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"En Los Pedroches la gente todavía sigue teniendo miedo. Aquí no se ha hecho realmente una transición a la democracia"

Entrevista con Cristina García Sarasa, presidenta de la Asociación Triángulo Azul Stolpersteine


Cristina García, presidenta de la Asociación Triángulo Azul Stolpersteine de Andalucía [Fotos: Solienses].

Era una soleada tarde otoñal, pero con nubes negras en el horizonte. Había quedado ayer en Dos Torres con Cristina García Sarasa, presidenta de la Asociación Triángulo Azul Stolpersteine de Andalucía, para hablar de las actividades que la entidad viene realizando en Los Pedroches durante los últimos años. Se trata de una organización sin ánimo de lucro que tiene como finalidad la recuperación y divulgación de la memoria histórica del exilio y de la deportación de andaluces a campos de concentración nazis. El pasado sábado tuvo lugar, precisamente, un acto de homenaje a los catorce deportados de Hinojosa del Duque, consistente en la colocación en las calles donde vivieron de otros tantos stolpersteine, unas "piedras de la memoria" que llevan grabada en una superficie de latón el nombre del deportado y el campo de concentración donde estuvo prisionero, así como las fechas de su muerte o liberación. El término alemán se traduce como "piedra de tropiezo", una piedra en el camino que hace tropezar al caminante de forma simbólica para obligarle a mirar abajo y recordar.

La cita era en la siempre deslumbrante plaza de la Villa. Nos sentamos en la terraza del único bar que vimos abierto y comenzamos una charla que enseguida puso de manifiesto la apasionada entrega de Cristina a la causa que ha decidido abanderar y, aunque la tarde se fue volviendo cada vez más fría, allí continuamos hasta que la tormenta comenzó a descargar agua, como si quisiera acompañarnos también en aquellas evocaciones de tanta tristeza.

Pregunta: ¿Cómo conocisteis el proyecto Stolpersteine y qué os llevó luego a crear la asociación?

Respuesta: En el año 2021 vimos una noticia sobre las piedras de la memoria en Barcelona y, por curiosidad, comenzamos a investigar sobre Dos Torres. Así descubrimos que había tres hombres que habían estado en campos de concentración nazis. A partir de ahí empezamos a indagar sobre toda la comarca de Los Pedroches y a realizar un trabajo de investigación, hablando con historiadores y más tarde con miembros del proyecto Stolpersteine en Barcelona, que lleva la Generalitat, y en Madrid. Nos dimos cuenta de que en la comarca había un número elevado de deportados a campos nazis, en la actualidad tenemos identificados 76. Pensamos que debería organizarse algo parecido a lo que existe en Barcelona. Nos dirigimos a la delegación de Memoria Democrática de la Diputación de Córdoba con la idea de que ellos se ocuparan del tema como institución, pero allí nos indicaron que para trabajar conjuntamente deberíamos constituirnos como asociación, y ese fue el comienzo.

P. Stolperstein es un proyecto del artista alemán Gunter Demnig. ¿Habéis contactado con él directamente?

R. Sí. Incluso Gunter Demnig ha venido aquí, a Córdoba, estuvo en la zona del Guadiato. Nosotros nos ponemos en contacto directamente con la sede en Alemania. Esta misma tarde he solicitado ya las stolpersteine del año que viene. Las piedras se hacen a mano una a una en un taller de Alemania y, por tanto, en un número limitado cada año. Ahora mismo hay más de 120.000 stolpersteine en todo el mundo, en más de 30 países y más de 2.000 ciudades, por lo que hay que solicitarlas con tiempo y nunca te dan garantías exactas de la fecha de entrega, sino cuando vayan pudiendo.

P. La cifra de deportados a campos nazis procedentes de Córdoba ha ido aumentando progresivamente, desde los 232 iniciales de la relación de Gutmaro Gómez Bravo hasta los 354 que vosotros habéis identificado en la actualidad.

R. Hemos ido añadiendo algunos hombres, y digo hombres porque en la provincia de Córdoba no constan mujeres, algunos hombres que nacieron fuera de la comarca, pero que con pocos meses de vida se vinieron a vivir aquí con sus familias y han vivido aquí siempre y se sentían de aquí, por lo que los hemos incorporado a nuestro proyecto Stolpersteine. Por otro lado, se van encontrando nuevos nombres de deportados que estuvieron en campos menos conocidos que el de Mauthausen, como Neuengamme o Sachsenhausen, y los vamos incorporando también a la lista.

En la zona norte está costando que la gente vaya a estos actos, porque no quieren señalarse. En otros sitios no ocurre esto.


P. En Los Pedroches hay identificados 76 nombres de deportados y ya se han colocado 39 stolpersteine en siete localidades (Belalcázar, Cardeña, Hinojosa del Duque, Torrecampo, Villaralto y Villanueva de Córdoba). En cuanto a Fuente La Lancha, tiene su piedra de la memoria, se anunció en su momento, pero no está colocada. ¿Qué ocurrió?

R. Pues se iba a colocar, pero coincidió con el periodo electoral y el alcalde [José Chaves, PSOE] pidió retrasar su colocación hasta que pasaran las elecciones. Pero se produjo un cambio en la alcaldía y desde entonces no hemos podido ni siquiera hablar por teléfono con el nuevo alcalde [Antonio Hospital, PP]. Una vez acudimos personalmente al Ayuntamiento, pero no estaba. Hemos hecho varios escritos por el registro electrónico y no han contestado. Parece ser que no lo ven importante y la tienen ahí metida en un cajón.

P. ¿A qué crees que se debe esta actitud, no solo por parte de los Ayuntamientos, sino de la población en general, que hay como un rechazo todavía hacia este tema, ese miedo a "reabrir las heridas"?

R. En la provincia de Córdoba casi todos los Ayuntamientos progresistas han colocado las stolpersteine, siempre ha habido una buena disposición a adherirse al proyecto. Pero hay diferencias entre el norte y el sur de la provincia. En el norte la gente todavía sigue teniendo miedo. Aquí no se ha hecho realmente una transición a la democracia. La gente no sabe, pero tampoco quiere saber. Históricamente conocemos que esta zona nunca fue de los sublevados, aquí hubo gente muy comprometida, mineros y jornaleros, que no dejaron pasar a los golpistas, y por ello hubo luego una represión brutal, tremenda. Y, por lo que sea, la gente no quiere recordarlo ni quiere saber que en su familia mucha gente o fue fusilada o estuvo haciendo trabajos forzosos o se tuvo que exiliar y luego fueron recluidos en los campos de concentración. Es como que no lo quieren saber. Te vas a otras zonas de Córdoba y eso no ocurre. Es como si en esta zona no se hubiera hecho una Transición.

Cristina García durante su intervención el pasado sábado en Hinojosa del Duque.

P. ¿Por parte de los familiares hay mayor receptividad hacia el tema o tampoco?

R. Mucha gente no tenía ni idea de que habían tenido un familiar deportado a un campo de concentración. Nosotros, cuando hemos contactado con esos familiares, normalmente siempre hemos tenido una buena recepción y, de hecho, tenemos muchos familiares de aquí de la zona de Los Pedroches que forman parte de nuestra asociación, incluso algunos de ellos viviendo en Francia, porque la inmensa mayoría de los que sobrevivieron a los campos nunca regresaron a España. Cuando se enteran, al principio manifiestan cierto recelo, pero luego, cuando conocen la realidad, se muestran con ganas de hablar y de que alguien les escuche.

