Lo más leído en los últimos días

BLOGDROCHES Actualidad

Blogs de autor

Políticos

0 com

Los vecinos del El Guijo reclaman mejor asistencia médica

Concentración en El Guijo esta mañana [Foto: Plataforma]. 

La plataforma ‘Los Pedroches por la sanidad pública’ convocó hace unos días una concentración para hoy en El Guijo (342 habitantes) a fin de respaldar la petición vecinal de que se amplíe el horario de apertura del consultorio médico del municipio, en la actualidad limitado a una hora y media al día. Durante ese tiempo, el facultativo debe atender a los pacientes en consulta, realizar visitas domiciliarias, curas, analíticas y medicación, además de atender la residencia de personas mayores Santa Ana.

Ayer, casualmente, el alcalde de El Guijo, Jesús Fernández Aperador (PP), publicó un vídeo en las redes sociales del Ayuntamiento para anunciar que, "después de meses de trabajo", el pueblo "contará con una profesional médica a jornada completa". Esta medida entrará en vigor "en un periodo muy breve de días", aunque no concretó cuándo. En el vídeo, el alcalde agradece la colaboración y el trabajo de todos los cargos institucionales sanitarios de la Junta (la delegada territorial de Salud, la gerente y el nuevo director del Área Sanitaria Norte de Córdoba y hasta el delegado del Gobierno de la Junta de Andalucía) quienes, al parecer se han implicado muchísimo en la solución, siendo ellos mismos los que habían creado el problema. Pero, por lo que sea, el alcalde se olvida de mencionar a los vecinos que desde hace varios meses han alertado sobre la situación recogiendo firmas y organizando un movimiento popular de protesta, que ha sido lo que ha obligado al Ayuntamiento de El Guijo a tomar cartas en el asunto (y también, la cercanía de las elecciones autonómicas). 

Hoy se ha celebrado a las puertas del consultorio médico de El Guijo la concentración de protesta anunciada, porque, a pesar del vídeo del alcalde, que rebosa tintes electorales y una absoluta falta de credibilidad, la situación en el pueblo continúa siendo la misma: el médico solo atiende a los pacientes durante una hora y media. Los vecinos han asegurado que mantendrán las concentraciones todos los primeros miércoles de mes hasta que la medida anunciada por el alcalde entre en vigor. 

Lo que haya de venir, se verá. Pero, mientras tanto, ahí queda el compromiso del alcalde, que deberá responder ante sus vecinos si lo anunciado es una mera estrategia partidista para acallar protestas durante un par de semanas.
10 com

¿Se atreverá Juan Manuel Moreno a venir a Los Pedroches?

Moreno y la vaca en la campaña de 2018.

En las dos últimas campañas electorales, el candidato popular hizo parada en Los Pedroches para visitar una explotación ganadera de intensivo y hacerse la foto con una vaca. El presidente andaluz no ha visitado oficialmente Los Pedroches en ninguna ocasión durante toda la legislatura, a pesar de haberse vivido en la zona norte de Córdoba una crisis tan insólita y grave como la falta de agua potable durante un año completo. Es una herida que Los Pedroches no olvidan: que las penalidades sufridas por los vecinos entre abril de 2023 y abril de 2024 no resultaran motivo suficientemente importante para él.

Después de esa muestra de desprecio o, al menos, de indiferencia hacia la comarca durante cuatro años, muchos se preguntan si Moreno Bonilla se atreverá de nuevo a acudir a Los Pedroches solamente al paripé de hacerse la foto con la vaca, porque dicen que le trae suerte. Sería, desde luego, una nueva burla a los ciudadanos, a quienes lo que verdaderamente les preocupa es la situación de la sanidad en El Guijo o la continua reducción de unidades escolares en los centros públicos de nuestros pueblos. La foto se interpretaría como una frivolidad insoportable para una tierra amenazada por la despoblación, el envejecimiento demográfico, la contaminación de las aguas y el deterioro general de los servicios públicos, problemas para los que, en estos cuatro años, no se ha aportado ninguna solución desde la Junta de Andalucía, a pesar de la suerte que le dio la vaca a su presidente. 

