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Belleza, satisfacción e incertidumbre en la visita al castillo


Un grupo de visitantes ante la majestuosa torre del homenaje el pasado domingo [Todas las fotos: Solienses].

En el año 2004 desde Solienses realizamos una encuesta (que tuvo cierta repercusión en los medios de comunicación) para elegir a los diez monumentos más representativos de Los Pedroches. El más votado de todos ellos resultó ser el castillo de Belalcázar, un monumento que, no obstante su grandiosidad, era un gran desconocido entonces, pues llevaba muchos años cerrado a cal y canto y tan solo podía verse desde lejos (aunque, aun así, su imponente figura continuara siendo impresionante). La fortaleza de los Sotomayor era reconocida así como un icono distintivo de la identidad territorial de la comarca, por su pasado histórico, por sus valores artísticos, pero también por su capacidad de resistir a lo largo del tiempo frente a tantos avatares adversos en los que se vio envuelta. Un poco como la comarca misma.

Durante muchos años, todas las personas culturalmente inquietas de Los Pedroches temimos por la supervivencia del castillo. Era una propiedad privada cuyos dueños no podían afrontar de ningún modo ni tan siquiera las pequeñas obras de mantenimiento que un edificio de tales características exigía tan solo para evitar su derrumbe. Nos llegaban noticias de expolios, de caídas de elementos estructurales, de una ruina cada vez mayor frente a la que nada se hacía. Había exigencias a la administración pública para que se hiciera cargo de esta joya monumental tan en peligro de hundimiento, pero cualquier demanda chocaba con la pared de la propiedad. Toda esta historia está contada en las páginas de Solienses, que tiene al castillo de Belalcázar como etiqueta individualizada por la frecuencia con la que nos hemos referido a temas relacionados con él, principalmente asuntos de carácter reivindicativo, de cuando la Asociación "Amigos de Belalcázar, villa de monumentos" tuvo una presencia significativa en la localidad e hizo de la reclamación sobre el castillo uno de sus ideales definitorios. Y, de pronto, un día, todos los sueños se hicieron realidad.

En 2008 la Junta de Andalucía compró el castillo y comenzó entonces otra batalla por su restauración, también con episodios lamentabilísimos, que culminó, sin embargo, el pasado fin de semana con la apertura final del monumento a las visitas del público tras la restauración llevada a cabo durante el último año y medio. Y cuando llega este momento, todo lo anterior se olvida.


Los visitantes se dirigen al castillo por el antiguo camino.

Acudí a visitar el castillo el domingo a las once de la mañana, tras haber reservado la visita en tiempo y forma. Solo 350 personas han podido acceder a la fortaleza en estas jornadas de puertas abiertas organizadas por la Consejería de Cultura con motivo de las Jornadas Europeas de Patrimonio. No hará falta decir que mucha gente se ha quedado con las ganas ni señalar el gran enfado que este planteamiento ha provocado, pero iremos luego con eso. Ahora, vayamos con las impresiones de la visita.

Si el castillo de Belalcázar fue considerado en su día el monumento más representativo de Los Pedroches, hoy podemos afirmar ya sin temor a equivocarnos que acaba de convertirse también en su principal reclamo turístico. Las obras realizadas han sido limitadas, como veremos, pero centradas en lo fundamental: la majestuosa torre del homenaje, la más alta de la península Ibérica con sus 47 metros. Ascender por sus estrechas escaleras centenarias de caracol, admirar sus luminosas bóvedas nervadas, sus profundas ventanas evocadoras de idilios medievales, sus arcos completos y fragmentarios, sus saeteras amenazadoras, para desembocar finalmente en una terraza desde la que se divisa toda la comarca y las comarcas colindantes constituye una experiencia admirable que colmará las apetencias de cualquier turista que, intencionadamente o por error, recale en estas tierras nuestras tan extraviadas. El trabajo de restauración de la torre ha sido impecable, permitiendo las nuevas estructuras instaladas la contemplación del vano central y el resalte de los elementos arquitectónicos que se habían conservado. En la planta baja puede contemplarse el aljibe subterráneo a través de una plataforma de cristal y desde la altura máxima se admira a vista de pájaro la iglesia de Santiago, el convento de San Francisco o el pilar. Todo un maravilloso espectáculo.


Vista del castillo desde el lado norte.

