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Mirabilia ante omnia


Tras la gran bacanal y orgía perpetua de la Semana Santa (pero, atención, que aún no ha terminado: todavía queda la Semana Santa Chiquita, y no crean que es broma, aunque lo parezca), llega a Los Pedroches el revival rural de los grandes festivales turísticos de primavera. Ya pasaron los días de la matanza (¡en marzo!) y la feria repostera, pero el cenit se alcanza en este abril para vivir. Como si aquí no pasara nada, ya se anuncian a la par la Jornada de Nuestras Tradiciones en Pedroche y la Semana de Turismo Rural en Villanueva del Duque, para desdecir a quienes las consideraban ya agotadas formal y conceptualmente. Mas la gran novedad de este año es el Zoco del Peregrino en Hinojosa del Duque, que es la feria medieval de siempre adornada ahora con una vieira gallega para abanderar ese increíble invento reciente del camino mozárabe, que tantos cientos de peregrinos recorren cada año y que tantos recursos públicos sigue consumiendo, con la que cae.

El Zoco del Peregrino (al que cifran I, como amenazando que habrá más) promete semejar un retablo de las maravillas: "¡Oh tú, quienquiera que fuiste, que fabricaste este retablo con tan maravilloso artificio, que alcanzó renombre de las Maravillas por la virtud que en él se encierra, te conjuro, apremio y mando que luego incontinente muestres a estos señores algunas de las tus maravillosas maravillas, para que se regocijen y tomen placer sin escándalo alguno! Ea, que ya veo que has otorgado mi petición, pues por aquella parte asoma la figura de la Reina María Luisa de Parma entrando en la Finojosa de Pedroche acompañada de su séquito real, entre la música, ataviada con sus mejores galas y ante los ojos de tanta y tan noble gente como aquí se ha juntado. Y esta muchedumbre que con tanto recato avanza silenciosa no es sino una procesión de la Santa Compaña llevándose a un fallecido, y vean allá cómo surge en milagrosa aparición un tropel de peregrinos con la indumentaria típica de la época, acompañados de caballeros del medievo con sus cabalgaduras y, por más, artesanos, meigas con sus queimadas, villanas, lavanderas, mendigos de la época y ciegos con sus lazarillos, en asombrosa recreación ideada por el sabio Tontonelo, que de no verlos con estos ojos diría que son engaño para bobos. Y esa doncella, que agora se muestra tan galana y tan compuesta, es la llamada vaquera de la Finojosa, cuya donosa figura encantó al famoso marqués de Santillana."

Y así el alcalde y el regidor ensalzarán con encomio tantas y tan grandes maravillas nunca vistas y nadie, en fin, se atreviera a negallas, por no ser culpado de confeso o ilegítimo. Porque bien sabemos que la autoridad siempre quiere lo que es mejor, aunque las más veces no acierte.

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