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La ruta del exilio/ 5. "Hombre libre, acuérdate"

Campo de refugiados y prisioneros de Rivesaltes [Foto: Solienses].

"Llegamos al campo de concentración de Saint Cyprién, allí a la intemperie, durmiendo en hoyos en la arena, sin agua ni comida. Nos daban un pan de cinco kilos para 25 hombres. No caíamos a nada. Aquello era lo peor de lo peor. Todos los días se moría gente. Luego, nos llevaron al campo de Barcarés. Aquí por lo menos había barracones, para no estar a la intemperie". Así relata el noriego José Caballero Caballero su paso por los campos de concentración que organizó el gobierno francés para retener a los exiliados españoles que llegaban a miles en los primeros meses de 1939. Las condiciones de vida en los campos eran infrahumanas, sin instalaciones para acoger a los refugiados ni posibilitar una vida mínimamente digna. Cientos de españoles que llegaron allí huyendo del régimen franquista fallecieron a consecuencia del hambre y del frío. Las autoridades francesas se vieron impotentes para hacer frente a esta catástrofe humanitaria y dieron pie a un estado de horror que solo pudo ser olvidado en la conciencia colectiva europea porque inmediatamente después sobrevino otro aún más terrible: los campos de exterminio nazi.

Monolito dedicado a los exiliados españoles en el campo de Argelès-sur-Mer [Foto: Solienses].

De la mayoría de estos campos de concentración apenas quedan rastros, puesto que se improvisaron en los arenales mediterráneos más próximos a la frontera sin infraestructuras permanentes, como los de Argelès-sur-Mer, Saint Cyprién o Barcarés. Los lugares donde estuvieron los campos y donde murieron cientos o miles de personas son hoy grandes playas urbanizadas, con chiringuitos y hamacas para tomar el sol. La presencia de los exiliados españoles tan solo es recordada allí por placas o monolitos que se pierden entre apartamentos turísticos y que sirven, en algunos casos, para que los veraneantes apoyen los pies mientras se limpian la arena.

Arenales en la costa mediterránea francesa donde se instalaron los campos de concentración para los refugiados españoles [Foto: Solienses].

En lo que fue el campo de Argelès-sur-Mer, que acogió a cien mil exiliados españoles, se mantiene un monolito en una agradable franja de pinos situada entre la playa y los apartamentos veraniegos. Contiene una inscripción en francés que dice: "A la memoria de los 100.000 republicanos españoles, internados en el campo de Argelès, tras la RETIRADA de febrero de 1939. Su desgracia: haber luchado para defender la Democracia y la República contra el fascismo en España de 1936 a 1939. Hombre libre, acuérdate". Cerca de ella hay un panel explicativo con un plano del campo, que llegó a tener una extensión de cincuenta hectáreas. En el 26 de la Avenue de la Libération de Argelès se ha abierto un espacio memorial con paneles explicativos sobre la vida en el campo.

Memorial de Rivesaltes [Foto: Solienses].

La mayor intervención del gobierno francés para recuperar la memoria sobre este tipo de instalaciones es la realizada en Rivesaltes, donde su antiguo campo de concentración ha sido transformado en un gran centro museístico e histórico. En superficie se pueden ver los antiguos barracones y las huellas físicas de lo que fue el campo de internamiento, mientras que en el subsuelo de la explanada central, diseñado por el arquitecto Rudy Ricciotti, se ha construido un enorme contenedor de hormigón color ocre cuyos espacios interiores albergan exposiciones permanentes y temporales que documentan la historia de los desplazamientos forzados. 

El campo de Rivesaltes ocupó hasta seiscientas hectáreas y allí fueron retenidos hasta quince mil españoles exiliados en 1939. El lugar, sin embargo, ha tenido una importante presencia en la historia de Francia durante todo el siglo XX, desde que se abrió en 1935 como campo militar, acogiendo tanto a familias refugiadas francesas en 1941 como harkis argelinos en 1962, entre otros colectivos desplazados. Por ello, aunque la retención de refugiados españoles ocupa la primera sección del Memorial, su peripecia vital queda algo diluida en el conjunto de las grandes desgracias humanitarias sufridas durante la centuria. 

Vista en superficie del contenedor de hormigón que contiene el Memorial de Rivesaltes [Foto: Solienses].

La intervención de Rivesaltes resulta impresionante, tanto por la capacidad de evocación del contenedor museístico (con largos pasillos que remiten al esforzado tránsito de los desplazados, fotografías y múltiples testimonios directos -estremecedores- de ingresados en el campo en sus diversas épocas) como por los restos de infraestructuras conservados en la superficie, que nos recuerdan inevitablemente los campos de concentración nazis de Austria y Polonia.

