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II Encuentro de escritores de Los Pedroches

Continúa el abril literario de Los Pedroches. Tras la entrega del Premio Solienses el domingo pasado, se presenta de nuevo un fin de semana volcado en la literatura. El sábado por la mañana se celebrará en Villanueva de Córdoba el II Encuentro de escritores de Los Pedroches (tras la primera edición celebrada en Pedroche hace tres años). De nuevo, se han convocado dos mesas de debate: una de narradores, moderada por Juan Ferrero, en la que participarán autores como Francisco A. Carrasco, Alfonso Cantador, Pilar Muñoz, Pedro Tébar, Pérez Zarco, Mikel Murillo o Félix Ángel Moreno; y otra de poesía, moderada por Francisco Onieva, que contará con la presencia, entre otros, de Juana Castro, María Pizarro, Yolanda López, Conrado Castilla y Raquel Gil. También participarán, presentando sus respectivos proyectos empresariales, Pedro de la Fuente con la librería virtual 17 pueblos y Mikel Murillo con la editorial Atrapada.

Por mi parte, también voy a colaborar en la programación del encuentro impartiendo una charla-conferencia que hemos titulado "Apuntes para una historia de la literatura de los Pedroches". Me ha parecido oportuno abordar en esta convocatoria un incipiente intento de ordenación cronológica de los escritores de Los Pedroches a lo largo de su historia. Lo he llamado "Apuntes" porque no pretende ser un planteamiento ya elaborado y definitivo, sino apenas un esbozo que debe ir tomando forma en el futuro. Puedo adelantar que me centraré en los primeros siglos de la historia de Los Pedroches y que en el proceso de investigación para la preparación de mi exposición he descubierto a dos poetas de los que hasta ahora yo al menos no tenía noticia. Se trata de dos escritores cuyo nombre ya conocía en otras facetas, pero que ahora se han revelado como representantes singulares -especialmente uno de ellos- de la poesía de los llamados "novatores", aquellos que florecieron entre las últimas décadas del siglo XVII y las primeras del XVIII. He logrado localizar obra publicada e inédita de estos autores y creo poder afirmar que el sábado en la Audiencia de Villanueva de Córdoba verán la luz y se escucharán por primera vez algunos poemas escritos hace más de trescientos años.

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La entrega del Premio Solienses en los medios


Vídeo del acto realizado por Canal 54 de Pozoblanco.

Noticia en Diario "Córdoba" [pinchar en la imagen o aquí para acceder a la página]


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COPE POZOBLANCO


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Ana Castro: "Al fondo del dolor siempre queda la belleza, los días como hoy, relucientes"


Ana Castro tras recoger el Premio Solienses.

Más de un centenar de personas nos reunimos ayer en el Monasterio de Pedrique para entregar el Premio Solienses a Ana Castro, la joven poeta pozoalbense que ha sido este año merecedora del galardón gracias a su libro El cuadro del dolor. Representantes del mundo cultural, social y político de Los Pedroches acudieron a este recóndito lugar de la sierra para apoyar una iniciativa cultural que este año ha cumplido su undécima edición. Allí estuvieron siete de los ganadores del premio en anteriores ediciones: Juana Castro, Alejandro López Andrada, Pedro Tébar, Félix Ángel Moreno, Francisco Onieva, María Pizarro y Juan Bosco Castilla. Otros escritores, como Pérez Zarco, Conrado Castilla, Juan Ferrero, Julián Serrano o José Moreno Cabrera, también estuvieron presentes. Del ámbito de la cultura, no faltaron Juan Bautista Carpio, director del Museo PRASA-Torrecampo y de la Fundación PRASA, José María Sánchez, director de Aliara; Antonio Morillo, presidente de la asociación Piedra y Cal; Angélica Cabello, directora de la Biblioteca de Pozoblanco; Juan Emilio García, presidente de la Casa del Valle de Los Pedroches en Córdoba; y los periodistas Félix Ruiz Cardador, Antonio Arévalo, Antonio Manuel Caballero, Juanlu Dorado y Rosa García.


Los autores premiados en las diferentes ediciones del Premio Solienses junto a algunas de las autoridades asistentes al acto.

