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Plan de Ordenación del Territorio de Andalucía

La Consejería de Obras Públicas de la Junta de Andalucía ha presentado recientemente el Plan de Ordenación del Territorio de Andalucía (POTA), un documento que, en palabras de la consejera, establece "los requisitos y las orientaciones que, desde el punto de vista territorial, han de orientar el desarrollo futuro de la región, un desarrollo equilibrado, solidario y sostenible".

Entre los múltiples aspectos que contiene el POTA, en su Título IV se definen los llamados "dominios territoriales", considerados como referentes territoriales de escala intermedia que, por un lado, permitirán identificar y precisar las determinaciones del Plan a menor escala y, por otro, servirán como marco de referencia para el desarrollo de políticas territoriales y urbanísticas, y planes, programas e intervenciones con incidencia territorial. Estos Dominios Territoriales se conciben, además, como la "primera expresión de la diversidad geográfica del espacio regional, de sus diferentes características ecológicas, de la distribución de los recursos básicos y de la diversidad de culturas territoriales sustentadas en modelos de uso y aprovechamiento del espacio. Cada uno de estos grandes recintos del territorio cuenta, a su vez, con unas tendencias generales de evolución económica y urbana también diferenciadas". Queda claro en el documento que estas unidades territoriales no se plantean con el objetivo de delimitar un nuevo ámbito específico de ordenación o planificación para el desarrollo del POTA, sino más bien de una escala menor de trabajo que pueda ser útil para lograr los objetivos programados.

Los Dominios Territoriales definidos en el modelo territorial de Andalucía sobre los que se desarrolla el POTA son los siguientes: a) Sierra Morena-Los Pedroches; b) Valle del Guadalquivir; c) Sierras y Valles Béticos; c) Litoral.

El dominio Sierra Morena-Los Pedroches (ver cartografía) viene definido genéricamente por las siguientes características: a) baja densidad poblacional y decadencia de sus principales núcleos urbanos; b) la subdivisión de Sierra Morena se destaca como proveedora de recursos naturales (principalmente hídricos) y servicios naturales para otras áreas con dinámicas urbanas y agrícolas muy intensas, así como receptora de población de esas áreas dinámicas en busca de oportunidades de recreo y ocio (turismo natural y rural); c) desarrollos autónomos relacionados con la puesta en valor de recursos naturales propios (especialmente el sistema agrario de la dehesa); d) fuerte desestructuración interna; y e) condición de espacio limítrofe con los territorios de otras comunidades autónomas y Portugal.

Las propuestas de actuación del POTA en esta zona se concretan en: Programa de conservación y puesta en valor de la dehesa; protección y puesta en valor de los recursos del patrimonio territorial; preservación de los recursos hídricos; control de los procesos de urbanización difusa de carçacter turístico y de segunda residencia; mejora de la articulación territorial interna; ordenación de las actividades mineras y cooperación con otras comunidades autónomas y con Portugal.

Hasta aquí un apretado resumen de lo que el POTA establece sobre el "Dominio Territorial" Sierra Morena-Los Pedroches. Comentemos ahora algunos aspectos. Llama la atención, en primer lugar, que Los Pedroches sea la única comarca de toda Andalucía que en estas unidades territoriales se cita individualizada con su nombre y que no se haya optado por incluirla sin más en el dominio genérico Sierra Morena, al que en sentido estrictamente geográfico sin duda pertenece. Tal circunstancia sería un reconocimiento de la singular personalidad de esta comarca. De hecho, al caracterizar luego genéricamente este Dominio Territorial, el redactor del Plan se ve en la obligación de señalar que algunas de las peculiaridades descritas afectan sólo a lo que considera "Sierra Morena", y no a Los Pedroches (por ejemplo, su papel como proveedora de recursos naturales o como receptora de población procedente de otras áreas más dinámicas). También resulta una singularidad que las dehesas de Los Pedroches sean las únicas de toda Sierra Morena que no han sido declaradas Reserva de la Biosfera, lo que sin duda obligará luego a un tratamiento diferenciado cuando se aplique el previsto "Programa de conservación y puesta en valor de la dehesa", uno más de los tantos planes de protección de la dehesa que cada año vemos pasar ante nuestros ojos. Al respecto, al menos dos de las siete estrategias cuya aplicación está prevista en este Dominio territorial no tendrán en realidad ningún efecto en Los Pedroches: la preservación de los recursos hídricos y la ordenación de las actividades mineras.

Del resto de las medidas, me llama la atención y me agrada la denominada "Control de los procesos de urbanización difusa de carácter turístico y de segunda residencia". Siendo uno de los destinos básicos que el Plan sugiere para este dominio territorial el uso turístico del territorio y sus recursos naturales y materiales, una política urbanística severa que controle la legalidad de los usos del suelo tanto de carácter urbano como rural parece imprescindible. Sin embargo, parece difícil que vaya a encontrarse en nuestros ayuntamientos voluntad de restituir a sus características originales los paisajes afectados por urbanizaciones ilegales y más aún que vaya a cumplirse este magnífico mandato: "Los usos y actividades turísticas y recreativas (incluyendo el uso residencial) deberán localizarse de manera preferente aprovechando el patrimonio edificado ya existente en las ciudades y asentamientos históricos y promoviendo la reutilización y la renovación de las viviendas y edificaciones sin uso o abandonadas". Más bien la política municipal en esta materia parece ir por el camino contrario, alentando y promoviendo construcciones en las afueras de los pueblos siguiendo modelos de edificación absolutamente irrespetuosos con la tradición local, mientras en el interior muchísimas viviendas permanecen vacías y en ruinas. Ello, además de una ampliación del casco urbano absolutamente innecesaria (y muy costosa) en localidades con grave regresión demográfica, va en detrimento del mantenimiento de las formas y estructuras urbanísticas tradicionales que este Plan quiere proteger. Por lo demás, esa voluntad del POTA de protección general de zonas y paisajes de dehesas impediría rotundamente cualquier política urbanística que persiguiera la implantación de asentamientos urbanos de nueva planta en terrenos adehesados.

3 comentarios :

Anónimo | miércoles, noviembre 09, 2005 2:20:00 a. m.

Pues para mí, esto del POTA, me parece que en realidad es un POTAJE de trabas y enredos burrocráticos y administrativos. Y tengo malas sensaciones, como si prepararan algo siniestro. Por que si quieren hacer algo para levantar la economía, ¿por qué no lo hacen directamente y se dejan de tantas gilipolleces?

Anónimo | miércoles, noviembre 09, 2005 2:26:00 p. m.

Es lógico que los ayuntamientos no suelten su pata de jamón del control del suelo urbanizable. De ahí sacan muchos de sus ingresos, unos para el municipio, otros para el propio bolsillo de los políticos. Que le pregunten si no al alcalde de...

Anónimo | miércoles, noviembre 09, 2005 10:45:00 p. m.

Lo siento don Antonio, pero ha sido leer "POTA" y abandonar la lectura de manera inmediata.
Pota,vaya nombre más asqueroso y viscoso.¡¡Coño, no podían haber puesto otro !! Quizá el acrónimo sea porque todos estas cuestiones desprenden un hedor nauseabundo y al final hasta resulte de lo más apropiado.

Lo único bueno: que uno recuerda los años locos de juventud y mocerío donde se privaba en demasía y cuando cada noche uno terminaba echando la POTA por la boca.

Qué desagradable soy. Eso.

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