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El lienzo restaurado del convento de Santa Clara puede verse en el Museo de Bellas Artes de Córdoba

"La Virgen con el Niño entregando el Rosario a Santo Domingo", de Juan de Espinal, tras la restauración.

El Museo de Bellas Artes de Córdoba ha organizado para el miércoles 4 de noviembre (18:30 h.) una conferencia sobre la obra "La Virgen con el Niño entregando el Rosario a Santo Domingo", recientemente atribuida al pintor sevillano Juan de Espinal (1714-1783). La charla será impartida por el profesor de la Universidad de Sevilla Enrique Muñoz Nieto, quien abordará la relevancia de la obra dentro de la pintura dieciochesca española y los detalles de su adjudicación al maestro barroco, siendo la única pieza catalogada de este autor en la provincia de Córdoba.  

La obra pertenece al Convento de Santa Clara de la Columna de Belalcázar y está depositada temporalmente en el Museo de Bellas Artes de Córdoba, donde puede visitarse en la sala V hasta el próximo 13 de diciembre. 

El doctor Enrique Muñoz ha publicado recientemente un artículo en el que adjudica a Juan de Espinal la autoría de dos obras hasta ahora sin atribución, entre ellas la del Convento de Santa Clara. Ambos lienzos representan el mismo asunto: la entrega del rosario a santo Domingo por parte de la Virgen María, un tema de gran difusión en el ámbito pictórico sevillano. Al representar ambas pinturas los momentos inicial y final de la trayectoria profesional de Espinel, su estudio permite reflexionar sobre la evolución estilística de la producción del artista sevillano.

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La Guía digital del Patrimonio Cultural de Andalucía recoge ya el dolmen y el cromlech de Alcaracejos recientemente descubiertos

Cromlech de Los Muñoces (Alcaracejos) [Foto: GDPCA] 

En abril de este año adelantamos en Solienses que un asentamiento neolítico o calcolítico (aun por determinar), con un dolmen y varios enterramientos anexos, había sido localizado recientemente en el término de Alcaracejos por vecinos de la localidad. Ahora hemos podido comprobar que la Guía digital del Patrimonio Cultural de Andalucía, una vez analizada la documentación aportada por los técnicos de la delegación territorial de Cultura de Córdoba, recoge ya el dolmen y el cromlech llamado de Los Muñoces (por la finca en la que se encuentra) como un importante conjunto megalítico hasta ahora sin catalogar, aunque todavía queda pendiente de una investigación más exhaustiva que ayude a determinar si merece algún tipo de protección.

El cromlech de Los Muñoces es un recinto conformado por decenas de bloques y menhires-estela dispuestos alrededor de una loma que ocupa una superficie aproximada de 6.000 metros cuadrados. Algunos de los bloques pueden representar en parte afloramientos naturales más o menos modificados por el hombre. Otros, de tamaño considerable, se encuentran próximos a su presunto emplazamiento original o incluso en su ubicación primitiva, siendo estos de tipo ortostático. Según los técnicos de la delegación de Cultura que han observado el lugar, se trata de un monumento de gran complejidad, que necesita una evaluación más detallada para determinar el nivel exacto de intervención humana en el conjunto. 

Dolmen de Los Muñoces (Alcaracejos) [Foto: GDPCA]

En cuanto al dolmen, se trata de un túmulo tipo cairn (formados exclusivamente por una gran acumulación de piedras en lugar de tierra), bien construido, de aproximadamente 15 metros de diámetro y 1,5 de altura, con una cámara poligonal de 2,5 metros de diámetro, conservando cinco lajas de esquisto en posición original, bien clavadas. La cámara se encuentra expoliada y vacía, si bien el corredor parece intacto. Dicho corredor presenta un carácter monumental, bien constituido con ortostatos (se observa al menos uno de la cubierta), ofreciendo su orientación Este-Oeste alineada con la dirección de los esquistos.
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El convento de Santa Clara restaura un cuadro atribuido ahora al pintor barroco sevillano Juan de Espinal

Los restauradores cuelgan de nuevo la obra en la sala capitular del convento de Santa Clara [Foto: Clarisas de Belalcázar].

Hace unos días las monjas del convento de Santa Clara de Belalcázar volvieron a colgar en las paredes de la sala capitular del monasterio el cuadro "Aparición de la Virgen con el Niño a Santo Domingo de Guzmán", que acaba de ser restaurado gracias a una subvención para la conservación-restauración de bienes muebles del patrimonio religioso de Andalucía de la Consejería de Cultura de Junta de Andalucía. La devolución del lienzo, retirado en febrero de este año, fue supervisada por el delegado provincial de Cultura así como por diferentes profesionales y técnicos de Patrimonio de la Junta de Andalucía y el Museo de Bellas Artes de Córdoba.

La intervención ha sido llevada a cabo por los restauradores sevillanos Carmen Márquez Ramos y Darío Ojeda. Con el fin de conocer en profundidad el estado de conservación de la pintura, así como la técnica y los materiales empleados, y establecer una metodología de intervención adecuada, se elaboraron diversos estudios de caracterización de materiales por parte de los equipos de Sanit-Arte y AmbuLab, de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla. Las actuaciones realizadas por Carmen y Darío han comprendido principalmente la intervención sobre el soporte y la capa pictórica, tanto del lienzo como del marco (decorado este con chinerías de la segunda mitad del siglo XVIII y que habría pertenecido originalmente a otra pintura, debido a la diferencia entre sus medidas y las del lienzo). Entre los tratamientos realizados destacan la consolidación del soporte mediante la elaboración de parches e injertos en las zonas faltantes, la limpieza superficial y la reintegración de la capa de preparación y de la película pictórica, siguiendo los criterios establecidos y procurando preservar, al mismo tiempo, la lectura del conjunto de la obra, según ha escrito la propia restauradora en sus redes sociales.

Antes y después de la restauración. "Aparición de la Virgen con el Niño a Santo Domingo de Guzmán".Óleo sobre lienzo, con marco: 137 x 113 cm., bastidor 124 x 100.5 cm. Atribuido a Juan de Espinal.

Fruto de las investigaciones previas a su restauración, la devolución del cuadro al convento ha venido acompañada de la noticia de una atribución de autoría para este lienzo hasta ahora considerado anónimo. El profesor de Historia del Arte de la Universidad de Sevilla Enrique Muñoz Nieto, tras un análisis formal de la obra y comparativo con otras producciones del autor, ha concluido que la obra conservada en el convento de Santa Clara debe atribuirse al pintor sevillano Juan de Espinal (Sevilla, 1714-1783), considerado la figura más importante de la pintura sevillana de la segunda mitad del siglo XVIII y uno de los principales representantes del rococó español. El estudio de Muñoz Nieto acaba de ser publicado en la revista Laboratorio de arte (nº 38).

El investigador considera que la obra de Espinal es la pintura de mayor interés artístico de cuantas se conservan en el monasterio belalcazareño y que pudo llegar al convento de Santa Clara a través de la donación de algún fiel, aunque tampoco descarta la posibilidad de que fuese mediante la dote de una hermana al realizar su ingreso. El cuadro sobrevivió al expolio de la Guerra Civil gracias a que fue emparedado junto a otros de similar formato en un espacio que se habilitó dentro de la iglesia.