Del mundo de la política nos acompañaron Santiago Cabello, alcalde de Pozoblanco; Dolores Sánchez, alcaldesa de Villanueva de Córdoba; Juan Díaz, alcalde de El Viso y presidente de la Mancomunidad; Rosario Rossi, concejala de Cultura de Pozoblanco; Auxiliadora Pozuelo, delegada de Medio Ambiente en la Diputación de Córdoba; Sebastián Pérez Gallado, Secretario de Organización Provincial de IU en Córdoba; Juan Felipe Flores Moyano, portavoz de IU en el Ayuntamiento de Hinojosa del Duque; Miguel Ángel Pérez Pimentel, coordinador local de IU en Hinojosa del Duque; Florentina López, secretaria general del PSOE en Añora; y Pedro de la Fuente, secretario general socialista en Pedroche.

Del mundo empresarial acudieron Daría Romero, presidenta del CIET Los Pedroches; Santiago Valverde, presidente de la asociación de artesanos Ofiarpe y María Rubio Moreno, gerente del alojamiento rural El Palomar de la Morra, entre otros.


Antonio Merino, Ana Castro y Santiago Cabello, ante el impresionante paisaje de Pedrique.

El acto comenzó con un saludo inicial del alcalde de Pozoblanco, Santiago Cabello, que dio la bienvenida a los asistentes. Luego intervine yo mismo en nombre de la organización. Realicé un breve recorrido por la historia del blog Solienses, destacando su componente marcadamente comarcal y su vocación de "unir el localismo del propio territorio a la universalidad global de las comunicaciones digitales, fundir lo tradicional de los usos más autóctonos con la vanguardia de las culturas contemporáneas". Una vez más señalé la importancia del ejercicio de la crítica ("consustancial a Solienses") y subrayé "que el ejercicio de la libre opinión es fundamental para el desarrollo de una sociedad, que no puede haber progreso donde resista el miedo y el sometimiento". Resalté el Premio Solienses como el mayor logro del blog en estos quince años de vida próximos a cumplirse y describí la iniciativa como "el producto de una luminosa metamorfosis, de cómo una iniciativa personal se convirtió en un proyecto colectivo, porque sin la ayuda de tantos este resultado nunca hubiera sido posible". Finalicé dirigiéndome a los asistentes como "personas inquietas por lo que sucede en nuestra tierra, comprometidas con su historia, deseosas de un futuro mejor" y animando a sentirnos orgullosos de pertenecer a Los Pedroches: "Aquí nos reconocemos como pertenecientes a una misma tierra, aunque vengamos de aquí o de allá, aunque el azar ingobernable de nuestra vidas nos haya llevado lejos. Los que estamos hoy aquí somos de Los Pedroches y esa convicción nos identifica y nos da seguridad frente a las incertidumbres diarias". Puede verse mi intervención completa en este vídeo:



Seguidamente intervino Esther Cortés Bueno, en nombre del jurado que ha fallado el premio este año. Esther explicó las razones de esta concesión, señalando, en primer lugar, "la belleza y la fuerza vital" que el poemario El cuadro del dolor transmite al lector. "Ana Castro -dijo- escribe para salvarse, pero este relato tan íntimo y personal tiende hilos al lector por los que nos une y nos cose a un dolor del que no seremos ajenos a lo largo de este viaje". Señaló la unidad argumental de su estructura poética, la sinceridad del lirismo surgido de la experiencia personal de la propia autora, y el delicado análisis que se realiza del dolor físico como aspectos fundamentales que el jurado valoró en su decisión. La intervención completa de Esther puede verse en este vídeo:



Finalmente, tras recibir el arado romano de Ofiarpe como símbolo del Premio, Ana Castro mostró su satisfacción "porque traigo a mi criatura, El cuadro del dolor, al lugar del que brotó, a Los Pedroches en primavera, entre olivos, encinas, hilos, mujeres- raíz y paredes blancas". La autora señaló que su poemario "ahonda en esas raíces que en ocasiones forman nudos por mi pelo para encontrar un puñado de certezas a las que asirme cuando el dolor hace demasiado ruido en mí y los murciélagos rebotan y chillan una y otra vez contra las paredes de mi abdomen. Mis raíces hoy están en casa y brillan fuerte, porque al fondo del dolor siempre siempre queda la belleza, los días como hoy, relucientes". Ana finalizó leyendo varios poemas del libro galardonado y otras composiciones aún inéditas. Puede verse completa su intervención en este vídeo:



Antes del acto de entrega del Premio tuvo lugar una visita guiada por el recinto del Monasterio, durante la cual pudieron verse algunas dependencias (llamó la atención, por ejemplo, el oratorio de San Onofre, con pinturas murales de Aurelio Teno), varias obras del escultor que se conservan en la pequeña sala de exposiciones o el patio porticado. Admiró especialmente a los visitantes "la era", un mirador con vistas espectaculares sobre el valle y la montaña, que, en una mañana de nieblas en las cumbres, ofreció estampas maravillosas.