Moreno y la vaca en la campaña de 2022.
1 com

Tras las cruces, llega la festividad de San Gregorio a Los Pedroches


El próximo fin de semana tendrán lugar en cuatro pueblos de Los Pedroches las celebraciones en honor de San Gregorio, uno de los santos (junto a San Sebastián) que históricamente ha gozado de mayor devoción en la comarca. El protector contra las plagas de langosta y otras calamidades agrícolas cuenta actualmente con ermitas en Pozoblanco, Hinojosa del Duque, Conquista y Villanueva del Duque, pero anteriormente también las tuvo en Pedroche, Torrecampo y Villanueva de Córdoba. Su fiesta se celebra con verbena en Hinojosa del Duque y Villanueva del Duque, mientras que en Pozoblanco el santo patrón es objeto de la "feria chica", que guarda momentos rituales tan significativos como la quema del corcho y los saltos sobre el fuego.

Conquista celebra este año el 50 aniversario de la Hermandad de San Gregorio con su tradicional romería. Los actos comenzaron el pasado sábado con el traslado de San Gregorio desde su ermita hasta la parroquia de Santa Ana y culminarán el próximo sábado con la romería. La comitiva -formada por los vecinos, caballistas, carrozas y todos cuantos quieran sumarse- saldrá a las 9:30 h. desde la parroquia y, por el camino de la Posada del Pastor (camino de las Viñas), llegará sobre las 11:00 h. al paraje de Navagrande, donde se encuentra la ermita del santo. Allí se pasará un día de convivencia con oficios religiosos (amenizados por el coro romero Voces de Conquista) y verbena en la carpa municipal. El Ayuntamiento invita a copa de vino y frutos secos a los asistentes.
 
Traslado de San Gregorio a Conquista, el pasado sábado [Foto: Ayuntamiento de Conquista].
9 com

La catedral de calle Andalucía y la deconstrucción de Consultorio ganan el concurso de cruces en Añora

El riesgo conceptual llevado a su máximo extremo de calle Andalucía frente al elegante clasicismo formal de calles Olivos y Córdoba en las cruces de interior. La brillante deconstrucción crítica de Consultorio contra la fallida experimentación inmersiva de San Pedro en las exteriores. Las cruces de Añora se han convertido este año en una espléndida muestra vanguardista de instalaciones artísticas dignas de una feria internacional de arte contemporáneo. Mientras, pocos noriegos han cantado los mayos en esta fiesta popular tradicional de raíz agraria y el pueblo quedó en silencio en cuanto se marcharon los últimos autobuses de visitantes que habían venido de Córdoba o Badajoz. Pero podemos continuar fingiendo que no pasa nada.


CRUCES INTERIORES


Primer premio: Calle Andalucía (55,6 puntos).
 
Segundo premio: Calle Concepción-calle Olivos (49,3 puntos).
 
Tercer premio: Calle Córdoba (47,6 puntos).
 
Cuarto premio: Calle Concepción (43,7 puntos).
 
Calle Doctor Benítez (42,4 puntos)



CRUCES EXTERIORES

 
Primer premio: Consultorio (93 puntos)
 
Segundo premio: Calle Amargura (79 puntos).
 
Tercer premio: Cruz de Arriba (78 puntos).
 
Cuarto premio: Chaparral (77 puntos).
 
San Pedro (62 puntos).

Calle Virgen (59 puntos).
 
San Martín (59 puntos).
Cantarranas (41 puntos).

1 com

Se abre el mayo festivo de Los Pedroches

5 com

Vámonos al contencioso administrativo


Con una exposición pública que ya provoca sobre todo compasión hacia la persona, el presidente de la Diputación de Córdoba ha anunciado a bombo y platillo que la institución provincial ha interpuesto un recurso de reposición contra la resolución de la Confederación Hidrográfica del Guadiana (CHG) que le deniega la concesión de las aguas de La Colada. Sí, la misma concesión que semanas antes la Diputación no aceptó porque no estaba de acuerdo con las condiciones. Y lo hace con las mismas alegaciones que la CHG ya ha rechazado, argumentado y justificado en varias ocasiones, en cada uno de los pliegos que la Diputación ha ido presentando, en un corta y pega continuo, a cada uno de los actos administrativos del organismo de cuenca. Resulta evidente que la CHG desestimará el recurso, además de tirarle de nuevo de las orejas por su incompetencia técnica y jurídica. Y entonces, el presidente de la Diputación anuncia, como quien se guarda un as en la manga, que "iremos al contencioso administrativo". Entre unos trámites y otros, es posible que llegue el verano de 2027 y Salvador Fuentes se vea finalmente libre de este calvario y nosotros de la profunda pena que nos da verle librar una batalla para la que evidentemente no está capacitado.

