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El último superviviente de Mauthausen



Dos retratos de Juan Romero tomados tras la liberación [Foto: deportados.es].

Juan Romero Romero nació en Torrecampo el 21 de abril de 1919. Desde el pasado lunes, cuando falleció en París el murciano Juan Aznar, es el último superviviente español de los miles que estuvieron confinados en el campo de concentración nazi de Mauthausen. A punto de cumplir los 101 años, su figura se eleva como el último testimonio vivo de un horror que nunca debería ser olvidado por la Europa civilizada.

Juan Romero reside actualmente en Ay, una comuna francesa situada en el Valle del Marne conocida por su producción de champán. Allí se instaló tras la liberación del campo y conoció a su esposa, con la que se casó en 1947. Ha trabajado durante 30 años en un viñedo y una bodega. Pero antes de todo eso, su vida corrió el vértigo de tantos otros exiliados españoles, que buscaron en Francia un refugio y encontraron una nueva caída al abismo.


Juan Romero y su esposa [Foto: deportados.es].

Juan participó en la Batalla del Ebro de nuestra guerra, antes de cruzar la frontera en 1939. Allí fue internado en el campo de Vernet d' Ariège, antes de alistarse a la Legión Extranjera para continuar combatiendo el fascismo. Tras la invasión alemana de Francia, fue hecho prisionero cerca de Épinal, junto a otros republicanos españoles, y trasladado primero al campo de prisioneros Stalag III-A, cerca de Brandeburgo, y luego a Mauthausen, en 1941. Sus recuerdos de aquel lugar resultan sobrecogedores, hasta el punto de que nunca más ha querido volver a visitarlo.



En 2016 le fue concedida la Legión de Honor, la más alta distinción que otorga el gobierno francés por méritos extraordinarios realizados dentro del ámbito civil o militar en ese país. Como tantos otros que corrieron una suerte semejante, son ensalzados en sus países de acogida mientras resultan unos auténticos desconocidos en la tierra donde nacieron.


Juan Romero en 2014. [Más fotos]
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El pueblo de Belalcázar debe actuar



El castillo de Belalcázar visto desde la torre albarrana.

"La actual Junta de Andalucía está ninguneando al Ayuntamiento de Belalcázar, al pueblo y a la comarca", acusa el socialista Francisco Luis Fernández, alcalde de Belalcázar. La indignación viene a cuento de la situación en que ha quedado el castillo de los Sotomayor tras su restauración: el limbo. El ayuntamiento pretende la firma de un convenio a través del cual la Junta le traspase la explotación turística de la fortaleza mediante el cobro de cinco euros por visita. La delegada de Cultura en Córdoba, Cristina Casanueva, que hoy mismo en El día de Córdoba ha salido al paso de las acusaciones del alcalde, alega que "como el terreno es propiedad de la Junta, hacen falta unos informes jurídicos que habiliten que un tercero pueda cobrar". Y ha añadido: "Si el alcalde no hubiese puesto como condición cobrar la entrada de los visitantes y que esos ingresos fuesen a parar al Ayuntamiento, hace dos o tres meses, cuando terminaron las obras, que estaría abierto". El alcalde y la delegada se tiran la pelota uno a otro y mientras tanto la casa sin barrer.

La polémica ha saltado de nuevo porque el próximo 28 de febrero, Día de Andalucía, la Junta abrirá otra vez el castillo a las visitas turísticas (como ya hiciera durante las Jornadas Europeas de Patrimonio), en tres pases para un total de solo 90 personas en conjunto. Lógicamente, las plazas se cubrieron en apenas tres horas, como los conciertos de Rosalía. La fortaleza de los Sotomayor es la estrella del patrimonio en Córdoba durante esta temporada. El caso es que la Junta está haciendo todas estas aperturas a espaldas del ayuntamiento y del propio pueblo de Belalcázar, que en su mayoría aún no ha podido visitar el castillo tras su reapertura, porque la Junta no tuvo la delicadeza de programar en su día una visita de inauguración para los vecinos de la localidad que acoge el monumento.

