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El sol y la luna en la ermita de Gracia



Detalle de un capitel de la ermita de la Virgen de Gracia de Torrecampo.

De la ermita de la Virgen de Gracia de Torrecampo escribe nuestro siempre añorado y creativo Esteban Márquez Triguero que "es uno de los monumentos medievales más bellos e interesantes de la provincia de Córdoba" (Iglesias medievales de Los Pedroches, p. 53). Presenta una planta rectangular, con tres naves separadas por cinco arcos a cada lado (que arrancan de columnas de fuste monolítico con capiteles troncopiramidales biselados y basas de tipo ático-romano), arcos altos y espaciosos labrados en piedra de granito que crean "cierta transparencia" entre las naves, según expresión de Mª Ángeles Jordano (El mudéjar en Córdoba, p. 405).


Pinturas murales en el altar mayor.

En la cabecera de la ermita hay tres capillas, la central cubierta con bóveda semiesférica y la del lado norte con bóveda elíptica, las dos decoradas con intrigantes pinturas murales que reproducen motivos florales y paganos, entre ellos el Sol y la Luna antropomorfos sobre las pechinas. En la fachada norte, reconstruida según Esteban con elementos de otra anterior, hay un fragmento de inscripción con el comienzo del Salmo de David 50,12: Cor mundum crea in me, Deus, et spiritum rectum innova in me ("Crea en mí un corazón puro, Dios, y renueva en mí un espíritu recto").

El exterior, en cambo, es sobrio, como el de tantas ermitas de Los Pedroches, con tapial y el mero divertimento de unas portadas góticas con arco carpanel y alfiz.

Durante muchos años se destinó a almacén de trigo, produciéndose en ella un gran deterioro, hasta que la restauración a principios de este siglo la salvó de su ruina total.


Interior de la ermita desde la puerta norte.

Esteban Márquez, tan aficionado a las conjeturas históricas, aventuró su primitivo carácter de sinagoga, que ningún estudio histórico puede hoy respaldar. La ermita de la Virgen de Gracia, sin embargo, no necesita el aval de la antigüedad para resaltar sus méritos. En ella se celebraron en sus inicios las juntas del cabildo de la villa y fue cárcel durante la Guerra Civil. Ubicada originalmente extramuros de la villa, en cruce de caminos, forma parte de la historia más profunda de Torrecampo y, por tanto, de Los Pedroches.

Y por todo eso, allí estaremos el domingo 2 de junio a mediodía en la entrega del Premio Solienses 2019, rindiendo pleitesía a la literatura, a la historia, y al patrimonio artístico de Los Pedroches.


Detalle de la portada principal.

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