Cuando en 2015 se levantó el memorial de Rivesaltes, el primer ministro Manuel Valls reconoció públicamente el maltrato que Francia había dado a los refugiados. Es otra lección de la historia que aún no hemos aprendido, porque los gobiernos democráticos europeos continúan actualmente tratando como delincuentes a las personas que, asediadas por la represión y el hambre, huyen de sus países en busca de una vida mejor. "Hombre libre, acuérdate". La apelación a la memoria que figura en la inscripción de Argelès-sur-Mer continúa siendo tan pertinente hoy como ayer.

Inscripción en el monolito de Argelès [Foto: Solienses].

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La ruta del exilio/ 4. Benjamin en Portbou

Memorial a Walter Benjamin en Portbou [Foto: Solienses].

El filósofo alemán Walter Benjamin llegó a Portbou el 25 de septiembre de 1940 huyendo de la persecución nazi en Europa. Como intelectual de izquierda y de ascendencia judía, su vida corría peligro inminente bajo el régimen de Hitler, por lo que en 1933 se exilió a París. La ocupación alemana de la capital francesa lo obligó de nuevo a huir, buscando una vía de escape a Estados Unidos, donde sería acogido por su amigo Theodor Adorno. El plan consistía en cruzar España para embarcar hacia América desde Lisboa. Sin embargo, tras cruzar a pie los Pirineos en un estado de salud muy precario, la policía franquista interceptó su grupo y le comunicó que sería deportado a la Francia de Vichy. Ante una situación que consideró sin salida, el filósofo alemán se suicidó en el hotel donde se alojaba la noche del 26 de septiembre de 1940.

Monolito a Walter Benjamin en el cementerio de Portbou [Foto: Solienses].

Por allí había huido de España buscando la libertad en Francia el poeta Antonio Machado en febrero de 1939. Los dos lados de los Pirineos representaron opciones distintas de represión o libertad en diversos momentos históricos. La frontera dejó de ser una simple línea geopolítica para convertirse en una barrera existencial y absoluta entre la vida y la muerte, una barrera para el exilio forzado y el fin de la libertad. Ambos intelectuales personifican las tragedias cruzadas del fascismo europeo en los albores de la Segunda Guerra Mundial: cruzaron la misma frontera en sentidos inversos con apenas año y medio de diferencia, y ambos fallecieron en el intento.

Portbou ha quedado unida definitivamente a la memoria de Benjamin gracias al memorial "Pasajes", una impresionante obra conceptual del artista israelí Dani Karavan instalada junto al cementerio municipal, donde se encuentra la tumba del intelectual. Se trata de una instalación escultórica integrada en el paisaje y que utiliza los elementos del entorno para convertirlos en un discurso único sobre la memoria, el exilio y la esperanza de un futuro mejor.

Entrada al túnel del memorial "Pasajes", con unos visitantes al fondo [Foto: Solienses].

El memorial "Pasajes", que forma parte del Inventario del Patrimonio Arquitectónico de Cataluña, consta de cuatro elementos. El primero y más vistoso es el túnel, un estrecho pasillo en pendiente pronunciada con 87 escalones entre planchas de hierro oxidado que llevan desde la plazoleta de entrada al cementerio hasta el mar. Antes de finalizar el trayecto, sin embargo, un cristal se interpone en el camino e impide seguir la ruta. Y en el cristal, una cita del propio Benjamin: "Es una tarea más ardua honrar la memoria de los seres anónimos que la de las personas célebres. La construcción histórica se consagra a la memoria de quienes no tienen nombre". Al fondo se ve el mar, tan cercano como inaccesible. Al subir de regreso las escaleras del túnel, la visión del cielo azul sugiere momentáneamente la libertad. Pero al llegar arriba, un breve camino de hierro recuerda una vía de tren que se dirige hacia a un muro de piedras, el segundo elemento.

La instalación continúa por un camino de ronda, empinado y rocoso, que conduce a la parte trasera del cementerio. Una estrecha plataforma de pocos escalones invita a detenerse en el paisaje y observar los olivos del entorno, un motivo recurrente en la obra de Karavan. Un poco más adelante, una plataforma cuadrada con un cubo de piedra en medio invita a la pausa y la reflexión. Desde allí puede verse el Mediterráneo y los Pirineos al fondo. Sin embargo, una valla metálica de alambre se interpone entre el caminante y el horizonte.

Un visitante sentado en la plataforma de reflexión del memorial [Foto: Solienses].

