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Apuntes de lectura a propósito de La II República y la guerra civil en Villanueva del Duque

Aunque el libro se publicó el año pasado, hasta hace unos días no he logrado (a pesar de mis intentos) hacerme con un ejemplar de La II República y la guerra civil en Villanueva del Duque, la obra en la que Julio R. López González se enfrenta a dos de los periodos más conflictivos y polémicos de la historia reciente de nuestros pueblos. Con Julio tengo personalmente una deuda de gratitud, porque él, siendo concejal de Cultura del Ayuntamiento villaduqueño, apoyó la iniciativa del Premio Solienses cuando aquella actividad no era todavía más que una idea difusa poco conocida y fueron precisamente empujes firmes como aquel los que hicieron sólido un proyecto que inicialmente se movía en los siempre arriesgados límites de la incertidumbre y la improvisación.

De la seriedad con la que Julio había abordado este trabajo de investigación sobre la República y la Guerra Civil en Villanueva del Duque ya tenía noticia desde hace años, porque habíamos intercambiado varios correos a propósito. Concretamente, me consta la ardua y minuciosa tarea de búsqueda en fuentes hemerográficas, pues durante ese proceso, con una generosidad que no es del todo habitual entre investigadores, me envió algunos documentos que iba encontrando al paso relacionados con Añora, por si podían serme de utilidad y que yo conservo para futuras oportunidades. En este sentido, el aporte de datos procedentes de la prensa de la época concede a la obra de Julio un valor historiográfico relevante, al aportar documentos informativos que, aunque estaban publicados, dada su propia naturaleza, probablemente nunca habían sido utilizados hasta ahora tan exhaustivamente en investigaciones de este tipo, dada la dificultad de su manejo anterior y la accesibilidad que ahora proporcionan las tecnologías informáticas.

Julio ha querido inaugurar su faceta como historiador librando la batalla más difícil, afrontando el período más complejo de nuestra historia. Un periodo que, digámoslo ya desde el principio, nadie puede abordar todavía con la frialdad del forense que disecciona un cadáver, porque esa época, aunque hayan pasado ya casi cien años, sigue ardiente en nuestros espíritus y en nuestros corazones de españoles encarados por nuestra historia. Es imposible enfrentarse a ese periodo sin ideología y me parece que lo más honesto es reconocerlo sin ambages. Ninguna obra que trate de la República y la Guerra Civil puede ser aséptica, por mucho que lo intente el autor. Siempre habrá, incluso aunque el autor no lo pretenda, una inclinación personal hacia las propias posiciones y creencias, porque el periodo que se investiga contiene tal magma de apasionamientos contrapuestos que resulta imposible no perderse en el laberinto. Por eso, me parece que no hacen ningún favor a la meritoria obra de Julio las opiniones de quienes califican su libro como "escasamente militante" o destacan la "objetividad científica de un escritor sin alardes militantes", porque en este tema, como en otros, todos somos militantes. Y la obra de Julio lo es ya desde la portada, en la que aparece una fotografía de grupo del acto de constitución de Acción Católica en Villanueva del Duque en 1931. O desde la denominación de "nacionales" que sistemáticamente aplica al bando sublevado, un término autodenominativo ampliamente rechazado por la historiografía moderna

La II República y la guerra civil en Villanueva del Duque consta, básicamente, de dos parte principales. Tras una introducción genérica sobre la localidad y unas anotaciones sobre el panorama político de la época, el grueso de la obra se distribuye en una gran capítulo dedicado a la II República (casi cien páginas) y otro sobre la guerra civil (unas cincuenta páginas), para concluir con unos apuntes sobre la posguerra y un extenso anexo documental y fotográfico (más de cien páginas).

Si hubiera que resumir, podríamos decir que el libro constituye básicamente una biografía de parte del político Miguel Ranchal, que, aunque originario de Pozoblanco, fue líder del sindicato minero y alcalde socialista de la localidad durante la mayor parte de este periodo. Su arrolladora personalidad eclipsa a otros personajes de la época y le convierte en protagonista absoluto de los hechos que ocurrieron en Villanueva durante estos años. Así lo ha visto también Julio, que le dedica una atención preferente (y, en muchos casos, exclusiva) en su obra y ofrece una visión del personaje interpretada bajo el punto de vista que más interesa al autor, pero que no agota la poliédrica personalidad del líder obrero. De hecho, a modo de síntesis, podría decirse que Julio se complace en ofrecer una visión negativa de la gestión de Ranchal, insistiendo casi exclusivamente en sus deficiencias y errores y dejando a un lado la interpretación de su estimable tarea como dirigente sindical que, en una época convulsa, se enfrentó desde su irrelevancia a una poderosa empresa internacional.

