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"Siento un ansia casi feroz por conocer a Juana Castro"

Manuel García Pérez gana el XI Premio Juana Castro de Poesía con Vida y época de la ausente Eileen, la "biografía ficticia de una mujer derrotada"


El poeta Manuel García Pérez [Foto proporcionada por el autor].

El poeta alicantino Manuel García Pérez ha resultado ganador de la XI edición del Premio Juana Castro de Poesía por su obra titulada Vida y época de la ausente Eileen, según ha dado a conocer el Ayuntamiento de Villanueva de Córdoba esta mañana. García Pérez ha competido en el tramo final del certamen con otras 27 obras finalistas de las 470 presentadas al concurso, procedentes de toda España y de distintos lugares del mundo. El jurado ha estado compuesto por Juana Castro, Manuel Gahete, Antonio Luis Ginés, Pedro Sevilla, Francisco Onieva y la concejala de Educación, Infancia y Juventud, Natividad Pedraza, en representación de la corporación municipal. 

Los miembros del jurado han señalado que el poemario de Manuel García Pérez supone “la creación de una voz propia sin fisuras, que conecta con las mejores poetas norteamericanas del siglo XX” y han destacado “el uso de imágenes arriesgadas, con un lenguaje claro sin estridencias que queda siempre abierto a la sugerencia de unos poemas de aliento narrativo y en ocasiones prosaico, pero siempre dentro de un contenido lirismo”. 

Manuel García Pérez (Orihuela, 1976) es Doctor en Filología y Licenciado en Antropología. Ejerce como Profesor de Educación Secundaria en un instituto de su localidad natal. Ensayista y crítico literario en diversos diarios y revistas, es autor de los poemarios Luz de los escombros (2013) y Las exploraciones (2016), así como de las novelas juveniles La memoria del cuervo (2011) y Rostros de tiza (2012), entre otras publicaciones.

Solienses se ha puesto en contacto esta misma tarde con el autor, quien ha aceptado amablemente contestar a unas preguntas:

Pregunta: ¿Podría describir brevemente la obra premiada?

Respuesta: El poemario es una biografía ficticia de una mujer a la que la vida la ha derrotado y solo le queda refugiarse en el alcohol y los ansiolíticos para poder sobrevivir. Pese a esta fatalidad, mira a su entorno con escepticismo e incredulidad, pero también con arrogancia, como si en su decadencia, todavía pudiese rescatar algo del orgullo y dignidad que le han sido arrebatados.

P. El jurado ha señalado que su obra “conecta con las mejores poetas norteamericanas del siglo XX”. ¿Reconoce esta influencia en su obra? ¿A qué poetas en concreto se refiere?

R. El jurado ha comprendido perfectamente la esencia del poemario. Las referencias a Anne Sexton y Sylvia Plath son más que tangibles. Pero la motivación de este libro son mis lecturas de narradoras como Otesa Moshfegh, Lorrie Moore y Lucia Berlin. Todas estás escritoras describen perfectamente las consecuencias depresivas y deshumanizadoras de mujeres que no han encontrado su lugar en el mundo. Mujeres lisiadas por sus propios errores, por sus excesos y por una violencia que, desde su infancia, las ha ido estigmatizando.

P. ¿Conocía usted previamente la obra de Juana Castro? En caso afirmativo, ¿qué destacaría de ella?

R. He sido un lector devoto de su poemario Antes que el tiempo fuera [Premio Solienses 2018]. Me parece más que relevante que Juana Castro utilice los recuerdos y las costumbres como material literario para expresar que la vida es oficiar una clase de ritual donde el ser humano no puede escapar a la muerte ni a la contemplación del mar y su placenta.

P. El premio lo otorga el Ayuntamiento de Villanueva de Córdoba, situado en la comarca cordobesa de Los Pedroches. ¿Tenía usted alguna referencia previa de esta comarca?

R. No, la verdad es que no. Y estoy ansioso por conocerla. Sabía del prestigio del Premio Literario y que la obra de Juana Castro era un referente literario transgeneracional. Siento emoción, una enorme emoción y un ansia casi feroz por conocer a la poeta y a las gentes de esta comarca que me han permitido mostrar parte de mi obra al público. Me consta de la importancia que esta comarca otorga a la cultura, a los estudios etnográficos y a la literatura.

El Premio Juana Castro de Poesía se entregará a Manuel García Pérez el día 30 de noviembre en el Teatro Municipal de Villanueva de Córdoba.
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José Luis González Peralbo: "Cada pueblo de Los Pedroches tiene su propia idiosincrasia criminal"

José Luis González Peralbo, el pasado lunes en Pozoblanco [Fotos: Solienses]. 

En apenas un mes José Luis González Peralbo ha presentado su libro La mala vida en Los Pedroches y ha sido nombrado Cronista Oficial de Pozoblanco. Es el fruto del trabajo callado y constante de una de las personas que mejor conoce hoy día la historia de Los Pedroches, un conocimiento basado sobre todo en la investigación rigurosa y profunda en los archivos municipales de casi todos los pueblos de la comarca. 

Para hablar de libros, de cronistas y de archivos he quedado con José Luis en el bar La Noriega de Pozoblanco, justo al lado del emblemático edificio de El Silo. Hablar con José Luis constituye un privilegio para cualquier amante de la comarca, puesto que su conocimiento histórico de cualquier aspecto se hace patente a lo largo de toda la conversación. El bar tiene sus parroquianos que hacen ruidos y dan voces, pero José Luis y yo conseguimos crear una pequeña isla en un rincón del establecimiento que por un momento llega a recordarme las antiguas tertulias en los cafés madrileños y lamento que no hubiera allí más personas para escuchar la conversación. Voy a intentar transcribir los pasajes fundamentales, con la certeza de que su plasmación escrita no puede recoger la emoción y el compromiso de dos personas hablando de un tema que les apasiona a ambos: su tierra.

Pregunta. ¿Cómo has recibido este nombramiento?


Respuesta. Muy feliz, porque es un orgullo representar a tu pueblo y especialmente que se fijen en ti habiendo otras personas también capacitadas para esta tarea. 


P. ¿Cómo ha sido el procedimiento?


R. Hace cinco años ya que me lo propusieron Emiliano Pozuelo y Rosario Rossi, pero yo entonces no lo tenía tan claro ni veía tan claro el ambiente político y yo quería que, si era cronista, tenía que ser cronista de Pozoblanco, no de unos partidos u otros. Ahora ha habido mayor unanimidad, lo que me alegra, porque no quería ser motivo de enfrenamiento entre las fuerzas políticas. 


P. Has recibido mucho respaldo.


R. Yo me he sorprendido de la forma en que todos los partidos han apoyado mi nombramiento, con sentimientos muy cercanos, muy cariñosos. En todo el mundo veo que la felicitación es sincera, casi todos además con el estribillo de "ya era hora". Yo digo que ya era hora de que hubiese cronista, no una persona concreta, sino la figura como tal, porque el último se nombró en el año 1982, Manuel Moreno Valero, que hace ya casi siete años que murió


P. A nivel popular la figura del cronista es muy desconocida, la gente no sabe exactamente qué es, algunos lo confunden con el corresponsal de un periódico o incluso con un título honorífico como hijo predilecto. ¿Has percibido esta desorientación en la gente?


R. La gente incluso a veces no conoce la palabra cronista. ¿Qué es lo que te han nombrado?, me dicen.  Efectivamente, la función del cronista la conoce poca gente. Y ello a pesar de que en la historia de Pozoblanco tenemos al ilustre cronista Sepúlveda.


P. Resulta extraño que un pueblo como Pozoblanco, que tiene cierta tradición de historiadores, no posea todavía una "Historia de Pozoblanco", un libro con una síntesis estructurada de su historia para conocimiento general. ¿Te ves capaz de esta tarea o te has propuesto emprenderla?


R. En Pozoblanco hay muy buenos historiadores, pero el problema principal de elaborar una historia de Pozoblanco es que exigiría muchas horas de dedicación a la investigación en archivos, una tarea a la que no todos están dispuestos. Yo siempre he tenido predilección por la investigación en archivos, pero este trabajo requiere tal intensidad (sacar bases de datos, organizar y catalogar) que queda muy poco tiempo para escribir. Si he escrito el libro que ha salido ahora (La mala vida en Los Pedroches) es por el parón que ha supuesto la pandemia, que me ha frenado y he estado casi dos años sin ir por los archivos y me he dedicado a sumergirme en la documentación que tengo fotografiada, más de un millón de fotos de documentos de Los Pedroches, pero no suelo tener un tiempo para escribir obras así, aunque me veo capacitado para hacer una historia de Pozoblanco e incluso quizás de Los Pedroches.


"Hay mucha documentación de la que yo pude consultar que será imposible volver a consultarla de nuevo, por el estado de deterioro en que se encontraba".


P. Yo sé que tu trabajo en los archivos es impresionante, pero ¿no te parece que el fin último de esa investigación que tú haces tiene que ser la publicación y divulgación?


R. Esto es algo que me reprocha muchísima gente, sobre todo los más cercanos. José Luis, tú sabrás muchísimo, sabes cosas que no sabe nadie, pero a los demás lo que nos gustaría es conocer eso, me dicen. Quizá este libro, después de muchos años, haya ido en esa dirección, pero a mí me gusta más investigar, descubrir, catalogar y ofrecer, ofrecer a gente que me lo pide, tú mismo lo sabes. Soy de la opinión de que la información que uno maneja hay que ponerla en manos de los mejores que puedan sacar provecho de ella. Es una cuestión de preferencia: guardar para que los demás no conozcan no tiene sentido. Además sabiendo que mucha información de la que hay en los archivos que yo he consultado se va a perder antes de que otra persona sienta la inquietud de ir a buscarla. Hay documentos que cuando yo los manejé ya estaban en pésimas condiciones. 


P. El proceso de digitalización que se está emprendiendo en muchos ayuntamientos puede ayudar a que esos documentos no se pierdan para siempre, al menos su contenido. 


