Lo más leído en los últimos días

BLOGDROCHES Actualidad

Blogs de autor

Políticos

Mostrando entradas con la etiqueta Cronista. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cronista. Mostrar todas las entradas
0 com

Los cronistas cordobeses muestran su trabajo en Fuente Obejuna

José Rey, presidente de la Asociación; Pilar Algar, nueva cronista de Benamejí; y Silvia Mellado, alcaldesa de Fuente Obejuna [Foto: Solienses].

El pasado sábado celebramos en Fuente Obejuna la 54 reunión anual de la Asociación Cordobesa de Cronistas Oficiales. Resulta lamentable que estas convocatorias que acumulan tanta carga cultural no tengan ninguna repercusión en la prensa, a pesar de concentrarse allí representantes de tantos pueblos de la provincia. Los actos tuvieron lugar en el palacete modernista conocido como Casa Cardona, una vivienda particular construida a principios del siglo XX a la que quiero dedicarle una entrada independiente en los próximos días. 

Tras un desayuno ofrecido por el Ayuntamiento en la planta baja del propio palacete, el acto comenzó con la parte institucional, en la que intervinieron José Rey García, presidente de la Asociación; Gabriel Duque Moreno, delegado de Cultura de la Diputación; Eduardo Lucena Alba, delegado de Turismo, Cultura y Deporte de la Junta de Andalucía en Córdoba; y Silvia Mellado Ruiz, alcaldesa de Fuente Obejuna. El momento más entrañable resultó la imposición de la medalla de la asociación a la nueva cronista de Benamejí, la historiadora Pilar Algar Campos, que pasa a ser la séptima mujer cronista en toda la historia de la asociación (en la actualidad hay, con ella, seis mujeres cronistas en la provincia), contribuyendo así a reducir la brecha de género que comentamos hace unos días.



Mesa institucional de la reunión, con Gabriel Duque, Silvia Mellado, José Rey y Eduardo Lucena [Foto: Solienses].

A continuación, el cronista oficial de la villa anfitriona, Manuel Gahete Jurado, presentó su libro Fuente Obejuna a escena, editado por la Diputación de Córdoba y la Federación de Peñas Cordobesas dentro de la colección "Tradiciones populares de la provincia". Seguidamente se leyó un resumen de las 35 comunicaciones presentadas por los cronistas de la provincia (entre ellos, ocho de Los Pedroches) sobre una gran diversidad de temas referidos a todas las épocas históricas de nuestros pueblos. 

Después tuvo lugar una visita guiada a la Casa Cardona, con las detalladas explicaciones del técnico de turismo Francisco Osuna, incluyendo un resumen del argumento de la Fuenteobejuna de Lope de Vega, a cuya representación popular (este año se pondrá en escena del 18 al 22 de agosto) se han dedicado algunas salas de la planta superior del edificio. También visitamos la iglesia de Nuestra Señora del Castillo y la ermita de Jesús Nazareno.

Cronistas y acompañantes durante la visita a la Casa Cardona [Foto: Ayuntamiento de Fuente Obejuna].

Palacete modernista llamado Casa Cardona de Fuente Obejuna, donde tuvo lugar la reunión [Foto: Solienses].
0 com

Los cronistas cordobeses se reúnen de nuevo en el norte

Palacete modernista de Fuente Obejuna [Foto: Oficina de Turismo].

Tras la asamblea en Dos Torres (2024) y en Hinojosa del Duque (2025), la Asociación Provincial Cordobesa de Cronistas Oficiales celebrará este año su reunión anual en Fuente Obejuna. Los actos tendrán lugar el próximo 25 de abril (sábado) en el Palacete Modernista y contarán con la presencia institucional de José Rey García, presidente de la Asociación; Gabriel Duque Moreno, delegado de Cultura de la Diputación; Eduardo Lucena Alba, delegado de Turismo, Cultura y Deporte de la Junta de Andalucía en Córdoba; y Silvia Mellado Ruiz, alcaldesa de Fuente Obejuna.  

Como cada año, los cronistas presentarán una muestra de las investigaciones que actualmente llevan a cabo sobre sus respectivas localidades, cuyo resumen será leído por un relator y posteriormente se publicarán en el volumen correspondiente de Crónica de Córdoba y sus pueblos. Estas son las comunicaciones que han anunciado los cronistas de Los Pedroches para la reunión de este año:

  • Añora. Antonio Merino Madrid: "Activismo político femenino durante la II República en Añora".
  • Belacázar. Feliciano Casillas Sánchez: "La concesión por Isabel I de Castilla de una feria franca a la villa de Belalcázar en el contexto de la época, junio de 1476".
  • Cardeña. Maribel García Cano: "El poblamiento de Ochavillo del Río en la etapa posforal (1835-1900)".
  • Conquista. Juan Pablo Gutiérrez García: "José Castillejo y Castillejo: Un hacendado en Cortes".
  • Dos Torres: Agustín Galán García: "Romería de San Isidro en Dos Torres: religiosidad natural, convivencia y tradición actualizada".
  • Hinojosa del Duque. Luis Romero Fernández: "Fuente la Lancha en el Catastro de Ensenada, 1753".
  • Pedroche. Francisco Sicilia Regalón: "Tomás Rodríguez, ¿el burgués izquierdista de Pedroche?".
  • Pozoblanco: José Luis González Peralbo. "La devoción a Nuestra Señora del Rosario en Pozoblanco" y "Delitos y penas: Una visión de la mala vida en los Pedroches".
La Asociación Cordobesa de Cronistas Oficiales cuenta en la actualidad con 63 asociados. Se trata de una asociación cerrada, selectiva, que no puede elegir ella misma a los miembros que la componen, sino que esa tarea corresponde a los Ayuntamientos. Es decir, solo pueden formar parte de la Asociación las personas a las que los Ayuntamientos nombren cronistas. Esto ha producido a lo largo de los años (al igual que en otras muchas instituciones académicas) una gran brecha de género, dado el carácter patriarcal de la sociedad en general y del mundo de la cultura en particular. En toda la historia de la Asociación (desde 1982) solo han existido seis mujeres cronistas, frente a 160 hombres. En la actualidad, hay cinco mujeres cronistas en la provincia de Córdoba, pero solo dos forman parte de la Asociación (Maribel García Cano, de Cardeña, y Catalina Sánchez García, de Villa del Río). La pertenencia a la Asociación es voluntaria por parte de los cronistas (es decir, se puede ser cronista y no ser miembro de la Asociación; pero, en cambio, todos los miembros de la Asociación han de ser cronistas).

Actualmente hay tres pueblos de Los Pedroches que no tienen designado cronista: Fuente La Lancha, Torrecampo y El Viso. Resultaría oportuno animar a estos Ayuntamientos a que nombren mujeres para este cargo honorífico, gratuito y vitalicio, a fin de contribuir a que esta brecha de género en la cultura sea cada vez menor.
1 com

El libro "Añora y sus fiestas" abierto para todos


En 2018 presentamos mi libro Añora y sus fiestas, editado en papel por la Diputación de Córdoba y el Ayuntamiento de Añora. La presentación se realizó en el Museo de Añora, con la participación del alcalde, Bartolomé Madrid Olmo, y la entonces delegada de Medio Ambiente de la Diputación de Córdoba, Auxiliadora Pozuelo, y con la asistencia de muchos familiares y amigos que convirtieron en excepcional y emocionante una noche que se anunciaba tormentosa. Aquí puede verse el vídeo con mi presentación. Félix Ángel Moreno Ruiz publicó luego una hermosa reseña en Cuadernos del Sur titulada "Amor a su tierra". 

Ahora he decidido publicar en abierto el libro en su totalidad para que resulte más accesible a lectores de todo tipo, no solo para los noriegos que durante todos estos años no hayan podido conseguir un ejemplar, sino para que cualquier estudioso o aficionado a la historia, la etnología y la cultura de los pueblos pueda consultarlo y extraer quizás algún dato, análisis o reflexión que le sirva de utilidad. Internet nos ofrece la posibilidad de la difusión global de investigacines y conocimientos y resultaría absurdo renunciar a esta opción de transmisión universal.