Pienso que si el pueblo de Belalcázar quiere mantener su dignidad en este asunto, el próximo viernes debería acudir en masa, de forma pacífica, a las puertas del castillo y exigir que se le permita la entrada. Me parece que es un derecho que les asiste, tras esta burla continua de la delegación de Cultura. Una concentración popular pacífica a las puertas del castillo para mostrar que no es posible que los depositarios directos de esta herencia histórica excepcional sigan siendo ninguneados. Lo que el alcalde no ha conseguido ni la delegada ha ofrecido, debería obtenerlo el pueblo por sus propios medios.
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Rutas de la Guerra Civil en Los Pedroches



En la pasada feria de turismo Fitur se presentó la guía de Rutas de la Guerra Civil en Los Pedroches, realizada por Manuel Vacas Dueñas, Pedro López Bravo y Pedro López Nieves y editada por la Mancomunidad de Municipios de Los Pedroches. Se trata de un cuaderno de 64 páginas que recoge siete rutas (seis rurales y una urbana) en torno a la arquitectura bélica relacionada con la Guerra Civil, cada una de las cuales incluye datos técnicos, su contexto histórico y una descripción de los restos materiales que se conservan (trincheras, pozos de tirador, nidos de ametralladoras, búnkeres, refugios, puestos de mando, observatorios, etc.). Las rutas inventariadas en campo abierto son: Loma de Buenavista (desde el puerto de La Chimorra al roquedo de Peña Águila, en el término de Pozoblanco), Cerro del castillejo del Viñón (Villanueva del Duque), Pedroche, Loma del Sordo (Alcaracejos), Río Zújar (Belalcázar) y Cerro Cohete (Hinojosa del Duque). La ruta urbana recorre los refugios antiaéreos de El Viso y Villanueva de Córdoba.

La guía completa puede descargarse aquí.


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Suerte y negacionismo



El profesor Frank Mitloehner esta mañana en Pozoblanco [Foto: Covap].

Las Jornadas Técnicas de Covap de este año, celebradas hoy en Pozoblanco, han sido lo que tenían que ser: una defensa cerrada de la ganadería intensiva frente a los ataques externos que vienen de la mano del cambio climático. No ha habido el más mínimo disimulo, hasta el punto de que incluso el mismísimo presidente de la cooperativa de Los Pedroches se ha alineado con las tesis negacionistas. Ricardo Delgado Vizcaíno ha hablado de "desmitificar", de "mensajes infundados" y de que "debemos producir más". Quizás lo que se espera del presidente de una cooperativa ganadera, no sé. Uno ya no sabe qué pensar. Y ahí está la clave: en sembrar la duda.

La estrella de la jornada ha sido Frank Mitloehner, profesor de la Universidad de California especializado en acudir a eventos de esta naturaleza para explicar lo que los organizadores quieren escuchar: que el papel del metano que producen las vacas como gas de efecto invernadero y como elemento negativo para el calentamiento global no es tan importante como se dice y que no hay que escuchar "los mensajes parciales y que no representan la realidad". La estrategia de Mitloehner, desarrollada hoy en Pozoblanco como cualquier otro día en cualquier otro lugar, fue descrita ya hace tiempo por Núria Almiron en pocas palabras en su artículo "De los negacionismos de Frank M. Mitloehner" (eldiario.es, 12/12/2018). Según la profesora del Departamento de Comunicación de la Universidad Pompeu Fabra, Frank Mitloehner constituye "un ejemplo muy relevante de cómo la industria ganadera y alimentaria ha adoptado la estrategia de los negacionistas del cambio climático para distorsionar el debate sobre el impacto de la producción de productos de origen animal sobre el medioambiente. Esta estrategia consiste en sembrar la duda y la confusión entre la opinión pública". Y concluye: "Se trata de sembrar la duda para paralizar la acción política y el cambio social".

Lógicamente en Los Pedroches, ¿cómo vamos a estar en contra de la ganadería y de la producción cárnica? No podemos. Es nuestro modo de vida, la fortuna que nos ha tocado en suerte, y a ella nos debemos. Pero no a costa de cerrar las puertas de nuestra inteligencia. En Los Pedroches no predomina, por desgracia, la ganadería extensiva y basta tener ojos en la cara para verlo. La producción de leche, tal como está planteada actualmente, no constituye una actividad sostenible ni respetuosa con el medio ambiente. Vale, es nuestra mierda y nos la comemos, como a otros les tocó la energía nuclear o la producción de componentes químicos. Si nuestros acuíferos están contaminados, nos aguantamos, porque de algo tenemos que vivir en esta tierra, no todo pueden ser cruces y candelaria. Tenemos nuestra cara b, nuestra sombra, y gracias a ella existimos. Pero no nos engañen. Porque, como afirma Almiron, este negacionismo va unido a otros negacionismos, todos de profunda raíz ideológica, frente a los cuales quizás no estamos todavía suficientemente preparados.
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Serendipia, modo belleza

Ante tanto ruido, solo queda refugiarse en la belleza. La belleza que late en las imágenes de la película Dehesa, dirigida por Joaquín Gutiérrez Acha, frente a la cual no cabe sino el abandono total. Rodada parcialmente en nuestra tierra, conmueve ese universo natural al alcance de nuestra mano: tanta vida donde parece que todo se termina, a fin de recordarnos que aún quedan límites para la esperanza. Se estrenará en cines el 27 de marzo.