El conjunto produce un fuerte impacto emocional. Se observa, por desgracia, un cierto descuido en su mantenimiento, especialmente en los elementos de detrás del cementerio, sin ninguna señal que indique su existencia (ni siquiera unos operarios del propio cementerio supieron indicarnos su ubicación). Pero el poder simbólico del monumento es tan potente que se superpone a cualquier contrariedad. Cuando bajas las escaleras del estrecho tunel y llegas al cristal que no permite avanzar más, sientes la frustración de quien pensaba hallarse a un paso de la libertad (el mar) y, sin embargo, una barrera invisible e infranqueable se lo impide bruscamente. 

Explanada del cementerio de Portbou donde se encuentra el memorial a Walter Benjamin [Foto: Solienses].

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La ruta del exilio/ 3. Machado en Colliure

Tumba de Antonio Machado en Colliure [Foto: Solienses].

En la Rue Antonio Machado, 1 de Colliure se encuentra el antiguo hotel-pensión de Pauline Quintana, donde el poeta sevillano pasó sus días de exilio. Había llegado a Francia el 27 de enero de 1939, cruzando la frontera por el paso de Portbou. Aguardando una ayuda que no llegó, falleció el 22 de febrero, tres días antes que su madre. El edificio alberga actualmente en su planta baja un pequeño memorial en homenaje al autor de Soledades, mientras que la parte alta se dedica a usos turísticos.

Se trata de una pequeña sala que recoge algunas referencias cronológicas de la biografía del poeta y tiene como principal atractivo las camas originales de la habitación en la que se alojaron el poeta y su madre. Junto con otras piezas de mobiliario menor, componen una estampa icónica que impacta por la dolorosa vivencia que evoca. El lugar se denomina "Espacio Machado" y allí se realizan actividades diversas para mantener viva la memoria del poeta español.

Las camas de la antigua pensión donde murió el poeta se exhiben en el "Espacio Antonio Machado" [Foto: Solienses].

A menos de trescientos metros de este punto, escondido entre el caserío, se halla el cementerio municipal de Colliure, donde se encuentra la tumba de Machado y de su madre. Es lo primero que se ve al entrar, no solo por su ubicación en primer término, sino por un colorido estruendoso que contrasta con la sobriedad del resto de los enterramientos. La tumba, en el suelo, aparece cubierta de flores (no siempre naturales), banderas republicanas y andaluzas, azulejos y placas con mensajes variados, desde versos del poeta hasta un recuerdo de la visita institucional del presidente del Gobierno de España en 2019.

La visita produce, por eso, una mezcla de emoción y rechazo inconsciente. Emoción por lo que significa la presencia allí de uno de los más grandes poetas españoles de todos los tiempos, muerto en el exilio en un remoto pueblecito cercano a la frontera francesa, a donde llegó a pie huyendo de la represión franquista que lo amenazaba en su propio país. Rechazo por la estética kitsch del conjunto, que está exigiendo una limpieza respetuosa para devolverle una mayor dignidad al lugar.

Vista general de la tumba del poeta [Foto: Solienses].

Colliure guarda en su corazón la memoria del poeta sevillano, aunque la mayoría vive ajena a esta colosal presencia. El pueblo conserva muchísimo encanto, pero, como tantas veces ocurre, la masificación turística impide poder contemplarlo con la tranquilidad que mereciera. La pensión del poeta se encuentra próxima a la playa, a donde quizás se acercara algún día para contemplar el mar, el mismo que toca las costas de su país, sabiendo seguramente que nunca volvería a verlo.

Pocos kilómetros al norte de Colliure, en grandes playas bañadas por el mismo mar, estaban siendo retenidos ya miles de compatriotas de Machado en condiciones humillantes e infrahumanas. La muerte lo salvó de conocer aquellos horrores. No tuvo la misma suerte el noriego Julián Oviedo Paz, que con los restos de la 73 Brigada del Frente de Andalucía cruzó a Francia también por Portbou el 8 de febrero, once días después que el poeta, y acabó como refugiado en los inmensos arenales de Argèles-sur-Mer, apenas a siete kilómetros de Colliure. 

Pero de este y otros campos de concentración hablaremos más adelante, porque mañana nos aguarda en Portbou el pensador Walter Benjamin, que hizo el camino inverso a Machado buscando un mismo fin: la libertad. Y ninguno de los dos la consiguió. 

Calle dedicada a Antonio Machado en Colliure [Foto: Solienses].

Casa Quintana, donde murieron Antonio Machado y su madre [Foto: Solienses].
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La ruta del exilio/ 2. Borrando silenciosamente la memoria

Roca sobre la que se encontraba el Monumento al Exilio de La Vajol [Foto: Solienses].

