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Las fiestas populares llevan a Córdoba la tradición y el folklore de Los Pedroches


Todos los participantes anoche en el encuentro cultural en la Diputación de Córdoba. [Fotos: Agustín Merino]

Con un salón de actos al completo, más de doscientas personas, tuvo lugar ayer en la Diputación de Córdoba el IV Encuentro de la Casa del Valle de Los Pedroches en la capital provincial, dedicado en esta ocasión a las fiestas populares y su folklore. Yo mismo actué como ponente y el grupo Jara y Granito pusieron la ilustración musical con la brillantez que acostumbran. Dolores Sánchez, en nombre de la Diputación, y Juan Díaz, en el de la Mancomunidad de Los Pedroches, asumieron la representación institucional, mientras que Juan Emilio García representó a la Casa en su calidad de presidente.


Paco Tébar, de Jara y Granito, Juan Emilio García, Dolores Sánchez y Juan Díaz.

Numerosas personalidades del mundo de la cultura y la política acudieron también al encuentro, como los escritores Rafael Mir Jordano, Carmelo Casaño, Juana Castro, Pedro Tébar o María Antonia Rodríguez; el presidente de la Asociación Cordobesa de Cronistas Oficiales, Juan Gregorio Nevado, y otros compañeros cronistas; representantes institucionales como Luis Martín, teniente de alcalde del Ayuntamiento de Córdoba, María Jesús Botella, concejala y vicepresidenta segunda de la Diputación, y Pilar Gracia, diputada de recursos humanos.


Representantes del mundo de la cultura que acudieron al encuentro.


Concejales y diputados: de izquierda a derecha, Luis Martín, Pilar Gracia y María Jesús Botella.

Tras los saludos institucionales, comencé mi ponencia aludiendo someramente a las circunstancias geo-históricas que han condicionado la cultura popular de Los Pedroches, como su posición geográfica de tierra de frontera y su condición de lugar de paso obligado en las comunicaciones antiguas entre la Meseta y Andalucía Occidental. Entre las características propias de las fiestas comarcales, destaqué su función como elementos de identificación de la comunidad y el componente naturalista que subyace en casi todas ellas. Después, hice un recorrido somero por las principales fiestas populares de Los Pedroches, deteniéndome ligeramente en algunas como especialmente representativas (las cencerradas, la candelaria, el carnaval, la Semana Santa, las cruces -especialmente las de Añora-, las romerías marianas -destacando la singularidad de los cultos supracomunales, como la Virgen de Luna, Guía y Cruces-, el culto a los santos, las ferias patronales -con particular mención a las vaquillas de Santa Ana y los piostros de Pedroche-, las representaciones teatrales navideñas y los rituales de Ánimas), todo ello ilustrado con imágenes -y algunos sonidos- de las celebraciones a las que me iba refiriendo. Finalmente, aporté unas conclusiones sobre la necesidad de salvaguardar estas muestras relevantes de nuestro patrimonio cultural inmaterial y señalé algunos de los riesgos que acechan a la integridad de estos ritos ancestrales, de lo que reproduzco un extracto:

La comarca de Los Pedroches, por sus condicionantes geográficos e históricos, ha sabido conservar un rico patrimonio festivo y folclórico que debe ser protegido y salvaguardado para futuras generaciones como parte principalísima de nuestra herencia cultural inmaterial, como testimonio de nuestras formas de ser, sentir y relacionarnos con los demás, con nosotros mismos y con un sentido trascendente de la existencia.

El mantenimiento de estas tradiciones se ve condicionado por numerosos factores externos e internos que ponen en peligro no solo la integridad formal de los ritos sino el propio sentido esencial que los justifica.

- Excesivo intervencionismo de las administraciones, de las autoridades públicas, que muchas veces con la intención de proteger la fiesta acaba constriñéndola e impidiendo su evolución natural, al marcarle unas pautas contradictorias con su auténtica naturaleza. Otras veces una utilización política del rito modifica su propósito originario y convierte la celebración en una representación ajena a los fundamentos que la originaron, como ocurre con el Carnaval.

- También los intereses comerciales pueden distorsionar la autenticidad de algunas celebraciones, siendo especialmente peligroso el acomodo a los dictados del turismo rural, un agente de desarrollo territorial que puede actuar negativamente sobre la tradición. El turista acude a los pueblos esperando encontrar una imagen predeterminada del fenómeno festivo y la presión económica puede llevar a modificar los rituales para adaptarse a las exigencias del visitante (cambio de fiestas a fines de semana, establecimiento de chiringuitos y barras de bar donde nunca los hubo, castillos de aire, puestos de venta de todo tipo de artículos en romerías, que convierten una experiencia de comunión con la naturaleza en un mercadillo urbano).

