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Donde se hacen físicos los sueños

El proyecto en torno a Aurelio Teno en Pedrique ha estado siempre muy por encima de la disposición y aptitud de los políticos de Pozoblanco


Taller del escultor Jaume Plensa. Detalle de una fotografía de la exposición "Jaume Plensa. Materia interior" [Foto: Solienses].
 
Hace unos días estuve visitando la exposición "Jaume Plensa. Materia interior" en la Fundación Telefónica de Madrid. La muestra presenta quince obras que recorren más de treinta años de la trayectoria del escultor Jaume Plensa, una de las figuras más representativas del panorama artístico actual, con piezas sorprendentes en las que reflexiona sobre la identidad, la condición humana o la comunicación. Me llamó la atención que la primera obra que se exhibe al comenzar la exposición sea una fotografía a escala real que muestra un fragmento del estudio del artista, de su lugar de trabajo, con sus materiales y herramientas, concebido como "un espacio íntimo, que no se suele tener en cuenta cuando vemos una obra ya finalizada". El propio artista ha reconocido que "en mi taller es donde hago físicos mis sueños".

Taller de Aurelio Teno en Pedrique (2018) [Foto: Solienses].

En 2018, preparando el acto de entrega del Premio Solienses que celebramos allí, tuve el privilegio de recorrer el Monasterio de Pedrique en lo que podría considerarse una visita privada. Todavía vivía la viuda de Aurelio Teno, por lo que, de acuerdo con los contratos suscritos con el escultor, el usufructo de la finca y sus dependencias seguía perteneciendo a la familia de Teno. Así pues, había algunas estancias a las que, en teoría, no se podía acceder. Sin embargo, ahora ya puedo confesarlo, en un momento de descuido de mi anfitriona, me colé en ciertos espacios presuntamente vedados, como el taller de trabajo del propio Aurelio Teno. Quedé sobrecogido. Aunque solo estuve allí unos segundos, los suficientes para tomar un par de instantáneas, he de reconocer que el lugar me transmitió unas vibraciones muy poderosas, como si en el ambiente flotara todavía el genio creador del artista, fallecido en 2013. Fue una sensación intensa y al mismo tiempo evanescente, algo difícil de explicar. Luego accedí a una especie de almacén donde también trabajaba el artista, con restos de obra y muebles cargados de testimonios de su trabajo. Todo ello estaba absolutamente abandonado, saqueado sin orden ni concierto, con elementos de gran valor artístico y sentimental tirados por el suelo, infravalorados, a la espera de una escoba que los barriera y los tirara al cubo de la basura. Me inundó una gran desolación y al mismo tiempo el convencimiento de que todo aquello estaba a punto de perderse para siempre.

No sé cuál habrá sido el destino de todo aquel material ruinoso, aunque me temo lo peor. La declaración del alcalde de Pozoblanco hace unos días sobre la pérdida de "centenares de obras" del artista no augura nada bueno con respecto a todo lo demás, mucho menos valorado. El taller de Aurelio Teno era "un espacio íntimo", como reconoce Plensa del suyo, que solo podía conservarse si hubiera sido tratado con una sensibilidad artística que ha estado ausente en las instituciones administradoras del lugar durante todos estos años. El proyecto en torno a Aurelio Teno en Pedrique ha estado siempre muy por encima de la disposición y aptitud de los políticos de Pozoblanco, incapaces en todo momento de comprender la grandeza de lo que tenían entre manos. También la sociedad de Pozoblanco, en su mayor parte, se ha dejado vencer por la opinión más cateta e ignorante, sin amplitud de miras, haciendo hincapié en el dinero invertido y no en las maravillosas posibilidades del propósito artístico perdurable en el tiempo. Pedrique es un lugar mágico, con siglos de hechizo y fascinación, que las instituciones de Pozoblanco no han logrado comprender. Realmente, nunca han sabido qué hacer con él, a pesar de encontrarse ante una realidad cargada de soberbias oportunidades. Hoy Pedrique yace abandonado, víctima de la desidia e incultura de las administraciones, pero en el lugar reside una fuerza telúrica tan extraordinaria que no dudamos en que, más tarde o más temprano, su energía brotará de nuevo transformada en otra materia vigorosa, o quizás en la misma, aunque nosotros ya no la veamos.

Estanterías y mueble cajonero en el taller de Jaume Plensa. Detalle de una fotografía de la exposición "Jaumen Plensa. Materia interior" [Foto: Solienses].
 
Mueble cajonero del taller de Aurelio Teno en Pedrique (2018) [Foto: Solienses].
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Inaugurado el Centro Expositivo Aurelio Teno en El Viso

Autoridades asistentes esta mañana a la inauguración del Centro [Fotos: Diputación de Córdoba].

"La cultura es esencial, porque sin cultura sería muy difícil que pudiéramos desarrollarnos como personas", ha dicho el presidente de la Diputación de Córdoba esta mañana durante la inauguración del Centro de Exposición Aurelio Teno en El Viso. "Hoy es un día importante para la cultura de nuestro pueblo y de nuestra comarca", afirmó Juan Díaz, alcalde de la localidad. Sin embargo, para la inauguración del Centro no se ha invitado a la gente de la cultura de Los Pedroches, sino a los alcaldes, quizás a todos, pero en la foto solo se ven los de un lado. Y el presidente de la Mancomunidad en un extremo, y no en el centro, que es donde le corresponde. Es una de esas fotos que hablan por sí mismas y lo que dice no gusta. No me parece buena forma de comenzar y espero que en el futuro el propio funcionamiento del Centro contribuya a borrar este pecado original. Aurelio Teno y su relevancia en el mundo del arte se merecían otra cosa.

La iniciativa del Ayuntamiento de El Viso merece, en cambio, un aplauso sin reservas. El Centro de Exposición Aurelio Teno contará con 232 obras entre esculturas y pinturas, "la mayor muestra expositiva en todo el mundo de Aurelio Teno", ha recalcado el alcalde. Sabemos que en términos artísticos la cantidad no es lo esencial, pero no cabe duda de que El Viso se convierte desde hoy en un lugar de referencia para el estudio de la obra del escultor de las minas, del hacedor de águilas, del creador de enigmas, el que supo encontrar la espiritualidad de las rocas e interpretar los signos del silencio en Pedrique. El Centro de Exposición Aurelio Teno se convierte, además, en un reclamo turístico principal si se supiera gestionar adecuadamente. Es una esperanza más que sumar a la siempre candente cultura de Los Pedroches, que debería ser absolutamente de todos si queremos que nos ayude a sobrevivir, ahora que tanto lo necesitamos.