P. Me llamó la atención que el sábado acudió poca gente al acto de Hinojosa del Duque.

R. Sí, acudió poca gente. Ya te digo que aquí en la zona norte está costando que la gente vaya a estos actos, porque no quieren señalarse o no sé cuál es el motivo. En otros sitios no ocurre esto. Hemos estado hace poco en Villa del Río y acudieron cerca de doscientas personas. Aquí en el norte hay una mayor reticencia, quizás porque hubo una mayor represión, como hemos comentado antes. O porque no ha habido esa Transición y todo ha estado siempre debajo de la alfombra. Aquí no se ha hablado jamás de ese tema. Y por eso hay esa reticencia, porque mucha gente cree todavía que si habla va a seguir teniendo problemas.

Mucha gente no sabía que habían tenido un familiar deportado a un campo de concentración nazi.


P. ¿Cuál es el procedimiento que seguís para colocar los stolpersteine? ¿Contactáis primero con los Ayuntamientos o con los familiares?

R. Puede ser que haya algún familiar que lo pida directamente, como el caso de Añora. Pero, por lo general, nosotros nos dirigimos al Ayuntamiento y tenemos una reunión para explicarles el proyecto. Nunca nos ha ocurrido que hayamos ido a un Ayuntamiento y nos hayan dicho que no. Aunque en algunos casos, habiendo dicho que sí, luego tenemos problemas para cerrar el tema. Pero en Los Pedroches, por ejemplo, el último caso que hemos planteado ha sido el de Villanueva del Duque. Nos hemos reunido con el alcalde [Miguel Granados, PP] y con dos técnicos de cultura y nos han dicho que sí. Y se van a colocar, no solo los que son de Villanueva del Duque, sino también uno de Alcaracejos, que era hijo de uno de Villanueva del Duque y los dos fueron asesinados. Entonces, como Alcaracejos no quiere saber nada del tema, vamos a ponerla en Villanueva.

P. ¿Alcaracejos os ha dicho que no?

R. Nos dijeron que no se ponen porque ellos creen que la gente los va a vandalizar y que se van a pegar chicles en los stolpersteine. Parece que es una broma, pero te lo digo tal cual nos lo dijeron.

P. ¿Y esto lo podemos publicar?

R. Me lo dijo el alcalde [José Luis Cabrera, PSOE]. En un país democrático no deberían ocurrir estas cosas.

P. ¿Y en Añora cuál es la situación? Has dicho que un familiar lo ha solicitado.

R. Tenemos los cuatro stolpersteine de Añora. Y, además, está la nieta del único prisionero que sobrevivió, que vive en Francia y ha venido aquí a España porque quiere confirmarse en sus raíces, pero no hay manera de que el alcalde [Bartolomé Madrid, PP] nos conceda una reunión con él. Hablando se entiende la gente y nosotros solo queremos explicarle el proyecto y si ellos no quieren hacerles el homenaje a esos hombres que sufrieron el horror de los campos de concentración nazis, al menos que nos den el permiso para poder colocar las stolpersteine. Pero llevamos tiempo intentando que el alcalde nos conceda una cita.

P. ¿Notáis en la comarca un reconocimiento hacia vuestra asociación, que tiene ya un ámbito andaluz?

R. Por parte de los Ayuntamientos con los que hemos trabajado, sí. Por ejemplo, con el Ayuntamiento de Villanueva de Córdoba hemos trabajado muy bien, no solo se han colocado las stolpersteine sino que también hemos presentado nuestro documental, La luz de nuestra memoria, sobre las mujeres de los deportados. También hemos hecho allí mesas redondas y exposiciones. En Torrecampo también, hasta que cambió de signo político. En Belalcázar con el Ayuntamiento hemos hecho este año el 5 de mayo un acto de homenaje a los deportados a los campos nazis. En fin, con esos Ayuntamientos hemos trabajado muy bien. Hemos estado también en todos los institutos de Los Pedroches con nuestras actividades educativas, a excepción del de Dos Torres y el de El Viso. Al de El Viso se le ofreció y la directora pensó que no era un tema relevante. Al de Dos Torres no hemos acudido por cuestiones de conciencia, porque no vamos a entrar en un instituto en el que sigue habiendo crucifijos en todas las aulas.

P. Precisamente tu hijo mantuvo durante su etapa escolar una lucha para que se quitaran los crucifijos de las aulas. ¿Sufrió alguna represalia por ello?

R. No. Al revés, sus compañeros lo apoyaron en sus reivindicaciones. Todos sus compañeros, aunque tuvieran ideas diferentes y fueran creyentes, firmaron un escrito reconociendo que Héctor estaba haciendo lo correcto. Y muchos profesores también estaban de acuerdo con su postura, aunque no lo apoyaron públicamente. Pero los crucifijos no se quitaron y ahí siguen.

P. ¿Cuáles son los próximos proyectos que tiene la asociación relacionados con Los Pedroches?

R. El próximo 31 de octubre tendrá lugar en Córdoba, en el salón de actos de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad, un homenaje a 21 víctimas andaluzas de la represión franquista y de la deportación a los campos de concentración nazis, con la entrega de las Declaraciones de Reconocimiento y Reparación Personal a sus familiares o representantes, como ya se hizo el año pasado. Entre los homenajeados se encuentran ocho represaliados de Belalcázar, Dos Torres y Torrecampo. Juana Mora, sobrina nieta de Faustino Fernández Gómez, deportado de Dos Torres, hablará en representación de las familias homenajeadas. Por otra parte, se han solicitado las stolpersteine de Villanueva del Duque, que se pondrán cuando las tengamos, y luego me gustaría retomar otra vez las actividades con los centros educativos, con materiales integrados en la programación curricular de los centros. Hemos elaborado nuevas situaciones de aprendizaje, especialmente una actividad reciente que hemos programado llamada "Sonidos que hacen memoria", con un dúo de violín y piano que recupera la música de la época. Hay que trabajar con los jóvenes, porque su conocimiento de esta etapa de nuestra historia es lamentable. La mayoría no sabía siquiera que en los campos de concentración había habido prisioneros españoles. Una alumna, en concreto, nos manifestó su queja por el hecho de que nadie le hubiera dicho nunca que vecinos suyos habían estado en campos de concentración nazis.

Hace un rato que ha comenzado a llover y hemos tenido que refugiarnos precipitadamente en el interior del bar. Es un espacio pequeño, lleno del ruido estridente que hacen las tazas al chocar, como si de pronto hubiera surgido la necesidad imperiosa de colocarlas todas en otro sitio, impidiendo así cualquier conversación. Antes, todavía en la plaza, con hermosísima sonoridad han tocado dos veces largamente las campanas de la torre, llamando a misa y haciendo inaudible cualquier otro sonido posible. Aun así, hemos continuado hablando de la singularidad de Los Pedroches, del miedo que todavía parece existir por señalarse, del caciquismo que aún resiste en algunos ambientes, de la emoción de los descendientes que descubren un pasado familiar que nunca hubieran imaginado, de la mucha tarea que resta por hacer en temas de concienciación ciudadana y compromiso político. 

