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Intervenir en la cultura

José Manuel Blanco y Antonio Merino durante la entrega del Premio Solienses, en mayo en Alcaracejos [Foto: Agustín Merino].

Desde Solienses no pretendemos solo analizar o divulgar el mundo cultural de Los Pedroches, sino también participar en él. No ser solo observadores, sino también agentes, en la medida de nuestras posibilidades y de las oportunidades que se nos ofrecen. En este año 2022 recién finalizado hemos participado activamente en cinco actividades culturales de la comarca que me gustaría recordar siquiera brevemente.


El 23 de mayo entregamos en Alcaracejos el Premio Solienses 2022 al escritor torrecampeño José Manuel Blanco por su libro Pueblo chico, infierno grande. La entrega se realizó, gracias a la colaboración del Ayuntamiento de Alcaracejos, en la explanada del Silo de Alcaracejos y contó con la participación de La Banda del Soul, que estrenó una canción con letra de un poema del escritor pozoalbense Hilario Ángel Calero, del que este año se ha celebrado el centenario de su nacimiento. El Premio Solienses reconocía este año la contribución de José Manuel Blanco a la normalización del tema de la homosexualidad en el ámbito rural a través de una novela que presentaba unos personajes abiertamente gays en un ambiente amoroso positivo y sin traumas. Al acto asistieron, como viene siendo habitual, representantes de la cultura, la política y la sociedad de Los Pedroches que apoyan de este modo una iniciativa no institucional que ha logrado consolidarse en el panorama cultural de la comarca.


Acto de celebración del centenario de la creación de la Hermandad de Nuestra Señora de la Peña de Añora [Foto: Agustín Merino]

El 9 de septiembre intervine como ponente en el acto de celebración del centenario de la creación de la Hermandad de Nuestra Señora de la Peña de Añora, junto a Jesús Daniel Alonso Porras (vicario episcopal de la ciudad de Córdoba, delegado de patrimonio de la Diócesis de Córdoba y canónigo archivero de la Catedral de Córdoba) y Francisco Benítez López, Hermano Mayor de la Hermandad. En mi intervención hice un repaso por los orígenes del culto a la Virgen de la Peña en Añora y su desarrollo hasta el momento actual, deteniéndome en algunos documentos que delimitan los comienzos de la presencia de esta advocación en la localidad.


Pedro Tébar y Antonio Merino el pasado diciembre en Córdoba [Foto: Agustín Merino].

El 11 de noviembre participé en la presentación de la novela La isla del gavilán de Pedro Tébar, que tuvo lugar en el Teatro Municipal de Villanueva de Córdoba, acto en el que participaron también  el alcalde de Villanueva de Córdoba, Gabriel Duque y el concejal de cultura, Juan Manuel Rísquez, además del autor. Luego, el 13 de diciembre, volvimos a hacer la presentación del libro, pero esta vez en Córdoba capital, en la sede de la Delegación de Cultura de la Junta de Andalucía, con la compañía de Juana Castro y Antonio Luis Ginés. En el siguiente vídeo puede verse un fragmento de mi intervención en Villanueva de Córdoba.



Finalmente, el 24 de noviembre intervine también como ponente en el acto conmemorativo del centenario del nacimiento del escritor Hilario Ángel Calero, en un encuentro que tuvo lugar en la Biblioteca de Pozoblanco y que contó igualmente con la participación del historiador José Luis González Peralbo, la hija del autor Catalina Calero García y el concejal de Cultura Juan Bautista Escribano

2023 se nos ofrece ahora también como un horizonte repleto de posibilidades de intervención cultural. Allá vamos.

De izquierda a derecha: Juan Baustista Escribano, José Luis González, Catalina Calero y Antonio Merino, el pasado noviembre en Pozoblanco [Foto: E.C.].
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"Pronunciando mi nombre"

De izquierda a derecha: Juan Baustista Escribano, José Luis González, Catalina Calero y Antonio Merino, el pasado jueves en Pozoblanco [Foto: E.C.]. 


Me marcharé algún día
y seguirán algunos
pronunciando mi nombre.

Esto escribió Hilario Ángel Calero en el poema titulado como el primer verso y para eso nos reunimos el pasado jueves en la sala de lectura de la Biblioteca de Pozoblanco un grupo de amigos del poeta y la familia y admiradores de su obra: para pronunciar su nombre en una ceremonia celebratoria del centenario de su nacimiento. Convocados por el Ayuntamiento de Pozoblanco, acudimos el historiador José Luis González Peralbo, la hija del autor Catalina Calero García y yo mismo, rotulado como doctor en Filología Clásica y Cronista Oficial de Añora, presentados por el concejal de Cultura Juan Bautista Escribano. Cada uno abordó un aspecto de la figura humana, social y literaria de Hilario Ángel Calero ante un público atento y entregado a las aportaciones de los ponentes.

José Luis se centró en "el contexto histórico del Pozoblanco que vivió Hilario Ángel Calero", a quien calificó como "una de las personas más singulares y merecedoras de recuerdo que ha dado Pozoblanco". El profesor aludió brevemente a algunos aspectos de la vida del autor: su nacimiento (el último pozoabense nacido en el año 1922), su familia, sus problemas de salud y la comprensión de su personalidad por parte de sus convecinos hasta el fallecimiento en 1982. En su intervención fue describiendo las diferentes etapas de la historia de localidad durante esas seis décadas: "Cuando nació Hilario Ángel Pozoblanco acababa de asistir a una transformación enorme, unos cambios trascendentales, que lo habían incorporado al progreso pero que al mismo tiempo habían profundizado en las desigualdades que ya venían de antes". Hilario Ángel pasó su infancia y juventud fuera de su localidad natal y al regresar de nuevo se encontró "una ciudad triste, exánime, destruida por los incesantes bombardeos, con una población diezmada y desarticulada social, económica y culturalmente, donde proliferan los deseos de venganza y el temor a la represión". Hasta finales de los cincuenta no se percibe cierto optimismo en la localidad, con el nacimiento del cooperativismo agroganadero, la ejecución de ciertas reformas urbanas y la implantación de servicios básicos en la localidad. En los años setenta Pozoblanco se encuentra ya entre los municipios con más alta renta per cápita de la provincia.

Catalina Calero agradeció en primer lugar "a todas las personas que están trabajando para dar visibilidad a la obra y a la persona de nuestro padre". "¿Qué quieres ser de mayor?", relata Catalina que le preguntaron siendo niña. "Sinvergüenza, como mi padre", dice que contestó sin vacilar. "Mi padre era uno de esos sinvergüenzas que en tiempos de dictadura llevaban en la cartera, todo junto, el carnet de identidad, el carnet de la biblioteca, el carnet republicano, una estampita de la Virgen y unas perrillas sueltas". Era un sinvergüenza porque le gustaba el vino, "siempre brindando por los ausentes obligados al exilio", porque le gustaba "torear en las plazas sin ropa", porque, cuando llovía, "me cogía de la mano y me sumergía en el fango" ("una representación poética de emancipación colectiva"), porque gastaba su dinero en publicar poesía. "A veces me he visto a mí misma andar descalza por la cuerda floja del camino de la sinvergonzonería. Señoras y señores, no es fácil, no hay red de seguridad, se requiere experiencia, me he caído mil y una vez, mil veces me he levantado... las últimas palabras de mi padre me sanaron: si algún día, cuando seas mayor, resultas ser una sinvergüenza, no te preocupes demasiado, mi niña, la culpa es mía".

