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Gracias

A todos los que escribieron comentarios de felicitación por el cumpleaños de Solienses en el blog, en Twitter o en Facebook, también a los que lo hicieron por teléfono o correo (y muy destacadamente a Antonio Jimeno, que se ocupó en su blog del aniversario, con la generosidad acostumbrada), quiero manifestarles mi más sincero agradecimiento. No son las mías palabras de cumplimiento, sino de sentimiento auténtico. La tarea del blogero es solitaria por naturaleza y consuela comprobar que hay un puñado de amigos tras la pantalla que confraternizan con lo publicado. Ello constituye un reto y una exigencia, porque nada de lo escrito es inocente ni carece de consecuencias y aceptarlas es el primer mandamiento de quien se dedica a esta tarea.
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Diez años de Solienses

Solienses cumple hoy diez años. Sería, pues, el momento de escribir el balance de todo lo acontecido en este tiempo, pero me siento realmente incapaz. Qué inmensa tarea, y tan inútil, pretenderlo siquiera. Encontrar palabras justamente solemnes, hilvanar acontecimientos, rematar agudas reflexiones. Lo vivido en estos diez años es tanto que me resulta imposible enfrentarme a ello con afán selectivo o meramente interpretativo. Serán cosas de la edad.

No voy a negarlo: me siento muy orgulloso del trabajo realizado. La dedicación ha sido mucha, pero a la hora del recuento puedo decir que ha valido la pena. Por el aprendizaje conseguido, por las personas conocidas, por la experiencia adquirida. Diez años de cultura en Los Pedroches, aderezados con todo lo demás que iba surgiendo a nuestro alrededor. Diez años en los que la protagonista ha sido la comarca, por encima de sus individualidades. Diez años de amor y odios, de abrazos y despedidas. Toda una vida. Porque la vida de Solienses durante estos diez años ha sido, en buena parte, también mi vida.

Me hubiera gustado celebrar esta fecha con la realización de algunas actividades que había ideado (además de la participación en el encuentro de blogueros y la visita al castillo de Madroñiz), pero finalmente otras ocupaciones me han impedido dedicarles el tiempo necesario que su correcta preparación requería y será menester dejarlas para otro momento.

El futuro se abre inmenso a nuestros pies y lleno de incertidumbres. Muchos de los retos en los que Solienses ha intervenido durante toda una década siguen todavía abiertos, necesitados del empuje ambicioso que los lleve a su realización, menesterosos de manos ajenas que aúnen el propósito común. En esa batalla seguiremos mientras nos soporten las fuerzas. Porque lo que yo realmente querría no es cumplir otros diez años, sino tenerlos de menos.
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Visitamos con Solienses el castillo de Madroñiz


Grupo de amigos de Solienses que visitaron ayer el castillo de Madroñiz.

Cincuenta personas tuvieron ayer domingo el privilegio de visitar el castillo de Madroñiz, quizás el monumento más desconocido y, por ser de propiedad privada, más inaccesible de Los Pedroches. Situado junto al río Zújar en la confluencia de las provincias de Córdoba, Ciudad Real y Badajoz, el edificio, situado en el término municipal de El Viso, pertenece a la sociedad Mangadas del Zújar S.L. La construcción fue totalmente rehabilitada hace algunas décadas, tras lo cual fue muy frecuentada como alojamiento principalmente de cazadores, pero desde hace algunos años el recinto ha sido totalmente abandonado, con el inevitable deterioro que ello supone. La actividad estaba organizada por Solienses con motivo de su décimo aniversario y ha contado con la colaboración del Ayuntamiento de El Viso a través de su alcalde, Juan Díaz, que también nos ha acompañado en la visita. Juan Bautista Carpio, director del Museo Prasa-Torrecampo y especialista en historia medieval de Los Pedroches, ha explicado in situ el contexto histórico en el que surgió la fortaleza y desarrolló su actividad, así como las motivaciones que la justificaron. La visita se ha convertido, por tanto, en una actividad cultural de mucho interés para los amantes de la historia de la comarca, que han podido acceder por primera vez a un edificio cuyo origen se remonta a la etapa de dominación musulmana.


Juan Bautista Carpio da explicaciones al grupo sobre el origen del castillo.