A la entrada de la población gerundense de La Vajol se instaló en 1999 una escultura de bronce realizada por Joan García y Lola Reyes en homenaje a los exiliados republicanos que huían de las tropas franquistas. Representaba a un hombre y a su hija de seis años que había perdido una pierna en los bombardeos de las fuerzas sublevadas en Aragón en noviembre de 1937. Se dirigían a Prats de Molló, junto con decenas de miles de exiliados. Su azaroso camino fue inmortalizado por la foto del periodista holandés Roger Violet, fotógrafo de la revista francesa L’ilustration. La imagen, por su carácter icónico, se reprodujo enseguida en periódicos y revistas de todo el mundo. 

Fotografía original y escultura de La Vajol, ahora desaparecida.

La escultura constituía uno de los atractivos principales de la ruta del exilio en La Jonquera. Y hablo en pasado porque esta misma mañana hemos podido comprobar que la escultura ha desaparecido de su ubicación original. He buscado en internet y no he encontrado ninguna referencia a su desmantelamiento, ni noticia de su retirada por remodelación del espacio ni cualquier otra circunstancia. El lugar donde se encontraba denota un largo abandono, sin indicaciones que facilitaran su visita. Situación similar a la de todos los demás testimonios del exilio republicano en la zona: abandonados, llenos de suciedad y sin señalización adecuada. Perdidas entre la maleza y sin que puedan visitarse están Can Barris, una gran casa donde se alojó el presidente de la República Española, Manuel Azaña, justo antes de partir hacia el exilio, o la llamada Mina de Negrín, donde el presidente del gobierno de la República mandó guardar una remesa de obras de arte del Museo del Prado para protegerlas de los bombardeos franquistas. Son lugares muy significativos de la historia reciente de España que están desapareciendo (intencionadamente) sin hacer ruido, sin que nadie levante una voz alertando del peligro de la desmemoria y del olvido. Como si se quisieran borrar sin que se note: que amaneciéramos un día y hubieran desaparecido sin dejar huella, como si nunca hubieran existido.

Ya la visita por la mañana al Museo del Exilio de La Jonquera resultó decepcionante. El discurso museístico catalanista consigue opacar la auténtica dimensión humana del desastre bélico que significó la Guerra civil española. Un fenómeno tan grandioso como el exilio republicano español (que afectó a medio millón de  personas) es ofrecido como una peripecia histórica regional, lo que dificulta su cabal comprensión como catástrofe humanitaria de escala universal.

Lo más emocionante de todo el recorrido resultan ser dos espacios de ausencias. Los pasos fronterizos de Coll de Manrella y de Coll de Lli, en plenos Pirineos, logran transmitir, en su desnudez, la crueldad del destierro y contagian de modo muy gráfico la idea de la frontera geográfica como separación de realidades políticas, como umbrales a un lado de los cuales aguarda la represión y la muerte y al otro la libertad. Son lugares sencillos: llegas a ellos y no hay nada, tan solo un sendero y la indicación de que al otro lado está Francia y te imaginas entonces lo que debieron sentir al subir allí los miles de personas que huían buscando, sencillamente, sobrevivir. 

Paso fronterizo de Coll de Llil, por el que pasaron a Francia personalidades como Azaña, Negrín y Campmany [Foto: Solienses].

El Coll de Manrella está generosamente indicado desde la carretera con grandes señales que no pasan desapercibidas y se llega hasta él por una carretera bien asfaltada, quizás porque allí está el Monumento a Lluís Companys, el presidente de la Generalitat que también huyó por este lugar. La senda de Coll de Llí, en cambio, está más escondida, hay que esforzarse mucho para encontrarla y no desistir en el intento. Empieza siendo un camino de tierra lleno de socavones para convertirse en su tramo final en una vereda inundada de zarzas. Hay que marchar a pie y el esfuerzo obliga a sumergirte involuntariamente en la mente de los propios exiliados que hicieron aquel mismo camino hace ya casi noventa años. Al llegar a la frontera con Francia no hay una explanada conmemorativa. Una valla corta el paso, porque al otro lado pastan caballos libremente. Un anuncio en francés avisa de la presencia de perros. En el cerco equino se adivina lo que parece ser una placa conmemorativa con los nombres de los ilustres personajes que pasaron por allí, el presidente de la República Manuel Azaña, el presidente del gobierno español, Juan Negrín, el presidente de la Generalitat, Lluís Companys, y el presidente del Gobierno Vasco, José Antonio Aguirre. En el lado español, las zarzas lo inundan todo, apenas queda espacio para tomar alguna fotografía. Se adivina la voluntad de que la vegetación cubra por completo aquel espacio incómodo para la memoria, que se borre, que se olvide para siempre, como si el exilio de medio millón de personas nunca hubiera sucedido. 

Paso fronterizo de Coll de Manrella [Foto: Solienses].

Monumento a Companys en el Coll de Manrella [Foto: Solienses].

