Muere Antonio Ranchal luchando por dignificar la memoria de su padre
Antonio Ranchal Luna en una imagen de archivo [Foto: Diario Córdoba].
"Antonio Ranchal, desde que empezó a tener conciencia de quién era, no cejó ni un instante en recuperar el recuerdo de su padre, aquel hombre bueno que siempre luchó por el bienestar de los demás y la erradicación de la injusticia", recuerda Parody. "Vivió atrapado en una obsesión, hacer justicia a la memoria de su padre, víctima de la represión franquista, y con ella a la de todos los olvidados; pero se ha muerto con la pena de haberlo conseguido solo a medias", se lamenta Luque. Solo lo consiguió a medias, porque el objetivo final de Ranchal era "un documento donde un tribunal justo revocara la sentencia" a muerte de su padre, y eso no lo logró.
El abogado y escritor Miguel Ranchal, hijo de Antonio Ranchal, escribió también hace unos días en el Córdoba un emocionado artículo dedicado a su padre titulado "Bebel", que era el nombre que el líder sindical le impuso al nacer y que luego en el franquismo hubo de ser cambiado. "Bebel, mi padre, se forjó en la construcción, pero antes que acallar las tripas se juramentó para dignificar su vida y salir de aquellas condiciones de miseria de los proscritos por la Victoria", dice.
Los Pedroches han vivido ajenos a la desaparición de otro de los suyos, como suele. Antonio Ranchal tuvo que emigrar de niño a Córdoba con su madre y sus hermanos e iniciar una nueva vida en el barrio del Zumbacón, refugio entonces de tantos desheredados. "Con 11 años entró, como sus hermanos, en un hospicio de la calle Buen Pastor, porque a su madre le era imposible mantenerlos. Al cumplir los 14 lo echaron de allí y se metió a albañil en condiciones de casi esclavitud. Pero, listo y trabajador que era el chico, vio que con esfuerzo y formación podía prosperar en el gremio. Con 17 años era ya oficial, con 23 encargado en una constructora y con 27 copropietario de otra, hasta que en 1966 montó en solitario la suya, con la que no le fue nada mal", resume Rosa Luque.
Descanse en paz Bebel Ranchal, que dedicó su vida a rescatar la memoria de los vencidos para así recuperar la de su padre y conformar la suya propia. Porque él comprendió que nuestra historia personal no puede basarse en el olvido, sino en el recuerdo de quienes nos precedieron y contribuyeron con su esfuerzo a dejarnos un mundo un poco más libre.
