R. Es un cambio de actitud inmensa, aunque hay que reprocharle su lentitud, porque a veces se contratan a personas que no tienen la preocupación por la conservación de ese material, sino que simplemente realizan un trabajo, hacen un número muy limitado de copias digitales, que pueden ser seiscientas, setecientas o mil, pero ten en cuenta que solamente el siglo XX en protocolos notariales nada más en el Archivo de Pozoblanco hay más de un millón de fotos. Con el ritmo actual de digitalización quizás se conseguiría dentro de 400 años. En realidad, sería imposible terminar, porque se está generando continuamente más documentación de la que se está digitalizando. Yo he digitalizado muchos documentos particularmente, no en las mejores condiciones ni con el mejor resultado, pero yo lo que quería era tener el corpus documental disponible, si el 98 o 99% se podía leer, ese era mi propósito, a sabiendas de que hay mucha documentación de la que yo pude consultar que será imposible volver a consultarla de nuevo, por el estado de deterioro en que se encontraba.


"El sentir popular de la gente mantenía una conciencia de pertenencia a una tierra con unos problemas más o menos comunes".


P. En los últimos días casualmente dos personas por distintas vías me han comentado la necesidad que hay también de que existiera un libro sobre la historia de Los Pedroches, una obra de referencia y de consulta general.


R. Es complicado, porque la mayoría de la gente no estamos habituados a trabajar en equipo, yo el primero. El problema que te decía de manejar toda la documentación de un pueblo se multiplica por diecisiete, además de que la mitad de los pueblos no tiene apenas documentación. Tendría que haber una persona dispuesta a eso, que emplee su tiempo en eso y que tenga claro un plan de qué va a tratar y de cómo lo va a tratar. Pero sí, al menos a partir del siglo XVI creo que se podría hacer una historia de Los Pedroches.


P. Yo mismo me he planteado esta cuestión en muchas ocasiones, si realmente es posible escribir una historia de Los Pedroches, porque en la actualidad vemos Los Pedroches como una comarca unitaria geográficamente y culturalmente, pero lo cierto es que a lo largo de la historia no ha sido una única unidad histórica, sino que han sido tres muy diferentes unas de otras y que Los Pedroches como unidad son casi una creación moderna.


R. Administrativa, jurídica y eclesiásticamente ha habido diferencias clarísimas, pero lo que es el sentir popular de la gente sí que mantenía un concepto de comarca. Es decir, por lo que yo he visto en la documentación, la gente se mueve de Hinojosa, Fuenteobejuna o Belalcázar a Villanueva de Córdoba, Santa Eufemia o Pozoblanco y ellos tienen esa conciencia de pertenencia a una tierra con unos problemas más o menos comunes, aunque hay diferencias, pero había más comarca antes, más conocimiento de la comarca antes, un conocimiento instintivo, podríamos decir.


P. ¿Tú crees que Belalcázar sentía que tenía algo que ver con Pedroche, por ejemplo?


R. El conocimiento de la documentación te depara muchas sorpresas. No sabes las relaciones familiares que hay entre Belalcázar, Hinojosa, Dos Torres y Pozoblanco. Los Morillo, los Velarde, por ejemplo, los encontramos en Belalcázar, en Extremadura, en Hinojosa, en Torremilano, en Añora o en Pedroche. Se van creando unos lazos entre las principales familias de la comarca que tenían fincas y posesiones por todos lados, que tenían criados y servidores por todos lados, todo eso también conlleva un movimiento de población. Te encuentras, por ejemplo, que los mayordomos de Santa Clara en Belalcázar son de las Siete Villas gran parte de ellos o que los tenientes de gobernadores que nombra el señor de Belalcázar son gente de Pozoblanco o de Torremilano y viceversa, con lo cual estamos viendo que en realidad hay muchas conexiones, porque lo hay desde arriba hacia abajo y todos los grandes señores y todos sus servidores están muy entrelazados y eso a través de los siglos, no solo en un momento dado.


José Luis González Peralbo acaba de ser nombrado Cronista Oficial de Pozoblanco.

P. Tu libro La mala vida en Los Pedroches es una recopilación de casos judiciales, con su anécdota, que todos juntos nos ofrecen un panorama de la vida cotidiana en Los Pedroches. Muchas veces, cuando se investiga la historia, se olvida precisamente este aspecto del día a día. ¿Qué conclusión has sacado viendo en conjunto toda esta amalgama de casos?


R. El libro es muy diferente de las exposiciones históricas que estamos acostumbrados a leer. Lo que subyace en él es la vida cotidiana. Más que los propios casos delictivos que se cuentan, que es la anécdota, tú ves a los vecinos actuar, a las autoridades, a los viajeros que vienen de paso, que te van ofreciendo sus costumbres, su gastronomía, sus vestidos, incluso. Es curioso comprobar que los naturales de la comarca enseguida reconocen a cualquier persona que no sea de la zona por su vestimenta. O dicen, en el transcurso de las diligencias, "¿cómo nos vas a convencer de que no conocías a tal persona sospechosa que tú viste, si aquí nos conocemos todos?". Lo que subyace ahí es la vida cotidiana y eso no se había contado hasta ahora.

Una consideración general que saco viendo el libro es que muchos de los delitos que se recogen hoy sería faltas menores. La gente de esta zona no tiene una personalidad criminal o delictiva. Hay muchos controles desde arriba y, sobre todo, desde abajo: la familia, los vecinos, los "hombres buenos" (que hoy serían los jueces de paz), intervienen mucho, hay mucho perdón. En la mayoría de los casos se percibe que los denunciantes quieren que se reconozca que han sido injuriados, que han sido agredidos o lo que sea, pero una vez que la justicia inicia el procedimiento, casi siempre se concede el perdón. Los casos más fuertes de criminalidad la producen por lo general personas que no son de la zona, son gente de paso, como el propio Pérez Zafra, o son perturbados mentales, como el caso del "imbécil" de Hinojosa del Duque, o los asesinos belalcazareños del prestamista de Hinojosa, que el principal instigador, en su línea argumental defensiva, dice que padecía de "imbecilidad natural", pese a lo cual era miembro del ayuntamiento. Los delitos son la mayoría de las veces producto de la ofuscación, de rencillas personales que brotan en un momento determinado, pero no hay una criminalidad muy grande. Lo que sí observo es que cada pueblo tiene su propia idiosincrasia criminal. En los pueblos pequeños son más manifiestas las rencillas entre familias, producto de un resquemor que se mantiene muchas veces por cuestiones insignificantes. En los pueblos más grandes encontramos ya los robos, la infamia y la injuria, o las deudas. En Torremilano, curiosamente, hay muchos delitos que tienen que ver con la moral y con el sexo. En Villanueva de Córdoba, en cambio, hay mucha violencia física, todas las rencillas se solucionan a golpes, hay asesinatos, peleas y las serenatas casi siempre terminan utilizando armas blancas. En Pozoblanco los delitos son más bien de carácter político, producidos por intereses políticos entre familias, aunque la violencia va cambiando a lo largo del tiempo. Todo ello partiendo, como hemos dicho antes, de que no hay una manifiesta criminalidad en la comarca, que todo es de bajo nivel.


P. ¿Qué documentación has utilizado para este libro?


R. El problema que tenemos con los archivos es su gran dispersión y sus muchas lagunas. Hasta 1660, cuando el Señor del Carpio se hace cargo de la administración de las Siete Villas, toda la documentación se guardaba en Córdoba, de donde dependía jurisdiccionalmente. De esa fecha hasta el siglo XVIII, la documentación se conserva en Torremilano, que es la capital de la zona, y a partir del siglo XIX la capitalidad pasa a Pozoblanco, como cabecera del partido judicial, así, a grandes rasgos. En Pozoblanco todos los casos judiciales anteriores a 1961 han desaparecido. En Torremilano los han conservado y al unirse con Torrefranca, se añadieron también los del señorío de Santa Eufemia. La del condado de Belalcázar, por su parte, perteneció al corregimiento extremeño de Villanueva de la Serena, con lo cual sus casos estarán allí. Ahora mismo en Los Pedroches lo que contamos en cuestiones de juzgados son básicamente los protocolos y los pleitos de justicia del Archivo Municipal de Dos Torres. Las cuestiones relativas a moral y a delitos sexuales, en cambio, las he investigado en el archivo del Obispado de Córdoba. Para el último siglo, desde 1850, contamos también con la ayuda de la prensa histórica. Por ejemplo, en el caso de Pérez Zafra he contado con informaciones publicadas en los periódicos.


"En los últimos veinte o treinta años Pozoblanco ha perdido empuje y homogeneidad".


P. Para terminar, y como buen conocedor que eres de la historia comarcal, ¿qué posición crees que ocupa en la actualidad Pozoblanco en el conjunto de Los Pedroches?


R. Con Pozoblanco ha pasado, estableciendo un símil futbolístico, como con el Real Madrid, que de ser un club que era estimado, querido y apoyado en todos sitios ha pasado a convertirse en el enemigo, en muchos aspectos. En Pozoblanco yo he notado que en los últimos veinte o treinta años en muchos otros pueblos de la comarca se le ha visto, más que como una posible referencia o colaborador, como alguien que va a aprovecharse de los demás pueblos, de que va a abusar. En eso hemos perdido empuje y homogeneidad, porque lo que tengo claro, viendo la documentación histórica de los últimos cuatrocientos años, es que nosotros hemos avanzado cuando hemos ido unidos, cuando hemos funcionado con personas de los distintos pueblos que han venido aquí para trabajar y cuando hemos contado a la vez con personal de fuera que se ha implicado. Cada momento de impulso aquí es una mezcla de tradición, perseverancia, defensa y conocimiento profundo de lo que tenemos con personas con nueva mentalidad que se implican y a la vez aportan cosas nuevas. En los últimos siglos, por ejemplo, fue decisiva la aparición de los ingenieros y empresarios con la máquina de vapor, la gente del textil que vino de la zona de Alcoy, mano de obra especializada en la seda, la aparición del ferrocarril, la gente que vino de Almería o de Cuenca a desmontar o trabajar en la minería. Todos ellos trajeron su conocimiento y aprovecharon los recursos económicos de los fabricantes de esta zona, los arrieros que se habían hecho ricos con la Guerra de Independencia y se habían metido en las fábricas textiles y son los que aportan el capital. Todo esto es lo que da empuje y yo creo que se ha perdido.


