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Celebración de la candelaria ayer en Dos Torres (Foto: Plaza Pública)

Resulta evidente que lo que se celebró ayer en Dos Torres no fue la Candelaria, sino otra cosa. Adviértase de entrada que no estoy juzgando, sino describiendo. No quiero ahora destacar la bondad o perversidad de la iniciativa, sino observar y reflexionar sobre un fenómeno que comienza a ser cada día más frecuente en nuestros pueblos.

La mayoría de las fiestas populares de tradición histórica han desaparecido ya o se encuentran en avanzado trámite y nada hay que se pueda hacer por su recuperación. Sencillamente, el mundo que las sustentaba, que les daba sentido, ha desaparecido también completamente y ni siquiera en pueblos como los nuestros, tan conservadores en lo social y en lo cultural, ha sido posible mantener unas formas que corresponden a otro fondo, ya completamente inútil para las nuevas generaciones. Los festivales ígnicos de vinculación agraria pertenecen hoy a la historia antigua de la tradición, aunque haga tan sólo unas cuantas décadas que aún mantenían su vigencia. Las sociedades contemporáneas han sufrido una transformación tan drástica en tan pocos años que necesariamente se han borrado en un instante ritos y fórmulas que habían permanecido inalterables durante siglos pero que hoy ya carecen del más mínimo sustento.

En ese contexto, manifestaciones como la celebración de la Candelaria de anoche en Dos Torres lo que pretenden es reorganizar la tradición en base a unas nuevas condiciones objetivas, no importa que totalmente distintas -e incluso contrarias- a las originarias. Hay, por un lado, una imposición hegemónica -de naturaleza institucional- que recoge prácticas de raigambre popular y fuerza en ellas un uso utilitarista y político (en todos sus sentidos), con frecuencia totalmente opuesto al sentido que las creó (cuya plasmación máxima sería el Carnaval, hoy una fiesta reglada en la que la disidencia transgresora y el escándalo grotesco raramente hacen acto de presencia). La clase popular acepta la intromisión como mal menor y como modo de revivir unas formas ancestrales interiorizadas siquiera artificialmente por el peso social de la cultura, las cuales, no obstante, son aceptadas fingidamente como auténticas, en un juego de sombras de la caverna criticado y asumido con resignación. El resultado de todo ello es, finalmente, la creación de un nuevo producto, que ya no contiene un universo simbólico de alcance vivencial, sino que se transforma en un artículo de consumo elaborado que parece contentar a todos, en su simplicidad. La manufactura se envuelve en el papel de celofán de una recreación histórica seguramente apócrifa y se presenta con alarde en los mercados internacionales del comercio, donde será demandado o rechazado conforme a las reglas mercantiles del capitalismo global. Nada que objetar. Pero resulta evidente que lo que se celebró ayer en Dos Torres no fue la Candelaria, sino otra cosa.

17 comentarios :

Anónimo | domingo, febrero 03, 2008 9:30:00 p. m.

A VER, LOS QUE ESTUVISTEIS: ¿QUE FUE LO QUE SE CELEBRÓ EL SABADO NOCHE EN DOS TORRES? QUE NO ME ENTERO DE NADA.

Anónimo | domingo, febrero 03, 2008 11:23:00 p. m.

¿Como puede haber gente que esté en contra de las subvenciones de la PAC?

Si están subvencionados el Carnaval, la cuaresma, la Semana Santa, la Candelaria, la matanza, el tenis y todo tipo de cachondeos¿Tendremos que vestirnos de paletos los agricultores para poder cobrar?

Para colmo Bartolomé Madrid prohíbe hacer la candelaria con ramas de olivo para “evitar excesos”.
¿Hace esto más autentica la Candelaria de Añora ?

Anónimo | lunes, febrero 04, 2008 12:54:00 a. m.

Muy bien Antonio,pero dinos ¿como era o como debe de ser la Candelaria de Dos Torres?

Anónimo | lunes, febrero 04, 2008 9:09:00 a. m.

Yo no he visto la Candelaria de Dos Torres pero sí la visita "teatralizada" al convento de Santa Clara de Belalcázar y tengo que decir que no me gustó en absoluto. Contar la historia "teatralizada" está bien para ocasiones puntuales pero una visita a un monumento no tiene por qué convertirse en un teatrito un poco surealista.

Anónimo | lunes, febrero 04, 2008 9:21:00 a. m.

Antonio, espero que te hagas eco de la concentración que se está organizando en Pozoblanco contra la no alineación de la cacareada esquina del paseo Marcos Redondo. Perdanad por no ser el lugar más ideoneo:
DIA 8
FUENTE PASEO MARCOS REDONDO
21 HORAS
CONCENTRACION PRO-ALINEACION
¡PASALO!

José María Sánchez. | lunes, febrero 04, 2008 10:52:00 a. m.