También anda con el contencioso administrativo a cuestas el consejo regulador de la Denominación de Origen Protegida Los Pedroches. Este organismo, que representa los intereses económicos de productores y empresarios asociados que elaboran jamones y paletas procedentes de cerdo ibérico en Los Pedroches, ha interpuesto ante la Audiencia Nacional recurso contencioso administrativo contra el Ministerio de Agricultura por la desestimación presunta por silencio administrativo del recurso contra la Resolución de la Dirección General de Alimentación, en el procedimiento de modificación del pliego de condiciones de la DOP Guijuelo. Es decir, para que se entienda: el contencioso planteado por la DOP Los Pedroches no va todavía contra la resolución que permite a Guijuelo certificar jamones solo 50% ibéricos, sino contra la desestimación (presunta) del recurso interpuesto contra dicha resolución. O sea, la gallina. Es un galimatías administrativo, desde luego, pero en estas cosas se entretienen los gestores y se sirven de ellas para convertir en batalla política lo que es meramente un juego de intereses particulares.
0 com

Los cronistas cordobeses muestran su trabajo en Fuente Obejuna

José Rey, presidente de la Asociación; Pilar Algar, nueva cronista de Benamejí; y Silvia Mellado, alcaldesa de Fuente Obejuna [Foto: Solienses].

El pasado sábado celebramos en Fuente Obejuna la 54 reunión anual de la Asociación Cordobesa de Cronistas Oficiales. Resulta lamentable que estas convocatorias que acumulan tanta carga cultural no tengan ninguna repercusión en la prensa, a pesar de concentrarse allí representantes de tantos pueblos de la provincia. Los actos tuvieron lugar en el palacete modernista conocido como Casa Cardona, una vivienda particular construida a principios del siglo XX a la que quiero dedicarle una entrada independiente en los próximos días. 

Tras un desayuno ofrecido por el Ayuntamiento en la planta baja del propio palacete, el acto comenzó con la parte institucional, en la que intervinieron José Rey García, presidente de la Asociación; Gabriel Duque Moreno, delegado de Cultura de la Diputación; Eduardo Lucena Alba, delegado de Turismo, Cultura y Deporte de la Junta de Andalucía en Córdoba; y Silvia Mellado Ruiz, alcaldesa de Fuente Obejuna. El momento más entrañable resultó la imposición de la medalla de la asociación a la nueva cronista de Benamejí, la historiadora Pilar Algar Campos, que pasa a ser la séptima mujer cronista en toda la historia de la asociación (en la actualidad hay, con ella, seis mujeres cronistas en la provincia), contribuyendo así a reducir la brecha de género que comentamos hace unos días.



Mesa institucional de la reunión, con Gabriel Duque, Silvia Mellado, José Rey y Eduardo Lucena [Foto: Solienses].

A continuación, el cronista oficial de la villa anfitriona, Manuel Gahete Jurado, presentó su libro Fuente Obejuna a escena, editado por la Diputación de Córdoba y la Federación de Peñas Cordobesas dentro de la colección "Tradiciones populares de la provincia". Seguidamente se leyó un resumen de las 35 comunicaciones presentadas por los cronistas de la provincia (entre ellos, ocho de Los Pedroches) sobre una gran diversidad de temas referidos a todas las épocas históricas de nuestros pueblos. 

Después tuvo lugar una visita guiada a la Casa Cardona, con las detalladas explicaciones del técnico de turismo Francisco Osuna, incluyendo un resumen del argumento de la Fuenteobejuna de Lope de Vega, a cuya representación popular (este año se pondrá en escena del 18 al 22 de agosto) se han dedicado algunas salas de la planta superior del edificio. También visitamos la iglesia de Nuestra Señora del Castillo y la ermita de Jesús Nazareno.