Antonio Ruiz, presidente de la Diputación; Juan Díaz, alcalde de El Viso, y Virginia Teno, nieta del artista, esta mañana en la inauguración del Centro de Exposición Aurelio Teno. 

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Un maestro del costumbrismo sevillano y Aurelio Teno

José González en su estudio de Sevilla hace unos años, junto a un retrato de su madre [Foto: R. Vicent].

El 15 de septiembre de 2018 fallecía en Sevilla, a los 85 años de edad, el pintor y acuarelista José González García. La muerte del artista pasó bastante desapercibida y tan solo el diario ABC hispalense le dedicó una necrológica, quizás porque durante los años noventa del siglo pasado el fallecido había ilustrado diversas portadas del periódico monárquico basadas en la tradición religiosa local. También firmó el cartel de la procesión del Corpus de 1993.

Y, sin embargo, José González (1934-2018) está considerado como uno de los grandes maestros de la pintura sevillana. Autor muy prolífico, acabó especializándose en un costumbrismo clasicista en torno a su ciudad de acogida, de la que retrató plazas, calles, vírgenes y ambientes populares. Aunque practicó el óleo, el pastel, el temple y la cerámica, destaca sobre todo en el arte de la acuarela, en la que está considerado todo un especialista.

Obra de José González.

En Los Pedroches sabíamos poco de él, a pesar de que en su biografía figura como nacido en El Viso, de donde marchó con sus padres a Sevilla a la edad de doce años. En su localidad natal existe una calle "Pintor José González", en la zona de nueva construcción junto a la N-502, que le fue dedicada en 2017. El pintor había donado en 1987 al Ayuntamiento de El Viso el cuadro de Santa Ana que preside actualmente el salón de plenos.

Cuadro de Santa Ana que preside el salón de plenos del Ayuntamiento de El Viso y portada de la revista de feria de 2017, ambas obras de José González.

La obra de este pintor de Los Pedroches es accesible todavía en los circuitos de compra-venta. Hay varias galerías y casas de subastas que ofrecen pinturas del autor (Sorolla, Subasta Figaro). Precisamente he conocido la figura de José González por su aparición en el catálogo de la subasta que la casa Isbilya realizó hace unos días. Allí se ofertaba su obra "Patio de banderas" (acuarela sobre papel), con un precio de salida de 1.500 euros. La obra no se vendió en aquella ocasión, por lo que sigue disponible. Quizás algún día a algún ayuntamiento de la comarca se le ocurra la idea de crear un museo de Bellas Artes con obra de artistas de Los Pedroches, que todo no van a ser usos y costumbres populares.

Obra de José González.

Por cierto, también quedó desierta la subasta de la escultura "Atila", de Aurelio Teno, que partía con un precio de 550 euros. No es de extrañar: la obra del artista de las minas de El Soldado continúa vendiéndose a precio de saldo en las ofertas por palabras de Mil Anuncios y en las tiendas de viejo virtuales. De la fiebre Teno en Los Pedroches que surgió en 2020 no ha vuelto a saberse: ni de la exposición permanente que iba a abrirse en El Viso ni de la reacción de Pozoblanco. Parece que la hora de dignificar la obra de Teno en su tierra tampoco ha llegado todavía.

Atila, de Aurelio Teno.
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Pozoblanco y Aurelio Teno

Taller de Aurelio Teno en Pedrique (2018) [Foto: Solienses].

Tras conocerse ayer que el Ayuntamiento de El Viso ha llegado a un acuerdo con el hijo del escultor Aurelio Teno por el cual la localidad contará con la mayor exposición en todo el mundo de obras del artista universal nacido en El Soldado, el Ayuntamiento de Pozoblanco ha reaccionado anunciando que "ha pensado" también trasladar a la localidad la obra de Aurelio Teno que posee como propietario y que actualmente se encuentra almacenada en el Monasterio de Pedrique, que fue vivienda y taller del artista de Los Pedroches hasta su fallecimiento en 2013. Según declaraciones del concejal de Patrimonio, Alberto Villarejo, al diario Córdoba, la intención es abrir "una sala de exposiciones dentro de la localidad para que su visita sea más accesible al gran público". Pero, por el momento, no hay fecha para ese traslado.


La última vez que visitamos Pedrique, con motivo de la entrega del Premio Solienses 2018, solo se conservaba allí una muestra casi testimonial de su obra: una docena de esculturas recogidas en una pequeña sala de exposiciones y otras tantas distribuidas por el exterior del edificio, sometidas -como dije entonces- a las inclemencias de la intemperie y que convendría haber resguardado en un abrigo más protegido.


La actitud de Pozoblanco con respecto a Aurelio Teno ha sido ambivalente en las dos últimas décadas. Tras la compra por parte del Ayuntamiento del Monasterio de Pedrique y su cesión al artista como residencia y lugar de trabajo, en un inmenso acto de mecenazgo insólito en nuestra tierra, el consistorio no supo nunca gestionar adecuadamente una relación que podría haber generado enormes beneficios culturales para la localidad y para la comarca.  En 2010 se disolvió la Fundación Aurelio Teno, creada, entre otros fines, para "la creación de un centro cultural a las puertas de la comarca que fuera difusor de técnicas avanzadas de diseño e investigación artística y foco de atracción para iniciativas de jóvenes creadores o la investigación sobre la obra del artista", como escribí entonces.  La institución estuvo siempre muy lejos de cumplir los fines que tenía encomendados y fue incapaz de crear algo mínimamente importante a partir de un material cultural de primera magnitud (y quizás no fuera ajeno a ello el hecho de que no contara con el apoyo político necesario para una tarea tan enorme). Siempre se cuestionó el alto coste económico que suponía para las arcas municipales el mantenimiento de esa labor de mecenazgo, pero, antes de buscar soluciones alternativas, se decidió acabar con todo. Luego, la desidia y el azar de los acontecimientos dejados a su libre desarrollo convirtieron Pedrique en un lugar desconocido para Pozoblanco y Los Pedroches, con el que ni uno ni otros se identificaron nunca. Nunca lo sintieron como suyo. Se abandonó a su suerte. Y así pasó el tiempo, hasta que falleció el artista y después su esposa. Nunca se supo realmente qué hacer con aquellas instalaciones y ahora que han vuelto de nuevo por completo a manos del Ayuntamiento, tampoco.