P. ¿Pozoblanco quiere ahora ir por su cuenta o son los demás pueblos los que lo están abandonando como referencia?


R. Antes la referencia de Pozoblanco era porque no había conocimiento ni proximidad de otras cosas. Pero ahora por internet puedes pedir cualquier cosa a cualquier parte del mundo. No necesitas a Pozoblanco para muchas cosas. Las propias empresas de Pozoblanco, que antes tenían toda su clientela en la comarca, ahora venden gran parte de sus productos directamente fuera, con lo cual hemos perdido esa relación continua. La mayoría de la gente que viene a Pozoblanco ahora lo hace ya para realizar gestiones administrativas o por el hospital o Hacienda.


P. Hay en la actualidad una corriente de pensamiento que lo basa todo en la memoria al considerar que cualquier tiempo pasado fue mejor. A veces la memoria proyecta fantasías donde realmente no las había y se tiende a embellecer el pasado. ¿Podemos decir que la memoria es enemiga de la historia? 


R. El ser humano necesita los sueños, aunque no se cumplan nunca. Pensar que las cosas podrían ser mejor. Pero la memoria es percepción. Los documentos, en cambio, aportan objetividad. 

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Sebastián Pérez: "En el pantano de La Colada se han hecho cosas que están fuera de la legalidad"

  • Según el coordinador provincial, "Izquierda Unida ha sido sacrificada en las elecciones andaluzas para conseguir la unidad de la izquierda".
  • En Los Pedroches propone: "Para el desarrollo del mundo rural con nuestros propios recursos necesitamos una industria paralela que genere riqueza y transformación".

Sebastián Pérez Gallardo, coordinador provincial de IU, ayer en la sede de IU de Añora [Fotos: Solienses].

Se lo digo directamente: "Sebastián, para el importante cargo político que ocupas, eres poco conocido en Los Pedroches". Él asiente resignado y reconoce que eso se debe a la todavía moderada implantación de Izquierda Unida (IU) en la comarca, que tiene menor relevancia que en otras zonas de la provincia. Sebastián Pérez Gallardo (Córdoba, 1983) es vecino de Hinojosa del Duque, de donde procede su familia materna y donde finalmente ha decidido instalarse. Licenciado en Ciencias Políticas y de la Administración por la Universidad de Granada y Máster de Cultura de Paz, Conflictos, Educación y Derechos Humanos por la Universidad de Córdoba, es militante del PCE y de IU y actualmente ocupa el cargo de Coordinador Provincial de IU en Córdoba.


Acaba de publicar un libro titulado Pensamiento y praxis de la izquierda (Utopía Libros), una recopilación de artículos periodísticos publicados en diversos medios de comunicación prologada por Felipe Alcaraz. Con tal motivo, desde Solienses hemos querido realizarle una entrevista en torno a los temas que aborda en su libro y su implicación en nuestra comarca. En ella Sebastián se muestra muy crítico con el proceso de unidad de la izquierda desarrollado con motivo de las elecciones andaluzas, defiende a capa y espada los logros históricos de los regímenes socialistas y del movimiento obrero y propone soluciones concretas para el desarrollo rural de Los Pedroches. Nos reunimos para ello en la futura sede de IU en Añora, una casa situada en la céntrica calle Concepción en cuyo balcón luce desde hace meses una bandera republicana. Los símbolos a veces resultan imponentes y que acaben incorporándose con naturalidad al paisaje urbano se convierte en el mejor ejemplo de convivencia y confraternización ciudadana.


Pregunta. En la solapa del libro dice que naciste en Córdoba, pero los primeros artículos publicados aparecen en Guadiato Información y ahora, sin embargo, te conocemos viviendo en Hinojosa del Duque. ¿De dónde eres realmente y de dónde te sientes?


Respuesta. Me siento de la provincia de Córdoba, me siento de Los Pedroches, me siento de Peñarroya y me siento de Hinojosa. Y también me siento extremeño, lo digo siempre y además lo reivindico, porque algunos de mis abuelos proceden de allí. Yo nací en Córdoba, pero mi padre es de Peñarroya-Pueblonuevo y mi madre de Hinojosa del Duque. Mi padre era profesor y al poco tiempo de nacer nos tuvimos que desplazar a sus destinos y estuvimos mucho tiempo en la provincia de Badajoz, pero mi sitio de referencia siempre fue Hinojosa, donde mi familia se instaló cuando yo tenía doce o trece años.


P. ¿Cómo fue el despertar de tu conciencia política?


R. En primer lugar tengo que reconocer la clara influencia de mi propia familia, de mi padre y mi madre, siempre han sido personas de izquierdas, y también algunos ancestros que combatieron y defendieron la República y la democracia. También me acuerdo de una maestra de Castuera que se llamaba doña Aurora, cuya madre fue asesinada, y desde pequeño me trasladó que había que tener una visión humanista del mundo. Luego, cuando uno se aproxima a casuísticas concretas, como la de Peñarroya, de donde era mi padre, un emblema del movimiento obrero, que era junto con Asturias el centro neurálgico de la minería y de todos los sectores socialistas, marxistas, incluso anarquistas, pues a partir de ahí uno va tomando conciencia de que hay que construir un mundo más justo. El cierre traumático de la minería y el fracaso del plan de reindustrialización en la zona crearon un ambiente propicio en este sentido.


P. Vamos a ir de lo general a lo particular. Dedicas varios artículos en tu libro al tema de la necesaria unidad de la izquierda. "Una izquierda organizada es la única garantía para alejar, frenar y eliminar las ideas y proyectos fascistizantes", escribes, y recuerdas luego cómo las organizaciones obreras y de izquierdas ya desde la Revolución Industrial consideraron que la unidad era imprescindible para conquistar derechos y libertades. Y, sin embargo, parece como que la izquierda (eso que llamamos, para entendernos, la izquierda a la izquierda del PSOE) nunca consigue organizarse de forma duradera, parece condenada a comenzar de cero en cada convocatoria electoral, a reinventarse, renunciando a los logros conseguidos. Y en esas estamos de nuevo. ¿Por qué esto es así?


R. Creo que hay una profunda crisis histórica de la izquierda. Desde la Revolución Industrial siempre ha habido diferentes propuestas dentro del pensamiento de la izquierda sobre cómo configurar las sociedades y la conquista de derechos y libertades. También es verdad que a la gente de izquierdas esa tendencia al pensamiento crítico nos hace muchas veces señalar más lo que nos deja de unir que lo que nos une y en esa crisis general de la izquierda lo que ocurre es que no acabamos de configurar un proyecto sólido, un proyecto de futuro, ni lo trasladamos. Para nosotros fue traumática la caída del muro de Berlín, pero el mundo liberal del capitalismo está demostrando que es inviable, por lo tanto apelar a la unidad de la izquierda creo que es el método de poder cambiar las cosas. Esa crisis general de la izquierda tiene un traslado a la parte electoral, que está siendo a veces casi traumático. Los últimos procesos así lo muestran. 


P. En otro artículo del libro aludes al término "carmenización", que atribuyes a Felipe Alccaraz, y eso que está escrito en un momento en que el proceso no se veía tan claro como se está viendo ahora mismo. Es decir, ¿Yolanda Díaz es otra Carmena?


R. No, por supuesto. Yo considero que no y lo digo claro. Lo que sí advierto es del riesgo de que eso pueda suceder, no con Yolanda Díaz sino con cualquier otro liderazgo. En los procesos de la izquierda hay que tener referencias personales y humanas, las hemos tenido siempre, pero el problema es cuando se construye un proceso en base a personas en lugar de en base a proyectos ideológicos y políticos, por abajo, con estructuras, con militancia. No podemos confundir los términos. Es importante aprovechar esos liderazgos, pero la izquierda organizada se basa en estructuras de verdad. Si no, jugamos a una política de marketing en la que a lo mejor una multinacional pueda financiar a una persona para que ese sea el camino hacia donde nos lleve y las propuestas no se construyen en términos individuales sino en términos colectivos.


P. ¿No ves ese riesgo de individualización en el proyecto que se está construyendo?


R. No. Estamos hablando de Yolanda Díaz, que es la ministra de Trabajo, por cierto, con unos datos económicos de evidente mejora en las políticas que está desarrollando, y detrás de su proyecto hay varias organizaciones muy importantes, como Unidas Podemos, Izquierda Unida, el Partido Comunista, Podemos, los Comunes, es decir, detrás están muchas organizaciones con mucha implantación en el territorio. Por tanto, no veo los riesgos.


"En nombre de un proceso de unidad de las izquierdas, en las elecciones andaluzas Izquierda Unida ha sido sacrificada".


P. Esta continua reconstrucción de la izquierda ha tenido una mala ejecución en las pasadas elecciones andaluzas, que además te ha afectado a ti personalmente. Todo indicaba que ibas a ser el cabeza de lista por Córdoba y finalmente, como producto de la negociación interna, tuviste que renunciar a ello. ¿Crees, ahora pasado el tiempo y vistos los resultados, que fue una decisión equivocada?


R. Evidentemente creo que no se hizo un proceso político serio y resultó un fracaso, pues ahí están los resultados electorales. Se hace con la mejor de las intenciones, pero lo que al final se ha producido ha sido un sacrificio por parte de una organización como Izquierda Unida en pro de la unidad. Tal cual, es muy duro pero hay que trasladar lo que ha pasado. En nombre de un proceso de unidad de las izquierdas, para que todos y todas vayamos conjuntamente, Izquierda Unida ha sido sacrificada. Y en este caso en la provincia de Córdoba, que no solo para nosotros, sino para todo el país, es el emblema de la izquierda real, el legado de Julio Anguita, de Luis Carlos Rejón y que hemos tenido siempre representación en la provincia y en la capital. En lo personal, uno evidentemente es un soldado, un militante, y se pone a disposición de su organización. Igual que mi organización decidió que yo podía ser el número uno, por diferentes circunstancias, cuando ha llegado el acuerdo, no ha podido ser así. La responsabilidad la ponemos siempre por encima de la cuestiones personales. Siempre es siempre.


