Julia López: "He puesto un punto final a mi vida como periodista"
Julia López durante la presentación de su libro "Un siglo, una pasión. CD Pozoblanco 1926-2026" [Foto: CD Pozoblanco].La presentación del libro del centenario del C.D. Pozoblanco (Un siglo, una pasión) nos deparaba una triste noticia para el mundo de la comunicación en Los Pedroches. La periodista Julia López, editora del digital Hoy al día y corresponsal del diario Córdoba, anunciaba su retirada del periodismo para dedicarse a partir de ahora a la docencia. "Este libro viene a cerrar una etapa que comenzó hace más de veinte años y a la que ahora, por motivos profesionales, le he puesto punto final", dijo. Más tarde insistió en la misma idea del punto final con una rotundidad llena de significado: "Ahora he puesto un punto final a mi vida como periodista; por vocación siempre lo seré, pero ahora mi vida profesional me lleva por otros derroteros y creo que es bonito que mi historia con el C.D. Pozoblanco a nivel profesional se cierre con este libro", del que ella es autora.
Recién licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense, Julia entró hace ya más de dos décadas como becaria en la redacción del ABC Córdoba y solicitó trabajar en la sección de deportes. Desde entonces comenzó a seguir la información del CD Pozoblanco, que después continuaría en otros medios y finalmente en Hoy al día, "mi proyecto periodístico personal". Pero su ambición periodística pronto superó el interés meramente deportivo. Julia llegó a Los Pedroches con un ideal moderno de periodismo que pronto, sin embargo, iba a chocar contra la cruda realidad. Como encargada de los medios de comunicación municipales, en 2010 impulsó la revista El batior, que se atrevió a ofrecer una interpretación de la política local y comarcal desde un prisma independiente, algo a lo que por aquí nadie estaba acostumbrado ni dispuesto a permitir. Pocos meses después fue destituida de su cargo por el alcalde popular Baldomero García.
Julia no se amilanó y en 2013 creó el único medio de información exclusivamente digital realizado con criterios profesionales que ha existido hasta ahora en Los Pedroches. Hoy al día, bajo la dirección de Julia, ha representado una fórmula de periodismo completamente volcada en la información comarcal, con una visión autónoma y crítica que le ha valido continuas presiones políticas e incluso amenazas, cómo aquel "te voy a crujir", uno más entre tantos. Julia, como empresaria emprendedora, arriesgó su propio dinero en iniciativas insólitas como la creación en 2016 de una revista en papel más propia de una gran ciudad que del ámbito rural de nuestra comarca, a la que ella se ha entregado de un modo valiente y generoso. Su lucha por seguir manteniendo una línea editorial independiente, continuamente torpedeada desde el poder político, y el esfuerzo por conseguir financiación suficiente para prolongar sus proyectos periodísticos ha debido suponer un desgaste personal muy elevado, que ahora ha encontrado un modo de alivio en el mundo -ingrato también muchas veces- de la enseñanza.
Con el abandono del periodismo por parte de Julia Los Pedroches pierden un referente y un aliado, de esos cuya valía no se percibe hasta que desaparecen. Ignoramos si se va apenas cansada o ya totalmente derrotada. Pero sabemos que ella continuará con su iniciativa y su dedicación allí donde vaya a trabajar en los nuevos intereses que ahora la ocupan. Aquí, en cambio, nos queda un vacío y a muchos, en estos momentos de la despedida, nos asalta siempre esa duda de no haberla quizás apoyado lo suficiente para que hubiera aguantado un poco más, de no haber entendido mejor su coraje y su resolución. Aun comprendiendo sus razones, lamentamos la marcha de alguien que sabía mirar a donde era necesario y señalar lo que debía ser escrutado, a costa casi siempre de su propia comodidad. Así es como esta tierra suele tratar a los suyos, expulsándolos del sistema, para que todo siga rodando con la insoportable rutina de la desidia y la indolencia.
Y para que los demás nos vayamos quedando cada día un poco más solos, terriblemente solos.














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