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Información comarcal

Con el asunto de la adjudicación de las nuevas frecuencias de radio, que va a suponer en la práctica la desaparición de la emisora decana de la comarca "La Voz de Los Pedroches", se habla en los foros y en la prensa comarcal de la necesidad de pluralidad informativa. En realidad, más bien habría que hablar, sencillamente, de la necesidad de información. Lo cierto es que la mayoría de los medios que se publican o emiten en Los Pedroches dejan bastante que desear en cuanto a su cobertura informativa. Es cierto que a través de todos ellos podemos conocer la información institucional de ayuntamientos, Mancomunidad o Diputación (a veces con las mismas palabras, pues , por ejemplo, muchas de las crónicas de Los Pedroches Información ya las hemos leído previamente en el diario Córdoba, y en ambas resuenan con frecuencia los ecos de las notas de prensa oficiales). Es decir, sabemos de las realizaciones de las administraciones públicas porque ya ellas se encargan con ahínco de que la información llegue a periódicos y emisoras de radio. Por así decirlo, estamos bien informados de lo que esas instituciones hacen. Lo que yo echo en falta en la información comarcal es, precisamente, lo que esas instituciones NO hacen y deberían hacer. No es posible que los ayuntamientos sean tan perfectos, y sin embargo raramente se escucha o lee una voz discrepante sobre su gestión. No oigo ni leo a las oposiciones políticas respectivas poniendo de relieve incumplimientos, errores o faltas de previsión, y no cabe duda de que deben existir. También eso es información, precisamente de la que contribuye a elevar los niveles de exigencia y, por tanto, de eficacia.

Se echa en falta más debate político, más debate de ideas. A nuestros gestores con frecuencia les salen gratis muchas tropelías, muchos comportamientos incompetentes y chapuceros, y estimo que en buena parte ello es debido a su nulo reflejo en los medios de comunicación. Lo que no se sabe no existe. A buen seguro, la publicación de muchos comportamientos políticos haría que se corrigieran defectos y se limaran actitudes, pues no hay nada que tema más el político que la exposición pública de su ineptitud.

Responsables de este estado somos todos un poco. Los periodistas, por no atreverse a más, demasiado atados quizás por su dependencia económica de esas mismas instituciones que deberían investigar. Los políticos, acomodaticios por lo general y siempre confiados en que las cosas irán mejor cuanto menos se sepa de ellas. La gente de la calle, muchas veces ajena a los problemas más cercanos y, especialmente en los pueblos pequeños, todavía temerosa del poderoso. Sea como fuere, con emisora o sin ella, hace falta un replanteamiento de los modos de información y promover un acercamiento a la realidad comarcal que no tiene por qué ser agresivo, pero sí, necesariamente, más valiente.
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Conservación de Aves Esteparias en Los Pedroches

La Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía acaba de publicar en borrador un documento titulado "Bases y criterios para la conservación de las aves esteparias en Andalucía", que servirá de fundamento para su " Programa de actuaciones para la conservación de las aves esteparias en Andalucía". Se trata de elaborar un diagnóstico de la población y estado de este tipo de aves en nuestra comunidad y delimitar áreas prioritarias susceptibles de protección. Aunque en España no existen los ecosistemas propiamente esteparios, sin embargo los amplios medios abiertos, sin fuertes pendientes y carentes de vegetación arbórea han sido, y de una forma importante aún lo siguen siendo, representativos de muchas comarcas de Andalucía, y en ellos se da una avifauna propia, específica de este tipo de espacios y en las que concurre una proporción de especies amenazadas muy superior a la de cualquier tipo de ecosistema arbolado.