La obra de Belalcázar pertenecería a la etapa de madurez del pintor sevillano, donde se observa una mayor presencia de temática religiosa, especialmente en el formato de pinturas de caballete de pequeño tamaño. Iconográficamente representa la aparición de la Virgen con el Niño a santo Domingo, fundador de la orden de los dominicos, para hacerle entrega del rosario. Se trata, según Muñoz Nieto, de una composición "sobria, terrenal e íntima", de estructura "piramidal y estable, donde las figuras principales forman un bloque compacto". En cuanto a la luz y el color, "la pintura de las clarisas evidencia un notorio oscurecimiento de la paleta (predominio de ocres, pardos y un uso más denso del color). La luz es más dramática: un tenebrismo atenuado o 'claroscuro suave'. Esta luz proviene del exterior e incide sobre las figuras, dejando el fondo en penumbra, lo que confiere a la escena una mayor gravedad y profundidad psicológica". El investigador concluye que nos hallamos ante una obra de madurez del artista, "caracterizada por la solemnidad compositiva, el uso del claroscuro suave y una paleta más grave".

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Las Jornadas de Patrimonio Europeo en Los Pedroches siguen el rastro de la piedra

Marcas de cantería en sillares del castillo de Belalcázar [Foto: Solienses].

Durante los meses de octubre y noviembre la Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico de la Junta de Andalucía se suma a las Jornadas Europeas de Patrimonio con una programación que busca contribuir a la sensibilización sobre los diferentes riesgos que amenazan nuestro patrimonio como consecuencia de la combinación de factores medioambientales, sociales y tecnológicos. Estas Jornadas, instituidas en 1991, constituyen una iniciativa conjunta del Consejo de Europa y de la Comisión Europea.

La programación para la provincia de Córdoba incluye varias actividades en la capital (centradas en Medina Azahara y el Museo Arqueológico) y también en diversos pueblos, entre ellos algunos de los Pedroches.

El 3 de octubre se desarrollará en Dos Torres y Villanueva de Córdoba la actividad "Construcción de muros de piedra seca en los Pedroches", que permitirá descubrir cómo estos muros, levantados sin mortero y únicamente mediante el equilibrio y el encaje de las piedras, han configurado durante siglos el paisaje agroganadero de la comarca. Aforo limitado a 50 plazas. Requiere reserva previa en

El 18 de octubre se llevará a cabo una visita guiada a la villa de Pedroche. La actividad permitirá recorrer una de las localidades con mayor tradición histórica del norte de la provincia, origen del nombre de la comarca de Los Pedroches. A través de su patrimonio urbano, los participantes conocerán la importancia que alcanzó la villa durante la época andalusí como centro administrativo del Fahs al-Ballut y descubrirán cómo las distintas culturas han dejado su huella en un conjunto histórico que constituye uno de los principales referentes patrimoniales de la comarca. Aforo limitado a 50 plazas. Requiere reserva previa en https://luma.com/JEP2026cordoba.

En Belalcázar tendrá lugar el 14 de noviembre (12:30 h.) la actividad: "Trazos de piedra: el oficio del cantero en el Castillo de Belalcázar". La iniciativa propone descubrir la fortaleza de los Sotomayor acercando al público el oficio tradicional del cantero y los saberes que hicieron posible la construcción de uno de las castillos más singulares de la provincia. A través de las marcas de cantería, anagramas, tallas y huellas conservadas en sus muros, los participantes conocerán las técnicas empleadas en la extracción, labra y colocación de la piedra, así como los procesos constructivos que han permitido que este excepcional conjunto monumental llegue hasta nuestros días. El aforo está limitado a 50 plazas y es necesaria la inscripción en: visitasarqueriacultural@gmail.com

Las actividades son gratuitas y cuentan con la colaboración de los respectivos Ayuntamientos.
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La rehabilitación ambiental de El Soldado plantea un debate sobre la conservación del patrimonio minero

Obras de rehabilitación ambiental en el parque minero de El Soldado [Foto: José Jurado].

La Junta de Andalucía está llevando a cabo en la actualidad unas obras de rehabilitación ambiental en el paraje de El Soldado, en el término municipal de Villanueva del Duque. La actuación, con un presupuesto de 6.715.885 euros procedentes básicamente de los fondos europeos Next Generation, tiene como objetivo la recuperación ambiental de la zona minera de El Soldado, eliminando los posibles riesgos que pudiesen afectar negativamente a la salud humana y al medio ambiente por la existencia de lodos procedentes de tratamientos mineros y por el riesgo que se derivaba de la falta de seguridad estructural de las balsas. La zona degradada se rehabilitará mediante el extendido de tecnosoles de diseño específico sobre los lodos mineros, una de las mejores técnicas disponibles actualmente para la rehabilitación ambiental de las instalaciones de residuos.

Los trabajos previos, según el proyecto de la obra que ha podido consultar Solienses, contemplan la rehabilitación del Arroyo de la Fuente de Unhuco, afectado por el arrastre de lodos y sedimentos, la retirada de amianto y demoliciones de edificaciones y estructuras antiguas, el cierre del pozo minero existente y el desvío de líneas eléctricas aéreas. Luego se procederá al remodelado de la morfología de los depósitos de lodos con el objeto de reducir las pendientes y alturas de los taludes, buscando formas más suaves y acordes con el entorno, pero también que permitan la disposiciones de los tecnosoles y facilite la instalación de una cubierta vegetal duradera, para asegurar la estabilidad geomecánica de los depósitos de lodos. Durante la ejecución de los trabajos se construirán todos los elementos de drenaje superficial necesarios para la captación de las escorrentías que se originen en las superficies remodeladas, así como su conducción sin que se produzca la erosión de las mismas hasta la salida a la red natural de drenaje.

Escombrera principal de El Soldado afectada por la intervención [Foto: José Jurado].

Las obras de rehabilitación de las minas de El Soldado, que están siendo realizadas por la empresa Tragsa y tienen un plazo de ejecución de 24 meses, se insertan en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia financiado por la Unión Europea, dentro de un proyecto de recuperación de parajes afectados por la actividad minera que pretende restablecer zonas degradadas por esta actividad reduciendo el riesgo para las poblaciones cercanas y la vida silvestre al eliminar focos de contaminación y naturalizando y transformando en sumideros naturales de carbono las áreas restauradas. En Los Pedroches se ha actuado ya en la zona minera del Barranco de la Higuera y en la Mina Claudio, ambas en el término municipal de Alcaracejos. Una actuación similar ha tenido lugar recientemente también en la mina de San Quintín, término municipal de Villamayor de Calatrava (Ciudad Real), dando lugar a una radical modificación del paisaje.

Escombrera de San Quintín (Ciudad Real) y el mismo lugar tras la rehabilitación [Fotos: UCLM]

Porque la actuación que se está llevando a cabo en El Soldado va a suponer, lógicamente, una completa transformación del paisaje del enclave minero tal como lo conocíamos hasta ahora. Aunque desconocemos en qué grado de intensidad, las escombreras dejarán de recortar su perfil en el horizonte y algunos edificios ruinosos serán derribados, contribuyendo de este modo a la desaparición de la memoria de la actividad minera en la comarca. 

En este sentido, el profesor José Jurado, natural de Villanueva del Duque, contempla con inquietud las actuaciones que se están llevando a cabo: "Un paisaje en transformación después de mantenerse décadas inalterable. Las minas de El Soldado se están transformando bajo una supuesta "rehabilitación ambiental" con un coste de casi 7 millones de euros para aplanar las montañas de residuos mineros con plomo extendiendo esa tierra contaminada y quitando uno de los símbolos de la localidad. Muchos millones y un tiempo que apremia para destrozar parte de la historia de un pueblo y provincia". Jurado lamenta la falta de protección patrimonial que padecía el enclave: "Estructuras históricas de arqueología industrial minera que forman parte del patrimonio de todos los que vivimos en la zona están siendo destruidas para dar paso a otro lugar distinto en muy pocos meses. Una pena que todo este conjunto y paisaje no estuviera protegido de alguna forma siendo uno de los polos de atracción más interesantes de nuestro pueblo".