Finalmente, yo mismo inicié mi intervención abordando la dimensión literaria del autor. Quise inicialmente centrarme en su poesía y definí cuatro líneas temáticas por las que discurre fundamentalmente su obra: la familia, la religiosidad, la experiencia individual ("los sentimientos íntimos del poeta, sus frustraciones, sus anhelos, sus búsquedas") y el paisaje de Los Pedroches. Recordé que Hilario Ángel es probablemente el primer poeta que ofrece una interpretación lírica de la comarca de Los Pedroches y distinguí su diferente interpretación vital al referirse a cada uno de los dos ámbitos paisajísticos de la comarca: la dehesa y el olivar. La cultura del olivar es vida: "por ahí bullen los gitanos y las aceituneras, llenas e compromisos no correspondidos, de incertidumbres amatorias, de promesas y de pasiones". En cambio, el encinar se identifica con una escenario más tenebroso, seco y cercano a la muerte: "¡Cómo lloran el ser grises/ los encinares eternos/ envidiando la belleza/ del verdor olivarero!". 

Luego, sin embargo, mi exposición derivó hacia la relación de amistad que Hilario Ángel mantuvo con el también escritor pozoalbense Antonio Porras Márquez, exiliado en París desde la guerra civil a consecuencia de sus ideas políticas. Durante los últimos años de vida de Porras ambos habían mantenido una correspondencia que he podido consultar y a través de la cual intenté descubrir cómo fue posible la relación de amistad entre dos personas en principio tan diferentes: una personalidad cosmopolita como Antonio Porras, que había viajado por toda Europa como diplomático, había recibido importantes premios literarios de ámbito nacional y se codeaba con la flor y nata de la cultura de la época, frente a Hilario Ángel Calero, un hombre de formación autodidacta, que no había salido prácticamente de su pueblo y que trabajaba como funcionario en el matadero municipal. Apunté la causa posible de tan improbable amistad ("el amor a su pueblo, a Pozoblanco") y describí los avatares de esa relación epistolar y cómo Hilario Ángel se convirtió en el defensor de la dignidad de Antonio Porras al regreso de este en 1970 a Pozoblanco, donde el escritor y diplomático fue recibido, en expresión de Francisco Moreno, "con los brazos cerrados".

En el siguiente vídeo he resumido parte de mi intervención referida a este último asunto. El vídeo completo del acto puede verse aquí.

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Poesía, paisaje, amistad


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Las 'hilariadas' cobran vida en los dibujos de Juan Bautista Escribano

Juan Bautista Escribano Cabrera, ayer en la Biblioteca de Pozoblanco [Fotos: Solienses].

Ayer acudimos a visitar la exposición "Cien años sin otro particular. Charlas de estío con Hilario Ángel Calero", una colección de dibujos inspirados en las "hilariadas" del escritor pozalbense Hilario Ángel Calero, con la que se han abierto los actos que el Ayuntamiento de Pozoblanco está dedicando a conmemorar el centenario de su nacimiento. Fue todo un lujo poder realizar el recorrido por la muestra guiados por las explicaciones del autor de las ilustraciones, Juan Bautista Escribano Cabrera, y una hija del escritor homenajeado, Domi Calero. Juan Bautista nos fue comentando el proceso de creación de la colección, su interpretación personal de las frases de Hilario Ángel, cómo intercala unas de contenido humorístico con otras de carácter filosófico, su definición de pinturas "cuasinegras" (mezcla de rotulador negro con una única acuarela color carne), la admiración que el dibujante profesa desde niño hacia el autor. Domi, por su parte, nos relató algunas anécdotas de su padre (le censuraron un poema amoroso por subido de tono) y mostró su satisfacción emocionada por el homenaje institucional del que está siendo objeto, para que no se pierda su memoria y su obra se traspase a futuras generaciones de pozoalbenses. La exposición, que está organizada por la asociación 'Piedra y Cal', puede verse en la Biblioteca Municipal de Pozoblanco hasta el 23 de octubre en horario de siete a nueve de la tarde.

Juan Bautista Escribano y Domi Calero, ayer en la exposición sobre la 'hilariadas'.

Numeroso público está asistiendo estos días a contemplar la exposición. 

La inauguración de la exposición tuvo lugar el pasado jueves en la sala de lectura de la propia Biblioteca. Allí, ante la familia de Hilario Ángel (su esposa y sus hijos), Juan Bautista explicó el sentido de sus dibujos y realizó una divertida performance con miembros del grupo de teatro Jara conectando las 'hilariadas' con los personajes de Esperando a Godot de Samuel Beckett, en los que se ha inspirado el artista para realizar sus dibujos.

A la derecha, Juan Baustista Escribano junto a la esposa de Hilario Ángel Calero. A la izquierda, los cuatro hijos de Hilario Ángel, el día de la inauguración de la exposición [Foto: Ayuntamiento de Pozoblanco].
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Pozoblanco se vuelca con Hilario Ángel Calero

El Ayuntamiento de Pozoblanco ha presentado hoy el programa especial que la Concejalía de Cultura ha diseñado con motivo del centenario del nacimiento del escritor pozoalbense Hilario Ángel Calero, un autor prolífico y muy popular que fue además Cronista Oficial de la localidad y bibliotecario municipal. El alcalde de la localidad, Santiago Cabello, ha explicado que el 31 de diciembre se cumplirá el aniversario y que desde el equipo de gobierno se ha entendido que “una fecha tan especial había que rodearla de un programa de actividades intenso, variado y a la altura de este gran pozoalbense”.


Con este motivo, el Ayuntamiento ha creado un logotipo para el centenario diseñada por Jesús Javier Redondo, en el que aparece la silueta de Hilario Ángel Calero (inspirada en una fotografía de Ismael) y el lema “100 años”. Esta imagen estará presente en la televisión municipal Canal 54 durante los meses de celebración y en las distintas publicaciones que realice el Consistorio como parte de las iniciativas del centenario. El consistorio pretende también implicar en el aniversario a los establecimientos hosteleros y comerciales de Pozoblanco, para lo que les entregará adhesivos con la imagen que se colocarán en los escaparates y entradas de los locales. Además, el Ayuntamiento editará un cómic que narrará la vida de Hilario Ángel ilustrado por el artista plástico pozoalbense Antonio J. Moreno “El Ciento” y que se repartirá en los centros escolares de la localidad.