P. Has dicho que Izquierda Unida ha sido "sacrificada" en este proceso, ¿has usado conscientemente esa palabra?


R. Sí. Sin matices. Izquierda Unida ha sido sacrificada, porque Izquierda Unida en Andalucía no es una herramienta cualquiera, no es una organización cualquiera. Son militantes en cada uno de nuestros pueblos y nuestros barrios, referentes sociales, con concejales que resisten en lugares muy conservadores, pero con sitios también donde somos absolutamente hegemónicos, con alcaldías, en el caso de la provincia de Córdoba con trece. En la provincia de Córdoba tenemos 135 concejales. Somos una fuerza de presente, de pasado, pero de mucho futuro. Por lo tanto lo lógico hubiera sido que Izquierda Unida hubiese liderado esa candidatura, hubiese sido yo o hubiese sido una compañera. Pero, evidentemente, Izquierda Unida en Córdoba y en Andalucía ha sido sacrificada y la hemos sacrificado en nombre de la unidad, porque nos puede más la responsabilidad y la defensa de nuestro pueblo que los intereses de nuestra propia organización.


P. Has aludido antes a Julio Anguita, al que dedicas en el libro un emocionado artículo. ¿Qué tiene la figura o el pensamiento de Anguita para haberse convertido últimamente en referente de la izquierda, incluso entre personas más jóvenes, sabiendo como sabemos que en su momento fue una figura cuestionada incluso en la propia izquierda, pues se le acusó de dogmático o intransigente?


R. Julio Anguita, en tiempos donde el neoliberalismo era el pensamiento hegemónico, fue la única persona pública que tuvo capacidad notoria de manifestar lo contrario, de defender que lo contrario era posible, de enfrentarse al dogma neoliberal. Y creo que eso engrandeció su figura. Fue muy vilipendiado y machacado por grandes medios de comunicación y por grandes corporaciones y fue tratado en ocasiones como un loco ajeno a la realidad, pero, cuando ha pasado el tiempo, uno lee y escucha sus opiniones y vemos que el tiempo le da la razón. No es fácil tener líderes que tengan tanta capacidad analítica y de visión de futuro.


"Lo bueno de nuestras sociedades lo ha construido el movimiento comunista, el movimiento obrero y el movimiento de izquierdas. Y eso es un éxito."


P. Hay una cita, atribuida a Putin, que leí al comienzo de la novela Limónov de Emmanuele Carrère. Dice así: "Quien quiera restaurar el comunismo no tiene cabeza; quien no lo eche de menos no tiene corazón". Dejemos ahora al personaje y vayamos con la frase. ¿El comunismo tiene que ser siempre una lucha entre la razón y el corazón? Me refiero no a su formulación teórica o ideológica, sino a su realización política, a la praxis, cuando ha habido oportunidad de ponerlo en práctica. ¿Por qué el comunismo siempre ha fracasado, de Lenin a Ortega, por poner dos extremos cronológicos?


R. Esto es una pregunta muy compleja. La primera cuestión: el comunismo no se ha producido nunca, porque es la fase superior del socialismo. Lo digo como elemento académico, lo que se han dado han sido varios proyectos socialistas. Creo que lo analizamos mal si lo hacemos en términos de fracaso o éxito. En una sociedad como la actual, en la sociedad española, toda la parte positiva de bienestar, de conquista de derechos y libertades, se debe en parte a la tradición de los partidos comunistas y del movimiento obrero, y también muchos elementos de nuestra vida cotidiana se deben a ese pensamiento socialista. Si tenemos una jornada laboral de ocho horas, si tenemos pensiones, si tenemos educación pública, si tenemos un estado de bienestar, eso es ni más ni menos que la conquista de un pensamiento que es el comunismo. Llevando el análisis a procesos políticos concretos, observamos, por ejemplo, que Rusia, que era un estado feudal cuando se hace la Revolución, se convierte en pocos años en el país más potente industrialmente del mundo, con los índices de bienestar más altos del mundo. Frente a un mundo que se caía, los trabajadores y trabajadoras tenían allí salarios dignos, tenían viviendas dignas, habían cambiado su mundo radicalmente. Al medir en términos políticos el éxito o el fracaso yo también apelo a que se mida el éxito o el fracaso del capitalismo. Cuando hay miles de personas que cruzan la valla de Melilla para poder comer, cuando vemos cómo en Latinoamérica la pobreza se extiende, cómo Estados Unidos es un país roto por desigualdades, cuando en Europa vemos que la riqueza se está concentrando cada vez en menos manos y la mayoría de la población cada vez tiene menos... eso es un fracaso del capitalismo. Lo bueno de nuestras sociedades lo ha construido el movimiento comunista, el movimiento obrero y el movimiento de izquierdas. Y eso es un éxito.


P. ¿No consideras, entonces, que los regímenes que llamamos históricamente comunistas, a pesar de sus logros conseguidos, sobre todo en los inicios, finalmente degeneraron en sistemas reprobables?


R. Hay que ser justos, evidentemente ha habido errores en los movimientos socialistas. Pero la cuestión tiene mayor profundidad. Cuando hablamos de la caída de los regímenes socialistas, en los que ha habido comportamientos que a veces son ajenos a los intereses humanos y a lo que debería ser una sociedad democrática y libre, que se han producido y hay que ser crítico, hay que considerar también otras cuestiones de política comparada. Podemos hablar del Reino de España con un jefe del estado que es un pirata con papeles, podemos hablar de unos Estados Unidos donde hace unos años querían dar un golpe de estado a su propio pueblo, que invade y desarrolla guerras por todos los lugares del mundo, podemos hablar de un régimen capitalista como el de Arabia Saudí controlado por jeques que asesinan en una embajada a un periodista... por lo tanto digo que la depravación del ser humano no depende del régimen, sino del propio ser humano y de su propia naturaleza. Pero detrás de todo eso hay una diferencia que siempre pongo: cuando hay ideas que buscan el desarrollo del ser humano y de la mejora de sus condiciones de vida, y cuando hay ideas que van en la contra. En nombre de buenas ideas se han hecho barbaridades en este mundo. En nombre de la libertad se han cometido barbaridades, en nombre de la democracia se han cometido barbaridades. Pero hay otras ideas que lo que van es contra la propia vida del ser humano y eso siempre hay que saber diferenciarlo.


Sebastián Pérez, en la sede de IU de Añora.

P. Vamos a ir descendiendo a lo más cercano. ¿Cómo ves la evolución de Izquierda Unida en Los Pedroches? ¿Por qué no llegó realmente a triunfar aquí el fenómeno Podemos, puesto que, más o menos, Unidas Podemos ha seguido teniendo el mismo apoyo electoral que ya tenía IU?


R. Unidas Podemos en Los Pedroches se ha sostenido en base a IU. Sin matices. Una comarca donde hay un avance de posiciones conservadoras, de pérdida de población muy importante, con una concentración significativa de la propiedad de la tierra, incluso de la riqueza, donde hay municipios en los que avanza la pobreza y hay una emigración evidente. El espacio para la izquierda es complicado, cuando además la sindicación es muy débil. Todos sabemos de ciertos miedos, de ciertas reticencias de mucha gente a reivindicar sus derechos por el riesgo de que se complique su vida laboral. Izquierda Unida sigue siendo el sostén de la izquierda en esta comarca, con sus concejales y sus dos alcaldías de Cardeña y Villaralto.


P. Estamos haciendo esta entrevista en la sede de IU de Añora y el pasado viernes inaugurasteis también nueva sede en Hinojosa del Duque. ¿Representa la apertura de estas sedes que IU se está afianzando en la comarca?


R. Creo que es evidente. La sede es un espacio físico, pero es una referencia de lo que hay detrás. Y detrás lo que hay es una organización y una militancia que está muy comprometida. Esta nueva sede de Añora demuestra que IU se está reforzando y lo digo en términos políticos, en términos ideológicos, pero en términos también de referencias personales, y la nueva sede de Hinojosa muestra esos términos. En ambos pueblos tenemos un solo concejal, pero en las últimas convocatorias se consolidan de forma natural y además con una capacidad de influencia, no solo a nivel local, sino en la extensión de la comarca, como la propuesta formulada hace unos días por el compañero Felipe [concejal de IU en Hinojosa] para intentar traer un centro del Infoca a Los Pedroches.


P. En uno de tus artículos del libro recuerdas que la primera organización comunista de Córdoba se creó en Puente Genil en 1920, luego en Pueblonuevo del Terrible y después en Villanueva de Córdoba, según Francisco Moreno, y ya en 1926 hubo un primer intento de construcción de unidad de la clase trabajadora en Villanueva de Córdoba, donde existía una población eminentemente jornalera, como en otros pueblos de la comarca. También Díaz del Moral habla de algunos brotes de "socialismo indígena" en Los Pedroches. Insistes en que conocer todos estos hitos de nuestra historia en la configuración del mundo obrero y la conformación de una identidad de izquierdas es importante para reconocer que en Los Pedroches la izquierda tiene una trayectoria importante.


R. Claro, a mí me gusta mucho ponerlo en valor porque la historia se construye o se deconstruye y en Los Pedroches es fundamental el movimiento obrero y además en dos ámbitos. Uno de carácter minero, vinculado a Villanueva del Duque, con su nexo de unión con Peñarroya, donde hubo un movimiento obrero de carácter socialista ugetista, pero vinculado al movimiento minero, y después otro que se desarrolla en torno al movimiento jornalero, e incluso diría que un tercero, vinculado al movimiento cristiano. El movimiento cristiano, en un ambiente de carácter mucho más reformista, desarrolla en esos momentos tendencias vinculadas al movimiento obrero. Me gusta recordar que la tradición obrera de izquierdas en nuestra comarca es evidente y solamente hay que mirar las últimas elecciones democráticas de 1936, cuando la mayoría de los ayuntamientos de la comarca eran gobernados por las izquierdas de una forma muy amplia, con concejales de Izquierda Republicana, de PSOE, del PCE, de Unión Republicana, por tanto con una vigencia de la izquierda importante. Nosotros y nosotras somos herederos de todo ello.