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La ruta del exilio/ 1. Los olvidados

Refugiados republicanos entre Barcelona y la frontera francesa en enero de 1939. [Foto: Robert Capa]

El 27 de enero de 1939 un anciano y enfermo Antonio Machado cruza la frontera de Francia a través de Portbou, con su madre cogida del brazo. Les acompaña, entre otros, el escritor y periodista de ascendencia belalcazareña Corpus Barga, quien consigue un pequeño trato de favor hacia el poeta diciéndole a la guardia fronteriza que Machado era el Paul Valèry español. Acabarán acogidos en Colliure y lo demás ya lo sabemos: "Estos días azules y este sol de la infancia".

Doce días después, cuando ya la derrota republicana se veía inevitable, cruza también la frontera el noriego José Caballero Caballero, futuro héroe de la resistencia francesa contra los nazis. "Era febrero de 1939. Llegué a la frontera y la tenían cerrada los franceses. Todo el día esperando, el 9 de febrero, que no se me olvidará nunca. En esto llegó el comisario de Añora, Miguel Migallón Ruiz, y pasamos juntos, a las tres de la tarde. Anduvimos por las cunetas hasta que llegó un camión y nos cogió para los campos de concentración. Había una serie de agentes, diciendo que los que quisieran, podían volver a España, y les daban un pedazo de pan. A quienes cayeron en la trampa, los mataron luego", contaba en una entrevista setenta y cuatro años después.

Tras la toma de Barcelona por los sublevados y la caída del frente de Cataluña a comienzos de 1939, cerca de medio millón de personas cruzaron los Pirineos para huir de la represión franquista. Entre ellos, perdidos en la inmensidad como gotas de agua en el mar, marchaban también decenas de jóvenes noriegos, que habían entregado lo mejor de su juventud a la defensa de la República. Además de los citados, cruzaron la frontera Pedro Bravo López, Julían Oviedo Paz, Miguel Merino Bejarano, Juan Caballero Olmo, Rafael Olmo Rísquez, Antonio Pizarro Aranda, José Ruiz Ranchal, Miguel Madrid Merchán, Juan Gómez, Miguel Fernández y muchos otros más de los que la historia de Añora no recuerda ni siquiera su nombre.

Era un tema que debía abordarse tarde o temprano y ha llegado el momento. Hace meses que ando investigando sobre la II República y la Guerra Civil en Añora. Todos los protagonistas directos de los hechos han fallecido ya y, en la mayoría de los casos, también la primera línea de sus descendientes directos, sus hijos. Parece llegado el momento de recapitular y acceder finalmente a una información que siempre hemos recibido de forma sesgada, tergiversada, manipulada, envuelta en sombras y centrada en hechos aislados sin contextualizar. Se trata de una tarea inmensa porque, aunque en la actualidad hay ciertas facilidades para acceder a las fuentes documentales (por ejemplo, los expedientes de los juicios sumarísimos contra los procesados tras la guerra), resulta ya casi imposible acudir a fuentes personales directas e incluso indirectas: los protagonistas han fallecido; los descendientes andan dispersos por el mundo y la mayoría de ellos no quiere hablar (por no "reabrir" heridas) o no tienen nada que contar (porque no lo supieron, porque en su casa nunca se habló de ello, porque han preferido olvidar).

En mi investigación hay un notable aporte inédito de documentación y un relato de hechos que nunca habían sido contados en Añora hasta ahora desde la (imposible) asepsia de la narración historiográfica. Si alguna vez se publica, el libro llevará el subtítulo de "Historia y memoria", porque quiero dar un papel relevante a las vivencias personales relatadas por quienes las vivieron. He conseguido algunos testimonios directos a través de documentos que dejaron escritos quienes tuvieron la desdicha de padecer aquellos años (cartas, memorias, diarios...) e incluso interesantes declaraciones orales inéditas, aunque continúo a la búsqueda de informaciones lo más cercanas posible a los protagonistas, en una tarea tan apasionante como, aparentemente, inabarcable.

Pero, mientras tanto, ha llegado el momento de conocer no solo los nombres y los hechos, sino también los lugares. 
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En el mejor lugar, con el público más adecuado y en el momento más oportuno

Presentación del libro "La Virgen de la Peña en Añora" [Foto: Hilario Rubio]

Anoche tuvo lugar en la parroquia de San Sebastián de Añora la presentación de mi libro La Virgen de la Peña en Añora. Historia, culto y tradición. El acto estaba organizado por la Hermandad de Nuestra Señora de la Peña y se celebró al término de la novena que se ha venido realizando en honor de la patrona. Rocío Sánchez Gil, Hermana Mayor de la Hermandad, fue la encargada de presentar el acto, que terminó con la firma de ejemplares por mi parte.