Trailer de la película "Dehesa".

Hay belleza también en esos descubrimientos inesperados de la persona inquieta. El que busca una cosa y encuentra algo mejor, eso que llaman serendipia. Lo consigue el que siempre anda buscando, incansable. Estos días hemos conocido la historia de Juan Diego García, hijo del investigador pozoalbense Antonio García Herruzo, que M. Luna Castro ha contado con maestría en el diario Córdoba. Buscando una antigua cocina de leña de hierro fundido en una cámara de Villanueva de Córdoba, Juan Diego encontró una colección de casi 500 fotografías estereoscópicas (una pionera técnica de visionado en 3D) tomadas a comienzos del siglo XX. La colección contiene estampas preciosas de Los Pedroches, pero también de otros lugares como Montoro, Córdoba capital, Sevilla o Granada. De nuestra comarca, destacan las fotografías que reproducen las imágenes de la Virgen de Luna o de la Virgen de los Dolores de Villanueva de Córdoba, ambas destruidas durante la Guerra Civil. Un documento histórico precioso, que debe formar parte ya de la historia de la fotografía en Los Pedroches, esa que Ismael anda siempre reclamando.


Una de las fotos encontradas por Juan Diego García: grupo familiar junto a la ermita de la Virgen de Luna a principios del siglo XX.

El que busca, encuentra. Yo mismo, embarcado ahora en ese disparatado catálogo de ausencias sobre el patrimonio perdido de Los Pedroches, no ceso de hallar pecios en este mar del abandono. Partiendo de la serie inicial publicada en este blog, y tirando de aquí y de allá, he alcanzado ya las cuarenta referencias de monumentos que existieron y han desaparecido por completo o hasta quedarse en ruinas, habiendo sido muchos de ellos eliminados hasta de la propia memoria de los vecinos en sus respectivas localidades. El último hallazgo ha sido para un capítulo que he denominado "Proyectos no realizados", los que ni siquiera llegaron a existir más que sobre el papel del arquitecto. Se trata de la propuesta que en 1947 ideó para el Ayuntamiento de Hinojosa del Duque la Dirección General de Regiones Devastadas, un ambicioso diseño de estética historicista que, lamentablemente, no llegó a realizarse. Pero ahí queda, llenando de belleza las búsquedas sin esperanza.


Proyecto para el Ayuntamiento de Hinojosa del Duque (1947).

En la belleza del bosque encontró también su musa el grupo de folk metal Celtibeerian, cuyos componentes son de Ciudad Real. En su último disco, titulado Deiwos (2017), se incluye el tema "The wolf I am", inspirado en la leyenda del noriego Marcos Rodríguez Pantoja, a quien la película Entrelobos de Gerardo Olivares elevó a los altares de los iconos libertarios y naturistas. "Corriendo libre, mantendré viva la llama con el bosque que soy... El abrazo salvaje ahora es mi hogar ¡Mi manada de lobos!", dice la letra. El 9 de mayo estarán en Hinojosa del Duque, en el III festival "Jóvenes por la tierra" que organiza la Cívica.


"The wolf I am", de Celtibeerian.

La última estación de la belleza es la del dolor. A nuestra querida Ana Castro se lo escribió hace unos días con luminosa distancia una psiquiatra de urgencias en la frialdad de un informe médico rutinario, al apreciar “la  bella indiferencia con la que la paciente narra lo que le pasa”. Ana ha hecho del dolor su fuerza para sobrevivir y nos admira a todos su incansable actividad en busca de la belleza, que tan bien representa ella misma en su actitud. Esa búsqueda y su denuncia tienen mucho de provocación social, tan necesaria en tiempos de sueño y tristeza, de romería y carnaval.

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"Te quiero mucho"

El cadáver de Olga Savenchuk reposa en el tanatorio de la carretera de Almodóvar, pero nadie lo vela, nadie lo ha reclamado aún. Es la soledad inmensa de la muerte, no buscada, como sí la buscó Manuel en Zarzahuriel, ese universo deslumbrante de Los asquerosos de Santiago Lorenzo. Buscar la soledad total como forma de vida es un lujo que la sociedad consumista no puede permitir. Sometidos  como estamos permanentemente a tantos estímulos, romper de golpe con todos ellos implicaría un colapso general del sistema, la autodestrucción. La imagen de soledad de Olga en el tanatorio resulta poéticamente turbadora, más allá de su tristeza infinita, pero ella no lo quiso así. O, al menos, no lo sabemos. Son dos caminos diferentes para llegar a la soledad. Y ambos dan miedo.

