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Memorias de una época

Miguel Cardador López, presidente-editor del semanario La comarca, acaba de publicar su libro Un patrimonio lleno de vivencias, del que ha tenido a bien obsequiarme con un ejemplar muy amablemente dedicado. Se trata de un libro de memorias en el que el autor hace un repaso por su vida abarcando tanto aspectos personales y profesionales como de su participación en el ámbito público. En los primeros capítulos, de cariz más autobiográfico, Miguel repasa sus orígenes familiares, su infancia y su juventud. El autor es dueño de una memoria prodigiosa y se demora en la narración de multitud de anécdotas, muchas de ellas intrascendentes, pero que contribuyen a transmitir un retrato social muy detallado del Pozoblanco cotidiano de su época.

En 1984 Miguel empezó a trabajar en la fábrica de pantalones de Confecciones Nalo, donde todavía continúa. Su interés por los medios de comunicación se manifestó ya desde aquel momento, siendo esta la parte del libro que culturalmente más nos interesa y la que valoramos especialmente por lo que significa de contribución a la historia del periodismo en Los Pedroches. En 1986 comenzó a colaborar en la programación deportiva de la emisora de radio municipal "La voz de Los Pedroches" y en 1992 fue nombrado corresponsal de la Agencia EFE. En 1991 fundó la Escuela Municipal de Tenis, deporte al que profesa gran afición, y en 1995 fue elegido concejal en la lista del PP. En 1999 creó, junto a Pablo Castro, la televisión local de Pozoblanco Canal 54, que al año siguiente vendieron al Ayuntamiento. Y en 2001 aceptó el cargo de director del semanario Los Pedroches Información.

El libro dedica un capítulo a "la muerte por defunción" de este semanario, que en su momento no se explicó suficientemente a los lectores. Miguel relata el cierre de Los Pedroches Información en diciembre de 2008 como consecuencia de la crisis económica de la época, que, al afectar de lleno a la empresa editora Publicaciones del Sur, llevó a la ruptura unilateral del contrato firmado entre ambas partes. En 2008, finalmente, Miguel comenzó a editar el semanario La comarca, que todavía pervive.

El libro constituye un recorrido, ameno y detallado, por los proyectos emprendidos por Miguel a lo largo de sus 55 años de vida, sin eludir circunstancias personales delicadas (como el trastorno obsesivo que padece) ni opiniones comprometidas sobre determinados temas o personas (como con respecto al alcalde Antonio Fernández, al que llama "prepotente" y lo presenta como empecinado por controlar todos los medios de comunicación de la localidad). Al defender sus propuestas, censura la actitud de terceros, más dispuestos, a su parecer, a criticar el trabajo de otros que a llevar a cabo iniciativas propias: "Después del cierre de Los Pedroches Información, y durante más de seis años, no ha habido un periódico de ámbito comarcal y de periodicidad semanal que se dedicase a reflejar las noticias, las inquietudes, las aspiraciones de nuestra querida tierra de Los Pedroches. Ninguno de los considerados periodistas profesionales, y algún otro, han sido capaces de lanzarse a una aventura parecida, pero sí he comprobado cómo cuando hemos salido nosotros a la calle, se ve que a algunos de éstos le ha escocido". Miguel no parece aceptar bien las críticas de los demás, sin caer en la cuenta de que, al censurar esta actitud, está haciendo lo mismo que reprocha a los otros: "En nuestros pueblos se da por desgracia con frecuencia el cainismo (...). Es una pena que algunas de estas personas, que se creen que están por encima de todos, no aporten más cosas positivas a nuestra comarca y se limiten desde un medio o página web a estar pendientes desde su sillón para ver qué sale en otros medios para criticarlos sin base acertada. Son de los típicos que quieren toda la libertad de expresión para ellos pero no para su vecino". Pero no especifica a quién se refiere.

Sobre la pertinencia de publicar un libro de esta naturaleza tan temprano en la vida de una persona, Miguel argumenta: "El 90% de lo que he escrito está en mi cabeza gracias a que tengo una buena memoria hoy, pero mañana no sé si la tendré". Su testimonio constituye, en fin, un aporte interesante para el estudio de la sociedad de Pozoblanco (y, por tanto, también de Los Pedroches) durante las últimas décadas, por descubrir una personalidad inquieta y comprometida con su pueblo y con su gente, con un alto componente de altruismo imprescindible siempre en estas tareas de comunicación. Obviamente el libro ofrece una visión de parte, que necesitaría ser contrarrestada con otras miradas divergentes y complementarias, porque nadie es buen juez de sí mismo ni de sus obras. Un patrimonio lleno de vivencias se inserta, así, en una amplia tradición memorialista de escritores de Pozoblanco que han tenido a bien, a lo largo del último siglo, dejar por escrito testimonio de su hacer y, sobre todo, de su época, ayudándonos de este modo a comprenderla mejor, mérito por el que hemos de estarles sinceramente agradecidos, ya que, en buena parte, su época también es la nuestra.

2 comentarios :

Anónimo | viernes, mayo 25, 2018 10:57:00 a. m.

Ve subiendo para arriba el reloj contador del inicio de las obras del castillo para ir refrescando la memoria.

Anónimo | viernes, mayo 25, 2018 6:27:00 p. m.

Ambos dos, leídos con detenimiento libro y reseña, se mueven magistralmente entre líneas sutiles en esa pugna interna (que a nadie se le escapa) de evocaciones soslayadas, frisando con chirriante elocuencia en la ambivalencia de la turbia diplomacia. No es crítica, es simple constatación del postureo que encubre, de una y otra parte, ramalazos de cinismo (al menos entre gestos y verdades ocultas). Tal vez la Educación sea también eso. Con disparidad clara en la valentía, sin llegar nadie a decir la verdad. Que sin embargo todos hemos entendido bien. Creo.

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