Mikel Murillo Zona zero en Los Pedroches (jueves, 19, 20:30h, Casa de la Cultura). Publicada por la editorial Soldesol, se trata de una obra de ciencia-ficción sobre zombies localizada en Los Pedroches, donde una catástrofe apocalíptica coloca a sus habitantes en una situación extrema de aislamiento vigilada por seres desconocidos. El prólogo y el primer capítulo pueden leerse pinchando aquí.

El prólogo del libro viene firmado por Alfonso Zamora Llorente, escritor madrileño autor de la saga De Madrid al Zielo. Zamora califica de "trepidante" la historia de Mikel Murillo, al reunir "todas las condiciones que se necesitan para que no puedas parar de leer hasta el final". Y continúa: "Si has leído más historias de zombis, esta no te dejará indiferente y le acabarás pidiendo al autor que continúe la historia con un segundo volumen. Si te acabas de iniciar en el mundo de los podridos, prepárate. Busca una luz tenue y sumérgete en este mundo post apocalíptico que Mikel nos describe con verdadera maestría". La portada y contraportada del libro contienen una espectacular ilustración de Sol Ravassa.

Mikel Murillo es natural de Fuente La Lancha y en 2014 publicó la novela de ciencia ficción El paso de Trémolas.


Mikel Murillo [Foto: Facebook del autor].
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Paseando entre cruces por las calles de Añora


Pedro de la Fuente, Antonio Merino y José Cortés, el sábado de la Cruz en Añora.

Debo reconocer que este año he vivido la fiesta de la Cruz de Añora con gran intensidad. Entiendo que durante estas semanas se celebran en nuestros pueblos muchas fiestas populares, con mucho encanto y gran tradición todas ellas, pero comprenderán que me dedique especialmente a la de mi pueblo, que es la que uno ha vivido desde niño, a la que se siente atado de por vida aunque nunca llegue a comprenderla del todo.

Los días previos colaboré a su difusión, en la modesta medida en que uno puede, a través de las redes sociales de Solienses, presté ayuda anónima a algunos medios y participé en un programa de radio provincial invitando a los forasteros a que se dieran una vuelta por el pueblo la noche de la velá, que es la noche de la fiesta. También escribí un artículo en la revista promocional editada por el Ayuntamiento (no hay versión on line), que titulé "Diez preguntas sobre la fiesta de la Cruz de Añora", y publiqué el resultado de los premios ya en la madrugada del domingo, al poco de conocerse, como corresponde a un medio de comunicación.

Pero lo que realmente importa es la vivencia personal de la fiesta, el entramado de sensaciones que se despiertan la noche del sábado, cuando se descorre el telón y quedan a la vista las maravillas que, un año más, han elaborado las cruceras de Añora. Este año quise compartir estas emociones con algunos amigos, a los que invité a recorrer las calles del pueblo y deternerse brevemente en estas estaciones de belleza y resplandor singulares. Dejo a un lado los particulares y cito solo a los que tienen alguna proyección social.


Antonio Merino, Juana Castro y Pedro Tébar, el domingo de la Cruz en Añora.

El sábado acudieron Pedro de la Fuente y, por un significativo azar, José Cortés, ambos pioneros en el mundo de las páginas web sobre Los Pedroches. Paseando entre cruces recordamos una primera reunión que tuvimos en Añora (¡hace ya doce años!) los fundadores de lo que luego se llamaría Coordinadora de páginas web de Los Pedroches, cuando todavía hacer un censo de sitios era posible. Una década en internet equivale a una era glacial en otros ámbitos de evolución y hoy parece ingenuo todo aquello, pero pienso que los tres nos alegramos de haberlo vivido.

El domingo el pueblo se mostró también muy animado por la gran afluencia de visitantes y por la tarde tuve el placer de recibir a Juana Castro y Pedro Tébar, a los que en ameno paseo acompañé en un nuevo recorrido por las cruces, cuya contemplación nunca cansa. Luego comimos bacalao en el bar y churros en la plaza. El encuentro, que supo a poco, habrá de tener continuidad en próximas celebraciones.

