DRM revoluciona la arquitectura residencial en Pozoblanco
Fachada de la Casa Chip Chop en Pozoblanco [Foto: DRM Arquitectos]
Ya hace algunos años que hablamos en Solienses de la Casa Lopera (2017), construida en el ensanche norte de Pozoblanco por el arquitecto pozoalbense David Ruiz Molina, con la colaboración de Alfonso Díaz y Eusebio Salamanca. Se trata de una vivienda unifamiliar en esquina, generada, según los arquitectos, a partir de tres ideas fundamentales: el aprovechamiento de la luz natural, la entrada a través de un jardín y la oposición abierto versus privacidad. Con una orientación noreste, se ha proyectado un esquema en planta en forma de H, donde la proyección de los patios permite la entrada de luz en todos los espacios. Una geometría pura y limpia potencia el carácter básico y de privacidad de la propuesta. La entrada a la vivienda se realiza a través de uno de los patios en el que se ha proyectado un jardín vertical como una nueva interpretación del patio andaluz tradicional. La disposición de los retranqueos genera una fachada dinámica mediante la proyección de sombras sobre el color blanco típico de la zona.
Interior de la Casa Chip Chop en Pozoblanco [Foto: DRM Arquitectos].
Casa Lopera en Pozoblanco [Foto: Solienses].
En 2021 el mismo arquitecto construyó también en Pozoblanco la llamada Chip & Chop House, basada en los mismos principios de aprovechamiento de la luz y resguardo celoso de la privacidad de cara al exterior. Se trata de una vivienda unifamiliar en la calle Dos Torres, caracterizada también por los imponentes muros blancos de cal sin apenas huecos en la fachada. La apariencia externa de un búnker contrasta con unos interiores llenos de luz: "La respuesta está en el interior" viene a ser el lema de la construcción. Una planta en forma de U distribuye las estancias alrededor de un patio central en un ambiente íntimo. La búsqueda de la sencillez y la privacidad le da al proyecto, según los arquitectos, "un carácter puro y radical donde la geometría de líneas simples crea un volumen masivo". Las superficies interiores son todas blancas, "creando un espacio minimalista para el pensamiento contemplativo".
Actualmente se encuentra en construcción la Casa Parchis, también en el ensanche norte de Pozoblanco, siguiendo las líneas características de las viviendas anteriores. Proyectada por los arquitectos David Ruiz Molina y Alejandro López Platero con la colaboración de Fernando Rodríguez y Eusebio Salamanca, se trata de nuevo de una vivienda unifamiliar en esquina, con planta en forma de H, con dos patios que permiten la entrada de luz a todos los espacios. La búsqueda una vez más de la simplicidad y privacidad "hace que el proyecto tenga un carácter puro y radical en donde la geometría de líneas simples nos proporciona un volumen atractivo", según los arquitectos. El juego de sombras en la fachada se convierte en elemento característico de la obra de este estudio de arquitectura. El espacio interior, a doble altura, se articula en torno a dos patios, a los que miran todas las estancias.
Las tres viviendas referidas son obra del estudio de arquitectura DRM Arquitectos, con sedes en Alicante, Madrid, Cáceres y Valencia. Además de obras de construcción y rehabilitación en dichas ciudades, han colaborado en proyectos internacionales, como ampliaciones de la Universidad de Tufts (Medfords, USA) o el Rijksmuseum de Amsterdam (Países Bajos).
El ensanche norte de Pozoblanco se está convirtiendo, como ya dijimos en otra ocasión, en un muestrario de formas constructivas y arquitectónicas novedosas y hasta de vanguardia, que rompen radicalmente -a través de respuestas nuevas de gran valor artístico- con los modelos autóctonos y tradicionales de la comarca. La primera obra que destacó en este sentido fue la Escuela Infantil Pozoblanco (2009), ideada por el arquitecto Antonio Ángel Ballesteros. El proyecto enfatiza la fachada de la escuela, formada por un contundente muro liso de color blanco que alberga una oquedad por la que sube una leve rampa de acceso al edificio flanqueada por una pared traslúcida matizada con paneles de diferentes colores, elemento que, aun en su simplicidad, constituye la imagen más reconocible del edificio.
Paseando por las calles de esa zona puede contemplarse una gran variedad de propuestas residenciales, desde lo más conservador a lo más osado, en un eclecticismo formal que no deja de sorprender. La arquitectura doméstica, que tuvo a principios del siglo XX un momento de esplendor en la comarca, parece querer volver a decir algo, abandonando modelos de disposición que pertenecen a otro momento social y abriendo los brazos a proyectos innovadores que, aunque inicialmente "choquen" en el contexto urbano, con el tiempo se convertirán en piezas significativas de nuestro patrimonio residencial.
Escuela infantil Pozoblanco [Foto: Solienses].




































