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El futuro que viene

La noticia es antigua, pero yo la he conocido hoy. Mientras la línea ADSL no acaba de extenderse a toda la provincia, la Mancomunidad de Municipios Campiña Sur, utilizando los fondos Proder, ha instalado la primera red 'Wifi' intermunicipal de Europa, lo que implica que 100.000 habitantes y 300 colectivos sociales y económicos de 11 municipios, en una superficie de 1.097 kilómetros cuadrados, se benefician de una interconexión con acceso universal a Internet de banda ancha con tecnología inalámbrica. Los detalles pueden leerse aquí y aquí. Se trata sin duda de un ejemplo de desarrollo sostenible que beneficia especialmente a núcleos de población secularmente aislados, favoreciendo de forma muy notable el tan necesario acceso de las zonas rurales a las tecnologías informáticas. Un modelo tan cercano geográficamente que quizás debería estudiarse.
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El placer de los clásicos

Elektra en Pedroche
Un momento de la representación de Elektra en Pedroche el pasado viernes.

Ayer acabaron las jornadas de teatro en Pedroche correspondientes a la IV Muestra de Teatro Clásico de Los Pedroches. Asistí a las sesiones del viernes y del domingo y en ambas hubo un lleno de público absoluto. El viernes actuó el grupo Atalaya de Sevilla poniendo en escena una particular versión de Elektra, basada en textos de Esquilo y Sófocles. Tragedia estilizada en su más pura esencia, ajena a toda superficialidad y sin ninguna concesión al público no iniciado en el mito. Fueron poco más de sesenta minutos tensos, con los sentimientos de odio y venganza siempre en primer plano, con una sed de sangre que trascendía el escenario y con unos anhelos de libertad finalmente alcanzados. Teatro puro, con una original y brillante puesta en escena y con un trabajo de actores excelente. Por los cielos de Pedroche aún resuena el grito del coro clamando venganza por la sangre paterna derramada: "A-ga-me-nónnnn...".

El domingo le tocó el turno al grupo Nao d'amores de Madrid con el clásico de Gil Vicente Auto de la Sibila Casandra. Ni la bella música de cámara en directo, ni el correcto trabajo de los actores (especialmente destacable el estrafalario trío de tíos/tías de Casandra), ni la adaptación del texto (muy volcado en la disputa sexista entre hombres y mujeres) lograron salvar la simpleza de la obra literaria, que, como ocurre en general con este primer teatro clásico castellano, resulta plano y sin espíritu. El paupérrimo montaje escénico tampoco ayudó mucho.

En general, puedo decir que las dos obras que he visto no son adecuadas para ayudar al público en general a aficionarse al teatro (sería como pretender que alguien comenzara a amar la literatura y se aficionara a leer dándole como primera lectura el Ulises de Joyce). En cierto sector del público, que quizás tiene una idea muy distinta de lo que es teatro, con Elektra hubo desconcierto y con la Sibila aburrimiento. Algunos de los que se acercaran al teatro por primera vez tardarán en volver a una representación. En cambio, resultaron dos obras perfectas para los grandes aficionados al teatro, especialmente la tragedia griega, que no defraudó ni a los más exigentes.

Finalmente, a la brillantez con la que se han desarrollado estos tres días de Muestra en Pedroche sólo hay que poner una objeción, aunque no pequeña. El lugar elegido para las representaciones -el recinto ferial- resultaba muy inapropiado para un acontecimiento de estas características. Recuerdo que en los primeros años de la Muestra, los escenarios se montaban siempre en lugares de interés artístico y monumental, y ello concedía al espectáculo un valor añadido muy significativo desde el punto de vista teatral. Las obras ganan mucho atractivo si tras el escenario está la fachada de la Catedral de la Sierra, por poner un ejemplo ya vivido. Pedroche posee múltiples lugares donde el escenario hubiera ofrecido mejores encuadres, además de aprovechar la ocasión para promocionar el patrimonio histórico-artístico local entre todos los asistentes de otras localidades. Lo siento, Pedro, pero tenía que decirlo.
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Restauremos el castillo