Los campos helados de Los Pedroches al amanecer replican otro tipo de abandono, en su melancolía. Hay una neblina que impide ver bien, acaso como protección de un futuro que aguarda y no se atreve a mostrarse todavía. Las encinas se van secando, calladamente, sin que se oiga su lamento. Bajo el alfarje mudéjar de la iglesia apenas unas cuantas voces ennegrecidas rezan ya en discretos murmullos, sabedoras de la revelación profética. El arroyo corre escondido bajo las piedras secas de pizarra, que señalan su horizonte. Esta mañana he salido a pasear por la dehesa, cuando esperaba visita. He dejado una nota encima de la mesa.
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Perro muerde a perro

Primero, el 26 de diciembre, fue la instalación de tres marquesinas, una en Añora, otra en Pozoblanco y otra en Villanueva de Córdoba. Tres marquesinas, sí, una, dos y tres. Tan sensacional noticia encontró acomodo en todos los diarios comarcales (La Comarca) y provinciales (El día de Córdoba, CórdobaCordópolis) y hasta nacionales (La Vanguardia, 20 minutos) gracias a una oportuna nota de prensa remitida por la delegada de Fomento en Córdoba, con declaraciones de la simpar Cristina Casanueva, que también lo es de Cultura, y al buen criterio de los directores de esos medios, que debieron considerar reseñable el apaño. En la noticia no se hablaba de la precariedad del transporte público en Los Pedroches ni de las dificultades que cualquier ciudadano encuentra para desplazarse en autobús a Córdoba o al mismo Pozoblanco, sede de todos los encuentros y necesidades, ni de cómo afecta todo ello a la cohesión territorial y a la fijación de la población al terruño, pero se detallaba que las marquesinas "se componen de una estructura formada de columnas tubulares de sección circular de acero conformado en frío, con cerramientos traseros y laterales de vidrio templado, cubierta curva, dotada de banco y apoyo isquiático, así como de expositor de información, modelo denominado I-100", información toda ella de sumo interés para el ciudadano. A eso, en su día, lo llamé propaganda.



Tan solo cinco días más tarde, todo volvió a repetirse con una información que alcanzó titulares épicos: "Fomento acaba la reparación del firme de la carretera A-435", decía el veterano Córdoba. Si se leía la noticia se comprobaba que, en realidad, la obra "finalizada" consistía en que se había echado una capa de alquitrán a 900 metros (ni siquiera un kilómetro) de dicha carretera en las proximidades de Torrecampo. La delegada de Fomento aprovechaba que los redactores de los periódicos no se leen las notas de prensa que publican para colar sus declaraciones autolaudatorias: "el Gobierno andaluz está comprometido con la seguridad vial en toda la provincia y está llevando a cabo obras de mantenimiento, mejora y conservación en las vías de comunicación que son de su titularidad para favorecer la movilidad de los vecinos en las mejores condiciones y garantizando su seguridad”. La noticia llegó hasta Teleprensa, un diario digital de Almería. Reasfaltado de 900 metros de carretera. Realmente vomitivo.

Hoy mismo comienza de nuevo la ronda informativa de la delegada de Fomento con las "barreras de seguridad" instaladas en la carretera que comunica Villanueva de Córdoba y Pozoblanco, que ya puede leerse desde el Córdoba al 20 minutos, pasando por el por otras cosas admirable Cordópolis. En la noticia se cuenta que la delegación cordobesa de Fomento, cómo no, ha instalado quitamiedos en varios tramos de carretera que sumados juntan poco más de mil metros, un kilómetro, lo que le sirve a la señora Casanueva para hablar de nuevo sobre "la seguridad por bandera" que preside los trabajos de la Consejería de Fomento.

Tres marquesinas, el parcheado de 900 metros de carretera y la instalación de unos quitamiedos han ocupado espacios significativos en medios de comunicación, que no digo yo que no tengan su importancia y ojalá que continúe este cuentagotas, pero que todos sabemos ya, al parecer menos los directores de los medios de comunicación, que mientras se habla de la propaganda insustancial que envían las administraciones no se habla de otras cosas realmente importantes que podrían resultarles algo más incómodas. Qué ridículo sería todo si no fuera porque el objetivo es demasiado evidente como para reírse.

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Cuando se nos quita todo



Concentración a las puertas del Ayuntamiento de Torrecampo, esta mañana.

