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Cencerros


La soledad de las tradiciones que se pierden.

Desde hace varios lustros, la Cooperativa ganadera "El Cajilón" de Añora (filial de Covap) lleva a cabo una meritoria iniciativa de apoyo al rescate y mantenimiento de las cencerradas de San Antón, una de esas tantas tradiciones en peligro de desaparición si nadie lo detiene. Con motivo de la fiesta patronal, el 17 de enero, la cooperativa convoca a los niños de la localidad para que acudan con todo tipo de cencerros y campanillas, haciéndolos sonar ruidosamente, a un recorrido que parte de la iglesia de San Sebastián hasta la nave que la entidad ganadera tiene en el polígono industrial. Allí se obsequia a los "instrumentistas" con una bolsa de golosinas. Casi medio centenar de niños y niñas de todas las edades han acudido a la llamada de la tradición.

Un niño, con su cencerro, revisa el interior de la bolsa obsequiada por la cooperativa "El Cajilón".

Antiguamente, los niños y jóvenes de la localidad, agrupados por pandillas de amigos, salían por las calles de la localidad y también por los caminos más próximos tocando ruidosamente los cencerros y campanillas de los animales, entonces todavía en uso, en una suerte de magia agraria muy interpretada por la antropología, pero cuyo verdadero interés reside en el apego a las tradiciones heredadas de los mayores que su práctica supone. También había un folklore acompañante, hoy ya remoto, con la salmodia repetitiva de los ritos ancestrales:

San Antón hizo unas gachas
convidó a las muchachas
y a mí no me convidó.

San Antón, San Antón,
¿qué te he hecho yo?

San Antón hizo unas migas
convidó a las hormigas
y a mí no me convidó.

San Antón, San Antón,
¿qué te he hecho yo?

San Antón hizo un gazpacho
convidó a los muchachos
y a mí no me convidó.

San Antón, San Antón,
¿qué te he hecho yo?

San Antón hizo un puchero
se lo comió con esmero
y a mí no me convidó.

San Antón, San Antón,
¿qué te he hecho yo?

Cencerros

Esta costumbre, apegada a las prácticas forzadas de una economía eminentemente ganadera, se mantiene hoy sólo gracias a estos esfuerzos testimoniales, aunque pesa sobre ella la condena irremisible de la desaparición, una vez desaparecidas también las condiciones ambientales que la hacían posible. Pero esta mañana tibia de domingo en Añora, muchos padres se han emocionado viendo a sus hijos motivados a continuar el hilo tan frágil de la tradición y yo he sentido el temblor de imaginar el momento inevitable en que se rompa.


Un grupo de adolescentes con sus cencerros.


A la convocatoria acudieron niños de todas las edades con cencerros de todos los tamaños.


Un joven sostiene uno de los cencerros más grandes que se vieron esta mañana.


Los niños aguardan su recompensa.


Un cencerro de vaca, señal de identidad de la ganadería comarcal.


Los niños disfrutaron de lo lindo haciendo sonar sus instrumentos.


"San Antón, San Antón, ¿qué te he hecho yo?".


¿Desea que se retire alguna fotografía de este artículo?

2 comentarios :

Manuel Moreno | lunes, enero 18, 2010 7:29:00 a. m.

Siempre tengo que agradecer el trabajo que realiza Antonio. Hoy nos trae esta estampa riquísima porque nos habla de folclore, nos dice la gastronomía pobre de nuestros pueblos.Basta repasar la letra de las canciones...Nos retoma una costumbre que había, cuando el ganadoen nuestos campos era más abundante que lo es ahora. Nos retrotrae a la vida de nuestros antepasados que contribuyó a qwue la nuestra sea como la que es.

Anónimo | lunes, enero 18, 2010 2:11:00 p. m.

Por ciernto Antonio, hablando de cosas típicas, no estaría mal que en el montaje de la cabecera de tu blog apareciese alguna imagen de tu pueblo, no te parece??

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