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La Junta de Andalucía cataloga como "arte rupestre de la Edad del Bronce" unos grabados en pizarra del siglo XIX o XX

Falsos petroglifos calcolíticos fotografiados en 2004 por Juan Palomo.

Ayer dábamos cuenta de que la Junta de Andalucía ha incluido en el Catálogo General del Patrimonio Histórico (CGPH), como Bienes de Interés Cultural (BIC) en la tipología de Monumento, las manifestaciones de arte rupestre encontradas en la Sierra de la Chimorra, al sur del término municipal de Alcaracejos, y los llamados "petroglifos de la Tablilla del Mellado", descubiertos en la zona conocida como La Pizarra, en el término de Villanueva de Córdoba. Ya entonces manifestábamos nuestra reticencia sobre este segundo BIC, al no venir amparada su inclusión por ningún estudio científico ni técnico. La prensa cordobesa (Cordópolis, El día de Córdoba) se hizo eco del reconocimiento.

Ahora hemos conocido un artículo publicado en 2014 por el recordado Juan Palomo Palomo en su blog Historia desde la Jara, donde se burla con profunda ironía de la datación e interpretación que "una persona" hizo de los supuestos petroglifos: "hubo una persona que creyó que esa cosa eran unos petroglifos prehistóricos. Y no sólo lo creyó, sino que lo publicó en una revista cordobesa". Se refiere a la revista Arte, arqueología e historia, en cuyo número 15 (2008) aparece el artículo de Silverio Gutiérrez Escobar titulado "Situación y Estado en que se encuentra el Rico Patrimonio Funerario Megalítico en la Zona Norte de la Provincia de Córdoba, ubicado en la parte oriental de los Pedroches; y comunicación del reciente hallazgo de unos petroglifos plasmando un sacrificio humano en el Municipio de Villanueva de Córdoba", en el que planteaba su interpretación del petroglifo como una muestra de arte calcolítico que representaría un sacrificio humano. También reprodujo parte del texto en el Boletín de la Asociación Provincial de Museos Locales de Córdoba de 2009.

Juan Palomo cuenta que él mismo, junto con otros dos amigos, fueron los descubridores en 2004 de la placa de pizarra con los grabados, que les llamaron la atención, pero a los que nunca atribuyeron semejante valor. En un foro de estudiantes de prehistoria de la UNED, al cual Palomo subió una foto, llegaron a considerar la representación "un híbrido entre Bob Esponja y Mortadelo, con numerosos paralelismos en las paredes de Lavapiés". Juan Palomo es también tajante en su interpretación: "Ignoro por qué se relacionó la cosa con la Prehistoria Reciente, y no con cualquier otra etapa. Como cada cual se siente libre para interpretar la historia, puede ver en el panel un sacrificio humano o la bajada de un marciano (mejor, marciana) con traje espacial, pero hay algo claro: las figuras no tienen pátina ni casi líquenes, y en la parte superior de la lastra donde se encuentran sí los hay en abundancia".

El investigador jarote explica que "si las figuras fueran de la Prehistoria Reciente debieran tener líquenes en su superficie, pues ese tipo de roca es susceptible de albergarlos. Pero es que no son de ese tiempo, sino muchísimo más recientes. Hay varios factores que demuestran que esas figuras tienen una muy escasa antigüedad, que se basan en el sustrato donde se labraron". Palomo describe la pizarra como un material "deleznable", carácter que en esta ocasión se vería incluso potenciado por la posición vertical de sus láminas, lo que la hace aún más vulnerable a la erosión. 

Juan Palomo propone su propia datación de las figuras sobre una base irrefutable: "A pocos metros de la lastra de marras existe una alambrada que sustituye hoy a una pared de piedra de pizarra, y poco más abajo de ella hay dos canteras de donde se extrajo la piedra necesaria para construirla. Como está de sobra estudiado por el profesor Valle Buenestado, los cercados de piedra aparecen tras las desamortizaciones civiles de mediados del XIX; y también es por esas fechas cuando se produce la colonización agrícola de La Pizarra. Por lo que es a partir de ese tiempo cuando hay que buscar el origen de la cosa, que está en la construcción de dicha pared". Es decir, la piedra donde aparece la inscultura sólo pudo utilizarse tras la extracción de las capas delanteras de la pizarra con destino a la nueva pared que se estaba haciendo, motivo por el cual no presenta líquenes ni ha sufrido erosión.

Y concluye, rotundo: "En este caso no hay duda posible, por los motivos antedichos la Venus Oronda pertenece al periodo Pizarriense Reciente, o sea, del tiempo de Pascual Madoz para acá".

De donde se podría concluir que la consejería de Cultura de la Junta de Andalucía ha hecho un gran ridículo en esta ocasión catalogando como "arte rupestre de la Edad del Bronce" unos dibujos esquemáticos que podrían tener poco más de cien años o incluso menos. Solo un estudio científico podría determinarlo, si es que fuera necesario. Pero ya ni siquiera lo es, tras el conocimiento aportado por Juan Palomo, que concluye a su vez el nulo valor histórico o artístico de "la cosa".

Lo más extraordinario es que se haya llegado a su inscripción como BIC sin haberse realizado ningún estudio previo, lo que, al mismo tiempo, pone en cuestión la seriedad e hipotética validez de muchas otras catalogaciones. La administración debería aprender a partir de este caso que en materia histórica solo puede fiarse del criterio de los especialistas,  y no de aficionados, individuales o asociados, que últimamente proliferan demasiado pretendiendo imponer su relato de la historia, con frecuencia basado en fantasías. Exijamos a la historiografía el mismo rigor que a otras disciplinas científicas.

Anuncio de la catalogación como BIC emitido por el Ayuntamiento de Villanueva de Córdoba, con la interpretación de Silverio.

1 comentarios :

Anónimo | viernes, junio 12, 2026 8:05:00 a. m.

Alucinante.

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