En la gestión desastrosa del Monasterio de Pedrique se han visto implicadas corporaciones de distinto signo político, todas igual de incapaces de enfrentarse a un reto que claramente las desbordaba. Pedrique contaba (¡y cuenta!) con todos los ingredientes y atractivos para convertirse en el centro de referencia de la obra de Aurelio Teno que, con todo derecho, ahora parece reclamar El Viso. La posesión de 232 obras entre pinturas y esculturas constituye, sin duda, un argumento sólido de gran autoridad en esta pretensión viseña. Pozoblanco, sin embargo, continúa en posesión de algo que jamás nadie podrá discutir: el espacio físico donde gran parte de la obra del artista fue posible (el taller, todavía con restos de su producción), el escenario mágico y litúrgico de sus creaciones, el mejor lugar del mundo donde la obra de Aurelio Teno podría ser entendida. En vez de avanzar en esta idea, de apostar por levantar allí el santuario fundamental sobre la obra del artista, el Ayuntamiento de Pozoblanco decide (si es que realmente lo ha decidido y las declaraciones del concejal no son solo una improvisada forma de salir del paso) trasladar sus obras a la localidad y comenzar a desmantelar la huella del artista en Pedrique, a disolver el espíritu de su obra que impregna cada rincón del monasterio de la sierra, al que no sabemos qué incierto futuro le aguarda ahora. Otro fracaso más.


Creación de Aurelio Teno en uno de los muros de la capilla de San Onofre de Pedrique [Foto: Solienses].
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El Viso contará con la mayor exposición permanente de Aurelio Teno en todo el mundo

El futuro Centro de Exposición Aurelio Teno contará con 232 obras entre esculturas y pinturas.



Dos de las obras de Aurelio Teno que se expondrán de forma permanente en El Viso [Fotos: Ayuntamiento de El Viso].

El Ayuntamiento de El Viso ha comunicado esta mañana una gran noticia para la cultura de Los Pedroches, últimamente tan necesitada de ellas. El consistorio viseño ha adquirido parte de la obra del artista Aurelio Teno, fallecido en 2013, para la creación de un futuro Centro de Exposición en la localidad que supondrá la mayor muestra de obras de arte del autor en todo el mundo. Dicho proceso finaliza tras el acuerdo alcanzado entre el Ayuntamiento de El Viso y el hijo de Aurelio Teno, Aurelio Teno Rodríguez, que también donará una parte de la obra y cederá temporalmente otra.


Tras el acuerdo alcanzado con Aurelio Teno Rodríguez, el Ayuntamiento de El Viso adquirirá un total de 123 piezas realizadas por Aurelio Teno, entre las que se encuentran una veintena de esculturas, siendo el resto pinturas. Esta operación supone una inversión de 60.000 euros para el consistorio viseño, que serán abonados a lo largo de diez años según consta en la ejecución del contrato.


Además, el acuerdo también alcanza a la donación de 12 obras, de las que seis son esculturas, y la cesión temporal de otras 21 esculturas y 76 pinturas realizadas por Aurelio Teno. Por lo tanto, en total, el futuro Centro de Exposición Aurelio Teno contará con 232 obras entre esculturas y pinturas, convirtiéndose en el espacio expositivo dedicado al autor más importante de todo el mundo. Dicho Centro de Exposición, cuyos trabajos de adecuación comenzarán en las próximas semanas, estará situado en la segunda planta del inmueble ubicado en la Avenida Parque 39, con 450 metros cuadrados diáfanos.


Juan Díaz, alcalde de El Viso, y Aurelio Teno Rodríguez, hijo del escultor, durante la firma del acuerdo.

En el acuerdo con Aurelio Teno Rodríguez se establecen tres expedientes: uno para la adquisición de bienes, otro para la adquisición de bienes a título gratuito (donación) y otro para la aceptación de una cesión temporal y gratuita de determinados bienes. La tasación de las obras ha sido realizada por un tasador independiente.


Para el alcalde de El Viso, Juan Díaz, se trata de un anuncio muy importante que permitirá al municipio “contar con la mayor muestra expositiva en todo el mundo de Aurelio Teno, un artista de reconocimiento internacional, cuyas obras se encuentran distribuidas por multitud de países”. Además, Juan Díaz explica que “el futuro Centro de Exposición ‘Aurelio Teno’ se convertirá en un espacio de referencia cultural en El Viso, la comarca de Los Pedroches y toda la provincia de Córdoba”. El primer edil viseño ha asegurado que "la iniciativa también servirá para ayudar a conservar, mantener y proyectar la obra de Aurelio Teno en el futuro”.

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Se abre una nueva etapa para el Monasterio de Pedrique

  • Ante el fallecimiento de la viuda de Aurelio Teno.

Una de las obras de Aurelio Teno que se conserva en la sala-museo del Monasterio de Pedrique.

En el último pleno municipal del Ayuntamiento de Pozoblanco, celebrado el pasado 28 de octubre, el concejal de Izquierda Unida Miguel Calero expresó las noticias que le habían llegado, aunque no por cauces oficiales, sobre el fallecimiento de la viuda del escultor Aurelio Teno. "Se lo planteo al Ayuntamiento -dijo- por la relación que tenemos, el cargo económico que le supone al ayuntamiento por los compromisos adquiridos". Miguel quiso alertar también sobre las obras que la familia del artista (fallecido en 2013) tenía en su casa, "no solamente en Pedrique, sino en otras viviendas de la localidad, que me han llegado a decir que se estaban enajenando o vendiendo y que creo que es un patrimonio que en su momento se tenía que haber inventariado a favor del ayuntamiento de Pozoblanco y le digo al concejal de cultura que se interese por el tema para que intentemos recuperar las máximas obras posibles por la forma que sea, para que estén donde tienen que estar, que es a disposición de museos de Pozoblanco".

El fallecimiento de la viuda de Aurelio Teno, ocurrida hace ya un mes, independientemente del componente humano por su pérdida, tiene implicaciones económicas importantes para el Ayuntamiento de Pozoblanco, puesto que, en virtud de los acuerdos establecidos entre la familia del escultor y el consistorio a principios de este siglo, el Ayuntamiento venía incluyendo en sus presupuestos anuales una partida de unos 23.000 euros en concepto de asignación a la viuda de Aurelio Teno, que, además, tenía derecho al usufructo vitalicio de las instalaciones del Monasterio de Pedrique. El fallecimiento de María Rodríguez Jiménez implicaría la restitución de dichas instalaciones al Ayuntamiento de Pozoblanco, que es su propietario, y abriría las puertas a un replanteamiento del uso que se viene haciendo de aquel impresionante espacio cultural, tan desaprovechado y abandonado durante los últimos años.