Las obras de rehabilitación del paraje minero abren, en efecto, una discusión enfrentada entre dos posturas: la de mantener sin alteración un entorno histórico convertido ya en referencia de arqueología industrial o la de proceder a su renaturalización por motivos medioambientales y de salud pública. Seguramente hay fórmulas que permitan compatibilizar ambas opciones. Por ejemplo, que el proyecto de rehabilitación ambiental conllevara también una recuperación del patrimonio industrial mediante la creación de espacios de interpretación de la actividad minera en la zona y restauración de los edificios más significativos y mejor conservados del cerco, de modo que se preservara la memoria de una etapa histórica de gran relevancia socioeconómica para la localidad. Pero no parece que esta opción se haya contemplado.

Las escombreras y el poblado minero de El Soldado, que serán los elementos visualmente más afectados, han llegado a situarse entre los más relevantes símbolos identitarios de la localidad, especialmente apreciados en el mundo de la creación artística. Allí rodó María José Llergo en 2017 el vídeo de su canción "Niña de las dunas" y Mikel Murillo en 2024 su cortometraje Adaptation. En 2008 también se rodaron en el antiguo poblado minero algunas escenas de la película El libro de las aguas de Antonio Giménez-Rico, basada en la novela de Alejandro López Andrada. En su restaurada estación de ferrocarril se celebró en 2008 la entrega del Premio Solienses al propio Alejandro. Fotógrafos de la comarca y de fuera de ella, en fin, solían acudir al cerco de El Soldado para encontrar rincones y perspectivas que despertaran su inspiración. 

No sabemos si después de la rehabilitación ambiental en curso el lugar seguirá manteniendo este singular poder de atracción para el mundo cultural.

 
Vídeo: "La niña de las dunas", de María José Llergo. Rodado en El Soldado.

Perseidas sobre El Soldado (2024). Fotografía de José Luis Seco de Herrera.
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La Antigua Fábrica de Harinas de Villaralto se incorpora al Catálogo del Patrimonio Histórico Andaluz

Antigua Fábrica de Harinas de Villaralto, en una imagen de 2016 [Foto: Victoria Peralbo Muñoz].

Según ha informado en sus redes sociales el Ayuntamiento de Villaralto, la Antigua Fábrica de Harinas situada en la calle Real ha sido incorporada al Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz como Bien de Catalogación General.

Según la propuesta de inscripción en el CGPHA elaborada por Jesús Miguel Muñoz Díaz y María del Carmen Aguilera Castro, la Antigua Fábrica de Harinas de Villaralto, actualmente sin uso, fue construida por la familia Peña entre finales del XIX y principios del XX siguiendo el modelo de arquitectura industrial andaluza. En su explotación se distinguen dos etapas: una primera como Harinera Hermanos Peña, bajo la dirección de Manuel Peña Ruiz y Rafael Peña Ruiz, en la que funciona como fábrica de harina local; y una segunda como Electroharinera Buen Suceso, en la que se incorpora la energía eléctrica en el proceso productivo y el sistema de molienda por cilindros. 

Antigua Fábrica de Harinas de Villaralto en la actualidad [Foto: María del Carmen Aguilera Castro y Jesús Miguel Muñoz Díaz].

El edificio es de volumen compacto, organizado en varias plantas y concebido en función del proceso productivo de la molienda, predominando el criterio funcional sobre el ornamental. Los muros portantes son de mampostería y fábrica mixta. El interior presenta hornos de bóveda de rosca de ladrillo y restos de la maquinaria originaria, de producción nacional (empresa alicantina Francés y Berenguer). Concretamente, se han conservado molinos de cilindros o laminadores harineros, propios del sistema de molienda austrohúngaro, así como elementos de los sistemas de transmisión mecánica, aspiración y filtrado del polvo de harina. La cubierta es de teja de cerámica curva. La fachada principal presenta una composición regular y seriada de huecos verticales dispuestos a dos niveles, resueltos mediante arcos rebajados de ladrillo y recercados, realizados en cemento marmóreo pigmentado. huecos que responden a criterios funcionales de iluminación y ventilación del proceso productivo.

En cuanto a su estado de conservación, según el informe, el edificio presenta un avanzado estado de deterioro, derivado del abandono y de la ausencia de mantenimiento, con afección a elementos constructivos y estructurales, apreciándose pérdidas materiales, degradación de cerramientos y riesgo de deterioro progresivo. No obstante, la estructura del edificio se mantiene en un estado aceptable de conservación, que permitiría plantear la recuperación del edificio buscando su uso público. El Ayuntamiento de Villaralto ha manifestado recientemente su intención de actuar en la conservación del edificio.

En Los Pedroches hemos tenido diversas muestras de fábricas de harinas, dado el carácter eminentemente agrícola de la comarca. En Villanueva de Córdoba consta su existencia ya desde mediados del siglo XIX, una en la Plaza del Carmen y otra, algo posterior, en la calle Quevedo, en el solar donde hoy se encuentra el Mercado Municipal (1964). Ya en el siglo XX se construyó la fábrica denominada “La Ceres de Los Pedroches” (1908), en la calle Industria, activa hasta 1929 y en cuyo solar se instaló luego el silo (ante su estado ruinoso, esta fábrica fue demolida en 2012). Finalmente, en 1912 se construyó en el Paseo de la Estación la fábrica llamada "San José", que se mantiene en estado ruinoso, y en 1917 la denominada “San Pedro” en la calle Sol.
 
En Pozoblanco se construyó la primera fábrica de harinas en 1912, con el nombre de San Rafael, y en 1921 se levantó la de Santa Ana, ubicadas en la carretera de Villanueva de Córdoba, hoy avenida. Ambas incorporaban monumentales chimeneas para la evacuación de humos. Las dos fueron derribadas en la segunda mitad del siglo XX para construir viviendas en sus solares.

Se mantiene en buen estado la Fábrica Electro-Harinera Panificadora San Antonio de Cardeña, creada en 1920 y reconvertida actualmente en centro expositivo. La de Belalcázar existía ya a finales del siglo XIX y conserva aún el edificio principal con los entarimados de sus tres plantas.
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La película "Entrelobos" y el puente de Valdelagrana

Imagen de la película "Entrelobos" en la que aparece el puente de Valdelagrana.

Finalmente, y sin ningún tipo de incidentes, pudimos asistir anoche al homenaje que Izquierda Unida de Añora rindió al protagonista de la película Entrelobos. La agrupación política noriega nadó y guardó la ropa. Por un lado, suspendió el acto que el Ayuntamiento de Añora había prohibido, acatando así democráticamente la legalidad institucional. Por otro, formuló recurso potestativo ante la resolución del Ayuntamiento y volvió a convocar inmediatamente otro acto, ahora bajo la fórmula de "reunión" para militantes, simpatizantes e invitados. La convocatoria se planteaba como una "actividad política, social y asociativa" en memoria del noriego Marcos Rodríguez Pantoja. Y así, Isabel Moreno, en nombre de IU de Añora, contextualizó brevemente el marco histórico y político en el que se desarrolla la película y destacó la presencia en ella de tres noriegos: además del propio Marcos, que aparece haciendo de sí mismo en la secuencia final, en Entrelobos intervienen Agustín Rodríguez López (en el papel de Juan José, hermano de Marcos) y su padre, también llamado Agustín (fallecido recientemente), que aparece momentáneamente como extra formando parte de la cuadrilla del Balilla.