La propuesta de trabajo de la Consejería de Medio Ambiente presenta un listado de 19 espacios que se constituirían como Áreas Prioritarias para la Conservación de Aves Esteparias en Andalucía, entre las que se incluyen 15.000 hectáreas de pastizal en los términos de Belalcázar e Hinojosa del Duque. En esa área (la 7 según el documento) existe una población importante de las siguientes aves amenazadas: aguilucho cenizo, cernícalo primilla, sisón, avutarda, alcaraván y carraca. Esta zona ostentaba ya la calificación de IBA (Important Bird Area, según terminología de Birdlife International), pero la propuesta sugiere ahora incluir los territorios considerados Áreas Prioritarias para las Aves Esteparias en Andalucía en la siguiente propuesta de ZEPAs (Zonas de Especial Protección de Aves) que se ha de cursar a la Comisión Europea, previa delimitación detallada de éstas en el marco del Programa de Conservación que se encuentra actualmente en ejecución, las cuales serían objeto preferente de ayudas económicas especiales por parte de la administración medioambiental, entre otros, a través de los proyectos LIFE. Asímismo, estas Áreas serían objeto de acciones institucionales de divulgación, seguimiento de poblaciones, ayudas a la propiedad, colaboraciones con ONGs, control de obras públicas y promoción de la actividad empresarial. Finalmente, se propone un manual de buenas prácticas agrícolas, forestales, ganaderas y cinegéticas para la conservación de la avifauna, que irían acompañadas de incentivos económicos para los propietarios de zonas de alto valor para las aves esteparias, cuando éstos se avengan a condicionar la explotación a la mejora del hábitat de las aves.
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San Antón

"Hasta San Antón, Pascuas son", dice el refranero. Caro Baroja, por su parte, afirma que el carnaval se inicia propiamente con el año, siendo las cencerradas de San Antón uno de sus actos inaugurales. En Añora este día siempre se celebró de tan ruidosa forma. Pandillas de chiquillos -y no tan chicos- recorrían el pueblo y alrededores cargados de cencerros, campanas y campanillas, tomadas muchas veces de los animales, haciéndolas sonar estruendosamente. En otros pueblos de la comarca, como Torrecampo o Pozoblanco, esta actividad aparece asociada a la fiesta de San Juan: los chavales correteaban con su instrumental por las calles para "despertar al santo". La antropología cultural nos dice que estos ritos estaban relacionados con el deseo de ahuyentar los malos espíritus, o bien se trataría de un ejemplo de magia imitativa de las tormentas, a fin de espantar sus posibles maléficos efectos.

Frazer nos informa de multitud de rituales por todo el mundo basados en el ruido como modo de expulsar los demonios de los poblados o de los campos, algunos de los cuales se realizan de forma periódica en ciertas estaciones del año. Los iroqueses inauguraban de esta manera el año nuevo. En Cabo Castillo se expulsaba al espíritu malo Abonsam saliendo a las calles con antorchas encendidas, gritando, aullando, golpeando palos unos con otros, repiqueteando sobre cacerolas viejas, etc., haciendo el ruido más horrible para echar al diablo de la ciudad al mar. En Bali, en el día de la "luna oscura", los habitantes hacen un ruido ensordecedor con los golpazos que dan sobre las puertas, vigas o molinillos del arroz para participar en la expulsión de los diablos de la isla. Expulsiones anuales de demonios, brujas e influjos malignos han sido frecuentes también entre los paganos de Europa. En Europa Central, cuenta Frazer, se celebra la ceremonia de "quemar las brujas": "Hombres y muchachos forman una baraúnda con látigos, campanas, cacharros y calderos; las mujeres llevan incensarios; sueltan los perros, que corren en todas direcciones ladrando y gañendo. Tan pronto como las campanas de la iglesia empiezan a tañer, encienden los haces de teas, etc., que llevan sujetos en la extremidad de un palo. Entonces todas las campanillas de las puertas de las casas, todas las campanas para anunciar la comida, calderos y sartenes, ladridos de perro, todo choca, golpea y hace ruido, y entre este estrépito se desgañitan cuanto pueden, voceando: ¡Huye bruja, huye de aquí o te irá mal!". En otras partes de Europa, en fin, ritos similares se celebran en Epifanía. Como en tantas otras ocasiones, estos ritos paganos han sobrevivido en el cristianismo asociados a fiestas religiosas, sin que se recuerde ya muy bien su significado, pero casi idénticos en forma y desarrollo.
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¿Adiós a La Voz de Los Pedroches?

El Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía adjudicó el pasado 30 de diciembre 27 nuevas licencias de radio en nuestra comunidad autónoma. Una de ellas le ha correspondido a la empresa Andalucía Abierta, que podría emitir próximamente en Pozoblanco a través de la frecuencia 91.2 de FM, la misma que ahora ocupa la histórica emisora comarcal La Voz de Los Pedroches. Esta emisora emblemática de Los Pedroches tendría que desplazarse a una frecuencia entre el 107 y 108 de la FM, con una potencia tan reducida que prácticamente sólo cubriría el casco urbano de Pozoblanco, dejando, por tanto, de escucharse en el resto de la comarca. El hecho no sería tan grave si no fuera porque la empresa concesionaria gestiona la emisora de radio Intereconomía, especializada y dedicada casi en exclusiva a la información económica (lo que ha hecho asegurar a los redactores de eldial.net, que dan cumplida cuenta del poco equitativo reparto de concesiones, que en nuestra comarca "puede crecer considerablemente el interés por las finanzas". Es decir, que donde antes escuchábamos los discos dedicados y las noticias del campo ahora nos enteraremos con todo detalle del cierre de la bolsa de Tokio y de los vaivenes de los valores de Wall Street.

La noticia ha causado la lógica alarma e indignación en Pozoblanco, donde ya se venía temiendo algo parecido. Varias intervenciones en el Foro de Pozoblanco, como las de un tarugo preocupado y Antonio Jimeno Márquez, analizan y valoran con justeza las consecuencias de la desaparición de la primera emisora de la comarca. Se apuntan con razón responsabilidades políticas, máxime cuando, al parecer, había otra solicitud por parte de varios trabajadores de La Voz de Los Pedroches.

El resultado de la adjudicación, de confirmarse finalmente que la emisión que recibiremos será la de Radio Intereconomía, representará un duro golpe para la comunicación y la información plural, pues nadie puede creer que en nuestra comarca haya una demanda de información económica específica. Al déficit crónico de sintonías en el dial de nuestra radio se suma la desaparición de un elemento de cohesión comarcal, por cuanto La Voz de Los Pedroches, a pesar de las justas críticas que recibía por la poca calidad de algunas de sus emisiones, contribuía eficazmente al afianzamiento de una conciencia comarcal a través de la difusión de noticias e informaciones sobre los diversos pueblos. Su desaparición, si finalmente se produce, será una triste noticia, no sólo porque todo medio de comunicación que se va nos hace un poco más pobres, menos libres, sino porque ello representará un indicio de que la vida cultural de Los Pedroches, a veces fundamentada en espectaculares eventos de dudosa rentabilidad cultural para la comarca, no acaba de despegar ni consolidarse a partir de unos fundamentos sólidos.
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Turismo rural

Cerro del Cuerno/9

El profesor Valle Buenestado, que dirige los trabajos de la UCO para conseguir la extensión de la catalogación como Reserva de la Biosfera a las dehesas de Los Pedroches, ha llamado con propiedad a nuestro encinar “monumento a la inteligencia”, como entorno donde se armonizan los procesos ecológicos esenciales, la explotación económica y la cultura tradicional. La dehesa constituye un ecosistema singular que condiciona el desarrollo antropológico y cultural de sus habitantes, dando lugar a formas de vida y realizaciones materiales características que marcan de manera contundente la relación del hombre con su territorio y que han de ser objeto de estudio como paso previo y necesario para orientar las políticas públicas dirigidas al medio rural.

En nuestra comarca es recurrente hablar del turismo rural como un potencial de futuro para el desarrollo de nuestros pueblos, por su capacidad de generar trabajo en el punto de destino y propiciar infraestructuras igualmente beneficiosas para residentes y visitantes. Sin embargo, en consonancia con el programa Agenda 21, el turismo rural ha de contemplarse también como una forma de desarrollo que contribuye a la sostenibilidad de los ecosistemas naturales, por cuanto crea incentivos económicos para proteger recursos que, de otro modo, carecerían de valor en el mercado. Toda estrategia de desarrollo de turismo rural debe encaminarse, por tanto, a proteger de igual modo tanto la diversidad biológica del paisaje como sus derivaciones culturales, ya sean arquitectónicas o folklóricas, entendiendo que en esta simbiosis de elementos reside el auténtico valor exportable de nuestra comarca. Por ello, no se entienden algunos comportamientos recientes como el tan tibio apoyo al proyecto Life Dehesas, que hubiera supuesto un importante empuje a la protección física del encinar, o ciertas políticas públicas de desarrollo urbanístico absolutamente incongruente con una población en continua regresión y que adopta unos modos constructivos totalmente irrespetuosos con las formas de edificación autóctonas. Está claro que para atraer viajeros no basta con anunciarse en las ferias de turismo, sino que resulta necesario partir de un convencimiento general de las posibilidades de esta industria en expansión, que debe traducirse, obligatoriamente, en una regulación administrativa que proteja de manera firme, por encima de las veleidades especulativas de ciertos regidores, la dehesa y su cultura, pues ningún turismo en Los Pedroches será positivo ni posible si no se basa en el desarrollo sostenible integral de toda la comarca.
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La Garganta