Para mí no fue un simple acto de presentación de un libro, porque resulta imposible escapar a las implicaciones emocionales que conlleva el momento y el lugar. Realmente, no podía haberse imaginado un espacio más apropiado para mostrar el resultado de mis investigaciones, ni un público más adecuado, ni un momento más oportuno. Todo cuadraba y por ello no sorprende que el resultado fuera sencillamente perfecto, una conjunción exacta de elementos tal como debían ser.

Hablé de mi libro, de su contenido, de la importancia de la historia para entender el presente, del flechazo de amor entre el pueblo de Añora y su patrona a través de los siglos, de los fundadores de la hermandad, de mis sensaciones cuando sostuve la pequeña imagen de la Virgen en mis manos, de la leyenda del pozo, del significado de la imagen como elemento de identidad comunal y de unión entre los noriegos... El encuentro transcurrió rápido y lleno de emociones. Para qué entrar en ellas, si no pueden explicarse. Cuando todo terminó, se apagaron las luces y allí quedó vigilante la imagen de la patrona, que asistió a todo cuanto sucedía a su alrededor con la majestuosidad de un símbolo poderoso. Esta noche será devuelta a su ermita.

Se agotaron los libros que llevábamos. Sigue disponible en Amazon y, próximamente, también en la librería Pozoblanco (C/ Cervantes, 25 de Pozoblanco).

El autor durante su intervención [Foto: Eduardo Lunar].

Vista de la iglesia de San Sebastián durante la presentación [Foto: Hilario Rubio].

Firma de ejemplares [Foto: Eduardo Lunar].
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La Diputación de Córdoba se llenará de apellidos de Los Pedroches


El próximo 2 de octubre tendrá lugar en el salón de actos del Palacio de la Merced de la Diputación de Córdoba el XIV Encuentro en la Diputación que organiza la Casa de Los Pedroches en Córdoba. El acto, presentado por Francisco A. Carrasco, estará dedicado en esta ocasión a los apellidos de la comarca, tema sobre el que impartirá una conferencia José Luis González Peralbo, Cronista Oficial de Pozoblanco y especialista en genealogía de Los Pedroches. El Encuentro se cerrará con la actuación teatral de la compañía La Trastienda Teatro, que pondrá en escena la obra de Alfonso Zurro 100 viajes en ascensor.
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La colección "Página de Conquista" alcanza su número 25

Portada de algunos ejemplares de la colección "Página de Conquista".

Desde 2009 el Ayuntamiento de Conquista, junto con la Diputación de Córdoba, vienen publicando periódicamente una serie de libros sobre la localidad acogidos bajo el título genérico de "Página de Conquista". Se trata de uno de esos meritorios proyectos culturales de los que tan faltos andan la mayoría de los ayuntamientos comarcales. Un proyecto humilde, sin grandes altavoces ni pretensiones, pero que constituye una iniciativa sólida mantenida en el tiempo, capaz de haber ido formando a lo largo de los años una insólita biblioteca sobre temas de interés histórico y cultural de la localidad. Salvo dos números, todos los títulos editados son obra del Cronista oficial de Conquista Juan Pablo Gutiérrez García, lo que da una idea del intenso trabajo que el autor viene desarrollando para investigar cualquier asunto que afecte a su pueblo y contarlo luego a sus paisanos para que no se pierda la memoria de todo ello.

La colección Página de Conquista la forman los siguientes números:

1. Página de Conquista (2009)
2. Del origen y otros sucesos y personas (2013)
3. Algunos datos sobre su minería (2013)
4. La dehesa de Quebradillas. Algunos datos para su historia (2013)
5. Apuntes para una posible historia de la ganadería (2014)
6. Máximo Muñoz López. Retrato a dos manos (2014)
7. Antonio Cecilia Tejedor, que escucha las manos y lee los labios (2014)
8. La guerra de Rufino (2014)
9. De los reverendos rectores y otros servidores de su iglesia (2015)
10. De las cuentas de fábrica y desamortización de los bienes de su iglesia (2015)
11. De los lugares de culto (2016)
12. La esperanza fusilada. Alfonso Casado Ruiz (2016)
13. La demografía nos ha ido cambiando (2017)
14. Trazando surcos (2017)
15. Y volaron... a la Escuela de Aprendices (volúmenes I y II, 2017)
16. Hablando un poco de casi todo (2018)
17. A un lugar de la Raña (2018)
18. A despensa escasa, escuela pobre, siglo XIX (2019)
19. 40 años de corporaciones democráticas 1979-2019, de Juan Gregorio Nevado Calero (2020)
20. En el país de los amos (2020)
21. A orillas del ferrocarril (2021)
22. ¡A las urnas! (2022)
23. Conquista: de la "Gloriosa" revolución a la "Serrano" involución (2023)
24. Conquista Bienquista (2024)
25. Pequeños escritos, de Antonio Cecilia Tejedor (2026)