"Tenemos unas materias primas y unos recursos naturales en nuestra comarca, pero no tenemos una industria paralela de transformación de nuestros productos". 


P. En el último artículo de tu libro afirmas que en el "proyecto político de la izquierda organizada" se necesita una economía que cumpla tres condiciones: que sea democrática, ecológica y socialista. Dejemos la primera, que va de suyo, y te pregunto sobre las otras dos. En primer lugar, ¿cómo se puede conjugar la defensa de un modelo productivo sostenible medioambientalmente con el desarrollo económico de una comarca como Los Pedroches, que se sustenta precisamente en todo lo contrario, en un modelo insostenible al menos a largo plazo? ¿Cómo conjugar la teoría de la sostenibilidad con la realidad de un crecimiento insostenible en nuestro propio territorio?


R. Yo creo que lo que es insostenible es el capitalismo, y lo traduzco a la comarca de Los Pedroches. Son sostenibles las explotaciones familiares, las explotaciones en extensivo, que generan riqueza, que cuidan nuestros campos, que generan empleo. Lo que no es sostenible son las macrogranjas. Cuando nosotros hablamos de un modelo sostenible hablamos de un modelo que además genere riqueza. Hoy tenemos unas materias primas y unos recursos naturales en nuestra comarca, pero no tenemos una industria paralela. A eso es a lo que nos referimos. ¿Por qué no hay una industria paralela de transformación de nuestros productos? ¿Cómo puede ser que Alemania produzca más energía solar que España? ¿Cómo puede ser que tengas recursos de primera calidad y no seamos capaces de tener una industria transformadora? No hay que confundir eso con la instalación de macrogranjas o la compra de tierras por parte de grandes fondos de inversión para explotar el terreno con el superintensivo del olivar, puesto que en nuestra tierra tenemos los recursos que tenemos. La cuestión es que el capitalismo se construye en base a elementos naturales que no existen y nosotros lo que planteamos es hacerlo en base a los elementos que existen en el territorio. Nosotros tenemos la potencialidad de crecer, pero para eso tiene que haber una economía que planifique en relación a lo que hay. El problema es que la economía no se está planificando, sino que se basa en los intereses espurios de cuatro o cinco oligarcas que deciden dónde se invierte para ganar dinero. Por ejemplo, me gustaría saber dónde vive el dueño o los dueños de esta última macrogranja que se ha construido, porque a lo mejor no vive ni en España ni en Europa. Y mientras, quienes son castigados son la comarca de Los Pedroches y los pequeños productores. Falta una inversión pública que apueste realmente por un proceso de transformación que genere riqueza y empleo. Y lo que genera riqueza y empleo es la industria. Nosotros parece que hemos renunciado a la industria y hablo, por ejemplo, de Villanueva del Duque y el Guadiato, vinculados a la minería, y hemos renunciado y estamos renunciando a que con nuestros propios recursos naturales tengamos una industria transformadora. Hoy tenemos corderos que exportamos al resto del mundo, pero aquí no hay fábricas de transformación del cordero, por poner un ejemplo. Por eso hay que planificar la economía.


P. Un problema de sostenibilidad preocupante en Los Pedroches es el del agua. Resulta sorprendente que desde 2006 no se haya conseguido finalizar la conexión ente el pantano de La Colada y Sierra Boyera. ¿Crees que detrás de esto hay algo más que la mera incompetencia política?


R. Estoy convencido. Yo creo que se han hecho cosas que están fuera de la legalidad en el pantano de La Colada, creo que la Junta de Andalucía actual, no sé si la anterior, era consciente de ello y por eso no se ha terminado y todos han intentado jugar a taparlo. Espero que eso no sea lo suficientemente grave como para provocar un problema a largo plazo, pero desde IU no nos vamos a estar quietos y si algunos son responsables de haber permitido que un pantano no sea operativo, creo que es un atentado medioambiental contra la población. Ese informe de que quince días antes la playa está abierta al baño y quince días después el baño está prohibido para todo el verano es la muestra evidente de que ese pantano se estaba contaminando y que por parte de la Junta de Andalucía se ha tratado de ocultar intencionadamente. Creo que en los próximos días o semanas vamos a tener noticias sobre si eso es más grave de la cuenta o no lo es.


El coordinador provincial de IU firmando su libro.

P. Decías en tu artículo que la economía tiene que ser también socialista. Resulta que en Los Pedroches tenemos un sistema productivo en principio eminentemente socialista, basado en el cooperativismo agrario. Sin embargo, esas bases teóricas o ideológicas no se compadecen luego plenamente con la realidad, puesto que COVAP parece funcionar de hecho más como una sociedad anónima que como una cooperativa. ¿Cómo analizas esta situación, crees que la comarca se aprovecha de cómo funciona la cooperativa de referencia, que es COVAP, aunque hay otras de menor entidad, o que habría alguna posibilidad de revertir el funcionamiento de esta entidad de manera que se convirtiera en un modelo de actuación cooperativa, sin por ello tener que volver a antiguas penurias que no deseamos?


R. Está claro. El modelo cooperativista es un modelo claramente socialista y demuestra ser un éxito porque hace que se estructure el trabajo, el empleo y el desarrollo de la comarca. COVAP es una de las mayores cooperativas del país en el sector alimentario, con productos de alta calidad, pero hay otras importantes cooperativas en nuestros municipios, desde el sector olivarero hasta el del ganado ovino. No conozco al detalle y no me atrevo a calificar cómo es el funcionamiento exacto de COVAP, pero resulta evidente que ha ido perdiendo esa capacidad antecesora relacionada con el movimiento más cooperativista, vinculada a los socios, donde los socios eran determinantes y había una mayor redistribución de la riqueza. Frente a estas lógicas capitalistas de grandes empresas, tenemos que reconocer que a nuestra comarca no va a venir nunca ninguna multinacional y tiene que ser nuestra población la que lidere su propio desarrollo, junto con la intervención pública, que tiene que ser también importante. Yo espero que con los fondos europeos haya intervenciones públicas en el modelo cooperativista de tal manera que se financien proyectos no solo en grandes multinacionales, sino que estos fondos tienen que implicarse también en comarcas como la nuestra, y aquí COVAP tiene un papel fundamental. El modelo cooperativista creo que es el futuro porque le da capacidad de implicación en la toma de decisiones no a grandes poderes sino a la gente normal y corriente.


"A nuestra comarca no va a venir nunca ninguna multinacional y tiene que ser nuestra población la que lidere su propio desarrollo, junto con la intervención pública"


P. ¿En alguna visita que IU o UP haya realizado a la cooperativa de modo institucional habéis sido recibidos por el presidente de la COVAP?


R. Sí. El trato con nosotros siempre ha sido excepcional. La última vez durante la campaña andaluza, estuvimos con nuestra portavoz federal y eurodiputada Sira Rego y nos trataron muy bien. No estuvo el presidente, pero en una anterior, cuando Antonio Maíllo era el coordinador andaluz de IU, tuvimos un encuentro y estuvimos reunidos con el presidente de la cooperativa explicándole cuál es nuestro modelo. El trato hacia IU siempre ha sido muy correcto.


P. Ya sabemos lo importante que son los símbolos en la transmisión de la imagen pública. Tras las visitas institucionales a COVAP por parte de organizaciones, partidos políticos o asociaciones de todo tipo, casi siempre se divulgan fotografías de los representantes de esas entidades con el presidente de la cooperativa, pero creo que nunca he visto, no digo que no exista, pero nunca he visto, una imagen del presidente con representantes de IU o UP. ¿Se ha producido?


R. Tendría que mirarlo, no puedo determinar ahora si ha habido esa foto o no la habido, pero cada vez que hemos acudido nos hemos echado las fotos oportunas, sin ningún tipo de problemas. La última vez que estuvimos no estaba él, estaban otros compañeros de la dirección de COVAP, pero tendría que mirar si en la visita que hicimos con Antonio Maíllo nos hicimos fotografías, lo revisaré, pero, en fin, lo digo de verdad, el trato con nosotros siempre ha sido muy bueno.


P. Quedo, pues, a la espera de que alguien muestre esa fotografía. No podemos terminar la entrevista sin referirnos al fenómeno que se ha llamado la España Vacía. Los Pedroches todavía no lo son, pero andan cerca. Ya sabemos lo que eso significa de pérdida de recursos educativos, sanitarios y asistenciales. Creo que en general los políticos habéis hecho un buen diagnóstico de la situación y el fenómeno demográfico y económico ha sido bien definido teóricamente. El fallo está a la hora de proponer soluciones, que no las veo por ninguna parte. Todo el mundo diagnostica pero nadie receta la medicina, caso de que la haya. No te voy a pedir que me des la solución, pero ¿crees la despoblación del mundo rural es un fenómeno reversible o que por el contrario obedece a movimientos sociales y culturales de más amplio alcance difíciles de frenar?


R. Creo que es absolutamente reversible. Lo que falta en el mundo rural es inversión, inversión pública, y para eso es importante una economía reivindicada por el Estado, controlada por el Estado, que sea el Estado el que decida dónde se invierte y dónde no se invierte. No va a venir ninguna multinacional a la comarca de Los Pedroches a generar riqueza. La comarca de Los Pedroches, como parte de esta Andalucía o de este país que está perdiendo población, solo puede salvarse si hay empleo y para que haya empleo tiene que existir una industria que lo genere. Para eso hay que industrializar el país. Las multinacionales no van a venir a salvarnos, porque ellas van a su antojo. Para el desarrollo del mundo rural con nuestros propios recursos necesitamos una industria paralela que genere riqueza y transformación. Hacen falta fábricas en nuestros municipios que transformen nuestros productos, que son maravillosos. Eso multiplicaría los puestos de trabajo, dinamizaría la economía y si hay buenos salarios, puesto que en industria tanto los salarios como las pensiones son mayores, el consumo aumenta y se redistribuye la riqueza y podría cambiar el mundo rural. Pero para eso el papel del Estado es clave. Si dejamos la economía en manos de las multinacionales, que es lo que está pasando, o en manos de compañías privadas, no van a invertir nunca en Los Pedroches. Por lo tanto, las soluciones son contrarias a aquellos que defienden una economía capitalista de la ley de la selva, frente a nosotros y nosotras que desde la izquierda planteamos una economía socialista planificada en función de los recursos que tenemos. Esa es la salida del mundo rural. Otras salidas creo que son una añoranza. Y lo que peor me sienta es que a aquellos que somos del mundo rural y vivimos en el mundo rural vengan algunos a contarnos cómo se tiene que vivir aquí o nos describan cómo tenemos que ser, mientras ellos hacen todo lo contrario a lo que deberían hacer. 

