Familiares de Juan Caballero Olmo buscan el reconocimiento oficial de su memoria en Añora
Fue el único superviviente de los cuatro combatientes noriegos deportados en Mauthausen
En las escasas cartas que Julián Oviedo Paz recibía desde Añora en los primeros años de su exilio francés, el joven fundador del PCE local alcanzó a descifrar un mensaje oculto entre líneas: “lo que en las cartas se daba a entender era que no fuera por allí”, escribe. Sin tener un conocimiento preciso todavía de lo que iba a suceder después, muchos noriegos intuyeron no solo que no podían volver a su pueblo, sino que ni siquiera iba a ser posible permanecer en su propio país. No huían por temor a la justicia, sino a la represión. La mayoría de ellos eran jóvenes (entre veinte y treinta años) que habían luchado, por ideales o por reclutamiento, en el Ejército de la República defendiendo la legalidad vigente, pero eso se había convertido ya en un delito para la España franquista. Por los pueblos circulaban listas de “adeptos a la rebelión”, que eran justamente los que habían defendido la democracia republicana. Muchos de los que se sabían en aquella relación decidieron no poner de momento los pies de nuevo en Añora, esperando en su fuero interno que las cosas cambiaran dentro de poco tiempo. Manuella Caballero recuerda habérselo escuchado a su abuelo, Juan Caballero Olmo: “estoy en la lista negra de los perseguidos y si vuelvo a Añora me matan” . Por eso, al terminar la guerra, se exilió a Francia, donde, sin él imaginarlo todavía, le aguardaba otro destino aún más aciago, que lleva el nombre terrible de Mauthausen.
De entre los exiliados noriegos, cuatro terminaron en el campo de concentración nazi de Mauthausen (Austria), tras pasar por los no menos terribles campos de prisioneros de guerra (stalags). Solo uno logro sobrevivir a aquel infierno: Juan Caballero Olmo, liberado en 1945 con 37 años. En 1941, en cambio, fallecieron prisioneros en el subcampo de exterminio de Gusen Rafael Olmo Rísquez (26 años), Antonio Pizarro Aranda (24 años) y José Ruiz Ranchal (31 años).
Todos ellos eran republicanos que habían cruzado la frontera francesa en los últimos meses de la Guerra Civil y que pasaron a formar parte del Ejército francés o se integraron en la Resistencia francesa. Cuando Francia cayó bajo el dominio nazi, estos republicanos fueron trasladados a campos de concentración por iniciativa del gobierno de Franco. Los tres fallecidos murieron en el campo de Gusen, que se encontraba a pocos kilómetros de Mauthausen, del que dependía. La inmensa mayoría de los deportados a los campos de concentración nazis de Austria sufrieron destierro en tres ocasiones: en Francia, en Austria y en el olvido, del que tan solo en los últimos años comienzan a ser rescatados.
Juan Caballero Olmo, el único superviviente, nació en Añora en 1908. Era sobrino de Deogracias Caballero, el veterano líder socialista que fue alcalde de Añora durante 1937. Pasó por el stalag de Luckenwalde (Alemania) antes de ser recluido en Mauthausen en 1941, donde permanecería hasta su liberación en 1945. Murió en 1993 en Figeac (Francia).
Hace unos meses la Asociación Triángulo Azul Stolpersteine Andalucía, primero, y su propia nieta Manuella Caballero, después, se dirigieron al Ayuntamiento de Añora para solicitar el reconocimiento oficial municipal de la trayectoria vital de Juan Andrés Caballero Olmo como deportado andaluz y defensor de la República. "Mi abuelo siempre llevó a Añora en su corazón durante su exilio. Me parece justo que su municipio de origen pueda hoy honrar su memoria, en el marco de los valores democráticos y de memoria histórica que compartimos", decía Manuella en su comunicación al Ayuntamiento.
En el escrito se solicitaba, además del reconocimiento oficial, la inclusión de "su nombre, biografía y memoria en los actos, espacios o registros oficiales de memoria histórica del municipio", así como la colocación de una Stolpersteine en su honor en colaboración con la Asociación Triángulo Azul Stolpersteine Andalucía y otros organismos memorialistas. La Asociación Triángulo Azul Stolpersteine Andalucía, de acuerdo con los Ayuntamientos, viene colocando estos pequeños adoquines memorialistas por pueblos de toda la provincia de Córdoba, incluidos algunos de Los Pedroches como Belalcázar, Torrecampo, Villanueva de Córdoba y Villaralto.
En Añora todavía no ha habido una respuesta positiva por parte del Ayuntamiento a esta propuesta, que debería incluir conjuntamente la reparación de la memoria de los cuatro deportados noriegos a los campos de concentración nazi. Qué menos les debemos, ochenta años después.














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