En el transcurso del acto se distribuyó también el nuevo catálogo de artesanos de Ofiarpe, para el que yo mismo he escrito una pequeña introducción. La jornada finalizó tomando, por cortesía del Ayuntamiento de Pozoblanco, un aperitivo que resultó muy elogiado, dicho sea de paso. Desde la atalaya de la explanada junto a la casa del guarda, las vistas sobre el conjunto del Monasterio de Pedrique y la sierra que nos envolvía resultaba realmente grandiosa. Sin duda, la mejor forma de cerrar una jornada emocionante y esperanzadora, muy satisfactoria también para mí como organizador, pues respuestas como esta animan a continuar en la tarea. Por eso mismo, necesito que las últimas palabras de esta crónica sean de agradecimiento a cuantos han hecho posible todo esto: al Ayuntamiento de Pozoblanco, a Rosario Rossi, por todos sus desvelos, a Santiago Cabello, por apoyar institucionalmente el acto con su presencia, a Ofiarpe, a 17 pueblos, y a todos los amigos que año tras año arropan con su calor una iniciativa que sin ellos sería otra cosa o, quizás, no sería nada.


Santiago Cabello, Rosario Rossi y Dolores Sánchez.


Vista del salón de actos de Pedrique durante la entrega del premio.


Siete autores que han recibido el Premio Solienses en diferentes ediciones.


Los artesanos de Ofiarpe junto a la autora premiada.


Durante el aperitivo.
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Belleza y dolor en Pedrique

Mañana, crónica completa del acto, con todas las fotos y vídeos.


Ana Castro con el Premio Solienses 2018, esta mañana en Pedrique.

Un año más, fieles a un ritual que dura ya once años, el mundo de la cultura de Los Pedroches se ha dado cita esta mañana para entregar el Premio Solienses. El lugar elegido este año ha sido el Monasterio de Pedrique, donde el azar y el tiempo han querido regalarnos un decorado espectacular, de la primavera combatiendo con las nieblas propias de un paisaje invernal. Allí, Ana Castro ha recogido el arado romano y nos ha emocionado con sus versos y su palabra. Mañana habrá tiempo para una crónica reposada de tan intensa jornada, pero lo vivido este mediodía en Pedrique ha supuesto una nueva inyección de fuerza y vitalidad, de amor por Los Pedroches y sus gentes, de ánimos y empuje para continuar. La belleza del lugar matizada con el dolor de los versos de Ana Castro han convertido la cita en una experiencia inolvidable, que obliga a tantos agradecimientos temerosos todos ellos de no resultar nunca suficientes. El Ayuntamiento de Pozoblanco y decenas de amigos han obrado el milagro. El dolor de Ana Castro es menor hoy. Y la belleza de Pedrique, mayor.


Ganadores del Premio Solienses en anteriores ediciones, junto a las autoridades asistentes al acto.


Vista de Pedrique durante la visita al lugar.

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El terremoto de 1755 en Los Pedroches


En Hinojosa del Duque, "la torre de la Iglesia parroquial, se vio cimbrearse como si fuera una palma".

En 1755 tuvo lugar un gran movimiento sísmico que es conocido en la historia como "el terremoto de Lisboa", al situarse su epicentro a unos 300 kilómetros de la capital portuguesa y haber sido esta ciudad la más afectada por los daños. Tuvo lugar la mañana del 1 de noviembre, festividad de Todos los Santos, y Lisboa resultó prácticamente destruida a consecuencia del seismo y de un tsunami posterior. Murieron allí unas 90.000 personas.

Fue la primera vez que se estudiaron científicamente las consecuencias de un terremoto. El primer ministro portugués convocó a un equipo de científicos y especialistas para dirigir la reconstrucción y estudiar con un rigor hasta entonces desconocido los efectos catastróficos producidos. Se envió una encuesta a todas las parroquias del país, las cuales permitieron elaborar una descripción científica objetiva de las causas y consecuencias del terremoto, en lo que se considera el inicio de la sismología moderna.