Francisco Díaz, portavoz de la plataforma organizada en Fuencaliente para luchar contra el proyecto de autopista de peaje Madrid-Córdoba, ha dejado escrito un comentario en un viejo solienses del mes de octubre en el que amablemente nos informa de un artículo sobre el tema publicado en la revista Interviú (que se puede leer aquí y aquí, este último en pdf) y la dirección de un dossier que se elabora sobre el tema. De su lectura, yo saco dos conclusiones fundamentales:

a) Cada vez está menos clara la necesidad real de dicha autopista, pues parece que ni el ahorro de tiempo ni de kilómetros compensarían el grave impacto ambiental que causará.
b) En cualquier caso, el proyecto de autopista está dejando al descubierto un reducto de feudalismo (espero que reducto) aquí mismo, a nuestro lado, en pleno siglo XXI. Se trata de la gran finca de La Garganta (el mayor coto de caza de España, con 15.000 hectáreas, en la provincia de Ciudad Real, pero lindando con Los Pedroches, propiedad del duque de Westmister, a la que acuden a cazar aristócratas, políticos y millonarios), de la que cuanto más lee uno, más de punta se le pone el vello. Usurpaciones de espacios públicos, coacciones, silencio impuesto a los trabajadores, comportamientos caciquiles... Todo ello queda plasmado en la aldea de El Horcajo, que pude visitar hace unos meses. Situada dentro de la finca, sólo se puede acceder a ella por un camino de tierra (flanqueado por avisos de prohibido salir del camino) que termina en un tunel excavado en la roca de al menos un kilómetro (perteneciente al antiguo trazado del ferrocarril Puertollano-Peñarroya). Al otro lado se encuentran unas cuantas casas dispersas extrañamente alejadas de una ruinosa iglesia de proporciones monumentales. Leyendo por ahí he podido saber que la aldea llegó a tener, en su época de máximo esplendor por la explotación de las minas, unos 6000 habitantes, de los que hoy apenas quedan una docena. Al parecer los edificios fueron destruidos por máquinas excavadoras y se cortaron todos los accesos a la aldea menos el del tétrico túnel. El motivo de su muerte ha sido estar ubicada en el interior de dicha finca. (Más datos sobre la zona, algunos espeluznantes, se pueden ver en esta excursión en bicicleta: por ejemplo, cómo era El Horcajo en 1911 y cómo es ahora)

Los Pedroches no son ajenos a la influencia de La Garganta. La mayoría de los trabajadores de la finca, unos cien, son de Conquista, precisamente el único municipio de la comarca que no se ha opuesto al trazado de la autopista propuesto por el Ministerio de Fomento, el que da un rodeo para no pasar por el coto de caza. Qué desazón, qué inquietud siente uno leyendo todas estas cosas.
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Corregidores