Cronistas y acompañantes durante la visita a la Casa Cardona [Foto: Ayuntamiento de Fuente Obejuna].

Palacete modernista llamado Casa Cardona de Fuente Obejuna, donde tuvo lugar la reunión [Foto: Solienses].
6 com

Un relato de Francisco Javier Domínguez en torno a los desmontes de la sierra resulta seleccionado por Zenda

Francisco Javier Domínguez [Foto: Covap].

La página web literaria Zenda es la organizadora del concurso literario "#inteligencianatural", que busca "historias de inteligencia natural, historias reales, ambientadas en el mundo que nos rodea, en plena revolución tecnológica, o en cualquier otra época, donde brille la inteligencia de un niño, de una anciana, de un hombre, de una mujer, o de cualquier grupo de personas". El fallo del jurado, que está formado por Juan Gómez-Jurado, Espido Freire, Paula Izquierdo y Leandro Pérez, será anunciado el próximo jueves. 

Hoy se han dado a conocer los diez relatos finalistas, seleccionados entre los casi mil presentados al certamen. Entre ellos se encuentra "La verdadera historia de Piel de Pizarra", cuyo autor es el periodista pozoalbense Francisco Javier Domínguez Márquez, que inicia así públicamente su faceta como autor literario. El relato gira en torno a las rozas y desmontes de la llamada dehesa de la Concordia (antiguo término de Obejo) que se iniciaron en el siglo XVIII y que, con un impresionante esfuerzo humano, transformaron el bosque mediterráneo de aquellos montes en el actual olivar de sierra. El autor se muestra buen conocedor de la cultura del olivar serrano y del vocabulario rural de Los Pedroches.

Este es el relato preseleccionado, según ha publicado Zenda:

La verdadera historia de Piel de Pizarra

Francisco Javier Domínguez Márquez

Las vacas abrían veredas en la solana. Su deambular pausado y constante ayudaba a sus dueños a convertir aquella vega en un fecundo prado. Tras una linde, las manos de los que serían sus vecinos habían trazado una huerta. Y en la huerta cavaron un pozo, anillado con pizarra. Luego vino lo demás. La choza primitiva se convirtió en casilla, con la puerta mirando al naciente, como todas las de la sierra. Sus vecinos, también trashumantes, mantenían la propiedad del agro y de las vacas, que quedaban a su albedrío en invierno. Las mostrencas saben defenderse del lobo. Por San Andrés dejó a sus tíos entre Alcudia y Los Pedroches. De Castilla a Córdoba. Él se prometió cumplir la promesa que hizo a su padre el año que bajaron de Soria hasta el Guadalquivir con un rebaño de mil merinas: “Recuerda hijo, las tierras de la sierra son libres una vez confirmada la Concordia de 1726. Cuando tengas seso y fuerza para descuajar el monte, viaja al sur en el invierno y roza la jara, conserva las encinas y los robles, levanta un chozo y deslinda 15 o 20 fanegas. Planta una viña, cava un pozo, surca un huerto. Al segundo año injerta acebuches y baja a Adamuz a por varetas de nevadillo”. Mientras contemplaba aquellas vacas por encima de la Cañada Real, sintió que no sería capaz de la proeza a la que se comprometió. Convertir aquel monte en cultivo le podría costar la vida, y por ello tenía que meditar cómo hacerlo para sobrevivir a la soberbia de la naturaleza.

De inmediato prendió fuego. Lo primero en arder, el jaral. Con la azada, arrancó haces para sumar a la pira, que avanzaba metro a metro pese a ser otoño. Trazó un plan y abrió carriles que servirían de cortafuegos. Y tras las jaras, prendió los lentiscos, las coscojas y las matas negras. A ese ritmo, podría empezar a poner estacas en primavera. Calculó. Compensaría días de lluvia con noches de tajo. Dormía poco. Cazaba zorzales con perchas de crin de caballo y conejos con trampas de losa. En el pueblo, cambiaba la proteína salvaje por pan, sal, tocino, garbanzos, huevos y herramientas. La Nochebuena la pasó espantando unos lobos que habían apresado un venado. Saló en tasajos la carne del cervuno cazado por los cánidos y cambió un jamón por media arroba de vino en el Ventorro de la Encrucijada. Aquel escaso lujo le dio fuerzas para seguir rozando el monte, liberando quercus, podando acebuches.