He visto la película anteriormente en varias veces y, a mi parecer, mejora con el tiempo. Por supuesto, lo que más impacta son los extraordinarios paisajes de la sierra de Cardeña y la fauna que la habita. Precisamente, quiero detenerme en esta ocasión en un elemento patrimonial que generalmente pasa desapercibido. Se trata del colosal puente que cruzan Ceferino (Carlos Bardem) y Marcos niño (Manuel Camacho) cuando se dirigen al Valle del Silencio, donde Marcos será abandonado junto a Atanasio (Sancho Gracia).

Se trata del llamado Puente de Valdelagrana sobre el río Yeguas, que conecta la vertiente de la Sierra de Andújar con la de Cardeña. Fue construido a principios del siglo XX (las obras comenzaron en 1918)  para facilitar el acceso a Cardeña de determinadas fincas de la zona, que de otro modo quedaban aisladas. La iniciativa partió de Juan Obejo, propietario de una de las fincas, y contó con el empuje de Leocadio Checa, trabajador de la finca Valdelagrana, quien dirigió la obra, aunque carecía de titulación, y contrató a medio centenar de obreros portugueses, de los que por entonces andaban desmontando la zona.

Fotografía tomada durante la ejecución de las obras del puente [Foto: Archivo Municipal de Cardeña].

El puente es una obra de mampostería con cinco arcos de ladrillo que sostienen un tablero horizontal. En la actualidad está en desuso y colonizado por la vegetación. Tampoco se puede acceder al lugar porque la mayoría de los caminos que se hicieron para llegar a él están cortados.

He obtenido estos datos del artículo "El puente de Valdelagrana" de Juan Relaño Moyano, publicado en la Revista de Feria de Cardeña de este año, y que puede leerse completo aquí.

Vista completa del puente [Foto: Miguel Cachinero].

Detalle de uno de los arcos [Foto: Emilio López (Vértice)].
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La reubicación de una portada gótica en Alcaracejos impidió su pérdida

Antigua portada en la calle San Isidro de Alcaracejos [Foto: Francisco Solano Márquez].

Hace unos días encontré casualmente esta fotografía en las redes sociales. Procede del Fondo del periodista Francisco Solano Márquez del Archivo de la Diputación de Córdoba, donde se han recopilado las imágenes que el escritor cordobés realizó en los años setenta del siglo pasado para ilustrar sus artículos de la serie Pueblos cordobeses de la A a la Z en el diario Córdoba, luego recogidos también en un libro con el mismo título. Recordaba haberla visto hace años en el propio archivo del Palacio de la Merced, cuando andaba buscando material para mi libro Patrimonio perdido de Los Pedroches (2023) y aún no era posible la consulta virtual. La fotografía estaba entonces incluida en la carpeta de Añora, quizás porque el lenguaje de las tiras encaladas, cuando no hay otra referencia, se atribuye a la localidad noriega, que tiene en ellas una seña de identidad arquitectónica. Finalmente, parece que ha sido identificada correctamente y catalogada en Alcaracejos.

Se trata de una imagen con muchísimo encanto, que documenta la transformación urbanística que han sufrido nuestros pueblos en poco más de medio siglo y los cambios estéticos y/o funcionales experimentados. La fachada es una típica portada de inspiración gótica que presenta un arrabá con bolas isabelinas rematado en ménsulas. La línea horizontal superior se rompe con una pequeña ventana central. En la presentación de la imagen, el despiece de jambas y dinteles ha sido resaltado con tiras encaladas, quizás por influencia de las "fachadas de tiras" que se popularizaron en Los Pedroches a comienzos del siglo XX. La ventana lateral izquierda ha sido convertida en pequeña puerta de acceso a una tienda que había en la época de la imagen, llamada por los de Alcaracejos "la tienda del Pavo", regentada por un villaduqueño. 

Tan genuina estructura arquitectónica, que podría datarse en el siglo XVI, ha sido sustituida en la actualidad por una composición moderna carente de cualquier atractivo. Se encuentra al comienzo de la calle San Isidro y en estas imágenes, enfocadas desde la Plaza de Los Pedroches, puede verse el antes y el después.

Comienzo de la calle San Isidro en los años 70 del siglo XX. Al fondo, la portada en cuestión [Foto: Francisco Solano Márquez].

El mismo sitio, en la actualidad [Foto: Google Maps].

Afortunadamente, cuando se derribó la vivienda original, alguien tuvo el buen acuerdo de trasladar esta portada a la fachada del edificio del ayuntamiento de Alcaracejos, evitando así su pérdida y destrucción (como ha ocurrido en otros lugares). Semejante fórmula, por cierto, se practicó también con la portada de la antigua iglesia de San Andrés, reubicada en el interior de la nueva parroquia y salvada así de su desaparición definitiva. Actualmente, la portada recuperada de la antigua vivienda solariega puede continuar viéndose en la fachada del ayuntamiento, a la derecha de la entrada principal. 

Fachada del actual Ayuntamiento de Alcaracejos. A la derecha, la portada reubicada.
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El Arqueológico de Córdoba expone el tesoro de Los Almadenes con motivo del centenario de su hallazgo

Francisco Godoy se entrevistó en 1997 con sus descubridoras, vecinas de Villaralto


Cartel de la exposición "Tesoros en el Museo: Almadenes y Torredonjimeno". 

El Museo Arqueológico y Etnológico de Córdoba acaba de inaugurar la exposición temporal "Tesoros en el Museo: Almadenes y Torredonjimeno", que permanecerá abierta hasta el 25 de octubre. La muestra coincide con el centenario del hallazgo del denominado "Tesoro de Los Almadenes", descubierto en 1926 en el entorno de la mina homónima, en el término municipal de Alcaracejos. Este conjunto está compuesto por diversas piezas de plata  (vasos, fíbulas, torques, brácteas y fragmentos de cadenas) junto a cerca de un centenar de denarios romanos fechados entre mediados del siglo II y mediados del siglo I a. C.

Como ya hemos contado en otras ocasiones, el tesoro de los Almadenes fue depositado en el Museo Arqueológico Provincial por el ingeniero de minas Antonio Carbonell, a quien le había sido entregado por el subdelegado de Farmacia en Pozoblanco Moisés Moreno Castro, quien, al parecer, lo compró a una familia de agricultores de Villaralto que lo había encontrado casualmente en 1926 en sus tierras de labor del Cerro del Peñón. Así cuenta el hallazgo Samuel de los Santos Gener en un artículo publicado en 1928 en el Boletín de la Real Academia de Córdoba dando cuenta del descubrimiento: “en 1925 arando Manuel Fernández, de Villaralto, sus tierras del Cerro del Peñón, notó que la reja había trabado y sacado medio al descubierto una olla metálica, pero creyendo que sería una de tantas de hierro que los mineros suelen tirar por inservibles, no dio importancia al caso. Al año siguiente, sus hermanas Otilia y Catalina, que apacentaban el ganado en ese mismo lugar, se decidieron a desenterrar la olla y valiéndose de sus cayados experimentaron la sorpresa de hallar en ella, muy corroídas por la acción del tiempo, multitud de monedas y objetos de luciente plata”. 

Santos Gener, a lo largo de su estudio, se refiere ya a este conjunto de piezas siempre con el nombre de “tesoro de Pozoblanco”, y así se transmitió posteriormente en toda la literatura científica sobre el tema, sin que el lugar del hallazgo fuera durante mucho tiempo objeto de más comprobaciones. Incluso en el Museo Arqueológico y Etnológico de Córdoba, donde se custodia en la actualidad como una de sus piezas destacadas, aparecía registrado erróneamente como procedente de Pozoblanco, hasta que se rectificó en 2011. Para explicar esta cuestión publiqué en 2006 un artículo en la revista Arte, Arqueología e Historia titulado "Consideraciones sobre el lugar del hallazgo del llamado 'tesoro celtibérico-romano de los Almadenes de Pozoblanco' y otros lugares de hallazgos arqueológicos en Los Pedroches". 

