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Enmienda a la totalidad

Plaza de la Villa de Dos Torres.

En julio de 2003 el BOE publicó el decreto por el que se declara y delimita como Bien de Interés Cultural (BIC), con la categoría de conjunto histórico, un sector del casco urbano de Dos Torres. Ya allí se hablaba de que "Dos Torres representa la auténtica arquitectura de la Sierra sin parangón entre los pueblos de la zona", expresión que siempre nos pareció excesiva y así lo hicimos ver cuando se adoptó como lema de publicitación turística. Porque, lógicamente, el Ayuntamiento de Dos Torres utilizó con alborozo la condición de BIC de su casco histórico como reclamo turístico, amparado en la exclusividad cultural que tal distinción supone.

Sin embargo, esa proclamación no fue recibida por todos de igual manera. Muchos vecinos comenzaron enseguida a manifestar su malestar por las restricciones constructivas que la declaración como BIC suponía para sus viviendas, incluso para las que carecen de valores monumentales o históricos significativos, y denunciaron que un excesivo grado de protección sobre sus propiedades incluidas en el espacio delimitado les impedía emprender determinadas obras de reforma y acondicionamiento de las viviendas necesarias para su adaptación a los cánones de habitabilidad y confort actuales.

El actual equipo de gobierno del Ayuntamiento de Dos Torres ha sido sensible a estas quejas y el pasado 13 de mayo de 2011 se aprobó en Pleno, con los votos favorables del Grupo Popular y la abstención del Grupo Socialista, un Informe sobre el Análisis del Catálogo del PGOU (elaborado por la empresa Giménez Soldevilla Asociados) y, en base al mismo, la realización de los trámites necesarios para la modificación y enmiendas pertinentes mediante innovación al Plan General de Ordenación Urbanística (PGOU) de Dos Torres, lo que, en mi opinión, supone una enmienda a la totalidad de los presupuestos de protección exigidos por la declaración como conjunto destacado del patrimonio histórico y monumental de Andalucía.

Según los redactores del Informe, "so pretexto del cumplimiento de la vigente legislación en materia de protección del patrimonio histórico artístico del Conjunto Histórico de Dos Torres, el PGOU (...) incluye una serie de catálogos que van mucho más allá de lo que precisaría la legislación para la adecuada protección del BIC". Partiendo de esta afirmación, se propone la eliminación de la protección arqueológica de la totalidad del Centro Histórico de Dos Torres (que el informe considera "una extravagancia"), se critica que el PGOU alcance en su voluntad protectora a elementos patrimoniales no incluidos en los límites del conjunto declarado BIC (como cercados de carácter singular, itinerarios periurbanos o ciertas muestras de arquitectura rural tradicional) o se sugiere la no inclusión como elementos "fuera de ordenación" de aquellas instalaciones preexistentes, como las eléctricas, en espacios urbanos de carácter singular, como la Plaza de la Villa.

Estas medidas restrictivas del PGOU son consideradas repetidamente por el informe como "una exageración", llegándose a afirmar que su mantenimiento podría provocar "un progresivo abandono [del patrimonio edificado] a favor de otros núcleos con normativas más permisivas o flexibles", habida cuenta de la "incapacidad dinamizadora del municipio de Dos Torres" y sus "escasas posibilidades de desarrollo".

Calle San Roque de Dos Torres.

