Los armaos y el caracol de Almagro
SERIE FIESTAS POPULARES SINGULARES ESPAÑOLAS
El desfile de los "armaos" en la plaza Mayor de Almagro y la formación del "caracol" constituye uno de los momentos estelares de la Semana Santa de esta localidad manchega, que forma parte de la Ruta de la Pasión Calatrava (como también el juego de las caras de Calzada de Calatrava, que visitamos el año pasado). Tiene lugar el Sábado Santo a las cuatro de la tarde. Unos 300 componentes, hombres y mujeres, de la Compañía Romana (vestidos con armadura de latón y casco rematado con penacho blanco o rojo, faldilla roja y calzón azul con botas rojas) llegan a la plaza en solemne formación. Sin dejar de marchar, dos de ellos se colocarán en el centro y serán el origen de una espiral, que en fila de a uno, se forma y se deshace sobre sí misma para luego recuperar la formación y marcharse. El penacho rojo lo llevan algunos cargos de la cofradía y la banda de música, que durante todo el acto no cesa de tocar las mismas composiciones desde hace doscientos años.
Formación del "caracol".
El origen de los "armaos" parece estar en las cuadrillas de vecinos compuestas en siglo XVIII para patrullar las calles y controlar los disturbios populares, imitando a las tropas imperiales con disciplina militar. Más tarde, estas organizaciones se incorporaron a la Semana Santa, creándose unas cofradías religiosas con vínculos y estructuras de mando militares.
El "caracol" es una mezcla de desfile militar y coreografía escénica que adquiere mayor prestancia por el lugar donde se desarrolla, la impresionante plaza Mayor de los Fúcares, los banqueros del emperador Carlos V. La principal singularidad de esta plaza son sus laterales, formados por un espectacular conjunto de viviendas dispuestas sobre soportales en dos alturas, sostenidas por ochenta y cinco columnas de piedra de orden toscano. Sobre ellas descansan las gruesas zapatas y vigas de madera pintadas de almagre. El doble piso de galería acristalada con carpintería de color verde proporciona su característico aspecto al conjunto. Las galerías estuvieron inicialmente abiertas, eran de carácter público y se utilizaban para presenciar los espectáculos que tenían lugar en la plaza.
La celebración del "caracol", como tantas veces ocurre, carece de connotaciones religiosas, a pesar de encontrarse inmersa en el ceremonial cristiano de la Semana Santa. Es, fundamentalmente, un espectáculo de armonía, color y música, con un alto componente estético bañado de historicidad. Hoy se ofrece como una función efectista para que la disfruten los muchos visitantes a esta ciudad manchega famosa por su corral de comedias y si tuvo algún sentido ritual en el pasado, hoy ha quedado muy mermado. En el funcionamiento interno de la cofradía perviven los ritos que fortalecen la pertenencia a la comunidad y el traspaso generacional de la tradición, pero esa emoción íntima no trasciende al numeroso público allí reunido, que, en cuanto acaba el espectáculo, vuelve a sentarse en las terrazas de los innumerables mesones cobijados en los soportales de la plaza para seguir disfrutando del queso curado, los duelos y quebrantos, las chuletillas de cordero lechal y el morteruelo.
Desfile de los "armaos" con el ayuntamiento de Almagro al fondo.


















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