Según ha informado la propia empresa encargada de la restauración, en la torre del homenaje se han recuperado todos los elementos góticos que decoran sus garitones y ventanas y el junteado perdido, como consecuencia de las escorrentías de agua y abrasión del viento (para ello se instaló una gran estructura de andamiaje en su exterior) y "para mantener la magia de la edificación" se ha realizado la reconstrucción necesaria "con piedra recuperada de composición acorde con la construcción original". Insisto: la restauración de la torre del homenaje me parece impecable y muy respetuosa con el monumento. Una pasarela de madera conduce hasta ella desde la puerta de entrada al castillo, conformando un recorrido turístico que permite una visión completa del patio de armas. También es de justicia destacar la reparación que se ha hecho de la torre albarrana y la consolidación de los muros, tanto de la propia fortaleza como del recinto de fortificación exterior, lo que probablemente los ha salvado de riesgos que eran ya muy inminentes.

Me ha generado un gran desconcierto, sin embargo, la abundancia de ladrillo rojo en la reconstrucción de la mayoría de los vanos interiores de la muralla (puertas, ventanas, muros), que produce un desagradable impacto visual. Desde la Carta de Venecia de 1964 hemos aceptado que en una restauración "los elementos destinados a reemplazar las partes inexistentes deben integrarse armoniosamente en el conjunto, distinguiéndose claramente de las originales, a fin de que la restauración no falsifique el documento artístico o histórico". En la restauración del castillo de Belalcázar hemos visto elementos que, distinguiéndose claramente de los originales, unas veces se integran armoniosamente y otras no. Otras veces chirrían y deslucen la pulcritud de las demás partes del trabajo. El remate encementado de los adarves tampoco parece un trabajo ejemplar desde el punto de vista artístico e histórico, aunque resulte eficaz en cuanto a protección material.


Ejemplar: Ventana de la Torre 2 restaurada con sillares de granito.


Chirría: Mucho ladrillo en la reconstrucción de los vanos de las murallas.

Por otro lado, aún queda mucho trabajo por hacer. Salvo la torre del homenaje, el grueso del recinto fortificado apenas ha sido intervenido más que en tareas de consolidación. La zona del palacio renacentista casi ni se ha tocado. No se ha llegado al nivel del suelo en el patio de armas y desconocemos el alcance de la intervención arqueológica que se haya realizado, si es que se ha realizado alguna (recordemos que el castillo no debe considerarse solo como un foco de atracción turística y, por tanto, de desarrollo económico para la zona, sino también como un objeto de investigación histórica que desvele tantas etapas oscuras del pasado de Los Pedroches, y no me refiero solo a la etapa árabe, sino al siempre enigmático poso romano).


Los lienzos del lado oeste se han consolidado pero han recibido una restauración menor.


En la restauración del muro oeste predomina el ladrillo rojo, produciendo una sensación de violenta ruptura.

Algunas cosas que no me gustaron de la visita

1. Fundamentalmente, y por encima de todo, la falta de protagonismo del pueblo de Belalcázar en la apertura de su castillo. La fortaleza de los Sotomayor es, principalmente, un monumento que está impreso en la conciencia colectiva de los vecinos de la villa condal. Muchos de ellos han jugado allí de niños, seguramente inconscientes de la importancia del lugar, y han crecido bajo la presencia intimidatoria de esa mole formidable de piedra y de historia. No se entiende que la apertura del castillo, después de tantos años cerrado, no se haya hecho con una jornada de puertas abiertas libre para todos los belalcazareños, para que con su presencia se hicieran dueños de nuevo de un lugar que en primer lugar les pertenece. Con la adecuada vigilancia y orientación, hubiera sido plenamente posible y se hubiera saldado una deuda que la administración tenía -y sigue teniendo- con los ciudadanos. Alguna reflexión en este sentido tendrá que hacer su Ayuntamiento.

2. En la preparación de la visita se insistió demasiado en los riesgos de subir a la torre, planteándolo como una empresa solo apta para atletas de primer nivel. Cualquiera que haya viajado por España o por el mundo ha subido a torres de acceso tan dificultoso o más que el que ofrece esta, constituyendo precisamente esta pequeña aventura el principal atractivo de la visita. Esta bien advertir de las dificultades, pero no hasta el punto de llegar a disuadir a algunas personas que, simplemente bien informadas, no encontrarían ningún problema en el acceso.