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"En Córdoba no se tiene todavía un conocimiento profundo de lo que son Los Pedroches"

Entrevistamos a Juan Emilio García López, presidente de la Casa del Valle de Los Pedroches en Córdoba


Juan Emilio García durante la entrevista [Fotos: Agustín Merino].

El próximo viernes 10 de junio a las 20:30 h. se presenta en el salón de actos del IES Los Pedroches de Pozoblanco el libro Memoria de la Casa de Los Pedroches (1974-2021), una obra recopilatoria de los casi cincuenta años de historia de la Casa del Valle de Los Pedroches en Córdoba (CVPC) que se ha publicado recientemente. La CVPC es una asociación que agrupa a quienes, habiendo nacido en cualquier pueblo de Los Pedroches, tienen su residencia fija en Córdoba capital. Entre sus fines destacan la divulgación de la historia, la cultura y las tradiciones de los pueblos de Los Pedroches en Córdoba, así como cultivar la relación de amistad entre los residentes en la capital que proceden de la comarca.

Para hablar del libro y de la Casa me reuní hace unos días con Juan Emilio García López, presidente de la asociación. Nos encontramos en la Taberna 'Los Pedroches', donde la CVPC tiene actualmente su sede, en pleno centro de Córdoba, a un paso de la Diputación. Con Juan Emilio hablamos de la historia de la Casa, de la nostalgia del pasado, de los éxitos presentes y de las esperanzas futuras.

Pregunta. El motivo de esta entrevista es la publicación de Memoria de la Casa de Los Pedroches (1974-2021). ¿Qué objetivo perseguís con este libro?


Respuesta. Principalmente dar a conocer parte del trabajo que la Casa de los Pedroches viene haciendo por nuestra comarca desde su fundación en 1974. Siempre hemos estado muy ligados a nuestra comarca y gran parte de las cosas que hemos hecho en Córdoba han sido para poner en valor las cosas importantes que hacen los que están allí, tanto asociaciones y particulares como instituciones.


P. Creo que podemos catalogar el libro como una "obra enciclopédica", puesto que en ella se hace un detallado repaso por la historia de la CVPC, por todas las actividades que realiza, con multitud de anécdotas y detalles, pregones y discursos, además de un amplísimo repertorio fotográfico. ¿Ha sido laboriosa la recopilación de toda la información que se contiene en sus casi quinientas páginas?


R. El origen del libro está en el año 2020 cuando, debido a la pandemia, no pudimos realizar los actos propios de la asociación. Entonces al presidente de la Federación de Casas Autónomas de Córdoba (FECACOR), Antonio Pino, se le ocurrió dedicar a la publicación de un libro el dinero que habitualmente gastábamos en otras actividades. La directiva de la CVPC pensó que era una oportunidad excepcional para recopilar todo lo que se había hecho en la Casa de Los Pedroches y nos volcamos en ello, añadiendo fondos propios al presupuesto inicial de la publicación. Los miembros de nuestra asociación que pertenecen al ámbito cultural se pusieron entonces a la búsqueda de datos y documentos sobre la historia de la CVPC. Ahí han estado, con un trabajo impresionante, Sebastián Muriel, Paco Carrasco y Pedro Rico, que cogieron las riendas del proyecto, y José Luis Blasco Chávez, que fue el primer lector. También Agustín Merino, que se ha encargado de la sección fotográfica. Entre todos hemos recopilado todos los datos para conformar esta Memoria, que recoge las cosas más importantes de nuestra historia, no todas, porque nos han quedado muchas todavía atrás. Han colaborado también un montón de socios a título particular, aportando datos o fotografías. Como anécdota te diré que escribí una carta a todos los alcaldes de Los Pedroches, de los diecisiete pueblos, diciendo que íbamos a editar el libro y que cada uno aportara lo que quisiera. ¿Sabes cuántos me contestaron? Ninguno. En cambio, han participado los Cronistas Oficiales de todos los pueblos.



Un momento de la entrevista en la Taberna 'Los Pedroches' de Córdoba, sede de la asociación.

P. Repasando la historia de la CVPC he visto que presides la asociación desde junio de 2003. ¿Qué te llevó a aceptar este cargo?


R. En la Navidad del 2002 la asociación se quedó sin sede y la presidenta de aquel momento dimitió. Se iba a disolver la sociedad. Yo me había jubilado ya entonces como maestro y pensaba dedicarme a mi otra profesión, la medicina, pero consideraba que me quedaba algún tiempo libre y como nadie salió para ofrecerse a ocupar el cargo, yo me planteé que tras casi treinta años de historia de la asociación no podíamos consentir ahora que desapareciera, precisamente cuando la comarca comenzaba a tener poco a poco cada vez más auge. Y entonces me dijeron los socios: encárgate tú de organizarla. He de decir que la primera reunión que convocamos con posterioridad a esto salió como el Rosario de la Aurora y estuvimos a punto de abandonarlo todo y darnos por vencidos. Pero luego todo se resolvió favorablemente y aquí estoy todavía, diecinueve años después.


La sede de la asociación se convirtió durante un tiempo casi en una agencia de colocación, gracias al torrecampeño Pablo Romero, porque la gente acudía allí buscando trabajo en PRASA.


P. Antes de tu llegada a la presidencia, la CVPC había conocido momentos de gran esplendor. Por ejemplo, he leído que durante los años 80, con Antonio Muñoz Carrasco en la presidencia, llegó incluso a gestionar la explotación de un bingo en Córdoba, que fue remodelado gratuitamente por el fundador de PRASA, Pablo Romero Alamillo. ¿Conociste este momento?


R. Bueno, puedo decirte que yo no fui socio fundador, pero sí que, con otros cinco paisanos de Añora, nos apuntamos a la asociación en 1975 o 1976, al poco de constituirse. Entonces, conozco bien la relación de Pablo Romero con la Casa del Valle en los comienzos. En realidad, la sede de la asociación, que entonces estaba en la calle Córdoba de Veracruz, se convirtió durante un tiempo prácticamente en una agencia de colocación, de hecho la asociación consiguió muchísimos nuevos socios gracias a él, porque la gente acudía allí buscando trabajo, que él les proporcionaba, era la época de expansión de PRASA, que ya se había trasladado de Torrecampo a Córdoba. Su empresa hizo la adaptación del local para bingo a coste cero y la asociación lo gestionaba. La verdad es que el bingo daba dinero y gracias a ello en aquella época de esplendor se hicieron muchas actividades y se consiguió un fondo económico que, luego, con el paso de los años, se repartió entre personas necesitadas de los diecisiete pueblos de Los Pedroches.


P. Con respecto al número de socios que has citado, en el libro publicáis que en 1976 la Casa contaba con 209, más 26 simpatizantes (se citan todos los nombres), mientras que en 2003 ya solo figuran 89 y en 2021 bajan a 80. ¿El movimiento asociativo era más fuerte en sus inicios o quizás entonces la asociación tenía una función social que se ha ido perdiendo con los años?


R. Influyó mucho en sus primeros tiempos el hecho que hemos comentado de que la gente acudía a la asociación en busca de trabajo, que se lo proporcionaba PRASA. También por entonces una de las funciones de la Casa era ayudar a todo el que venía de Los Pedroches a la capital a realizar cualquier gestión, al médico, a la administración, y mucha gente venía perdida, porque no sabían moverse por la ciudad. Desde la asociación los acompañábamos a donde tuvieran que realizar sus gestiones y les facilitábamos su estancia aquí. También teníamos un bar en la sede de la asociación en el que había muy buen ambiente, siempre lleno de socios, y eso atraía a más gente de la comarca, que se sentía allí muy a gusto. En cuanto al número de socios actual, hay que tener en cuenta que cada miembro participa en todas las actividades acompañado de su pareja, con lo cual el número de participantes se puede duplicar.


Una de las funciones de la Casa era ayudar a todo el que venía de Los Pedroches a la capital a realizar cualquier gestión. Mucha gente venía perdida, porque no sabían moverse por la ciudad. 


P. Dos de las actividades que más visibilidad dan actualmente a la CVPC son la caseta de feria, con su acto de recepción de autoridades, y los Encuentros en la Diputación. Lo de la caseta de feria he leído en el libro que viene ya desde los años 90, cuando dirigía la asociación Celia Caballero.


R. Recuerdo que una vez quise fichar para la asociación a un periodista de la comarca y me dijo que una asociación como la CVPC ya no tenía sentido, que Los Pedroches ya estaban muy cerca de Córdoba, se podía venir e ir fácilmente y la asociación había perdido sus objetivos. Yo le dije que entonces habría que adaptarse a los nuevos tiempos. Ambas actividades van en esa dirección, más volcadas en aspectos lúdicos y culturales, aunque es cierto que cuando la feria de Córdoba se montaba todavía en el Paseo de la Victoria, ya hubo casetas de la CVPC. 


Juan Emilio es presidente de la Casa de Los Pedroches en Córdoba desde 2003.

P. En esta nueva fase, contigo ya en la presidencia, habéis conseguido que por la caseta de feria pasen personalidades de la política cordobesa, como la alcaldesa Rosa Aguilar o el alcalde José Antonio Nieto y hasta el actual presidente del gobierno Pedro Sánchez, cuando todavía no lo era, en 2016, siendo ya secretario general del PSOE. ¿Esta visita fue casual?