La jornada se ha iniciado con la reunión del grupo a las once de la mañana en las casas de administración de la finca al pie del cerro del castillo, al que a continuación hemos subido andando. El calor de la mañana no ha impedido disfrutar de la inmensidad del paisaje que se va contemplando durante el ascenso. Al llegar a la puerta del castillo, flanqueada por dos torreones cilíndricos, y ante una rampa de acceso bellamente poblada de amapolas, Juan Bautista nos dio las primeras explicaciones. Se refirió al probable origen árabe del castillo como puesto de vigilancia junto al río Zújar de la entonces importante vía de comunicación que unía Córdoba con Almadén y más tarde formaría parte de una serie de fortalezas que constituían un primer cerco defensivo de la ciudad de Córdoba. Las primeras referencias documentales del castillo datan ya del siglo XIII y están relacionadas con el proceso repoblador de Andalucía.


Vista del castillo de Madroñiz desde el camino de ascenso.

Acto seguido, entramos al castillo, cuyo primer patio evidenciaba ya la escasa actividad que ha conocido la fortaleza durante los últimos tiempos, dada la vegetación que lo cubría. Desde el patio del pozo o aljibe se accede a las antiguas caballerizas, hoy transformadas en comedor principal del edificio. Se trata de una sala alargada cubierta por una bóveda de cañón realizada con ladrillo del país iluminado apenas por dos pequeñas ventanas. El abandono que sufre la estancia y el polvo que cubre los muebles no impide fantasear allí con intensos banquetes de inspiración medieval. Desde el mismo patio se sube a dos terrazas sobre la muralla unidas por un estrecho pasadizo, en una de las cuales se conserva la mazmorra. La que más encanto tiene es la habilitada sobre la torre circular de la entrada, adaptada para uso recreativo. Las vistas desde allí son magníficas: el río Zújar, con su puente, el arroyo que separa Córdoba de Badajoz, los cerros de Ciudad Real, lo que la vista alcanza de las 2.400 hectáreas que rodean a la fortaleza y forman parte de la propiedad...


Vista del Zújar desde una de las terrazas.

Finalmente, iniciamos el ascenso a la torre del homenaje. En la planta baja la decoración conserva algunos animales disecados, que recuerdan la actividad cinegética de la zona. En los siguientes pisos hay diversos dormitorios a los que el abandono que sufre la construcción en su conjunto no ha privado totalmente del encanto que debieron derrochar cuando el edificio gozaba de su actividad plena: camas, armarios, mesillas, cuadros, todos ellos sucios y ajados, son testigos de las posibilidades turísticas del lugar y parecen pedir a gritos alguna actuación.

En la primera planta de la torre se encuentra el salón principal, que conserva en paredes y techo cuatro escudos de los señores de Santa Eufemia y un precioso dintel de ataurique de influencia toledana. Aquí, Juan Baustista volvió a ilustrarnos, entre otros episodios históricos, sobre los manejos del señor de Santa Eufemia, Gonzalo Mejía, para conseguir que la jurisdicción del castillo, que pertenecía a Gahete (Belalcázar), pasara a su propio señorío, para lo que no dudó incluso en falsificar documentos. Finalmente, y por una estrecha escalera, accedimos a la terraza de la torre del homenaje, desde donde la visión del impresionante paisaje circundante resulta ya espectacular.


Uno de los escudos de los señores de Santa Eufemia que se conservan en el salón principal.

Tras recorrer las distintas dependencias interiores del castillo, salimos de nuevo al exterior, donde nos hicimos unas fotos de grupo para el recuerdo. La experiencia ha resultado muy interesante y ha permitido un primer acercamiento al recinto fortificado a un variopinto grupo de solienses venidos desde Pozoblanco, Pedroche, Hinojosa del Duque, Puertollano, Torrecampo, El Viso, Añora, Villanueva de Córdoba y Córdoba capital. Tras bajar de nuevo a donde habíamos dejado los coches y mantener un ratillo de descanso y tertulia, iniciamos el regreso a nuestros pueblos, sin olvidar agradecer a los propietarios del castillo su amabilidad por abrirnos excepcionalmente las puertas a una fortaleza que guarda todavía entre sus muros el secreto de episodios notables relacionados con la historia nobiliaria de Los Pedroches.


Puerta de entrada a la fortaleza, más bella por la primavera.


Comedor principal, antiguas caballerizas.


Torre del Homenaje.


Puerta de entrada a la fortaleza vista desde el interior.


Los visitantes recorren el pasadizo de la muralla.


Dintel de ataurique en una de las puertas del salón.


Macizo rocoso visto desde la terraza de la torre.


Dependencias del castillo vistas desde la torre.


Puerta que comunica los dos patios.


El grupo inicia el descenso tras la visita.


La última foto antes de marchar, con el castillo al fondo.
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Completadas las plazas de la visita a Madroñiz


Castillo de Madroñiz [Foto: Moisés Vargas].

