Declaradas Bien de Interés Cultural dos representaciones de arte prehistórico en Los Pedroches
Pintura rupestre de La Chimorra [Foto: Ayuntamiento de Alcaracejos].
No consta documento oficial ni registro en el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía sobre tales incorporaciones al CGPH, pero cabría señalar que no se trata de declaraciones específicas hacia estos dos bienes patrimoniales directamente, sino que ambos pasarían a incluirse en la catalogación genérica de "Sitios con representaciones rupestres" definida en 1985, descriptor que incluye 893 bienes inmuebles en toda Andalucía.
El hallazgo de las pinturas rupestres de La Chimorra fue notificado por el arqueólogo Fernando Penco en 2024, según recogimos también en Solienses. Se trata de un tipo de arte rupestre bien definido y descrito por la arqueología y la historiografía del arte prehistórico y, por tanto, resulta fácilmente verificable y contrastable por parte de investigadores especialistas. Los petroglifos de Villanueva de Córdoba, en cambio, fueron descubiertos a la comunidad científica en 2005 por el investigador autodidacta Silverio Gutiérrez Escobar y constituyen un tipo de representación gráfica mucho más rara en la Península Ibérica. Además, la mayoría de los que se conocen reproducen motivos geométricos o abstractos, raramente figurativos.
Petroglifo de la Tablilla del Mellado [Foto: Juan Palomo].
Los petroglifos de la Tablilla del Mellado, según la interpretación ofrecida hasta el momento, constituirían un monumento excepcional, tanto formalmente (por el material, por la disposición vertical del soporte) como por el contenido, al tratarse de la plasmación gráfica de una leyenda, de un mito o de un sacrificio humano ritual. Estaríamos, por tanto, ante una muestra de grandísima relevancia en el panorama del arte prehistórico postpaleolítico, ante uno de los más antiguos casos de transmisión de un relato completo a través de figuración esquemática. Por ello, extraña que semejante fenómeno no haya atraído todavía la atención de los investigadores universitarios o de instituciones arqueológicas relevantes.
También sorprende que la Junta de Andalucía haya procedido a su catalogación como BIC sin haberse efectuado, que sepamos, un protocolo de autentificación que aporte, por ejemplo, el análisis de alteraciones superficiales, estilo iconográfico y contexto geológico, incluyendo análisis de pátina o las técnicas más convencionales de datación. Lógicamente, no estoy poniendo en cuestión la autenticidad del bien patrimonial ahora reconocido: mis escasos conocimientos sobre la materia me impiden tal presunción. Lo que pretendo es manifestar mi extrañeza ante el hecho de que tan excepcional documento histórico no haya atraído hasta ahora la atención de investigadores cualificados. Lo cual, por otra parte, no resultaría del todo extraño, ya que Los Pedroches ha sufrido tradicionalmente un acusado abandono en lo que a investigación arqueológica se refiere.
En Los Pedroches nos alegramos de estas dos nuevas incorporaciones al CGPH como BIC, aunque nos hubiera gustado una mayor seriedad y contundencia científica en la presentación de los mismos.




