Y así pasó un año más esta cita anual con la primavera, un rito que engrandece al pueblo de Añora y nos reafirma a los noriegos como portadores de una identidad forjada durante siglos gracias a las manos primorosas de nuestras madres y abuelas.
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Una vez más en Almadén


Cristalera del Hospital de Mineros de Almadén.

El 7 de enero de 1755, a las ocho de la tarde, se inició un gran incendio en el interior de la mina de mercurio de Almadén que duró dos años y medio. La gran acumulación de maderas dentro de las galerías (material para entibar y fortificar los trabajos) y una tea mal apagada fueron los desencadenantes del desastre, "que no fueron capaces de apagar las insistentes rogativas novenas de quienes confiaron más en la fuerza del Todopoderoso que en los medios materiales para apagar el fuego", según rezan las crónicas. Tan prolongado incendio originó dos problemas: la falta de suministro de mercurio a las minas de plata de Sudamérica, donde se utilizaba para la separación del material precioso mediante amalgama, y la desocupación en la que quedaron la plantilla y los técnicos que trabajaban en la mina, al no saberse con certeza cuánto tiempo duraría la inactividad, dadas las proporciones gigantescas del incendio. Para evitar que los obreros y el personal especializado se dispersara en busca de otros empleos, el rey Rey Fernando VI ordena que nadie abandone la villa de Almadén y que los trabajadores de las minas se dediquen, mientras dure el incendio, a la construcción de una serie de edificios públicos, entre los que destaca un hospital para los mineros y una plaza de toros en Almadén y la singular muralla que rodea al pueblo de Almadenejos, la única villa amurallada de la provincia de Ciudad Real.


Puerta monumental en la muralla de Almadenejos.

El hospital para los mineros es hoy un museo sobre la historia de la minería en Almadén, que recoge usos y costumbres relacionadas con esta actividad y el testimonio de personas que participaron en la extracción del mercurio hasta el cierre de las minas. Particularmente conmovedora es la sala dedicada al hidrargirismo, una enfermedad contraída por la inhalación de los gases que produce la combustión del cinabrio. La plaza de toros, por su parte, es la única del mundo con planta hexagonal y estaba en su origen rodeada por 24 viviendas, que en la actualidad se han convertido en un hotel y restaurante.


Interior de la Plaza de toros de Almadén.

La muralla de Almadenejos, en cambio, constituye una excentricidad innecesaria tanto entonces como ahora, aunque ha proporcionado a este pequeño pueblo una singular fisonomía rematada con dos monumentales puertas de ladrillo. Porque lo más destacado de una visita a Almadenejos, además del espectacular paisaje circundante, es el magnífico baritel de San Carlos, una joya de la arqueología industrial que albergaba el malacate de caballerías para elevar el mineral a través del Pozo de San Carlos de la Mina de la Concepción Nueva. Su construcción data de los últimos años del siglo XVIII. Tiene forma poligonal en el exterior, de 16 lados iguales, y circular en el interior, con 17 metros de diámetro. Movido por tracción animal, el torno de su interior (que no se conserva) servía para introducir y extraer de la mina hombres y materiales.


Baritel de San Carlos en Almadenejos.

Todas estas curiosidades y descubrimientos se encuentran a poca distancia de nuestros pueblos, en la comarca hermana de Almadén, que languidece olvidada por todas las administraciones y donde la riqueza de su arqueología industrial, testimonio de un pasado de esplendor y desarrollo, no alcanza a vislumbrar un esperanzador futuro. La jornada de ayer, entre paseos y amigos, nos reafirmó esta convicción.


Malacate en el interior de la Mina de Mercurio de Almadén, una impresionante muestra de tecnología preindustrial.