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Lo que la partida enseña


Anterior equipo de dirección de Covap, con José María Vara en el centro. [Foto: COVAP].

José María Vara, director general de Covap, dejó su cargo porque se veía obligado a residir en Pozoblanco, mientras su familia lo hacía en Madrid. Para el señor Vara estar en Los Pedroches era vivir en el destierro: dorado, pero destierro al fin y al cabo. El circuito de grandes directivos en España parece muy limitado, compuesto por fichas intercambiables donde lo que prima es la fría gestión por encima de los sentimientos. Todos conocen los códigos inquebrantables para el mantenimiento de su status. José María Vara dirigirá ahora el grupo aceitero Deoleo, como antes lo hizo con El Árbol, Carrefour o Ahold. A Covap llegará cualquier día de estos otro descarte procedente de cualquier gran empresa española, que cumplirá la etapa de Pozoblanco el tiempo justo para encontrar un destino mejor comunicado.

Covap hace años que dejó de funcionar como una cooperativa y en el curriculum de sus candidatos a la dirección no figura la exigencia de cualquier vínculo emocional con el futuro de la entidad, sino que cace ratones. Nos gustaba pensar que el señor Vara se había marchado al descubrir los imaginarios fangales que en la fantasía novelesca del ciudadano empantanan las cloacas de nuestra cooperativa, y eso le concedía al personaje un grado heroico de dignidad en su partida, pero al revelarse ahora tan mundana justificación nos inunda un triste aire desvalido de abandono, como a quien dejan tirado en la cuneta por una novia mejor, sollozando por no ser lo suficientemente buenos para que nos quieran por nosotros mismos y no por nuestro dinero, alimentando resentimientos e imaginando venganzas tan débiles que ni siquiera llegarán a la próxima asamblea de socios.

La partida del director general nos coloca en nuestro lugar, si habíamos imaginado otra cosa. Un lugar al que nadie de fuera quiere venir aunque los sueldos alcancen cifras que ningún local verá en su vida. Un lugar lejano, extraviado, fuera de los circuitos del bon vivant, donde los naturales seguimos engañados por nuestras propias ilusiones de bosques mágicos y buen jamón. La partida del señor Vara ha sido la ducha de agua fría, una más, que nos retrata tal como somos y así, y no de otro modo, serán vistos mañana los alcaldes de Los Pedroches cuando se presenten con sus cestas de pollos en las escalinatas del Congreso en Madrid, reclamando ilusiones.

8 comentarios :

Anónimo | miércoles, octubre 02, 2013 7:16:00 p. m.

Antonio, considero desacertada tu redacción y creo que se puede mejorar bastante cambiando solo el orden de las frases.

“. A Covap llegará cualquier día de estos otro descarte procedente de cualquier gran empresa española” “Aunque los sueldos alcancen cifras que ningún local verá en su vida”
“Covap hace años que dejó de funcionar como una cooperativa y en el curriculum de sus candidatos a la dirección no figura la exigencia de” “descubrir los imaginarios fangales que en la fantasía novelesca del ciudadano empantanan las cloacas de nuestra cooperativa.”
“El circuito de grandes directivos en España parece muy limitado, compuesto por fichas intercambiables” “sollozando por no ser lo suficientemente buenos “, “alimentando resentimientos e imaginando venganzas tan débiles que ni siquiera llegarán a la próxima asamblea de socios.”
“La partida del director general nos coloca en nuestro lugar,”” residir en Pozoblanco,” “Un lugar lejano, extraviado, fuera de los circuitos del bon vivant, donde los naturales seguimos engañados por nuestras propias ilusiones de bosques mágicos y buen jamón. La partida del señor Vara ha sido “”el destierro: dorado, pero destierro al fin y al cabo”.
“y eso le concedía al personaje un grado heroico de dignidad en su partida”.
“José María Vara dirigirá ahora el grupo aceitero Deoleo, como antes lo hizo con El Árbol, Carrefour o Ahold.”, “ al revelarse ahora tan mundana justificación nos inunda un triste aire desvalido de abandono””, que nos retrata tal como somos“”suficientemente

Anónimo | miércoles, octubre 02, 2013 7:19:00 p. m.

buenos para que nos quieran por nosotros mismos”
Creo que me he dejado atras lo más importante

Anónimo | miércoles, octubre 02, 2013 11:09:00 p. m.

hombre no seas tan pesimista. También hay ejemplos de gente que decide venirse a nuestros pueblos y quedarse aquí a vivir, pudiendo estar en otros sitios de más enjundia. De todo tiene que haber en la viña del señor. Aquí no nos hace falta nadie que no quiera estar. Necesitamos gente, nacida aquí o venida de otros sitios, que tenga ganas de trabajar, ideas, inquietudes... que no vengan a chupar de la teta y luego si te he visto no me acuerdo. Normalmente, a estos últimos los tratamos a cuerpo de rey y se rien en nuestra cara -en la propia Covap ha habido ejemplos-. Que venga gente y aporte, que así es como progresan las sociedades modernas. Ya vale de lamentos y lloros.

