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Historia de una encina (y 2)


Detalle de las raíces de la encina del Guadamatilla, en enero de 2004 (Foto: Dani).

Sin embargo, pronto comenzaron a llegar las malas noticias. A partir de las fotografías que pudimos reunir, un técnico forestal de la zona nos hizo ver que resultaba imposible que la encina del Guadamatilla se hubiera salvado, pues el escayolado consiste precisamente en proteger el sistema radicular con tierra incluida y la escayola sería como el envase de todo el sistema de raíces, especialmente de las pequeñas, pero, tal como se aprecia en la foto, el sistema de arranque utilizado no deja posibilidades ningunas de salvación.

Por su parte, Alfonso Santos, ingeniero ambiental natural de Alcaracejos, que trabaja en Granada y con el que contactó Javier, coincidió en el dictamen. Según su criterio, la encina no parecía haber sido arrancada pensando en su trasplante, puesto que los "ejecutores" no se preocuparon de conservar las raices del cepellón y, además, la tala no fue la correcta. En su opinión, la encina fue arrancada para eliminarla y su destino fueron las trituradoras de desbroce. Y, tras estudiar las fotografías y las coordenadas de la encina, determinó que el ejemplar se encontraba en condiciones para haber podido seguir viviendo durante muchos años.

Finalmente, llegó la respuesta de la Consejería de Medio Ambiente, fría como una navaja en la madrugada:
En relación a su consulta, tras ponernos en contacto con el técnico competente en la materia, le indicamos que, lamentablemente, la encina del puente del Guadamatilla no ha sido recuperada, ya que cuando los técnicos llegaron al lugar, ésta se encontraba en estado de podredumbre, con el tronco hueco y afectada por una plaga de insectos perforadores de la madera.

Tras el dictamen brotan las preguntas, como un torrente y sin puntos de separación. ¿Por qué se arrancó la encina, si no se tenía la intención de conservarla? ¿Por qué se arrancó, siendo poco probable que las aguas del pantano inunden la zona donde se encontraba? ¿Quién autorizó el arranque y en base a qué informes técnicos, conforme a qué criterios? ¿Por qué, una vez arrancada, se dejó morir en lenta tortura? ¿A quién hay que exigirle responsabilidades? ¿O acaso dejar morir a una encina de 500 años no implica ninguna responsabilidad que haya que depurar? ¿Siguen ejerciendo los técnicos que lo permitieron? ¿Han realizado alguna acción de protesta ante este atentado los ayuntamientos de Hinojosa del Duque y El Viso?...

Recuperación de encinas del embalse de La Colada (Foto: Hidroguadiana).

Aún no hemos podido encontrar el estudio de impacto ambiental de las obras de la presa de La Colada, en la que habrían de detallarse las actuaciones de obligada ejecución en esa materia y, por tanto, no hemos podido comprobar si se hacía alguna referencia a estas encinas centenarias y su tratamiento. En la declaración de impacto ambiental del Ministerio de Medio Ambiente (1999) tan sólo se alude vagamente a la "afección al encinar adehesado", sin especificar las medidas compensatorias. En documentación proporcionada por Hidroguadiana se habla de la "recuperación de 1.780 encinas, que han sido trasladadas desde el lugar del embalse, previo cepellonado y escayolado, para su posterior trasplante", pero de las fotografías que se acompañan se deduce que la actuaciones se ciñeron exclusivamente a chaparros jóvenes de escaso porte [Ver documento de Hidroguadiana sobre la presa de La Colada].



Algunos pensarán que, bueno, total, una encina, qué más da habiendo tantas. Pero ya dije que el valor del hecho radica en su simbolismo y en la enseñanza brechtiana de que no hay que esperar a que vengan a por mí para reaccionar. Una encina de 500 años es un monumento natural inmenso, un prodigio de sabiduría, una formación perfecta de la naturaleza a través de los siglos y su destrucción debería ser tan sentida y denunciada como si se hubiera derruido la Catedral de la Sierra: derribada para nada, porque sí, por capricho o incompetencia. No da igual. No es un árbol más. Es nuestro árbol, el que nos identifica y nos individualiza, el que nos dota de una personalidad diferente y diferenciadora. El árbol al que han adorado nuestros antepasados, al que han protegido con leyes que estremece leer en la distancia, al que han mimado como a un padre que les dió la vida, como a un hijo que habría de sobrevivirles. Una encina, cualquier encina de 500 años, esa encina del Guadamatilla, constituye la esencia de Los Pedroches y no hay ninguna razón, ni siquiera la construcción de un pantano, que justifique su arranque y su destrucción. Porque en sus troncos, doloridos por los nudos amargos de Serrat, está toda nuestra historia y la muerte de esta encina nos enfrenta pesadamente a un destino que no complace, a un futuro que hubiéramos deseado de otro modo.


