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La inversión y la cosecha




La Vaquera y el Marqués ante la portada de la Catedral de la Sierra, durante el ensayo de ayer.

La vaquera de la Finojosa es ya, veinte años después de la primera representación y una vez alcanzada la séptima edición, una ceremonia de integración en el ámbito local y un rito de reafirmación de la identidad colectiva de Hinojosa del Duque. Ha traspasado la mera propuesta teatral como reclamo turístico para convertirse en una actividad de raigambre popular en la que el pueblo expone al espectador sus señas de identidad y al mismo tiempo, al mostrarlas a los demás, las asume y reconoce como propias. La catedral de la sierra (omnipresente en toda la representación), la construcción de la torre atribuida a Hernán Ruiz o la propia serranilla del Marqués de Santillana son ya referencias cultas indiscutibles en la conformación de la personalidad cultural de Hinojosa. En el ámbito popular sobresalen las alusiones gastronómicas, el orgullo de la leyenda de la vaquera y hasta la misma representación, que, en una especie de prolepsis, se anuncia en la propia obra como un referente futuro de la identidad hinojoseña.

En esta edición, el montaje se ha simplificado considerablemente y el argumento se ha desprovisto de las referencias históricas de otras ocasiones, quedando solo como testimonio la presencia del condestable Álvaro de Luna, cuya intervención, no obstante, está pensada más para contribuir al (ligerísimo) enredo amoroso que para plantear conflictos estamentales, territoriales o sucesorios. La suntuosidad de otras ediciones ha desaparecido en parte y en la representación de este año abundan más las escenas puramente teatrales de diálogo entre personajes. No faltan los bailes corales, convertidos en éxtasis pop gracias al vestuario lisérgico de Tamaral, una explosión de colorido que convierte toda la representación en una alucinación dadaísta. Y, en especial, se ha querido hacer hincapié en esta edición en el subtema de la crítica cotidiana como rasgo consustancial a la vida de los pueblos, las habladurías y cotilleos capaces de torcer voluntades y condicionar comportamientos, aspecto que estuvo también muy presente en la edición de 2006 (dirigida asimismo por José Caballero) representado en el inolvidable coro de las mujeres murmuradoras. Afortunadamente, también se ha abandonado el contenido moralizante que se impuso en la de 2014, aunque se mantiene el desvío de la serranilla original, donde la vaquera no correspondía a los amores del Marqués.

Se aprecia un esfuerzo en la dirección por innovar, por presentar un espectáculo que no sea igual al de otros años, aunque la tarea es compleja partiendo del libreto que tenemos. Ya lo hemos dicho en otras ocasiones: el inmenso esfuerzo de producción, la colosal tarea de poner en pie una representación en la que participan varios centenares de personas, se desluce por la simpleza de la historia a cuyo servicio está. Digámoslo claro: los amores de la Vaquera y el Marqués le importan un pimiento al espectador. Lo que interesa realmente es todo lo demás: la fastuosidad de los diseños deTamaral; la música de Miguel Cerro, que alcanza ya proporciones wagnerianas por su extensión (suena durante casi las dos horas y pico de la representación), y la propia voz del compositor, tan acorde a la de un juglar medieval según nuestro imaginario; las coreografías tradicionalistas de Susi Perea; los efectistas juegos de luces que enseñorean la fachada de la Catedral y los esfuerzos de José Caballero para manejar esas masas actorales que inundan el escenario en varios momentos de la puesta en escena.

La representación a la que asistimos anoche fue la del último ensayo general, en el que todavía se advirtieron algunos errores y desajustes que con toda seguridad desaparecerán en el estreno de esta noche, donde el entusiasmo de tan formidable empresa colectiva llevará a cada participante a brillar en su papel, en la tarea que tenga encomendada. Al juzgar la actuación hemos de considerar que estamos ante actores aficionados, que suplen con entusiasmo y dedicación sus posibles deficiencias escénicas, contribuyendo a una inmensa realización colectiva merecedora de todo elogio y de ningún reproche. La única objeción que surge tras las más de dos horas de representación se refiere, una vez más, al porqué de todo esto. Montar tal derroche de energía, tal despilfarro de creación artística (donde se reúne lo mejor de Hinojosa del Duque, demostrándonos la valía de sus responsables en aspectos musicales, coreográficos, escénicos, técnicos, de diseño y de dirección) para una obra teatral tan insípida, nos deja como un regusto amargo, como una oportunidad perdida y el haber dilapidado una excesiva inversión de talento para una cosecha más bien escasa.


Una de las numerosas danzas de la representación.


El director José Caballero da instrucciones a dos actores durante el ensayo.


Diego de Burgos y Álvaro de Luna pasean por el mercado.


Todos los participantes al finalizar la obra.