Anónimo | jueves, octubre 03, 2013 4:07:00 p. m.

Soy ganadero y me gustaria que si es necesario tener un director en Covap sea de la tierra,que sepa y sienta la ganaderia,el frio el barro...
Me gustaria que le entrara la fibre de marcharse de la cooperativa a todos los empleados(porque decir trabajadores es mucho decir) que con sus nominas y enchufismos tienen a nuestras explotaciones al borde de la quiebra.
Por favor el nuevo director de la tierra y que escuche a los ganaderos, pilar de la cooperativa.

Anónimo | viernes, octubre 04, 2013 9:06:00 a. m.

Lo siento pero lo que me parece de "cestas de pollos" es el artículo en sí. En cualaquier pais avanzado es muy común que, no un directivo de alto nivel, sino cualquier trabajador cambie de empresa con frecuencia. En Estados Unidos lo normal es que un trabajador cambie hasta 17 veces de trabajo a lo largo de su vida. Una veces está en Dallas, otras en San Diego, otras en Seatle y luego a Bostón, para acabar, tal vez en La Florida. Precisamente, esa cerrazón de morir donde nacimos, probablemente nos empequeñece. Y eso, Sr. Merino es los que usted da a entender, que culquier persona que venga a trabajar a Covar, debe morir aquí con las botas puestas. El talento es viajero, inquieto y no se puede encasillar.

Anónimo | viernes, octubre 04, 2013 12:50:00 p. m.

El señor Merino no dice nada mas que lo que piensan los dueños (en teoria) de la cooperativa, los socios.
Que venga gente y se vaya no es malo.Lo malo es el trabajo mal hecho y los sueldos tan altos.
Me interesa mas mi tierra que Estados Unidos.

Anónimo | viernes, octubre 04, 2013 9:22:00 p. m.

Otra cosa es si el trabajo está mal realizado. En este caso lo que hay que hacer es ponerlo de patitas en la calle. Pero no es ese el tema de reflexión del artículo. O al menos a mi no me lo parece.

Anónimo | sábado, octubre 05, 2013 9:40:00 a. m.

La partida de D. José Mª es un alivio para muchos socios y una oportunidad perdida para otros.
Soy socio de Covap y cuando llegó este señor me asuste un poco, la relación con los socios pretendía basarla en una frase lapidaria “No se puede estar medio preñao”.
Cada socio participa en COVAP en la medida que le interesa y muy pocos trabajan exclusivamente con la cooperativa, por ejemplo un lechero que venda toda su leche a Covap puede que compre piensos fuera de la Cooperativa o venda sus terneros o las vacas de desecho a otros.

Ninguno de los señores de la foto está “preñao”, no realizan la actividad cooperativa y no han tenido que poner dinero para entrar en la cooperativa. Cobran por su trabajo y , por tanto. la mejor manera de evaluarlos es comparar su sueldo con los ratones que caza ( tú dices que se eligen con ese criterio).

Las retribuciones del equipo de dirección (los nueve de la foto), después de los recortes, duplica el retorno cooperativo (parte del beneficio que corresponde a los ¿15.000? socios).
Las 14 personas que integran la alta dirección fueron retribuidas con 1.146.441€ en 2012 y el Consejo Rector con 208.184 € (gastos de representación y otros gastos), la LOPD no nos permite dar más detalles .
Los retornos de los socios de 2012 fueron 336.667 €, su “reparto” entra de lleno en la “fantasía novelesca” porque los delegados en la Asamblea acuerdan, como todo los años, que no se reparta, es decir, que los retornos pasan a incrementar el capital social

Los socios no perciben ningún interés por sus aportaciones a capital social ni por los resultados que dejan en la cooperativa todos los años, depreciándose hasta el día de la baja definitiva
En un embarazo normal hay un resultado que, como vemos, en este caso no se produce, el que más participa es el que más pierde
Los socios no están preñados, están simplemente jodidos y puede que alguno quede contento, yo no.


Esto es lo que la partida oculta, no quiero entrar en si somos mejores los de aquí o los forasteros porque me da lo mismo “que me muerda un perro o que me muerda una perra”.
Tampoco voy a preguntar “¿Porqué te vas?” para no estropear el titulo de una canción que basta con escuchar sin tener que responder.

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