Las hermanas Catalina y Otilia Fernández, fotografiadas por Francisco Godoy Delgado en agosto de 1997.
 
En 1997 Francisco Godoy Delgado, actual director del Museo del Pastor de Villaralto y entonces director del Museo Arqueológico y Etnológico de Córdoba, pudo entrevistar todavía a las hermanas Catalina y Otilia, que vivían en su pueblo. Las dos, auténticas descubridoras del tesoro, le relataron los pormenores del hallazgo, del que guardaban buena memoria a pesar de contar entonces con solo 9 y 8 años respectivamente, según publicó Godoy en un artículo en la revista de feria de Villaralto en 1998. Las niñas recordaron que un año antes su hermano Teófilo había descubierto con el arado el asa de una olla, dejándola abandonada en aquel momento, pero ellas quisieron entretenerse jugando con ella y, gracias a la fuerza ejercida con los cayados, lograron desenterrarla. "De pronto quedaron atónitas, entre la tierra que contenía la olla algo relucía, era plata". Con gran sorpresa por su parte, vieron salir anillos, pulseras, vasijas y gran cantidad de monedas. La gestión del tesoro, dicen las hermanas, quedó luego en manos de sus padres, pero ellas recuerdan la visita de la Guardia Civil para levantar informe del hallazgo. Alguien, posiblemente Antonio Carbonell, les hizo una fotografía, que Santos Gener publicó en su artículo. Era agosto de 1926. Entre las dos imágenes median 71 años. 

Catalina y Otilia Fernández fotografiadas en 1926. 

Francisco Godoy quiso con este pequeño homenaje reconocer la figura de las dos hermanas Catalina y Otilia como descubridoras del tesoro de Los Almadenes (tal como el aparcero Modesto Cubillas es reconocido como descubridor de la cueva de Altamira) y destacar "el acto de honradez y muestra de civismo" que supuso la entrega del hallazgo a las autoridades, gracias a lo cual "hoy los ciudadanos del mundo entero pueden contemplar la totalidad del tesoro como uno de los más importantes testimonios arqueológicos para el conocimiento de la orfebrería en el sur de la península Ibérica". Godoy considera a Catalina y Otilia "parte de la historia de la arqueología española".
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Al-Gafequi ya dispone de una escultura en Belalcázar

Estatua de Al-Gafequi en Belalcázar, inaugurada esta mañana.

Belalcázar cuenta desde esta mañana con una escultura dedicada a uno de sus hijos más ilustres, el oftalmólogo andalusí Mohamed Ibn Qassoum Ibn Aslam "Al-Gafequi" (siglo XII). Se trata de una obra en bronce del escultor cordobés José Manuel Belmonte, que representa un busto del científico sosteniendo un ejemplar de su obra Guía del oculista, colocada sobre un gran bloque de granito.

En la inauguración del monumento, que se ha instalado junto a la escalinata de acceso al Ayuntamiento de Belalcázar, han participado la alcaldesa de la localidad, Jessica Jiménez, el párroco Fray Jesús David del Espino (que ha bendecido la estatua con agua bendita), representantes del Consejo Nacional Andalusí, descendientes marroquíes que conservan el apellido El-Afaki, miembros de la asociación cultural Turdulia Belalcazarensis y el propio escultor José Manuel Belmonte, además de numeroso público.

Hasta ahora solo existía otra escultura dedicada al famoso oftalmólogo belalcazareño, obra del escultor Miguel Arjona Navarro, situada en la Plaza del Cardenal Salazar de Córdoba, en plena judería, frente a la Facultad de Filosofía y Letras. Se colocó allí en 1965 con motivo del VIII Centenario de la muerte del ilustre científico.

La nueva escultura de Al-Gafequi se suma así a la que ya existía en Belalcázar dedicada a otro hijo ilustre de la localidad: el conquistador Sebastián Moyano (conocido como "Sebastián de Belalcázar"), que tiene un busto forjado en hierro por el también belalcazareño Francisco Núñez en la Plaza de los Mártires, junto a la parroquia de Santiago.
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Un informe de 2024 anotó la ausencia de líquenes en los petroglifos de la Tablilla del Mellado

Unos visitantes observan los petroglifos de la Tablilla del Mellado en 2013 [Foto: Asociación Amigos del Museo de Villanueva de Córdoba].

El mismo informe de 2024 que sirvió para justificar la catalogación de los petroglifos de la Tablilla del Mellado en Villanueva de Córdoba como Bien de Interés Cultural ya hacía notar que en las fotografías tomadas por Juan Palomo en 2006 no se advertía la presencia de líquenes. Sin embargo, esta asociación simbiótica de hongos y algas sí estaba ya presente cuando el informante de la delegación territorial de Cultura de Córdoba realizó su estudio dieciocho años después. Se trata del arqueólogo Antonio Moreno Rosa, quien, en la Documentación técnica sobre diagnóstico, inventario y catálogo de cuevas, abrigos y lugares que contengan manifestaciones de arte rupestre redactada en 2024 por encargo de la Consejería de Cultura, en el apartado dedicado a la Tablilla del Mellado afirma: "una capa irregular de líquenes de color grisáceo dificulta la observación de los motivos, en las fotografías realizadas en el año 2006 no se observa esta alteración". 

El redactor del informe asegura que el estrato de pizarra que acoge los grabados tiene unas dimensiones de unos 0,60 metros de altura y 2,75 metros de longitud y describe así su contenido, según se refleja en la ficha correspondiente de la Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía: "De izquierda a derecha aparecen cuatro figuras grabadas principales: figura humana con los brazos en extensión, cabeza con ojos, nariz y orejas señaladas, en el tronco ovalado se aprecian dos círculos que han sido interpretados como senos (aunque también podría ser una coraza) y unas líneas horizontales en la parte inferior; figura antropomorfa esquemática asociada a tres motivos circulares; figura antropomorfa esquemática; y figura final de difícil interpretación, que se ha considerado desde una representación humana, hasta un trineo". Tan vaga e imprecisa información obtenida visualmente, sin embargo, no obstó para catalogar el lugar como una "estación de arte rupestre de tipo esquemático, encuadrable cronológicamente en la Edad del Bronce".

La versión de Juan Palomo, que recogimos hace unos días, desmonta, sin embargo, esta interpretación y plantea claramente que se trata de una falsificación. El tema de los líquenes, precisamente, puede ser un elemento fundamental a la hora de determinar la autenticidad de los petroglifos: en 2006, cuando Juan Palomo los fotografió, no había ni rastro de ellos, y así lo anotó expresamente: "hay algo claro: las figuras no tienen pátina ni casi líquenes, y en la parte superior de la lastra donde se encuentran sí los hay en abundancia. Si las figuras fueran de la Prehistoria Reciente debieran tener líquenes en su superficie, pues ese tipo de roca es susceptible de albergarlos". Los líquenes, en cambio, sí estaban presentes 18 años después, cuando Antonio Moreno Rosa visitó el lugar. No cabe duda de que ahí reside un elemento que suscita la duda. Un análisis liquenométrico despejaría la incógnita.

Teóricamente, es posible que la Junta de Andalucía (o cualquier otra administración pública) pueda cometer un error y catalogar una falsificación moderna como Bien de Interés Cultural (BIC), según nos han confirmado algunas fuentes conocedoras del procedimiento. En la historia de la arqueología y la gestión del patrimonio existen precedentes notables de instituciones oficiales que avalaron piezas fraudulentas debido a presiones políticas, entusiasmo regional o lagunas en los métodos de validación (son famosos los casos de las pinturas rupestres de Zubialde o los hallazgos de Iruña-Veleia en Álava). 