Carmen Verónica Leal González (Vaquera) y Ángel Aranda Gómez (Marqués) posan para Solienses al finalizar la representación.

11 comentarios :

Anónimo | jueves, agosto 02, 2018 4:43:00 p. m.

Especie de prolepsis,vestuario lisérgico,alucinación dadaísta... Curiosas y cultas palabras por mi desconocidas que me han obligado a acudir al diccionario. Gracias

Anónimo | jueves, agosto 02, 2018 4:55:00 p. m.

Lo dicho, dilapidar una ingente cantidad de recursos materiales y humanos a mayor gloria del ego del mandatario de turno que no duda en esquilmar todo a cambio de lograr cuatro titulares provincianos
Ya se sabe: el dinero público no es de nadie

Anónimo | viernes, agosto 03, 2018 9:29:00 a. m.

Moça tan fermosa
non ví en la frontera,
como una vaquera
de la Finojosa.
Faziendo la vía
del Calatraveño
a Santa María,
vençido del sueño,
por tierra fragosa
perdí la carrera,
do ví la vaquera
de la Finojosa.
En un verde prado
de rosas e flores,
guardando ganado
con otros pastores,
la ví tan graciosa,
que apenas creyera
que fuese vaquera
de la Finojosa.

Non creo las rosas
de la primavera
sean tan fermosas
nin de tal manera;
fablando sin glosa,
si antes supiera
de aquella vaquera
de la Finojosa.

Non tanto mirara
su mucha beldad,
porque me dexara
en mi libertad.

Mas dixe: "Donosa
(por saber quién era),
¿aquella vaquera
de la Finojosa?..."

Bien como riendo,
dixo: "Bien vengades,
que ya bien entiendo
lo que demandades:
non es desseosa
de amar, nin lo espera,
aquessa vaquera
de la Finojosa.

Anónimo | viernes, agosto 03, 2018 10:02:00 a. m.

Yo leo este Blog desde fuera de la comarca, y me pregunto si algunas de las palabras utilizadas en este artículo son de uso común en la zona, o hay mas bien un poquito de pedantería en su uso. Pregunto desde el máximo respeto

Anónimo | viernes, agosto 03, 2018 12:14:00 p. m.

Yo leo los comentarios de este Blog desde dentro de la comarca a los de fuera de ella, y me pregunto si se creen que aquí no hay cultura, si se creen que aquí hablamos todos usando no más de 10 palabras del diccionario y 50 inventadas. Me planteo desde el máximo respeto.

Anónimo | viernes, agosto 03, 2018 1:42:00 p. m.

El Valle de los Pedroches es una comarca de un alto nivel cultural, con una arraigada tradición en la conservación de las tradiciones y un profundo amor por el arte. Estoy totalmente convencido que la media cultural de nuestros habitantes es mejor que "la de fuera"

Anónimo | viernes, agosto 03, 2018 1:47:00 p. m.

Qué cuidado y esmero hay que tener al opinar para no molestar a gente especialmente susceptible.¿a que viene esta respuesta a la defensiva? Nadie ha dicho que crea que no hay cultura, nadie ha dicho que hablan "todos" usando no más de 10 palabras y 50... ¿inventadas? ¿Quien ha dicho tal cosa? ¿Donde lo ha leído Ud? Lo que digo y afirmo es que en el lenguaje habitual, incluso entre personas cultas, hay expresiones de muy poco uso ó incluso desconocidas, que he leído en dicho artículo que (creo y espero que nadie se deba molestar por ello) rozan la pedantería

Anónimo | viernes, agosto 03, 2018 2:01:00 p. m.

Nadie pone en duda sus afirmaciones y me reafirmo plenamente en ellas, a excepción de llamar "valle" a lo que no lo es. Por otro lado no es necesario comparar "al alza" a los "de dentro" con con los "de fuera" para demostrár su amor a la tierra

Anónimo | viernes, agosto 03, 2018 6:28:00 p. m.

Una cosa es una critica teatral y otra la receta del gazpacho. adecuar el uso de la lengua a la situación no es pedantería.otra cosa es que le pase a usted con el español lo que a mi con la ortografía en esta puñetera maquinita.

Anónimo | viernes, agosto 03, 2018 7:21:00 p. m.

Mucho me queda aún de aprender en el uso y comprensión del idioma español ¡faltaría Más! agradeciendo mucho a las personas que con amabilidad me ayuden a conseguirlo. Le deseo toda la suerte del mundo con su "puñetera maquinita"...

Anónimo | martes, agosto 07, 2018 2:23:00 p. m.

Es bueno que haya tenido éxito.Nunca he visto la representación y creed que lo lamento. Por lo tanto desconozco la trama de la obra.
Lo que si veo a todos los personajes con una vestimenta muy pulcra. ¿que discurre la obra en domingo o fiesta de guardar?

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