En la fiesta de San Antón su piel tenía el color de la pizarra. Así lo apodaron. Piel de pizarra. Tan fundido estaba con el paisaje que, en dos meses, su haza ya contaba con 30 encinas limpias y con otros tantos acebuches. Ese mismo día recogió dos sacos de aceitunas de aquellos olivos salvajes y estrujó el fruto. El proceso le llevó una noche. Juntaba puñados y los liaba en un trozo de saco, machacaba las acebuchinas y luego calentaba la masa en un caldero con agua. Poco a poco el aceite cubría la superficie. Con un cucharon de madera, iba llenando una cántara con aquel zumo verdoso, imprescindible frente al invierno.

Su cuerpo cambió. Le crecieron las manos y la espalda y no se fatigaba al subir la Umbría del Infierno. Su aspecto físico había evolucionado al tiempo que notaba cómo su alma ensanchaba y su mente viajaba a mayor velocidad. La agilidad de sus pensamientos contrastaba con las tinieblas que inundaban sus días cuando llegó a aquel paraje. Recordaba por momentos a sus tíos hacer chanza de su decisión de convertirse en pegujalero, como llamaban despectivamente a las gentes que dejaban sus quehaceres en los pueblos para colonizar aquellas sierras cuajadas de alimañas. “¿Sabes la del minero que abandonó a la familia para rozar el monte? Murió de frío y su mujer y sus tres hijos viven ahora de la caridad”. El hermano más joven de su madre castigaba sus intenciones, quizá por su incapacidad de dar el difícil paso que supondría la liberación del yugo de los amos sorianos.

Por la Virgen de Luna, vino un cambio de aires que embraveció la sierra. Las nieblas de febrero, según la sabiduría pastoril, traerían aguas en mayo, pero, hasta entonces, aquella primavera adelantada templaba la tierra. Tenía que terminar ya con las rozas de monte para buscar esquejes y varetas e iniciar injertos y plantaciones. Las de vid las consiguió en el ventorro. Podó la viña del propietario a cambio del sarmiento. Le gustaban aquellas uvas rosadas, ideales para el clarete. Y las blancas, dulces para el brisado pardillo. Los troncos y yemas nudosas de olivo las trajo de Adamuz. Ajustó la carga en el carro de un recovero a cambio de 10 docenas de zorzales.

Apenas sabía que 10 veces 100 hacen mil. Y siempre escuchó que la medida de la vara castellana que existe labrada en la piedra de una columna en Zafra es tan larga como la distancia que hay entre el dedo corazón y el hombro de un hombre adulto. Así pudo calcular que para marzo cultivaba unas tres fanegas de tierra áspera y en pendiente, pero fértil y fecunda debido a los miles de años de posío.
La ceniza de las quemas y los esquejes de vid y olivo preñaron la tierra. Agarraron. Brotaron. Como anunciaron las nieblas, llovió para Pentecostés. El pozo se llenó hasta el brocal, trazó el huerto y, en la vega, empezaron a pastar las tres vacas, que se habían venido a lo suyo para seguir haciendo hueco el monte. La cárdena parió una becerra. Compartió el calostro con el recental. Untó el blanco manjar en el pan con su aceite y se llevó a la garganta un trago de vino. En cierto modo, él también nacía allí aquel año. Respiró hondo y al instante intuyó que compartía saberes con quienes dedicaban su vida a convertir aquel paisaje en vergel.
2 com

Presentación del libro "He cantado en la Noche" de Juana Castro. Fragmento de mi intervención

Isaac Reyes, alcalde de Villanueva de Córdoba; Juana Castro, poeta; Antonio Merino, editor de Solienses; y Ana Isabel Torralbo, concejala de Cultura, momentos antes de la presentación del libro [Foto: Ayuntamiento]. 

