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Bajo una fría lluvia y en silencio


Participantes en el homenaje a Florián Andújar, ayer en Torrecampo [Foto: Crónica de Torrecampo].

"¿Quién podría decir que murieron en vano?", proclama uno de los versos del poema de José Ángel Valente que da noticia de los enterrados en el cementerio de Morette-Glières. Su muerte ha servido, setenta años después, para dar una nueva lección de supervivencia. Quien quiso prohibir la realización de un acto de homenaje, para borrar así un nombre y su memoria, ha terminado consolidando un lugar de peregrinación. Porque ese pequeño punto, un jardín frente a la residencia de ancianos de la localidad, se ha convertido ya en doble símbolo de la resistencia: la resistencia de Florián Andújar frente al nazismo, que le llevó a la muerte en 1944, y la resistencia actual frente a los intentos modernos de acallar el recuerdo de la historia. Torrecampo es ya una metáfora de la lucha que durante décadas mantienen muchas personas por conseguir que no se borre interesadamente un pasado del que todavía nos quedan muchas lecciones por aprender.

Bajo un fría lluvia, entre canciones de Labordeta y Violeta Parra y el fondo sonoro del himno de la resistencia francesa contra el nazismo en la voz de Yves Montand, medio centenar de personas, muchas venidas de otros pueblos, se dieron cita ayer en Torrecampo para realizar a título particular el homenaje a Florián Andújar que el Ayuntamiento no se atrevió, por miedo, a celebrar de modo institucional. Es muy duro escribirlo, pero así fue. Bajo la fría lluvia, mientras la chilena cantaba aquello de "miren cómo nos hablan de libertad, cuando de ella nos privan en realidad", la comitiva, en silencio, encabezada por los promotores del acto que no pudo ser, hizo el recorrido desde la Fuente Borriquera hasta la del proyecto del homenaje y allí se detuvieron unos momentos. Como se hace cada año en Francia el cuarto sábado de marzo, Juan José Pérez Zarco leyó el poema de José Ángel Valente titulado “Cementerio de Morette-Glières, 1944”, donde se recoge para la historia el nombre del fallecido y de su pueblo:


Juan José Pérez Zarco lee el poema de José Ángel Valente [Extraído de un video de 17 pueblos].

Mientras, la lluvia continuaba y los vecinos de Torrecampo seguían en sus casas, con las puertas cerradas, ajenos a todo, o quizás no tanto.


3 comentarios :

Anónimo | lunes, marzo 27, 2017 5:45:00 p. m.

Ante las noticias que figuran en la diversa prensa sobre el homenaje a Florian se hace necesario un relato veraz e imparcial de lo que sucedió: El sábado pasado un grupo de izquierdistas entre los que figuraban socialistas, comunistas, republicanos y posiblemente algún peligroso radical se reunieron en Torrecampo con la excusa de ofrecer un homenaje a cierto vecino de la localidad que murió en Francia hace muchísimos años. Ese era el pretexto, pero a este cronista le consta que lo que pretendían era subvertir el orden constitucional e instaurar una dictadura Chavista-Bolivariana.
Nuestra autoridad municipal que en un principio fue abducida por la poderosa y peligrosa propaganda pro iraní, salió del trance gracias a la intervención de la divina providencia e impasible en el ademán permaneció alerta junto al somatén al grito de prietas las filas, por lo que pudiera ocurrir, ya sabéis, con las iglesias y cosas así.
Torrecampo se vuelve a afianzar como una unidad de destino en lo universal, no se ha dejado influir por las ideas populistas Venezolanas. Los vecinos permanecieron encerrados en sus casas implorando amparo al Sagrado Corazón de Jesús. Esta actitud tan heroica se tomó siguiendo las instrucciones de la autoridad civil ante el temor de que se produjeran actos vandálicos y de pillaje. Los vecinos de Torrecampo han dado ejemplo permaneciendo en silencio, por lo que esta fecha permanecerá imborrable en el calendario histórico de la localidad como una gesta digna de los grandes adalides invencibles de nuestra patria. En fin, la actitud del pueblo no se si es para reir o llorar.

Anónimo | martes, marzo 28, 2017 12:03:00 a. m.

Algún día podré decir que yo estuve allí. Fué entrañable, fué solidario, fué intimo y sobre todo fué NECESARIO.

Anónimo | martes, marzo 28, 2017 12:26:00 p. m.

Aunque el primer comentarista se divierte, creo que él solito, haciendo esa irónica crónica sobre lo sucedido en Torrecampo pienso que aquí las bromas sobran. Cierto que no vamos a estar todo el día llorando ni quejándonos pero los hechos aconsejan reflexionar y no tomarse las cosas a la ligera. Los acontecimientos pasan por nuestro lado y ni nos inmutan siquiera. Malo, malo. En Torrecampo las cosas no debieron quedar como quedaron. Esperaba algo más de la izquierda.

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