Lo que vimos y vivimos el sábado en Dos Torres podemos verlo, con idéntico formato, en muchos pueblos de otras Regiones que nos llevan 25 años de delantera en la promoción de su Cultura Tradicional. Eso sí, al menos nos mostraron “sus cosas” y por ellos mismos, a diferencia del “famoso” Mercado Medieval de Hinojosa del Duque que sólo hay que presupuestarlo y “arrendarlo”.
De todas formas mi consideración a todos los que se entregaron y esforzaron para que los demás pudiéramos pasar un rato agradable, aunque me fuera con la sensación de no saber nada nuevo.
Quizás, Antonio, lleves razón. Quizás no tengamos claro qué es recuperar y mostrar nuestras costumbres y tradiciones. A lo peor, lo que estamos haciendo no es más que un intento mercantilista de suplir la soledad y precariedad económica de nuestros bellos pueblos.
José María Sánchez.

Anónimo | lunes, febrero 04, 2008 12:22:00 p. m.

Lo de la visita teatralizada el pasado sabado en Dos Torres fue de verguenza. Que manera de contar la historia tan falta de rigor y coherencia y por supuesto de veracidad. ¿había nobles en Torremilano? ¿Torrefranca se llamaba así por sus mercados "francos"? Impresentable.Para risa y escarnio de propios y estraños.

Ramiro | lunes, febrero 04, 2008 1:22:00 p. m.

Nadie puede decir cómo era o cómo debería ser la Candelaria de Dos Torres, las Candelas de Villanueva de Córdoba el día de San Sebastián, el Carnaval o los Marmotos. Todas estas manifestaciones culturales de nuestros pueblos eran espontáneas, nacidas de la propia necesidad de divertirse que tenían nuestros antepasados, sin convocatorias ni intervención institucional. No creo estaros descubriendo nada. Hoy la diversión está asegurada con miles de ofertas. Pero si queremos aproximarnos algo a nuestras viejas tradiciones habría que buscar la manera de que una calle, un barrio, una asociación, de mujeres o de hombres, casi por iniciativa propia, preguntando a las abuelas que todavía viven, se encargaran de organizar los festejos. En mi pueblo los marmotos los componían las mocitas de las distintas calles que involucraban también a los varones jóvenes para que les suministraran material. El pueblo, los cazadores, con cartuchos de pólvora, los derribaban. Cuando el Ayuntamiento encargó a los municipales, de una manera pulcra y aséptica, que ellos lo hicieran se acabó la fiesta. Y conste que no se me olvida por qué se acabaron los clásicos marmotos: murió una niña. Si las cruces perviven con bastante sabor, en Añora, en Villanueva etc. es porque se encargan de todo las propias vecinas. Ni premios daría yo. Las instituciones podrían ilustrar estos acontecimientos con alguna conferencia que hablara de las raíces de lo que ahora hacemos, una representación teatral del propio pueblo y para el pueblo, auto sacramental o fiesta del fuego. Nunca hemos necesitado directores venidos de fuera para componer nuestros propios espectáculos teatrales. Lo dice nuestra historia.Música autóctona y grupos locales. Los tenemos. Y, a pesar de lo que estoy escribiendo, no se me oculta la dificultad de llevarlo a la práctica. Pero algo habrá que hacer. Una cosa más: si para que un festejo tradicional no desaparezca tiene que intervenir necesariamente un Ayuntamiento, entonces es que está verdaderamente muerto.

Dani | lunes, febrero 04, 2008 1:57:00 p. m.

Realmente desde hace unos años estamos viviendo en Los Pedroches una eclosión de fiestas, ferias, eventos deportivos, representaciones teatrales y actos afines con una clara vertiente turística o como se dice aquí mercantilista y globalizante, la mayoría inventadas y aprovechando colocarlas en fechas de fiestas y tradiciones.
Todo esto ha surgido al auge de las ayudas europeas, algunos presupuestos nos escandalizarían, y también de las ganas de promoción de sus pueblos que tienen los alcaldes de la comarca.
Y es que a nivel local se piensa que para hacer un pueblo turístico solo hay que montar una fiesta un día determinado y a esperar a que los “turistas” lleguen, y es que hacen falta muchas más cosas que solo declarar el dia festivo .
Enumerando fiestas tenemos las matanzas de Villanueva y de Alcaracejos, la Candelaria, el día del Jamón de Villanueva, la Feria del Turismo de Villanueva del Duque, las representaciones de la Vaquera en Hinojosa y el Halcón y la Columna, el Open de tenis de Pozoblanco y alguna más, todas son presentadas a bombo y platillo y anunciadas a nivel nacional. Se le supone como mínimo una transcendencia regional, pero lamentablemente el ámbito que toma es el local y últimamente y por fortuna el comarcal.
Con lo cual se supone que algo falla, el ejemplo lo tuvimos en la última representación de la Vaquera, se le dio todo el bombo que se pudo, ocupó espacios en canal sur y en las televisiones nacionales, ¿correspondió esa promoción con la calidad de la representación? Por el contrario, tuvimos la representación de El halcón y la columna que con poquísima promoción la calidad que tuvo en todos los aspectos fue magistral.
Las cosas si son austeras, sencillas y reales tendrán éxito asegurado si su presupuesto es muy elevado y huyen de lo autentico y son copias de otros sitios, el éxito se tambaleará, acaso los primeros años tenga éxito, pero después si no se sabe mantener su frescura se vendrán abajo.
Las fiestas que provienen ya de una tradición nos hablan de ello, las romerías de todos los pueblos, las Cruces, sobre todo las de Añora, los autos sacramentales de el Viso y de Alcaracejos, la Semana Santa, han estado siempre ahí, últimamente a algunas se las está potenciando, pero no se debe de huir de la tradición, pues sino su autenticidad se cuestionará.