La versión digital del libro ahora disponible es la que yo mismo maqueté para su publicación en papel. La pongo a disposición de cualquier interesado en la "Página del Cronista Oficial de Añora", donde voy subiendo paulatinamente todas mis publicaciones y donde también he abierto una sección con la bibliografía sobre Añora y con todas las revistas y periódicos locales publicados a lo largo de su historia. Merece la pena echarle un vistazo de vez en cuando. Añora y sus fiestas puede descargarse en la sección "Libros" de "Mis publicaciones". Quien desee tenerlo en papel para colocarlo en su estantería (tapa dura) puede continuar comprándolo en al Librería 17 Pueblos o en el Ayuntamiento de Añora.
3 com

La primera alcaldesa de Añora

Firma de Josefa Merino en un documento como alcaldesa.

Las primeras mujeres que ocuparon alcaldías en Los Pedroches no lo hicieron tras la restauración democrática de los Ayuntamientos en 1979 (año en que se celebraron las primeras elecciones municipales tras la dictadura franquista), sino durante la II República. Así lo da a conocer la historiadora Carmen Jiménez Aguilera en su tesis doctoral recientemente presentada bajo el título Horror para las vencidas. Mujer y represión franquista en Córdoba (1936-1950), según adelantaba hace poco El día de Córdoba. La investigación de Carmen Jiménez, a la que hemos tenido acceso, se centra en la represión (física, sexual, económica y militar) que sufrieron las mujeres tras el final de la guerra, pero, de paso, nos aporta mucha información sobre el papel activo de la mujer en la sociedad y en la política cordobesa de la época.

Tras la declaración de guerra en 1936, en la zona leal a la República los cargos municipales quedaron en una situación confusa. En un primer momento tomaron el control los comités municipales, constituidos principalmente por organizaciones obreras, hasta que, según decreto de 7 de enero de 1937, se constituyeron nuevos ayuntamientos de acuerdo con la Ley Municipal. Esta legislación pretendía que en las nuevas corporaciones estuvieran representadas todas las fuerzas políticas y sindicales que luchaban contra los sublevados. Para ello se constituyeron los Consejos Municipales, cuya composición quedaba al criterio de las organizaciones locales.
 
Con esta legislación y dado lo inestable de la situación política, durante los años de guerra los cargos municipales se fueron sucediendo accidentalmente por periodos cortos. Y en este contexto de participación en los Consejos Municipales es donde aparecen por primera vez nombres de mujeres formando parte de la actividad política local y en cargos de responsabilidad municipal, aunque, paradójicamente, la información sobre su presencia en los Ayuntamientos no nos llegue a través de la documentación municipal, sino básicamente a través de los juicios y consejos de guerra que se entablaron contra ellas por “auxilio a la rebelión” una vez finalizada la guerra.

Así, Carmen Jiménez nombra a Josefa Merino Bejarano, quien ejerció de forma accidental el cargo de alcaldesa de Añora, siendo la primera vez en la historia de este pueblo que una mujer accedía al más alto puesto del gobierno municipal. También cita a Rosa García Ruiz, alcaldesa de Venta del Charco. Como concejalas o consejeras municipales aparecen nombradas también Basilisa Rodríguez Fernández en Añora; Olvido Caballero y Sofía García en Dos Torres (exiliadas luego a Argelia); Margarita Calvente Peñas en Santa Eufemia; María Josefa López Garrido ("La Mojea", luego guerrillera en el maquis) e Isabel Caballero Copado en Villanueva de Córdoba; Rosa Salinas Montilla en Venta del Charco; y Bibiana Maroto García en Villanueva del Duque. La mayoría de ellas estaban afiliadas al PCE o a las Juventudes Socialistas y muchas militaban también en Mujeres Antifascistas y en el Socorro Rojo Internacional, asociaciones que adquirieron bastante relevancia en la comarca durante los años de guerra. Y todas ellas sufrieron represión tras el final de la contienda.

Con respecto a Josefa Merino Bejarano, la primera alcaldesa de Añora, hemos recabado más datos a través del expediente del juicio al que fue sometida tras la guerra, expediente que se conserva en el Archivo del Tribunal Militar Territorial Segundo de Sevilla y que hemos podido consultar en su integridad. Nacida en Añora el 18 de mayo de 1913, fue durante ocho meses concejala del Consejo Municipal de Añora a propuesta del Partido Comunista, al que pertenecía, y desempeñó el cargo de alcaldesa en 1938 "durante unos días por ausencia del alcalde", según ella misma declara en las diligencias del juicio sumarísimo al que fue sometida nada más terminar la guerra (ingresó en prisión provisional el 22 de mayo de 1939). En las denuncias contra ella figura, sin embargo, que ocupó la alcaldía en varias ocasiones y que asistió "a manifestaciones políticas con banderas y símbolos marxistas". 

Josefa se encontraba en un cortijo en el término de Espiel cuando se produjo la sublevación militar y regresó a Añora en octubre de 1936. Preguntada por las razones que la llevaron a afiliarse al Partido Comunista, responde que lo hizo "por sentir ese ideal". En general, se la acusa de "haber hecho mucha propaganda de sus ideales" y de "haber tomado acuerdos durante su actuación como alcaldesa contra personas de derechas". Fue condenada "como autora del delito de Rebelión Militar por Adhesión" a la pena de 30 años de reclusión mayor, que luego le fue conmutada por 12. Josefa Merino no llegó a ingresar en prisión tras la condena, cumpliendo su pena en régimen de libertad condicional y fue puesta en libertad definitiva en 1951.

En 1942 contrajo matrimonio con Pedro Serrano Tirado, excombatiente republicano que en 1938 fue ascendido de cabo a sargento en telecomunicaciones, según orden firmada por el teniente coronel Joaquín Pérez Salas. Pedro Serrano Tirado aparece como número 6 en la candidatura del PCE por Añora en las elecciones municipales de 1979. De la militancia política de Josefa, en cambio, no hemos vuelto a tener noticia.

👉¿Eres familiar de alguna de las mujeres de Añora nombradas en este artículo? 
Queremos recuperar su memoria. La memoria democrática del pueblo de Añora. Nos gustaría conocer más datos de la trayectoria política de estas mujeres pioneras, antes y después de la guerra. Si conservas documentos o fotografías y quieres compartirlos, puedes enviarlos a este correo: ✉ solienses@gmail.com
Para que todo el recuerdo que tengamos de ellas no sea el de acusaciones particulares y un juicio sumarísimo. 
0 com

La Mayordomía de la Virgen de la Peña de Añora cambia de fecha por primera vez en cien años

Virgen de la Peña en la iglesia de San Sebastián durante la misa de Mayordomía [Foto: Hermandad].

Hoy comienza la feria de Añora, que, por decisión del Ayuntamiento, este año se desarrollará del 22 al 26 de agosto, y no del 23 al 27, como venía siendo tradicional. La modificación está en línea con lo que ya vienen poniendo en práctica varios ayuntamientos de la comarca, que acomodan la duración de la feria cada año en torno a sus fechas tradicionales, ajustándolas según convenga para que acaben siempre en domingo y aprovechar así mejor el fin de semana (por ejemplo, Alcaracejos, Dos Torres, Hinojosa del Duque, Pozoblanco y Villanueva de Córdoba, por citar algunos, ya lo hacen así). La decisión de Añora este año podría interpretarse como un paso en esa dirección. 

Diversas portadas de la revista de feria de Añora que documentan la movilidad ocasional de sus fechas.

La feria de Añora, heredera de las antiguas ferias de ganado, está organizada por el Ayuntamiento y desde sus orígenes viene celebrándose en el entorno de la fiesta patronal de la Virgen de la Peña. Desde principios del siglo XX (aunque desconocemos con exactitud el año ni los motivos), la feria pasó a celebrarse de forma fija del 23 al 27 de agosto (con alteraciones puntuales, como en 1997 o 2003, años en los que la feria comenzó oficialmente el día 22; en 19881993 y 2002, en cambio, se alargó hasta el 28 y en 1998 hasta el 29) [Ver revistas de feria de Añora].

Por su parte, la Hermandad de Nuestra Señora de la Peña, patrona de Añora en cuyo honor se organiza la feria, celebró el pasado 29 de julio una asamblea extraordinaria en la que se votó el cambio de fecha de la "Bajada de la Virgen" y de los actos de Mayordomía (misa mayor, procesión y convite), que (por 52 votos frente a 33) pasarán del 23 y 24 de agosto al 22 y 23, respectivamente. La votación se realizó, según consta en la convocatoria, "a propuesta del Ayuntamiento, como algo excepcional para este año". La "Bajada de la Virgen", junto con la "Subida" en el mes de septiembre, están organizados por la Hermandad titular y constituyen los actos públicos de mayor significación religiosa y social en el pueblo de Añora, no solo para los componentes de la Hermandad, sino para todos los noriegos independientemente de sus creencias.

