Vista de la planta superior del Museo Etnológico de Hinojosa del Duque. A la derecha, reconstrucción del estudio fotográfico de los hermanos Gómez Gil y a la izquierda una tienda de ultramarinos. En primer término, maquinaria del antiguo reloj del ayuntamiento.
El
Museo Etnológico de Hinojosa del Duque ha venido celebrando durante toda la semana pasada unas jornadas conmemorativas del
Día Internacional de los Museos. Bajo el lema "El Museo, un lugar para la memoria", se han ido publicando en redes sociales diversos vídeos sobre algunos de los temas expositivos que se acogen en la antigua Cámara Agraria Local, contando para ello con el testimonio de diferentes personas de la localidad que han narrado su propia experiencia sobre dichos asuntos. Así,
Valentina Tamaral habla sobre sus vivencias relacionada con el mundo de la costura,
Pedro Peñas Fernández sobre los ciclos agrícolas y la antigua vida en el campo y
Salvador Pérez Jurado sobre el comercio de antaño.
Me ha gustado especialmente el testimonio de Carmen Díaz Gil, que cuenta su historia como maestra desde que empezó a estudiar el bachillerato en "la academia de don Adelaido y de doña Antonia" en Hinojosa (aunque iban a examinarse a Puertollano, quizás al
Instituto Fray Andrés) hasta completar sus tres años de Magisterio en la Escuela Normal María Díaz-Jiménez de Madrid, aprovechando que una hermana suya vivía en la capital. Carmen Díaz, que goza de buena memoria, recorre sus primeros destinos, desde "La Micro" en Hinojosa, como interina, hasta su primera "plaza en propiedad", como se decía entonces, en la escuela rural de
Guadalmillo Guadahornillos, un cortijo en la provincia de Jaén. Tras una experiencia no demasiado grata en aquel lugar, después de dos años regresó a su tierra, primero en Alcaracejos durante cinco años y luego a Hinojosa, donde ha permanecido hasta su jubilación ejerciendo en diversos colegios. "Cada vez me siento más orgullosa de haber sido maestra. Cuando me casé y tuve a mis hijas, cuando ya me quedé sola con ellas, yo lo que les dije es que tenían que estudiar. Lo que quisieran, pero sacar una carrera", explica Carmen al finalizar su relato.
También me ha parecido significativo para la cultura comarcal el homenaje rendido a la fotografía a través de la figura de los hermanos Gómez Gil, pioneros de la fotografía documental y artística en Los Pedroches. En el Museo Etnológico de Hinojosa del Duque se conserva una muestra de su estudio fotográfico (trabajos, máquinas y materiales de laboratorio) transmitido a través de varias generaciones dedicadas a esta ocupación, incluyendo, por ejemplo, una antigua cámara de fuelle con placa de vidrio y trípode. Pedro Gómez Amat es descendiente de esta familia de fotógrafos hinojoseños y, fotógrafo también él, había conservado los útiles profesionales y los trabajos más destacados de sus abuelos, que en 2016 fueron donados al Museo. Los hermanos Gómez Gil fueron, además de fotógrafos, pintores y tallistas. Obra suya es la imagen actual de la Virgen de Guía, una vez desaparecida la original durante la Guerra Civil. A Pedro Gómez Gil, por su parte, corresponde la autoría de una copia de la llamada "Inmaculada de Soult" de Murillo, que se conserva en el Convento de las Concepcionistas de Hinojosa del Duque. Inclinados por la imaginería religiosa, elaboraron también numerosos adornos para diferentes iglesias y desde principios del siglo XX publicaron fotografías de Hinojosa en revistas y periódicos de la época, como una impresionante vista de la calle Corredera durante una procesión de la patrona aparecida en la revista
Blanco y Negro a página completa en mayo de 1936. La vida y la obra de los hermanos Gómez Gil ha sido estudiada recientemente por María Dolores Rubio de Medina en un interesante trabajo titulado "
Los hermanos Gómez Gil: 'los pintores' de Hinojosa".