Sin darnos cuenta, ha llegado la noche. Al despedirnos, le pido a Cristina que me mantenga informado de las próximas actividades que se vayan organizando en la comarca y, particularmente, del desenlace del caso de Añora. "Queremos decirle al alcalde que si el Ayuntamiento no quiere pagar las stolpersteine, como hacen todos, nosotros lo haremos, pero que al menos nos dé permiso para colocarlas". Me ofrezco a colaborar económicamente, si hubiera necesidad. Cada piedra de la memoria vale 132 euros. Pequeño precio por despertar de un tropezón a la dignidad de la historia y al recuerdo de una barbarie que no debería volver a repetirse, porque el peligro acecha todavía.
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Catorce deportados hinojoseños a campos nazis tienen desde hoy su recuerdo en las calles donde vivieron

Rosas sobre una de las piedras de la memoria inauguradas esta mañana en Hinojosa del Duque [Fotos: Solienses].

Las calles de Hinojosa del Duque cuentan desde hoy con catorce "piedras de la memoria" en recuerdo de otros tantos vecinos que sufrieron el mayor de los horrores en los campos de concentración nazi. La asociación Triángulo Azul Stolpersteine de Andalucía, con la colaboración del Ayuntamiento de Hinojosa del Duque, ha llevado a cabo esta mañana la inauguración de este pequeño monumento discontinuo que intenta mantener viva la memoria de los catorce hinojoseños que, exiliados a Francia tras la victoria franquista, vivieron allí también la ocupación alemana para acabar finalmente detenidos y deportados a los campos de exterminio. Solo seis lograron salir con vida. Junto a las casas donde nacieron o vivieron puede verse desde hoy un adoquín con la superficie dorada en la que se ha grabado su nombre, para que generaciones futuras continúen recordándolo.

Los Pedroches es la comarca cordobesa con mayor número de deportados a campos de concentración nazis. Ello se explica, según Cristina García, presidenta de la asociación Triángulo Azul Stolpersteine, porque "Los Pedroches permaneció fiel a la legalidad republicana hasta finales de marzo de 1939, cuando fue ocupada por las tropas franquistas. Aquella guerra había comenzado con un golpe de Estado contra un gobierno legítimo y democrático, y a la derrota de la República le siguió una dura represión que obligó a muchos vecinos a abandonar sus pueblos para salvar la libertad o la vida". En la provincia de Córdoba se han identificado al menos 354 deportados y, con las catorce Stolpersteine inauguradas hoy en Hinojosa del Duque, se han colocado ya 220 piedras de la memoria. 

De izquierda a derecha, Matías González, Santiago Aranda y Cristina García.

El acto ha contado con las intervenciones institucionales del alcalde, Matías González, el concejal de Memoria Democrática, Santiago Jesús Aranda, y la presidenta de la Asociación Triángulo Azul Stolperstein, Cristina García. El saxofonista David Collado ha interpretado diversas piezas musicales. Y apenas una treintena de personas han arropado un homenaje que debería haber arrancado el compromiso de todo un pueblo siempre en deuda con quienes dieron su vida por las libertades. 

Cristina García, en su emotiva intervención, ha querido recordar el nombre de todos los deportados "porque el sistema concentracionario nazi pretendió precisamente borrar la identidad de sus víctimas, reducirlas a números y arrebatarles su condición humana, mientras que nosotros, al devolver sus nombres a las calles donde vivieron, recorremos exactamente el camino contrario". Y así, ha citado a Pedro Jiménez Copado, Cándido López Marmolejo, Rafael Chamorro Murillo, Eduardo González Guerra y José Revaliente Morales, que consiguieron sobrevivir a Mauthausen, y Sebastián Balsera de la Cruz, que sobrevivió a Buchenwald. Y a Manuel Aranda Gómez, Nicasio Ruiz Cortés, José Moreno Flores, Dionisio Pérez Gómez, Miguel Peñas Castillejos, Lucrecio Torrico Castillejos y Pablo Nogales Caballero, asesinados en Gusen, mientras que Evaristo Leal Aranda lo fue en la cámara de gas del Castillo de Hartheim.

Manuel Sánchez, delegado en Córdoba de la asociación, y Santiago Aranda leyeron una breve reseña biográfica de cada uno de los homenajeados.

Cristina ha recordado que "detrás de cada uno de estos nombres hubo una familia que sufrió las consecuencias de aquella persecución, unas consecuencias que alcanzaron también a sus hijos y a sus nietos, muchos de los cuales han podido recuperar la nacionalidad española gracias a la Ley de Memoria Democrática. Y resulta difícil aceptar que, después de tantos años intentando reparar las consecuencias del exilio, después de reconocer a sus descendientes el derecho a recuperar la nacionalidad española, se les pueda impedir ejercer uno de los derechos fundamentales de esa ciudadanía, porque una reparación histórica que no se traduce en el reconocimiento efectivo de los derechos corre el riesgo de quedarse a medio camino", ha añadido, en relación a la decisión del Tribunal Supremo de mantener la suspensión cautelar del derecho al voto de miles de estos ciudadanos españoles descendientes de exiliados.

Algunas de las "piedras de la memoria" colocadas en diversos puntos de la localidad.

La presidenta de la asociación Triángulo Azul Stolpesteine ha finalizado advirtiendo sobre el peligro que corremos "en un tiempo en el que se radicalizan los discursos, se normaliza el desprecio hacia determinados colectivos y se pretende presentar al diferente como una amenaza. Y sabemos, precisamente por la historia de los hombres a los que hoy recordamos, que la deshumanización no comienza en los campos de concentración, sino mucho antes, cuando una sociedad empieza a aceptar que hay personas cuya dignidad y cuyos derechos pueden ser cuestionados", concluyendo que "el mejor homenaje que podemos rendir a quienes sufrieron la persecución y la deportación es no permanecer indiferentes ante las injusticias de nuestro presente".

El acto ha finalizado con la colocación de rosas por parte de los asistentes sobre la "piedra de la memoria" de Lucrecio Torrico, situada en la propia plaza de la Catedral, donde ha tenido lugar el encuentro. Después, el concejal de Izquierda Unida, Santiago J. Aranda, ha colocado una rosa sobre las trece stolpersteine restantes distribuidas por toda la localidad.

Algunos familiares de los deportados posan esta mañana ante el stolpersteine de la plaza de la Catedral.
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Fallece Ernesto Caballero, histórico líder comunista natural de Villanueva de Córdoba

Ernesto Caballero en 2011 [Foto: Solienses].

"Las personas de derechas tienen menos pudor en explicar sus posiciones y su interpretación de la historia, los de izquierdas todavía sienten reparos", vino a decir Ernesto Caballero durante la presentación de su libro Vivir con memoria (2011) hace ya más de una década en Pedroche, donde lo conocí durante unas Jornadas sobre la Memoria Histórica. Y animó a los maestros, a los profesores, a contar a sus alumnos la verdad de los hechos que ocurrieron, una interpretación distinta a la que se ha venido transmitiendo durante décadas y todavía hoy imperante. Relató cómo en sus visitas a los colegios aprecia que los jóvenes desconocen absolutamente el pasado más reciente del país en que viven. Aún hay mucho silencio. "Hoy no existe la democracia por la que yo he luchado", concluyó, para luego rematar, categórico: "La lucha tiene que continuar".

Esta mañana ha fallecido Ernesto Caballero Castillo, histórico dirigente del Partido Comunista de España (PCE) en Córdoba, según ha comunicado Izquierda Unida en la capital cordobesa. "Miembro y dirigente del Partido Comunista, jugó un papel fundamental en la defensa de los derechos y las libertades durante la dictadura franquista, la Transición y la legalización del PCE", dice la nota.