Crónicas sobre la feria de Añora en el semanario "El Cronista del Valle" de 1916 y 1921. En esos años ya se habían fijado las fechas del 23 y 24 de agosto para las ceremonias religiosas con la Virgen de la Peña.
 
La fecha de la "Bajada de la Virgen" y de la celebración de la Mayordomía no había sido cambiada en los últimos cien años. Tenemos noticia documental de que durante los siglos XVIII y XIX los actos en honor de la patrona Virgen de la Peña se celebraban el último domingo de agosto (el recopilador Casas-Deza también lo certifica así todavía en 1840), pero desde comienzos del siglo XX, quizás desde la constitución de la Hermandad en 1922, los actos devocionales se fijaron para los días 23 de agosto (Bajada) y 24 de agosto (Mayordomía), sin que hayan cambiado de fecha ni siquiera cuando el Ayuntamiento modificó en años puntuales el comienzo de la feria. 

No es la primera vez, sin embargo, que se producen cambios en el ritual de la Hermandad. Los estatutos fundacionales de 1922, en realidad, no especifican qué días deben celebrarse los actos de culto, tan solo ordenan mantener la fiesta "que anualmente se celebra, desde tiempo inmemorial, en el mes de agosto de cada año". En 1982 se aprobó un nuevo reglamento que contenía una pequeña modificación en el ritual, pasando a celebrarse la procesión y el convite a continuación de la misa mayor, por la mañana, y no por la tarde, como hasta entonces se hacía. En otro artículo de dicho reglamento se especifica ya que "el Mayordomo (…) servirá un pequeño convite a la Hermandad el día 24 de agosto".  En 1997, finalmente, se aprobó el cambio de fecha de la "Subida", que pasó del día 8 de septiembre al sábado más cercano.

Sean cuales sean los días de celebración, ¡feliz feria a todos los noriegos!
3 com

Muérete tú que me ponga yo

Fragmento de la obra "Alegoría de la vanidad" de Antonio de Pereda (1611-1678).
 
Ando estos días revisando la redacción definitiva de mi comunicación "Dos poetas tardobarrocos de Los Pedroches: Tomás Murillo y Antonio Ortiz de Zúñiga", que se publicará a finales de año en el volumen XXXII de Crónica de Córdoba y sus pueblos, la revista anual de la Asociación Cordobesa de Cronistas Oficiales. Se trata de uno de los artículos más elaborados que he presentado en los últimos años y su composición me ha supuesto una apasionante tarea de búsqueda y rastreo en repertorios bibliográficos, en documentos manuscritos del Archivo Histórico Nacional y en las salas de pliegos impresos de la Biblioteca Nacional. El resultado ha sido bastante satisfactorio, puesto que me ha llevado a encontrar dos poemas de Tomás Murillo y diez de Ortiz de Zúñiga (algunos de ellos inéditos hasta el momento y dos en latín), completando, en principio, toda la (escasa) obra poética de estos dos autores naturales de Belalcázar. 

Entre los poemas de Ortiz de Zúñiga me ha llamado la atención uno que he titulado "Romance burlesco al Obispo de Ciudad Rodrigo", donde el que fuera ayo del duque de Béjar reclama al prelado la concesión de un cargo eclesiástico prometido hace tiempo, a la vez que le reprocha este olvido y los perjuicios de reputación que pudieran suponerle la ausencia de tal beneficio, a lo que el obispo habría contestado que no había en aquel momento ningún oficio eclesiástico libre. Lo más llamativo está en las últimas estrofas, cuando el poeta se lamenta de que “curas, beneficiados, canónigos, racioneros” vivan tanto tiempo y no dejen sus plazas vacantes para que puedan serle adjudicadas a él, llegando a hablar de "la pesada epidemia de tantos viejos" que "han sobornado a las Parcas". En fin, no se trata ya solo de denunciar el apego al cargo que suelen manifestar los humanos, por pequeño que sea el cargo, sino el aferramiento a la propia vida. A ver si se muere ya alguno, para que me den a mí su puesto, viene a decir Ortiz en su perorata satírica. Porque la reflexión lírica no responde aquí a una sesuda disquisición de carácter filosófico, sino a una finalidad más práctica: muérete tú que me ponga yo. 

Reproduzco algunos versos de este romance sarcástico, escrito a finales del siglo XVII, pero tan vigente hoy como ayer.

Gran mal, señor, nos sucede
con individuos tan tercos,
que ni mueren, ni renuncian
el pacto de ser perpetuos.

Está todo un Duque de Alba
(quando en todo basta el medio)
deseando la vacante,
de este mal, de que adolezco;

¿Y curas, beneficiados,
canónigos, racioneros,
en su duración muy vanos,
se han de estar tiessos que tiessos?

¿No hay un morir cortesano
o un fallezer de respeto,
zenotaphio y no sepulcro,
que es ir por su pie al entierro?

Que estos licenciados vivan
mil siglos es santo y bueno,
mas vivir toda la vida
es de lo que yo me muero.

Con ellos viven dos horas
las cornejas y los ciervos;
los cuervos quedan en blanco
en la edad como en el pelo.

La fortuna en el indigno,
la elevación en el necio
(siendo cosa tan antigua)
aun no es tan vieja como ellos.
4 com

Los Cronistas Oficiales continúan investigando la historia de Los Pedroches

Cronistas y acompañantes ante la fachada de la Catedral de la Sierra, el pasado sábado [Foto: Ayuntamiento de Hinojosa del Duque].

El pasado sábado 3 de mayo la Asociación Cordobesa de Cronistas Oficiales celebró en Hinojosa del Duque su LIII Reunión Anual. Tras un desayuno en el bar La Peña, tuvo lugar en el Centro Social de Desarrollo el acto protocolario con autoridades (asistieron el alcalde de Hinojosa del Duque, Matías González, y el delegado provincial de Cultura de la Junta de Andalucía, Eduardo Lucena) y el acto académico con la lectura de los resúmenes de las comunicaciones de los cronistas. Como es costumbre en la asociación, además de las investigaciones locales que cada cronista realiza sobre su propio pueblo, se aportaron también estudios particulares sobre la ciudad o comarca anfitriona. Así, en dicha reunión se presentaron las siguientes comunicaciones referidas a Hinojosa del Duque y Los Pedroches, que a finales de año se publicarán en el tomo XXXII de Crónica de Córdoba y sus pueblos:

  • Diego Igeño Luque (Aguilar de la Frontera): "Los silos del SNT en Hinojosa del Duque"
  • Antonio Merino Madrid (Añora): "Dos poetas tardobarrocos de Los Pedroches: Tomás Murillo y Antonio Ortiz de Zúñiga"
  • Feliciano Casillas Sánchez (Belalcázar): "La última (y accidentada) visita de Corpus Barga a España. Madrid/Belalcázar, 1970"
  • Maribel García Cano (Cardeña): "La atención espiritual en las aldeas de Cardeña, Azuel y Venta del Charco (siglos XVIII-XIX)"
  • Juan Pablo Gutiérrez García (Conquista): "Hinojosa en azul y rojo"
  • José Luis González Peralbo (Dos Torres): "Torrefranca y Torremilano: El componente religioso de la unificación"
  • Luis Romero Fernández (Hinojosa del Duque): "La economía de Hinojosa del Duque a finales del siglo XVIII"
  • José María Palencia Cerezo (Hornachuelos): "Apuntes para la historia cultural y artística de Hinojosa del Duque (1915-30)"
  • Antonio Cruz Casado (Iznájar y Lucena): "Una visión de la Guerra Civil en Hinojosa del Duque: Lo que viví y todavía recuerdo, 1936-1940, de Francisco A. González Cerezo (1929-2023)"
  • Francisco Sicilia Regalón (Pedroche): "Pedrocheños en las Indias (Siglos XVI-XX)"
  • José Luis González Peralbo (Pozoblanco): "La devoción popular a Jesús Nazareno en Pozoblanco"
La reunión (a la que, por parte de Los Pedroches, asistieron los cronistas de Añora, Belalcázar, Conquista, Hinojosa del Duque y Pozoblanco) se completó con una visita turística a la localidad y una comida en el restaurante El Cazador, para concluir con una visita al secadero de jamón Álvaro del Valle. Todos los cronistas asistentes fueron obsequiados con una preciosa jarrita de cerámica, conmemorativa del encuentro, realizada por el alfarero hinojoseño Hipólito Escudero.
4 com

Diez preguntas sobre la fiesta de la Cruz en Añora

Cruz de Cantarranas en 2019 [Foto: Solienses].