Hechos

Unas 250 personas nos hemos reunido esta mañana en Torrecampo para protestar por el anuncio de cierre de la sucursal de Caja Rural que existe en esta localidad para el próximo 10 de enero. Si la amenaza llega a cumplirse, Torrecampo (1.059 habitantes) quedaría ya con una sola oficina bancaria, la de Cajasur. El acto de protesta ha consistido en una concentración ante las puertas del Ayuntamiento, donde la alcaldesa, Paqui Alamillo (PSOE), y el portavoz del PP, Francisco Carlos del Castillo, entre otras autoridades, han desplegado una pancarta que después ha encabezado la manifestación hasta la sede de la oficina de Caja Rural, en la calle San Antonio. Allí se ha leído un manifiesto, acordado por las dos fuerzas políticas con representación en el ayuntamiento local, en el que se señalaba el "efecto traumático" que tendrá el cierre de esta oficina, especialmente en "una ciudadanía mayoritariamente envejecida y con el ánimo lastrado por el despoblamiento". Luego hubo otras intervenciones y la protesta terminó colgando la pancarta en la fachada de la propia entidad bancaria.

Precisamente ayer mismo, el alcalde de El Guijo lamentó en un comunicado que Cajasur haya anunciado también el cierre de su sucursal en ese pueblo para el próximo 20 de enero, quedando ya la localidad sin ningún servicio financiero. Hoy mismo hemos conocido que también cerrará la oficina de Cajasur en Fuente La Lancha el 24 de enero, con lo que ya serán tres (hace meses lo comentamos para el caso de Conquista) los pueblos de Los Pedroches sin ninguna entidad bancaria. Si el criterio es poblacional, no estará lejos el día que se anuncien cierres también en Santa Eufemia y Villaralto.

Impresiones

Cuando se nos quita todo, nos aferramos a cualquier migaja. "Que al menos dejen abierta la oficina uno o dos días", proclamó uno de los intervinientes. "¡O tres!", gritó con rabia alguien entre el público. La mañana se había despertado envuelta en una densa niebla y a las once de la mañana aún no se había disuelto. "¡No al cierre! ¡No al cierre"!, coreaban sin cesar las personas asistentes al acto de protesta. No voy a juzgar si la asistencia fue masiva o no, si deberían haber acudido más vecinos a defender lo suyo. Llevo en mis venas sangre de pueblo y sé lo que significa salir a la calle a protestar en localidades pequeñas. Nuestra falta de hábito en las exigencias para reclamar aquello que nos pertenece y a lo que tenemos derecho. Sé lo que cuesta implicarse en una reclamación colectiva, mostrar tu cara y tu identidad abiertamente. "Niño, tú no vayas, no sea que", me imagino que se diría en muchas casas, sin maldad, solo con un temor ancestral de siglos que no puede borrarse de un día para otro. Algo que no es genético, pero que se transmite de padres a hijos como el amor a los pájaros y el rechazo a las culebras. Se mama.

Allí había unas 250 personas, siendo generoso en el recuento, en un acto de responsabilidad civil consigo mismas y con sus vecinos. Dando la cara por los que no estaban, en un gesto de generosidad colectiva que les honra. No solo por el hecho puntual de reivindicar una causa concreta, sino por poner rostro a una demanda mucho mayor: la de la supervivencia de nuestros pueblos. Todos los allí presentes sabíamos que no protestábamos solo por algo tan prosaico como el cierre de una oficina bancaria, sino por el derrumbe en cadena del mundo rural. Tras la oficina bancaria viene el cuartel y luego la farmacia, la panadería, el colegio y luego el consultorio médico. Y así hasta que la vida en los pueblos se haga imposible por la falta de servicios básicos. Nos remiten a la localidad vecina, algo más poblada, pero luego el turno le tocará a ella, y así hasta cuándo. Hasta dónde.

Todos los que estábamos allí sabíamos eso y por eso estábamos allí. Disculpo la ausencia de quienes no acudieron, porque no se enteraron de la convocatoria, o porque, habiéndose enterado, no pudieron o no quisieron ir. Incluso a los que no fueron por temor, por aquello tan mentado de no señalarse. Somos de pueblo y esa es otra marca que nos define.

