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La Virgen de Luna y el futuro que nos aguarda


Un niño tapa sus oídos ante los disparos de los escopeteros

La gente lo comentaba al paso de la imagen: "Anda, ya no lleva la lecherita", "El Niño ya no lleva la lecherita". Mientras estuvo en exposición dentro de la ermita, el Niño de la Virgen de Luna lució esta mañana una pequeña lechera, a escala del infante, con el logotipo de la campaña "Salvemos al sector lácteo". Sin embargo, segundos antes de que la imagen saliera del santuario para ser llevada a Pozoblanco a través de la dehesa, rica en explotaciones ganaderas, se produjo un incidente por el cual el objeto fue retirado de la sagrada imagen y alguien terminó llorando, quizás por el convencimiento de que la dura realidad seguirá intacta cuando se calmen la emoción y los sentimientos del climax ritual. Fuera, ajenos al momento, se escuchaban los atronadores disparos de los escopeteros y el griterío del gentío que aguardaba la aparición de la imagen, mientras la campana que había repiqueteado sin descanso durante toda la jornada ya guardaba silencio. El olor a pólvora se mezcla con el de excrementos de caballo y el revolotear de la bandera de la hermandad se funde en el colorido de los puestos feriales. Hará falta esperar todavía un buen rato, para que, abandonada atrás la multitud, que comienza a recoger los aperos romeros, la comitiva penitente se funda ya plenamente con el encinar y los cofrades severamente enlutados recobren su significado y las cigüeñas reverencien la imagen al pasar. Restan cuatro horas de camino antes de llegar al pueblo, cuatro horas en la soledad furiosa de las encinas, con tiempo suficiente para pensar en en el futuro que aguarda a esta tierra más allá de los ritos y sus significados, en el povenir incierto que nos amenaza y en el desconsuelo de una mujer que llora enfebrecida en el interior de la ermita, cuando ya la imagen no está, ni se oyen los disparos de los escopeteros ni nadie se acerca curioso a romper con el grito insolente de una campana el silencio infinito que reina en el mar eterno de Los Pedroches.


El Niño porta una pequeña lechera con el logotipo de la campaña "Salvemos al sector lácteo".


Un responsable de la hermandad retira el objeto momentos antes de salir la imagen camino de Pozoblanco.


Miles de fotografías se han tomado esta mañana de la Virgen de Luna.


Cientos de romeros asisten a la salida de la imagen del santuario.


Los cofrades preparan sus armas para los disparos.

2 comentarios :

Anónimo | viernes, febrero 08, 2013 9:29:00 a. m.

Me ha dicho un pajarito que la camarera de la Virgen se negó a cambiarle la ropa para la procesión del lunes.
El motivo aparente esta recogido en la tercera foto de este post.
Ruego confirmación.

Devoto | domingo, febrero 10, 2013 4:09:00 p. m.

así es, la camarera de la Virgen dijo que si se le quitaba la lecherita al niño no cambiaría a la Virgen para la procesión del lunes, que como es tradición la Virgen de Luna luce sus mejores ajuares. y efectivamente esto fue lo que paso...En mi opinión pienso que la Virgen no debe mezclarse en estos asuntos y por supuesto no tiene culpa y no es de recibo que el día que visita a su pueblo no estuviera como lo que es, la reina de Pozoblanco. Me parece una desvergüenza que se juegue con una imagen que representa a la Virgen y que es la devoción de este pueblo. No es motivo, señora camarera(y ayudantes)este, para que nuestra Virgen pague sus orgullos, no es motivo...

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