El próximo fin de semana se celebra la Fiesta de la Cruz en Añora, declarada de Interés Turístico e inscrita como Bien de Interés Cultural en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz. En 2016 escribí el artículo "Diez preguntas sobre la fiesta de la Cruz en Añora" para la Revista de la Cruz que publica el Ayuntamiento de Añora con motivo de la fiesta, en el que resumo por encima diversos aspectos generales de la celebración. No he encontrado la versión digital de esa publicación, por lo que me ha parecido oportuno recuperarlo aquí para que pueda ser leído de nuevo a modo de introducción en estos días previos a la fiesta más tradicional de Añora.

1. ¿Cuál es el origen de la fiesta de la Cruz? 

El origen religioso está relacionado con el hallazgo de la Cruz de Cristo por Santa Elena, madre del emperador Constantino, en el siglo IV, hecho que se produjo, según la tradición, el 3 de mayo. El culto a la Cruz prendió con fuerza en la liturgia eclesiástica hasta que, pasando por las predicaciones franciscanas promotoras de la devoción a la Pasión a finales del siglo XIV y durante todo el XV, recibieron su espaldarazo definitivo en el Concilio de Trento (1545-1563), donde se definieron las líneas fundamentales del culto de los fieles en torno a los símbolos fundamentales de la Iglesia Católica, especialmente la Cruz. El cristocentrismo, y como consecuencia el culto particular a la Cruz como símbolo del martirio, se extendió con gran fuerza devocional en detrimento de otros cultos más antiguos, como el que se rendía en ciertos lugares a santos, mártires o vírgenes locales. En este proceso de difusión del culto a la Cruz jugaron un papel definitivo las hermandades penitenciales de la Vera Cruz, que fueron las cofradías pasionistas más antiguas y que iniciaron su expansión a partir de 1536. 

Según muchos antropólogos e investigadores del folklore, la fiesta religiosa vino de algún modo a sustituir a antiguas prácticas de origen pagano que en el mes de mayo celebraban la explosión de la naturaleza primaveral y la vegetación en todo su esplendor, así como a competir con otras prácticas populares que a duras penas se mantuvieron, como la maya o el árbol mayo. 

2. ¿Cuándo comenzó a celebrarse en Añora? 

En Añora, la adoración a la Cruz está documentada desde mediados del siglo XVI, época en la que aparece en la localidad la Cofradía de la Vera Cruz, que tanta importancia tuvo en la difusión de este culto. Con sede en la parroquia de San Sebastián, desconocemos con exactitud el año de su fundación, aunque sí sabemos que ya existía en 1574, año del primer informe conservado de las Visitas Generales del Obispado de Córdoba a esta villa, siendo junto con la de la Concepción la más antigua cofradía de la historia religiosa noriega. Entre los actos de culto propios de esta Cofradía figura la celebración del día de la Cruz de Mayo. 

No sabemos, sin embargo, cuándo comenzó a celebrarse la fiesta de la Cruz en su vertiente popular tal como hoy la conocemos. Tenemos testimonios documentales para otros pueblos de la comarca que la sitúan ya en el siglo XVIII con una configuración muy parecida en lo esencial al modo en que ha perdurado hasta nuestros días. 

3. ¿Qué diferencia la fiesta de Añora de la de otros lugares? 

La tradición de la Cruz de Mayo está extendida por toda la geografía española. En la propia comarca de Los Pedroches, durante los últimos años ha renacido su celebración en pueblos como Pozoblanco, Villanueva de Córdoba, El Viso o Belalcázar. En Andalucía, conocemos las majestuosas celebraciones en las capitales de Córdoba y Granada, con esas grandes cruces monumentales forradas de flores naturales a cuyo alrededor se celebran verbenas populares. También conserva un profundo arraigo la fiesta de la Cruz en muchos pueblos de Castilla-La Mancha y Extremadura, así como en otros puntos de la Península y, por supuesto, de las Islas Canarias (como en el caso de Breña Alta, localidad palmera hermanada con Añora a partir de la celebración común de esta fiesta). 

La mayoría de estos lugares, con sus peculiaridades autóctonas, conservan un modo de vestir las cruces muy parecido a como lo era en Añora hace tres décadas: la fiesta popular ha mantenido, por lo general, sus componentes naturalistas a través de los elementos vegetales con que se adornaban las propias cruces: macetas de flores, ramas de árboles, plantas aromáticas (poleo, manzanilla, romero…). En Añora, en cambio, el modo de adornar las cruces y la configuración externa de la fiesta han sufrido una transformación tan radical que la aleja de los demás pueblos y le confiere una singularidad especial que fue reconocida hace unos años con su declaración como Fiesta de Interés Turístico de Andalucía. 

Detalle de la cruz interior de Calle Doctor Benítez el año pasado [Foto: Solienses]. 

4. ¿Quién participa en la elaboración de las cruces? 

Tradicionalmente, la tarea de vestir las cruces y organizar la fiesta ha estado exclusivamente en manos de las mujeres de la localidad. Ellas deciden los ornamentos, los confeccionan a mano, determinan el lugar para instalarla, son las responsables absolutas de todo lo relacionado con la Cruz y se convierten en protagonistas de la noche de la velá. Durante los últimos años, sin embargo, viene apreciándose cada vez más una mayor participación masculina para ciertas tareas, aunque todavía muy minoritaria. 

5. ¿Cuándo se celebra la fiesta? 

La fecha tradicional de celebración de la fiesta de la Cruz es el 3 de mayo, aunque desde finales de los años 70 del siglo pasado, para favorecer la asistencia de visitantes, se trasladó al primer domingo de mayo. En realidad, lo más importante de la fiesta tiene lugar la noche del sábado al domingo, cuando se celebra la velá de la Cruz. Desde el anochecer del sábado en que comienzan a abrirse las cruces interiores, todo el pueblo se convierte en un ir y venir de una cruz a otra iniciando una fiesta que durará toda la noche, hasta disolverse con el amanecer. Antiguamente las cruces solo se abrían al público durante esa noche, pero en la actualidad se mantienen todavía durante varios días después. 

6. ¿Cuántas cruces se visten en Añora? 

No hay un número fijo, sino que varía en función de las circunstancias de cada año. En la actualidad se visten entre 15 y 18 cruces: entre cinco y ocho de interior, las ocho exteriores y dos infantiles. El número se ha mantenido constante durante mucho tiempo, debido a que la fijación espontánea de las organizaciones cruceras –identificadas por calles- se ha establecido con bastante arraigo, aunque durante los últimos años se aprecia el abandono de algunas cruces interiores. Las cruces interiores se han vestido los últimos años en la calle Concepción (dos), calle Doctor Benítez (antes en calle Galicia o Córdoba), calle Virgen, calle Río Jordán y calle Rastro (antes en Cantarranas). Durante muchos años se vistieron también cruces interiores en las calles San Pedro, Olivos (o Sol), Pedroche y Amargura [desde hace algunos años se ha instalado otra en calle Andalucía]. Las cruces exteriores se corresponden con sus respectivos monumentos de granito instalados en Plaza de San Pedro, calle San Martín, calle Virgen, Cruz de Arriba, calle Amargura, Plaza del Consultorio, calle Cantarranas y Plaza del Chaparral. 

7. ¿Cuáles son los elementos más característicos de la cruz? 

En el centro de la habitación se coloca la cruz-cruz, así llamada para distinguirla del conjunto. Se trata de una cruz de madera, de aproximadamente un metro de altura y de sección rectangular o circular, forrada de tela blanca. Sobre esta tela se traban con invisibles alfileres, y artísticamente dispuestas, cadenas, medallas y, sobre todo, crucifijos de oro, formando lo que se llama el encadenado, una de las tareas más delicadas de todo el proceso. Se considera que la Cruz tendrá más mérito cuantos más crucifijos contenga. Con las cadenas se forman dibujos geométricos a lo largo de toda la cruz, los cuales resaltan sobre la blancura del fondo. Es importante recalcar que estos elementos han de ser exclusivamente de oro. Las joyas son aportadas gustosamente por los vecinos, que en muchos casos las guardan exclusivamente para este uso. 