A quienes no puedo disculpar es a los representantes políticos de la comarca, que, salvo dos excepciones (Juan Díaz, alcalde de El Viso y diputado provincial, y Rosario Rossi, portavoz socialista en el Ayuntamiento de Pozoblanco), brillaron por su ausencia. El acto de esta mañana en Torrecampo no debió ser entendido como una reclamación local que nada afecta a los pueblos vecinos, sino una convocatoria colectiva para todo el mundo rural que tan amenazado se encuentra. Me resulta triste que no estuvieran allí el presidente de la Mancomunidad ni la mayoría de los alcaldes de tantos pueblos de Los Pedroches amenazados por el mismo mal que se denunciaba en Torrecampo. Porque esta no puede ser una lucha individual, de cada uno por lo suyo, sino de todos por lo de todos. Así debería entenderse para futuras movilizaciones (que las habrá, porque esto no se detendrá aquí): que no sea la lucha de un pueblo, de cada uno aisladamente, sino la de toda una comarca para reclamar el mantenimiento de servicios elementales sin los cuales no hay política pública que pueda mantener la supervivencia de un pueblo. ¿Quién va a querer vivir en un lugar en el que no hay banco, ni escuela, ni médico, ni siquiera una tienda de chucherías? Cuando todo vaya cerrando y apenas queden unas cuantas almas deambulando como sonámbulas por las calles grises del pueblo, cuando vengan a por nosotros, ¿quién gritará? ¿quién estará allí para contarlo?


Pancarta que encabezaba la manifestación.


Lectura de manifiesto ante la sede de Caja Rural.


Los asistentes coreaban "No al cierre".


Colocando la pancarta en la fachada de la sede de Caja Rural.


El público asistente aplaude antes de disolver la manifestación.
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Balance cultural de 2019 en Los Pedroches

Además de la reapertura del castillo de Belalcázar tras su restauración, que señalamos ayer como el principal acontecimiento cultural del año en Los Pedroches, hemos vivido en la comarca durante este 2019 que ahora termina otros eventos importantes que merecen destacarse a la hora de hacer balance en estos días finales. Por lo que concierne a este blog directamente, no podemos dejar de resaltar en primer lugar nuestra ceremonia de entrega del Premio Solienses, que se celebró en junio en la ermita de la Virgen de Gracia de Torrecampo y tuvo como galardonada a la poeta jarota Juana Castro, autora del poemario Antes que el tiempo fuera (Hiperión). El acto, posible gracias a la colaboración del Ayuntamiento torrecampeño, contó con la presencia de numeroso público y, por cortesía del Museo PRASA Torrecampo, pudimos ver allí mismo una pequeña muestra de cartas autógrafas del premio Nobel de Literatura Juan Ramón Jiménez, que pertenecen a la colección del museo y que se mostraban públicamente por primera vez en nuestra comarca. La joven violonchelista pozoalbense Cristina Amor Rey puso el contrapunto musical al encuentro.


Teodora López y María Jesús Sánchez (miembros del jurado), Juana Castro (con el arado), Francisco del Castillo (alcalde de Torrecampo) y Antonio Merino (editor de Solienses), durante la entrega del Premio Solienses el pasado 2 de junio. [Foto: Agustín Merino].

En el ámbito literario, hay que señalar también la entrega en noviembre del Premio de Poesía Juana Castro que patrocina el Ayuntamiento de Villanueva de Córdoba y que cada año se consolida un grado más. El galardonado este año fue Federico Gallego Ripoll por su obra Las travesías, que publicará próximamente la editorial Renacimiento. El dream team de los premios literarios en Los Pedroches se completa con el Certamen de Narrativa Corta "Villa de Torrecampo", que este año recogió en mayo la coruñesa Andrea Martínez Rey.


De izquierda a derecha, Salud Navajas (diputada de Cultura), Dolores Sánchez (alcaldesa de Villanueva de Córdoba), Federico Gallego Ripoll (ganador del premio), Juana Castro y Cristina Casanueva (delegada provincial de Cultura), el 29 de noviembre tras la entrega del Premio de Poesía Juana Castro en Villanueva de Córdoba [Foto: Solienses].

En cuanto a libros de autores comarcales, a pesar de la quincena de publicaciones registradas (la mayoría de ellas autoeditadas), el balance de 2019 es pobre desde el punto de vista literario. Me atrevería a destacar solamente dos libros, por motivos diferentes. Por un lado, Los árboles que huyeron (Almuzara), de Alejandro López Andrada, por su validez como testimonio sobre una época de cultura en Los Pedroches. Entre otros aspectos de su infancia y juventud, Alejandro se enfrenta en este libro a un momento difícil de su vida que trasciende lo meramente personal hasta alcanzar un interés más general: su trabajo como técnico de cultura en la Mancomunidad de Municipios de Los Pedroches durante dos décadas y, sobre todo, el traumático cese de esta actividad motivado por la crisis económica. El autor cuenta, sin ocultar su dolor, lo vivido entonces y enseña a los lectores, quizás con finalidad terapéutica, una herida que, a mi parecer, permanece todavía sin cerrar. La segunda obra a destacar sería la colección de relatos de Félix Ángel Moreno Ruiz Terror en Los Pedroches (17 Pueblos), una recopilación de narraciones breves que tienen la particularidad de estar ambientadas cada una de ellas en un pueblo distinto de nuestra comarca.