Ernesto Caballero nació en Villanueva de Córdoba en 1935. Era hijo de Julián Caballero Vacas, cofundador del PCE en Villanueva de Córdoba y alcalde de la localidad por un breve periodo al final de la Guerra Civil, así como luego guerrillero del maquis en la resistencia antifranquista, hasta que fue abatido en un enfrentamiento con la Guardia Civil en 1947. Ello llevó a escribir a Rosa Luque que Ernesto Caballero nació "con el carné del Partido Comunista bajo el brazo".

En 1957 su familia (su madre y hermanos) se trasladó a Córdoba y Ernesto ingresó en el PCE. Él mismo cuenta en una entrevista con Manuel Fernández que pocos meses después, perseguido por sus actividades clandestinas como militante comunista, tuvo que huir de Córdoba a Madrid en bicicleta. Allí la dirección del PCE organizó su salida a Francia. 

Meses después regresó y se ocupó de la organización del partido en diversas zonas de Andalucía, ingresando en el Comité Central en 1965. Tuvo que huir varias veces a Francia debido a la presión policial y también estuvo en Cuba y la Unión Soviética. Sufrió prisión en varias ocasiones. En los últimos años del franquismo convivió con algunos de los dirigentes sindicales y políticos comunistas que participarían en la Transición democrática, como Marcelino Camacho, Gerardo Iglesias o Nicolás Sartorius. En esa época se estableció de nuevo en Córdoba y, por vez primera, intervino en un acto público como miembro de la Junta Democrática sin que la policía lo detuviera. A partir de ese momento, su labor se centró en el PCE cordobés en particular y de Andalucía en general.

Caballero ocupó la secretaría provincial del PCE cordobés y después fue coordinador provincial de Izquierda Unida Convocatoria por Andalucía (IU-CA). Fue diputado del Parlamento de Andalucía entre 1982-1989 y diputado en el Congreso en 1989-1993.
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La ruta del exilio/ y 6. Coda

Memorial con fotografías de Manuel Moros en Coll de Belitres, con Cervera al fondo [Foto: Solienses].

1. El Monument a l'Exili

Después de la entrada número 2 de esta serie sobre la ruta del exilio, he intentado averiguar qué había pasado con el Monument a l'Exili de La Vajol (Girona), desaparecido de su emplazamiento según comprobamos en nuestra visita. Me extrañaba que en el profundo abismo de internet, siempre al punto de la cuestión más nimia, no apareciera absolutamente ninguna referencia sobre la retirada de esta escultura, la cual en algunos sitios turísticos aparece referenciada como "el único monumento dedicado al exilio en Francia". Entre otros intentos frustrados a diversas instituciones, esta mañana me dirigí al Memorial Democràtic de la Generalitat de Catalunya y he de reconocer que, en este caso, la respuesta ha sido rápida y efectiva, gesto que agradezco.

El Área de Fomento, Gestión Técnica y Transparencia del Memorial Democràtic me comunica que, según les ha transmitido el Ayuntamiento de La Vajol (gobernado por una marca electoral de Junts per Catalunya) tras remitirles mi consulta, la retirada de la escultura "es una iniciativa del propio Ayuntamiento porque, desde hace tiempo, tenían programado trasladar el espacio de memoria a un lugar más accesible de la población". El Memorial reconoce indirectamente que se han enterado de la eliminación del monumento a través de mi interpelación e ignora cuál será el nuevo emplazamiento de la escultura y la fecha en la que volverá a estar "en el espacio público". Memorial Democràtic comunica asimismo que "aprovecharemos también este traslado para actualizar la señalización existente". 

En una respuesta en X, el Museo Memorial del l'Exili de La Jonquera desmiente que haya ningún "borrado silencioso de la memoria". Pero lo parece.
 
Roca sobre la que se encontraba el Monument a l'Exili de La Vajol [Foto: Solienses].

2. Coll de Belitres 

Coll de Belitres es un emblemático paso de montaña fronterizo situado en la sierra de la Albera que conecta la localidad de Portbou (España) con Cervera (Francia). Miles de republicanos españoles al final de la Guerra Civil pasaron por aquí camino del exilio huyendo de la represión franquista, entre ellos Antonio Machado, Corpus Barga y el filólogo Tomás Navarro Tomás. En este lugar se ha instalado un memorial formado por una serie de fotografías de Manuel Moros sobre la retirada, que fueron realizadas en febrero de 1939. Desde la cima se divisan las dos localidades, una a cada lado de la frontera. La instalación memorial coincide en una curva peligrosa, aunque no suele haber mucho tráfico por allí. Uno de los carteles anunciadores ha sido vandalizado con pegatinas publicitarias que banalizan el significado de aquel espacio. 

Memorial en Coll de Belitres [Foto: Solienses].

Indicador del Memorial de Belitres vandalizado [Foto: Solienses].

3. La maternidad de Elna.

En un palacete de tres pisos construido en 1900 y situado a las afueras de Elna se encuentra la llamada Maternidad Suiza, una institución fundada en 1939 por la enfermera suiza Elisabeth Eidenbenz y financiada por una organización humanitaria de aquel país. El centro asistencial permitió el nacimiento de 597 niños cuyas madres, refugiadas de la guerra civil española, se encontraban internadas en los campos de concentración próximos. Más tarde también ayudó a nacer a hijos de mujeres judías perseguidas por el nazismo, durante la Segunda Guerra Mundial. 

No hemos podido visitar su interior porque, debido a trabajos de mejora de la seguridad en el edificio y sus alrededores, la Maternidad de Elna se encuentra actualmente cerrada al público y lo estará "al menos durante un año y medio". 

Maternidad suiza de Elna [Foto: Solienses].

Exposición sobre la Maternidad en el jardín del edificio, también cerrado [Foto: Solienses].


La ruta del exilio
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La ruta del exilio/ 5. "Hombre libre, acuérdate"

Campo de refugiados y prisioneros de Rivesaltes [Foto: Solienses].

"Llegamos al campo de concentración de Saint Cyprién, allí a la intemperie, durmiendo en hoyos en la arena, sin agua ni comida. Nos daban un pan de cinco kilos para 25 hombres. No caíamos a nada. Aquello era lo peor de lo peor. Todos los días se moría gente. Luego, nos llevaron al campo de Barcarés. Aquí por lo menos había barracones, para no estar a la intemperie". Así relata el noriego José Caballero Caballero su paso por los campos de concentración que organizó el gobierno francés para retener a los exiliados españoles que llegaban a miles en los primeros meses de 1939. Las condiciones de vida en los campos eran infrahumanas, sin instalaciones para acoger a los refugiados ni posibilitar una vida mínimamente digna. Cientos de españoles que llegaron allí huyendo del régimen franquista fallecieron a consecuencia del hambre y del frío. Las autoridades francesas se vieron impotentes para hacer frente a esta catástrofe humanitaria y dieron pie a un estado de horror que solo pudo ser olvidado en la conciencia colectiva europea porque inmediatamente después sobrevino otro aún más terrible: los campos de exterminio nazi.

Monolito dedicado a los exiliados españoles en el campo de Argelès-sur-Mer [Foto: Solienses].

De la mayoría de estos campos de concentración apenas quedan rastros, puesto que se improvisaron en los arenales mediterráneos más próximos a la frontera sin infraestructuras permanentes, como los de Argelès-sur-Mer, Saint Cyprién o Barcarés. Los lugares donde estuvieron los campos y donde murieron cientos o miles de personas son hoy grandes playas urbanizadas, con chiringuitos y hamacas para tomar el sol. La presencia de los exiliados españoles tan solo es recordada allí por placas o monolitos que se pierden entre apartamentos turísticos y que sirven, en algunos casos, para que los veraneantes apoyen los pies mientras se limpian la arena.