En cuanto a las obras escultóricas de Aurelio Teno que, en virtud de aquellos acuerdos, pertenecen también al Ayuntamiento de Pozoblanco, asombra saber que no existe ningún inventario que las identifique. Sabemos que obras de Aurelio Teno se están vendiendo por aquí y por allá, hasta en el Mil Anuncios o Todo Colección y de forma incluso que a veces implica cierto desdoro hacia la figura del artista. Pero, al no estar catalogadas las obras de propiedad municipal, no puede saberse si, como sospecha Miguel, también se han enajenado parte de las de titularidad pública, que desde hace años deberían haber estado más valoradas y mejor custodiadas.

Y ante todo esto, el concejal de Cultura, Juan Bautista Escribano, demostrando su absoluto desconocimiento del asunto, tanto del fallecimiento de la viuda como de la dispersión de las obras,tan solo alcanzó a decir: "Me pondré manos a la obra para comprobarlo".
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Pedrique: pasado y futuro

Hoy ha comenzado la Feria de Pozoblanco y el Ayuntamiento ha distribuido el tradicional "libro de la feria", una publicación de casi 200 páginas coordinada por Antonio Manuel Caballero que también puede leerse en su versión digital. La publicación contiene los habituales saludas de representantes políticos e institucionales, un repaso por las principales noticias ocurridas desde el septiembre del año pasado y un buen puñado de artículos de opinión y reportajes de diversa temática. Entre las firmas colaboradoras podemos destacar a Nori Dueñas, que escribe sobre su exposición fotográfica "Vecinas"; Rafael de Torres Carpio, sobre la Joven Orquesta del Valle de Los Pedroches; José Luis González Peralbo, sobre la feria de 1918; la poeta Ana Castro, que recuerda las ferias de su infancia y anticipa las que han de venir; Juan Aperador García, sobre el callejero de Pozoblanco; Carmen Jiménez Aguilera, sobre el fondo fotográfico del Archivo Municipal; o a José María Sánchez, sobre los 40 años de historia de Aliara. Por citar algunos. Este año, también yo mismo he participado con una colaboración, que he titulado "Pedrique: pasado y futuro". Lógicamente, el punto de partida fue la entrega del Premio Solienses el pasado abril en tan mágico lugar: me pareció oportuno reunir las sensaciones que me produjo aquella experiencia, recopilar datos históricos elementales de un espacio muy necesitado de investigación y estudio, en fin, y reflexionar sobre el papel que debería jugar Pedrique en el panorama cultural de Pozoblanco y Los Pedroches. El Monasterio de Pedrique (que no es un monasterio, y ese es el primero de sus misterios) se encuentra en una situación delicada, al arbitrio de cualquier decisión política que acabe con un lugar que derrocha encanto, vivencia histórica y sabiduría. Algo debería hacerse, antes de que sea tarde.

Puede leerse mi artículo aquí.


Pinchar en la imagen para acceder al artículo "Pedrique: pasado y futuro".
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Ana Castro: "Al fondo del dolor siempre queda la belleza, los días como hoy, relucientes"


Ana Castro tras recoger el Premio Solienses.

Más de un centenar de personas nos reunimos ayer en el Monasterio de Pedrique para entregar el Premio Solienses a Ana Castro, la joven poeta pozoalbense que ha sido este año merecedora del galardón gracias a su libro El cuadro del dolor. Representantes del mundo cultural, social y político de Los Pedroches acudieron a este recóndito lugar de la sierra para apoyar una iniciativa cultural que este año ha cumplido su undécima edición. Allí estuvieron siete de los ganadores del premio en anteriores ediciones: Juana Castro, Alejandro López Andrada, Pedro Tébar, Félix Ángel Moreno, Francisco Onieva, María Pizarro y Juan Bosco Castilla. Otros escritores, como Pérez Zarco, Conrado Castilla, Juan Ferrero, Julián Serrano o José Moreno Cabrera, también estuvieron presentes. Del ámbito de la cultura, no faltaron Juan Bautista Carpio, director del Museo PRASA-Torrecampo y de la Fundación PRASA, José María Sánchez, director de Aliara; Antonio Morillo, presidente de la asociación Piedra y Cal; Angélica Cabello, directora de la Biblioteca de Pozoblanco; Juan Emilio García, presidente de la Casa del Valle de Los Pedroches en Córdoba; y los periodistas Félix Ruiz Cardador, Antonio Arévalo, Antonio Manuel Caballero, Juanlu Dorado y Rosa García.


Los autores premiados en las diferentes ediciones del Premio Solienses junto a algunas de las autoridades asistentes al acto.

Del mundo de la política nos acompañaron Santiago Cabello, alcalde de Pozoblanco; Dolores Sánchez, alcaldesa de Villanueva de Córdoba; Juan Díaz, alcalde de El Viso y presidente de la Mancomunidad; Rosario Rossi, concejala de Cultura de Pozoblanco; Auxiliadora Pozuelo, delegada de Medio Ambiente en la Diputación de Córdoba; Sebastián Pérez Gallado, Secretario de Organización Provincial de IU en Córdoba; Juan Felipe Flores Moyano, portavoz de IU en el Ayuntamiento de Hinojosa del Duque; Miguel Ángel Pérez Pimentel, coordinador local de IU en Hinojosa del Duque; Florentina López, secretaria general del PSOE en Añora; y Pedro de la Fuente, secretario general socialista en Pedroche.

Del mundo empresarial acudieron Daría Romero, presidenta del CIET Los Pedroches; Santiago Valverde, presidente de la asociación de artesanos Ofiarpe y María Rubio Moreno, gerente del alojamiento rural El Palomar de la Morra, entre otros.


Antonio Merino, Ana Castro y Santiago Cabello, ante el impresionante paisaje de Pedrique.