España, lógicamente, también resultó muy afectada por un terremoto que dejó notar sus efectos en lugares tan lejanos como Noruega, Suecia o Irlanda. Se dice que en Marruecos desapareció un pueblo de unos ocho mil habitantes. El rey Fernando VI ordenó también la elaboración de un informe sobre el suceso.  Un cuestionario de ocho preguntas fue dirigido a las personas de «mayor razón» de las ciudades y pueblos, para que contestaran lo más rápido posible y con sus respuestas tener una idea más acertada de la incidencia del terremoto en el reino. Se recibieron respuestas de 1.273 localidades, que actualmente se guardan en el Archivo Histórico Nacional. Esta documentación ha sido recopilada y publicada por J. M. Martínez Solares en su libro Los efectos en España del terremoto de Lisboa (Ministerio de Fomento, Madrid, 2001), que puede leerse completo aquí.

En Los Pedroches, según las respuestas enviadas por diez de sus pueblos, que podemos consultar en el libro anterior, no hubo que lamentar desgracias en personas ni animales, pero sí se produjeron numerosos desperfectos materiales en edificios públicos, especialmente religiosos. La mayoría de la población se encontraba asistiendo a misa mayor, con motivo de la fiesta de Todos los Santos, y la primera reacción fue salir corriendo a espacios abiertos (plazas o descampados). Así de detalladamente se describe la percepción del terremoto en Añora:

Que en el primero día del corriente mes, en que se celebró la fiesta de todos Santos, habiendo amanecido el día claro y pacífico, en cuya quietud se mantuvo como hasta la hora de las diez, poco más o menos, interpolándose por espacios algún poco de aire solano, o de levante, no muy recio, y estando quasi toda la más gente de esta villa en la Iglesia, oyendo la misa conventual o mayor, percibieron todos un rumor hacia la parte de Levante (como si viniera acercándose un coche por las calles empedradas) el que yéndose aumentando, al paso que se oía más cerca, de allí a me[di]o cuarto de hora, al compás de dicho son, se empezaron a conmover todos los suelos, paredes y edificios, siendo su movimiento como si fuese corriendo, desde la parte que empezó a sonar el rumor de Levante, hacia la parte de Poniente, y dicho terremoto o temblor duró como de seis a siete minutos, con corta diferencia, los que, pasados, y el temblor, permaneció el rumor como otro medio cuarto de hora, el que se fue alejando como a la parte de Poniente, dejando en suma confusión, y espanto a todos los moradores de esta villa, desde los párvulos y adultos, a todos los más ancianos, pues todos desampararon las casas y se huyeron a lo despoblado, y los pequeñuelos llorando pedían a sus madres los sacasen de casa (a los que no salieron). 

El terremoto tuvo una réplica quince minutos más tarde y otra algunos días después. En los testimonios de varios pueblos informan también que observaron cómo subía el nivel de agua de los pozos:
"a los dos o tres días haberse visto muchos pozos que tenían muy poca agua se llenaron y, con especialidad un arroyo, que llaman de Cuzna, distante de esta villa una legua, estando sin corriente, tomó agua que corría por él y sus cauces bastantemente, con una agua muy acrisolada" (Alcaracejos).
"Observaron asimismo algunas personas que a la sazón se hallaban junto a los pozos y fuentes, que el agua subió (siendo así que estaban tan bajos que necesitaban cinco, seis y siete varas de soga) que se salió de ellos, rebosando y haciendo espuma, y saliéndose como si estuviese al fuego" (Añora).
"en los pozos y fuentes creció el agua brotando en muchos de ellos y reconociéndose estar tan caliente como si la hubieran puesto a hervir" (Pozoblanco).
"Algunas personas de esta villa vieron que una fuente que hay en ella, que llaman la Nueva, echó fuera de ella muchas partes de agua que tenía, sin embargo de estar profunda" (Torrecampo).
"El agua del pilar común, que es bastante largo y ancho, saltó como media vara, y se vertió" (Belalcázar).