Cuando Juana me llamó para que presentara su libro de poesía reunida en Villanueva de Córdoba, enseguida fui consciente de la alta responsabilidad que asumía. No solo porque Juana es una de las figuras principales de la poesía española contemporánea y pasará a los libros de historia de la literatura como representante principal de la lírica de finales del siglo XX y comienzos del XXI, sino, sobre todo, porque esa presentación se iba a realizar aquí, en su pueblo, donde incluso hay una calle que lleva su nombre, donde todos conocen no solo a la Juana poeta, sino también a la Juana persona, a la Juana niña, a la Juana jarota.
 
Tampoco quiero pecar de humildad ni de falsa modestia. He de confesar que tengo un conocimiento bastante cultivado de la poesía de Juana Castro, que incluso elaboré mi tesis doctoral sobre el tratamiento del mito clásico grecolatino que realizan las poetas españolas del último tercio del siglo XX como estrategia en la construcción de una nueva identidad de género y allí Juana ocupa un lugar central. Pero, claro, en el libro que esta noche presentamos aparece un exhaustivo repertorio bibliográfico de autores y autoras que han abordado el estudio de la obra de Juana, y entre ellos se encuentran nombres imponentes de la crítica literaria como Manuel Alvar, José María Balcells, Sharon Keefe Ugalde, Biruté Ciplijauskaité, Concha García, Víctor García de la Concha, Encarna García Garzón, Ana V. Osán, Anjia Jablonski, Margaret Persin, John C. Wilcox… Y, frente a ellos, ¿qué podía aportar yo?

La investigadora californiana Sharon Keefe Ugalde, experta en literaturas hispánicas, y la profesora e hispanista Biruté Ciplijauskaité, que es lituana de nacionalidad canadiense, han abordado el estudio de la obra de Juana Castro desde todas las perspectivas literarias y no literarias posibles. Por supuesto, desde el feminismo, que está en la base fundamental de la poesía de Juana, pero también desde todas las estrategias literarias que caracterizan la poesía del último medio siglo y han convocado a las mayores especialistas para que estudien su obra con profundidad desde el más mínimo detalle. Hay un libro magnífico publicado en 2002 por la Diputación de Córdoba, editado por Ugalde, que bajo el título Sujeto femenino y palabra poética, recoge una docena de investigaciones centradas en temas tan específicos como la muerte, el deseo, la subjetividad, el cuerpo, la ironía, el retrato, la danza o la construcción del género en los versos de Juana Castro. Yo mismo he estudiado, como dije, el tratamiento que Juana hace del mito clásico en su obra, intentando escudriñar qué significado tienen Penélope, Odiseo, Dafne o los lotófagos en sus versos.

Podríamos decir que sobre Juana Castro todo está dicho o puede leerse en el espléndido estudio preliminar de este libro que firma la también poeta Nieves Muriel. ¿Qué podía yo decir nuevo en esta presentación que no se hubiera dicho ya? ¿Insistir otra vez en el carácter profundamente feminista de su obra, en su contribución a la creación de una tradición literaria inexistente en la que la mujer poeta pudiera reconocerse? Porque este He cantado en la noche que presentamos hoy no son unas “obras completas”, pero se le parecen. Aquí está recogida toda su obra lírica desde Cóncava mujer (1978) hasta Antes que el tiempo fuera (2018). Cuarenta años de producción literaria en primera línea, cuarenta años rompiendo el discurso hegemónico y normativo de forma impecable y contundente, presentando la sensibilidad de la mujer de un modo totalmente diferente a como hasta entonces la conocíamos, porque la sensibilidad femenina que hasta Juana y su generación conocíamos en literatura había sido escrita por hombres, y no por mujeres. 

Y, de pronto, leyendo un poema, me vino la idea. El poema era este, el XVI de Fisterra:

Vergüenza
de viajar en el carro.
Un hombre
sentado sobre el yugo
animando a las bestias.
Cuatro
corazones de frío
sentados en la ropa.
Crecido, algún arroyo,
y las ruedas ahogadas hasta el eje.
Y el látigo en el lomo
inocente y bruñido de la yunta.
Y las fieras palabras
y, por probar, las mansas.
Pero la luna, a noches,
me rociaba de estrellas
y en el vaivén de tablas, por los malos caminos,
recogían mis ojos
el silencio y la gloria.