El acto comenzó con un saludo inicial del alcalde de Pozoblanco, Santiago Cabello, que dio la bienvenida a los asistentes. Luego intervine yo mismo en nombre de la organización. Realicé un breve recorrido por la historia del blog Solienses, destacando su componente marcadamente comarcal y su vocación de "unir el localismo del propio territorio a la universalidad global de las comunicaciones digitales, fundir lo tradicional de los usos más autóctonos con la vanguardia de las culturas contemporáneas". Una vez más señalé la importancia del ejercicio de la crítica ("consustancial a Solienses") y subrayé "que el ejercicio de la libre opinión es fundamental para el desarrollo de una sociedad, que no puede haber progreso donde resista el miedo y el sometimiento". Resalté el Premio Solienses como el mayor logro del blog en estos quince años de vida próximos a cumplirse y describí la iniciativa como "el producto de una luminosa metamorfosis, de cómo una iniciativa personal se convirtió en un proyecto colectivo, porque sin la ayuda de tantos este resultado nunca hubiera sido posible". Finalicé dirigiéndome a los asistentes como "personas inquietas por lo que sucede en nuestra tierra, comprometidas con su historia, deseosas de un futuro mejor" y animando a sentirnos orgullosos de pertenecer a Los Pedroches: "Aquí nos reconocemos como pertenecientes a una misma tierra, aunque vengamos de aquí o de allá, aunque el azar ingobernable de nuestra vidas nos haya llevado lejos. Los que estamos hoy aquí somos de Los Pedroches y esa convicción nos identifica y nos da seguridad frente a las incertidumbres diarias". Puede verse mi intervención completa en este vídeo:



Seguidamente intervino Esther Cortés Bueno, en nombre del jurado que ha fallado el premio este año. Esther explicó las razones de esta concesión, señalando, en primer lugar, "la belleza y la fuerza vital" que el poemario El cuadro del dolor transmite al lector. "Ana Castro -dijo- escribe para salvarse, pero este relato tan íntimo y personal tiende hilos al lector por los que nos une y nos cose a un dolor del que no seremos ajenos a lo largo de este viaje". Señaló la unidad argumental de su estructura poética, la sinceridad del lirismo surgido de la experiencia personal de la propia autora, y el delicado análisis que se realiza del dolor físico como aspectos fundamentales que el jurado valoró en su decisión. La intervención completa de Esther puede verse en este vídeo:



Finalmente, tras recibir el arado romano de Ofiarpe como símbolo del Premio, Ana Castro mostró su satisfacción "porque traigo a mi criatura, El cuadro del dolor, al lugar del que brotó, a Los Pedroches en primavera, entre olivos, encinas, hilos, mujeres- raíz y paredes blancas". La autora señaló que su poemario "ahonda en esas raíces que en ocasiones forman nudos por mi pelo para encontrar un puñado de certezas a las que asirme cuando el dolor hace demasiado ruido en mí y los murciélagos rebotan y chillan una y otra vez contra las paredes de mi abdomen. Mis raíces hoy están en casa y brillan fuerte, porque al fondo del dolor siempre siempre queda la belleza, los días como hoy, relucientes". Ana finalizó leyendo varios poemas del libro galardonado y otras composiciones aún inéditas. Puede verse completa su intervención en este vídeo:



Antes del acto de entrega del Premio tuvo lugar una visita guiada por el recinto del Monasterio, durante la cual pudieron verse algunas dependencias (llamó la atención, por ejemplo, el oratorio de San Onofre, con pinturas murales de Aurelio Teno), varias obras del escultor que se conservan en la pequeña sala de exposiciones o el patio porticado. Admiró especialmente a los visitantes "la era", un mirador con vistas espectaculares sobre el valle y la montaña, que, en una mañana de nieblas en las cumbres, ofreció estampas maravillosas.

En el transcurso del acto se distribuyó también el nuevo catálogo de artesanos de Ofiarpe, para el que yo mismo he escrito una pequeña introducción. La jornada finalizó tomando, por cortesía del Ayuntamiento de Pozoblanco, un aperitivo que resultó muy elogiado, dicho sea de paso. Desde la atalaya de la explanada junto a la casa del guarda, las vistas sobre el conjunto del Monasterio de Pedrique y la sierra que nos envolvía resultaba realmente grandiosa. Sin duda, la mejor forma de cerrar una jornada emocionante y esperanzadora, muy satisfactoria también para mí como organizador, pues respuestas como esta animan a continuar en la tarea. Por eso mismo, necesito que las últimas palabras de esta crónica sean de agradecimiento a cuantos han hecho posible todo esto: al Ayuntamiento de Pozoblanco, a Rosario Rossi, por todos sus desvelos, a Santiago Cabello, por apoyar institucionalmente el acto con su presencia, a Ofiarpe, a 17 pueblos, y a todos los amigos que año tras año arropan con su calor una iniciativa que sin ellos sería otra cosa o, quizás, no sería nada.


Santiago Cabello, Rosario Rossi y Dolores Sánchez.


Vista del salón de actos de Pedrique durante la entrega del premio.


Ocho autores que han recibido el Premio Solienses en diferentes ediciones.


Los artesanos de Ofiarpe junto a la autora premiada.


Durante el aperitivo.
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Todo sobre la entrega del Premio Solienses 2018

  • Antes del acto de entrega del Premio se realizará una ruta guiada por el Monasterio de Pedrique y su entorno. El Ayuntamiento de Pozoblanco dispondrá un autobús para el desplazamiento.


Campanario del oratorio de San Juan Baustista en el Monasterio de Pedrique.

El próximo domingo 15 de abril a las 12:00 del mediodía, según venimos anunciando, se procederá a la entrega del Premio Solienses, que este año recogerá la poeta pozoalbense (aunque residente en Madrid) Ana Castro por su poemario El cuadro del dolor (Editorial Renacimiento). El acto se desarrollará en un marco excepcional, el Monasterio de Pedrique, al que ya hemos dedicado varias entradas (una, dos, tres y cuatro). Se trata de un lugar situado en plena sierra de Los Pedroches, en el término municipal de Pozoblanco, pero muy cerca de Villaharta. El Monasterio se encuentra a 45 kilómetros de Pozoblanco y a solo 36 de Córdoba capital. Hay que recordar que el nombre de "monasterio" le viene por su condición de eremitorio que tuvo siglos atrás, pero su configuración actual se parece más a la de un cortijo olivarero tradicional, aunque conserva restos de dos pequeños oratorios (el de San Onofre y el de San Juan Baustista) y una ubicación excepcional en un abrupto paraje de olivar realmente maravilloso.

El acto de entrega del Premio Solienses, como cada año, consistirá en una serie sucesiva de breves intervenciones. En primer lugar, el alcalde de Pozoblanco, Santiago Cabello saludará a los asistentes. Seguidamente, yo mismo, en nombre de la organización, hablaré del Premio Solienses, del blog y de Los Pedroches. A continuación en nombre del jurado que ha decidido este año la obra ganadora, intervendrá Esther Cortés Bueno, doctora en Lingüística y profesora en el Servicio de Lenguas Modernas de la Universidad de Córdoba. Finalmente, Ana Castro recogerá el premio y nos hablará de sus estímulos poéticos, a la vez que leerá algunas de sus composiciones. Al final del acto, tomaremos una copa por cortesía del Ayuntamiento de Pozoblanco, mientras charlamos en tan idílico lugar sobre logros pasados y proyectos futuros.