En el caso específico de los petroglifos de la Tablilla del Mellado en Villanueva de Córdoba, el riesgo de que la Junta de Andalucía haya cometido un error técnico es real y se fundamenta en cómo funciona el propio proceso de catalogación patrimonial, según nos han explicado personas cercanas a dichas gestiones. Hay, en primer lugar, una ausencia de verificación científica. La administración andaluza no realiza análisis de laboratorio de forma sistemática para verificar la antigüedad de cada propuesta antes de declararla BIC. El proceso es principalmente administrativo y burocrático, fundamentado en la revisión de informes y en la presunción de veracidad de quien eleva la propuesta. Si los informes iniciales asumen la autenticidad basándose solo en indicios visuales, la Junta tiende a proteger el bien por el "principio de precaución" (es preferible proteger algo dudoso que permitir la destrucción de algo auténtico).

En segundo lugar, se tiene en cuenta el sesgo del contexto geográfico. Un argumento determinante para la catalogación oficial de los petroglifos jarotes ha sido la cercanía de diez dólmenes. Sin embargo, la lógica metodológica dicta que la presencia de monumentos prehistóricos reales en los alrededores no convierte automáticamente en prehistórico a cualquier grabado que aparezca cerca. Un falsificador decimonónico, un pastor del siglo XX o un bromista del XXI con conocimientos básicos de la historia local pudo, precisamente, elegir esa localización estratégica para que su obra resultara más creíble. Por otro lado, la mayoría de esos dólmenes documentados tampoco están verificados científicamente, sino que son propuestas que parten, en muchos casos, del mismo rastreador que defendió la autenticidad de los petroglifos.

Finalmente, no juega un papel menor la presión social e institucional. El descubrimiento de los petroglifos generó un cierto orgullo identitario en Los Pedroches, canalizado por colectivos locales como la Asociación Amigos del Museo. Las administraciones locales suelen presionar intensamente a las delegaciones de Cultura para conseguir la declaración de BIC, ya que esto abre la puerta a subvenciones de conservación, prestigio cultural y desarrollo turístico, lo que a veces relaja la exigencia de un debate científico estrictamente crítico y la decisión se toma sin demasiado rigor para atender tales presiones, que también son de carácter político la mayoría de las veces. 
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La Junta de Andalucía cataloga como "arte rupestre de la Edad del Bronce" unos grabados en pizarra del siglo XIX o XX

Falsos petroglifos prehistóricos fotografiados en 2004 por Juan Palomo.

Ayer dábamos cuenta de que la Junta de Andalucía ha incluido en el Catálogo General del Patrimonio Histórico (CGPH), como Bienes de Interés Cultural (BIC) en la tipología de Monumento, las manifestaciones de arte rupestre encontradas en la Sierra de la Chimorra, al sur del término municipal de Alcaracejos, y los llamados "petroglifos de la Tablilla del Mellado", descubiertos en la zona conocida como La Pizarra, en el término de Villanueva de Córdoba. Ya entonces manifestábamos nuestra reticencia sobre este segundo BIC, al no venir amparada su inclusión por ningún estudio científico ni técnico. La prensa cordobesa (Cordópolis, El día de Córdoba) se hizo eco del reconocimiento.

Ahora hemos conocido un artículo publicado en 2014 por el recordado Juan Palomo Palomo en su blog Historia desde la Jara, donde se burla con profunda ironía de la datación e interpretación que "una persona" hizo de los supuestos petroglifos: "hubo una persona que creyó que esa cosa eran unos petroglifos prehistóricos. Y no sólo lo creyó, sino que lo publicó en una revista cordobesa". Se refiere a la revista Arte, arqueología e historia, en cuyo número 15 (2008) aparece el artículo de Silverio Gutiérrez Escobar titulado "Situación y Estado en que se encuentra el Rico Patrimonio Funerario Megalítico en la Zona Norte de la Provincia de Córdoba, ubicado en la parte oriental de los Pedroches; y comunicación del reciente hallazgo de unos petroglifos plasmando un sacrificio humano en el Municipio de Villanueva de Córdoba", en el que planteaba su interpretación del petroglifo como una muestra de arte calcolítico que representaría un sacrificio humano. También reprodujo parte del texto en el Boletín de la Asociación Provincial de Museos Locales de Córdoba de 2009.

Juan Palomo cuenta que él mismo, junto con otros dos amigos, fueron los descubridores en 2004 de la placa de pizarra con los grabados, que les llamaron la atención, pero a los que nunca atribuyeron semejante valor. En un foro de estudiantes de prehistoria de la UNED, al cual Palomo subió una foto, llegaron a considerar la representación "un híbrido entre Bob Esponja y Mortadelo, con numerosos paralelismos en las paredes de Lavapiés". Juan Palomo es también tajante en su interpretación: "Ignoro por qué se relacionó la cosa con la Prehistoria Reciente, y no con cualquier otra etapa. Como cada cual se siente libre para interpretar la historia, puede ver en el panel un sacrificio humano o la bajada de un marciano (mejor, marciana) con traje espacial, pero hay algo claro: las figuras no tienen pátina ni casi líquenes, y en la parte superior de la lastra donde se encuentran sí los hay en abundancia".

El investigador jarote explica que "si las figuras fueran de la Prehistoria Reciente debieran tener líquenes en su superficie, pues ese tipo de roca es susceptible de albergarlos. Pero es que no son de ese tiempo, sino muchísimo más recientes. Hay varios factores que demuestran que esas figuras tienen una muy escasa antigüedad, que se basan en el sustrato donde se labraron". Palomo describe la pizarra como un material "deleznable", carácter que en esta ocasión se vería incluso potenciado por la posición vertical de sus láminas, lo que la hace aún más vulnerable a la erosión. 

Juan Palomo propone su propia datación de las figuras sobre una base irrefutable: "A pocos metros de la lastra de marras existe una alambrada que sustituye hoy a una pared de piedra de pizarra, y poco más abajo de ella hay dos canteras de donde se extrajo la piedra necesaria para construirla. Como está de sobra estudiado por el profesor Valle Buenestado, los cercados de piedra aparecen tras las desamortizaciones civiles de mediados del XIX; y también es por esas fechas cuando se produce la colonización agrícola de La Pizarra. Por lo que es a partir de ese tiempo cuando hay que buscar el origen de la cosa, que está en la construcción de dicha pared". Es decir, la piedra donde aparece la inscultura sólo pudo utilizarse tras la extracción de las capas delanteras de la pizarra con destino a la nueva pared que se estaba haciendo, motivo por el cual no presenta líquenes ni ha sufrido erosión.

Y concluye, rotundo: "En este caso no hay duda posible, por los motivos antedichos la Venus Oronda pertenece al periodo Pizarriense Reciente, o sea, del tiempo de Pascual Madoz para acá".

De donde se podría concluir que la consejería de Cultura de la Junta de Andalucía ha hecho un gran ridículo en esta ocasión catalogando como "arte rupestre de la Edad del Bronce" unos dibujos esquemáticos que podrían tener poco más de cien años o incluso menos. Solo un estudio científico podría determinarlo, si es que fuera necesario. Pero ya ni siquiera lo es, tras el conocimiento aportado por Juan Palomo, que concluye a su vez el nulo valor histórico o artístico de "la cosa".