Los actos del aniversario darán comienzo este jueves con la exposición “Charlas de estío con Hilario Ángel Calero. 100 años sin otro particular”, organizada por la asociación Piedra y Cal con la colaboración del Ayuntamiento y que tendrá lugar en la Biblioteca Municipal del 13 al 23 de octubre. Se trata de una colección de 32 pinturas “cuasinegras”, realizadas por el artista local Juan Bautista Escribano Cabrera en las que mezcla rotulador negro con acuarela. En todas las pinturas aparece Hilario Ángel Calero acompañado de personajes inspirados en los protagonistas de la obra Esperando a Godot de Samuel Beckett además de una ‘hilariada’, que son los ingeniosos y divertidos aforismos que Hilario Ángel escribía en prensa y que le dieron gran popularidad.  


Más tarde, en el mes de noviembre, tendrán lugar unas charlas a cargo del historiador José Luis González Peralbo y del profesor Antonio Merino Madrid (editor de este blog Solienses), que se centrarán por una parte en la figura literaria de Hilario Ángel Calero y por otra en su biografía y vida personal. También, y coincidiendo con el Día Internacional de la Lectura en Andalucía, el 16 de diciembre, tendrá lugar una lectura continuada en la Biblioteca Municipal de las obras completas del autor homenajeado a cargo de diferentes colectivos, asociaciones, centros educativos y personas que quieran participar.


La Biblioteca se hará eco de este centenario colocando diferentes ‘hilariadas’ en los escalones del acceso principal del edificio; además, los Puntos de Lectura repartidos por la localidad contarán con Artículos y Obra Poética de Hilario Ángel Calero durante la celebración. Se repartirán marcapáginas y van a organizarse diferentes juegos de ‘escape room’ dirigidos a Educación Primaria y Secundaria. La Biblioteca también va a regalar lotes de libros del escritor a los centros educativos de Pozoblanco.      


Hilario Ángel Calero nació en Pozoblanco en diciembre de 1922 y murió en la localidad en 1982, poco antes de cumplir los 60 años de edad. Como poeta, estuvo siempre cercano a la raíz popular y recopiló sus versos en títulos como Mis sueños o Inquietudes. Las ‘hilariadas’, que siguen la tradición aforística de Gómez de la Serna, fueron apareciendo en publicaciones periódicas y finalmente quedaron recogidas en un libro. Tras la muerte del autor, el Servicio de Publicaciones del Ayuntamiento de Pozoblanco afrontó la reedición de su obra con el fin de acercarla en condiciones óptimas a los estudiosos y a los lectores actuales. Una calle recuerda en su localidad natal al añorado escritor pozoalbense.

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El Ciento homenajea a Hilario Ángel

El músico y dibujante Antonio J. Moreno "El Ciento" ha aprovechado su colaboración en la Revista de Feria de Pozoblanco de este año para rendir homenaje al escritor pozoalbense Hilario Ángel Calero, del que ahora se cumple el centenario de su nacimiento. Los textos están basados en las conocidas "hilariadas" del autor, esas frases humorísticas "tan vigentes (en su mayoría) y cachondas como en su día", según reconoce Antonio J.



El Ciento sería así el segundo artista de la localidad que homenajea a título individual la figura del articulista y poeta de Pozoblanco, que también fue Cronista Oficial de la villa, tras la canción compuesta por "La Banda del Soul" basada en un poema de Hilario Ángel y que se estrenó en el acto de entrega del Premio Solienses 2022, el pasado mes de mayo en Alcaracejos. 


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Dos fragmentos con La Banda del Soul

La Banda del Soul, durante su actuación el pasado domingo en la entrega del Premio Solienses en Alcaracejos [Foto: Solienses].

Mi primer contacto con La Trapera fue en 2010, cuando Rafa Dueñas me mandó una grabación de la nueva versión que habían hecho de su tema "El ajusticiado", basado en la muerte de Pérez Zafra. Su mensaje llegó en uno de los momentos más delicados de toda la historia de Solienses. Yo había decidido cerrar el blog el 22 de julio, justo al cumplir siete años, y desde ese día comenzaron a ocurrir una serie de cosas cuasi mágicas que me llevaron a abrirlo de nuevo el 4 de octubre. Precisamente durante esos dos meses de ausencia llegó "El ajusticiado" y no puedo negar que en parte colaboró a la resurrección. Entonces escribí este artículo que empieza "En septiembre de 1897, uno más entre las decenas de forasteros que llegaban por esas fechas con motivo de su feria de ganado, vino a Pozoblanco Francisco Solano Pérez Zafra, un joven labrador de veinticinco años natural de Montilla que trabajaba como asistente de un matrimonio de feriantes. Terminadas las fiestas y los rodeos, los tres marcharon hacia Villanueva, a donde nunca llegarían" y que Rafa Dueñas leyó al comienzo de la actuación de su nueva banda, La Banda del Soul, el pasado domingo durante la entrega del Premio Solienses en Alcaracejos. En el devenir de los hilos misteriosos de la cultura resulta imposible deslindar el porqué de las cosas, explicar cómo se enredan las emociones y las imprevisibles consecuencias que trae consigo cualquier acción ni siquiera meditada. La Banda del Soul ha hecho ahora una nueva versión de "El ajusticiado", que interpretó al comienzo de su actuación y, mientras todo el público la escuchaba seguramente por primera vez, yo recordaba la versión original y la versión de 2010 y pensaba que todo lo que estábamos viviendo en ese momento no hubiera sido posible si la naturaleza del escorpión fuera otra.



A Hilario Ángel Calero, del que este año se cumple el centenario de su nacimiento, le debemos quizás también en buena parte que La Banda del Soul estuviera actuando en Alcaracejos el pasado domingo. Muchos años después Rafa volvió a escribirme mandándome ahora un tema que habían compuesto basado en un poema del poeta pozoalbense. Me encantó la delicadeza con la que se abordaban los versos sencillos de Calero y le animé a difundir la canción, pero los procesos creativos son complejos y llevan su tiempo y necesitan encontrar el momento adecuado de fructificar y salir a la luz. Y resulta que el momento ha llegado con el renacimiento del Premio Solienses, tras dos años de ausencia, como si la relación entre nosotros se fortaleciera en los intermedios.  


El poema "No se lo dijimos" se publicó originalmente en el libro Mis sueños (1964), donde aparece sin título, numerado como el XXVIII. En la antología Poesía y prosa, publicada por la Diputación de Córdoba en 1990, aparece titulado con el primer verso "Lo sabe la luna". Finalmente, en la recopilación de su obra poética completa editada por el Ayuntamiento de Pozoblanco en 2017 se recoge ya con el título de "No se lo dijimos...". Qué llevó a Rafa Dueñas a poner música precisamente a este poema de entre los centenares que componen el volumen de la Obra poética de Hilario Ángel Calero lo tendrá que explicar él. La mañana del domingo, cuando se cantó en público esta canción por primera vez, entre los asistentes se encontraban dos hijos de Hilario Ángel Calero, Alfonso e Isabel, que sentirían la inmensa emoción de la obra plena, cuando se conjugan letra y música para crear una obra mayor.


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Diez protagonistas en la entrega del Premio Solienses

Tendrá lugar el próximo domingo 22 de mayo en Alcaracejos.


