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Águilas, princesas y quijotes


Detalle de "Águila" de Aurelio Teno.

Tras la celebración durante 2014 en Córdoba capital del "Año Teno", una iniciativa que permitió la realización de varias exposiciones temáticas sobre la obra del escultor nacido en El Soldado (Villanueva del Duque), se echaba en falta que siquiera unas migajas de tanta celebración llegaran a Los Pedroches, la tierra natal del artista. Pero no han sido migajas, sino que la exposición "Reencuentro con Aurelio Teno", que puede verse hasta el 9 de enero en el Centro Cultural de Hinojosa del Duque (Calle Corredera, a un paso de la Plaza de la Catedral. Horario: de 19:00 a 21:00 horas.), constituye una cuidada y valiosa selección muy representativa de las diversas temáticas del autor, incluyendo, por supuesto, sus famosas águilas de plata y geodas.


"Águila peinadora de vientos".

Me gustaría, en primer lugar, señalar lo adecuado que me parece el lugar de la exposición, no obstante sus pequeñas dimensiones. Es frecuente que exhibiciones de este tipo, quizás buscando un mayor realce de las obras mostradas, se alojen en edificios destacados de nuestro patrimonio histórico, lo que no siempre resulta acertado. Muchas veces el continente absorbe al contenido y las obras expuestas se empequeñecen ante la inmensidad del espacio que las acoge. La pequeña sala de exposiciones del Centro Cultural hinojoseño, sin embargo, cede todo el protagonismo a la obra de Teno, que puede disfrutarse en todo su esplendor sin elementos escenográficos que distraigan la atención. Una luz simple y eficaz, sin efectismos innecesarios, permite observar en un clima de cierto intimismo hasta los más pequeños detalles de unas obras que sorprenden y admiran siempre, no importa las muchas veces que se hayan contemplado.


"Cabeza de Quijote".

Las 22 obras que componen la muestra, pertenecientes al fondo de la Fundación Cajasur, se distribuyen en cuatro de los temas más recurrentes en el universo Teno: las águilas de plata y mineral (siete ejemplares, más un búho real), el Quijote (cinco cabezas), las princesas precolombinas (seis piezas) y la obra religiosa (San Onofre y dos monjes). Impactan, sobre todo, las amenazantes águilas multicolores con sus alas extendidas llenado el espacio (anunciando "el retorno de los dioses crueles", en palabras de Pablo García Baena que se reproducen en un panel), mientras que las totémicas princesas amerindias inquietan con su expresividad llena de misterio. Las pequeñas cabezas de los "quijotes" destilan la amargura del personaje, mientras que los monjes transmiten un misticismo primitivo que desconcierta. Todo ello con el derroche de colores y formas consustancial a la obra más clásica del artista.


"Princesa Charrúa" (izq.) y "Princesa Guaraní" (Mármol, plata y minerales).

Por señalar alguna objeción a la exposición (si no, esto no sería Solienses), se echa en falta algún folleto informativo que ilustre al visitante sobre las líneas básicas de la obra de Teno y describa el significado de las piezas allí expuestas, señalando su lugar en el conjunto de la producción del autor. Son detalles que se agradecen y que hubieran contribuido a un mejor conocimiento del artista entre sus paisanos.


"Águila" (Plata y minerales).


"Águila de Almanzor" (detalle).


"Monje de Pedrique" (izq.) y "San Onofre" (Plata y minerales).


Unos visitantes contemplando la exposición.

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