La ornamentación de la cruz-cruz se completa con el llamado INRI, en la parte superior, y las bandas, que, partiendo del tronco central, cuelgan por ambos lados en forma de M. El Inri y las bandas suelen ir bordadas (con hilo de oro muchas veces) a juego y reproducen motivos litúrgicos. El último elemento lo constituye el cerco, que, partiendo del extremo de ambos brazos, rodea la cruz por encima, a modo de aureola. Suele estar hecho de flores de tela, generalmente del mismo tipo de las que constituyen la base de la ornamentación global de la habitación. 

Cruces de Añora en los años 70 del siglo pasado [Fotos: Francisco Solano. Archivo de la Diputación de Córdoba]
 
8.- ¿Qué se hacía antiguamente y qué se hace hoy? 

La decoración de la habitación donde se instala la Cruz ha evolucionado mucho a lo largo de los años. Hasta finales de los sesenta del siglo pasado, la ornamentación se basaba en flores naturales (ramos y macetas) y en los más diversos elementos: imágenes religiosas de santos o vírgenes, candelabros, figuras diversas, cuadros, jarrones, etc., que se recogían básicamente de entre el vecindario, aunque tampoco era raro acudir a conocidos o familiares de otros pueblos. Las paredes aparecían siempre cubiertas con mantones (los populares mantones de Manila), pañuelos o colchas de vistosos colores. El suelo se tapizaba con hierbas olorosas (poleo, manzanilla y juncia) y entre ellas solían colocarse alegorías rurales: nidos de pájaros con huevos, espigas, animales disecados, etc. 

En la actualidad, la decoración se ha estilizado de un modo exquisito. El color se ha reducido casi en exclusiva al blanco (un blanco resplandeciente, apenas moteado en ocasiones por leves dorados o suavísimas coloraciones, que en los últimos años resultan cada vez más frecuentes), considerándose de mal gusto la aparición de colores fuertes o que produzcan gran contraste. Las flores naturales también han desaparecido por completo. El diseño decorativo suele ser de un barroquismo sorprendente, difícil de explicar con palabras. Son tules y finísimas telas que se entrecruzan y combinan de una manera prodigiosa dando lugar a formas de gran belleza que inundan toda la habitación. Los motivos decorativos cambian cada año y son producto de la prodigiosa creatividad de las propias mujeres que los confeccionan. 

9. ¿Qué se le canta a la Cruz? 

Los mayos de las Cruces de Añora son coplillas anónimas de fácil elaboración, que se cantan alternando con un estribillo fijo y mezclando temas tan diversos como las rogativas por una buena cosecha, la expresión del dolor por la muerte de Cristo o la petición de un buen novio por parte de las mozas casaderas. El estribillo más conocido es este: 

Mayo, mayo, mayo, 
bienvenido seas, 
para trigos y cebadas 
caminitos y veredas. 

10. ¿Cuál es el futuro de la fiesta? 

Como todas las fiestas populares en la sociedad contemporánea, la fiesta de la Cruz tiene un futuro incierto. La desaparición de las condiciones sociales que la crearon, la globalización y uniformidad de usos y costumbres o la generalización de las tecnologías informáticas son elementos que actúan en contra de estas singulares supervivencias de la tradición local, que tienden a desaparecer por anacrónicas o adaptarse a las nuevas exigencias de una sociedad cada vez más pragmática y menos reflexiva. Ante este panorama, la responsabilidad del mantenimiento de la fiesta recae esencialmente en el pueblo y sus habitantes que, haciendo de ella un elemento esencial de identidad colectiva, deberá empeñarse en conservarla lo menos adulterada posible como herencia recibida de sus antepasados y como legado que ha de entregarse a futuras generaciones.
1 com

El trifinio del Guadarramilla

Hito terminal en el trifinio del Guadarramilla [Foto: Solienses].

Llamamos trifinio a un punto geográfico en el que convergen los límites de tres jurisdicciones o divisiones territoriales (países, comunidades autónomas, provincias o municipios, por ejemplo) y que suele estar señalado con un hito terminal. En Los Pedroches conocemos históricamente el llamado "trifinium de Villanueva de Córdoba", una lápida romana con inscripción latina de la época del emperador Adriano, que se conserva actualmente empotrada en la fachada de la iglesia de San Miguel, en la que se confirma la setencia del juez Próculo sobre una delimitación de los términos municipales de tres pueblos cordobeses: los sacilienses, eporenses y solienses.

En mis recorridos por la línea delimitadora del término municipal de Añora (ver los artículos Una pequeña cruz incisa en el caminoEl pozo de la TorreEl Guijarroso y Una tarea siempre pendiente) he encontrado tres puntos en los que convergen los territorios de tres municipios diferentes, tres trifinios, por tanto. En el sentido de las agujas del reloj, al este nos encontramos el "trifinio del Pozo de la Torre", cuya señalización, si existiera, no he logrado encontrarla todavía. Ahí confluyen los términos municipales de Añora, Dos Torres y Pozoblanco. Al sur se encuentra el "trifinio del Cuzna", que aún no me he decidido a explorar, donde se juntan los territorios de Añora, Pozoblanco y Alcaracejos. Finalmente, al oeste nos encontramos con el "trifinio del Guadarramilla", donde convergen los términos de Añora, Dos Torres y Alcaracejos. Es el único hito terminal de los tres que, de momento, tengo localizado.

Al igual que otras cruces delimitadoras del término municipal de Añora con Dos Torres, se trata de una pequeña cruz incisa en un afloramiento rocoso situado en medio de un camino, resultando milagroso que no haya desaparecido ya víctima de la maquinaria reparadora de las vías pecuarias. Se encuentra en el cruce del camino de Dos Torres a Alcaracejos con el antiguo camino de Añora a Villaralto (el desvío del trazado de dicho camino en este tramo ha facilitado el mantenimiento del hito). El camino de Añora en dirección a Villaralto se encuentra abandonado a partir de este punto, aunque se conserva su trazado.

Ubicación del trifinio del Guadarramilla.

Camino de Añora a Villaralto a partir de su cruce con el camino de Dos Torres a Alcaracejos.
24 com

La Jontana

Cartel informativo en la fuente de "La Jontana" de Añora [Foto: Google Maps].

Al sureste del casco urbano de Añora existe una fuente antigua a la que en el lenguaje oral se llama en el pueblo "La Jontana" o "La Jontanilla". Comparte espacio con otra fuente pública denominada "Santa Bárbara" y un lavadero tradicional, con grandes pilas de granito. Cuando ha habido necesidad de poner este nombre por escrito, por lo general se ha restituido su forma gráfica "Fontana", por considerarse "Jontana" corrupción de este término (así lo exponía yo mismo en un artículo de 1996). Por poner solo algunos ejemplos, de este modo aparece citada en el Catálogo de Fuentes y Manantiales de Andalucía de la Universidad de Granada o en la cartelería de la Ruta de las Fuentes elaborada por el propio Ayuntamiento de Añora. Quizás el origen de esta escritura proceda de Casas-Deza, que en su Corografía (1840), al hablar de las fuentes de agua dulce del pueblo, se refiere a "La Fontanilla", situada a 400 pasos de la población.

Es posible, sin embargo, que nos encontremos ante un caso de ultracorrección o, más bien, de negación de un rasgo dialectal del andaluz (y del extremeño, con el que compartimos área de influencia). Estoy hablando de la aspiración de la h, a menudo asimilada al sonido correspondiente al fonema /j/. Es decir, "Jontana" no se correspondería con una pronunciación descuidada del término "Fontana", sino con la pronunciación andaluza (y extremeña) del vocablo "Hontana", que todavía aparece en el Diccionario de la RAE como sinónimo "desusado" de "fuente, manantial". En su Ortografía de la Lengua Española la RAE explica que "hay palabras que hoy se escriben solo con j que proceden de voces originariamente escritas con h. La j es, en la mayoría de estos casos, reflejo de la pronunciación aspirada de la h etimológica que era característica del español medieval, y que hoy se conserva como rasgo dialectal en el español de Andalucía, Extremadura, Canarias y algunas otras zonas de España y América". Así ocurre, por ejemplo, con "juerga", que procede de "huelga", o "jondo", de "hondo". "Jontana", por tanto, procedería de "hontana" (que a su vez, eso sí, derivaría de "fontana", en esa evolución continua que practican las lenguas). El Fichero General del Diccionario Histórico de la Lengua recoge siete cédulas donde se documenta el término "hontana" con esta acepción, entre ellas un verso de Dámaso Alonso de Oscura noticia (1944): "Luz y sombra, dos ciervas velocísimas,/ huyen hacia la hontana de aguas frescas".

