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PREMIO SOLIENSES: Los cuerpos oscuros, de Juana Castro.

Juana Castro

Los cuerpos oscuros, de Juana Castro, ha obtenido el Premio Solienses al mejor libro de 2005 publicado por un autor de Los Pedroches. Una vez analizados los tres libros finalistas, el jurado del Premio, que se reunió ayer por la tarde en Añora, adoptó esta decisión por unanimidad, valorando en la obra premiada la sincera manifestación de los sentimientos de dolor y soledad y la acertada adecuación formal de su expresión poética.

LOS CUERPOS OSCUROS de Juana CastroJuana Castro (Villanueva de Córdoba, 1945) es profesora especialista en Educación Infantil y miembro correspondiente de la Real Academia de Córdoba de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes. Colabora en diversos medios literarios como articulista y crítica literaria, además de co-traductora de poesía italiana. Ha obtenido importantes premios en el campo de la poesía y la narrativa, entre los que se destacan: Premio Juan Alcaide en 1985 por Paranoia en otoño, Premio Juan Ramón Jiménez por Arte de cetrería en 1989, XI Premio Carmen Conde por No temerás en 1994 y el Premio San Juan de la Cruz por El extranjero en el año 2000. Recibió además el premio Carmen de Burgos por sus artículos periodísticos y los premios de Periodismo del Instituto de la Mujer en Madrid 1984 y Meridiana del Instituto Andaluz de la Mujer en 1998 por su trayectoria. Otras obras suyas son Cóncava mujer, Del dolor y las alas, Narcisia, Alta traición, Alada mía y Del color de los ríos.

Juana Castro
Juana Castro en la entrega de los Premios Literarios Jaén 2005.

Los cuerpos oscuros fue también galardonada con el Premio Jaén de Poesía 2005 y gira en torno a las enfermedades de Alzheimer y la demencia a partir de experiencias personales vividas por la autora con familiares cercanos. Juana Castro ha declarado que aborda esos temas porque "los he vivido de primera mano y creo que un poeta siempre escribe de su experiencia. Luego, hay que transformar esa experiencia en obra de arte. Pero, al final, es experiencia. En el libro, unas veces se narra y otras se sacan fuera las pasiones. Desciendo a lo más insondable, a lo más terrible del alma humana".

Para Aurora Luque "la autora cordobesa ha convertido las palabras en lentes para que veamos el mundo a través del aniñamiento, la ternura, los trastornos, las incredulidades y el quedarse sin lenguaje de los enfermos. Nos enseña que, aunque se vaya la cabeza, el corazón se queda todavía". Luis García Jambrina, por su parte, ha escrito que "desde el punto de vista expresivo, Los cuerpos oscuros se caracteriza, entre otras cosas, por la viveza y originalidad de sus imágenes y comparaciones («y es oscuro y se pierde / como una caja china entre la niebla»); su atmósfera visionaria y su irracionalismo onírico; la intensidad y fuerza de su lenguaje; la coherencia y fluidez de su ritmo; o la complejidad y pluralidad de su sujeto lírico".

La terna a partir de la cual el jurado había de otorgar el galardón estaba formada, además de la obra premiada, por El farero, de Juan Bosco Castilla (Editorial Almuzara) y Los años de la niebla, de Alejandro López Andrada (Ediciones Oberón). El farero, de Juan Bosco Castilla (natural de Pozoblanco), recibió en 2005 el Premio Almuzara de Novela y narra las misteriosas peripecias que vive un secretario de ayuntamiento destinado en un pequeño pueblo del interior. Se trata de una novela de apasionante lectura, con una intriga que gira alrededor de dos asesinatos y un libro cuyo contenido podría cambiar el curso de la humanidad. Los años de la niebla, de Alejandro López Andrada (natural de Villanueva del Duque), es un libro singular que recoge la memoria de “los últimos pastores” que ejercieron ese trabajo en la comarca de Los Pedroches. Los recuerdos de los protagonistas se fusionan con las propias impresiones del autor, conformando un libro que oscila entre el estudio antropológico, la crónica periodística y la poesía.

Como ya es sabido, el Premio Solienses no tiene dotación económica, sino que la autora recibirá, si acepta el ofrecimiento, un objeto artístico elaborado para la ocasión por la Asociación de Artesanos de Los Pedroches (Ofiarpe). De acuerdo con la autora se fijará la fecha de entrega del Premio, en un acto público del que informaremos puntualmente para que los lectores de Solienses y de Juana Castro que lo deseen puedan asistir.

Jurado del Premio Solienses:

El jurado del Premio Solienses ha estado compuesto por Juan José Pérez Zarco, profesor de Lengua y Literatura Castellana en el IES Los Pedroches de Pozoblanco, Teodora López Caballero, profesora de Lengua y Literatura Castellana en el IES La Jara de Villanueva de Córdoba, Francisco A. Carrasco, jefe de la sección de opinión del diario Córdoba y escritor, Juan Bautista Carpio Dueñas, investigador y director del Museo Posada del Moro de Torrecampo y Nico Gómez Moreno, Informadora en el Instituto Andaluz de la Mujer. Como secretario de este jurado, con voz pero sin voto, actuó Antonio Merino Madrid , editor de Solienses. Todas estas personas han participado a título personal y nunca en representación de las instituciones en las que trabajan.

Solienses felicita a la autora galardonada con este reconocimiento y agradece a los miembros del jurado su disposición y su generosidad al participar en una iniciativa de esta naturaleza, convocada al margen de las instituciones oficiales que generalmente amparan estas actividades y guiada sin más interés en el horizonte que el puro amor a la literatura y el deseo de difundir el nombre y la obra de nuestros autores comarcales.



Mordedura

Madre para tus ojos huecos.
Para tu desmemoria.
Para el mal de rocío que te hiere la lengua.
Para tus manos grises
de cristal y avellana,

madre para el arroyo
de lana de la noche,
para tu manta roja
y sus flecos de humo,
para el fuego sin llama que te escuece en el sueño,

madre para que tú no veas
como en pliegue de astilla descender el silencio.
Madre para tu risa vana,
para el miedo y la aguja que en tus pies se detiene,
para tu intacto frío,
para tu piel aguada.

Para todo lo que
no pudiste decir y ya no existe.
Para ti, madre mía, desarbolada y ciega.
Para el abismo cierto de mi nombre.
Para mí que soy manca y baldía y no puedo
alumbrarte.

[Del libro Los cuerpos oscuros, de Juana Castro]

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