Fisterra (1992), junto con Del color de los ríos (2000), Los cuerpos oscuros (2005), Cartas de enero (2010) y Antes que el tiempo fuera (2018), supone un regreso de Juana a sus raíces más ancestrales después quizás de haberse avergonzado de ellas durante algún tiempo, como nos ha pasado a casi todos en algún momento de nuestra vida cuando hemos marchado fuera de nuestra tierra. Ella misma lo confesó así en un poema de Fisterra:

Vuelvo hoy a la tierra.
Anduve, tanto tiempo, tan lejos y a su espalda,
que aterida, recojo en esta hora
una luna sagrada de verdura.
Prófuga fui, y en mis desmanes
sepulté los recuerdos de la hierba
durmiendo en la ciudad.

“Los recuerdos de la hierba”. Qué bonito título para un libro que investigara la presencia de Los Pedroches en la obra de Juana Castro. Ahí dejo la idea. Porque ese es un tema de su producción lírica que permanece inédito, a la espera de que alguien indague lo suficiente para descubrir que la nostalgia del regreso a su pueblo, a su tierra, a su comarca, está muy presente en algunos de sus mejores versos.

Tierra.
Tierra, tierra,
entera y toda tierra
de quien, cruda, vengo, y adonde, amante, voy.
Tierra mía dulcísima.
a tu langor me entrego,
a tu verde caricia y a tu humus. 

Pedro Tébar y Juana Castro, anoche en Villanueva de Córdoba [Foto: Solienses].
 
Pero volvamos al primer poema, al de la vergüenza que le daba a una niña que la vieran subida en un carro. Es un sentimiento tan concreto, tan localista, tan íntimo, que solo pueden comprenderlo realmente las personas que hayan vivido esta experiencia alguna vez. Me imagino a las grandes Keefe Ugalde, Ciplijauskité o Persin intentando descifrar este poema, desde su sabiduría urbana. Yo creo que les resultaría imposible. Que estos poemas solo podemos entenderlos en su sentido más extremo la gente de pueblo y, más concretamente, los que hemos viajado en un carro y hemos sentido vergüenza de que los demás nos vieran allí, sí, esa vergüenza adolescente frente a cosas de las que luego, con los años, acabaríamos enorgulleciéndonos, pero que en ese momento nos abochornaban.

En estas composiciones Juana logra que palabras como piojos, estropajo, liendres o zotal tengan un delicado valor poético, que nos parezcan tan líricas como rosal, espuma, carne o heridas. como en este poema de Del color de los ríos:

Debajo del sombrero
me comían los piojos.
Y yo estaba asustada cuando ella
vino tan alta sobre el carro
y me llevó a la alberca. Me puso
en cueros vivos y allí, bajo el moral,
me enjabonó de espuma,
y llevó el estropajo
de los pies a la nuca, hasta poner mi carne
del color de las rosas. En azufre morían
los bichos y las liendres.
Y luego, con zotal, una pluma
me alisaba en sus dedos
arañazos y heridas. 

Todos estos poemas, en fin, componen ellos solos un retrato memorial de nuestra tierra que solo puede ser cabalmente comprendido por quienes vivimos en ella. En los versos de Juana Castro está la universalidad de los sentimientos absolutos: la muerte, que es tema literario por excelencia desde Jorge Manrique; el amor en sus mil formas, como lo expresara Juan Ruiz, el arcipreste de Hita; la vida que fluye en las églogas de Garcilaso; la introspección humana de Santa Teresa o San Juan de la Cruz… en fin, todo lo que ha hecho grande a la poesía española de todos los tiempos. 