El autor

José Manuel Blanco es natural de Torrecampo y autor de varias obras de narrativa y reportajes publicadas en Amazon. Justamente estos días acaba de ver la luz su última producción, Seis colores y ocho ciudades, una especie de guía de viajes por ciudades que han inspirado relatos en los que la comunidad LGBTIQ+ se cuenta y se explica a sí misma cómo es su mundo.


La obra

Pueblo chico, infierno grande es la segunda novela del autor, con la singularidad de situar la acción en un pueblo imaginario pero que nos resultará muy familiar. El jurado del Premio Solienses destacó en su fallo "la ruptura que Pueblo chico, infierno grande supone en cuanto al modo costumbrista habitualmente utilizado para contar historias sobre nuestros pueblos, así como el tono divertido y jovial que recorre toda la narración". Igualmente señaló que la novela "contribuye, desde su plasmación idílica y, por tanto, irreal, a la normalización del tema de la homosexualidad en el ámbito rural".


Ofiarpe

La Asociación de artesanos de Los Pedroches Ofiarpe es la artífice de la réplica del arado romano que simboliza el Premio Solienses. Es una obra de creación colectiva, con partes de hierro, de madera y de granito trabajadas por diferentes personas para crear un resultado común. 



El Silo

El silo de Alcaracejos es el edificio más alto de la localidad. Fue inaugurado en 1970 como almacén de cereales y recientemente ha sido transformado parcialmente en centro termal. Presenta una construcción grandiosa que lo convierte en una muestra representativa de la arquitectura industrial de Los Pedroches y, por tanto, del patrimonio monumental comarcal. Sebastián Muriel ha investigado sobre su historia en esta entrada de su blog. A partir de las 11:15 h. se podrá conocer el edificio del Silo en una visita guiada por Antonio Calvo García, técnico de cultura del ayuntamiento de Alcaracejos.



Alcaracejos

La localidad de Alcaracejos está situada en el principal cruce de carreteras de la comarca. Con sus 1.481 habitantes ofrece al visitante recursos turísticos destacados, como el propio centro termal del Silo, el Museo de la Matanza o el Camino Mozárabe a Santiago. Entre sus tradiciones más celebradas destaca el Día de la Matanza, la Romería de la Virgen de Guía y las representaciones de los Coloquios de la Infancia de Jesús, que se celebran cada cuatro años y que tienen el 5 de enero de 2023 su próxima cita.


Sergio Rubio

Sergio Rubio participará en el acto de entrega del Premio Solienses como representante del jurado que lo otorgó. Personaliza el mundo de las redes sociales y la influencia que estas tienen en la cultura y en la sociedad contemporáneas. Sergio puede presumir de ser el instagrammer con más seguidores de la comarca. Su perfil "Relatos en números romanos", en el que publica pensamientos positivos de autoayuda emocional y crecimiento personal, cuenta con 107.000 seguidores. Su página de Facebook mantiene 241.000 seguidores.


La Banda del Soul

La Banda del Soul, de Pozoblanco, cerrará el acto de entrega del premio con un pequeño concierto en formato acústico. Heredera de otros grupos anteriores de la localidad, la Banda representa el espíritu musical pop-rock que siempre ha existido en Pozoblanco. Interpretará cuatro temas, entre ellos un estreno absoluto basado en un poema del poeta local Hilario Ángel Calero.



Hilario Ángel Calero

Natural de Pozoblanco, donde fue bibliotecario y Cronista Oficial. Escritor polifacético, publicó varios libros de poesía donde Los Pedroches estaban siempre presentes y alcanzó cierta fama popular con sus "hilariadas", frases humorísticas al modo de las greguerías de Gómez de la Serna. Este año se cumple el centenario de su nacimiento y desde Solienses, con la generosa colaboración de la Banda del Soul, queremos rendirle este pequeño homenaje para recordar su figura.


17 pueblos

La librería virtual 17 Pueblos asumió hace ya años el reto de poner a disposición de los lectores todos los libros publicados por autores de Los Pedroches o cuya temática esté relacionada con la comarca. Es un instrumento importantísimo de divulgación cultural, porque permite el acceso a obras cuya difusión generalmente es muy reducida y que sería difícil o imposible encontrar de otro modo. La librería 17 Pueblos nos acompaña en el acto de entrega poniendo a disposición de los asistentes el libro ganador de este año y también las obras candidatas y premiadas de ediciones anteriores.


El mundo de la cultura

Durante todas las ediciones anteriores, el acto de entrega del Premio Solienses ha sido una cita para el encuentro entre representantes del mundo de la cultura en Los Pedroches. Escritores, artistas, políticos, asociaciones, periodistas, lectores y público en general acudimos allí para compartir nuestra inquietud y manifestar nuestro compromiso con la comarca. La mera asistencia a este acto constituye un gesto de apoyo a esta iniciativa de promoción de la literatura comarcal y esperamos que así lo siga siendo en el futuro. Gracias Juana Castro por representar este espíritu.


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La Banda del Soul actuará en la entrega del Premio Solienses

La Banda del Soul actuando el verano pasado ante la Catedral de la Sierra en Hinojosa del Duque [Foto: La Banda del Soul]. 

La Banda del Soul es el resultado de la evolución de la histórica Banda Trapera de Pozoblanco, llamada luego simplemente La Trapera. Hace un tiempo tomaron este nuevo nombre conservando varios de sus componentes originales junto a nuevas incorporaciones y ya ofrecieron algunos conciertos el verano pasado en Pozoblanco e Hinojosa del Duque. Juan Manuel Giménez (Lele), Rafa Dueñas, Pepe González, Angélica Pérez, José Manuel Cote (Toti), Mª Ángeles Dueñas, Antonio Jiménez y Miguel Márquez son sus componentes actuales. 

La Banda del Soul nos acompará este año en la entrega del Premio Solienses el domingo 22 de mayo en Alcaracejos, manifestando así también su compromiso con la cultura de Los Pedroches. Interpretará en formato acústico cuatro temas, entre ellos uno especialmente significativo. Se trata de una canción basada en un poema del poeta pozoalbense Hilario Ángel Calero, del que se cumple ahora el centenario de su nacimiento y al que queremos homenajear humildemente de esta sencilla manera. También es posible que escuchemos la nueva versión de "El ajusticiado", un tema inspirado en la ejecución de Pérez Zafra que ya conocimos a través de Solienses hace algunos años. Sin duda, será un magnífico cierre para este reencuentro con la literatura de nuestra tierra.


 
La Banda del Soul interpreta "El sitio de mi recreo" (Antonio Vega).
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Literatura mientras el mundo se desmorona

Los tres autores candidatos al Premio Solienses 2022 muestran un libro con el que les obsequió el Ayuntamiento [Fotos: Solienses].