3. Me resultó insólito en los tiempos que corren que en la preparación de la visita se insistiera en que no se tomaran fotografías del castillo "para que no se difundan por las redes sociales", cuando precisamente la estrategia debería ser la contraria. Que las redes sociales se llenen de fotografías del castillo de Belalcázar, para que todo el mundo contemple lo maravilloso que es y muera de ganas por acudir a visitarlo.

4. Considero un error de planteamiento restaurador haber mantenido la construcción moderna que existe a los pies del castillo, una pequeña casa destinada, al parecer, a convertirse en el futuro en centro de interpretación. El edificio entorpece la visión limpia de la fortaleza desde la distancia y no aporta ningún contenido histórico ni artístico.

5. La incertidumbre sobre el futuro. Nadie sabe qué va a ocurrir con el castillo a partir de ahora. La delegada de Cultura en Córdoba ha anunciado "una apertura extraordinaria a principios de año, para que puedan conocer el castillo aquellas personas que no hayan podido acceder a las visitas de las jornadas de patrimonio" y el consistorio belalcazareño ha sugerido que "se está trabajando en la firma del Convenio de Colaboración entre la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de Belalcázar", sin especificar en qué términos. El riesgo es que ahora el castillo se vuelva a cerrar y no sea accesible para visitas regulares. Parece difícil que un ayuntamiento pueda garantizar un uso turístico convencional del monumento, con un horario de apertura regular y con el personal suficiente para atenderlo, de modo que cuando llegue un turista se encuentre la puerta abierta (y la taquilla, si se dispone el pago de una entrada) y no tenga que volverse loco intentando averiguar cómo entrar allí para finalmente marcharse sin conseguirlo. Todos sabemos de qué estamos hablando. No basta con programar visitas mensuales a las que haya que apuntarse. El turista viene cuando viene, no cuando nosotros queramos que venga. Es un fundamento que hay que aprender si queremos hacer del turismo un recurso económico para la zona.


Vista general del castillo de Belalcázar.


Los visitantes atienden las explicaciones del guía en la puerta de entrada al castillo.


Detalle del recinto amurallado exterior, donde pueden distinguirse materiales de las diversas etapas constructivas.


Torre albarrana.


Bóveda del nivel 4 de la torre del homenaje, con el escudo de los Sotomayor en la clave.


Puerta de acceso a uno de los tramos de escaleras de la torre del homenaje.


Bóveda del nivel 5 de la torre del homenaje.


El acceso a la ventana da idea del grosor de los muros de la torre.


Pequeños detalles: alquerque de nueve en el último escalón de acceso a la terraza de la torre del homenaje.


Vista del pueblo de Belalcázar desde la cima de la torre.


Terraza superior de la torre del homenaje.


Inscripción árabe hallada durante la restauración.


Interior de la torre del homenaje con los elementos de enlace entre los distintos niveles.


Reconstrucción discutible de un muro interior en el patio de armas del castillo.


Interior de la torre 7, rematada con una bóveda de granito con dos arcos paralelos.

12 comentarios :

Anónimo | martes, diciembre 03, 2019 12:33:00 a. m.

Gracias por tan buen artículo y tan bellas fotografías.
Coincido en el probable uso excesivo del "ladrillo rojo".
Extrañísima la "prohibición" de fotografiar el castillo por parte de los visitantes para no subirlo a las redes sociales
aunque parece ser (en vista de lo mostrado) que no fue llevado a cabo con demasiado rigor.
Si la casa moderna es el futuro centro de recepción de visitantes, habrá que modificar su aspecto,ya que también empleando su expresión "chirría".
Ojalá continúe avanzando todo lo relacionado con el castillo para disfrute de las personas interesadas en el arte, cultura y la historia y la economía local y comarcal se vea favorecida.

Anónimo | martes, diciembre 03, 2019 1:33:00 a. m.

Igual se exageró en los riesgos para subir a la torre. Pero para una persona mayor o con algún problema de movilidad creo que pudiera ser complicada la subida. Sugeriría que se pusieran unas cuerdas a cada lado a modo de pasamanos para asirse a ellas y subir con más comodidad y seguridad (lo he visto en alguna torre que ahora no recuerdo).Tampoco estoy de acuerdo con lo de los ladrillos rojo.A pesar del mal tiempo, la visita mereció la pena.

Anónimo | martes, diciembre 03, 2019 8:19:00 a. m.