Lo más extraordinario es que se haya llegado a su inscripción como BIC sin haberse realizado ningún estudio previo, lo que, al mismo tiempo, pone en cuestión la seriedad e hipotética validez de muchas otras catalogaciones. La administración debería aprender a partir de este caso que en materia histórica solo puede fiarse del criterio de los especialistas,  y no de aficionados, individuales o asociados, que últimamente proliferan demasiado pretendiendo imponer su relato de la historia, con frecuencia basado en fantasías. Exijamos a la historiografía el mismo rigor que a otras disciplinas científicas.

Anuncio de la catalogación como BIC emitido por el Ayuntamiento de Villanueva de Córdoba, con la interpretación de Silverio.
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Declaradas Bien de Interés Cultural dos representaciones de arte prehistórico en Los Pedroches

Pintura rupestre de La Chimorra [Foto: Ayuntamiento de Alcaracejos].

De forma simultánea, los Ayuntamientos de Alcaracejos y Villanueva de Córdoba dieron a conocer ayer a través de sus redes sociales la inclusión por parte de la Junta de Andalucía en el Catálogo General del Patrimonio Histórico (CGPH), como Bienes de Interés Cultural (BIC) en la tipología de Monumento, de las manifestaciones de arte rupestre situadas junto a la Sierra de la Chimorra, al sur del término municipal de Alcaracejos, y los petroglifos de la Tablilla del Mellado, encontrados en una zona próxima a la carretera que va de Villanueva de Córdoba a Obejo. Se trata en ambos casos de representaciones esquemáticas representativas del Neolítico y la Edad de los Metales. Su inclusión en el CGPH como BIC supone la aplicación del mayor rango de protección jurídica que ofrece la normativa patrimonial actual, poniendo de relieve su importancia cultural. 

No consta documento oficial ni registro en el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía sobre tales incorporaciones al CGPH, pero cabría señalar que no se trata de declaraciones específicas hacia estos dos bienes patrimoniales directamente, sino que ambos pasarían a incluirse en la catalogación genérica de "Sitios con representaciones rupestres" definida en 1985 (Ley de Patrimonio Histórico Español), descriptor que incluye 893 bienes inmuebles en toda Andalucía. 

El hallazgo de las pinturas rupestres de La Chimorra fue notificado por el arqueólogo Fernando Penco en 2024, según recogimos también en Solienses. Se trata de un tipo de arte rupestre bien definido y descrito por la arqueología y la historiografía del arte prehistórico y, por tanto, resulta fácilmente verificable y contrastable por parte de investigadores especialistas. Los petroglifos de Villanueva de Córdoba, en cambio, fueron descubiertos a la comunidad científica en 2005 por el investigador autodidacta Silverio Gutiérrez Escobar y constituyen un tipo de representación gráfica mucho más rara en la Península Ibérica. Además, la mayoría de los que se conocen reproducen motivos geométricos o abstractos, raramente figurativos. 

Petroglifo de la Tablilla del Mellado [Foto: Juan Palomo].

Los petroglifos de la Tablilla del Mellado, según la interpretación ofrecida hasta el momento, constituirían un monumento excepcional, tanto formalmente (por el material, por la disposición vertical del soporte) como por el contenido, al tratarse de la plasmación gráfica de una leyenda, de un mito o de un sacrificio humano ritual. Estaríamos, por tanto, ante una muestra de grandísima relevancia en el panorama del arte prehistórico postpaleolítico, ante uno de los más antiguos casos de transmisión de un relato completo a través de figuración esquemática. Por ello, extraña que semejante fenómeno no haya atraído todavía la atención de los investigadores universitarios o de instituciones arqueológicas relevantes. 

También sorprende que la Junta de Andalucía haya procedido a su catalogación como BIC sin haberse efectuado, que sepamos, un protocolo de autentificación que aporte, por ejemplo, el análisis de alteraciones superficiales, estilo iconográfico y contexto geológico, incluyendo análisis de pátina o las técnicas más convencionales de datación. Lógicamente, no estoy poniendo en cuestión la autenticidad del bien patrimonial ahora reconocido: mis escasos conocimientos sobre la materia me impiden tal presunción. Lo que pretendo es manifestar mi extrañeza ante el hecho de que tan excepcional documento histórico no haya atraído hasta ahora la atención de investigadores cualificados. Lo cual, por otra parte, no resultaría del todo extraño, ya que Los Pedroches ha sufrido tradicionalmente un acusado abandono en lo que a investigación arqueológica se refiere.

En Los Pedroches nos alegramos de estas dos nuevas incorporaciones al CGPH como BIC, aunque nos hubiera gustado una mayor seriedad y contundencia científica en la presentación de los mismos.
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Identificamos en Añora dos tinajas del siglo XVII del alfarero pozoalbense Galiano

Parte superior de la tinaja con la firma y la fecha [Foto: Solienses].

Con motivo de la pasada Fiesta de la Cruz, Izquierda Unida de Añora organizó en su sede local una pequeña muestra etnológica en la que se encontraba esta hermosa tinaja de barro cocido. Se trata de un ejemplar de 130 cm. de altura y 308 cm. de perímetro máximo en la panza (un metro de diámetro aproximadamente), con una boca de 57 cm. La singularidad de la pieza reside en que viene firmada por su fabricante y fechada en 1646. La inscripción, una vez desarrolladas las abreviaturas, dice: "Juan Galiano + año 1646"

El maestro tinajero es Juan García Galiano, de quien José Luis González Peralbo ha estudiado su actividad en el Pozoblanco del siglo XVII. Según este investigador, Galiano procede de una familia asentada en Pozoblanco desde al menos mediados del siglo XVI, perteneciendo el tinajero a la tercera generación y primera que se dedica a este oficio. Inicialmente Galiano se dedicó a la agricultura, pero en la década de los veinte cambió de actividad y comenzó a producir estas preciosas tinajas. Murió antes de 1674, pues en esa fecha su esposa ya aparece en la documentación como "viuda". 

José Luis ha localizado tres tinajas en Pozoblanco, una de las cuales aparece fechada en 1627. Solo una está firmada, aunque por semejanzas estilísticas, el investigador concluye que pudieran pertenecer al mismo artesano o, al menos, proceder del mismo taller. Las tinajas localizadas en Pozoblanco presentan símbolos y marcas ornamentales incisas, no demasiado visibles, como una figura en forma de estrella de ocho puntas, cuyos vértices están rematados con bolas o redondeles pequeños; una posible serpiente alada o una figura geométrica compuesta por líneas entrelazadas y formas redondeadas en las intersecciones.

Tinaja de Pozoblanco firmada por Juan García Galiano en 1627 [Foto: cortesía de J.L. González Peralbo].

El ejemplar de Añora parece ser del tipo esferoide y estaba dedicado a la elaboración y almacenamiento de vino y vinagre. Su inscripción es más elegante y rotunda que las de Pozoblanco, producto de una mayor madurez por parte del alfarero, quien incluso ha añadido una cenefa ornamental en el primer tercio. Actualmente la tinaja se muestra en un bello soporte de forja confeccionado expresamente para esta pieza por el herrero noriego Patricio Moreno.

Tinaja de Añora en su presentación actual [Foto: Solienses].
 
Mientras realizaba esta pequeña investigación he tenido conocimiento de la existencia en Añora de otra tinaja de similares características y del mismo autor. Se encuentra en una casa particular y está fechada en 1626. Tiene un metro de altura. La inscripción dice: "Juan Galiano + Año de 1626". ¡Justamente acaba de cumplir 400 años!

Es probable que existieran más piezas excepcionales de este maestro tinajero de Pozoblanco, no solo en Añora, sino en otros pueblos de la comarca, dada la antigua dedicación de Los Pedroches al cultivo de la vid. Lo milagroso es que estas dos tinajas ahora reseñadas se hayan conservado en tan buen estado durante cuatro siglos.

 
Segunda tinaja de Galiano, fechada en 1626, en el patio de una casa de Añora. El macetero trespiés fue realizado expresamente por el artesano Bonifacio Moreno [Foto: Solienses].
 
Firma de la tinaja anterior [Foto: Solienses].
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Localizado un posible dolmen en el término de Alcaracejos

Vista del posible asentamiento neolítico localizado en término de Alcaracejos [Fotos: JJR].

Un asentamiento neolítico o calcolítico (aun por determinar), con un dolmen y varios enterramientos anexos, podría haber sido localizado recientemente en el término de Alcaracejos. En el lugar se han encontrado también en superficie restos de un molino de mano, así como otras piedras con orificios no naturales. Los descubridores del yacimiento lo pusieron en conocimiento del arqueólogo municipal, quien visitó el lugar y en una primera exploración visual confirmó la posibilidad de que se trate de un poblamiento prehistórico, aunque la valoración final deberá quedar a expensas de futuras investigaciones más profundas y de posibles excavaciones. El hallazgo ya ha sido comunicado a la delegación provincial de Cultura de la Junta de Andalucía, a fin de iniciar los trámites correspondientes a su catalogación.

Lajas de un posible enterramiento.

Vista del posible yacimiento.
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"El siglo XX" necesita una reforma

Edificio conocido como "El siglo XXI" [Fotos: Google Maps].

Viendo imágenes de algunas actividades que vienen celebrándose últimamente en la calle Real de Pozoblanco (entrega de premios de carnaval, conciertos de bandas) me ha sorprendido el alto grado de deterioro que presenta la fachada del edificio "El Siglo XX", que sirve como escenario a tales actos. Se trata de una construcción de principios del siglo pasado levantada por el industrial local Antonio Aparicio Gómez para instalar allí los grandes almacenes "El siglo XX", un concepto de comercio revolucionario en la época. Ocupa el lugar del antiguo café Colón. Posteriormente, ha ido teniendo diversos usos, como sede de la Caja de Ahorros de Ronda (resto de la cual permanece en su cresta el escudo de esta ciudad malagueña) y actualmente Unicaja.

El edificio dispone de una ubicación privilegiada en la calle Real, haciendo chaflán con las calles Andrés Peralbo y Ricardo Delgado, y en un contexto de viviendas particulares representativas de una época de esplendor de la arquitectura ecléctica que define el urbanismo burgués de las primeras décadas del siglo XX. En sus proximidades se encuentra, entre otras, la espectacular fachada modernista de la esquina con calle Guillermo Vizcaíno. 

La fachada, lógicamente, ha sufrido alteraciones a lo largo de los años, presentando en la actualidad una curiosa combinación de elementos de la arquitectura autóctona (como las jambas y dinteles curvos de granito, característicos de la época) junto a componentes estilísticos de carácter más urbano, como las molduras coloreadas o las yeserías con función meramente decorativa. El diseño de la fachada se replica en los laterales de ambas calles.

Fachada lateral en la calle Ricardo Delgado.

Precisamente los elementos decorativos de la fachada son los que presentan actualmente un mayor grado de deterioro. La yesería del vano central de la fachada, que representa un arco con ménsulas, ha desaparecido completamente y aquí y allá se advierten numerosos desperfectos en los demás elementos estéticos, manifestando un descuido inadmisible en un edificio tan representativo de la localidad. Precisamente, las Normas Subsidiarias de Planeamiento Municipal de Pozoblanco incluyen expresamente a este edificio dentro de la Ordenanza de Protección Estructural. Esta figura de protección patrimonial se aplica a edificios que, "sin tener el valor simbólico de su carácter histórico-artístico reconocido, presentan cierta singularidad, bien tipología constructiva o funcional, bien de lenguaje o estilo". La Ordenanza, además de proteger la estructura básica del edificio y elementos individuales como fachadas, alturas y elementos esenciales de la edificación, obliga al mantenimiento de "todos los elementos arquitectónicos que configuren el carácter singular del edificio". Por cierto, también prohíbe "todo tipo de rótulos de carácter comercial o similar". 

Postal publicitaria del edificio "El siglo XX", que documenta su forma original.
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Un pequeño fuerte romano en el valle del Ojailén

Arqueólogos trabajando en el yacimiento "Cruz de mayo" de Brazatortas [Fotos: Solienses].

Brazatortas es el primer pueblo habitado de Ciudad Real que nos encontramos en la ruta Torrecampo-Puertollano por la A-435/CM-4201. Desde 2020, con financiación del propio Ayuntamiento y el respaldo científico de la UNED, viene excavándose allí el yacimiento arqueológico "Cruz de mayo", situado sobre un abrupto promontorio de roca cuarcita en las afueras de la localidad, con una posición dominante sobre el valle del Ojailén. Los arqueólogos comenzaron sondeando un asentamiento calcolítico, donde se encontró gran cantidad de material lítico (puntas de flecha, cuchillos, hachas) de excelente calidad, pero pronto les salió al paso un inesperado edificio romano de carácter defensivo y, lógicamente, se dejaron seducir por los mayores interrogantes que plantea. 

El periodo de ocupación romana se sitúa entre los siglos II-I a.C. En esa cronología se levantó allí un edificio destinado a la defensa del territorio con imponentes torres y gruesos muros, así como algunas viviendas y almacenes, donde se acogería una pequeña guarnición militar. Los arqueólogos lo relacionan provisionalmente con las "guerras sertorianas" y cobraría sentido en la protección del valle de Alcudia y sus importantes reservas mineras de plata, plomo y cinabrio. 

El baluarte dispone de un dominio visual absoluto sobre el valle del Ojailén.

En el yacimiento se han encontrado ánforas, monedas, restos cerámicos de diferentes actividades económicas y el depósito de municiones más importante de la península ibérica, compuesto por más de cien proyectiles de honda fabricados en plomo y piedra, que actualmente se exhibe en la exposición "Atempora" del Museo de Ciudad Real.

Hace unos días tuve la suerte de visitar este yacimiento siguiendo las explicaciones de uno de sus arqueólogos, David Oliver Fernández. Nos informó con detalle de los orígenes y objetivos del proyecto, de los descubrimientos que se han ido realizando en las sucesivas campañas y de su interpretación provisional, así como las técnicas de excavación utilizadas y las grandes dificultades que el lugar presenta para los arqueólogos, dado lo abrupto y escarpado del terreno y la solapación de los derribos. Se trata de un yacimiento inicialmente modesto pero que pudiera en el futuro deparar interesantes sorpresas.

Algunos municipios de Los Pedroches podrían tomar como ejemplo iniciativas de este tipo para abordar el estudio de tantos yacimientos relevantes de nuestra comarca que sufren el abandono, en el mejor de los casos, y el expolio en su mayoría. Se trata de una inversión seria y rigurosa en el ámbito de la cultura, ese que nuestros Ayuntamientos llevan tantos años confundiendo con el del espectáculo. El derroche de dinero en cosas absolutamente intrascendentes que venimos observando en los últimos años tendría en proyectos de esta naturaleza (obviamente, con el respaldo científico de una universidad o institución académica de prestigio) un destino juicioso y perdurable, que redundaría en el mejor conocimiento de nuestra historia y que incluso podría tener repercusiones en el terreno turístico y en actividades de desarrollo del territorio relacionadas con él.

Las estructuras defensivas presentan una gran solidez.

En algunas piedras reutilizadas del muro se han encontrado restos de pinturas rupestres.

Vista general del yacimiento.

El trabajo resulta difícil por la estrechez del espacio excavado situado entre masas rocosas.

Vista del promontorio donde se sitúa el yacimiento "Cruz de mayo".