La autora premiada recibirá el símbolo del Premio Solienses, que es la réplica de un arado romano que confecciona especialmente para la ocasión la asociación de artesanos de Los Pedroches Ofiarpe. Se aprovechará la ocasión para distribuir entre los asistentes el nuevo catálogo de artesanos de Los Pedroches que acaba de editar la asociación.


Arado romano de Ofiarpe.

La librería 17 pueblos instalará un pequeño stand donde podrá adquirirse el libro ganador del Premio Solienses 2018 y también los galardonados en anteriores ediciones. Será el momento adecuado para que los bibliófilos consigan dedicatorias de los escritores de Los Pedroches, pues, salvo imprevistos de última hora, todos los autores premiados han anunciado su asistencia al acto.

La Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Pozoblanco pondrá a disposición del público que quiera asistir a la entrega del Premio Solienses un autobús que saldrá del Recinto Ferial a las 9:30 horas. A la llegada a Pedrique (en torno a las 10:30) se realizará una ruta guiada por el entorno y por el propio Monasterio, donde puede disfrutarse de la obra del escultor Aurelio Teno, rodeada por uno de los paisajes más singulares de Pozoblanco: su olivar de sierra. Los interesados en utilizar el autobús deben ponerse en contacto con la Delegación de Cultura, en el teléfono 957773691, para reservar la plaza.

CÓMO LLEGAR A PEDRIQUE

Quienes deseen acudir al Monasterio de Pedrique por medios propios, pueden hacerlo de la siguiente manera. Desde Pozoblanco, hay que tomar la carretera A-435 (carretera del Iryda) hasta el cruce con la N-502. Desde aquí (enlazando a la altura de Espiel con la N-432) nos dirigimos hacia Villaharta. Al desviarnos de la N-432 para entrar en Villaharta pasaremos al lado del Hostal-Restaurante El Cruce (que tantos recuerdos nos evocará). En la rotonda, cogeremos la A-3176 en dirección a Villaharta y a poca distancia de la rotonda, a unos dos kilómetros (no hay que llegar al pueblo), veremos una indicación morada que señala "Monasterio de Pedrique". Se trata de un camino de tierra, más o menos en buen estado, de unos 3 kilómetros, que conduce hasta Pedrique.

Quienes vengan desde Córdoba, deben tomar la N-432 hasta el cruce de Villaharta y a partir de ahí seguir las mismas indicaciones.
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El Pedrique de Aurelio Teno


Cabeza de cabra, obra de Aurelio Teno que se conserva en la sala de exposiciones de Pedrique.

Pero Pedrique es, sobre todo, el hogar de Aurelio Teno. Fue un eremitorio y luego un cortijo de olivares, pero desde finales del siglo XX, cuando el genial escultor se asentó allí, Pedrique se convirtió en la referencia telúrica del hacedor de águilas, del domador de geodas, del padre de los quijotes de estrellas. Pedrique posee también una dimensión mágica, a la que aludiré otro día, pero el papel principal que el lugar debería representar en Los Pedroches de hoy es el de un espacio dedicado al arte que un creador único convirtió en centro de su universo y que un pueblo agradecido debería conservar como un precioso documento de su historia y de su cultura. Pozoblanco tiene la gran suerte de poseer este lugar. Con todas las polémicas y desencuentros que hayan existido en el camino, hay que convertir Pedrique en un centro de estudio del legado de Aurelio Teno y de divulgación de su memoria.

Actualmente en Pedrique solo se conserva una muestra casi testimonial de su obra: una docena de esculturas recogidas en una pequeña sala de exposiciones y otras tantas distribuidas por el exterior del edificio, sometidas a las inclemencias de la intemperie y que convendría resguardar en un abrigo más protegido. Pero el lugar posee todavía tantas huellas del artista que ningún reconocimiento de su figura podría hacerse sin investigar meticulosamente ese espacio de tierra y de vida. Allí está la que fue su casa durante sus últimos años, allí los talleres en los que creó sus obras, allí la era donde recibía la inspiración astral del universo, allí, en fin, el oratorio de San Onofre, que le insufló conocimiento y sabiduría. El lugar padece en la actualidad cierto abandono, como consecuencia de su compleja situación legal o administrativa, pero ello no impide entrever allí todavía un proyecto cargado de posibilidades, que debería hacerse realidad antes de que el tiempo y la condicion humana terminen su trabajo.


Dos ermitaños, en el exterior del Monasterio.


Vista del Monasterio de Pedrique, con varias obras de Teno a lo largo del muro exterior.


Pez, obra de Aurelio Teno que se conserva en la sala de exposiciones de Pedrique.


Cabeza de caballo, obra de Aurelio Teno que se conserva en la sala de exposiciones de Pedrique.
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La espiritualidad de Pedrique


Pintura mural firmada por Aurelio Teno en el oratorio de Pedrique.

Lo que hoy se conoce como Monasterio de Pedrique fue en realidad un eremitorio. En 1740 los ermitaños del desierto de Nuestra Señora de Belén compraron la hacienda de Pedrique para sufragar con su producto los gastos que ocasionara el mantenimiento del capellán de la congregación, gracias a la donación de 3.000 ducados hecha por Don Francisco González de Nebrija. En 1790 se construyeron las ermitas de San Juan Bautista y San Onofre (hoy completamente arruinadas) y en 1796 un oratorio en el que diariamente se decía misa y al que acudían a oírla los domingos y días de fiesta muchos operarios de las fincas cercanas y vecinos de Villaharta. A finales del siglo XVIII el hermano Juan de la Santa Cruz intentó crear un nuevo eremitorio semejante y dependiente del cordobés, proyecto que no se pudo llevar a cabo hasta 1823, año en el que se creó una nueva comunidad de ermitaños en Pedrique. Pero su vida fue efímera, de apenas doce años, ya que se extinguió en 1836 como consecuencia de la desamortización eclesiástica.

Tras la compra del conjunto por el escultor Aurelio Teno, ya a finales del siglo XX, el artista recuperó simbólicamente este primitivo carácter religioso del lugar dedicando un espacio a oratorio particular. El propio Teno lo decoró con fragmentos de un retablo antiguo y con pinturas murales de singular significado (pienso que desconocidas y no catalogadas hasta ahora), no exentas de cierto contenido irreverente.