Muchas gracias Antonio por el reportaje. Veo que no atendiste en toda la extensión la petición de no realizar fotos; mejor para todos. Lo de los riesgos de subir por las escaleras lo dicen como medida preventiva ya que en caso de que alguien sufriera algún tipo de percance o accidente no pueda luego decir que no fue informado. Algo puramente formal y de esquivar posibles responsabilidades o reclamaciones. De nuevo, gracias por la información y a esperaremos que el proyecto siga hasta conseguir un monumento totalmente rehabilitado en el menor plazo posible. Blog como el tuyo estoy seguro que ayudan a tal menester. SyR.

Anónimo | martes, diciembre 03, 2019 10:59:00 a. m.

en algún diario he leído que para su apertura queda pendiente la musealización del castillo, para lo que hay que aplicar los 300.000 euros pendientes y que por lo menos hasta finales del 2020 no estará preparado, ya veremos, sabemos como funciona esto de las fechas.
Por otro lado, viendo las fotos, se puede deducir que realmente allí donde aparece el ladrillo, se han realizado con ese material meras labores de consolidación, sin otro afán que evitar el derrumbe de la estructura, pero queda claro que la joya de la corona es la Torre del Homenaje, atractivo suficiente para merecer una visita. El ayuntamiento poco puede hacer, parece ninguneado, como tantos belalcazareños, que hemos visto como se priorizaba a otros en la visita. En fin, esperar, incertidumbre, esperar, esperar...

José Cortés | martes, diciembre 03, 2019 12:17:00 p. m.

Gracias Antonio por este amplio reportaje, tiempo te ha llevado.
Es evidente que los ciudadanos debemos de estar detrás de las Administraciones, cuando eso no ocurre pasa lo que pasa. En este caso solo hay que ver que desde diciembre de 2004 que se presenta en la Junta la primera denuncia sobre la situación del monumento con más de 5000 firmas de apoyo, hasta su compra, fueron poco mas de tres años, tres años sin parar de recordar y recordar los deberes de la Administración. Desde su compra en enero de 2008 hasta el comienzo de estas obras, junio de 2018, han pasado más de 10 años, esto lo dice todo.
Pude ver el viernes el resultado y por supuesto que me alegré y lo disfruté, y aunque dice el dicho mas vale tarde que nunca, es mucho, mucho el retraso. Es de obligación de todas las administraciones que el castillo tenga visitas regulares, de facilitar al viajero poder visitarlo de forma fácil, es un bien para toda la comarca y eso debe de imperar por encima de los costes que pueda suponer.
Se entiende que el ladrillo rojo es consolidación, pero sin ser un gran experto creo que otro color hubiese supuesto menos impacto.
Las expectativa que ha supuesto esta apretura provisional se debe de entender el tomarse muy en serio la finalidad del su recuperación en todos los sentidos.
Gracias de nuevo.

Anónimo | martes, diciembre 03, 2019 1:35:00 p. m.

No tiene mucho sentido la prohibición de no echar fotos, lo mismo ocurre en el monasterio de Santa Clara, para evitar que se cuelguen en redes sociales, tal como me dijo unas de las monjas. En los tiempos que corren parece absurdo, las redes sociales son el medio para hacer ver, mostrar y presentar a todos nuestro patrimonio. Afortunadamente la prohibición no ha sido muy efectiva y circulan fotos y videos de todo el complejo después de su intervención. Para que fuera redondo todo, nos falta un pozo donde echar monedas asegurándote así el volver o encontrar pareja y una leyenda de una princesa mora, que creo que ya tenemos,y marketing, mucho marketing.
Y por último, la casa del castillero que no me la toquen, forma parte de la memoria colectiva de los zorrunos, busca fotos antiguas, en blanco y negro, siempre la recordamos ahí, además, engrandece el castillo por la comparativa de volúmenes.

Anónimo | martes, diciembre 03, 2019 2:58:00 p. m.

