Los marmotos cuelgan de las fachadas de Villanueva de Córdoba
Marmotos colgados en la fachada de la Audiencia de Villanueva de Córdoba [Fotos: Ayuntamiento de Villanueva de Córdoba]Hace pocos días yo mismo escribía que "las tradiciones se reformulan al paso del tiempo, sin que ello implique la pérdida emocional que atribuimos a los ritos heredados". La afirmación requiere matizaciones, claro está, pero no es ahora el momento ni el lugar. Simplemente, me he acordado de estas palabras al observar unas impactantes fotografías de los marmotos colgados en dos fachadas emblemáticas de Villanueva de Córdoba: la antigua Audiencia y la casa de los Laureanos. Las imágenes producen cierto desasosiego e inquietud, porque nos remiten inconscientemente a referencias iconográficas de nuestra historia reciente (líderes fascistas en la plaza de Loreto de Milán, los narcos mexicanos de Sinaloa) y de nuestra cultura literaria o audiovisual (el muro de los disidentes de El cuento de la criada).
Los marmotos de Villanueva de Córdoba constituyen una antigua tradición local recuperada en 1984, después de que, debido a un accidente mortal con armas de fuego ocurrido en 1953, hubiera estado prohibida durante treinta años. Como expresión de los fuegos pascuales del Sábado de Gloria, los marmotos, equivalentes a los Judas de otras localidades (como Villaralto o Alcaracejos), son muñecos grotescos y desgarbados, de tamaño natural, confeccionados con trapos, paja y ropas de desecho, que se cuelgan de un cuerda que cruza la calle.
Antiguamente, según pudo documentar en la comarca Alfredo Gil Muñiz en 1925, en el momento del toque de gloria "acudían los mozos amigos de las mozas que han hecho el muñeco y durante largo rato disparan sus escopetas hasta que el Judas arde y cae crujiendo por la sal que derrama el puchero que tiene por cabeza, haciendo corro mozos y mozas, bailando y cantando hasta el medio día". Los jóvenes solían coger los trozos que caían encendidos y con ellos amenazaban ritualmente a las mozas, que con sus gritos y carreras daban lugar a un gran alboroto. Tras su recuperación ochentera, la quema pasó a la mañana del domingo de Resurrección, cuando desde el Ayuntamiento una comitiva encabezada por la banda de música y una comparsa de gigantes y cabezudos se dirigía a los distintos marmotos instalados. Antes de la prohibición cualquiera podía disparar sobre los muñecos, pero desde entonces, a fin de evitar riesgos, eran tiroteados exclusivamente por la policía municipal, según yo mismo contaba en mi libro Ensayo sobre fiestas populares de Los Pedroches (1997).
La costumbre de los marmotos había languidecido de nuevo en los últimos años y se había trasladado a la fiesta de San Gregorio, con intención de revitalizarla. Ahora el Ayuntamiento, por las razones que sea, ha decidido cambiar la configuración de la fiesta y pasar el rito del Sábado Santo, donde lo situaba la tradición más antigua, al Domingo de Piñata, vinculándolo con las celebraciones de carnaval. Bien está si sirve para mantener la tradición, aunque pierda con ello una buena parte de su significado simbólico original.
Marmotos de Villanueva de Córdoba.





