En el Monasterio de Pedrique realizaremos el domingo 15 de abril la entrega del Premio Solienses 2018. Será una magnífica ocasión para descubrir este lugar, tan escondido para los propios habitantes de Los Pedroches, tan lleno de historias fascinantes que merecen ser conocidas.
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El monasterio de Pedrique acogerá este año la entrega del Premio Solienses


Vista del monasterio de Pedrique, en la sierra de Los Pedroches.

Será el domingo 15 de abril (como siempre, a mediodía) cuando, un año más, el mundo de la cultura de Los Pedroches se reunirá para entregar el Premio Solienses, que en esta undécima edición ha obtenido el poemario El cuadro del dolor, de la pozoalbense Ana Castro. El sitio elegido esta vez es un lugar lleno de referencias culturales, artísticas y literarias: el monasterio de Pedrique, ubicado en un recóndito paraje de espectacular belleza, allá en los confines meridionales de la comarca, aquellos que obligan a recordar que también la sierra son Los Pedroches.


Entrada al monasterio.

El monasterio de Pedrique fue desde el siglo XIII, según se dice, un lugar de meditación y retiro espiritual para ermitaños. Se trata de una muestra muy relevante del patrimonio histórico de Los Pedroches que, sin embargo, apenas ha sido objeto de investigación rigurosa hasta el momento. Antonio Arjona Castro aventura que Pedrique fue en su origen una propiedad o un monasterio dependiente de un obispo mozárabe de Córdoba y quizás pudo ubicarse allí uno de los numerosos eremitorios que los escritores mozárabes nos describen como existentes en la Sierra de Córdoba. Luego, el lugar pudo convertirse en la llamada "huerta del Gallo", lugar de recreo del cronista de Carlos V Juan Ginés de Sepúlveda, ilustre pozoalbense entre todos. Según otro cronista contemporáneo nuestro, el recordado Manuel Moreno Valero: "Aquí pasó felices días el único español a quien admiró Erasmo dedicado al estudio profundo. Aquí quedaba dormido en la siesta al arrullo de las palomas y del canto del ruiseñor y despertaba para seguir leyendo a Cicerón, Tito Livio o Quinto Curcio. Aquí paseaba al alba, rezando las horas del breviario bajo la arboleda llena de música pajaril. Otras veces se quedaba extasiado contemplando el trabajo delicado de las abejas junto a las posadas de colmenas en estos cerros o el picotear de los tordos y zorzales."

Ya en el siglo XVIII, la finca fue adquirida por una comunidad de ermitaños procedentes del desierto de Nuestra Señora de Belén. Fue entonces cuando, según Moreno Valero, "se transformó la selva de acebuches improductivos en feraz olivar y se trajo hasta aquí los plantones afamados de Adamuz y Montoro para convertir lo que era salvaje e improductivo en ubérrimo olivar y eso sin perder un ápice el recogimiento de su vida religiosa y anacoreta de los ermitaños, haciendo perfecto maridaje y conjunción como dice aquella máxima de la vida eremítica: ora et labora".


Obras de Aurelio Teno adornan el entorno.

En 1988 se instala allí el escultor Aurelio Teno, que restaura el lugar. A comienzos ya del siglo XXI el conjunto fue adquirido por el Ayuntamiento de Pozoblanco, que constituyó la Fundación Aurelio Teno y cedió el lugar al genial artista como residencia y lugar de trabajo. Allí puede admirarse todavía una parte de su obra, si bien mermada tras el fallecimiento del artista en 2013.

Pues en este lugar lleno de encanto, rodeado de misterios, muy desconocido para la gran mayoría de los habitantes de Los Pedroches, nos reuniremos el  domingo 15 de abril para rendir homenaje a la cultura en general y a la literatura en particular. Será una ocasión inmejorable para que visiten el lugar quienes nunca hayan tenido oportunidad de acercarse hasta allí. Nos gustaría, además, que, dada su cercanía a Córdoba, el monasterio de Pedrique se convirtiera ese día en punto de encuentro de los escritores de Los Pedroches con los escritores de la capital y pudiera establecerse un feliz diálogo cultural entre territorios tan próximos y, sin embargo, tan separados. Pero de eso ya iremos hablando, así como de las facilidades que ofreceremos para llegar al lugar.

El Premio Solienses se ha distinguido a lo largo de sus once ediciones por elegir lugares singulares del patrimonio histórico y artístico de Los Pedroches para celebrar en ellos su acto de entrega del galardón. Desde 2006 hemos recorrido sitios tan emblemáticos como el convento de Santa Clara de Belalcázar, las minas de El Soldado de Villanueva del Duque, la Casa del Pozo Viejo de Pozoblanco, la ermita de San Pedro de Añora, el convento de la Concepción de Pedroche, el Teatro Municipal de Villanueva de Córdoba, el sitio arqueológico de Solia en El Guijo, el Centro de Interpretación de la Arquitectura Popular de Dos Torres, la ermita de Santo Domingo de Hinojosa del Duque o el Museo de los Reyes Magos de El Viso. Para ello hemos contado siempre con la colaboración de los respectivos Ayuntamientos, sin cuya entusiasta contribución seguramente nada de esto hubiera sido posible. A ellos se suma este año el Ayuntamiento de Pozoblanco, que, a través de su concejalía de Cultura, ha dado todas las facilidades para que este pequeño acontecimiento de la cultura comarcal sea de nuevo posible.
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Aurelio Teno en la Mezquita

Hace unos años supimos que una obra de Aurelio Teno, El Cristo de la liberación, iba a quedar expuesta de forma permanente en un muro de la Mezquita de Córdoba. La pieza era propiedad del obispo José Antonio Infantes Florido, quien la encargó para su propio mausoleo, pero fue donada al Cabildo para que pasase a formar parte del tesoro catedralicio. Sin embargo, hace unos días, visitando de nuevo este monumento universal, pude constatar que en un anexo a la capilla de Santa Teresa, en el muro norte, se exhiben otras dos esculturas del artista villaduqueño, un busto de Santa Teresa de Jesús y otro de San Juan de la Cruz. Es cierto que se encuentran como orilladas en un rincón, sin mucho realce, pero el simple hecho de compartir espacio con otras grandes obras del arte religioso español en un espacio tan significativo constituye todo un honor y un merecido reconocimiento a este creador genial de Los Pedroches.