Sería, quizás, el momento de recuperar sin complejos en la documentación oficial la escritura "Jontana" para referirnos a este lugar de Añora (así lo hemos hecho siempre en Solienses), por recoger más acertadamente la pronunciación popular y como muestra de respeto a la característica dialectal del andaluz de aspiración de la h inicial. O, como mucho, restituir la forma culta "Hontana". Lo que no tiene sentido es mantener el topónimo "Fontana", puesto que no responde ni a la pronunciación popular ni al origen etimológico directo.

Fuente de "La Jontana" en Añora, hace unos años [Foto: Solienses]. 
6 com

Una tarea siempre pendiente

Marca del deslinde entre Añora y Dos Torres sobre la pieza del portillo de un cercado [Fotos: Solienses].

Hoy he terminado la fase "exploratoria", digámoslo así, de mi pequeña investigación sobre los hitos terminales que marcan la delimitación de los términos municipales entre Añora y Dos Torres. Finalmente he conseguido localizar tan solo ocho de la treintena que pudieron llegar a existir cuando fueron colocados en 1910. Es lógico que muchos hayan desaparecido por el soporte movible en el que se encontraban (en ocasiones, simples piedras colocadas en las propias paredes de los cercados, que en cualquier arreglo han podido ser cambiadas de sitio o incluso meramente de posición, ocultando así la señal) y otros pueden permanecer escondidos todavía entre la maleza que este invierno cubre las lindes de los caminos. Aún así, creo haber recopilado material suficiente para un bonito artículo que publicaré más adelante, una vez incorporada también la parte documental. Y, de todas formas, ya puedo adelantar que esta búsqueda me ha proporcionado una satisfacción y recompensa personal como pocas veces se reciben en este tipo de estudios.

Porque esta investigación, a diferencia de las que se basan exclusivamente en la consulta de material archivístico y bibliográfico, me ha obligado a recorrer minuciosamente parajes que uno creía conocidos y que, sin embargo, han resultado estar llenos de atractivos ocultos y de realidades ignoradas. He descubierto seis caminos abandonados (como el "Camino de la Viña de Parejo" o el "Camino Guijarroso", de los que hablé en anteriores entradas), algunas denominaciones que ya se han perdido ("Camino del Majuelo del Negro" o "Callejón de las huertas de la capellanía", tan seductoras que invitan a nuevas investigaciones para descubrir su origen), lugares de los que desconocía su existencia (como el "Pozo de la Torre") e incluso equivocaciones toponímicas en investigaciones recientes (por ejemplo, resulta que el famoso yacimiento arqueológico visigodo de La Losilla no se encuentra realmente en el paraje de La Losilla, colindante al sur, sino en El Torriquillo o Torrequillo). 

Aunque quizás el aspecto que más me ha llamado la atención en mis recorridos campestres de las últimas semanas ha sido la abundancia de arroyos a los que generalmente no prestamos atención en esta tierra nuestra tan seca y que este mes de enero se están manifestando, sin embargo, en todo su esplendor. No estoy hablando de los ríos de más o menos caudal que nos circundan (Guadarramilla, Guadamatilla, Cuzna...), sino de arroyuelos generalmente menospreciados pero que están ahí por algo, que han tenido una mayor significación en la historia económica y administrativa de nuestros antepasados y que, a poco que la naturaleza se muestre generosa, vuelven a recuperar aquella pequeña fuerza nativa en sus cauces tan abandonados. Orgulloso se muestra, desde luego, el arroyo Milano, que marca en un buen tramo la línea divisoria entre los dos pueblos, que da nombre al antiguo Torremilano, pero que nace en las proximidades del actual polígono industrial de Añora. Y sus afluentes, el arroyo Batanero, el arroyo Pozo de la Torre, el arroyo Palomares. Y luego, directamente al Guadarramilla, el arroyo Chorrillo o el arroyo de la Almagrera, por citar solo algunos. Topónimos preciosos que están desapareciendo del conocimiento general y ya solo aparecen, si acaso, en los mapas topográficos o en los inventarios oficiales. Como Eduard Limónov, en este invierno frío he metido los pies en las aguas de todos ellos, no siempre voluntariamente.

Camino Bajo de Añora a Dos Torres, inundado por el arroyo Batanero, con Añora al fondo.

Investigar el propio territorio es siempre un acto de amor. Uno hace esto respondiendo a una llamada, no se sabe de quién, de la tierra, de los ancestros, de sí mismo. Lo hace porque sí, porque quiere, por propia satisfacción personal. Le gustaría transmitir también este conocimiento a los que vendrán y hubiera deseado hacerlo en mayor cuantía si las circunstancias hubieran sido otras, porque siento que hay conocimientos que se van a perder, que se han perdido ya, y necesitan que alguien los mantenga, los retenga por escrito, los atrape para que no desaparezcan del todo, para que si algún día llega otro con esta necesidad de amor tenga un pecio al que agarrarse y reconstruirlo todo a partir de él. Sé que mientras tenga alguna fuerza y el más mínimo estímulo no voy a poder dejar de hacerlo, de investigar sobre mi tierra, de aprender, porque algo demasiado poderoso me impulsa a ello a pesar de algún desdén, siendo con todo yo mismo el más beneficiado en el proceso. Antes era más exigente (incluso intransigente) en la valoración, pero ahora leo los libros de algunos paisanos que nos precedieron (Ocaña, Moreno Valero, Márquez Triguero, Juan Palomo), que escribieron sus obras no desde el rigor y la frialdad académica, sino desde el amor a su pueblo, con su carga emocionante de error y sentimiento, y comprendo su necesidad de legar al futuro esos conocimientos, a pesar de las imperfecciones de aficionado autodidacta, y pienso que ellos cumplieron aquella tarea de aprendizaje y traslado, siempre insuficiente, y yo aún no. Son semillas lanzadas a la incertidumbre del porvenir que alguien quizás recoja amorosamente en el futuro y las valore adecuadamente. Mientras tanto, esta mañana he recorrido el "Camino bajo de Añora a Dos Torres", hundido a tramos en el Batanero, que lleva agua corriente, o lo que sea, y he sentido la fuerza antigua de muchos noriegos que durante centurias pasaron por ahí, una senda hoy abandonada, entregada a la naturaleza salvaje, pero que conserva su humilde autenticidad desde el desamparo y el olvido de los tiempos, y me he sentido reconfortado.
5 com

El Guijarroso

Camino de Añora a El Guijo, en un tramo impracticable [Fotos: Solienses].

A propósito del Plan de Sostenibilidad Turística en Destino de la Mancomunidad de Municipios de Los Pedroches, enmarcado en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia financiado por los Fondos Next Generation de la Unión Europea, y teniendo en cuenta que una de sus actuaciones será la "Puesta en valor de itinerarios no motorizados que vinculen municipios" (Eje 1, Actuación 3), según referimos hace unos días, he recordado que en mis recorridos por los caminos de los últimas jornadas me he topado con otra senda totalmente abandonada, con el trazado perfectamente definido y conservado, pero entregado a la maleza y, por tanto, intransitable, semejante al Camino de la Viña de Parejo, del que hablé hace un par de semanas.

Camino de Añora a El Guijo en su tramo final, invadido por chaparros y matorrales.

Se trata del tramo final del "Camino de Añora a El Guijo", al noreste de la población, que en algunos mapas antiguos aparece nombrado en esa zona como "Camino de Guijarroso" (aunque el Inventario de Caminos Municipales del Término de Añora llama "Camino Bijarroso" -evidente corrupción de Guijarroso- al camino que va desde el "Camino Viejo de Pedroche" hasta su cruce con el "Camino de Añora a El Guijo", el mismo que en Google Maps aparece como "Camino Buarroso"). Desde ese cruce hasta el arroyo Milano son unos 500 metros que actúan como línea divisoria entre los términos de Añora y Dos Torres, y es el tramo al que me refiero. A partir de ahí el camino desaparece, siguiendo el cauce del arroyo durante unos doscientos metros (por ahí va también la linde de los dos términos), para reaparecer en similares condiciones aguas arriba, ya en el término de Dos Torres, en un nuevo tramo de unos 300 metros hasta unirse con el "Camino de Pozoblanco a Dos Torres". 