La Asociación "Amigos de Belalcázar, Villa de Monumentos" está promoviendo la campaña "¡Restauremos el castillo!" con la intención de sensibilizar a la población de Belalcázar y de toda la comarca de la necesidad de dar una solución urgente a la precaria situación en la que se encuentra el castillo de los Sotomayor de esta villa, elegido, como sabemos, el monumento más representativo de Los Pedroches en la encuesta realizada por Solienses. Resulta indudable que de su restauración y de su dedicación a fines turísticos y/o culturales se beneficiaría toda la comarca. En el caso remoto de que el castillo se convirtiera en un Parador de Turismo (la más utópica de las aspiraciones), la comarca contaría con un alojamiento de lujo que atraería sin duda visitantes de lugares lejanos, favorecidos también por el que ya parece definitivo trazado de la autovía de Valencia a Lisboa, que según todas las previsiones pasaría muy cerca. La campaña, por tanto, aunque en principio dirigida a motivar a los propios vecinos de Belalcázar a concienciarse de la necesidad imperiosa que les asiste de reclamar esa restauración, que por derecho les corresponde, nos obliga sin embargo a todos, pues, histórica y culturalmente, el castillo nos pertenece a todos, hayamos nacido en Belalcázar, Villaralto o El Guijo.

Se puede participar en la campaña de dos maneras: enviando un formulario con la firma digital de adhesión a la campaña o participando en el foro temático creado expresa y exclusivamente para el asunto. La tarea es de todos: Restauremos el castillo de Belalcázar, nuestro castillo.
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Encuentro



A la sombra de una acacia del patio de la Casa de la Cultura de Añora, en agradabilísima tertulia, nos hemos reunido y conocido hoy algunos de estos locos apasionados que gastamos nuestro tiempo difundiendo nuestros pueblos y la comarca entera a través de los laberintos megaherzianos de Internet. Como ya preveía, sólo unos pocos hemos acudido a la llamada (cinco, exactamente), pero cierta intuición me dice que esto puede ser el germen de algo importante que está por venir. Los responsables del Noticiario Belalcazareño, Pedroche en la Red y La web de Los Pedroches derrochan entusiasmo y ganas de trabajar por la comarca y eso no puede quedar sin resultados. Algunas de las iniciativas que hemos acordado emprender se verán en los próximos meses, otras se irán madurando en próximas reuniones, pero hoy se ha dado un primer paso fundamental, el necesario para que toda empresa se ponga en marcha y comience a andar. Y aún así, lo más importante ha sido que hoy he conocido a cuatro personas de las que aprender y con las que compartir provechosamente conocimientos e inquietudes, y me sentiré muy gozoso si a partir de ahora me cuentan entre sus amigos.
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Nostalgias

En un Cerro del Cuerno atrasado me referí a la necesidad que sentimos algunos de volver a la tierra de nuestros orígenes y cómo ese deseo de regreso está siempre presente en nuestras vidas. Precisamente en estos meses veraniegos, con motivo de las fiestas patronales de los pueblos, es cuando más personas regresan a su lugar de nacimiento o al solar de su infancia, bien que con muy diferentes motivaciones, pero todos, en el fondo, con la nostalgia de rescatar lo que pasó y ya no es. Percibo estas sensaciones en el reciente artículo de Juan M. Niza sobre Villanueva de Córdoba, pero el paradigma de amor a su pueblo es Manuel Fernández, que no desaprovecha ocasión para citar a su Villaralto natal. Emocionan, porque uno se reconoce en las palabras, sus artículos sobre la feria de su pueblo o sobre la memoria de los antiguos viajes a Córdoba, pero todos sus artículos "De paso" en el diario Córdoba (que se pueden leer aquí) son una flecha en la diana del bien decir y sentir.
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La comarca y sus habitantes

Hoy, buscando otras cosas, me he encontrado con un artículo que publiqué hace unos años sobre bandolerismo en Los Pedroches. Es demasiado largo para reproducirlo aquí, pero transcribo los párrafos iniciales porque pueden tener algún interés para los lectores de esta bitácora:

De forma muy semejante a como ocurre para el conjunto de Andalucía (Bernal Rodríguez, 1981: 177), la opinión negativa que sobre el carácter del habitante de Los Pedroches escribieron en sus obras los autores que pasaron por la comarca se ve compensada en parte por los elogios que, salvo excepciones, dedican a su tierra y a su paisaje. Juan Agudo (1990: 30ss.) ha analizado someramente las caracterizaciones colectivas de los pedrocheños a partir de los testimonios de autores foráneos, como Casas-Deza y Díaz del Moral, y autores nativos o plenamente identificados con la comarca, como Gil Muñiz, Ruiz y Porras Márquez, constatándose la diferencia de tratamiento entre quienes pasaron por la comarca accidentalmente y a pesar de ello elaboraron un juicio sin duda apresurado y poco riguroso, y quienes vivían en ella, poseedores de una opinión mucho más benévola. Sin embargo, tanto en un caso como en otro, estas descripciones de caracteres colectivos genéricos suelen consistir en generalizaciones carentes de un profundo análisis sociológico, que se limitan muhas veces a recoger ideas preexistentes e insuficientemente contrastadas, pero que sin embargo suelen erigirse en tópico que se transmite con facilidad y del que luego resulta difícil desprenderse. Sirvan como ejemplo los estereotipos sobre andaluces divulgados por los viajeros extranjeros decimonónicos, que transmitieron al mundo una imagen folklórica y falsa de la que todavía hoy no hemos logrado liberarnos.