Pero la parte fundamental del informe, y motivo obvio de su redacción, gira en torno al catálogo del patrimonio edificado, es decir, al caserío en su conjunto, independientemente de los bienes singulares. En primer lugar, deshace el mito de la exclusividad arquitectónica tradicional de Dos Torres, afirmando que "la tipología de casa que se cataloga no es otra que la existente en toda la comarca y en otras zonas rurales de nuestro país de clima frío", para luego detallar los problemas de higiene, salubridad y accesibilidad que conlleva la estructura de la vivienda tradicional en la localidad y que la excesiva sobreprotección patrimonial del PGOU impide corregir. El informe se convierte, a partir de ahora, en una crítica feroz al Catálogo del patrimonio Edificado del PGOU -plagado, a su entender, de "indeterminaciones, imprecisiones, contradicciones y falsedades"- y a sus técnicos redactores, que se podría resumir en la denuncia -con gran aparato fotográfico- de una protección excesiva e injustificada sobre la mayoría de las viviendas particulares incluidas en el área de delimitación del BIC. Entre los errores se señalan la insuficiencia documental, la debilidad metodológica, la incongruencia de los criterios de protección estructural o su aplicación incorrecta a numerosos bienes o elementos constructivos. Entre las propuestas de mejora, una rebaja general de la protección establecida que permita mayor libertad transformadora, eliminar la prohibición de vivienda bifamiliar o autorización para el uso de ciertos materiales (teja mixta) o ejecución de ciertas estructuras (patios interiores, huecos en la fachada de la planta superior). La conclusión general del informe se resume en que el Catálogo del PGOU "precisa de una modificación que reduzca sensiblemente el nivel de elementos protegidos y diversifique más adecuadamente los diferentes tipos arquitectónicos y los grados de protección".

Ya en otra ocasión hablé del conflicto de intereses que supone conjugar la protección y conservación de los monumentos históricos y su entorno con las legítimas aspiraciones de los vecinos por mejorar las condiciones de habitabilidad de sus propiedades y cómo debía fomentarse la concienciación por parte de los propietarios de que el valor de sus inmuebles, a pesar de que en ellos estén vetadas algunas actuaciones, se incrementa precisamente por su ubicación en un entorno protegido, respetuoso con la historia y las tradiciones de la localidad. Poseer una vivienda en un casco declarado BIC comporta unos inconvenientes que pueden verse compensados precisamente por los valores intangibles que tal declaración supone. Lo que no resulta posible, como en ningún otro ámbito de la vida, es disfrutar de los beneficios sin sufrir los perjuicios.

A falta de conocer las innovaciones y modificaciones que se realicen en el PGOU de Dos Torres en base a este informe, en mi opinión su aplicación estricta supondría una enmienda a la totalidad de la declaración como BIC del casco histórico de esta localidad y resultaría incompatible con el mantenimiento de tal figura de protección. El error fundamental, para no entrar en más detalles minuciosos, viene precisamente de uno de los argumentos que el informe -huérfano de referencias bibliográficas teóricas- alega para apuntalar sus tesis: la confusión del valor arquitectonico de los edificios como elementos singulares con la contribución de estos al valor del conjunto. El informe, que atiende básicamente a las quejas de los vecinos y no a los valores históricos que la declaración pretende salvaguardar, se centra exclusivamente en destacar la escasa relevancia patrimonial de muchas de las viviendas incluidas en el perímetro protegido, sin tener en cuenta que un conjunto histórico está formado, precisamente, por la suma de esas individualidades. Si entre dos casas solariegas blasonadas existe una vivienda convencional cuya transformación se permite fuera de ordenación, esa intervención actuará también desvirtuando la esencia de las linderas, al sacarlas bruscamente de su contexto ambiental. Cómo conjugar, por tanto, ambos intereses precisa de una delicadeza analítica que no he apreciado en el informe, cuyo principal objetivo pareciera, si no fuera tan insólito el planteamiento en un trabajo encargado por el propio Ayuntamiento, rebajar la importancia de un patrimonio histórico y monumental de Dos Torres que se considera sobrevalorado, o, en sus propias palabras, denunciar el "absurdo exceso de celo (...) puesto en el nivel de proteccionismo que se deriva de un Catálogo que va más allá de la realidad patrimonial de Dos Torres".

1 comentarios :

Anónimo | lunes, febrero 06, 2012 1:57:00 p. m.

Seguro que no se aplicara en su totalidad, tanto el informe como la Declaración del BIC. Esperemos llegar a un delicado encuentro. Aun así veo excesivo, los agravios del informe, se ve que no están bien asesorados por un experto en patrimonio.

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