Arenales en la costa mediterránea francesa donde se instalaron los campos de concentración para los refugiados españoles [Foto: Solienses].

En lo que fue el campo de Argelès-sur-Mer, que acogió a cien mil exiliados españoles, se mantiene un monolito en una agradable franja de pinos situada entre la playa y los apartamentos veraniegos. Contiene una inscripción en francés que dice: "A la memoria de los 100.000 republicanos españoles, internados en el campo de Argelès, tras la RETIRADA de febrero de 1939. Su desgracia: haber luchado para defender la Democracia y la República contra el fascismo en España de 1936 a 1939. Hombre libre, acuérdate". Cerca de ella hay un panel explicativo con un plano del campo, que llegó a tener una extensión de cincuenta hectáreas. En el 26 de la Avenue de la Libération de Argelès se ha abierto un espacio memorial con paneles explicativos sobre la vida en el campo.

Memorial de Rivesaltes [Foto: Solienses].

La mayor intervención del gobierno francés para recuperar la memoria sobre este tipo de instalaciones es la realizada en Rivesaltes, donde su antiguo campo de concentración ha sido transformado en un gran centro museístico e histórico. En superficie se pueden ver los antiguos barracones y las huellas físicas de lo que fue el campo de internamiento, mientras que en el subsuelo de la explanada central, diseñado por el arquitecto Rudy Ricciotti, se ha construido un enorme contenedor de hormigón color ocre cuyos espacios interiores albergan exposiciones permanentes y temporales que documentan la historia de los desplazamientos forzados. 

Fotografía de republicanos españoles en la estación de Rivesaltes, expuesta en el Memorial [Foto: Solienses].

El campo de Rivesaltes ocupó hasta seiscientas hectáreas y allí fueron retenidos hasta quince mil españoles exiliados en 1939. El lugar, sin embargo, ha tenido una importante presencia en la historia de Francia durante todo el siglo XX, desde que se abrió en 1935 como campo militar, acogiendo tanto a familias refugiadas francesas en 1941 como harkis argelinos en 1962, entre otros colectivos desplazados. Por ello, aunque la retención de refugiados españoles ocupa la primera sección del Memorial, su peripecia vital queda algo diluida en el conjunto de las grandes desgracias humanitarias sufridas durante la centuria. 

Vista en superficie del contenedor de hormigón que contiene el Memorial de Rivesaltes [Foto: Solienses].

La intervención de Rivesaltes resulta impresionante, tanto por la capacidad de evocación del contenedor museístico (con largos pasillos que remiten al esforzado tránsito de los desplazados, fotografías y múltiples testimonios directos -estremecedores- de ingresados en el campo en sus diversas épocas) como por los restos de infraestructuras conservados en la superficie, que nos recuerdan inevitablemente los campos de concentración nazis de Austria y Polonia.

Cuando en 2015 se levantó el memorial de Rivesaltes, el primer ministro Manuel Valls reconoció públicamente el maltrato que Francia había dado a los refugiados. Es otra lección de la historia que aún no hemos aprendido, porque los gobiernos democráticos europeos continúan actualmente tratando como delincuentes a las personas que, asediadas por la represión y el hambre, huyen de sus países en busca de una vida mejor. "Hombre libre, acuérdate". La apelación a la memoria que figura en la inscripción de Argelès-sur-Mer continúa siendo tan pertinente hoy como ayer.

Inscripción en el monolito de Argelès [Foto: Solienses].

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La ruta del exilio/ 4. Benjamin en Portbou

Memorial a Walter Benjamin en Portbou [Foto: Solienses].

El filósofo alemán Walter Benjamin llegó a Portbou el 25 de septiembre de 1940 huyendo de la persecución nazi en Europa. Como intelectual de izquierda y de ascendencia judía, su vida corría peligro inminente bajo el régimen de Hitler, por lo que en 1933 se exilió a París. La ocupación alemana de la capital francesa lo obligó de nuevo a huir, buscando una vía de escape a Estados Unidos, donde sería acogido por su amigo Theodor Adorno. El plan consistía en cruzar España para embarcar hacia América desde Lisboa. Sin embargo, tras cruzar a pie los Pirineos en un estado de salud muy precario, la policía franquista interceptó su grupo y le comunicó que sería deportado a la Francia de Vichy. Ante una situación que consideró sin salida, el filósofo alemán se suicidó en el hotel donde se alojaba la noche del 26 de septiembre de 1940.

Monolito a Walter Benjamin en el cementerio de Portbou [Foto: Solienses].

Por allí había huido de España buscando la libertad en Francia el poeta Antonio Machado en febrero de 1939. Los dos lados de los Pirineos representaron opciones distintas de represión o libertad en diversos momentos históricos. La frontera dejó de ser una simple línea geopolítica para convertirse en una barrera existencial y absoluta entre la vida y la muerte, una barrera para el exilio forzado y el fin de la libertad. Ambos intelectuales personifican las tragedias cruzadas del fascismo europeo en los albores de la Segunda Guerra Mundial: cruzaron la misma frontera en sentidos inversos con apenas año y medio de diferencia, y ambos fallecieron en el intento.

Portbou ha quedado unida definitivamente a la memoria de Benjamin gracias al memorial "Pasajes", una impresionante obra conceptual del artista israelí Dani Karavan instalada junto al cementerio municipal, donde se encuentra la tumba del intelectual. Se trata de una instalación escultórica integrada en el paisaje y que utiliza los elementos del entorno para convertirlos en un discurso único sobre la memoria, el exilio y la esperanza de un futuro mejor.

Entrada al túnel del memorial "Pasajes", con unos visitantes al fondo [Foto: Solienses].

El memorial "Pasajes", que forma parte del Inventario del Patrimonio Arquitectónico de Cataluña, consta de cuatro elementos. El primero y más vistoso es el túnel, un estrecho pasillo en pendiente pronunciada con 87 escalones entre planchas de hierro oxidado que llevan desde la plazoleta de entrada al cementerio hasta el mar. Antes de finalizar el trayecto, sin embargo, un cristal se interpone en el camino e impide seguir la ruta. Y en el cristal, una cita del propio Benjamin: "Es una tarea más ardua honrar la memoria de los seres anónimos que la de las personas célebres. La construcción histórica se consagra a la memoria de quienes no tienen nombre". Al fondo se ve el mar, tan cercano como inaccesible. Al subir de regreso las escaleras del túnel, la visión del cielo azul sugiere momentáneamente la libertad. Pero al llegar arriba, un breve camino de hierro recuerda una vía de tren que se dirige hacia a un muro de piedras, el segundo elemento.

La instalación continúa por un camino de ronda, empinado y rocoso, que conduce a la parte trasera del cementerio. Una estrecha plataforma de pocos escalones invita a detenerse en el paisaje y observar los olivos del entorno, un motivo recurrente en la obra de Karavan. Un poco más adelante, una plataforma cuadrada con un cubo de piedra en medio invita a la pausa y la reflexión. Desde allí puede verse el Mediterráneo y los Pirineos al fondo. Sin embargo, una valla metálica de alambre se interpone entre el caminante y el horizonte.

Un visitante sentado en la plataforma de reflexión del memorial [Foto: Solienses].