Totalmente de acuerdo con el artículo de Antonio que, como siempre, da una visión crítica y ajustada. El castillo es un atractivo de primera magnitud de cara al turismo; el ninguneo de la administración a los ciudadanos de Los Pedroches, inadmisible. Un día de los tres estuvo reservado a personas de Córdoba que se apuntaron a una excursión cómo podían haberlo hecho a cualquier otra y, mientras tanto, a la gente de nuestra tierra no se le dio la oportunidad de visitarlo haciendo la visita muy complicada. Una muestra más de la falta de consideración y respeto hacia nuestra Comarca.
Ahora habrá que ver cuánto tiempo habrá que esperar para que el castillo pueda ser visitado como tantos otros monumentos repartidos por todo el pais.
Y si ponen un correo para apuntarse, que contesten; y si ponen un teléfono, que respondan. La organización de las visitas, una chapuza sin paliativos.

Anónimo | martes, diciembre 03, 2019 3:20:00 p. m.

Visto lo respondido a otros comentarios en otros temas aquí tratados quizá alguien opine que "el hilo trata del castillo de Belalcazar".
Como si por ello no se pudieran ampliar las opiniones o cuestiones a tratar ¿?
En cualquier caso espero no "molestar" a nadie con esta pregunta.
Es muy simple.
De Miramontes solo quedan ruinas.
Desgraciadamente,se terminarán perdiendo para siempre.
¿Ni siquiera se podría informar mínimamente desde el punto de vista cultural visitando el lugar,por ejemplo con guías expertos para quién lo desee?
Me refiero haciéndolo con un mínimo de regularidad,y es que además se puede disfrutar de las maravillosas vistas que desde allí se contemplan. Gracias.

Anónimo | martes, diciembre 03, 2019 6:22:00 p. m.

Magnifica aportación sobre miramontes. Yo soy uno que lo desconozco todo de su historia y seguro que está debe ser interesante y enriquecedora. Nunca es tarde si hay algún fruto que recolectar.

Anónimo | miércoles, diciembre 04, 2019 2:14:00 p. m.

Desconocemos casi todo de nuestra Comarca y ya va siendo hora de pedir a las administraciones (local, provincial, autonómica, central), que echen cuentas de nosotros. Si todas las cosas importantes que hay en nuestra tierra estuvieran al sur del Guadalquivir, otro gallo cantaría.

Anónimo | miércoles, diciembre 04, 2019 10:09:00 p. m.

Me parece impresentable que la mayoría no hayamos podido apreciar la restauración del Castillo de Belalcázar. Prácticamente deprisa y corriendo, con nocturnidad casi, y sin tiempo. Qué manera más rara tienen estos políticos de promover el patrimonio. Más aún: que pacientes somos nosotros permitiéndoles a ellos que decidan y limiten sobre lo nuestro. Se les olvida que el Castillo es nuestro; que la restauración y todo lo pagamos nosotros; y que ellos no son nadie para privarnos a la mayoría de conocer y disfrutar de nuestro patrimonio cultural (en sentido amplio. Desde luego que el Castillo es, sin ninguna duda, el reclamo mayor de carácter turístico a partir de ahora. La buena o mala gestión de este recurso nos lanzará hacia el desarrollo turístico de forma intensa o nos replegará a la marginalidad como hasta ahora. Más allá del potencial turístico, el conocimiento de ello por parte de los de la tierra es una necesidad. Y nos están privando de ello.

Anónimo | jueves, diciembre 05, 2019 4:20:00 p. m.

Muchas gracias por tu artículo.

Soy de de Belalcàzar y estoy totalmente de acuerdo contigo en lo referente al uso excesivo de ladrillo rojo. Hace muuuchos años, cuando reformaron el convento de Santa Clara, me cabreè bastante al ver que habían sustituído las antiguas puertas de cuarterones por puertas de chapa de color rojo ladrillo. Pensé que habían negociado con ellas. Y estaba en lo cierto ya que me enteré, años más tarde, que en muchas casas de ricachones (fuera de Andalucía) estaban siendo instaladas puertas de conventos. No digo más...

También estoy de acuerdo en los comentarios sobre el acceso a la visita al castillo, ya que es mucho más asequible para visitantes de Córdoba capital que para los propios habitantes del pueblo o pueblos vecinos del Valle.

Con respecto a «la casa del castillero» opino, al igual que otro paisano, que está en la memoria de la gran mayoría de todos los vecinos, además hace años leí (no recuerdo dónde) que la casa estaba adosada a un muro procedente de un edificio de época visigoda, concretamente el muro posterior, no sé si será cierto o no. Eso sí, ya podrían haberla revestido de piedra u otro material que destacase menos.

En fin, sólo espero que la restauración del castillo traiga beneficios y turismo a mi pueblo.

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