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La mujer decorativa


Andy Warhol: "Marilyn serie" (1967).

Los carteles de feria son una de nuestras serpientes de verano favoritas. Cada año salen a relucir ejemplares impresos que se parecen sospechosamente a otros ya editados y a ellos nos hemos referido en entradas como esta, esta, esta, esta y esta. La polémica ha llegado este año con el cartel anunciador de la feria de San Agustín de Hinojosa del Duque, una obra del ecijano Juan Francisco Castro Fernández que guarda grandes parecidos formales, técnicos y de contenido con el cartel anunciador de la feria de Constantina del año pasado, del mismo autor. Las redes sociales han denunciado este hecho acusando al autor -a mi entender, infundadamente- de "plagio" o de "fraude". Al parecer, Castro es un habitual participante en los certámenes que convocan los ayuntamientos para elegir sus carteles feriales y la confirmación de que sus diseños gustan a los jurados reside en el hecho de que el autor acumula ya 58 premios.



Sin embargo, acusar a un autor de falta de imaginación por repetir en sus diseños determinados motivos o técnicas carece de sentido desde que Andy Warhol triturara el concepto de originalidad con sus series sobre Marilyn Monroe apenas diferenciadas por ligeros cambios del color. Por lo demás, la estampa de la flamenca acompañada de la torre de la iglesia local es tan consustancial a los carteles de feria de los pueblos que quizás estemos llegando al final de la hipotética finitud de combinaciones posibles.

Realmente, ¿hay grandes diferencias, por ejemplo, entre el denostado cartel de la feria de Hinojosa y el de Belalcázar de este año, aunque presenten técnicas tan diferentes? Y para no insistir más: echen un vistazo a esta colección de carteles de feria y decidan hasta qué punto existe originalidad en este ramo.

Precisamente lo que más me ha sorprendido en esta polémica es que nadie haya destacado el componente sexista que domina en todas estas muestras y que siga contemplándose normal la presencia de la mujer como objeto decorativo en los carteles de feria como única propuesta viable. Ya en otra ocasión señalamos que este hábito constituye una manifestación flagrante de micromachismo. Y todo parece indicar que no va a menos, sino a más. Las administraciones locales tienen ahí una importante labor que realizar en sus políticas de género.

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