El conjunto produce un fuerte impacto emocional. Se observa, por desgracia, un cierto descuido en su mantenimiento, especialmente en los elementos de detrás del cementerio, sin ninguna señal que indique su existencia (ni siquiera unos operarios del propio cementerio supieron indicarnos su ubicación). Pero el poder simbólico del monumento es tan potente que se superpone a cualquier contrariedad. Cuando bajas las escaleras del estrecho tunel y llegas al cristal que no permite avanzar más, sientes la frustración de quien pensaba hallarse a un paso de la libertad (el mar) y, sin embargo, una barrera invisible e infranqueable se lo impide bruscamente. 

Explanada del cementerio de Portbou donde se encuentra el memorial a Walter Benjamin [Foto: Solienses].

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La ruta del exilio/ 3. Machado en Colliure

Tumba de Antonio Machado en Colliure [Foto: Solienses].

En la Rue Antonio Machado, 1 de Colliure se encuentra el antiguo hotel-pensión de Pauline Quintana, donde el poeta sevillano pasó sus días de exilio. Había llegado a Francia el 27 de enero de 1939, cruzando la frontera por el paso de Portbou. Aguardando una ayuda que no llegó, falleció el 22 de febrero, tres días antes que su madre. El edificio alberga actualmente en su planta baja un pequeño memorial en homenaje al autor de Soledades, mientras que la parte alta se dedica a usos turísticos.

Se trata de una pequeña sala que recoge algunas referencias cronológicas de la biografía del poeta y tiene como principal atractivo las camas originales de la habitación en la que se alojaron el poeta y su madre. Junto con otras piezas de mobiliario menor, componen una estampa icónica que impacta por la dolorosa vivencia que evoca. El lugar se denomina "Espacio Machado" y allí se realizan actividades diversas para mantener viva la memoria del poeta español.

Las camas de la antigua pensión donde murió el poeta se exhiben en el "Espacio Antonio Machado" [Foto: Solienses].

A menos de trescientos metros de este punto, escondido entre el caserío, se halla el cementerio municipal de Colliure, donde se encuentra la tumba de Machado y de su madre. Es lo primero que se ve al entrar, no solo por su ubicación en primer término, sino por un colorido estruendoso que contrasta con la sobriedad del resto de los enterramientos. La tumba, en el suelo, aparece cubierta de flores (no siempre naturales), banderas republicanas y andaluzas, azulejos y placas con mensajes variados, desde versos del poeta hasta un recuerdo de la visita institucional del presidente del Gobierno de España en 2019.

La visita produce, por eso, una mezcla de emoción y rechazo inconsciente. Emoción por lo que significa la presencia allí de uno de los más grandes poetas españoles de todos los tiempos, muerto en el exilio en un remoto pueblecito cercano a la frontera francesa, a donde llegó a pie huyendo de la represión franquista que lo amenazaba en su propio país. Rechazo por la estética kitsch del conjunto, que está exigiendo una limpieza respetuosa para devolverle una mayor dignidad al lugar.

Vista general de la tumba del poeta [Foto: Solienses].

Colliure guarda en su corazón la memoria del poeta sevillano, aunque la mayoría vive ajena a esta colosal presencia. El pueblo conserva muchísimo encanto, pero, como tantas veces ocurre, la masificación turística impide poder contemplarlo con la tranquilidad que mereciera. La pensión del poeta se encuentra próxima a la playa, a donde quizás se acercara algún día para contemplar el mar, el mismo que toca las costas de su país, sabiendo seguramente que nunca volvería a verlo.

Pocos kilómetros al norte de Colliure, en grandes playas bañadas por el mismo mar, estaban siendo retenidos ya miles de compatriotas de Machado en condiciones humillantes e infrahumanas. La muerte lo salvó de conocer aquellos horrores. No tuvo la misma suerte el noriego Julián Oviedo Paz, que con los restos de la 73 Brigada del Frente de Andalucía cruzó a Francia también por Portbou el 8 de febrero, once días después que el poeta, y acabó como refugiado en los inmensos arenales de Argèles-sur-Mer, apenas a siete kilómetros de Colliure. 

Pero de este y otros campos de concentración hablaremos más adelante, porque mañana nos aguarda en Portbou el pensador Walter Benjamin, que hizo el camino inverso a Machado buscando un mismo fin: la libertad. Y ninguno de los dos la consiguió. 

Calle dedicada a Antonio Machado en Colliure [Foto: Solienses].

Casa Quintana, donde murieron Antonio Machado y su madre [Foto: Solienses].
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La ruta del exilio/ 2. Borrando silenciosamente la memoria

Roca sobre la que se encontraba el Monumento al Exilio de La Vajol [Foto: Solienses].

A la entrada de la población gerundense de La Vajol se instaló en 1999 una escultura de bronce realizada por Joan García y Lola Reyes en homenaje a los exiliados republicanos que huían de las tropas franquistas. Representaba a un hombre y a su hija de seis años que había perdido una pierna en los bombardeos de las fuerzas sublevadas en Aragón en noviembre de 1937. Se dirigían a Prats de Molló, junto con decenas de miles de exiliados. Su azaroso camino fue inmortalizado por la foto del periodista holandés Roger Violet, fotógrafo de la revista francesa L’ilustration. La imagen, por su carácter icónico, se reprodujo enseguida en periódicos y revistas de todo el mundo. 

Fotografía original y escultura de La Vajol, ahora desaparecida.

La escultura constituía uno de los atractivos principales de la ruta del exilio en La Jonquera. Y hablo en pasado porque esta misma mañana hemos podido comprobar que la escultura ha desaparecido de su ubicación original. He buscado en internet y no he encontrado ninguna referencia a su desmantelamiento, ni noticia de su retirada por remodelación del espacio ni cualquier otra circunstancia. El lugar donde se encontraba denota un largo abandono, sin indicaciones que facilitaran su visita. Situación similar a la de todos los demás testimonios del exilio republicano en la zona: abandonados, llenos de suciedad y sin señalización adecuada. Perdidas entre la maleza y sin que puedan visitarse están Can Barris, una gran casa donde se alojó el presidente de la República Española, Manuel Azaña, justo antes de partir hacia el exilio, o la llamada Mina de Negrín, donde el presidente del gobierno de la República mandó guardar una remesa de obras de arte del Museo del Prado para protegerlas de los bombardeos franquistas. Son lugares muy significativos de la historia reciente de España que están desapareciendo (intencionadamente) sin hacer ruido, sin que nadie levante una voz alertando del peligro de la desmemoria y del olvido. Como si se quisieran borrar sin que se note: que amaneciéramos un día y hubieran desaparecido sin dejar huella, como si nunca hubieran existido.

Ya la visita por la mañana al Museo del Exilio de La Jonquera resultó decepcionante. El discurso museístico catalanista consigue opacar la auténtica dimensión humana del desastre bélico que significó la Guerra civil española. Un fenómeno tan grandioso como el exilio republicano español (que afectó a medio millón de  personas) es ofrecido como una peripecia histórica regional, lo que dificulta su cabal comprensión como catástrofe humanitaria de escala universal.