"El mundo se desmorona y nosotros nos enamoramos". Con esta cita de Casablanca abrió Juan Bautista Escribano, concejal de Cultura del Ayuntamiento de Pozoblanco, el "Café con letras" que la Biblioteca Municipal de Pozoblanco ha organizado esta mañana en el Hotel La Noriega con los candidatos al Premio Solienses 2022. Allí nos hemos reunido los escritores José Manuel Blanco, Gloria Cambrón Pimentel e Isabel J. Romero junto con una veintena de lectores para compartir un encuentro en torno a tres libros (Pueblo chico, infierno grande; 3197 pasos y Todas las puertas) como excusa para hablar de la literatura y de la cultura en general, para celebrar el regreso del Premio Solienses tras dos años de ausencia y para congratularnos de poder reunirnos de nuevo y poco a poco ir recuperando la normalidad en medio de tantas circunstancias excepcionales como nos rodean.


"El mundo se desmorona y a nosotros hoy nos reúne la literatura", continuó Juan Bautista. "Por cruel o absurdo que pueda parecer, los seres humanos, a pesar de la barbarie, necesitamos enamorarnos y hoy leer y, más que nunca, emocionarnos de la mano de los personajes de ficción para poder sentirnos seres humanos". El concejal de Cultura agradeció a la Biblioteca la organización del acto y a Solienses la convocatoria del  Premio y concluyó felicitando a los autores: "Estoy seguro de que mientras existan personas como vosotros que nos regalan su tiempo en forma de obra literaria, a pesar de momentos trágicos como el actual, el mundo no se desmoronará".


Juan Bautista Escribano y José Manuel Blanco.

A continuación, cada autor presentó brevemente su obra. José Manuel Blanco explicó que su novela nació a partir de una anécdota que se contaba en su pueblo, la de que un abogado había acudido a Torrecampo buscando infructuosamente a los herederos de un cliente para entregarles una herencia muy jugosa. A partir de ahí ideó la historia de un abogado madrileño que acude a un lugar totalmente diferente de su ambiente habitual. Sin embargo, ese mundo nuevo que conoce "le obliga a replantearse su vida". José Manuel calificó su obra como "un libro muy de Los Pedroches": está Torrecampo, pero también hay elementos de otros pueblos (nombres, lugares, gastronomía... "dejados aquí y allá, a modo de los huevos de Pascua en los videojuegos, que los lectores de la comarca sin duda reconocerán"). El autor quería crear "un mundo rural idílico en el que el lector disfrutara y en el que el humor también estuviera presente".


Gloria Cambrón recordó que es la segunda vez que opta al Premio Solienses y reconoció la ilusión que le produce. Gloria explicó que su libro se inserta en un conjunto de historias familiares que arrancó con su anterior novela (La mula roja), que habla de personajes que ella ha conocido y tratado y que, por tanto, "es un poco una parte de mí". A través de la recreación de usos y costumbres tradicionales de Hinojosa del Duque la autora persigue reflejar también su infancia y su juventud ("me fui del pueblo con nueve años y escribir estos libros es una forma de retomar mi infancia y el mundo que dejé atrás"). Cambrón resumió el argumento de su novela y analizó la personalidad de su protagonista ("una mujer bloqueada en el presente por el pasado que arrastra"). Explicó que el título alude a una distancia física entre dos puntos del pueblo, pero que "realmente es una distancia entre la vida y la muerte". [Leer entrevista].


Gloria Cambrón e Isabel J. Romero.

Finalmente, Isabel J. Romero comenzó afirmando que se encontraba muy contenta de participar en el acto ("es el mejor premio, es un gran premio ya compartir estos momentos y más después de este tiempo de pandemia"). "Iniciativas como esta del Premio Solienses son muy importantes para dar vida a nuestra tierra, porque nuestros pueblos están sufriendo la herida de la despoblación", dijo. Isabel desgranó las claves de interpretación de su libro: por qué lo ha escrito, el significado de la emigración, la explicación del título, su predilección por el relato, el carácter de sus personajes ("soportan cargas como la soledad, la frustración, el egoísmo, pero al final todos son redimidos por el perdón"), la elección del narrador... La autora calabresa reflexionó sobre las puertas como elemento que separa "nuestra intimidad y nuestro universo de la mirada del otro" y cómo ese comportamiento nos ha llevado a la creación de fronteras ("estamos llenos de fronteras visibles e invisibles"). Pero el mar no tiene fronteras y los que viven al otro lado lo cruzan buscando una vida mejor, concluyó Isabel. [Leer entrevista]


Luego se inició un animado coloquio entre los asistentes y los autores en torno a determinados aspectos de sus obras o de la literatura en general: la técnica creativa, la planificación de las obras (José Manuel distinguió entre "autor mapa" y "autor brújula", para referirse al escritor que lo tiene todo planificado y al que, por el contrario, se va dejando llevar por la improvisación), la recepción de las obras en sus pueblos, la fatigosa tarea de corregir, las diferencias de planteamiento entre relato y novela, la idealización del mundo rural... Habíamos tomado café y comido churros y el tiempo pasó volando: sin darnos cuenta habían transcurrido casi dos horas. Juan Batista Escribano, emocionado por la autenticidad con la que se había desarrollado el acto, hubo de poner ya término al encuentro, que tan buen sabor de boca nos ha dejado, y para ello se acordó del centenario del nacimiento del escritor local Hilario Ángel Calero y, parafraseando una de sus famosas hilariadas, concluyó: "El café casi siempre depende de con quién te lo bebas". Lo mismo que el vino.


Antonio Merino, José Manuel Blanco, Gloria Cambrón, Isabel J. Romero y Juan Bautista Escribano.

Vista parcial del salón de reuniones del Hotel La Noriega de Pozoblanco durante el café.
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Dos aniversarios

 


2022 se presenta en Los Pedroches con dos referencias culturales centenarias. Por un lado, se cumplen cien años de la publicación del libro La ilustre y noble villa de Hinojosa del Duque, del fraile carmelita Juan Ruiz (1880-1937). Ya hace algunos años, hablando de las Prácticas de derecho y de economía popular observadas en la villa de Añora (1916) de Antonio Porras Márquez, determiné que ese libro, junto a la Historia de Villanueva de Córdoba (1911) de Juan Ocaña Prados y La ilustre y noble villa de Hinojosa del Duque (1922) de Juan Ruiz, forman "la tríada capitolina" fundacional de la bibliografía histórica sobre Los Pedroches. "Se trata -decía entonces- de tres obras pioneras en el estudio de la historia y la cultura de nuestra comarca, escritas por tres personas que no eran historiadores (un diplomático y jurista, un secretario de ayuntamiento y un fraile carmelita), a las que el tiempo ha convertido en tres joyas de la literatura histórica cuya consulta resulta imprescindible para el estudio de cualquiera de los pueblos a los que se refieren individualmente y para toda investigación sobre la comarca en su conjunto".