Las descripciones literarias sobre el paisaje de Los Pedroches, decimos, suelen ser más amables y muy acordes con la línea habitual de los viajeros románticos, como Borrow, Gautier o Ford, de considerar a Andalucía "la tierra más hermosa del mundo" o, más aún, "un paraíso terrenal" (Lopez Ontiveros, 1988: 39-40). Entre las descripciones idílicas del paisaje comarcal sobresale ésta que, según Gil Muñiz (1925:133-134) formula Francisco Ontívero en 1913: "El Valle de los Pedroches, visto desde Puerto Calatraveño, desde Puerto Rubio o desde las Morras de Santa Eufemia, parece un pedazo del terrenal Paraíso guardado por los dioses, entre las grandes estribaciones de Sierra Morena para ocultarlo a la codiciosa mirada de nuevos cartagineses y el centinela avanzado de este paraíso, el guardián puesto por Dios a la entrada del Valle, es la Sierra de Santa Eufemia".

La descripción idílica del paisaje de Los Pedroches ha alcanzado sus cotas más altas precisamente en el siglo XX, donde una especie de sublimación paisajística, propagada especialmente por un grupo de poetas líricos, ha contribuido, quizás inconscientemente, a ocultar otros aspectos comarcales de imposible análisis tan generoso. Sin afán de exhaustividad, baste con apuntar estos otros ejemplos que abundan con exceso en la idea de un paisaje idílico y paradisíaco: "Es hermosa la vista que desde aquí se goza y dan ganas de verse rodeado de gente dada a lo maravilloso para decirles: Ved aquí el enorme circo hecho para que el Olimpo presencie rudas luchas de monstruos y titanes..." (Porras Márquez, 1916: 9); "Este dejar las gargantas, hace respirar fuerte, cuando se llenan los ojos del horizontal espacio, de distancia tangible, del mapa vivo del valle, como una tierra de promisión. Parecemos subir a la azotea inmensa de la tierra y al frescor puro de lo altivo" (Bernier, 1979: 81); "Mi patria natal es el Valle de los Pedroches, idílico y solemne como los valles de Hölderlin" (López Andrada, 1993: dedicatoria).

Los rasgos paisajísticos de la comarca han determinado el nacimiento de unos prototipos humanos legendarios característicos de esta tierra que han encontrado facil acomodo literario, entre los que podríamos contar la vaquera de la Finojosa de la Serranilla VI del Marqués de Santillana o el "bizarro campeón" de Los Pedroches que nos presenta Vélez de Guevara en un divertido episodio del Tranco VII de El diablo Cojuelo. Entre los tipos humanos de Los Pedroches que la literatura, tanto popular como culta, ha registrado destaca sobremanera -otra vez más hay que decirlo: igual que para el resto de Andalucía- la figura del bandolero, que junto con el contrabandista, el torero y el gitano constituye el cuarteto mayor de eso que ha dado en llamarse terciario marginal. Por su ubicación fronteriza entre Andalucía y La Mancha, lugar de paso obligado en las comunicaciones antiguas, y su pertenencia a Sierra Morena, tópico epicentro bandolero, Los Pedroches han sido a lo largo de la historia escenario legendario y real de las actividades de ese bandolerismo andaluz de cuya existencia hay noticias desde los tiempos más remotos. Ya es sabido que históricamente no fue Sierra Morena el territorio preferente de las actividades bandoleras, sino que su actuación más regular se sitúa en zonas más meridionales, como la Serranía de Ronda, los denominados Santos Lugares, con capitalidad en Estepa, o el curso del Genil (Bernaldo de Quirós y Ardila, 1973:219-220), pero sin embargo una larga tradición folklórica y literaria, que alcanza su cénit con el romanticismo decimonónico, ha querido hacer de este lugar el enclave más representativo del bandolerismo andaluz (Caro Baroja, 1990: 418ss). Algún autor ha llegado a considerar la práctica del contrabando, frecuentemente unida a la figura del bandolero, tan consustancial al habitante de Los Pedroches que ha terminado configurando algunos de los rasgos definitorios de su carácter. Así, para Casas-Deza (1986: 21) los pedrocheños son "interesados, maliciosos y suspicaces, cualidades que deben de haber adquirido con el tráfico y negociación (frecuentemente ilegítima cual es el contrabando) a que se dedican de continuo".