Julio culpa a Ranchal de casi todos los males que aquejaron a la sociedad villaduqueña durante unos años de grave crisis en toda España, pero que en esta localidad se vieron agravados por el agotamiento de los filones de la cuenca y el cierre de algunas minas. En lugar de destacar los intentos del alcalde por atender a una situación de desempleo claramente desbordada e inasumible para una administración local, le censura repetidamente la obligación de alojamiento impuesta a los propietarios agrícolas, describiendo una y otra vez a Ranchal como enfrentado al "pueblo" de Villanueva en su toma de decisiones y presentando en términos de igualdad el enfrentamiento entre el alcalde de un pueblo remoto perdido de la Andalucía rural y una empresa multinacional como la Sociedad Minero y Metalúrgica Peñarroya (SMMP), con sede en París. A partir del relato de Julio, a veces da la sensación de que las políticas de Ranchal, a quien se describe como un sindicalista empujado exclusivamente por su ambición política, forzaban a la SMMP a actuar de una determinada manera y parecen hacerlo responsable de la ruina que el cierre de los pozos (que, obviamente, atendía a meros intereses económicos de la empresa) significó para la localidad. Por el contrario, apenas se realiza un ligera mención a pie de página al viaje que emprendió Ranchal a París para intentar convencer a los propietarios de la SMMP de la necesidad de mantener la actividad minera en Villanueva, empresa que se antoja épica en las circunstancias de la época y que describe muy gráficamente hasta dónde estaba dispuesto a llegar el alcalde socialista para defender los intereses de su pueblo. Tampoco se hace referencia a la dimensión literaria de la figura de Ranchal, que escribió varios libros entre los que se cuenta Huellas del dolor (1935), una colección de relatos hiperrealistas en los que el autor expone su pensamiento social y humanitario.

La obra de Julio López, por tanto, supone una relevante contribución al conocimiento del desarrollo de la República y la Guerra Civil en Villanueva del Duque y, por extensión, en Los Pedroches, que se convertirá en obra de referencia por sus aportaciones documentales y sus testimonios y que resulta ya de consulta obligada para cualquier estudio posterior sobre el tema que quiera realizarse. Significa, sin duda, una destacada aportación que, sin embargo, no agota el tema, sino que, antes bien, lo abre a múltiples precisiones y rectificaciones (no solo en torno al tratamiento de la figura de Miguel Ranchal, sino también, y en sentido inverso, a la del gobernador Antonio Rodríguez de León, claramente disculpatorio). En este sentido, el libro de Julio cumple el cometido que le exigimos a cualquier obra con voluntad de explicación del pasado: que plantee hipótesis, que ofrezca visiones y perspectivas susceptibles de ser matizadas en futuras aportaciones, porque así, mediante la discusión, se construye la historia de nuestros pueblos, paso a paso, sin cerrar la puerta a nuevas interpretaciones fundamentadas que están por venir.

3 comentarios :

Anónimo | domingo, abril 24, 2016 8:53:00 p. m.

Poco puede aportar al conocimiento general un libro cuando se limita a un ámbito geográfico tan reducido como es un pequeño municipio. Nada distinto habrá sido la evolución de los acontecimientos que se desarrollaron en Villanueva al del resto de los municipios de la comarca. De todas formas bienvenido sea ya que debemos felicitarnos por cada libro que salga de las imprentas. En lo que no estoy de acuerdo es en la introducción del editor del foro al calificar la segunda república como uno de los periodos mas conflictivos y polémicos de la historia reciente de nuestros pueblos. ¿realmente en nuestros pueblos se produjo algún conflicto real significativo digno de mención durante la segunda república?. Si es así, díganos donde documentarnos. Lo que se introdujo durante la segunda república en nuestra comarca y en toda España fue el mejor sistema educativo público de toda Europa. Y eso lo sabe Vd., como profesional de la enseñanza que es. Obviamente desconocemos cual hubiera sido el resultado de esta medida en las siguientes generaciones por el golpe de estado criminal de los elementos fascistas. Pero viendo donde estamos seguro que no hubiéramos saliendo perdiendo.

Anónimo | lunes, abril 25, 2016 3:40:00 p. m.

He leído el Libro de Julio y para entenderlo hay que echarle horas, dias e incluso la semana, no vale una lectura rápida. Es un libro que se presento el año pasado desde entonces esta a la venta, si no lo ha comprado antes es por no querer o por poner escusas de la dificultad de sacar una posicion en el libro, mas que nada por ser este un libro que deja al lector la interpretación. Para nada se posiciona el autor.
Lo que más se nota en este articulo es la intención que tiene de sacar de donde no hay, la verdad es sólo una y parece ser por la documentación que se aporta en el libro que se basa en "La verdad" en La realidad". Un saludo

Anónimo | martes, abril 26, 2016 9:57:00 a. m.

En desacuerdo con el comentario anterior. La verdad no es solo una y es difícil encontrar cual es. La realidad si es una e inequívoca.
Ejemplo.: dentro de pocos dias iremos a nuevas elecciones. Si dentro de 70 años analizamos este periodo y nos documentamos en artículos de prensa de derechas la conclusión que sacaremos es que el PSOE no aceptó su derrota en las elecciones y quiso formar gobierno habiendo sido derrotado en las urnas desbancando al legítimo ganador de las elecciones. ¿es eso verdad?. Si nos documentamos con prensa de izquierdas se dirá que el partido ganador de las elecciones no hizo ningún movimiento para formar gobierno ¿es eso verdad?.
Si dentro de 70 años se analiza la corrupción política del partido del PP y nos basamos en documentos de prensa ¿Cuál será la verdad? ¿Qué conclusión sacaremos?
Y la verdad ¿será la que dicten las sentencias judiciales? Sabemos que eso tampoco es cierto.
Sobre el alcalde Ranchal. La realidad es que murió de forma violenta. ¿Pero cual es la verdad?
Podemos decir que Ranchal fue asesinado por las huestes fascistas, podemos decir que Ranchal fue ajusticiado. No lo sabemos. Lo que si sabemos es que murió violentamente.
Por eso la historia hay que dejarla para los historiadores que son los que tienen base científica para el análisis de los hechos y pueden llegar a conclusiones que nos acercan lo máximo posible a la realidad.

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