El Arqueológico de Córdoba expone el tesoro de Los Almadenes con motivo del centenario de su hallazgo
Francisco Godoy se entrevistó en 1997 con sus descubridoras, vecinas de Villaralto
El Museo Arqueológico y Etnológico de Córdoba acaba de inaugurar la exposición temporal "Tesoros en el Museo: Almadenes y Torredonjimeno", que permanecerá abierta hasta el 25 de octubre. La muestra coincide con el centenario del hallazgo del denominado "Tesoro de Los Almadenes", descubierto en 1926 en el entorno de la mina homónima, en el término municipal de Alcaracejos. Este conjunto está compuesto por diversas piezas de plata (vasos, fíbulas, torques, brácteas y fragmentos de cadenas) junto a cerca de un centenar de denarios romanos fechados entre mediados del siglo II y mediados del siglo I a. C.
Las hermanas Catalina y Otilia Fernández, fotografiadas por Francisco Godoy Delgado en agosto de 1997.
Como ya hemos contado en otras ocasiones, el tesoro de los Almadenes fue depositado en el Museo Arqueológico Provincial por el ingeniero de minas Antonio Carbonell, a quien le había sido entregado por el subdelegado de Farmacia en Pozoblanco Moisés Moreno Castro, quien, al parecer, lo compró a una familia de agricultores de Villaralto que lo había encontrado casualmente en 1926 en sus tierras de labor del Cerro del Peñón. Así cuenta el hallazgo Samuel de los Santos Gener en un artículo publicado en 1928 en el Boletín de la Real Academia de Córdoba dando cuenta del descubrimiento: “en 1925 arando Manuel Fernández, de Villaralto, sus tierras del Cerro del Peñón, notó que la reja había trabado y sacado medio al descubierto una olla metálica, pero creyendo que sería una de tantas de hierro que los mineros suelen tirar por inservibles, no dio importancia al caso. Al año siguiente, sus hermanas Otilia y Catalina, que apacentaban el ganado en ese mismo lugar, se decidieron a desenterrar la olla y valiéndose de sus cayados experimentaron la sorpresa de hallar en ella, muy corroídas por la acción del tiempo, multitud de monedas y objetos de luciente plata”.
Santos Gener, a lo largo de su estudio, se refiere ya a este conjunto de piezas siempre con el nombre de “tesoro de Pozoblanco”, y así se transmitió posteriormente en toda la literatura científica sobre el tema, sin que el lugar del hallazgo fuera durante mucho tiempo objeto de más comprobaciones. Incluso en el Museo Arqueológico y Etnológico de Córdoba, donde se custodia en la actualidad como una de sus piezas destacadas, aparecía registrado erróneamente como procedente de Pozoblanco, hasta que se rectificó en 2011. Para explicar esta cuestión publiqué en 2006 un artículo en la revista Arte, Arqueología e Historia titulado "Consideraciones sobre el lugar del hallazgo del llamado 'tesoro celtibérico-romano de los Almadenes de Pozoblanco' y otros lugares de hallazgos arqueológicos en Los Pedroches".
En 1997 Francisco Godoy Delgado, director del Museo del Pastor de Villaralto, pudo entrevistar todavía a las hermanas Catalina y Otilia, que vivían en su pueblo. Las dos, auténticas descubridoras del tesoro, le relataron los pormenores del hallazgo, del que guardaban buena memoria a pesar de contar entonces con solo 9 y 8 años respectivamente, según publicó Godoy en un artículo en la revista de feria de Villaralto en 1998. Las niñas recordaron que un año antes su hermano Teófilo había descubierto con el arado el asa de una olla, dejándola abandonada en aquel momento, pero ellas quisieron entretenerse jugando con ella y, gracias a la fuerza ejercida con los cayados, lograron desenterrarla. "De pronto quedaron atónitas, entre la tierra que contenía la olla algo relucía, era plata". Con gran sorpresa por su parte, vieron salir anillos, pulseras, vasijas y gran cantidad de monedas. La gestión del tesoro, dicen las hermanas, quedó luego en manos de sus padres, pero ellas recuerdan la visita de la Guardia Civil para levantar informe del hallazgo. Alguien, posiblemente Antonio Carbonell, les hizo una fotografía, que Santos Gener publicó en su artículo. Era agosto de 1926. Entre las dos imágenes median 71 años.
Francisco Godoy quiso con este pequeño homenaje reconocer la figura de las dos hermanas Catalina y Otilia como descubridoras del tesoro de Los Almadenes (tal como el aparcero Modesto Cubillas es reconocido como descubridor de la cueva de Altamira) y destacar "el acto de honradez y muestra de civismo" que supuso la entrega del hallazgo a las autoridades, gracias a lo cual "hoy los ciudadanos del mundo entero pueden contemplar la totalidad del tesoro como uno de los más importantes testimonios arqueológicos para el conocimiento de la orfebrería en el sur de la península Ibérica". Godoy considera a Catalina y Otilia "parte de la historia de la arqueología española".
















0 comentarios :
Publicar un comentario