Durante las Jornadas "La Villa de Añora: Pasado, presente y futuro en su 450º aniversario", celebradas en Añora en mayo de 2003, el profesor Enrique Soria Mesa desarrolló una meritoria ponencia en la que realizó una acertada y difícil síntesis de las transformaciones jurisdiccionales en las Siete Villas de los Pedroches durante la Edad Moderna. En su transcurso se refirió a cierta documentación que se encuentra en el Archivo Histórico Nacional referida a los corregidores de Los Pedroches, lamentándose de que no hubiera sido utilizada hasta el momento para el estudio del Corregimiento de Los Pedroches, estado administrativo en que permanecieron las Siete Villas de Los Pedroches entre 1747 y 1835. Aquella afirmación, sin embargo, no era correcta del todo, pues quien esto escribe consultó, con la humildad de un investigador aficionado, esos legajos en el año 2000 y plasmó en dos artículos (el primero, en realidad, un resumen del segundo) unas someras conclusiones que, sin embargo, considero importantes aportaciones a un tema que hasta el momento apenas estaba estudiado (en realidad, tan sólo Esteban Márquez Triguero, con la dispersión y escaso rigor que caracteriza su obra, se había aproximado al tema en su libro Los corregidores de Los Pedroches y el rey Carlos III, Prasa, 1995). Ello no obsta, desde luego, para que un estudio más profundo de dicha documentación, hecho por personas más cualificadas, pueda extraer aún mucha de la información que permanece todavía inédita en un legajo tan completo sobre este asunto.

Las reseñas de mis dos artículos citados son las siguientes:

***“Corregidores de Las Siete Villas de Los Pedroches (1747-1835)”, en Arte, Arqueología e Historia, Asociación "Arte, Arqueología e Historia", Córdoba, 2001, nº 8, págs. 155-159. ***Nuevas aportaciones sobre los corregidores de las Siete Villas de Los Pedroches", en Crónica de Córdoba y sus pueblos VIII, Asociación Provincial Cordobesa de Cronistas Oficiales y Excma. Diputación Provincial de Córdoba, Córdoba, 2002, págs. 215-232.



Algunos datos

En 1747, coincidiendo con un proceso general de reducción de los señoríos, la Casa de Alba cedió a la Real Hacienda las Siete Villas de Los Pedroches, que le habían sido concedidas por Felipe IV en 1660 al Marqués del Carpio en recompensa por los notables servicios prestados a la Corona por su primer ministro don Luis Méndez de Haro y Guzmán. La devolución de las villas fue parte del pago que la Casa de Alba realizó a Fernando VI de los cuatro millones y medio de reales con que se ofreció servir a cambio de la confirmación de las alcabalas de algunos lugares de sus estados . Fernando VI creó entonces el Corregimiento de Letras de las Siete Villas de Los Pedroches, dependiente de la Superintendencia de Córdoba, dentro de la política general borbónica de expansión de la figura del corregidor como instrumento eficaz de unificación y centralización de las estructuras administrativas del Estado.

Con el establecimiento de un estado de corregimiento, las Siete Villas recuperaron su condición de realengas, pero continuaron manteniendo la unidad política y administrativa de la etapa anterior, al conservarse una autoridad común de rango superior a la de cada villa y en muchos casos una legislación de aplicación también comunal. La figura del corregidor no era, de hecho, más que la prolongación del gobernador que rigió la vida común de las Siete Villas durante el Marquesado del Carpio, con la diferencia de que a éste lo nombraban los marqueses y a aquél el rey. Por lo demás, seguía existiendo la unidad económica basada en los aprovechamientos agropecuarios de las dehesas comunales, la cual motivaba a su vez cierta unidad institucional, materializada en las reuniones periódicas de representantes de las villas en la ermita de Nuestra Señora de Piedras Santas para tratar de asuntos referentes al bien común. Esta unidad se veía reforzada además por el hecho singular añadido de la unidad territorial, al no haberse delimitado todavía los términos municipales jurisdiccionales de cada localidad y gozar todas ellas de uno solo en común. Por todo ello se puede afirmar que las Siete Villas de Los Pedroches han constituido a lo largo de su historia, pero especialmente desde 1660 hasta 1835, la unidad territorial supracomunal más definida de la provincia de Córdoba.