Artículo completo en : “Bandolerismo en Los Pedroches (Córdoba): realidad histórica, tradición oral y ficción literaria”, en El bandolerismo en Andalucía (Actas de las III Jornadas) (Rafael Merinero Rodríguez, editor),Ayuntamiento de Lucena y Fundación para el desarrollo de los pueblos de la Ruta del Tempranillo, Lucena, 2000, págs. 333-355.
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En otro mundo

Entre otras cosas, mis vacaciones playeras de este año me hicieron perderme el concierto de Fangoria del Pop-zoblanco 2004. Y estaba avisado: hace unos años asistí casi por azar a una actuación suya en la Plaza Mayor de Madrid y, aunque por la edad uno ya comienza a sentirse un tanto incómodo en estos ambientes, el ritmo y la magia de Alaska y sus colegas acabó entrando por las venas incluso del más comedido y al rato de comenzar allí ya no hubo nadie que no abriera sus brazos como alas al susurrar "No sé qué me das...". Mientras, una silueta negra danzaba a la luna llena sobre una de las buhardillas de la plaza.

Esperaba fervor en ese concierto, pero claro, lo de Manuel García en su crónica en Onda Rock resulta ya desconcertante: ¿"dos chicas besándose sin pudor"? ¿"tacones imposibles, minifaldas que esconden sorpresa, hedonismo a flor de piel y mucho, mucho ambiente"?¿"nunca vi tanta transgresión en la previa a un show"?. Mira que cuesta creer que eso se refiera a algo ocurrido en Los Pedroches. Claro que todo puede ser una metáfora, como aquella tan bonita que dice: "Las pelucas imposibles y la silicona transexual se disipa entre las boinas y trajes de domingo de los lugareños más vetustos". Hace años que no veo a nadie por aquí con boina.
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Encuentro de webmasters

Encuentro de responsables de páginas web de Los Pedroches. Diseño de José Cortés

Al modo de los Blogs&Beers que los bloggeros de solera organizan periódicamente para convertir en real el conocimiento virtual que acaba surgiendo entre ellos, el próximo sábado 14 de agosto a las 11,30 horas nos reuniremos en Añora algunos de los responsables de páginas web sobre pueblos de Los Pedroches. La iniciativa ha partido de José Cortés Fernández, responsable del Noticiario Belalcazareño y a la participación han sido invitados esta vez los responsables de las páginas web que son de información general (es decir, las que tratan de un pueblo en su conjunto o de la comarca entera), no de temas específicos como deportes, cofradías, música, etc. Se trata de un pequeño ensayo y, si tuviera éxito, en el futuro podría organizarse otro encuentro abierto a todas las páginas de la comarca, cualquiera que sea su temática.

Como todo ensayo, comenzamos con modestia. En principio, han confirmado su presencia sólo unos pocos, por lo que el encuentro lo realizaremos de manera informal tomando unas cervezas en cualquier bar. Como punto de encuentro, de modo que los que no conocen Añora puedan encontrarlo fácilmente, hemos quedado en reunirnos en el bar de la Casa de la Cultura y después ya veremos a dónde vamos. Entre los temas a tratar en la charla estarían: utilidad que damos a nuestras páginas web y foros, rendimiento que sacamos los pedrocheños a las mismas, cómo mejorar nuestras páginas web para un mejor servicio a nuestros pueblos y comarca, cómo podemos hacer que la gente participe, actividades que podemos realizar en común desde nuestras páginas, posibilidad de la formación de una coordinadora comarcal de páginas web y todo lo demás que se nos ocurra. Aunque, desde luego, yo estimo que el principal objetivo del encuentro es que las seis o siete personas que acudamos nos conozcamos personalmente (casi todos nos conocemos ya a través del correo electrónico) y, quién sabe, quizás sea el comienzo de una bonita amistad...

¡Ah!, si algún responsable de página web de información general sobre algún pueblo de Los Pedroches o sobre la comarca en su conjunto no ha sido invitado -por despiste, error u omisión-, sepa que estaríamos encantados de contar con su presencia. Puede confirmar su asistencia enviándome un mensaje a mi dirección de correo (pulsando sobre la @ giratoria que hay en la columna de la izquierda).