Pero los libros de Juana, que se recogen completos en esta obra, contienen también mensajes ocultos que solo los que hemos bebido la leche cruda recién ordeñada y nos hemos pinchado nuestros pies descalzos con la hojarasca de la encina podemos comprender en toda su esencia. Quién, de todos los que estamos aquí, no se sentirá identificado con la matanza descrita en estos versos de Fisterra, que evocan con su plasticidad las pinturas festivas sobre fiestas populares de Bruegel el Viejo: 

Rebosan
las artesas su grasa.
Arde el fuego y, redondos, 
están gigantes blancos,
desangrados, que entregaron su grito
a la negra alborada
de diciembre y su frío.
Ahora las mujeres
enhebran ya las tripas,
lavan las cabezas
y ungen con la masa
de carne roja el viento
del comino, la sal y la pimienta…

O, en Cartas de enero, este recuerdo fugaz al volver a la casa del pueblo abandonada después de años de ausencia y encontrarse una ruina capaz, sin embargo, de evocar nítidos recuerdos:

Han tapiado
la boca del horno con ladrillos.
Solo quedan
las vigas, las paredes,
los pedazos del tiempo.
Y el brazo de mi madre
amasando aquel pan
redondo
con cinco cuchilladas en los bordes.

¿Cómo va a saber nadie que no haya hecho pan o lo haya visto hacer a su madre lo que son las "cinco cuchilladas en los bordes", que son tan literarias como las cuatro cuchilladas que recibió Antoñito El Camborio y las tres heridas de Miguel Hernández o las dos espadas de Rafael de León?

Hoy presentamos aquí un libro de libros, sí: una biblia, que constituye, sobre todo, una búsqueda, una búsqueda en algún lugar de la memoria. Hay en algunos poemas de Juana una apelación a la memoria a través de olores, sabores y objetos, en la línea de Proust de recuperar la infancia a través de sensaciones, como en estos versos de Del color de los ríos, donde recuerda el puchero cociendo en la lumbre:

Mientras cuece el puchero, se esparce por la casa
el aroma de un caldo que aprendió sin herencia.
A su rescoldo brillan como gemas las ascuas
mientras yo voy y vengo, y en el barro ocre y rojo
despacio anaranjea
el sabor más antiguo
que se hiciera en el tiempo.

Son poemas que la crítica moderna interpreta desde la perspectiva de la recuperación de la tradición matrilineal, de la voz unitaria que recupera el pasado colectivo de la mujer para unirse a esa herencia, pero yo prefiero ahora rescatarlos desde la memoria antigua de los pueblos y desde la identidad territorial.

Porque hemos sugerido que en la poesía de Juana late una búsqueda en la memoria personal, pero añado que también colectiva, de Juana y de Los Pedroches. La memoria nos dota de personalidad como individuos, porque nada somos sin recuerdos, pero también las sociedades necesitan mantener viva su memoria, sus gestas, sus héroes, el territorio. 

Como Amaltheus, todos somos pequeños delante del ocaso, y tenemos miedo del tiempo, del tiempo y sus hipérboles, como dicen los versos del poema “Vislumbre” de Antes que el tiempo fuera. Pero el compromiso con la sociedad y con nosotros mismos nos exige valentía, no acurrucarnos en espiral sobre nosotros mismos, como el amonites, temblando de frío, sino abrir los brazos y el alma al sentimiento inmenso de la libertad. Frente a la cerrazón y la metralla, la poesía nos salva, Juana nos salva, porque en sus versos se contiene toda nuestra historia y todo nuestro dolor.

Yo os invito a que abráis este libro y lo descubráis.

Vista de la Antigua Audiencia durante la celebración del acto [Foto: Ayuntamiento].
0 com

Localizado un posible dolmen en el término de Alcaracejos

Vista del posible asentamiento neolítico localizado en término de Alcaracejos [Fotos: JJR].

Un asentamiento neolítico o calcolítico (aun por determinar), con un dolmen y varios enterramientos anexos, podría haber sido localizado recientemente en el término de Alcaracejos. En el lugar se han encontrado también en superficie restos de un molino de mano, así como otras piedras con orificios no naturales. Los descubridores del yacimiento lo pusieron en conocimiento del arqueólogo municipal, quien visitó el lugar y en una primera exploración visual confirmó la posibilidad de que se trate de un poblamiento prehistórico, aunque la valoración final deberá quedar a expensas de futuras investigaciones más profundas y de posibles excavaciones. El hallazgo ya ha sido comunicado a la delegación provincial de Cultura de la Junta de Andalucía, a fin de iniciar los trámites correspondientes a su catalogación.

Lajas de un posible enterramiento.

Vista del posible yacimiento.