Obras de Aurelio Teno en la Mezquita de Córdoba [Foto: Solienses].
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Águilas, princesas y quijotes


Detalle de "Águila" de Aurelio Teno.

Tras la celebración durante 2014 en Córdoba capital del "Año Teno", una iniciativa que permitió la realización de varias exposiciones temáticas sobre la obra del escultor nacido en El Soldado (Villanueva del Duque), se echaba en falta que siquiera unas migajas de tanta celebración llegaran a Los Pedroches, la tierra natal del artista. Pero no han sido migajas, sino que la exposición "Reencuentro con Aurelio Teno", que puede verse hasta el 9 de enero en el Centro Cultural de Hinojosa del Duque (Calle Corredera, a un paso de la Plaza de la Catedral. Horario: de 19:00 a 21:00 horas.), constituye una cuidada y valiosa selección muy representativa de las diversas temáticas del autor, incluyendo, por supuesto, sus famosas águilas de plata y geodas.


"Águila peinadora de vientos".

Me gustaría, en primer lugar, señalar lo adecuado que me parece el lugar de la exposición, no obstante sus pequeñas dimensiones. Es frecuente que exhibiciones de este tipo, quizás buscando un mayor realce de las obras mostradas, se alojen en edificios destacados de nuestro patrimonio histórico, lo que no siempre resulta acertado. Muchas veces el continente absorbe al contenido y las obras expuestas se empequeñecen ante la inmensidad del espacio que las acoge. La pequeña sala de exposiciones del Centro Cultural hinojoseño, sin embargo, cede todo el protagonismo a la obra de Teno, que puede disfrutarse en todo su esplendor sin elementos escenográficos que distraigan la atención. Una luz simple y eficaz, sin efectismos innecesarios, permite observar en un clima de cierto intimismo hasta los más pequeños detalles de unas obras que sorprenden y admiran siempre, no importa las muchas veces que se hayan contemplado.


"Cabeza de Quijote".

Las 22 obras que componen la muestra, pertenecientes al fondo de la Fundación Cajasur, se distribuyen en cuatro de los temas más recurrentes en el universo Teno: las águilas de plata y mineral (siete ejemplares, más un búho real), el Quijote (cinco cabezas), las princesas precolombinas (seis piezas) y la obra religiosa (San Onofre y dos monjes). Impactan, sobre todo, las amenazantes águilas multicolores con sus alas extendidas llenado el espacio (anunciando "el retorno de los dioses crueles", en palabras de Pablo García Baena que se reproducen en un panel), mientras que las totémicas princesas amerindias inquietan con su expresividad llena de misterio. Las pequeñas cabezas de los "quijotes" destilan la amargura del personaje, mientras que los monjes transmiten un misticismo primitivo que desconcierta. Todo ello con el derroche de colores y formas consustancial a la obra más clásica del artista.


"Princesa Charrúa" (izq.) y "Princesa Guaraní" (Mármol, plata y minerales).

Por señalar alguna objeción a la exposición (si no, esto no sería Solienses), se echa en falta algún folleto informativo que ilustre al visitante sobre las líneas básicas de la obra de Teno y describa el significado de las piezas allí expuestas, señalando su lugar en el conjunto de la producción del autor. Son detalles que se agradecen y que hubieran contribuido a un mejor conocimiento del artista entre sus paisanos.


"Águila" (Plata y minerales).


"Águila de Almanzor" (detalle).


"Monje de Pedrique" (izq.) y "San Onofre" (Plata y minerales).


Unos visitantes contemplando la exposición.
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El año del tren: resumen de un año de Solienses


La multitud aplaude la llegada del primer tren a la estación de Villanueva de Córdoba-Los Pedroches.

La parada del tren en Los Pedroches, reclamada durante tantos años, ha constituido sin duda la noticia más relevante del 2014 en la comarca. A continuación recordamos, agrupados por temas, algunos de los hechos más importantes acaecidos en nuestra tierra y que han tenido su reflejo en Solienses.

Población. La población de Los Pedroches en caída libre (3 de enero) Las grietas del descenso demográfico (28 de febrero) Los Pedroches pierden 1.000 habitantes en tan solo dos años (27 de diciembre)

El año Teno. El año Teno (31 de enero) Teno monumetal (9 de mayo) Teno y el Quijote (5 de junio) Teno y el arte sacro (8 de octubre) El Teno que no cesa (24 de octubre)

Premio Solienses. Francisco Onieva gana el Premio Solienses 2014 con Las ventanas de invierno (23 de febrero) Aproximación a "No palabras" (12 de marzo) El Premio Solienses reafirma su vocación de apoyo a la cultura comarcal (17 de marzo) "No palabras", un proyecto en construcción (3 de abril)


Ganadores del Premio Solienses y fotógrafos que participaron este año en la exposición colectiva "No palabras".

Que pare el tren. ¡El tren parará mañana en Los Pedroches! (28 de marzo) Imaginé este día de otro modo (28 de marzo) El tren de las emociones (29 de marzo)

Política. El PSOE gana las elecciones europeas en Los Pedroches (25 de mayo) La esperanza de Podemos (8 de septiembre)

Patrimonio. Las tallas románicas vuelven a Villanueva del Duque (2 de junio)

Tradiciones. De matanza en Alcaracejos (26 de enero) La Cabaña gana las VII Olimpiadas Rurales (6 de julio) La belleza como garantía de supervivencia (8 de septiembre)

Teatro. La nueva vaquera y los nuevos tiempos, que parecen viejos (1 de agosto)
Elogio de la sobriedad (7 de agosto)

Economía. "A la gente del campo nos faltan señas de identidad" (3 de marzo) Deuda viva de los ayuntamientos de Los Pedroches (15 de mayo) La Feria del Jamón Ibérico de Los Pedroches corona a la industria local (12 de octubre)

Los Pedroches en Córdoba. Las fiestas populares llevan a Córdoba la tradición y el folklore de Los Pedroches (19 de octubre)


Todos los participantes en el encuentro sobre fiestas populares en la Diputación de Córdoba.

Libros. La Miss Marple de Los Pedroches (21 de noviembre) Memorial de la desolación (1 de diciembre)

Música. Jota y corro de Alcaria (29 de enero) La canción del verano (16 de mayo) La Navidad y la nostalgia de lo perdido (15 de diciembre) Ronda de villancicos (29 de diciembre)

Otros mundos. Budapest y lo incierto (16 de enero) Los empalaos de Valverde de la Vera (24 de abril)