Lo más afectado fue el patrimonio arquitectónico religioso. En Añora "la Iglesia del Señor San Pedro quedó muy quebrantada, pues quedaron las dos paredes colaterales, cuasi despegadas de los arcos, y estos algo quebrantados, y la torre de la Iglesia del Señor San Sebastián, titular de esta villa, quedó quebrantada y bajada".

En Belalcázar "el arco toral de la Iglesia parroquial de dicha villa se abrió y abierto se mantiene. Y la Capilla mayor del convento de San Francisco de ella, padeció bastante quebrantamiento" y también se declara en otro lugar "haberse caído algunos pedazos pequeños de la media naranja de la Capilla mayor del convento del Señor San Francisco, extramuros de esta villa, y de la bóveda del coro algunos ladrillos, abriéndose también una pared de la capilla del Sagrario de dicho convento".  En otro lugar se dice que en Belalcázar "la Iglesia se hundió de repente hasta el tejado; la gente que la llenaba se salvó por las ventanas y claraboyas, encontrándose luego sobre el terreno al nivel del desván". Esta última apreciación no la aportan los informantes de la localidad, sino que aparece referida en un manuscrito sobre los efectos del terremoto en Cádiz y hay que dudar de su veracidad. Casas-Deza ya informa de que los daños del terremoto causaron "una grande hendidura" en el cañón de la bóveda de la iglesia parroquial, motivo por el cual se construyeron en 1777 "tres arbotantes en cada lado", para evitar su derrumbe.


En Belalcázar declaran "haberse caído algunos pedazos pequeños de la media naranja de la Capilla mayor del convento del Señor San Francisco".

En Hinojosa del Duque "se quebrantaron las dos naves de los costados y los arcos [de la iglesia parroquial]; y asimismo la portada de la Iglesia del convento del Señor San Diego, de religiosos de Nuestro Padre San Francisco, como también padeció el mismo quebrantamiento toda la ermita del Santísimo Cristo de las Injurias, que está situada en un cerro a la vista de este pueblo". También se dice se dice que "la torre de la Iglesia parroquial, se vio cimbrearse como si fuera una palma, pero quedó derecha como antes estaba."

En Pozoblanco consta "haberse quebrantado dos arcos y una pared, principales, de la dicha Iglesia [Parroquial], como se reconoce de varias roturas, que en dicha pared y arcos se manifiestan".

En Torrecampo "a la Iglesia parroquial la dejó muy quebrantada, y abiertas las paredes principales de ella, por siete partes y, en especial, sobre las que está fundada la capilla de Nuestra Señora del Rosario, que si no la reparan con brevedad, se discurre que padecería una total ruina (...) si llega el caso de arruinarse parte de dicha Iglesia, también padecerá notable perjuicio la torre de ella, y como la misma ruina, a causa de estar fundada sobre sus partes y haber padecido sus fundamentos el mismo quebrantamiento".

Los mayores daños se describen en Villanueva de Córdoba:
"la torre de la Iglesia parroquial, del Señor San Miguel, de esta villa, que se está reedificando, y principiada su Capilla mayor, se ha advertido tener algún quebranto mayor, y lo mismo en la capilla del Santísimo Cristo de la Vera Cruz, y que dicha torre tiene mayor quebrantamiento, y distintas aberturas.
El Real pósito de esta villa y su Real cárcel, que todo está unido, de obra muy fuerte y de bóveda, se ha reconocido también tener dos aberturas de consideración, y de que se puede seguir mucho daño, a no repararlas con la brevedad posible, y no se puede hacer formal inspección de esta obra, por estar quasi lleno de trigo dicho pósito.
Las casas del Ayuntamiento de esta villa, que son muy altas, y todas de piedra labrada, se han reconocido, con muchas aberturas, desde lo alto hasta el suelo de modo que, enteramente, están quebrantadas y con grandísimo riesgo de su entera ruina.
Y reconocidas diferentes casas de vecindad se hallan con algunos quebrantamientos, todo ocasionado de dichos temblores".
En los demás pueblos no consta que hubiera desperfectos reseñables.

Pueden consultarse los informes de cada pueblo en las siguientes páginas del libro de Martínez Solares: Alcaracejos (117), Añora (149), Belalcázar (186),  Hinojosa del Duque (356), Pedroche (511), Pozoblanco (532),  Santa Eufemia (712), Torrecampo (626), Torremilano (633), Villanueva de Córdoba (674) y Villanueva del Duque (356).