La  ilustre y noble villa de Hinojosa del Duque se publicó en Jerez de la Frontera en 1922, ha sido reeditada en edición facsímil en varias ocasiones y puede consultarse también a través de la Biblioteca Virtual de Andalucía en formato pdf (pinchar aquí). Se trata de una obra que, no obstante adolecer de errores historiográficos achacables a la época en que se escribió, contiene gran cantidad de datos inaccesibles por otras fuentes, ya que el autor pudo consultar documentación hoy perdida. El libro tiene ambición enciclopédica, pues aborda incluso cuestiones de geología y minería o flora y fauna. En el ámbito histórico, arranca de la prehistoria hasta llegar a la etapa contemporánea del autor, aunque se detiene especialmente en la época romana y medieval. Dedica apartados a hijos ilustres de la localidad y a los monumentos más relevantes de la villa.


Por otro lado, en 2022 se celebrará también el centenario del nacimiento de Hilario Ángel Calero (1922- 1982), cronista, poeta y humorista natural de Pozoblanco. En Solienses ya hemos escrito en numerosas ocasiones sobre su figura y su obra. En 2007 pronuncié una charla en la sede de la asociación "Piedra y Cal" con motivo del 25 aniversario de su muerte y rescaté entonces un documento con el texto de un artículo que publiqué en el diario Córdoba en 1987. También he analizado algunos aspectos de su creación poética y he dado cuenta de las reediciones que se han ido efectuando de sus obras, así como de algunas actualizaciones de sus versos. Su obra completa está recogida en tres volúmenes publicados por el Ayuntamiento de Pozoblanco: Hilariadas (2002), Artículos (2007) y Obra poética (2017).

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Hilario Ángel, de la poesía al cante


El pasado sábado por la noche se celebró en el teatro El Silo de Pozoblanco el tradicional pregón a la Virgen de Luna, que había tenido que aplazarse en febrero debido al estado de la pandemia en aquel momento. El pregonero fue Juan Bautista Escribano Cabrera, maestro recientemente jubilado que ha ejercido en el colegio de Añora durante sus últimos veintidós años de carrera. Según las crónicas, Juan Bautista realizó un repaso por sus recuerdos de la romería desde un sentido homenaje a sus progenitores. Como suele ser habitual en estos pregones, el acto estuvo salpicado de poesía y música.


Uno de los momentos musicales más emotivos de la noche fue la actuación de la cantaora local Pili Acaíñas, que, entre otras coplas, cantó unas preciosas "Sevillanas a la Virgen de Luna" compuestas sobre un hermoso poema de Hilario Ángel Calero (Pozoblanco, 1922-1982). Se trata de una adaptación del poema "Coplillas a la Virgen de Luna", que ha sido nuevamente secuenciado y reordenado para acomodarse al ritmo de las sevillanas, componiendo una pieza realmente conmovedora. La música es obra de José Luis Ballesteros, quien también acompaña a la guitarra junto a Juan Ruiz en una interpretación memorable de Acaíñas. La letra de las sevillanas, que muy probablemente pasarán al acervo de la música tradicional de Pozoblanco, es la siguiente:


I

Camino de la Virgen

y de su Niño.

¡Quién fuera la amapola

de tu cariño!

También quisiera

ser arroyo que cruza

la sementera

llena de flores...

para cubrir la arena

de mil colores


II

Alfombra de romero,

juncos trigales

¡qué bonito es el campo

cuando Tú sales!

¡Madre, Virgen de Luna!

tu peregrino

quisiera ser la encina

de tu camino.

Por las encinas

¡Cómo el campo se alegra

cuando caminas!


III

El aire besa el manto

¡Quién fuera brisa

para borrar mi llanto

con tu sonrisa!

Igual que las encinas

de tu sendero,

quisiera eternamente

ser tu romero.

¡Qué buen camino

si al final de mi vida

es mi destino!


IV

Coplillas a la Virgen

de mi cariño,

que al cantarlas bajito

se duerma el Niño.

Virgen de Luna,

con tu nombre mi madre

mecía mi cuna.

Y me dormía

soñando que la Virgen 

me sonreía.

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Un verano lleno de libros

Escritores de Los Pedroches afrontan con novedades la próxima temporada.



Portadas de la nueva novela de Raquel Gil y de la traducción alemana de "El ángel dadá".

Parece que, después de tanta sequía, algo comienza a moverse en el mundillo literario de Los Pedroches. El Ayuntamiento de Villanueva de Córdoba ha anunciado la convocatoria del VII Premio de Poesía Juana Castro, dotado con 3.000 euros y cuyos originales pueden entregarse hasta el 30 de septiembre. El de Pozoblanco, por su parte, ha convocado sus premios literarios con motivo de la Feria de Las Mercedes, en las categorías de Narrativa “Antonio Porras”, Poesía “Hilario Ángel Calero” y premio Juvenil de Creación Literaria, con fecha de engtrega de propuestas hasta el 10 de agosto.

En cuanto a publicaciones, la noriega Raquel Gil Espejo acaba de lanzar a través de Amazon su novela Un puerto al que amar, con la que desea participar en el Premio Literario Amazon 2020. Se trata de una novela histórica ambientada en la Sevilla del siglo XVI y que tiene como protagonista a la joven Ximena de Moncada, una hija de esclava que sufre la doble discriminación de ser mujer y de ser negra.

Pilar Muñoz Álamo ganó este premio literario Amazon en su edición de 2018 con la novela Aquello que fuimos, candidata también al Premio Solienses 2019. Precisamente la propia Pilar ha anunciado estos días en sus redes sociales que anda dándole los últimos retoques a su nueva novela, de la que ha avanzado el título, Cuando la llamaste Claudia, y que verá pronto la luz. Pilar la ha descrito como "corta, directa, emotiva, desgarradora".

Según informa El Quincenal, próximamente va a presentarse en Sevilla la novela del pozoalbense Braulio Cantero Calero, dedicada a la memoria de su padre bajo el título Papá, ¿a qué hora nos levantamos mañana? Se trata de un recuento de vivencias familiares en torno al mundo de la caza desarrolladas en nuestra comarca.

También a punto de ver la luz está el nuevo poemario del artista polifacético villaduqueño José Luis Checa titulado ¡Cuidado! Algún día puedes ser tú el protagonista de estos versos, cuya presentación, prevista para la Feria del Libro de Córdoba, hubo de aplazarse a causa del brote de covid-19.


Fernando González Viñas en la biblioteca del Instituto Cervantes de Tokio [Foto: Facebook del autor].

El también villaduqueño Fernando González Viñas se marchó hace unas semanas hasta Tokio para participar en un club de lectura organizado allí por la Biblioteca del Instituto Cervantes en torno a su novela Esperando a Gagarin (que también fue finalista del Premio Solienses 2013). Este año se ha publicado la traducción alemana de su obra El ángel dadá (en alemán Alles ist Dada), un cómic que vio la luz en castellano en 2017 con dibujos de José Lázaro. Fernando es también el traductor al castellano de la obra del ángel dadá Emmy Hennings, cuyas novelas El estigma (2019) y Cárcel (seguido del poemario "Estrofas del éter") (2018) han sido vertidas por primera vez a nuestra lengua y publicadas por la editorial El Paseo.
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Los diez libros de 2017 en Los Pedroches

2017 ha sido un año muy rico en producción literaria para Los Pedroches. Notables muestras de narrativa, poesía, ensayo y novela gráfica han visto la luz durante estos doce meses de la mano de autores de nuestra tierra. A modo de balance, he destacado los diez títulos (presentados en orden alfabético) que, a mi parecer, son los más relevantes de los publicados durante todo el año por parte de autores nacidos o residentes en Los Pedroches. Al final, incluyo una relación con el resto de obras de cuya salida también he tenido conocimiento.

