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La autora y su obra: Rubio de Medina escribe sobre Noches de chat..., candidata al Solienses


María Dolores Rubio de Medina (Hinojosa del Duque, 1964) escribe en su blog Barrunto Boronía sobre su novela Noches de chat y benzodiazepina, candidata al Premio Solienses 2016.

El origen de "Noches de chat y benzodiazepina"

Me han preguntado una y otra vez si es verdad; sí, Noches de chat y benzodiazepina son tres cuentos distintos. Sí, el origen de la novela es una confluencia de factores. De mi descubrimiento de la literatura de Tao Lin y de la necesidad de improvisar una novela para presentarme a un concurso en dos semanas.

A principios de agosto de 2011 asistí como alumna en El Escorial al curso de verano: «Escrito en el tablet: literaturas en la frontera». En un descanso, en una librería, me llamó la atención el diseño de la portada de un libro: el retrato de una muchacha tipo «Nancy» de los años 60/70 sobre un fondo rosa. Destacando sobre una estrecha franja amarilla, el título de la novela Richard Yates. Debajo, en lugar de poner solamente el nombre del autor, en una franja blanca, resalta la siguiente leyenda con el mismo tamaño de letra: «UNA NOVELA DE TAO LIN».

¡El marketing de la editorial Alpha Decay incide en lo obvio: es una novela! Al mirar la primera página, descubrí que la aclaración «novela» es necesaria. El libro se compone de extractos de conversaciones de chat. La fotografía de Tao en la solapa del libro, me sirvió para identificarlo en sus idas y venidas por el Euroforum Felipe II. El escritor mostraba comportamientos similares al personaje de Haley Joel Osment de Richard Yates. Tendía a aislarse de la gente, en las comidas no compartía la mesa con el resto de los ponentes del curso. Se evadía en público escondiéndose tras la pantalla de su portátil. En la entrevista que le hicieron por aquellos días, en el ABC, se autodefinía como tímido y depresivo aunque posaba seguro escudado tras el tronco de un árbol. La imagen que se me ha quedado grabada es la de un inseguro adolescente –aunque nació en 1983— que retuvo a su tatuada acompañante tirándole del brazo para demorar su llegada al ascensor y no tener que compartirlo para subir a las habitaciones con una alumna que ya había pulsado el botón de llamada. La de un muchacho adicto a los chats y los selfies.

Un día, rebuscando en mi archivo una novela para poder presentarme a un concurso, descubrí que todas sobrepasaban en páginas a las que requerían en las bases. Opté por improvisar, tomando la idea de Tao de novelar los chats. En dos semanas articulé una novela de 80 páginas tomando tres de mis cuentos —total o parcialmente—, los cuales uní en una sola historia a través de la técnica del relato cruzado (método de investigación antropológica). Las técnicas y los recursos antropológicos son, por cierto, un excelente método para implicar al lector, como demostró de forma extraordinaria Albert Sánchez Piñol (La piel fría).

Los tres cuentos independientes que unidos, forman una unidad en la novela, son los siguientes:

1. «Cuando llega la niebla», relato de 11 folios escrito en el 2008. Forma parte de mi libro de cuentos titulado:
La caja...
...de los cádavares


Este cuento es la historia de un hombre (Sebastián) que conduce borracho por la noche y mata a la mujer de su amigo (Yves). La venganza del marido causa el daño colateral de un niño (Leo), que pierde el brazo derecho.

2. «La chica gorda». Cuento de 5 folios. Está inspirado en una chica que aparece en la novela Menos que cero de Bret Easton Ellis. El personaje de Willy, procede de este cuento.

3. Las charlas de Leo con la doctora Berti; incluida la escena del cementerio y del extraño ramo de flores, se incluyen en un cuento que titulé «Adiós, adiós, doctora» —10 folios—, que también forma parte de La caja...

El punto de unión de los tres relatos son conversaciones de chat, a través de las cuales se documenta la relación de Leo con su mujer y sus hijos, así como su lucha contra el insomnio. El origen de esta nueva historia, surgió sobre la marcha. Recordé esa noticia que había salido en los periódicos, la del hombre al que le implantaron el brazo de un muerto.

A diferencia de Tao Lin, cuyas conversaciones de chat respetan la ortografía; a uno de los personajes de Noches de chat y benzodiazepina (Vanessa) lo he creado lingüísticamente incorrecto. No es para menos, en la época que escribí la novela, daba clases prácticas en la Universidad y me resultaba chocante encontrar, una y otra vez, en los casos prácticos, expresiones propias de los sms. He querido incidir con humor en lo que se conoce como lenguaje políticamente correcto. Hasta que me puse a escribir esa novela, no había entrado en las redes sociales. Al tener una intensa producción con escritora jurídica (ámbito procesal—laboral, principalmente) no tenía ganas de gastar mi escaso tiempo libre chateando. Me di de alta en Facebook, para tener una base real de las descripciones de las conversaciones a través de las redes sociales.

Mis disculpas si alguien se siente ofendido con lenguaje de la novela. Ha sido mi forma de realizar un «trabajo de campo» sobre las redes sociales. Por último, aunque la novela esté llena de ruidos y de canciones, la verdad es que si, por un casual, las escuchara por ahí, no sabría identificar ni las letras ni la música. No soy una discapacitada auditiva; soy sorda.

M.D. Rubio de Medina

1 comentarios :

MD RUBIO DE MEDINA | viernes, febrero 26, 2016 6:46:00 p. m.

Muchas gracias por publicar la noticia.
Ese es el mecanismo creativo por el que pasa cualquier escritor. Detrás de toda obra literaria existe un complejo proceso creativo, en muchos casos de varios años; y muchas horas dedicadas a la lectura de los gigantes literarios. Después de varios años de lectura, más pronto o más tarde, acabamos teniendo los recursos narrativos necesarios para empezar a crear algo, más mal que bien, y en muchos casos, logramos algo algo imposible en estos tiempos: publicar la novela.

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