R. A mí me parece que fue casual, si alguien lo invitó, yo no lo sé. En la CVPC presumimos que tanto en la directiva como entre los socios están representados todo el arco de los partidos políticos. A la caseta invitamos a los alcaldes de los diecisiete pueblos, al alcalde o alcaldesa de Córdoba o en quien delegue, a representantes de la Diputación y a todos los portavoces de todos los partidos...


P. ¿Es necesario tener buenas relaciones institucionales y políticas para el mantenimiento de asociaciones como la CVPC?


R. Dentro de la Casa procuramos tener la mayor asepsia posible en cuanto al tema político. Cuando invitamos a un pueblo a la caseta, lo único que nos preocupa es que todo lo bueno que tenga ese pueblo, que se vea aquí en Córdoba capital. Para que una asociación perdure, la cuestión política y religiosa tiene que quedarse aparte. Institucionalmente, procuramos llevarnos bien con todos y creo que tenemos buena relación con las instituciones.


P. En la caseta de la feria de Córdoba cada año desde 2004 tenéis a un pueblo invitado, lo que te habrá obligado a relacionarte con muy diversas corporaciones municipales. ¿Qué experiencia has sacado de esta relación, especialmente con los alcaldes?


R. Una experiencia valiosísima. Nosotros, cuando invitamos a un pueblo, queremos que ese pueblo saque el mayor partido posible, porque tenemos una caseta muy bien situada y permite el lucimiento de Los Pedroches en la capital. Y valoro a los alcaldes en función de la importancia que le dan al hecho de ser el pueblo invitado y según los esfuerzos que hacen por sacarle el mayor rendimiento a la oportunidad que se les ofrece. Tengo que destacar, por ejemplo, al alcalde de Santa Eufemia, que ha sido el pueblo invitado este año, que ha venido él mismo a colaborar en el montaje de la caseta. De años atrás recuerdo a Andrés Pastor, cuando fue alcalde de Torrecampo, que también vino él a poner todas las cosas de la decoración e incluso trajo platos típicos de la gastronomía local para servir en el bar, un asaíllo tiznao que por cierto estaba riquísimo. Y también Villanueva de Córdoba, que mandó una portada espectacular. En cambio, puedo decirte que algunos alcaldes que llevan muchos años en el cargo no han aparecido por la caseta hasta este año. 


Este año el Encuentro en la Diputación será en octubre y estará dedicado al flamenco en Los Pedroches.


P. La gente de la cultura de Los Pedroches también ha estado siempre muy presente en los actos de la CVPC, tanto en los pregones de la feria como en los encuentros en la Diputación. Entiendo que ha sido una prioridad en la gestión de la Casa.


R. Por supuesto, es un elemento fundamental. En el acto institucional de la caseta viene cada año un representante de la cultura del pueblo invitado para hablar de su patrimonio histórico y monumental, habiéndose llegado a realizar pregones que son auténticas obras maestras y que se reproducen completos en el libro. En cuanto a los Encuentros en la Diputación, todo comenzó, como bien sabes, el año que yo fui jurado del Premio Solienses, cuando reunidos en La Puerta Falsa de Villanueva de Córdoba surgió la posibilidad de realizar aquel primer encuentro con los escritores que habían ganado el Premio hasta entonces. El acto fue un éxito y de ahí derivaron los demás. En estos encuentros procuramos traer a la Diputación de Córdoba todo lo que hay importante en Los Pedroches y a lo que queremos darle publicidad o darle valor. Hasta ahora hemos hecho siete encuentros, dedicados a temas tan diversos como las fiestas, el folklore, la economía, el periodismo o la artesanía. Este año el Encuentro será en octubre y estará dedicado al flamenco en Los Pedroches.


P. ¿Cuáles son los problemas principales que afectan actualmente a una asociación como la CVPC?


R. Quizás el principal problema sea la renovación. La mayoría de la gente somos ya algo mayores y de cara al año que viene, que debe renovarse la directiva, me gustaría que entrara gente joven. Necesitamos además que aumente el número de socios, pero que se trate de socios concienciados con los fines de la asociación, no solo con el elemento lúdico y festivo. Buscamos sobre todo personas que tengan raíces en Los Pedroches.


P. ¿La CVPC es conocida en Córdoba?


R. Es bastante conocida. Pertenecemos a la Federación de Peñas Cordobesas, que somos 138 asociaciones y todas ellas conocen muy bien a la Casa de Los Pedroches. Luego, también pertenecemos a la Federación de Casas Autonómicas, Regionales y Comarcales, en esa estamos 14 asociaciones y hacemos muchas cosas en común, de las que también damos cuenta en el libro. En los Encuentros en la Diputación, además, tenemos siempre al final una muestra de gastronomía comarcal que atrae a mucha gente. 


P. Juan Emilio, tú llevas muchos años viviendo en Córdoba y puedes hablar desde la experiencia, porque además te mueves en muchos ambientes sociales y políticos de la capital. ¿Cómo se ven Los Pedroches desde Córdoba? No me refiero a los procedentes de la comarca que viven aquí, sino a los oriundos de la capital. ¿Cómo nos ven? 


R. No cabe duda de que la falta de vías de comunicación adecuadas sigue provocando que la comarca se encuentre hasta cierto punto aislada. En Córdoba no se tiene todavía un conocimiento profundo e importante de lo que son Los Pedroches. La comarca está un poquito más aislada que, por ejemplo, la campiña, y hay varios elementos que contribuyen a esta situación de desconocimiento y diferenciación. Por ejemplo, el habla, en la campiña la mayoría hablan como los cordobeses, seseando, en cambio los que venimos del norte tenemos un habla distinta, más castellana. Como anécdota te diré que en la caseta de feria siempre tenemos algún grupo de música, generalmente grupos rocieros. Pero este año dijo alguien de la directiva que en la comarca de Los Pedroches no bailamos tantas sevillanas, que se bailan otras cosas, y entonces este año en la caseta de Los Pedroches se ha bailado la jota, la jota de Los Pedroches, por primera vez en su historia. 


En la puerta de la Taberna 'Los Pedroches' de Córdoba (Avda. de los Molinos, 3) al finalizar la entrevista.
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José Manuel Blanco: "Ojalá en la vida real todo fuera tan idílico como he contado en este pueblo"

Entrevista a los candidatos al Premio Solienses 2022



José Manuel Blanco, el pasado sábado en Torrecampo. [Fotos: Solienses].

De la entrevista con José Manuel Blanco he aprendido que hay que planificar mejor las cosas. Una entrevista hay que realizarla tranquilamente, sentados ambos frente a frente, atento uno a la respuesta del otro para dirigir mejor la pregunta. En esta ocasión, por una conjunción de circunstancias adversas, alguna de ellas muy dolorosa, no pude llevar a cabo la entrevista que el entrevistado se merecía, ni en el lugar que le corresponde ni con la atención que su figura requería. El proceso rozó en momentos lo esperpéntico, siempre por culpas achacables a mí, y queda en mi memoria como una peripecia que no se debe repetir. Te pido disculpas, José Manuel. El resultado, sin embargo, ha merecido la pena.

José Manuel Blanco (Torrecampo, 1989) es periodista y escritor. Pueblo chico, infierno grande, la obra con la que opta al Premio Solienses 2022, es su segunda novela, tras Dónuts, barbas y mancuernas (2020) y su cuarto libro, después de la colección de relatos Revolución en la Red (2018) y el libro de viajes Río 21 grados (2019), publicados todos ellos en Amazon. Es divulgador en redes sociales de literatura y cine sobre temática LGTBI.

Pueblo chico, infierno grande puede considerarse, por un lado, una comedia romántica de temática gay y, por otro, una novela feelgood, ese subgénero reciente que persigue una literatura cargada de connotaciones positivas, que busca entretener haciendo que el lector se sienta bien. Es una historia amorosa entre hombres que se desarrolla en cualquiera de nuestros pueblos con una naturalidad que pasma y que quizás sin pretenderlo abre un horizonte inesperado en la literatura rural de la despoblación.


Pregunta. ¿Cuál fue tu intención al escribir esta novela? ¿Buscabas meramente entretener al lector o persigues algún objetivo reivindicativo?


Respuesta. Mi intención era entretener. Después de conocer la anécdota de ese abogado extranjero que fue a Torrecampo buscando los herederos de un cliente empecé a imaginar algo divertido con eso, una persona que se metiera en un ambiente totalmente opuesto al suyo y a partir de ahí generar comedia, el pez fuera del agua. Construí la novela con el objetivo de que quien la leyera se divirtiera, que fuera una novela agradable, feel good. Y yo también pasé un buen rato escribiéndola.


P. Sin embargo, este asunto de la búsqueda del heredero, que inicialmente parece el leit-motiv de la novela, finalmente queda algo desdibujado, porque te centras más en la historia amorosa, a pesar de que aquel tema proporcionaba una cierta intriga a la narración.


R. Sí, ese era el tema de partida para hablar de una persona que quiere cambiar de aires o cambiar de vida. De hecho, inicialmente tenía pensado un final más parecido al real, es decir, que el abogado regresa a Madrid, pero con un cambio de vida, puesto que él se había transformado. No había conseguido el objetivo laboral, pero personalmente había cambiado. Por tanto, ese era el punto de partida para que el personaje se transformara. Pero luego el tema herederos se convirtió como en el macguffin de las películas de Hitchcook, un elemento que activa el que le pasen otras cosas al protagonista y se realice su transformación.  Pero la novela no va sobre la vida rural o sobre algunos herederos, sino que los temas son el pasado, el perdonarse a sí mismo, etc. 


"Construí la novela con el objetivo de que quien la leyera se divirtiera, que fuera una novela agradable, feel good".


P. Tu novela plantea, entre otros dilemas, el enfrentamiento entre la vida en el pueblo y la vida en la ciudad. Tú mismo conoces las diferencias entre ambos ámbitos. ¿Qué ventajas e inconvenientes ves en cada sitio?


R. En la ciudad tienes una mayor diversidad cultural, laboral, de ocio, para conocer gente, y luego en el pueblo tienes la tranquilidad, el aire puro. En mi novela, el protagonista, Beltrán, vive en el pueblo ese cambio, el salir de una vida que le ahoga y poco a poco, a pesar de que le horroriza la idea al comienzo, le va atrayendo incluso hasta para quedarse a vivir allí.