Acuérdate de Paula porque vas a morir, de Félix Ángel Moreno Ruiz. Editorial Amarante.


Novela negra con protagonistas de Los Pedroches, aunque ambientada en Córdoba capital. Un hecho violento ocurrido en el pasado revive a través de la venganza, dando lugar a una serie de asesinatos en serie aparentemente inconexos pero con un motivo común. Tensión narrativa y suspense garantizados.

Reseñas:
Sombras en la ciudad (Solienses)
Trama de venganza resuelta con absoluta maestría (Revista Prótesis)
- Venganza y muerte en Córdoba (Antonio Moreno Ayora, Cuadernos del Sur)

Cuentos de Los Pedroches, de Juan Bosco Castilla. Ediciones 17 Pueblos.


Se trata de la reedición de una obra original de 2001 en la que se incluyen dieciocho cuentos recogidos de la tradición oral de Los Pedroches. El libro presenta una primera versión del relato tal como le fue contada por los informantes al recolector y, a continuación, una versión más literaria elaborada por el autor.

Desde lo incierto, de Juan Gómez Moreno. Ediciones En Huida.


Primer libro de este poeta noriego que derrama en sus versos una visión derrotada de la experiencia cotidiana. Una obra fieramente personal, sin concesiones al lector.

Reseñas:
Índice de melancolía (Solienses)
El Ángel Dadá, de Fernando González Viñas y José Lázaro. Editorial El Paseo.


Novela gráfica sobre la vida de Emmy Hennings, una de las mujeres protagonistas del expresionismo alemán y fundadora del dadaísmo. Una vida al límite entre humos de morfina y versos de Tristan Tzara, en la que los protagonistas son los nombres principales de las vanguardias artísticas europeas de principios del siglo XX.

Reseñas:
El éxtasis dadá (Solienses)
Mucho más que la musa dadá (Juan Bonilla, El Mundo)
La pólvora del dadaísmo (El País)
El cuadro del dolor, de Ana Castro. Editorial Renacimiento.


Este poemario resultó ganador del III Premio de Poesía Juana Castro. Nombrar el dolor físico como modo de reconocerlo y visibilizar su existencia constituye su principal línea poética, anudada con el rescate de la herencia matrilineal y el deseo de trascendencia.

Reseñas:
Genealogía del dolor (Solienses)
Belleza en el dolor (Francisco Onieva, Cuadernos del Sur)
Entrevista (El Español)

El horizonte hundido (poesía desreunida), de Alejandro López Andrada. Editorial Hiperión.


Antonio Colinas realiza una selección del poeta que mejor ha sabido describir líricamente el paisaje de Los Pedroches. No se trata de unas obras completas, sino de una recopilación antológica de casi un centenar de poemas que abarcan treinta años de producción.

Reseñas:
El horizonte hundido (Carlos Clementson, Cuadernos del Sur)
Desreunida (Joaquín Pérez Azaustre, Córdoba)
30 años de poesía (El Día de Córdoba)
El viento derruido, de Alejandro López Andrada. Editorial Almuzara.


Primer volumen de su "trilogía rural" en la que el autor reflexiona sobre la desaparición de la vida en los pueblos tal como era hasta hace pocas décadas, centrada especialmente en Los Pedroches. Se trata de una reedición actualizada de la obra publicada originalmente en 2004.

Reseñas:
El viento derruido (Joaquín Pérez Azaústre, Córdoba)
El sentimiento de temporalidad (Pedro M. Domene, Infolibre)
La literatura de la España vacía (Julio Llamazares, El País)


Les espagnols. Una historia de resistencia, de Pérez Zarco. Andalusiya Editorial.


El autor sale a la busca de un personaje del que no hay más referencia que su nombre en un poema de José Ángel Valente. Se trata de Florián Andújar, exiliado a Francia tras la guerra civil y miembro allí de la resistencia antinazi. La peripecia investigadora se alterna con la biografía del combatiente.

Reseñas:
Un autor en busca de personaje (Solienses)


Leyendas desde el pantano. Guadalupe Plata, de Antonio J. Moreno "El Ciento". Bandaparte Editores.


Novela gráfica que recoge el nacimiento y la historia de la banda de blues-rock ubetense Guadalupe Plata, así como anécdotas vividas durante su carrera musical.

Reseñas:
Leyendas desde el pantano (Barce, Más Truenos Magazine)
Pantanos y olivos (Cordópolis)
Novela gráfica del rock andaluz (eldiario.es)

Obra poética, de Hilario Ángel Calero. Ayuntamiento de Pozoblanco.


Tercer tomo de las obras completas del cronista pozoalbense que recoge, en esta ocasión, su producción lírica. Se trata de una poesía popular y cercana, en la que abundan los temas familiares, religiosos y las reflexiones sobre el propio sentido de la existencia.

Reseñas:
Hilario Ángel Calero y Los Pedroches (Solienses)













OTRAS OBRAS PUBLICADAS EN 2017

NARRATIVA

Alas y raíces...Redención, de Raquel Gil Espejo (Amazon)
El olivar de Fornitura, de Alfonso Cantador Alias (Alféizar Ediciones)
Huellas del pasado, Sara Ramírez Sánchez (Editorial Tandaia)
La mula roja, Gloria Cambrón Pimentel (Autoedición)
Mosaico. Relatos, de Lucía Márquez Flores (La Tribu Edita)
Sentires, de Antonio Bejarano (Ediciones Nostrum)
Un café a las seis, de Pilar Muñoz Álamo (Amazon)
Villaralto, memoria de nuestra tierra, de Antonio Funes Delgado (Autoedición)

POESÍA

Caja de retratos, de María Pizarro (DeTorres Editores)
Los cielos del Báltico, Alejandro López Andrada (DeTorres Editores)
Te olvidaste de Blancanieves, de Raquel Gil Espejo (Círculo Rojo)
Teatro y poesías, de Juan de Jesús María


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por un autor de Los Pedroches en 2017? 
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Hilario Ángel Calero y Los Pedroches

El próximo jueves 8 de junio, a las 8,30 en El Mirador del Teatro El Silo, se presentará el libro Obra poética de Hilario Ángel Calero (Pozoblanco, 1922-1982), una amplia (490 páginas) selección de poemas del escritor pozoalbense prologada por Rafael Yun Cabrera. Se completa con este libro el repaso que el Ayuntamiento de Pozoblanco ha realizado por la obra de Hilario Ángel, una vez publicados los libros Hilariadas (2002) y Artículos (2007) sobre su producción humorística y periodística, respectivamente.