Ya Juan Ocaña Torrejón, en su obra pionera sobre la historia de Los Pedroches, afirma que "la casa de Alba hizo al Estado la retroventa de estas Siete Villas en 1747, siendo por lo tanto incorporadas a la Corona y creando Corregimientos y Superintendentes con la agregación de las villas de Torrefranca, El Viso, Santa Eufemia, El Guijo, Chillón, Conquista, Fuente Obejuna, Villanueva del Rey, Belmez y Adamuz" . Como suele ser habitual, Ocaña no cita sus fuentes, por lo que desconocemos de dónde parte este dato sobre la agregación de tales pueblos al Corregimiento de las Siete Villas de Los Pedroches, pero la afirmación ha sido posteriormente divulgada por otros investigadores que se han acercado al tema, sin que al parecer se hayan contrastado convenientemente los datos con documentación de la época. Esteban Márquez Triguero, quien más detalladamente ha estudiado este período, añade, además, veintitrés lugares y aldeas que dependían de estas villas, algunas tan importantes en la actualidad como Espiel, Villaviciosa o Peñarroya-Pueblonuevo . Sin embargo, no parece haber documentación que apoye estas afirmaciones y, antes al contrario, la documentación de la época nos lleva a concluir que el Corregimiento de Los Pedroches estuvo compuesto, exclusivamente, por las primitivas Siete Villas, constituyendo precisamente un raro ejemplo de corregimiento con unos límites geográficos justificados por criterios históricos .

El Corregimiento de Los Pedroches se mantuvo desde 1747 hasta 1835, año en el que, tras la muerte de Fernando VII, se produciría una reestructuración general de la administración del Estado que incluyó la supresión de los corregidores, los cuales fueron sustituidos por jueces de primera instancia en las funciones judiciales y alcaldes en las gubernativo-administrativas . También en este punto se han difundido datos erróneos. Juan Ocaña afirma que "hasta 1819 duró este gobierno por Corregidores" y Márquez Triguero lo alarga solamente hasta la Constitución de 1812. Es cierto que desde la invasión francesa la figura del corregidor comenzó a tambalearse, al introducirse los ideales de separación de poderes apuntados luego tímidamente en la Constitución de Cádiz. Pero, sin embargo, aunque las formas del antiguo régimen no volverán ya a recomponerse totalmente, el corregidor consiguió sobreponerse tras la coronación de Fernando VII y sobrevivir aun durante bastantes años. El legajo que sirve de base a este artículo contiene nombramientos hasta 1832 , año en que se realiza el de Vitoriano Escribano, al que debemos considerar último corregidor de Los Pedroches.

Durante este período las Siete Villas de Los Pedroches vivieron su pequeña transición del Antiguo al Nuevo Régimen, en la que se definió la actual supremacía de unas localidades sobre otras y se produjo un desplazamiento de los centros de poder que ya se había iniciado con anterioridad, pero que ahora alcanza su estado definitivo. Pedroche y Torremilano, que durante los siglos XVI y XVII habían sido las localidades de referencia en la subcomarca, sufren un retroceso demográfico y económico en favor Villanueva de Córdoba y, sobre todo, Pozoblanco, fenómeno que Valle Buenestado ha relacionado con el mayor beneficio que ambas villas recibían del patrimonio comunal dada su ubicación con respecto a las dehesas compartidas . La superioridad demográfica y económica de Pozoblanco sobre el resto de las villas devino finalmente en hegemonía política: aquí estableció el corregidor su residencia (salvo el primero de ellos, que vivió en Torremilano), como lo habían hecho los gobernadores del Marquesado desde 1672, y a esta localidad se alude al menos desde 1777 como "capital" de las Siete Villas ; que esta preponderancia política era aceptada oficialmente lo demuestra el hecho de que, en ausencia de corregidor, su alcalde se dirija en varias ocasiones al Consejo, en nombre de las Siete Villas, para informar sobre determinados asuntos.

El cotejo de la documentación consultada permite elaborar la siguiente nómina de corregidores de las Siete Villas:

Francisco Díaz de Mendoza Suárez (1747-1763)
Manuel Monasterio de León (1765-1770)
Francisco Javier de Chuecos y Monzón (1770-1773)
Alonso López Camacho (1773-1777)
Diego Faustino Rodríguez (1777-1781)
Luis Herrera y Román (1781-1785)
Dionisio Ruiz de Aranda y Carrasquilla (1785-1794)
José Tomás Cortines (1794-1800)
Nicolás Antonio Mella y Carvajal (1800)
Andrés Carpintero y Esgueva (1800-1805)
Dionisio Catalán (1806-1812)
Ramón de Antuñano (1812-1814)
Juan María de la Torre (1814)
Manuel Morales Donaire (1815-1821)
Manuel Morales Donaire (1823-1825)
Fernando Segovia (1825)
Ramón Rodríguez Velasco (1826-1832)
Vitoriano Escribano (1832-1835?)
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Paraísos

Están aquí, al lado. Apenas hay que viajar unos kilómetros para poder contemplar paisajes de ensueño, la naturaleza en todo su esplendor. A veces no los vemos, porque hemos nacido y crecido en ellos, pero merece la pena deterse un momento y sentir el placer de su frondosidad, la energía de una vegetación en ebullición, la armonía de la obra perfecta.