Félix Ángel Moreno Ruiz, durante la presentación de "Terror en Los Pedroches" en Pozoblanco el 7 de mayo [Foto: Biblioteca de Pozoblanco].

En cuanto a talentos individuales, lo más destacado de la cultura de Los Pedroches en 2019 no ha estado en la literatura, sino en la música y en las artes plásticas. En el primer ámbito destacan tres nombres: Pablo, Rafael y María José. Está, por un lado, Pablo García López, un cordobés con raíces villaralteras que no cesa de sorprender con su meteórica carrera como tenor. Tan pronto lo vemos en Berlín, Madrid, Shangai, Valencia o en Córdoba capital (donde en 2020 protagonizará La flauta mágica de Mozart, tras volver de Lausanne de cantar Doña Francisquita). Este año nos enteramos de que donde únicamente tiene problemas para actuar es en su propio pueblo. También en el mundo de lo clásico hay que reseñar la labor del pozoalbense Rafael de Torres Carpio, director de orquesta que en noviembre dirigió a la Joven Orquesta de Los Pedroches junto a la Joven Orquesta Ciudad de la Alhambra y el Coro del Ilustre Colegio de Abogados de Granada en la interpretación de Carmina Burana de Carl Orff en el auditorio Manuel de Falla de Granada.


Jesús Vigorra y Pablo García-López, en el estudio de "Al Sur" en enero [Foto: Canal Sur].

En el campo de la música más popular, no hay que olvidarse de la también pozoalbense María José Llergo, una figura que poco a poco deja de ser promesa para consolidarse como una de las voces más admiradas del nuevo flamenco. Este año, tras participar en el Sónar de Barcelona o el Festival de Arte Sacro de Madrid, ha anunciado la próxima aparición de su primer disco, que llevará por título Sanación. En 2019 también publicó nuevo disco el grupo Algunos hombres y Aliara dedicó la 31 edición del Folkpozoblanco a la música tradicional infantil.


María José Llergo [Foto: Madero Cubero/Cordópolis].

En cuanto a las artes plásticas, 2019 ha sido el año del descubrimiento de Consuegra Romero, una pintora pozoalbense que, con su peculiar técnica de dibujo con bolígrafo, ha expuesto en Granada y Pamplona y hace pocos días ha presentado en el Museu Valencià de la Il.lustració i de la Modernitat su exposición titulada "Les amours", que es la materialización del proyecto ganador del Premio Nacional de Dibujo organizado por DKV seguros y MAKMA, revista de artes visuales y cultura contemporánea. El veterano acuarelista viseño Nemesio Rubio, por su parte, ha paseado este año su exposición "Hábitat" por Córdoba y varios pueblos de Los Pedroches. El villaduqueño José Luis Checa llevó al patio principal del Museo de Bellas Artes su colección de esculturas "Las miradas de Vulcano". La torrecampeña Pilar Condado Romero expuso su colección de fotografías "Mujeres de Torrecampo" en su pueblo y en Córdoba. Y, en fin, el artesano de Santa Eufemia Santiago Valverde mostró su personal obra realizada con madera de olivo centenario en el Madrid Design Festival.


Nemesio Rubio en el Patio Barroco de la Diputación en mayo[Foto: Diario Córdoba].

En el campo de la arqueología, el equipo de la Universidad de Gotinggen que dirige Fedor Schlimbach ha continuado con su excavación (iniciada en 2013, con un paréntesis en 2018) en el yacimiento tardoantiguo de La Losilla, sacando a luz cada año un poco más la basílica visigoda allí encontrada. También nos ha enorgullecido que una nutrida selección de piezas procedentes de la colección del Museo Prasa Torrecampo forme parte de la exposición  "La Granada zirí y el universo beréber", que desde el 5 de diciembre puede verse en la capilla y cripta del Palacio de Carlos V de la Alhambra de Granada. Para el ámbito de la investigación histórica resulta de mucho interés la digitalización completa del semanario El Cronista del Valle y tres periódicos más de Pozoblanco, que desde abril están accesibles en la Biblioteca Virtual de Andalucía. Y Juan Aperador García nos presentó en febrero su libro Pozoblanco bajo las bombas. Un estudio sobre los bombardeos y los refugios antiaéreos de la Guerra Civil (1936-1939).


Interior de una tumba de La Losilla excavada en la campaña de este año [Foto: @WestOstRomGoe].