En varias ocasiones he escrito sobre Hilario Ángel Calero y en 2007, invitado por la Asociación Piedra y Cal de Pozoblanco, pronuncié una charla sobre su figura con motivo del 25 aniversario de su muerte. Precisamente allí esbocé la idea de que Hilario Ángel es probablemente el primer poeta que ofrece en su obra una interpretación lírica de la comarca de Los Pedroches. El tema de la atracción por la propia tierra, por la tierra donde uno ha nacido, por la patria (entendida esta como el solar de los padres, donde están los orígenes de cada uno, las raíces y las razones de su existencia, de su forma de ser y de sentir) está presente en la literatura desde el inicio de la lírica. Si nos vamos al origen de toda ella, a la arcaica griega, ahí tenemos a Arquíloco de Paros con sus elegías a la isla de Tasos o los fragmentarios versos de Safo sobre su isla de Lesbos. El tema nunca ha desaparecido de la poesía, independientemente de modas, escuelas o generaciones, y en los ultimos tiempos ha llegado a constituir incluso una tendencia, con poetas como Julio Llamazares, Juan Carlos Mestre o Antonio Colinas, en los que el mundo rural de la infancia de los autores se eleva a la máxima categoría poética.

Pienso que uno de los aspectos más originales y afortunados de la poesía de Hilario Ángel lo constituyen precisamente las composiciones que tratan de recrear los sones populares de la comarca y los argumentos propios de la cultura del olivar, en la que él estaba inmerso. Versos entre olivares son constantes en su poesía, de arrieros amantes y jóvenes aceituneras, con aires de copla y jotas, soleares y seguidillas.

Llegan a mi cortijo cinco veredas.
Los arrieros con sus borricos
vienen por ellas!
¡Si yo supiera
por cual vereda viene
mi aceitunera!

Es poesía puramente popular, de una gran musicalidad, que bebe en unas fuentes cultas que todos conocemos y que ofrece a la vez todo el encanto poético de la musa tradicional de los pueblos:

Las estrellas del almendro
-plata que aprendió a volar-
buscan en el aire risas
de olivar.

Hilario Ángel siente una especial atracción por las composiciones breves, de tres o cuatro versos, en forma de coplas y soleares, donde, al modo de los proverbios y cantares machadianos, recrea su filosofía más personal, envuelta en el ropaje poético, pero del que resulta fácil desentrañar la enseñanza:

Del amor sincero
espera dolor;
lo que viene con palmas y risas
eso no es amor.

Hilario Ángel es probablemente, como digo, el primer poeta que ofrece una interpretación lírica de la comarca de Los Pedroches. Es cierto que otros autores se habían referido anteriormente a esta tierra en sus composiciones, entre ellos el también pozoalbense Antonio Porras Márquez, que en su Libro sin título (1912) incluye algunos poemas ambientados en nuestros campos, como este que titula “Mañana de la sierra” y dice

Surge el crestón, verde oscuro,
de la montaña, en la niebla:
como una esmeralda ingente
que de un ópalo surgiera.
La niebla se prende en gotas,
a las plumas del jilguero,
que se espulga, los diamantes,
sobre el espino-majuelo.
Caprichos de joyería
pone, en las plantas, la niebla...,
El caminante va hundido
en un oriente de perla.
Es, desde el crestón, el valle,
un lago de ajenjo fino;
es el valle, desde el alto,
un ópalo desleído.

También otros poetas foráneos, como Juan Bernier, cantan al paisaje serrano de Los Pedroches, como una prolongación de la sierra de Córdoba, que es lo que los capitalinos conocen del norte de la provincia, y por no hablar ya del Marqués de Santillana, quizás el primero que se refirió en versos al paisaje pedrocheño, si es que era a este paisaje al que se refería. Pero en todos estos casos se trata de alusiones circunstanciales o anecdóticas, mientras que en Hilario Ángel encontramos ya por primera vez a Los Pedroches como materia poética constante y a la comarca como tema central de composiciones fundamentales de su obra.

Se trata además de una visión que, siendo literaria, no oculta la realidad ni la sublima a través de una ensoñación mítica, sino que el poeta pretende un retrato literario de los rigores de una tierra seca y dura, difícil y con frecuencia áspera, pero que, sin embargo, es capaz de ejercer una poderosa atracción sobre sus habitantes.

Conforme a su carácter, Hilario Ángel no gusta de una ponderación exagerada de los valores de nuestros pueblos, sino que observa la realidad con desapasionada objetividad. Recuerden aquél estribillo, tan familiar:

Pozoblanco,
Piedra y cal,
Sin otro particular.

El Valle de los Pedroches, nombre de nuestra comarca para la poesía, con su verde horizonte olivarero es beso y abrazo de Andalucía hacia sus regiones vecinas:

Valle de Los Pedroches,
Maravilla
Que tiene Andalucía
Para besar la frente de Castilla.

Valle de Los Pedroches
Mano pura
Que tiene Andalucía
Para darle el abrazo a Extremadura.

Curiosamente, hay en la poesía de Hilario Ángel como una dualidad vital al referirse a cada uno de los dos ámbitos paisajísticos en que se dividen Los Pedroches. La cultura del olivar es vida: por ahí bullen los gitanos y las aceituneras, henchidas de compromisos no correspondidos, de incertidumbres amatorias, de promesas y de pasiones tan fieramente humanas, todo ello tejido de adelfas, luna y canciones. En cambio, el encinar pareciera ser el escenario de la muerte, de la dureza de una tierra tan seca, en una dramática comparación que encuentra justa expresión en estos versos del poema titulado “Valle de Los Pedroches”.

¡Cómo lloran el ser grises
Los encinares eternos
Envidiando la belleza
Del verdor olivarero!

El poeta reconoce los valores de esta tierra, pero también su pobreza de recursos, una tierra castigada, con arrugas profundas, y que, sin embargo, es capaz de ejercer una inexplicable e inevitable atracción hacia los que aquí vivimos y crecemos. Hay un largo poema titulado precisamente “Mi Valle”, una especie de elegía inversa, colocada bajo el frontispicio de una cita de Neruda, en cuya primera parte se describe la “mala tierra” de la comarca, y en la segunda se interroga el poeta sobre el secreto oculto que fuerza a sus habitantes a, no obstante todas las penalidades que conlleva, permanecer en estos suelos de abrojos y pan rancio:

Y, como los lagartos,
Y como las encinas,
Y como la retama
Que se incrusta en la tierra
Absorbiendo la savia
Donde encuentra su vida,
Buscamos en tu piedra
El agua que se pierde
Por arrugas profundas.

Yo no sé qué tienen Los Pedroches para que nos atrapen de este modo. Quizás, precisamente, en esa imposibilidad de explicación resida la mayor de las razones. En lo inaprensible de su ser y de su espíritu. Así debió entenderlo también Hilario Ángel, cuando, en un hermoso poema de Mis sueños, uno de mis preferidos, concluye un recorrido por el paisaje comarcal con estos versos:

Al volver a Pozoblanco
Siento una dulce quimera.
¡Quién pudiera
Cantar este cielo azul,
Esta verde primavera,
La Sierra, el Valle y la Cruz!.