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Todo sobre la entrega del Premio Solienses 2018

  • Antes del acto de entrega del Premio se realizará una ruta guiada por el Monasterio de Pedrique y su entorno. El Ayuntamiento de Pozoblanco dispondrá un autobús para el desplazamiento.


Campanario del oratorio de San Juan Baustista en el Monasterio de Pedrique.

El próximo domingo 15 de abril a las 12:00 del mediodía, según venimos anunciando, se procederá a la entrega del Premio Solienses, que este año recogerá la poeta pozoalbense (aunque residente en Madrid) Ana Castro por su poemario El cuadro del dolor (Editorial Renacimiento). El acto se desarrollará en un marco excepcional, el Monasterio de Pedrique, al que ya hemos dedicado varias entradas (unados, tres y cuatro). Se trata de un lugar situado en plena sierra de Los Pedroches, en el término municipal de Pozoblanco, pero muy cerca de Villaharta. El Monasterio se encuentra a 45 kilómetros de Pozoblanco y a solo 36 de Córdoba capital. Hay que recordar que el nombre de "monasterio" le viene por su condición de eremitorio que tuvo siglos atrás, pero su configuración actual se parece más a la de un cortijo olivarero tradicional, aunque conserva restos de dos pequeños oratorios (el de San Onofre y el de San Juan Baustista) y una ubicación excepcional en un abrupto paraje de olivar realmente maravilloso.

El acto de entrega del Premio Solienses, como cada año, consistirá en una serie sucesiva de breves intervenciones. En primer lugar, el alcalde de Pozoblanco, Santiago Cabello saludará a los asistentes. Seguidamente, yo mismo, en nombre de la organización, hablaré del Premio Solienses, del blog y de Los Pedroches. A continuación en nombre del jurado que ha decidido este año la obra ganadora, intervendrá Esther Cortés Bueno, doctora en Lingüística y profesora en el Servicio de Lenguas Modernas de la Universidad de Córdoba. Finalmente, Ana Castro recogerá el premio y nos hablará de sus estímulos poéticos, a la vez que leerá algunas de sus composiciones. Al final del acto, tomaremos una copa por cortesía del Ayuntamiento de Pozoblanco, mientras charlamos en tan idílico lugar sobre logros pasados y proyectos futuros.

La autora premiada recibirá el símbolo del Premio Solienses, que es la réplica de un arado romano que confecciona especialmente para la ocasión la asociación de artesanos de Los Pedroches Ofiarpe. Se aprovechará la ocasión para distribuir entre los asistentes el nuevo catálogo de artesanos de Los Pedroches que acaba de editar la asociación.


Arado romano de Ofiarpe.

La librería 17 pueblos instalará un pequeño stand donde podrá adquirirse el libro ganador del Premio Solienses 2018 y también los galardonados en anteriores ediciones. Será el momento adecuado para que los bibliófilos consigan dedicatorias de los escritores de Los Pedroches, pues, salvo imprevistos de última hora, todos los autores premiados han anunciado su asistencia al acto.

La Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Pozoblanco pondrá a disposición del público que quiera asistir a la entrega del Premio Solienses un autobús que saldrá del Recinto Ferial a las 9:30 horas. A la llegada a Pedrique (en torno a las 10:30) se realizará una ruta guiada por el entorno y por el propio Monasterio, donde puede disfrutarse de la obra del escultor Aurelio Teno, rodeada por uno de los paisajes más singulares de Pozoblanco: su olivar de sierra. Los interesados en utilizar el autobús deben ponerse en contacto con la Delegación de Cultura, en el teléfono 957773691, para reservar la plaza.

CÓMO LLEGAR A PEDRIQUE

Quienes deseen acudir al Monasterio de Pedrique por medios propios, pueden hacerlo de la siguiente manera. Desde Pozoblanco, hay que tomar la carretera A-435 (carretera del Iryda) hasta el cruce con la N-502. Desde aquí (enlazando a la altura de Espiel con la N-432) nos dirigimos hacia Villaharta. Al desviarnos de la N-432 para entrar en Villaharta pasaremos al lado del Hostal-Restaurante El Cruce (que tantos recuerdos nos evocará). En la rotonda, cogeremos la A-3176 en dirección a Villaharta y a poca distancia de la rotonda, a unos dos kilómetros (no hay que llegar al pueblo), veremos una indicación morada que señala "Monasterio de Pedrique". Se trata de un camino de tierra, más o menos en buen estado, de unos 3 kilómetros, que conduce hasta Pedrique.