Lo más emocionante de todo el recorrido resultan ser dos espacios de ausencias. Los pasos fronterizos de Coll de Manrella y de Coll de Lli, en plenos Pirineos, logran transmitir, en su desnudez, la crueldad del destierro y contagian de modo muy gráfico la idea de la frontera geográfica como separación de realidades políticas, como umbrales a un lado de los cuales aguarda la represión y la muerte y al otro la libertad. Son lugares sencillos: llegas a ellos y no hay nada, tan solo un sendero y la indicación de que al otro lado está Francia y te imaginas entonces lo que debieron sentir al subir allí los miles de personas que huían buscando, sencillamente, sobrevivir. 

Paso fronterizo de Coll de Llil, por el que pasaron a Francia personalidades como Azaña, Negrín y Campmany [Foto: Solienses].

El Coll de Manrella está generosamente indicado desde la carretera con grandes señales que no pasan desapercibidas y se llega hasta él por una carretera bien asfaltada, quizás porque allí está el Monumento a Lluís Companys, el presidente de la Generalitat que también huyó por este lugar. La senda de Coll de Llí, en cambio, está más escondida, hay que esforzarse mucho para encontrarla y no desistir en el intento. Empieza siendo un camino de tierra lleno de socavones para convertirse en su tramo final en una vereda inundada de zarzas. Hay que marchar a pie y el esfuerzo obliga a sumergirte involuntariamente en la mente de los propios exiliados que hicieron aquel mismo camino hace ya casi noventa años. Al llegar a la frontera con Francia no hay una explanada conmemorativa. Una valla corta el paso, porque al otro lado pastan caballos libremente. Un anuncio en francés avisa de la presencia de perros. En el cerco equino se adivina lo que parece ser una placa conmemorativa con los nombres de los ilustres personajes que pasaron por allí, el presidente de la República Manuel Azaña, el presidente del gobierno español, Juan Negrín, el presidente de la Generalitat, Lluís Companys, y el presidente del Gobierno Vasco, José Antonio Aguirre. En el lado español, las zarzas lo inundan todo, apenas queda espacio para tomar alguna fotografía. Se adivina la voluntad de que la vegetación cubra por completo aquel espacio incómodo para la memoria, que se borre, que se olvide para siempre, como si el exilio de medio millón de personas nunca hubiera sucedido. 

Paso fronterizo de Coll de Manrella [Foto: Solienses].

Monumento a Companys en el Coll de Manrella [Foto: Solienses].

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La ruta del exilio/ 1. Los olvidados

Refugiados republicanos entre Barcelona y la frontera francesa en enero de 1939. [Foto: Robert Capa]

El 27 de enero de 1939 un anciano y enfermo Antonio Machado cruza la frontera de Francia a través de Portbou, con su madre cogida del brazo. Les acompaña, entre otros, el escritor y periodista de ascendencia belalcazareña Corpus Barga, quien consigue un pequeño trato de favor hacia el poeta diciéndole a la guardia fronteriza que Machado era el Paul Valèry español. Acabarán acogidos en Colliure y lo demás ya lo sabemos: "Estos días azules y este sol de la infancia".

Doce días después, cuando ya la derrota republicana se veía inevitable, cruza también la frontera el noriego José Caballero Caballero, futuro héroe de la resistencia francesa contra los nazis. "Era febrero de 1939. Llegué a la frontera y la tenían cerrada los franceses. Todo el día esperando, el 9 de febrero, que no se me olvidará nunca. En esto llegó el comisario de Añora, Miguel Migallón Ruiz, y pasamos juntos, a las tres de la tarde. Anduvimos por las cunetas hasta que llegó un camión y nos cogió para los campos de concentración. Había una serie de agentes, diciendo que los que quisieran, podían volver a España, y les daban un pedazo de pan. A quienes cayeron en la trampa, los mataron luego", contaba en una entrevista setenta y cuatro años después.

Tras la toma de Barcelona por los sublevados y la caída del frente de Cataluña a comienzos de 1939, cerca de medio millón de personas cruzaron los Pirineos para huir de la represión franquista. Entre ellos, perdidos en la inmensidad como gotas de agua en el mar, marchaban también decenas de jóvenes noriegos, que habían entregado lo mejor de su juventud a la defensa de la República. Además de los citados, cruzaron la frontera Pedro Bravo López, Julían Oviedo Paz, Miguel Merino Bejarano, Juan Caballero Olmo, Rafael Olmo Rísquez, Antonio Pizarro Aranda, José Ruiz Ranchal, Miguel Madrid Merchán, Juan Gómez, Miguel Fernández y muchos otros más de los que la historia de Añora no recuerda ni siquiera su nombre.

Era un tema que debía abordarse tarde o temprano y ha llegado el momento. Hace meses que ando investigando sobre la II República y la Guerra Civil en Añora. Todos los protagonistas directos de los hechos han fallecido ya y, en la mayoría de los casos, también la primera línea de sus descendientes directos, sus hijos. Parece llegado el momento de recapitular y acceder finalmente a una información que siempre hemos recibido de forma sesgada, tergiversada, manipulada, envuelta en sombras y centrada en hechos aislados sin contextualizar. Se trata de una tarea inmensa porque, aunque en la actualidad hay ciertas facilidades para acceder a las fuentes documentales (por ejemplo, los expedientes de los juicios sumarísimos contra los procesados tras la guerra), resulta ya casi imposible acudir a fuentes personales directas e incluso indirectas: los protagonistas han fallecido; los descendientes andan dispersos por el mundo y la mayoría de ellos no quiere hablar (por no "reabrir" heridas) o no tienen nada que contar (porque no lo supieron, porque en su casa nunca se habló de ello, porque han preferido olvidar).

En mi investigación hay un notable aporte inédito de documentación y un relato de hechos que nunca habían sido contados en Añora hasta ahora desde la (imposible) asepsia de la narración historiográfica. Si alguna vez se publica, el libro llevará el subtítulo de "Historia y memoria", porque quiero dar un papel relevante a las vivencias personales relatadas por quienes las vivieron. He conseguido algunos testimonios directos a través de documentos que dejaron escritos quienes tuvieron la desdicha de padecer aquellos años (cartas, memorias, diarios...) e incluso interesantes declaraciones orales inéditas, aunque continúo a la búsqueda de informaciones lo más cercanas posible a los protagonistas, en una tarea tan apasionante como, aparentemente, inabarcable.

Pero, mientras tanto, ha llegado el momento de conocer no solo los nombres y los hechos, sino también los lugares. 
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El prisionero 3.274 de Mauthausen tendrá su Stolpersteine en Cardeña

Emilio Alcalde y Juan Cachinero.

Esta tarde, a las 19:30 h., será colocada en la calle Doctor Fleming de Cardeña la piedra de la memoria (Stolperstein) número 202 en la provincia de Córdoba, para homenajear a uno más de los 353 cordobeses deportados a campos de concentración durante la dominación nazi. El Ayuntamiento de Cardeña y la Asociación Triángulo Azul Stolpersteine de Andalucía rendirán así homenaje a Emilio Alcalde Jiménez, republicano cordobés deportado al campo de concentración nazi de Mauthausen y asesinado en el subcampo de Gusen el 18 de febrero de 1942. Era natural de Dos Torres, aunque su familia reside actualmente en Cardeña. 

Las Stolpersteine, creadas por el artista alemán Gunter Demnig, son pequeños adoquines con una placa de latón que se colocan en lugares vinculados a la vida de las víctimas del nazismo. Cada una lleva inscrito el nombre y el destino de una persona y devuelve al espacio cotidiano la identidad de quienes fueron perseguidos, deportados y, en muchos casos, asesinados.