- Globalización y mimetismo, que hace que casi todas las fiestas parezcan la misma por influencias recibidas, fundamentalmente, a través de los medios de comunicación.

- Descontextualización social y cultural. La mayoría de las fiestas responden en su origen a unas condiciones sociales y económicas que en la mayoría de los casos han desaparecido en la actualidad, por lo que los rituales no responden ya a necesidades primarias sino que se trata meramente de representaciones simbólicas evocadoras del pasado y la tradición (las ferias ya no son mercados de ganado; muchas fiestas religiosas ya no están acordes con el laicismo general de la sociedad actual).

Finalmente, las fiestas deben ser espacios de transmisión intergeneracional, donde los mayores traspasen sus conocimientos a los más jóvenes como modo de garantizar la supervivencia de la tradición. Si aislamos la población por edades, será imposible el intercambio de experiencias generacionales que es lo que ha permitido durante siglos el mantenimiento de unos ritos que identificaban a la población y el deseo de mantener esa identidad es lo que ha posibilitado su pervivencia en algunos casos desde las épocas de formación de las villas.


Jara y Granito durante su actuación.

Intercalando sus actuaciones en el desarrollo de mi exposición, el grupo de Villanueva de Córdoba Jara y Granito interpretó magistralmente varios temas del folklore comarcal, que llevaron al entusiasmado público asistente de la alegría contagiosa de jotas, corros y jerigonzas a la emoción contenida de los cantos de la cruz jarotes, las coplas de Ánimas o un precioso villancico noriego. Su actuación concluyó con la interpretación de su bellísima adaptación musical de un poema de Juana Castro ("Rosa del triste precio", del libro Cóncava mujer) incluida en su disco Pregones (2003).


Presentación del acto a cargo del vicepresidente de la Casa del Valle de Los Pedroches en Córdoba, Pedro Rico.


Mesa de intervinientes y grupo Jara y Granto en plena actuación.


Vista general del salón de actos.

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Otro momento de la actuación de Jara y Granito.

10 comentarios :

Anónimo | domingo, octubre 19, 2014 5:48:00 p. m.

La labor de difusión que haces de la cultura de Los Pedroches en general y de la de Añora en particular es impagable. Nos encantó el acto de anoche, Jara y Granito estuvieron fantásticos y el jamón también riquísimo.

Anónimo | domingo, octubre 19, 2014 7:35:00 p. m.

Propongo hablar en una mesa redonda (o alargada) sobre el intervencionismo de las administraciones en las tradiciones del pueblo (no me gusta el término 'popular'...). No veo justo simplificarlo en decir que es un peligro. Busca un grupo de personas y organízalo. ;)

Anónimo | domingo, octubre 19, 2014 9:03:00 p. m.

Me encanta leer que os gustó el jamón. Esta reflexión tan profunda enriquece el evento y el paladar de los asistentes. El año que viene acudo yo tambien a saborear dicho manjar. Espero que sea mas económico que el de la feria de Villanueva de Córdoba

Anónimo | domingo, octubre 19, 2014 11:28:00 p. m.

Enhorabuena a la directiva de la casa del valle de los Pedroches en Cordoba por el acto que organizo y al que tuvimos la suerte de asistir, a su ponente Antonio Merino Madrid que estuvo magnifico y al grupo Jara y Granito que nos deleito con su preciosa musica. Mejor imposible. Y ademas saboreando un platito de jamon de los Pedroches exquisito, con una cerveza una copa de vino y la buena compañia de paisanos y amigos. Lo dicho, me lo pase........ imaginarselo.

Anónimo | lunes, octubre 20, 2014 6:18:00 p. m.