A la Muestra de Cine Rural de Dos Torres acudió Ana Jiménez y volvimos a revisitar Solas de Benito Zambrano. Eva Hache grabó un programa de La Paisana para TVE1. La Guardia despertó nostalgias en la Casa del Pozo Viejo de Pozoblanco, Seguridad Social en Hinojosa del Duque y Celtas Cortos en Belalcázar. Lolita encarnó a Fedra en El Silo. La ciencia protagonizó el Salón del libro en Pozoblanco. El Cabrero se despidió en Belalcázar. Y Solienses, a pesar de sus ausencias, continuó siendo el blog de referencia sobre cultura en Los Pedroches.


Ana Fernández posa para Solienses ante un panel promocional de Dos Torres el 1 de noviembre, dentro de la Muestra de Cine Rural.
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El acontecimiento cultural de 2019 en Los Pedroches: reapertura del castillo de Belalcázar


Imponente estampa del castillo de Belalcázar visto desde la calle Séneca.

Desde hacía al menos un cuarto de siglo el castillo de Belalcázar estaba cerrado para el público en general. No es que antes estuviera abierto tampoco como atracción turística, pero el abandono y la ruina a la que había sido entregado lo convirtieron en campo ideal de juegos infantiles para los niños y niñas de Belalcázar, en sitio de recreo para ociosos aventureros, quizás en escondite de furtivos encuentros amorosos y, desde luego, en almacén de materiales de construcción para nuevas edificaciones en la localidad. Hacía ya varias décadas que todos los accesos habían sido tapiados y en 2004, durante una visita al entorno, su entonces propietario nos contó que para facilitar la entrada de cierto investigador hubo de romperse algún tabique postizo y después volverlo a reconstruir.

Luego vino la compra por parte de la Junta de Andalucía, los sucesivos anuncios de rehabilitación y el gran momento de su nueva apertura al público, el 29 de noviembre en el marco de las Jornadas Europeas de Patrimonio. El momento era tan extraordinario que a todos nos sorprendió la forma tan poco digna con que fue celebrado por parte de la administración. Personalmente, me recordó un poco a la primera parada del tren en la estación de Los Pedroches: tras tantos años de reclamaciones, cuando llegó la ocasión todo sucedió sin el reconocimiento institucional que el hecho merecía y hubo de ser el pueblo llano, huérfano de representación, quien tomara las riendas jubilosas de la conmemoración. Algo así ocurrió aquí. Imagino que si esta reapertura hubiese tenido lugar en otra zona, la forma de celebrarla hubiera sido muy distinta. No sé, qué menos que un consejero, por no decir más. Un acto público de festejo y gala y una jornada de puertas abiertas para recordar viejos tiempos, para comparar la nueva realidad con la imprenta de la memoria y abrir el cofre de lo desconocido a cuantas personas llevaban décadas queriendo descubrir esta joya patrimonial de Los Pedroches. Pero no. Al modo sobrio y ramplón con el que la administración gusta premiar a Los Pedroches, tuvimos que luchar por una de las escasas entradas en tres únicos días de tasada apertura, sin corte de cinta ni cualquiera de esas estúpidas galanuras con que se adornan actos de mucho menor enjundia, que son pequeñas y tontas en sí mismas, pero que resultan simbólicamente indicativas del aprecio y distinción que las instituciones tienen hacia un territorio y sus gentes.

En fin, dejando a un lado lo pequeño, vayamos a lo mayor. La reapertura del castillo de los Sotomayor ha supuesto sin duda el principal acontecimiento cultural del año en Los Pedroches, aunque haya carecido de celebración. Un acontecimiento lleno de interrogantes e incertidumbres futuras, pero una puerta abierta a la ilusión y la esperanza. Como no estamos sobrados de ellas en esta comarca, merece la pena resaltar cualquiera con la que el destino nos premie (y en esta resolución ha habido, sin duda, mucho de azar). Como ya dije en su día, la fortaleza de Belalcázar puede convertirse en el mayor atractivo turístico de Los Pedroches y en un poderoso foco de seducción por sí mismo, si las autoridades locales y autonómicas son capaces de gestionarlo adecuadamente (hasta ahora se ha visto que no). Sería imperdonable que, tras décadas de abandono a su suerte, el castillo cerrara de nuevo sus puertas y se quedara reducido a un mero reclamo ocasional. Los pueriles enfrentamientos políticos entre diversas administraciones observados hasta ahora nos hacen, sin embargo, temer lo peor.


La torre del homenaje vista desde el patio de armas.


Ventanal en la torre del homenaje.


Visitantes en el interior de la fortaleza.


Las vistas desde la terraza de la torre resultan impresionantes.