Mojón delimitador de los términos de Añora y Dos Torres, en la zona de El Guijarroso.

En esa zona hemos encontrado, oculto entre la maleza, otro de los hitos terminales o mojones que marcan oficialmente la delimitación jurisdiccional de los dos términos de los pueblos vecinos (no doy más datos para protegerlo, hasta su catalogación definitiva). Se trata de una cruz incisa en una gran piedra, como los restantes que he logrado descubrir hasta ahora (siete en total). El desbroce, limpieza y acondicionamiento de este camino cumpliría en este caso también una función histórica y simbólica, aunque para la unión de los dos pueblos sería necesario construir algún puente o badén sobre el arroyo Milano. Se trata de actuaciones en realidad poco costosas y que contribuirían significativamente a dar valor a los caminos afectados y a fomentar la conciencia ciudadana en torno a la importancia de preservar los espacios públicos.
3 com

El Pozo de la Torre

Vista del terreno donde se ubica el Pozo de la Torre [Foto: Captura de Google Maps].

Los pozos han constituido históricamente un elemento de importancia capital para el desarrollo económico y para la propia supervivencia de los pueblos, desde las culturas más antiguas. Hace un tiempo subí a Facebook algunas imágenes de mi visita reciente a la Motilla del Azuer en Daimiel (Ciudad Real), un complejo defensivo de la Edad del Bronce (2200-1300 a.C.) articulado en torno a la protección de un pozo. En 2022 también publiqué en la Crónica de Córdoba y sus pueblos de la Asociación Cordobesa de Cronistas Oficiales un artículo titulado "Un inventario de pozos de 1657 en Añora (Córdoba): la persistencia de los topónimos y el fortalecimiento de la autoridad local", donde, además de otras consideraciones, se hacía referencia a la importancia de los pozos públicos para la economía comarcal de la época y también, que es lo que ahora interesa, a cómo los nombres de los lugares (topónimos) suelen mantenerse inalterables a lo largo de los siglos, incluso cuando se olvida la referencia a la que hacen mención.

Del actual Polígono Industrial Palomares de Añora nace un camino denominado "Camino del Pozo de la Torre". Esta denominación aparece ya así en mapas antiguos, al menos desde el siglo XIX, según he podido documentar, aunque probablemente la nomenclatura sea muy anterior. El propio nombre ya indica que el tal pozo de la Torre era antiguamente importante para los noriegos, hasta el punto de crear un camino que llevara hasta él. Sin embargo hoy en Añora pocos saben dónde se encuentra dicho pozo. Yo mismo lo he descubierto físicamente esta mañana, mientras buscaba los últimos vestigios de los hitos delimitadores de términos municipales. Y, sin embargo, siempre ha estado ahí, aunque actualmente en un estado lamentable.

Localización del Pozo de la Torre.

Una vez dejado atrás el polígono industrial de Añora, a un kilómetro aproximadamente este Camino del Pozo de la Torre se cruza con el Camino de Pozoblanco a Dos Torres. Al llegar a ese cruce, debemos tomar este segundo camino a la derecha, dirección Pozoblanco, y a unos doscientos metros nos encontraremos una porción de terreno a la izquierda, cercada primorosamente con nuestra pared tradicional y abierta totalmente al camino. Allí se conserva milagrosamente una superficie de unos 400 metros cuadrados de terreno público totalmente abandonado, donde debería encontrarse el pozo de la Torre. Digo "debería encontrarse" porque una superpoblación de juncos y maleza hace intransitable el lugar. No sin riesgo, cabe adentrarse pisando las enormes piedras allí depositadas, no sé si procedentes de la estructura de la propia fuente o descargadas furtivamente como escombro. El riesgo al que aludo es que, al no poder determinar con precisión dónde se encuentra el hueco del pozo e ignorar si este se halla suficientemente protegido, pudiera darse la fatalidad de caer en él, caso de que no esté seco y cegado. 

Resulta que en este tramo el Camino de Pozoblanco a Dos Torres actúa como línea divisoria de los términos municipales de Pozoblanco y Añora, por lo que no quedaría clara a qué pueblo corresponde hoy la titularidad del pozo. Con anterioridad a la delimitación separada de los términos municipales efectuada a principios del siglo XX, el terreno pertenecía a las Siete Villas de Los Pedroches de forma mancomunada y es probable que el pozo fuera utilizado preferentemente por Añora, dada su mayor proximidad. Por razones históricas, de seguridad y por tratarse de un bien público que nos pertenece a todos, convendría que el ayuntamiento al que pertenezca este dominio público se encargara de limpiar y adecentar el lugar, que podría servir de área de descanso para los muchos senderistas y ciclistas que diariamente utilizan esa ruta para el deporte y el ocio.

Estado en que se encuentra actualmente el paraje, según foto tomada esta mañana [Foto: Solienses].
10 com

Todo sobre Hieronimus

Primeras líneas de la inscripción de Hieronimus de La Losilla (Añora).

El académico correspondiente Armin U. Stylow y el investigador del Instituto Arqueológico Alemán Fedor Schlimbach firman el artículo "El epitafio de Hieronimus (Añora, Córdoba), un singular titulus figuratus de época visigoda", publicado en el último número del Boletín de la Real Academia de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes de Córdoba (2024, tomo I, págs. 373-399). He incorporado este artículo a la sección Bibliografía sobre Añora de mi Página del Cronista Oficial de Añora.

Los autores realizan en este artículo un bosquejo del contexto arqueológico del yacimiento de La Losilla para después centrarse en un análisis muy detallado de la lápida funeraria de Hieronimus, encontrada en 2019 (y completada con un último fragmento en 2021). En el artículo se detallan las circunstancias del hallazgo, las condiciones de la tumba (que contenía dos cadáveres, uno perteneciente a una niña pequeña), la ejecución formal de la inscripción, se fija su texto y traducción y se avanza un análisis de su contenido teológico y literario e incluso se especula sobre la identidad del difunto. En Solienses nos hemos referido ya a esta inscripción en varias ocasiones, con motivo de una primera publicación de Schlimbach en la revista de la Fiesta de la Cruz de Añora en 2021 y más tarde a propósito de una conferencia pronunciada por el investigador alemán en el Museo Arqueológico de Córdoba en 2022. Ambas entradas resumen adecuadamente el contenido de este artículo más extenso publicado ahora en el Boletín de la Real Academia de Córdoba.

Una de las particularidades que más me ha llamado la atención de esta inscripción es que, a pesar su cuidada elaboración formal y la profundidad de su contenido, los autores no fueran capaces de encontrar una solución más satisfactoria al acróstico silábico del antropónimo en lectura vertical. Como ya sabemos, la lápida contiene el nombre del difunto uniendo las primeras sílabas de las cuatro primeras líneas impares: HIE-RO-NI-MUS. Sin embargo, el primer verso exige una doble lectura con los mismos signos gráficos: ITE para la lectura horizontal, HIE para la onomástica vertical (y, aún así, aparece escrito IHE). Una pequeña chapuza en este primer testimonio literario de la historia de nuestra comarca.
8 com

Una pequeña cruz incisa en el Camino de las Viñas de Pareja

Comienzo del Camino de las Viñas de Pareja. En primer término, roca con la cruz del deslinde incisa.
[Todas las fotos de este artículo son de Solienses].

Donde se junta el Camino de las Viñas de Pareja con el Camino de Añora a El Viso hay un pequeño afloramiento rocoso de granito en el cual puede distinguirse todavía claramente una minúscula cruz incisa. Podría parecer algo insignificante, una piedra en el suelo que durante décadas ha pasado desapercibida para quienes transitaban por allí, pero constituye, sin embargo, un elemento de altísimo valor histórico y patrimonial para los pueblos de Añora y Dos Torres. Es una de las muchas marcas concebidas como hitos o mojones terminales que señalan el deslinde de los términos municipales de ambas villas. La mayoría de ellas han desaparecido ya, pero algunas, como esta, aún se conservan, aunque no sabemos por cuánto tiempo. El desconocimiento existente entre la población y en las propias administraciones sobre su alto valor simbólico las pone en peligro y merecerían por ello un cierto grado de protección y una correcta conservación como testimonios valiosos de nuestra historia.