A una encina verde. Joan Manuel Serrat (1978)

14 comentarios :

Anónimo | jueves, mayo 15, 2008 8:38:00 a. m.

Parece increible que haya pasado esto sin que nadie haya hecho nada.

Jesus García | jueves, mayo 15, 2008 8:51:00 a. m.

¡¡Pero bueno!! ¿¿y los alcaldes y presidente de Mancomunidad?? ¿¿no chillan?? Como de costumbre en su sillón con el culo bien pegado para que nadie se lo quite y de protestar nada de nada , no vaya a ser que nuestro Presidente Chaves se enoje.Muchos hemos echado de menos que se haya manifestado de alguna manera la Asociación Guadamatilla, ¿existe?

Anónimo | jueves, mayo 15, 2008 11:22:00 a. m.

Si la encina del Guadamatilla tenía 500 años ya existía antes del descubrimiento de América. Hoy veneramos muchos monumentos que tienen menos antigüedad. Y una encina no es un monumento cualquiera: es un ser vivo como nosotros, que crece, se alimenta, respira. Una encina es una hermana nuestra, una hija de Los Pedroches que nos iba a sobrevivir y a la que, por falta de sensibilidad y cariño, se la ha quitado de enmedio. Una barbaridad. Pero una barbaridad para todos aquellos que aman nuestros campos y nuestra herencia vegetal. Para los que sólo ven en ella un estorbo, como ya se ha dicho, una encina más. ¿Cómo no se abochornaron, cómo no entendieron el crimen que estaban cometiendo cuando la arrancaban? Y cuando la vieron sobre el suelo, con todas sus viejas raíces al aire ¿tampoco sintieron nada? ¿No se quejaba la encina? Seguro que si hubiese estado allí, en ese momento, la anciana que lloraba cuando se encontró con su desaparición hubiese percibido su llanto. Esto parece poesía. Puede ser. Pero, si alguien se empeña, a los que ejecutaron sin juicio nuestro árbol o a los que la mandaron ejecutar les pueden, todavía, salir a la cara los colores de la falta de civismo, de sentimientos y de vergüenza.

Luis | jueves, mayo 15, 2008 12:09:00 p. m.

Terrible el suceso y preciosa la canción de Serrat.

Dani | jueves, mayo 15, 2008 2:39:00 p. m.

Primero, la asociación Guadamatilla existe, pero la encina se arrancó sin anuncio previo, solo pudimos hacer de testigos mudos de este atentado.
Sobre los responsables, habría que señalar en dos direcciones, primero a Hidroguadiana por menospreciar el valor de esta encina y considerar que estaba en zona inundable cuando no es cierto, saltándose a la torera todos los Informes de Impacto Medioambiental (que si se hubieran seguido estrictamente seguro que la encina viviría en estos momentos); y segundo, hay que señalar a la Consejería de Medio Ambiente, por tener escaso cuidado hacía nuestra flora más privilegiada, hacía los árboles singulares de nuestra geografía, mostrando escaso celo y poca competencia dando permisos como quien reparte rosquillas, aún sin ir a ver los ejemplares afectados.
De ambos organismos debieran de depurarse responsabilidades, pero claro si éstas no son exigidas desde los organismos pertinentes dudo que corrijan estas nefastas actuaciones en el futuro, se deberían de exigir, al menos, desde la Mancomunidad de Municipios, que tiene muy a gala lucir en su logotipo una esbelta encina, que bien podría haber sido nuestra encina del Guadamatilla.

Anónimo | jueves, mayo 15, 2008 4:33:00 p. m.