Y de la mesa redonda (o alargada) la principal conclusión debería ser que la gente se olvidara de esas limosnas en forma de premiecillos que hoy se dan por parte de los Ayuntamientos "para que la fiesta siga". No se trata de que la fiesta siga sino de que no pierda su esencia. Es muy fácil retomar la esencia del Carnaval. Sólo se necesitan grupos o individuos que estén dispuestos a criticar de una forma alegre, cómica y seria, sin mucha grosería, las historias locales que haya ido dando el año. Resucitar las antiguas estudiantinas, murgas, disfraces originales etc. Pero no porque el Ayuntamiento te vaya a dar un premio. El Ayuntamiento lo que tiene que hacer en un día de Carnaval es callarse y que hable por una vez el pueblo. Y las hermandades de nuestras Vírgenes deberían ir un día a su Ayuntamiento y decirle al Alcalde que no es posible continuar con esa Feria que se monta alrededor de la ermita. Que nunca fue necesario un chiringuito para que una familia comiera sobre una manta en el campo. Y si esas familias que van con sus productos, sus chucherías, sus helados, su lechón frito y su cerveza etc. necesitan ganar un dinerillo, que les organicen una fiestecilla local donde puedan recoger lo que han perdido en la romería, que tampoco debe ser mucho. Porque una romería es sagrada y quien no lo entienda así que pregunte a sus abuelos. Nunca fue necesario que un Alcalde te regalase la leña que se quema en los candelorios. Nunca fue necesario que un Ayuntamiento premiase en metálico a la mejor cruz de mayo. Todo se recogía entre las vecinas. Y los hombres hacían rifas. Un grupo de aficionados al teatro se reunía durante el imvierno y ensayaba una pieza teatral que luego representaba ante su pueblo, cobraba la entrada y así tenía dinero para las telas y los escenarios. Pero si hoy un Ayuntamiento te cobra un alquiler para que puedas utilizar el Teatro municipal en beneficio del ocio del pueblo...Las cofradías semananteras, aunque muy reformadas y copionas, se mantienen con su propia personalidad, pagan sus cuotas, colocan sus sillas en el recorrido y aunque las instituciones no les dieran un duro sacarían sus imágenes a la calle. A veces se enfrentan a la misma autoridad eclesiástica por mantener esa distancia tan necesaria. ¿Necesitan los piostros que el Alcalde les subvencione el pienso de su caballo? Lo dicho: lo que vale cuesta.

Anónimo | lunes, octubre 20, 2014 7:05:00 p. m.

Ojo con las tradiciones de los pueblos que algunas pueden rayar en el maltrato a los animales como puede suceder con ciertos festejos taurinos populares. Y no hay que ser tan explicito con los platos de jamón y el vinito y cervecitas que os tomasteis supongo a costa de todos.

Anónimo | martes, octubre 21, 2014 12:14:00 a. m.

La casa del valle de los Pedroches en Cordoba tiene muchisimos socios y todos pagan su cuota y venden su taco de papeletas

Anónimo | martes, octubre 21, 2014 11:23:00 a. m.

Pues el jamón que se consume en este acto anual que se celebra en la Diputación fue siempre un regalo de una empresa jamonera de la comarca. Recuerdo que un año fue Belloterra y hubo más. Este año no se comentó nada por los organizadores pero Juan Emilio, que saca agua de las piedras, lo habrá arreglado de alguna manera. Duele mucho leer eso de "a costa de todos", que es una expresión muy socorrida. Cuando se organiza un acto como este, o cuando se monta una caseta en la Feria de Córdoba con el nombre de nuestra comarca nadie sabe el esfuerzo que hay detrás. Sólo pensamos en el jamón y en el vino y los que no estuvieron allí piensan que, a costa de todos, se organizan muchas fiestas. Pero pensemos mejor en las fiestas a gran escala. Critiquemos las fiestas a gran escala que se organizan a costa de todos y no estos actos desinteresados que piensan solo en dar a conocer en Córdoba a nuestra tierra. Y vaya si lo están consiguiendo porque cada año hay más gente y no cabe más en el salón de actos. Y cuando se habla de los platitos de jamón, así como suena: platitos porque no eran como los que se ven en la publicidad del jamón de Villanueva, que son buenos platos, y de una cerveza fresquita servida por voluntarios, no es por poner a nadie "los dientes de a vara" sino porque ese momento de la conversación que viene después de la primera parte es imprescindible para seguir haciendo "tierra". Allí hay que dar muchas explicaciones y comunicar muchos aspectos de nuestra comarca completamente desconocidos para muchos asistentes. Y todo eso por unas cervecillas y unos platitos de jamón que nunca fueron "a costa de todos", sino de unos pocos.

Anónimo | martes, octubre 21, 2014 11:29:00 a. m.

Con nombre de tradiciones, se estan cometiendo las mallores tropelías. En pos del turismo rural gracias a nuestros funcionarios turísticos y nuestros concejales de (cultura) de la artesania mejor no hablar .(esas ferias medievales ,artesanas y matanceras) en las qué si no participas te conviertes en el demonio raro qué no entra por el aró de la mentira politica.

Anónimo | martes, octubre 21, 2014 9:36:00 p. m.

Una buena publicidad mas para la tierra.. como esta :http://blogs.elpais.com/paco-nadal/2014/10/cinco-rutas-por-el-interior-de-andalucia.html.

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