Por supuesto quien mejor conserva la tradición es la gente del pueblo y siempre que no se escuche la palabra promoción turística.

Anónimo | lunes, febrero 04, 2008 6:35:00 p. m.

Vergonzoso fue lo de la visita teatralizada del sábado en Dos Torres. Se desconocía completamente la historia de las dos villas, se desconocía el contexto histórico en el que esa historia sucedió y además los actores,pésimos. Sólo intentaban ganarse al público a base de disparates y patochadas. Un poco de seriedad, que el público no es tonto.

Torremilano | lunes, febrero 04, 2008 9:33:00 p. m.

Pues Antonio, prefiero un producto envuelto y transformado que contente al cliente que un producto originario con el que me muera de hambre y al final se acabe perdiendo igualmente.

pili | lunes, febrero 04, 2008 9:55:00 p. m.

La verdad, es que vivimos en la socidad del bienestar. Tenemos un montón de fiestas, raro es el fin de semana que no hay algo en alguno de nuestros pueblos. Todo esto esta muy bien y a veces no sabemos apreciarlo. Muchas de estas fiestas están apoyadas, organizadas y subvencionadas por los ayuntamientos y otras instituciones, de no ser así, seguro no existirían ya. Y la gente se divierte, unos más y otros menos, ¡que para pasar penas y fatigas ya tiene dias el año! y vamos a dejarnos de polémicas.

Bartolo | lunes, febrero 04, 2008 10:07:00 p. m.

Los tiempos van cambiando y la gente también. Si hace 20 ó 30 años a cuaquiera de nosotros, nos dicen que en nuetro pueblo van a celebrar la fiesta o el día de la matanza y que van a abrir un museo de la matanza, como hay en Alcaracejos. Diriamos que están chalados, porque antes era algo habitual y hoy es ya algo del pasado, casi. Quien no nos dice que dentro de otros 30 años, no haya en algún sitio, el museo del Botellón, ¿eh?.

Anónimo | lunes, febrero 04, 2008 10:42:00 p. m.

Buena idea la del Museo del Botellón, lo malo va a ser para exponer todos los ingredientes como se exponen en el museo de la matanza.

Anónimo | martes, febrero 05, 2008 12:02:00 p. m.

Los ingredientes del botellón, para ese Museo, son vasos rotos, botellas de plástico vacías, bolsas de plástico a montones; botellas de todo tipo de licores baratos por los suelos, de esos que las marcas derivan hacia el mercado de pubs y discotecas, alcohol que no ha pasado los niveles de calidad, y mucha suciedad y alguna pastilla o papelina vacía. Eso podrían dejarlo un día, poner una cerca de alambre, y dejarlo para que las futuras generaciones disfruten de su visión.
Porque la suerte que tiene el botellón es que no tienen que presentar un proyecto a Sanidad ni a Turismo, que no les piden medidas sanitarias, ni controles de calidad, ni un espacio con accesos para minusválidos, total, está en un descampado...lo malo es que, sin controles, sin medidas sanitarias, se puede coger cualquier cosa, pero éso no importa porque no se van a tomar medidas impopulares, que luego vienen las elecciones.

hasta los h...de promesas | martes, febrero 05, 2008 12:05:00 p. m.

VER EL CORDOBA DE HOY, EN LA PAGINA 8. DICE CHAVES "escuchar a los colectivos y a la sociedad". Yo creo que sus compañeros pedrocheños no le hacen caso.

Moebius | jueves, febrero 07, 2008 1:37:00 p. m.

Lo que se celebró el pasado sábado en Dos Torres fue "La candelaria". El/la que no estuviera, que no opine, y el que solo ha ido este año, que opine por este año. Desde que tengo memoria, más de 20 años, la fiesta de la candelaria se celebraba con una "candela" en la plaza del pueblo y pequeñas (o grandes) candelas por los jóvenes alrededor del pueblo para abreviar.
A esa tradición se le han ido añadiendo otros eventos, sardinas, panceta en las brasas, y el año pasado comenzó la creación de un mercado "medieval"/"franco", mesas camilla en el bar "Plaza" y algunas cosillas más, baile tradicional, cante, etc, etc...
Se sigue haciendo candela sí, igual que siempre sí, con añadiduras sí, se fomenta el turismo sí, se da a conocer el pueblo sí.
Todo es mejorable, claro que sí, pero se va por el buen camino, convertir una fiesta local, en un evento comarcal...
Desde luego, para que queréis que pare el tren en los Pedroches, solo para ir a Madrid de compras?, el turismo rural es algo muy necesario en nuestra zona, y fiestas como esta no hacen otra cosa que potenciarlo.

Un saludo.

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