Como explica Josemi Lorenzo en este artículo, "las cruces mojoneras incisas en grandes piedras se documentan intensamente a partir del siglo XIV, pero son continuadoras de una tradición anterior. Su inscripción en tales rocas garantizaba su perdurabilidad, al contrario de lo que ocurría con mojones artificiales separadores de fincas, sujetos a la malicia de propietarios que en ocasiones los desplazaban, dando lugar a episodios que han provocado históricamente gran conflictividad entre vecinos y familias en pueblos de tradición agropecuaria". La principal amenaza para estos elementos patrimoniales viene, según este autor, "por la ocasional actuación de obra pública o privada en su entorno, que los puede afectar a la hora de su correcta comprensión (apertura de una carretera, camino, merendero, nave…) a la hora de facilitar su acceso (alambradas, vallados…) o a su propia destrucción (...).  A pesar de su aparente robustez, por estar en afloramientos rocosos, son testimonios sumamente frágiles". Tan frágiles que la cruz mojonera incisa a la que nos estamos refiriendo ya ha sufrido recientemente un significativo deterioro causado por maquinaria pesada y, de no catalogarse correctamente, podría desaparecer en cualquier arreglo del camino que se proyecte próximamente.

Cruz incisa en afloramiento granítico al comienzo del Camino de las Viñas de Pareja. A la izquierda, hace unos meses; a la derecha, en la actualidad, tras haber sufrido un pequeño daño).

El deslinde de todos los términos municipales de las Siete Villas de Los Pedroches se realizó en 1909, pues hasta ese momento toda la mancomunidad histórica había gozado de un único término indiviso. El amojonamiento se llevó a cabo al año siguiente (puede verse más detalle de la operación en este texto extraído de mi libro Historia de Añora), marcándose los puntos más significativos del deslinde con cruces incisas en afloramientos como el referido, en piedras incrustadas en paredes o en mojones expresamente elaborados para esta función (como el que aparece en la siguiente imagen, cuya ubicación no cito precisamente para protegerlo). En la actualidad me encuentro realizando un inventario de estas marcas del deslinde entre Añora y Dos Torres que han sobrevivido, el cual me gustaría dar a conocer -si sus editores lo permiten- en las próximas revistas de feria de Añora y/o de Dos Torres.

Otras dos marcas de la delimitación de términos entre Añora y Dos Torres, en distintos puntos del recorrido.

El Camino de las Viñas de Pareja es una vía olvidada de poco más de kilómetro y medio, según el Inventario de Caminos Municipales del Término de Añora (2024) elaborado por el Ayuntamiento de Añora, y conecta el camino de Añora a El Viso (en el paraje de Las Viñas) con el antiguo camino de Añora a Dos Torres (hoy Ronda de Añora, en el polígono industrial de Dos Torres, aunque en realidad el camino termina abruptamente en el arroyo Milano, al no existir paso para cruzarlo). Todo este camino constituye la línea de delimitación de los términos municipales de Añora y Dos Torres en ese punto. En la mayor parte de su trazado (salvo en los últimos 400 metros, en ambos accesos a la A-3177) el camino se encuentra totalmente abandonado, sin que durante décadas haya conocido tránsito de personas o vehículos de ningún tipo, lo que ha favorecido el crecimiento de retamas y chaparros en su suelo, por no hablar de hierbas y matojos, que en algunos puntos llegan a la cintura y lo hacen intransitable. A pesar de ello, casi todo su trazado se mantiene perfectamente definido y delimitado, con alambradas laterales o incluso tramos de pared de piedra seca a ambos lados. Tan solo un tramo de algo menos de 300 metros ha sido arado por los propietarios de las fincas colindantes (y han colocado alambradas cortando el paso en ambos extremos), aunque resulta perfectamente reconocible. 

Vista actual de un tramo del Camino de las Viñas de Pareja, con el polígono industrial de Dos Torres al fondo.

Si bien es cierto que en su mayor parte este camino ya no presenta una funcionalidad viaria real, al existir otros accesos más cómodos y apropiados, los Ayuntamientos de Añora y Dos Torres deberían promover su recuperación, limpieza y desbroce. Dado el carácter histórico de este camino y su importante función delimitadora de los términos municipales de ambas villas, constituiría, sin duda, un bonito atractivo como ruta de senderismo o educativa entre ambos pueblos. Y, sobre todo, porque se trata de un bien público que no puede dejarse perder.
4 com

La página del cronista


De momento es solo un proyecto que afrontamos con el entusiasmo habitual. Aún falta mucho contenido, pero ya pueden verse algunas cositas muy interesantes
1 com

Curiosidades urbanísticas en torno a la ermita de San Pedro de Añora

Callejón de la ermita de San Pedro de Añora en los años setenta del siglo XX [Foto: Archivo de la Diputación de Córdoba].

El Archivo de la Diputación de Córdoba ha sido recientemente digitalizado y buena parte de sus materiales resultan accesibles para investigadores y público en general. Entre el material disponible se encuentra la colección fotográfica del Catálogo artístico y monumental de la provincia de Córdoba, realizada en los años setenta del siglo pasado y muchas de cuyas imágenes permanecen todavía inéditas. Ahí he encontrado, entre otras joyas, esta curiosa instantánea del "callejón" de la ermita de San Pedro de Añora, un estrecho pasadizo que bordea el lado sur del santuario. Siempre nos hemos preguntado el porqué de semejante angostura, teniendo en cuenta además que el lado norte está flanqueado por una calle de considerable anchura y que cuando se edificara la ermita, allá por el siglo XV-XVI, aunque hoy situada en pleno centro de la localidad, esta parte de la población carecería seguramente de caserío circundante. 

El caso es que recientemente, investigando para otro asunto en el Archivo General del Obispado de Córdoba, encontré una ligera referencia que explica el asunto. En 1842, según documentación de la época, encontramos la ermita “casi arruinada, y por consiguiente inútil, pues hace ocho meses que no ha podido celebrarse el sacrificio de la misa”. Dos años más tarde, según otra anotación, continúa “notablemente deteriorada y arruinada en gran parte; se halla en el día cerrada, si bien se nota una notable predisposición en los vecinos a reedificarla y se han dado ya para ello algunos pasos”. 

No sabemos realmente si llegó a restaurarse en ese momento o no, pero en 1856 un tercer documento nos avisa de otra alerta, al tiempo que nos aporta una información valiosa sobre la religiosidad popular noriega hasta ahora desconocida. Una carta del capellán de Añora dirigida al Obispo nos revela en primer lugar que la ermita constituía el destino habitual de todas las procesiones que se celebraban en la localidad: “siendo costumbre de tiempo inmemorial que todas las procesiones que salen desta parroquia den vuelta a dicha hermita”. El problema que se plantea en este momento es que algunos vecinos “quieren y tratan de edificar casas contiguo al referido local, pero con la expresa condición de dejar libre cuatro varas para los fines manifestados, y de empedrarla, y curiosearlas”. Incluso se insinúa la posibilidad de construir en dicho lugar una escuela para niñas, utilizando la pared de la propia ermita, propósito que finalmente no llegó a ejecutarse. 

En cambio, sí se llevó a la práctica la construcción de casas en la parte sur de la ermita, restando espacio público a la plaza y proporcionándole al entorno su configuración actual, con ese estrecho callejón de la foto que se ajusta estrictamente a las cuatro varas (unos tres metros) nombradas en el documento, malamente medidas y siempre a favor del constructor, como suele. De hecho, si observamos la imagen aérea de Añora podemos intuir la línea de casas entonces construida e imaginarnos cómo sería la plaza antes de esta intervención.

Con el tiempo, la ermita ha ido creando a su alrededor un entorno atractivo que, a pesar de sus transformaciones, transmite los valores propios de la arquitectura tradicional y han hecho del lugar un espacio de recogimiento, aunque recientes actuaciones se encaminen en la dirección contraria.

Por cierto que en otro de los fondos del Archivo de la Diputación, el del periodista Francisco Solano Márquez, encontramos otra imagen impagable del entorno de la ermita de San Pedro de Añora. Se trata esta vez de la fachada, con la cruz de granito que se colocó tras la Guerra Civil (tenía un relieve con el año 1952 grabado) y que fue sustituida por otra en 1995. Pero lo que más nos llama la atención de esta fotografía es la mujer que aparece en ella. Vestida con el atuendo propio de la época, es una vecina de la plaza que consigue transmitir a toda la imagen un precioso soplo de la memoria social y humana de la Añora de la época.

Cruz de San Pedro en los años setenta del siglo XX [Foto: Archivo de la Diputación de Córdoba].