Pequeños escritos, el último número publicado, es una colección de artículos del maestro natural de Conquista Antonio Cecilia Tejedor. Se trata de recuerdos, evocaciones de la infancia y reflexiones sobre temas diversos. "Con una voz narrativa cercana y confesional que se comunica con el lector de manera natural y cómplice, su prosa nace de una experiencia vivida que no solo cuenta, sino que también reflexiona, interpreta y, sobre todo, siente", escribe Juan P. Gutiérrez en la presentación.
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Dudas sobre la autorización de festejos taurinos populares en Cardeña y Añora

Suelta de vaquillas en la calle San Martín de Añora el pasado 26 de agosto [Foto: Ayuntamiento].

El pasado 17 de agosto el grupo municipal del PP en el Ayuntamiento de Cardeña publicó un mensaje en sus redes sociales denunciando que el gobierno local (conformado por PSOE e IU) había convocado de urgencia un pleno para aquella misma tarde "para aprobar la suelta de vaquillas que se celebrará dentro de apenas cuatro días". Los populares de Cardeña censuraban "la improvisación y las prisas de última hora" del Gobierno municipal, alegando que ya se había contratado para realizar la suelta de vaquillas y que "si el acuerdo del Pleno es necesario para tramitar las correspondientes autorizaciones, ¿cómo se contrata el festejo sin saber si el pleno va a aprobarlo? ¿Y si el pleno dijera No? ¿Qué ocurriría con lo ya contratado?".

En respuesta a este escrito, el PSOE de Cardeña tachó al PP de oportunismo político y de ejercer la crítica destructiva, acusándolo de "fabricar polémicas ficticias en redes sociales para enturbiar el ambiente festivo de nuestro pueblo". Los socialistas argumentan que "tramitar la reserva de reses, infraestructuras y servicios con semanas de antelación es actuar con diligencia para asegurar proveedores en el mes de mayor demanda de toda Andalucía" y acusan a la oposición de "confundir de forma deliberada la contratación de servicios con la autorización preceptiva que exige el Reglamento de Festejos Taurinos Populares de la Junta de Andalucía. Para enviar el expediente a la Delegación del Gobierno andaluz es imprescindible contar previamente con los informes técnicos de seguridad del recorrido, cobertura sanitaria, seguros y el acuerdo plenario. El Pleno extraordinario y urgente se convoca de forma legal en el momento exacto en que concluyen los informes técnicos, culminando el trámite sin perder un solo día".

En efecto, el Decreto 588/2019, de 6 de noviembre, por el que se modifica el Decreto 62/2003, de 11 de marzo, por el que se aprueba el Reglamento de Festejos Taurinos Populares y se regulan determinados aspectos de los espectáculos taurinos, especifica en su artículo 3 que "el procedimiento de autorización se iniciará mediante solicitud de la persona organizadora del festejo taurino popular, dirigida a la Delegación del Gobierno de la Junta de Andalucía de la provincia donde vaya a celebrarse el festejo con una antelación mínima de 15 días a la fecha prevista para su celebración". A la solicitud de autorización deberá acompañarse (o aportarse posteriormente), entre otra documentación, una "certificación del Ayuntamiento de la localidad acreditativa del acuerdo municipal por el que se aprueba su celebración en vías o espacios públicos así como las instalaciones y el recorrido del mismo". 

La expresión "acuerdo municipal" sustituye a la más concreta recogida en el Decreto de 2003, donde específicamente se exigía una certificación "acreditativa de haberse acordado por el Pleno o por la Comisión de Gobierno de dicha Corporación, la celebración del festejo taurino popular". Aun así, el Ayuntamiento de Cardeña entendió que un "acuerdo municipal" debe surgir del Pleno, y por eso se convocó de urgencia, cuando todo lo demás estaba ya atado y bien atado, aunque en el límite de la campana. También aprueba anualmente en Pleno (2026, 2025) la celebración de la suelta de vaquillas por las calles el Ayuntamiento de Villanueva del Duque (gobernado por el PP).

Este año, por primera vez desde que nos alcanza la memoria, se han celebrado en Añora suelta de vaquillas por una calle del pueblo. Recordamos vagamente la suelta de vaquillas en las antiguas plazas de carros y, más modernamente, en la plaza de toros, pero no por las calles del pueblo, como lo tienen por tradición en El Viso, Dos Torres o Villanueva del Duque. La documentación histórica nos habla de festejos taurinos populares en Añora vinculados hace siglos a algunas fiestas religiosas, pero tal forma de celebración ha estado ausente de este pueblo al menos en los últimos cien años. Llama la atención, por ello, que por parte del Delegado del Gobierno de la Junta de Andalucía se haya autorizado la realización de estos festejos populares, ya que en Añora no existía esa tradición.