Quienes vengan desde Córdoba, deben tomar la N-432 hasta el cruce de Villaharta y a partir de ahí seguir las mismas indicaciones.
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El riesgo de los doce años


En un reciente artículo publicado en el semanario La Comarca, Miguel Cardador López, que es el presidente-editor de la publicación, escribe: "Está más que demostrado que la prolongación excesiva en el tiempo ocupando cargos públicos acaba habitualmente por generar casos de corrupción y múltiples irregularidades en la gestión. Porque al final, los que habitan desde tiempos inmemoriales en el poder, y la corte nombrada a dedo por los mismos, se creen que están por encima del bien y del mal, habitando en la mayoría de ellos la prepotencia y la desproporción en el gasto". Su artículo se refiere, concretamente, a unas investigaciones iniciadas por la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil (UCO) sobre varios directivos de la Real Federación Andaluza de Fútbol, entre los que se incluye el pozoalbense Pablo Lozano, que en otro tiempo fue concejal socialista y diputado provincial en la Diputación de Córdoba. Sin embargo, Miguel concluye con unas consideraciones generales con las que resulta difícil no estar de acuerdo: "Conociendo la condición humana, y para reducir las tentaciones que provocan tantos años viviendo instalados en el poder, que hace que algunos terminen confundiendo habitualmente lo público con lo privado, creo que sería muy positivo que todos los grupos políticos se plantearan de una vez por todas la necesidad de poner fecha de caducidad a los cargos (...) Nadie debería estar en un cargo público cobrando como profesional más de 12 años, porque de lo contrario la corrupción seguirá anidando con la misma fuerza que hemos podido ver todos los ciudadanos de a pie en la mayoría de comunidades autónomas producidas por el partido que lleva muchos años gobernando".


Elías Romero, de Santa Eufemia, es el alcalde más veterano de toda la provincia [Foto: Rafa Sánchez].

Como ejercicio meramente teórico y ocioso de una tarde de domingo, he echado un vistazo a nuestros gobernantes más inmediatos para comprobar qué sucedería si aplicáramos a las alcaldías el criterio limitador de mandatos que propone Miguel Cardador. Y el resultado sería que prácticamente el 50% de los alcaldes de Los Pedroches deberían abandonar su puesto en las próximas elecciones municipales, por haber cumplido el periodo máximo de garantía fijado.

El más veterano de los alcaldes de Los Pedroches es Elías Romero, de Santa Eufemia, que cuando se cumpla la actual legislatura en 2019 habrá estado en el cargo nada menos que 36 años (desde 1983). Le siguen Luciano Cabrera (Alcaracejos) y Bartolomé Madrid (Añora), que accedieron a la alcaldía en 1995, y por tanto cumplirán 24 años en su puesto. A continuación figura Juan Díaz (El Viso), que al convocarse las próximas elecciones municipales habrá completado 20 años como primer edil. En el año 2003 accedieron a la alcaldía José Chaves (Fuente La Lancha), Santiago Ruiz (Pedroche) y Marisa Medina (Villanueva del Duque), por lo que en 2019 cumplirán 16 años en el cargo. Finalmente, Manuel Torres (Dos Torres) dirige su ayuntamiento desde 2007, por lo que al terminar esta legislatura habrá completado el periodo de 12 años que Miguel Cardador considera límite antes de que el político comience a sentirse "por encima del bien y del mal". Mención aparte merecen los casos de Catalina Barragán (Cardeña) y Dolores Sánchez (Villanueva de Córdoba). Ambas fueron alcaldesas con anterioridad, la primera entre 1991-2007 y la segunda entre 2003-2011, pero las dos perdieron el cargo y lo han vuelto a recuperar en esta legislatura. Debería precisarse, por tanto, si la limitación de doce años se refiere a años continuados o a años en su totalidad considerados.

Insisto en que esta reflexión es un mero divertimento dominical. Ya consta que muchos de los anteriormente nombrados van a repetir en el cargo, alargando así su ya extensísimo currículum gubernamental expuesto al riesgo de dejarse vencer por la corrupción, al parecer de Miguel (y al mío también), pero mientras la ley lo permita, parece ser que el sentido común no lo va a evitar.