Alguien tiene que responder: los Ayuntamientos afectados porque no se han preocupado de hacer respetar las medidas protectoras; a la Mancomunidad de Municipios, al Seprona (que tantas cosas ve); y, sobre todo, a la Consejería de Medioambiente, que en esa época dirigía Fuensanta Coves y a la empresa que la arancó, Hidroguadiana, que fue quien ejecutó la tropelía. Responsables hay muchos donde buscar.
Guadamatila debería liderar una protesta en toda regla y así, a lo mejor, alguien se lo piensa antes de cometer delitos.
Es increíble que ésto haya sucedido cuando hay que tener permisos en regla para arrancar encinas muertas porque si no se tienen, te puede caer una multa importante.

Anónimo | jueves, mayo 15, 2008 6:09:00 p. m.

Si la encina la arrancaron a pico y pala està claro que no ha sido Macomunidad.

paquito el chocolatero | jueves, mayo 15, 2008 10:59:00 p. m.

Antonio ya que te has puesto, hay que llegar hasta el final, averiguar con nombres y apellidos quienes fueron los responsables, de este exacrable crimen, y si se pude, que paguen por ello.

Anónimo | viernes, mayo 16, 2008 12:56:00 a. m.

"...que tus contornos te quieran
que te respete la muerte..."

ninguna de las dos se cumplió en esta ocasión.

Jesus García | viernes, mayo 16, 2008 8:57:00 a. m.

Dani no sé si eres mienbro de la Asociación para la defensa del medio de Los Pedroches "Guadamatilla" o solamente has salido en su defensa pero la cosa está bien clara no ha habido una denuncia ni una pronunciación al respecto de la encina por parte de esta asociación.Cuatro años de silencio es una eternidad para un atentado al medio de Los Pedroches y ese atropello ataca la misma raiz e ideal de la Asociación Guadamatilla actuando esta , como Dani dice, de testigo mudo.
Si la finalidad de esta asociación es darse paseitos por el campo y enseñar a niños y profesores el gran valor de medio natural de Los Pedroches me parece perfecto , pero que no se llame asociacion para la defensa del medio de Los Pedroches.

Anónimo | viernes, mayo 16, 2008 9:11:00 a. m.

Yo no soy de la asociación aunque me gustaria serlo, pero la estas aspectos medioambientales nos atañen a todos, ya que como alguien que ahora mismo no recuerdo dijo: "Solo cuando se tale el ultimo árbol, cuando se seque el ultimo rió y cuando se pesque el ultimo pez...solo entonces, nos daremos cuenta de que el dinero no se puede comer".

Dani | viernes, mayo 16, 2008 12:29:00 p. m.

Por alusiones, sí, soy de la asociación Guadamatilla y realmente pensando ahora no sé si se hizo un escrito manifestando disconformidad por este hecho.
Lo que ocurre actualmente en la asociación es que no hay mucha gente para llevar los proyectos adelante, tampoco tenemos tiempo en exceso (claro, como en todas las asociaciones). En cuanto a los paseítos por el campo son los que han dado el mayor número de asociados que Guadamatilla ha tenido nunca, más de 100. Pero se necesita gente comprometida que se involucre en proyectos y que encabece protestas cuando sea necesario. Ideas no faltan, solo gente y tiempo.
Guadamatilla no está cerrada para nadie y todo aquel que quiera será bien recibido, más aún si tiene ganas de trabajar o solo le interesa la naturaleza de nuestra comarca.

Javier Latorre | sábado, mayo 17, 2008 12:23:00 p. m.

Dani ,es verdad, hicisteis un boletín informativo denunciando este hecho y otros.Ahí está: http://pedroches.com/guadamatilla/guadamatilla/pdf/jaramagoprimertrimestre04.pdf
Jesus García, hacer rutas de senderismo por la dehesa de Los Pedroches y enseñar el valor de nuestro medio es una acción preventiva bastante eficaz. Si los responsables de arrancar la encina hubieran participado en uno de esos "paseitos" , es probable que la encina estuviese ahora en pie.Gracias a personas como Dani muchos se lo piensan antes de atentar contra el medio natural de Los Pedroches.

Dani | domingo, mayo 18, 2008 5:42:00 p. m.

Gracias Javier, por refrescarnos la memoria, el enlace al boletín Jaramago para que todos lo puedan leer.

Para mi es imperdonable, ya que era yo el que editaba el Jaramago, aunque el autor del texto es Pedro López.

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