Familia, negacionismo climático, religión y toros
Candado cerrando unos portones en una finca de Los Pedroches [Foto: Solienses].Los andaluces votaron de este modo y los representantes elegidos han modulado esa voluntad en un pacto de 150 puntos que convendría leer, para no caminar del todo a oscuras. No se trata de acuerdos teóricos propios de la discusión política de altos niveles, sino de resoluciones que nos afectarán también en la vida cotidiana a quienes vivimos en esta tierra seca de olivar y dehesa. Por ejemplo, y sin ir más lejos, la famosa "prioridad nacional" en el acceso a las ayudas públicas ("el acceso a todas las ayudas, subvenciones y prestaciones públicas se inspirará en el principio de prioridad nacional, que procure la asignación prioritaria de los recursos públicos a quienes mantienen un arraigo real, duradero y verificable con el territorio") acabará de un plumazo con el proyecto Arraigo de Pedroche, una iniciativa municipal para combatir la despoblación que se nutre, lógicamente, de personas desarraigadas y que ya había conseguido atraer al pueblo a una familia venezolana. La palabra "familia" aparece 34 veces en el pacto, pero PP y Vox quieren, sobre todo, familias reproductoras. La maternidad, según el acuerdo, es un bien social y el embarazo el destino reservado a la mujer, que contará con un Plan Integral de Apoyo a la Mujer Embarazada, con sus muchas mayúsculas. De violencia de género, ni una palabra.
El acuerdo PP-Vox dice defender la actividad económica del sector primario y la conservación del medio natural, pero se muestra contrario a los "aspectos negativos" de la Agenda 2030 y el Pacto Verde. Rechaza el acuerdo UE-Mercosur, el mismo que el PP apoyó en la Unión Europea. El punto 133 nos afecta de lleno: "Apoyo a la ganadería intensiva como fuente de riqueza fundamental para Andalucía, especialmente frente a los postulados animalistas y climáticos y a la criminalización del sector". Negacionismo climático y apoyo a las macrogranjas en una sola línea. El negacionismo climático se extiende luego a la eliminación de zonas de bajas emisiones. En el documento no aparece la palabra biodiversidad (al contrario, se promoverá la "simplificación de normativa en Red Natura 2000, Red de Espacios Protegidos y trámites ambientales") ni contaminación (al contrario, se defenderá "la ganadería intensiva frente a la criminalización del lobby animalista y a las políticas climáticas desarrolladas desde Bruselas".
En el ámbito cultural se acuerda "impulsar un fondo de ayuda para la conservación y recuperación de iglesias, conventos y monasterios", sin que se citen tan expresamente otras muestras del patrimonio monumental como castillos y fortalezas, teatros romanos o palacios renacentistas, por poner algunos ejemplos. Esa orientación sesgada hacia la iglesia católica frente a "cualquier injerencia extranjera o intento de diluir nuestra identidad" sobrevuela en varios puntos del acuerdo. En educación, por ejemplo, los firmantes manifiestan "un rechazo explícito a cualquier programa de adoctrinamiento en las aulas", aunque todos sobreentendemos que no se refiere a las clases de religión católica. Tampoco parece aludir al adoctrinamiento religioso en las aulas la renuncia expresa a "todo intento de imprimir cualquier sesgo ideológico o condicionar el libre pensamiento y juicio de los ciudadanos". En cambio, la normativa vigente en materia de memoria histórica ("leyes ideológicas") será sustituida por una nueva "Ley de Concordia", que, al parecer, ya no será ideológica. Podemos imaginarnos fácilmente cómo será, viniendo de donde viene.
En la gestión turística, que quedará en manos de Vox, se promocionará expresamente la tauromaquia como reclamo. En el proyectado Plan Andaluz de Protección del Patrimonio Cultural en Riesgo se habilitará una línea específica del patrimonio taurino andaluz. En agricultura también se promoverá un plan específico de apoyo al "campo bravo". Más adelante se declara la defensa a ultranza de "la tauromaquia y el mundo del toro, con sus modos de vida asociados, como parte esencial del patrimonio cultural, económico y rural de Andalucía, protegiendo ganadería brava, la dehesa, las escuelas taurinas, las plazas de toros, especialmente las históricas, los festejos populares, a los profesionales del sector y a los espectadores y aficionados, frente a cualquier intento de discriminación ideológica o exclusión de las políticas públicas". Siete líneas para reivindicar el mundo del toro como esencia andaluza. La defensa de la caza también ocupa nueve. En el acuerdo, en cambio, no aparecen las palabras flamenco ni carnaval.

























