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Los Pedroches en el Atlas Lingüístico de la Península Ibérica


Transcripción fonética del cuadernillo de léxico de la encuesta de Pedroche en el ALPI. [Pinchar en las imágenes para verlas más grandes]

El portal 17 pueblos hace referencia hoy a la página del Atlas Lingüístico de la Península Ibérica (ALPI), en la que el CSIC reúne información sobre este proyecto histórico concebido por Ramón Menéndez Pidal y dirigido por Tomás Navarro Tomás desde el Centro de Estudios Históricos en los años veinte y treinta del siglo pasado, y sobre los trabajos de elaboración y edición que actualmente se llevan a cabo para publicar sus materiales inéditos. El redactor de 17 pueblos se ha fijado especialmente en las fotografías que se recogen de los dos pueblos de Los Pedroches que visitaron los encuestadores (Aurelio M. Espinosa y Lorenzo Rodríguez-Castellano), que fueron Belalcázar y Pedroche, en las que se aprecian algunos rincones de la localidad, utensilios agrícolas y retratos de los encuestados. El proyecto ALPI, sin embargo, contiene tambien interesante información de carácter lingüístico y etnográfico, que se irá incrementando a medida que los materiales de las encuestas se vayan incorporando a la página y sean accesibles desde sus sistemas de búsqueda.


Calle Cervantes de Pedroche en el primer tercio del siglo XX.


Calle Cervantes en la actualidad. [Foto: 17 pueblos].

El ALPI se proyectó en 1914 como un atlas de referencia del dominio lingüístico en la Península Ibérica, que no se limitaría a la parte de España de lengua castellana, sino que abarcaría toda la unidad lingüística románica de la Península. Su objeto sería recoger el material necesario para ofrecer una representación de la lengua popular hablada en pueblos menores y antiguos por personas iletradas o de escasa cultura, entre los cuarenta y los sesenta años de edad.


"Sujetos informadores" de Belalcázar (Pedro García Seco y Pedro Torrero Carrasco) y de Pedroche (Francisco Delgado Sicilia y otro sin nombrar).

Las encuestas se realizaron entre 1931 y 1936. Se buscaron informadores (“sujetos informadores”) que reflejasen el habla popular de cada localidad: nacidos en el pueblo, preferiblemente de familia del lugar, que hubiesen viajado poco, sin instrucción, y de cierta edad, para que fuesen conservadores, aunque evitaron encuestar “a los demasiado viejos”. Y, en general, recurrieron a hombres, porque les suponían más conocimientos de terminología agrícola que a las mujeres. Cada encuesta solía contar con dos sujetos: uno al que se preguntaba para completar cuestiones de Fonética, Morfología y Sintaxis, y otro para el cuaderno de Léxico.

Desde el punto de vista lingüístico, la página del ALPI solo ofrece de momento, a modo de muestra de lo que al final será el conjunto de datos, las respuestas a diez preguntas de léxico recogidas en cada uno de los puntos de la red de encuesta, elegidas por su riqueza y su interés, pertenecientes a varios campos semánticos. De ellas se ofrece su transcripción fonética y la ortografía habitual de cada dominio lingüístico, acompañadas de su clasificación semántica y de cualquier anotación aclaratoria que añadiesen los encuestadores. Así, consultando las respuestas dadas por los informadores de Belalcázar y Pedroche, nos enteramos de curiosidades como que a la "mariquita cuentadeos" se la llamaba "sampedrito" y a la luciérnaga "bichito de luz" en Belalcázar, que los guisantes eran "arvejanas" en Pedroche o que en ambos pueblos el jabalí era (y sigue siendo) "jabalín". A medida que el ALPI se vaya completando con nuevas respuestas seguro que descubriremos una gran riqueza de vocabulario perdida.

Pero el ALPI resulta también una rica fuente de información etnográfica. En las encuestas se recogen datos sobre fenómenos atmosféricos, accidentes geográficos, flora, fauna, cuerpo humano, familia, hogar, labores agrícolas, oficios artesanos, herramientas, animales domésticos, etc. Así, al preguntar al informante de Pedroche sobre los bailes más usuales en la localidad (748a), este cita "jota y fandango", mientras que en Belalcázar se nombra a la "jota y sevillanas" (!). En Belalcázar, al hablar de las comidas (595a), se nos proporciona su horario: por la mañana, el almuerzo (migas en invierno y papas fritas en verano); a la una la merienda ("olla (cocido)" todo el año) y a las ocho la cena, de cuyos platos se nos proporcionan incluso los ingredientes: en verano, por ejemplo, se come "ajo blanco (ajo, aceite, vinagre, huevo y agua, todo revuelto. Con este ajo, comen otras cosas)". En Pedroche, para el almuerzo se cita el "ajo", preparado con "pan, agua, sal, ajo y aceite".


Receta del "ajo blanco" en Belalcázar.

También se hicieron numerosas fotografías que permitían la confección de dibujos representativos de aperos, herramientas y utensilios tradicionales, muchos de los cuales ya han desaparecido. Por desgracia, solo se han conservado las tomadas por Rodríguez-Castellanos, casualmente uno de los dos investigadores que estuvieron en Los Pedroches, lo que nos permite disponer de fotografías de incalculable valor sobre Belalcázar y Pedroche en los años treinta del siglo XX, como estas que recogen imágenes de diverso instrumental agrícola.


Arados de Belalcázar (izq.) y Pedroche.


Grada de Belalcázar.

2 comentarios :

Anónimo | jueves, junio 09, 2016 12:16:00 a. m.

Antonio que interesante es todo lo que nos pones en Solienses. Muchas gracias.

Anónimo | jueves, junio 09, 2016 1:20:00 p. m.

me llama la atencion, entre muchas curisosidades, que ya por el primer tercio del siglo XX las sevillanas fueran ya populares en Belalcázar. Pensaba que habíamos sido más de jotas y que nuestras mirabamos más a extemadura y castilla.

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