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Juan Perro pide la palabra


Juan Perro anoche en Pozoblanco.

Dentro del programa "Tenemos la palabra", un ciclo de encuentros temáticos entre músicos y poetas que la Delegación de Cultura de la Diputación de Córdoba está llevando por varios municipios de la provincia, recalaron ayer en la Casa del Pozo Viejo de Pozoblanco Santiago Auserón y Erika Martínez. El acto fue una mezcla de charla-coloquio con un pequeño recital de poesía y canciones a los postres.

La mayoría de los que ayer acudimos al encuentro íbamos tras las huellas de Juan Perro, el alter ego de aquel jovenzuelo sensual y chulo que se educó en la escuela de calor por los años ochenta, cuando entonces. Y, digámoslo claro, íbamos para escucharlo cantar, no hablar, aunque el hecho de que la entrada costara tan solo un euro hacía sospechar que aquello era otra cosa. Auserón se reveló como un doctor en filosofía de verbo fácil, algo engolado, dispuesto a alargar el discurso y cercano en ocasiones a la charlatanería, o quizás a un monologuista del Club de la Comedia. Junto a la cordial poeta Erika Martínez (ambos totalmente de negro, aunque ella se permitió la alegría de unos esperanzadores zapatos azules), hablaron del papel de la poesía en la sociedad actual, de la educación, de la música y de filosofía, de Sócrates y Platón, de San Juan de la Cruz. El coloquio con el público se deslizó por tópicos manidos sin demasiado interés, en un ejercicio intelectualmente poco útil de reafirmación en las propias ideas de cada uno, sin ninguna confrontación dialéctica ni asomo de disidencia en el debate, a pesar de que Erika había señalado poco antes la necesidad de la poesía como arma perturbadora y transformadora de las creencias personales. Será por eso que Auserón confesó que, siendo él mismo en otro tiempo más tendente al extremismo, había llegado ahora a la conclusión de que la solución para los seculares problemas de nuestro país habría de llegar de la mano de un acuerdo posible entre "la España católica y la España republicana".

Erika Martínez, sabiendo que todos esperaban al otro, recitó voluntariosamente algunos de sus versos (de genealogías, abuelas y amantes verticales) y luego llegó el turno del Perro, que liquidó su actuación con media docena de canciones precedidas de amplísimas introducciones rayando el delirio, diríase que lisérgico, sobre su encuentro imposible con Louis Armstrong en algún suburbio de Nueva Orleans o sus oraciones laicas junto a la tumba de Góngora en el mismísimo muro del mihrab de la Mezquita de Córdoba, y así. "Río negro", "Luz de mis huesos", "Agua de limón", "A morir amores", "Pies en el barro" y "Fonda de Dolores" son las canciones que interpretó, con la complicidad del público que llenaba el pequeño recinto y que quedó con ganas de más, a decir de los aplausos. Luego, el personal miró de soslayo, fuese y no hubo más.


Santiago Auserón y Erika Martínez saludan al finalizar el acto.

3 comentarios :

Anónimo | sábado, junio 10, 2017 3:57:00 p. m.

Eso pasa por confundir cultura con pseudocultura y por sobrevalorar a los poetas.
Diputaciones y poetas... Poesía y dinero público... Vomitivo.

Anónimo | domingo, junio 11, 2017 11:45:00 a. m.

O porque no habrán cobrado mucho. Hoy a los poetas o no le dan nada o le pagan sólo la gasolina. Pero este hombre no es un poeta. Si hubiese sido un poeta hubiera estado leyendo versos hora y media. Pero la garganta, como es sabido, para que funcione bien, hay que engrasarla.

Anónimo | lunes, junio 12, 2017 8:37:00 a. m.

Vamos a ver si sabemos de lo que estamos hablando. Santiago Auserón es un intelectual de reconocido prestigio. Además es uno de los mejores músicos que ha dado España en la música pop. Ahora, si lo que queréis es que os cante las canciones de éxito de Radio Futura lamento deciros que habéis llegado tarde al evento.

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