Algún lugar entre Villanueva de Córdoba y Cardeña


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Cosas de la Navidad

Fieles a una tradición que ya cuenta con más de veinte años, esta Nochebuena salimos los amigos a cantar villancicos. La cosa tenía mérito, no sólo por el valor que supone salir a la calle con una temperatura en torno a los 5º, sino porque no todos en la docena de cantarines que rondan ya los cuarenta (y soy generoso) han sido llamados por los caminos gloriosos de la canción. Pero con buena voluntad y un repertorio autóctono cargado de pastores agraciados y reyes de lejas tierras pudimos salir del paso más o menos airosos. Como hay que salir después de la cena y tras un pequeño ensayo recordatorio, el debut se pone en las once. No sé si porque el pudor nos va invadiendo con la edad o porque también en los pueblos se va imponiendo esa fea costumbre de cerrar las puertas de las casas a cal y canto, el recorrido se limita a familiares, amigos y lo que podríamos llamar "clientes fijos". La secuencia suele ser más o menos la siguiente:
-¡Se canta o se reza!- grita alguien en la puerta.
-¡Adelante!¡Se canta!- contestan desde el fondo de la cocina.
-"Dios le de a usté buenas noches
con alegría, también contento,
venimos celebrando
el Nacimiento..."
-Clap, clap, clap...-aplauden los benevolentes oyentes, que mientras nosotros nos desgañitamos han seguido cenando como si tal cosa, mientras en la televisión truena La Batidora o programa similar.
-¿Ahora cuál cantamos? ¿El siete?
- No que ese es muy largo, mejor el tres.
-"Cantábale y adorábale
y arrodillábase porque era Dios...".
Y así, entre la burra que va para Belén por una montaña oscura, la Virgen que sacude y barre el portal y el negro Baltasar, que era "enteramente barbudo", completamos el recital. Al menos no caemos en los tópicos del que acude a Belén poniéndose y quitándose remiendos o de los peces que no paran de beber en el río. Los aplausos son cada vez más tibios, y, ante nuestra insistencia por agradar, hay entre el público como un removerse en las sillas y coger otra postura no sabiendo ya muy bien qué cara poner ante semejante espectáculo. Al fin alguien se lanza y nos ofrece una bandeja de dulces navideños y una copita de cualquier cosa, remedio milagroso para hacernos callar (pues ¿quién podría cantar "Los celos de San José" mientras se come un polvorón?). Lo de la copita tiene sus peligros, por pequeña que sea. Intenten beberse en el lapso de hora y media sucesivas copitas de aguardiente, licor de café, menta, vino, champán, más aguardiente, digamos que anís, una cerveza y vino, y luego prueben a cantar "Vamos pastores": ¡ni los reyes con su estrella lograrían llegar al portal!.
-Ea, pues buenas noches y feliz Navidad- decimos al fin mientras vamos saliendo otra vez a la fría calle.
-Feliz Navidad, y hasta el año que viene- se oye decir a los anfitriones como en un suspiro de alivio.
Y así un año más se cumplió la tradición, ya tan perdida. Hoy los niños prefieren salir por las casas la noche de Halloween y no dudo que pronto se impondrá la costumbre de la cena de Acción de Gracias. Pero esto de cantar villancicos en Nochebuena tiene como un encanto especial, difícil de describir, imposible de comprender si no se vive. El encanto de vivir las tradiciones como las hemos aprendido y a través de las cuales nos hemos hecho adultos. El placer de romper la rutina de reuniones forzadas, de alegrar noches solitarias, de resucitar nostalgias. En fin, el placer infinito de compartir con los amigos el frío de la noche y el calor de unos espíritus, hoy como ayer, rebosantes de alegría.
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Feliz 2004 en Los Pedroches


Plaza de la Villa y Parroquia de la Asunción de Dos Torres