Emilio Alcalde Jiménez nació en Dos Torres en 1917, aunque su familia pronto se trasladó a Cardeña. Su padre trabajó en las Minas de San Rafael, en La Vacadilla, donde también trabajaría Emilio. Tenía solo 19 años cuando se produjo el golpe de Estado militar de julio de 1936. Durante la contienda alcanzó el grado de cabo e ingresó en Barcelona en la Escuela Popular de Guerra. Al terminar la contienda en España, se exilió en Francia. Allí, tras la ocupación alemana, fue capturado e internado en un campo de prisioneros cerca de Múnich y posteriormente trasladado al campo de concentración de Mauthausen. En octubre de 1941 fue desplazado a Gusen, donde fue asesinado con tan solo 24 años.

El acto forma parte de la Jornada de Memoria Histórica y Democrática organizada para hoy por el Ayuntamiento de Cardeña y la Asociación Triángulo Azul. Tras la colocación de la piedra de la memoria en recuerdo de Emilio Alcalde, se procederá a la presentación del libro La loma Candelas, una novela histórica de Miguel Alcalá Merino ambientada en la posguerra y basada en hechos reales, en la que aparece la figura de Juan Cachinero Montoro, apodado "El obispo de Cardeña". 

Según ha escrito Juan Ramón Rodríguez Guzmán en un artículo de la revista de feria de Cardeña de este año (descargar aquí), Juan Cachinero nació en Cardeña en 1904 y, aunque se conoce poco de las primeras décadas de su vida, todo indica que compartía los ideales del movimiento obrero y de la legalidad republicana. Durante la Guerra civil se incorporó al Ejército de la República, razón por la que, a su término, fue detenido, sometido a un consejo de guerra y condenado a prisión. La mayor parte de su familia también sufrió la represión franquista. En 1942, tras obtener la libertad condicional, se incorporó al grupo guerrillero que dirigía Francisco Osuna. En el maquis adquirió un notable liderazgo, hasta que en 1944 fue abatido por la Guardia Civil durante los sucesos de Loma Candelas, junto con otros miembros de la partida.

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El Mirador de la Memoria como ejemplo a seguir para la Mancomunidad de Los Pedroches

Conjunto escultórico del Mirador del Silencio, en el Valle del Jerte (Cáceres) [Fotos: Redes sociales].

Pongo este ejemplo entre otros muchos que podrían presentarse. En la localidad de El Torno (Cáceres), en el valle del Jerte, se encuentra el conjunto escultórico conocido como el Mirador de la Memoria, dedicado a las víctimas de la Guerra civil española. Se trata de una obra de Francisco Cedenilla Carrasco inaugurada en 2009 que representa las figuras desnudas de tres hombres y una mujer de tamaño natural, colocadas de pie sobre unas rocas y con las impresionantes vistas del Valle del Jerte al fondo. 

La instalación se llevó a cabo por iniciativa de la Asociación Comarcal de Jóvenes del Valle del Jerte, que durante varios años habían estado organizando jornadas sobre la Memoria Histórica y compró al escultor Francisco Cedenilla el conjunto escultórico como recuerdo y homenaje a las víctimas de la Guerra civil española. La asociación realizó entonces una búsqueda para instalar las esculturas y remitió cartas a los once ayuntamientos del valle, recibiendo solo dos respuestas. El conjunto fue instalado finalmente en el denominado Mirador del Silencio, con los personajes mirando hacia el acantilado y a la sierra de Tormantos.

Otro punto de vista de la escultura.

A los pocos días de su inauguración, el monumento fue tiroteado. Salvajes hay en todas partes. El artista, sin embargo, se negó a la reparación de los daños causados, alegando que los impactos de proyectil que se aprecian en las esculturas contribuyeron en realidad a completar su obra.

En el lugar se celebran durante el año diversos actos en memoria de las víctimas y represaliados de la guerra civil y el franquismo. El monumento memorialista se ha convertido también en un reclamo turístico, especialmente tras su aparición en el documental El silencio de otros, dirigido por Almudena Carracedo y Robert Bahar, ganador del Goya al mejor documental en 2018.

Escultura en homenaje a las Brigadas Internacionales instalada en la Loma de Buenavista.

Me viene todo esto a la cabeza leyendo el acta de la Junta de Gobierno de la Mancomunidad de Municipios de Los Pedroches (gobernada por el PP) donde se intenta justificar la no concesión de una subvención a la asociación Los Pedroches por la República para la instalación en el puerto de La Chimorra de una escultura dedicada a las Brigadas Internacionales. La argumentación, por llamarla de algún modo, no puede ser menos fundamentada y representa de modo evidente la cortedad de miras de algunos políticos frente a propuestas que están claramente muy por encima de su capacidad de gestión. Según la Junta de Gobierno de la Mancomunidad, la colocación de una escultura en un paraje natural tan sensacional como la Loma de Buenavista, en plena sierra de Los Pedroches, "no mejora la oferta cultural, deportiva, de ocio de servicios y del desarrollo económico de la comarca" y "no favorece expresamente el desarrollo del turismo" y "no pone en valor recursos endógenos de la comarca" y "no promociona o divulga, forma, conciencia o sensibiliza sobre recursos de la comarca" y "no es una actividad que promociona, divulga conciencia o sensibiliza sobre la conservación y protección del medio ambiente, tampoco es respetuosa con el medio ambiente"... El desvarío es tal y la incompetencia tan grande que no merece la pena seguir reproduciendo tales despropósitos. 

La subvención es lo de menos. Lo que avergüenza en este caso es el retrato que los propios administradores hacen de sí mismos.

El lugar elegido para colocar la obra del artista cordobés José María Serrano Cabriel está llamado a convertirse en punto de cita ineludible de todos los movimientos internacionales que mantienen viva la memoria de aquellas brigadas compuestas por voluntarios extranjeros de más de cincuenta países que participaron en la Guerra civil española junto al Ejército Republicano. El espacio tiene un alto valor simbólico, por haberse desarrollado en él uno de los episodios más crudos de la llamada Batalla de Pozoblanco. Allí fueron enterrados en 1937 ocho brigadistas procedentes de Escocia, Inglaterra, Cuba, URSS y EEUU, según relata el joven brigadista Joe Monks en su libro Con los rojos en Andalucía. Monks, que cita los nombres y la nacionalidad de cada uno, expresó su deseo de que "algún día tal vez se levantase un monolito que llevase sus nombres". Al fin se ha hecho. 

Monumentos dedicados a las Brigadas Internacionales que lucharon contra el fascismo en España existen también en North Lanarkshire y Glasgow (Escocia), en Londres (Inglaterra), en Varsovia (Polonia), La Habana (Cuba) y en la Universidad de Seattle (Estados Unidos), entre otros lugares y sin contar los que existen por toda España.

En la Loma de Buenavista se conservan abundantes restos de fortificaciones (nidos de ametralladoras, pozos de tiradores) y trincheras, puesto que el frente se estabilizó en ese sector hasta el final de la guerra, y ya existen diversas rutas turísticas dedicadas a los restos de la guerra civil en la zona, algunas financiadas por la propia Mancomunidad en otros tiempos. El CIET acaba de recibir una subvención de la Diputación de Córdoba para el diseño de una nueva ruta de las trincheras en Los Pedroches. 

Si la Mancomunidad de Municipios de Los Pedroches tiene alguna duda sobre los beneficios para el territorio que puede producir la instalación de una escultura en un paraje natural, que le pregunte a los del Valle del Jerte. Que salgan de sus cápsulas y vean mundo.