La visita al Castillo de Madroñiz que anunciamos el pasado viernes ha sido acogida con gran interés por los lectores de Solienses. En apenas tres días se han completado las cincuenta plazas que hemos establecido como número máximo de visitantes (un número superior haría incómoda la visita y le restaría encanto). Los solicitantes proceden de Pozoblanco, Pedroche, Hinojosa del Duque, Puertollano, Torrecampo, El Viso, Añora, Villanueva de Córdoba y Córdoba capital. La visita se realizará el domingo 12 de mayo y las personas cuya inscripción ha sido confirmada recibirán en los próximos días información sobre el horario, punto de encuentro y modo de llegar.

Como siempre hay cancelaciones de última hora, quienes deseen apuntarse a partir de este momento formarán una lista de reserva para suplir las posibles bajas.
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Solienses te invita a visitar el castillo de Madroñiz


Silueta al fondo del Castillo de Madroñiz.

En el próximo mes de julio Solienses cumple su décimo aniversario y con tal motivo vamos a organizar algunas actividades culturales lo largo del año con las que celebrar gozosamente estos diez años de cultura en Los Pedroches. La primera de ellas tendrá lugar el domingo 12 de mayo y consistirá en una visita guiada al castillo de Madroñiz, uno de los monumentos más desconocidos del patrimonio histórico-artístico de Los Pedroches.

El castillo de Madroñiz se encuentra en los últimos confines de la comarca, en el término municipal de El Viso, aunque muy próximo también a los de Belalcázar y Santa Eufemia. Está situado sobre un cerro abrazado por río Zújar en el que confluyen las comunidades de Andalucía, Extremadura y Castilla-La Mancha. Según el profesor Emilio Cabrera, este recinto fortificado fue en su origen una pequeña fortaleza edificada para vigilar el paso de una vía de comunicación que discurre junto al río Zújar uniendo Andalucía con la Meseta. Las primeras menciones documentales sobre la fortaleza datan del siglo XIII, aunque suele asignársele un origen árabe.


El Castillo de Madroñiz es un gran desconocido en Los Pedroches.

Se trata de un edificio de propiedad privada que hasta hace poco tiempo era alquilado como alojamiento rural. El interior fue restaurado recreando los ambientes medievales, por lo que su visita se convierte en toda una experiencia de regreso al pasado. Las antiguas caballerizas, convertidas ahora en comedor; el dormitorio superior, con su mirador flanqueado por asientos de piedra que invitan a la contemplación; el salón principal, que conserva en paredes y techo cuatro escudos de los señores de Santa Eufemia y un precioso dintel de ataurique de influencia toledana, además de varios Madrazos; o la Torre del Homenaje, con sus once dormitorios de ambiente aristocrático, son algunos de los principales atractivos del interior del castillo. Las terrazas exteriores, por su parte, permiten una contemplación privilegiada del asombroso paisaje que rodea a la fortaleza.

El castillo de Madroñiz no está abierto habitualmente a las visitas públicas, por lo que, a pesar de su importancia monumental e histórica, se trata de un gran desconocido incluso para los propios habitantes de la comarca. Ahora se abrirá excepcionalmente para esta actividad que organiza Solienses con la colaboración del Ayuntamiento de El Viso. Juan Bautista Carpio Dueñas, director del Museo Prasa-Torrecampo y especialista en historia medieval de Los Pedroches, nos acompañará en la visita y nos explicará in situ el contexto histórico en el que se erige el castillo y se desarrolla su actividad.

Por razones operativas y de organización, el número de visitantes será limitado, por lo que quien desee asistir a esta visita deberá inscribirse previamente en el correo solienses@gmail.com. En el correo se debe indicar el nombre de todos los que solicitan asistir y su lugar de procedencia. La inscripción, que es gratuita, se confirmará a vuelta de correo, hasta completar el número. El desplazamiento hasta el lugar debe hacerse por medios propios, aunque si alguien no dispone de transporte puede comunicarlo a la organización para buscarle, en la medida de lo posible, acomodo en el vehículo de otros visitantes.

Desde Solienses te animamos a que vengas a disfrutar de uno de los lugares más sorprendentes y desconocidos de Los Pedroches.


Vídeo de aficionados al paramotor que hacen la "Ruta de los castillos de Los Pedroches" desde el aire: espectaculares imágenes del embalse de la Colada, el castillo de Santa Eufemia, el castillo de Madroñiz, y el de Belalcazar. Madroñiz a partir del minuto 5.
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