El Premio Solienses se toma un descanso
Sí, lo habéis leído bien. Este 2026 no habrá convocatoria, ni fallo, ni acto de entrega. No habrá un libro ganador para ensanchar la lista de los galardonados hasta ahora, ni discurso del autor que nos haga contener la respiración, ni música en el lugar con más encanto de nuestro patrimonio arquitectónico. El Premio se detiene un momento.
No es por falta de ganas. Es, simplemente, por necesidad personal. Para que el cuerpo y la mente descansen de todo lo que implica sacar adelante un proyecto de esta naturaleza en una comarca como la nuestra: buscar y leer todos los libros, coordinar jurados, conseguir colaboraciones, preparar la ceremonia para que todo esté a punto, ejercer la diplomacia, escribir peticiones y contestar mensajes, vivir durante varios meses con la esperanza y también con la tensión de que todo salga bien.
La decisión no ha sido fácil, lo sabéis. Ha costado noches de reflexión, de enfado con uno mismo, de exigencia y determinación. Pero también, finalmente, ha venido acompañada de una certeza que ha endulzado el amargor: volveremos. Volveremos con ideas nuevas y con la misma creencia de siempre: que la literatura de Los Pedroches merece ser celebrada. Descansaremos brevemente al amparo de la sierra y la dehesa. Y luego nos encontraremos otra vez, mecidos por el dulce rumor de las palabras.
Mientras tanto, aquí seguiremos escuchando cómo respira la comarca y rescatando las historias que necesitan ser contadas.













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