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Pianos en la calle y su derrota




Un piano en la calle Mayor de Pozoblanco. [Fotos: Fundación Ricardo Delgado Vizcaíno].

La Fundación Ricardo Delgado Vizcaíno desarrolló ayer, en colaboración con el Conservatorio Internacional de Música María Canals, la actividad denominada ‘Pianos en la calle’, con la que se pretende acercar la música a la ciudadanía mediante la ubicación de dos pianos en la calle Mayor de Pozoblanco para disfrute de los aficionados a este instrumento y del público en general. Quien quiso pudo tocar el instrumento a la vista de los transeuntes que casualmente pasaban por allí o de colegiales que acudieron expresamente a disfrutar de esta singular cita. Se trata de una hermosa iniciativa, de gran valor artístico y alegórico, pues resulta realmente admirable encontrarse de pronto un majestuoso piano de cola en mitad de la principal calle comercial de Los Pedroches.

He visto varios vídeos del desarrollo de la jornada (como este o este, pero también otros) y, lamentablemente, no he podido sentir sino decepción. Es cierto que un piano en mitad de la calle supone una descontextualización absoluta del instrumento, concebido para otros ámbitos menos expuestos al ruido ambiental de la cotidianeidad. Sin embargo, lo que me ha llamado la atención es la gran falta de respeto hacia la música que manifiestan muchas de las personas que se acercan a contemplar tan novedosa propuesta cultural. Se observa una ausencia total de atención y de interés, de curiosidad por el sonido. La gente habla, a voces incluso, para destacar sobre la música que impide su conversación. Los niños juegan y gritan, ajenos al milagro que allí sucede. Algunos se hacen fotos simulando tocar, como quien se hace un selfie ante los búhos de una feria de cetrería. Los expertos siempre nos dicen que España tiene un gran déficit en cultura músical y, por desgracia, esta iniciativa tan encantadora, tan seductora, no hace sino demostrarlo una vez más.


La iniciativa incluía un concierto en el Teatro El Silo.
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El Pedrique de Aurelio Teno


Cabeza de cabra, obra de Aurelio Teno que se conserva en la sala de exposiciones de Pedrique.

Pero Pedrique es, sobre todo, el hogar de Aurelio Teno. Fue un eremitorio y luego un cortijo de olivares, pero desde finales del siglo XX, cuando el genial escultor se asentó allí, Pedrique se convirtió en la referencia telúrica del hacedor de águilas, del domador de geodas, del padre de los quijotes de estrellas. Pedrique posee también una dimensión mágica, a la que aludiré otro día, pero el papel principal que el lugar debería representar en Los Pedroches de hoy es el de un espacio dedicado al arte que un creador único convirtió en centro de su universo y que un pueblo agradecido debería conservar como un precioso documento de su historia y de su cultura. Pozoblanco tiene la gran suerte de poseer este lugar. Con todas las polémicas y desencuentros que hayan existido en el camino, hay que convertir Pedrique en un centro de estudio del legado de Aurelio Teno y de divulgación de su memoria.

Actualmente en Pedrique solo se conserva una muestra casi testimonial de su obra: una docena de esculturas recogidas en una pequeña sala de exposiciones y otras tantas distribuidas por el exterior del edificio, sometidas a las inclemencias de la intemperie y que convendría resguardar en un abrigo más protegido. Pero el lugar posee todavía tantas huellas del artista que ningún reconocimiento de su figura podría hacerse sin investigar meticulosamente ese espacio de tierra y de vida. Allí está la que fue su casa durante sus últimos años, allí los talleres en los que creó sus obras, allí la era donde recibía la inspiración astral del universo, allí, en fin, el oratorio de San Onofre, que le insufló conocimiento y sabiduría. El lugar padece en la actualidad cierto abandono, como consecuencia de su compleja situación legal o administrativa, pero ello no impide entrever allí todavía un proyecto cargado de posibilidades, que debería hacerse realidad antes de que el tiempo y la condicion humana terminen su trabajo.


Dos ermitaños, en el exterior del Monasterio.


Vista del Monasterio de Pedrique, con varias obras de Teno a lo largo del muro exterior.


Pez, obra de Aurelio Teno que se conserva en la sala de exposiciones de Pedrique.


Cabeza de caballo, obra de Aurelio Teno que se conserva en la sala de exposiciones de Pedrique.