Pero lo más sorprendente del caso de Añora es que, al menos hasta el inicio de la feria en la que iban a tener lugar los festejos taurinos de nueva implantación, el Ayuntamiento de Añora (gobernado por el PP) no había celebrado ningún Pleno ni Junta de gobierno para aprobar su celebración. Así lo confirmaron a Solienses algunos concejales. 

Posteriormente, Solienses ha podido acceder al expediente elaborado por la Delegación del Gobierno en Córdoba para autorizar la celebración de los susodichos festejos populares en Añora y ha comprobado que la certificación municipal a la que se refiere el Reglamento de Festejos Taurinos Populares consiste simplemente en una Resolución de la alcaldía, fechada el 31 de julio de 2026, por la que se autoriza "la celebración en la vía pública, en un tramo acotado de la Calle San Martín de las tradicionales Sueltas de Vaquillas y que han sido programadas por el Área de Festejos del Ayuntamiento". Curiosamente, ese mismo día se celebró Junta de Gobierno, pero en el acta no consta ninguna mención a los festejos taurinos. No hay en Añora ningún "acuerdo municipal" emanado de Pleno o Junta de Gobierno que autorice la celebración del festejo taurino.

Dejo para personas con mayor cualificación jurídica la determinación de si una resolución de la alcaldía puede considerarse un "acuerdo municipal" y, en caso negativo, como parece, determinar si la autorización por parte de la Delegación del Gobierno para la celebración de festejos taurinos populares se ha realizado o no de acuerdo a derecho.

En cualquier caso, procedería una aclaración por parte de la autoridad administrativa precisando si para la celebración de los reiterados festejos taurinos populares (tradicionales o no) es necesario un acuerdo del pleno o de la junta de gobierno, como entienden en Cardeña y Villanueva del Duque, o puede despacharse alegremente con un simple decreto de la alcaldía, como interpretan en Añora. 

Y esto debería hacerse urgentemente, en previsión de posibles riesgos, como por desgracia hemos podido comprobar recientemente.
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Una antología francesa incluye un relato de Alfonso Cantador Alias

Solienses ofrece el relato "Recordando a Freg", finalista del Prix Hemingway


Alfonso Cantador junto a la portada del libro.

Acaba de aparecer el libro de relatos en francés Pourquoi les coquelicots poussent dans les arènes (algo así como Por qué las amapolas crecen en las plazas de toros). Se trata de una antología de la editorial francesa Au Diable Vauvert, que convoca anualmente el mayor premio taurino de relato a nivel europeo: el Prix Hemingway. Este premio, creado en 2004 por la asociación francesa Les Avocats du Diable, se otorga durante la Feria de Nîmes a un relato corto inédito ambientado en el universo o la cultura de la tauromaquia. Según las bases, no se les pide a los participantes estar a favor o en contra de la tauromaquia, sino tan solo que la obra esté inspirada en este universo en un sentido amplio. La tauromaquia como elemento -querámoslo o no- de la cultura universal.

La antología Pourquoi les coquelicots poussent dans les arènes incluye el relato ganador de la edición del Premio Hemingway de este año (cuya autora es la escritora francesa Mathilde Deyries) y una selección de obras finalistas, entre las que se encuentra la narración titulada "Recordando a Freg", de nuestro paisano jarote Alfonso Cantador Alias.  

El relato "Recordando a Freg" está narrado en primera persona por un aficionado taurino muy singular, el rey Alfonso XIII. A partir de una corrida presenciada en Sevilla con la participación de Joselito, Belmonte y Freg, el rey evoca el valor del torero mexicano por su afición al vuelo en aeroplanos a principios del siglo XX y su carácter pionero en la utilización de este medio para sus desplazamientos en los años dorados de la tauromaquia. La propuesta de Cantador, muy bien desarrollada estructural y estilísticamente, es fiel a su estilo narrativo clásico y sorprende en esta ocasión por el punto de vista, que nos acerca a los afectos y afinidades del monarca. Tomando a la tauromaquia como marco de referencia, reflexiona sobre la fascinación que le produce al narrador un personaje inquieto y ávido de experiencias como Freg, frente a la, por lo general, tibia e inmovilista actitud de los españoles con respecto al progreso tecnológico, fenómeno que el rey observa con paciente resignación.

El relato de Alfonso Cantador Alias ha sido traducido al francés por Michel Naudy para su publicación en el libro. Por cortesía del autor, al que le agradecemos profundamente su deferencia, ofrecemos en Solienses la versión original en castellano de este relato: