"En Los Pedroches la gente todavía sigue teniendo miedo. Aquí no se ha hecho realmente una transición a la democracia"
Entrevista con Cristina García Sarasa, presidenta de la Asociación Triángulo Azul Stolpersteine
Cristina García, presidenta de la Asociación Triángulo Azul Stolpersteine de Andalucía [Fotos: Solienses].
La cita era en la siempre deslumbrante plaza de la Villa. Nos sentamos en la terraza del único bar que vimos abierto y comenzamos una charla que enseguida puso de manifiesto la apasionada entrega de Cristina a la causa que ha decidido abanderar y, aunque la tarde se fue volviendo cada vez más fría, allí continuamos hasta que la tormenta comenzó a descargar agua, como si quisiera acompañarnos también en aquellas evocaciones de tanta tristeza.
Pregunta: ¿Cómo conocisteis el proyecto Stolpersteine y qué os llevó luego a crear la asociación?
Respuesta: En el año 2021 vimos una noticia sobre las piedras de la memoria en Barcelona y, por curiosidad, comenzamos a investigar sobre Dos Torres. Así descubrimos que había tres hombres que habían estado en campos de concentración nazis. A partir de ahí empezamos a indagar sobre toda la comarca de Los Pedroches y a realizar un trabajo de investigación, hablando con historiadores y más tarde con miembros del proyecto Stolpersteine en Barcelona, que lleva la Generalitat, y en Madrid. Nos dimos cuenta de que en la comarca había un número elevado de deportados a campos nazis, en la actualidad tenemos identificados 76. Pensamos que debería organizarse algo parecido a lo que existe en Barcelona. Nos dirigimos a la delegación de Memoria Democrática de la Diputación de Córdoba con la idea de que ellos se ocuparan del tema como institución, pero allí nos indicaron que para trabajar conjuntamente deberíamos constituirnos como asociación, y ese fue el comienzo.
P. Stolperstein es un proyecto del artista alemán Gunter Demnig. ¿Habéis contactado con él directamente?
R. Sí. Incluso Gunter Demnig ha venido aquí, a Córdoba, estuvo en la zona del Guadiato. Nosotros nos ponemos en contacto directamente con la sede en Alemania. Esta misma tarde he solicitado ya las stolpersteine del año que viene. Las piedras se hacen a mano una a una en un taller de Alemania y, por tanto, en un número limitado cada año. Ahora mismo hay más de 120.000 stolpersteine en todo el mundo, en más de 30 países y más de 2.000 ciudades, por lo que hay que solicitarlas con tiempo y nunca te dan garantías exactas de la fecha de entrega, sino cuando vayan pudiendo.
P. La cifra de deportados a campos nazis procedentes de Córdoba ha ido aumentando progresivamente, desde los 232 iniciales de la relación de Gutmaro Gómez Bravo hasta los 354 que vosotros habéis identificado en la actualidad.
R. Hemos ido añadiendo algunos hombres, y digo hombres porque en la provincia de Córdoba no constan mujeres, algunos hombres que nacieron fuera de la comarca, pero que con pocos meses de vida se vinieron a vivir aquí con sus familias y han vivido aquí siempre y se sentían de aquí, por lo que los hemos incorporado a nuestro proyecto Stolpersteine. Por otro lado, se van encontrando nuevos nombres de deportados que estuvieron en campos menos conocidos que el de Mauthausen, como Neuengamme o Sachsenhausen, y los vamos incorporando también a la lista.
En la zona norte está costando que la gente vaya a estos actos, porque no quieren señalarse. En otros sitios no ocurre esto.
P. En Los Pedroches hay identificados 76 nombres de deportados y ya se han colocado 39 stolpersteine en siete localidades (Belalcázar, Cardeña, Hinojosa del Duque, Torrecampo, Villaralto y Villanueva de Córdoba). En cuanto a Fuente La Lancha, tiene su piedra de la memoria, se anunció en su momento, pero no está colocada. ¿Qué ocurrió?
R. Pues se iba a colocar, pero coincidió con el periodo electoral y el alcalde [José Chaves, PSOE] pidió retrasar su colocación hasta que pasaran las elecciones. Pero se produjo un cambio en la alcaldía y desde entonces no hemos podido ni siquiera hablar por teléfono con el nuevo alcalde [Antonio Hospital, PP]. Una vez acudimos personalmente al Ayuntamiento, pero no estaba. Hemos hecho varios escritos por el registro electrónico y no han contestado. Parece ser que no lo ven importante y la tienen ahí metida en un cajón.
P. ¿A qué crees que se debe esta actitud, no solo por parte de los Ayuntamientos, sino de la población en general, que hay como un rechazo todavía hacia este tema, ese miedo a "reabrir las heridas"?
R. En la provincia de Córdoba casi todos los Ayuntamientos progresistas han colocado las stolpersteine, siempre ha habido una buena disposición a adherirse al proyecto. Pero hay diferencias entre el norte y el sur de la provincia. En el norte la gente todavía sigue teniendo miedo. Aquí no se ha hecho realmente una transición a la democracia. La gente no sabe, pero tampoco quiere saber. Históricamente conocemos que esta zona nunca fue de los sublevados, aquí hubo gente muy comprometida, mineros y jornaleros, que no dejaron pasar a los golpistas, y por ello hubo luego una represión brutal, tremenda. Y, por lo que sea, la gente no quiere recordarlo ni quiere saber que en su familia mucha gente o fue fusilada o estuvo haciendo trabajos forzosos o se tuvo que exiliar y luego fueron recluidos en los campos de concentración. Es como que no lo quieren saber. Te vas a otras zonas de Córdoba y eso no ocurre. Es como si en esta zona no se hubiera hecho una Transición.
Cristina García durante su intervención el pasado sábado en Hinojosa del Duque.
P. ¿Por parte de los familiares hay mayor receptividad hacia el tema o tampoco?
R. Mucha gente no tenía ni idea de que habían tenido un familiar deportado a un campo de concentración. Nosotros, cuando hemos contactado con esos familiares, normalmente siempre hemos tenido una buena recepción y, de hecho, tenemos muchos familiares de aquí de la zona de Los Pedroches que forman parte de nuestra asociación, incluso algunos de ellos viviendo en Francia, porque la inmensa mayoría de los que sobrevivieron a los campos nunca regresaron a España. Cuando se enteran, al principio manifiestan cierto recelo, pero luego, cuando conocen la realidad, se muestran con ganas de hablar y de que alguien les escuche.
P. Me llamó la atención que el sábado acudió poca gente al acto de Hinojosa del Duque.
R. Sí, acudió poca gente. Ya te digo que aquí en la zona norte está costando que la gente vaya a estos actos, porque no quieren señalarse o no sé cuál es el motivo. En otros sitios no ocurre esto. Hemos estado hace poco en Villa del Río y acudieron cerca de doscientas personas. Aquí en el norte hay una mayor reticencia, quizás porque hubo una mayor represión, como hemos comentado antes. O porque no ha habido esa Transición y todo ha estado siempre debajo de la alfombra. Aquí no se ha hablado jamás de ese tema. Y por eso hay esa reticencia, porque mucha gente cree todavía que si habla va a seguir teniendo problemas.
Mucha gente no sabía que habían tenido un familiar deportado a un campo de concentración nazi.
P. ¿Cuál es el procedimiento que seguís para colocar los stolpersteine? ¿Contactáis primero con los Ayuntamientos o con los familiares?
R. Puede ser que haya algún familiar que lo pida directamente, como el caso de Añora. Pero, por lo general, nosotros nos dirigimos al Ayuntamiento y tenemos una reunión para explicarles el proyecto. Nunca nos ha ocurrido que hayamos ido a un Ayuntamiento y nos hayan dicho que no. Aunque en algunos casos, habiendo dicho que sí, luego tenemos problemas para cerrar el tema. Pero en Los Pedroches, por ejemplo, el último caso que hemos planteado ha sido el de Villanueva del Duque. Nos hemos reunido con el alcalde [Miguel Granados, PP] y con dos técnicos de cultura y nos han dicho que sí. Y se van a colocar, no solo los que son de Villanueva del Duque, sino también uno de Alcaracejos, que era hijo de uno de Villanueva del Duque y los dos fueron asesinados. Entonces, como Alcaracejos no quiere saber nada del tema, vamos a ponerla en Villanueva.
P. ¿Alcaracejos os ha dicho que no?
R. Nos dijeron que no se ponen porque ellos creen que la gente los va a vandalizar y que se van a pegar chicles en los stolpersteine. Parece que es una broma, pero te lo digo tal cual nos lo dijeron.
P. ¿Y esto lo podemos publicar?
R. Me lo dijo el alcalde [José Luis Cabrera, PSOE]. En un país democrático no deberían ocurrir estas cosas.
P. ¿Y en Añora cuál es la situación? Has dicho que un familiar lo ha solicitado.
R. Tenemos los cuatro stolpersteine de Añora. Y, además, está la nieta del único prisionero que sobrevivió, que vive en Francia y ha venido aquí a España porque quiere confirmarse en sus raíces, pero no hay manera de que el alcalde [Bartolomé Madrid, PP] nos conceda una reunión con él. Hablando se entiende la gente y nosotros solo queremos explicarle el proyecto y si ellos no quieren hacerles el homenaje a esos hombres que sufrieron el horror de los campos de concentración nazis, al menos que nos den el permiso para poder colocar las stolpersteine. Pero llevamos tiempo intentando que el alcalde nos conceda una cita.
P. ¿Notáis en la comarca un reconocimiento hacia vuestra asociación, que tiene ya un ámbito andaluz?
R. Por parte de los Ayuntamientos con los que hemos trabajado, sí. Por ejemplo, con el Ayuntamiento de Villanueva de Córdoba hemos trabajado muy bien, no solo se han colocado las stolpersteine sino que también hemos presentado nuestro documental, La luz de nuestra memoria, sobre las mujeres de los deportados. También hemos hecho allí mesas redondas y exposiciones. En Torrecampo también, hasta que cambió de signo político. En Belalcázar con el Ayuntamiento hemos hecho este año el 5 de mayo un acto de homenaje a los deportados a los campos nazis. En fin, con esos Ayuntamientos hemos trabajado muy bien. Hemos estado también en todos los institutos de Los Pedroches con nuestras actividades educativas, a excepción del de Dos Torres y el de El Viso. Al de El Viso se le ofreció y la directora pensó que no era un tema relevante. Al de Dos Torres no hemos acudido por cuestiones de conciencia, porque no vamos a entrar en un instituto en el que sigue habiendo crucifijos en todas las aulas.
P. Precisamente tu hijo mantuvo durante su etapa escolar una lucha para que se quitaran los crucifijos de las aulas. ¿Sufrió alguna represalia por ello?
R. No. Al revés, sus compañeros lo apoyaron en sus reivindicaciones. Todos sus compañeros, aunque tuvieran ideas diferentes y fueran creyentes, firmaron un escrito reconociendo que Héctor estaba haciendo lo correcto. Y muchos profesores también estaban de acuerdo con su postura, aunque no lo apoyaron públicamente. Pero los crucifijos no se quitaron y ahí siguen.
P. ¿Cuáles son los próximos proyectos que tiene la asociación relacionados con Los Pedroches?
R. El próximo 31 de octubre tendrá lugar en Córdoba, en el salón de actos de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad, un homenaje a 21 víctimas andaluzas de la represión franquista y de la deportación a los campos de concentración nazis, con la entrega de las Declaraciones de Reconocimiento y Reparación Personal a sus familiares o representantes, como ya se hizo el año pasado. Entre los homenajeados se encuentran ocho represaliados de Belalcázar, Dos Torres y Torrecampo. Juana Mora, sobrina nieta de Faustino Fernández Gómez, deportado de Dos Torres, hablará en representación de las familias homenajeadas. Por otra parte, se han solicitado las stolpersteine de Villanueva del Duque, que se pondrán cuando las tengamos, y luego me gustaría retomar otra vez las actividades con los centros educativos, con materiales integrados en la programación curricular de los centros. Hemos elaborado nuevas situaciones de aprendizaje, especialmente una actividad reciente que hemos programado llamada "Sonidos que hacen memoria", con un dúo de violín y piano que recupera la música de la época. Hay que trabajar con los jóvenes, porque su conocimiento de esta etapa de nuestra historia es lamentable. La mayoría no sabía siquiera que en los campos de concentración había habido prisioneros españoles. Una alumna, en concreto, nos manifestó su queja por el hecho de que nadie le hubiera dicho nunca que vecinos suyos habían estado en campos de concentración nazis.
Hace un rato que ha comenzado a llover y hemos tenido que refugiarnos precipitadamente en el interior del bar. Es un espacio pequeño, lleno del ruido estridente que hacen las tazas al chocar, como si de pronto hubiera surgido la necesidad imperiosa de colocarlas todas en otro sitio, impidiendo así cualquier conversación. Antes, todavía en la plaza, con hermosísima sonoridad han tocado dos veces largamente las campanas de la torre, llamando a misa y haciendo inaudible cualquier otro sonido posible. Aun así, hemos continuado hablando de la singularidad de Los Pedroches, del miedo que todavía parece existir por señalarse, del caciquismo que aún resiste en algunos ambientes, de la emoción de los descendientes que descubren un pasado familiar que nunca hubieran imaginado, de la mucha tarea que resta por hacer en temas de concienciación ciudadana y compromiso político.
Sin darnos cuenta, ha llegado la noche. Al despedirnos, le pido a Cristina que me mantenga informado de las próximas actividades que se vayan organizando en la comarca y, particularmente, del desenlace del caso de Añora. "Queremos decirle al alcalde que si el Ayuntamiento no quiere pagar las stolpersteine, como hacen todos, nosotros lo haremos, pero que al menos nos dé permiso para colocarlas". Me ofrezco a colaborar económicamente, si hubiera necesidad. Cada piedra de la memoria vale 132 euros. Pequeño precio por despertar de un tropezón a la dignidad de la historia y al recuerdo de una barbarie que no debería volver a repetirse, porque el peligro acecha todavía.


































