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El timo de la estampita


La Virgen de Luna con la foto de los tres astronautas del Apolo XI [Foto: Crónica].

La religión está hecha de mitos. Los ritos populares rezuman credulidad, ingenuidad, inocencia. Candor. Algunos lo llaman fe. La leyenda del pastor, los milagros, la bellota. Los aceptamos como parte creativa de nuestro compromiso cultural con la tierra que nos acoge y nunca se nos ocurriría aplicarles el filtro de la razón, porque se trata de diferentes dimensiones que merecen aproximaciones opuestas. Los mitos embellecen la realidad. La cotidianeidad sería mucho más dura sin los adornos fastuosos que aportan las creencias tradicionales.

A veces, sin embargo, resulta imposible sustraerse. Anda estos días queriendo colarse en el imaginario colectivo, con intención de trascender, la fábula de que una estampita de nuestra Virgen de Luna viajó a la propia Luna en el Apolo XI allá por 1969. La postverdad de la periodista no deja espacio a la piedad del comentarista: "Es la patrona de Pozoblanco y una estampita suya acompañó a Armstrong y demás astronautas en aquel gran paso para la Humanidad", afirma el titular sin despeinarse, sabiendo que todo es mentira. Leemos la historia y nos resulta conmovedora la tenacidad del secretario de la cofradía, pero el rumor no hay quien se lo trague, por mucha voluntad que le pongamos. Las contestaciones tan educadas como protocolarias de la NASA y las fotos firmadas de los tres astronautas (se venden ya devaluadas en Ebay por quince dólares -vale, y en Collectors por 500) solo demuestran el empeño vehemente del cofrade, merecedor de todos los elogios devocionales, pero no hay ningún dato real que apuntale afirmaciones tan gruesas como que "en ese primer viaje en el Apolo XI había ido una de esas primeras estampillas de la Virgen, portada por uno de los tres astronautas" o que "estuvo a punto de que Armstrong, Aldrin y Collins viajaran a Pozoblanco para ser nombrados hermanos de la Virgen de Luna". Y lo peor de todo: el sentido común tampoco lo admite.

A cambio de tanta credulidad, la periodista, como Dolors Montserrat, lo mete todo en el mismo tarro y casi explota: la Virgen de Luna, Paquirri, "un pequeño pueblo de apenas 15.000 habitantes" que se "santiguaba" cuando escuchaba hablar de astronautas, Pedro Duque, la Asociación de Radioaficionados, y no sé si hasta la alusión a Bienvenido Mr. Marshall no será también una clave sibilina interpretativa del relato.

Es bonita la historia, gusta leerla, y nos seduce sobre todo el personaje de Felipe, que imaginamos salido de una novela de Luis Landero. Pero, cuidado, que estas cosas las carga el diablo (y lo digo con toda la intención). Se empieza con una anécdota y de pronto, sin saber cómo, te encuentras de protagonista en todos los subproductos televisivos matinales haciendo el ridículo y haciéndonos pasar a los demás vergüenza ajena. A ver si aprendemos de una vez la lección.

2 comentarios :

Anónimo | jueves, octubre 18, 2018 8:37:00 a. m.

Joder Antonio, como te pones. Yo si me creo lo de la estampita. Además si fuese mentira no hace daño a nadie. No seas agorero y no permitamos que la verdad ensombrezca una noticia.

Anónimo | jueves, octubre 18, 2018 4:20:00 p. m.

No me queda claro si ese sentimiento hacia la Luna que se manifiesta a través de la hermandad de Pozoblanco por su Virgen es igual a través de la hermandad de Villanueva ya que también es la misma Virgen. Con estas cosas, al igual que con todas aquellas que comparten sentimientos hay que ser muy escrupuloso ya que tanto a la Virgen como a las hermandades les pueden llevar a la confusión.

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