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Misterios

Cerro del Cuerno/24

El camarín de la ermita de la Virgen de Luna, en plena dehesa de La Jara, se asienta sobre una gran masa rocosa que resulta visible desde el exterior. Desde ella, mirando al sol poniente en un atardecer solsticial de finales de junio, asistimos a una alineación marcada por la cruz que preside la explanada y que bien pudiera representar un primitivo monolito señero de cultos astrales. La luna, el sol y la roca forman los eslabones de una cadena que atan el misterio de un bosque encantado, donde los espíritus revolotean airados tras el violento despertar por las cencerradas de san Juan. Los dólmenes prehistóricos señalan un territorio sagrado donde en las breves noches del verano intenso se reviven ritos ancestrales con danzas primitivas bajo la luna llena, para venerar a una divinidad que no se puede nombrar.

En un turbador ejemplo de tolerancia seguramente inconsciente, alguien incrustó en uno de los muros de la ermita de la Virgen de Guía de Villanueva del Duque una pequeña estela funeraria romana consagrada a los dioses Manes. La sobriedad recóndita y acabada de esta iglesia cargada de silencios emana un aroma templario de caballeros defensores de un territorio y de unas leyes, quienes en su noche postrera enterraron en las paredes del templo el secreto de su sabiduría y pusieron en los tenues rayos de sol que en los atardeceres veraniegos penetran por el pequeño rosetón de la portada la clave que descubre a una hora determinada la solución a su eterno enigma.

Y, al fin, la cruz que marca en todos los planos en sitio exacto de los tesoros, la Virgen de las Cruces, donde antes de que los caballeros de la Orden de Calatrava nombraran por primera vez el villar de Santa María (y al hacerlo abrieran la liturgia mariana del reino cordobés), ya hacía siglos que otros pobladores habían señalado la realidad mística del lugar, practicando en oculto los ritos eleusinos en honor de Proserpina, la diosa de los Infiernos, la que reparte su vida entre la tierra y el mundo subterráneo, como la luna, como el sol, como estas vírgenes viajeras y fraccionadas que marcan en sus desplazamientos la ruta del conocimiento y definen un territorio de misterio que se extiende entre el primer escalón del batisterio paleocristiano de Las Cruces y las marcas que los canteros dibujan en los bloques graníticos del torreón más grande de los Sotomayor. Cuando el sol del atardecer dora las almenas, en El Soto suenan los rumores subterráneos de una ciudad que fue enterrada en una sola noche de verano, cuando sus habitantes, hasta entonces temerosos, decidieron al fin gritar el nombre de su diosa, la que no se podía nombrar.
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De vuelta

Tras diez días de ausencia (durante los cuales, por cierto, los lectores de esta bitácora se han mantenido fieles en sus visitas), me encuentro al regreso con varias noticias de interés cultural. La primera es la modificación a última hora, y sin razón aparente, de la inauguración de la IV Muestra de Teatro Clásico de Los Pedroches, que se adelantó al miércoles 4 en El Guijo (gracias Danifc por el aviso). El cambio de día y pueblo seguramente pilló desprevenidos a muchos que deseaban asistir y les privó así del placer de una tragedia convertida en comedia que, a juzgar por las reseñas, debió resultar muy divertida [recuerdo ahora, al paso, que hace unos años vi una hilarante obra titulada Las obras completas de Shakespeare (abreviadas), con Guillermo Montesinos y Javier Gurruchaga entre otros, en la que más o menos se decía que iban a pasar rápido por las comedias del inglés porque lo verdaderamente divertido eran sus tragedias. Y tuvieron razón: las carcajadas que provocaba su miniversión de Hamlet sólo era superada por la de Titus Andronicus.]

Pero el notición cultural del verano es el anuncio de que el VII Encuentro Literario que anualmente organiza la Diputación de Córdoba, y que este año estará dedicado a analizar las relaciones entre cine y literatura, se celebrará en Los Pedroches entre los días 20 al 22 de octubre de este año. Nada menos que personalidades de la talla de Roman Gubern, José Luis Cuerda, José Luis Garci, José Luis Borau, Manuel Vicent, Vicente Molina Foix, Gonzalo Suárez, David Trueba, Gracia Querejeta, Javier Cercas, Julio Llamazares, Luis Mateo Díez o Manuel Rivas, por citar tan sólo algunos, nos hablarán de cine y literatura en Pozoblanco, El Viso, Alcaracejos e Hinojosa del Duque. Se trata de un lujazo sin paliativos que me parece que debemos agradecer a Serafín Pedraza, al que definitivamente los pedrocheños debemos poner una vela con fuego perpetuo.