P. ¿Hay en tu novela una reivindicación de la vida en el pueblo?


R. Yo creo que no era mi intención inicial, no era tanto una defensa como sí sacar lo bonito o lo que a mí más me gusta del pueblo, pero finalmente sí que puede ser que haya una defensa sin haberlo pretendido, hasta el punto de que el protagonista se enamora de eso. 


P. De hecho aunque en la novela se plantea el choque entre los comportamientos de los urbanitas y los naturales del lugar, se percibe sin embargo una mayor simpatía hacia las cosas del pueblo, tanto hacia los personajes como hacia la forma de vivir.


R. Ahí sí que había como más cariño. Por ejemplo, el personaje de Jacobo es como más caricatura, cuando a él le da tanta repulsa el pueblo yo miraba para que siempre ganara lo local y Beltrán, al irse enamorando poco a poco y aceptar las cosas del pueblo, también se convierte en un personaje al que cogerle más cariño.


P. ¿Podemos decir que tu novela es literatura rural?


R. Pues si literatura rural es la literatura ambientada en un entorno rural, supongo que sí. Había desde luego una intención de reivindicar ciertas comidas, ciertos olores, ciertos sabores, es decir, cosas que a mí me gustaban de donde vengo. No tanto reivindicar la vida rural como ciertas cosas aisladas de la cultura popular.


"En esa expresión libre de la sexualidad hay también espacio para meditar sobre cómo nos relacionamos con otras personas."


P. Cuando leemos tu novela, aunque le has puesto un nombre ficticio, reconocemos tu pueblo o cualquier otro de Los Pedroches. ¿Por qué no has conservado los nombres originales?


R. Me gustaba más presentar un pueblo ficticio, porque además no es solo Torrecampo. Por ejemplo, cuando escribía sobre la plaza del ayuntamiento tenía en la mente la de Dos Torres y luego los apellidos son típicos de Torrecampo, pero también de otros pueblos de la comarca, y la "manta de viaje" es típica de Pedroche. Quería hacer un pueblo anónimo, que no se identificara con una localidad en concreto, sino que englobara a todos. Aun así, hay algunos guiños específicos para Torrecampo, como el nombre del personaje Sebas, que se llama como el patrón de la localidad, y el hecho de que los personajes coman tales cosas o que haya tal olor era una forma de homenajear, o apreciar, o estimar, o valorar eso que forma parte de mí.


En una calle de Torrecampo, con el campanario de la iglesia al fondo.


P. Hay algunos pasajes que a los que conocemos la vida en el pueblo nos parecen un tanto inverosímiles, como la figura del alcalde gay, vaquero de profesión y con esa casa tan de loft madrileño. Tú conoces la vida en el pueblo, por lo que deduzco que esta aparente incongruencia es voluntaria, buscada.


R. Exacto. Es una situación buscada, forzada a propósito. Se trataba de construir un entorno superidílico, que no es la vida real. Se trata de una ficción en la que pretendo crear un ambiente muy amable. Lo del loft ya te digo que sí es posible, incluso yo en mi pueblo he visto desde la calle alguna casa que se le parece bastante, pero en todo momento he sido consciente de que en la vida real probablemente tal situación no existiría, que no lo tenemos aún en Los Pedroches, pero podría pasar. 


P. En la novela hay una aceptación natural de la orientación sexual de los personajes, incluso por parte de los tipos que podríamos considerar más reaccionarios. De algún modo has convertido el pueblo en un paraíso gay. Sin embargo, todo se expresa con naturalidad, sin subrayados artificiosos, de modo que, si te metes en la trampa que la novela plantea, todo resulta natural y congruente. ¿Has querido con tu novela reflejar más bien un deseo antes que una realidad?


R. Claro, no se trata de un novela realista. Se trataba de construir un mundo idílico, en el que todo es perfecto, a pesar de que los personajes obviamente tienen sus conflictos. En todo momento buscaba crear un mundo maravilloso para leerlo y disfrutarlo, no pretendía hacer un reportaje ni una no ficción que podría presentar una realidad más cruda. A partir de esa idealización, de querer construir una novela feelgood, de sentirse bien y pasar un rato agradable, un género muy relacionado con la comedia romántica, y a partir de ese entorno idílico, superficticio, me propuse desarrollar otros temas, y que el personaje principal tuviera ese cambio. En realidad he comprobado que en casi todos mis escritos el tema principal es el pasado, me obsesiona en la vida real ese saldar cuentas con el pasado y poner paz, y este es un libro sobre uno mismo y sobre cómo poner paz en uno mismo.


P. Porque sabemos bien que el mundo rural es todavía un ámbito donde no está del todo normalizada la aceptación de la orientación sexual o la identidad de género que no sea heterosexual. ¿Crees sin embargo que se ha avanzado en este sentido o que aún hay mucho camino por recorrer?


R. Todavía hay muchísimo que hacer, aunque se ha avanzado bastante. Con el ascenso de ciertos tipos de discurso de odio todavía hay mucho que hacer, sin duda.


P. ¿Hay en tu novela algún componente reivindicativo en este sentido?


R. Creo de alguna manera que al presentar este pueblo tan idílico se podría pensar: ojalá todos los ambientes rurales fueran así, porque no es lo mismo poder desenvolver tu orientación sexual en una ciudad que en un ambiente rural, lógicamente. Por tanto, podríamos plantear que ojalá que en la vida real fuera todo tan idílico como he contado en este pueblo, por lo que de algún modo ahí está ese componente reivindicativo.


P. Tu anterior novela también tenía un protagonista gay y tú mismo eres un divulgador de la literatura LGTBI en redes sociales. ¿Estamos ante un subgénero narrativo en la literatura actual? ¿Hay un público lector que busca específicamente estos temas?


R. Hay un debate en torno a las etiquetas, pero la veo adecuada para clasificar el género, porque te permite, si eres una persona del colectivo, encontrar esas lecturas con las que identificarte, o sobre tu historia o las personas que te antecedieron y gracias a las cuales estamos aquí. Y hay un público que busca estos temas, hay librerías especializadas, como la Berkana en Madrid, donde siempre te encuentras gente, bien miembros del colectivo o personas que quieren saber más sobre este tipo de libros.


P. ¿Crees que, como ocurre con la literatura rural, hay un componente de moda?


R. Yo no creo que haya un componente de moda, la librería Berkana va a cumplir treinta años ahora. Yo creo que la sociedad cada vez es más abierta y el público busca cada vez más esos libros, aparte de que hay editoriales que apuestan por esos textos.


José Manuel y el editor de Solienses en Torrecampo.

P. ¿Qué libro recomendarías de esta temática que pudiera interesar al público en general?


R. A mí me gusta mucho recomendar, porque cuando en Solienses hablaste de mi libro dijiste que era una "novela frívola", a mí me gusta mucho recomendar otra novela frívola que se llama Nueva York de un plumazo, de Mateo Sancho. El autor es periodista y profesor de universidad, ahora vive en Nueva York y cuando se mudó allí para trabajar como corresponsal de la agencia EFE su vida dio un giro porque comenzó a disfrutar más de su sexualidad o a disfrutarla de otra manera. En ese libro, que es de autoficción, él cuenta la historia de otro periodista y todas las ventajas que Nueva York ofrece para el hombre gay, blanco, de cierta posición social, pero también habla de las frustraciones o de la homosexualidad en la vejez. Es un libro que se lee muy bien y se disfruta con él, pero a la vez te sirve para reflexionar, porque en esa frivolidad, en esa expresión libre de la sexualidad hay también espacio para meditar sobre cómo nos relacionamos con otras personas.


P. Lo de frívolo yo lo dije como un valor de la novela, en el sentido de que presenta unos personajes gay pero sin insistir demasiado en ello, ahí se lanzan, son así, y ahora que defiendan ellos como puedan su conflicto amoroso en un medio hostil.


R. Sí, sí, si yo estoy de acuerdo en lo de frívolo y desacomplejado. Lo mismo pasa en Dónuts, barbas y mancuernas, mi anterior novela. No son novelas de iniciación, de personas que descubren su sexualidad, sino que ya hemos salido del armario, tenemos equis vida, nuestros conflictos ahora son otros, que nos podemos enamorar de una persona que no nos haga caso, ese conflicto de amor-desamor, que es el mismo que puede tener una persona hetero.


P. En todos los años del Premio Solienses, y llevamos ya trece ediciones con esta, es la primera vez que aparecen personajes LGTBI en los libros candidatos (salvando algunos poemas  de Verónica Moreno). ¿Puede ser esto un reflejo de que el tema de la homosexualidad no está tan normalizado como a veces tendemos a creer?


R. O por lo menos no tan normalizado entre los autores y las autoras de Los Pedroches, habría que preguntar a ellos. Sin embargo, en términos generales, cada vez hay más literatura con personajes LGTBI, hay librerías especializadas, hay editoriales especializadas, aunque quizás en nuestro ámbito tan reducido no está tan normalizado. Ojalá poco a poco se vaya corrigiendo.

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Gloria Cambrón: "Me gusta ser de pueblo, son mis raíces y quiero mantenerlas"

Entrevista a los candidatos al Premio Solienses 2022


Gloria Cambrón, el pasado domingo en Córdoba [Fotos: Solienses].

Es domingo de Carnaval en Córdoba y el centro de la ciudad presenta un puro caos de aglomeración turística. Por eso resulta reconfortante haber quedado con Gloria Cambrón Pimentel en el tranquilo barrio de la Arruzafilla, ajeno en parte a aquellos bullicios. Vamos a hablar de su novela 3197 pasos, candidata al Premio Solienses 2022. Gloria ya optó al premio en 2018 con su anterior obra (La mula roja), que sale a relucir en varias ocasiones durante la charla. Aunque nacida en Hinojosa del Duque, Gloria se trasladó con sus padres a Córdoba cuando tenía nueve años y allí reside desde entonces.

Gloria Cambrón Pimentel es Doctora en Ciencias Químicas por la Universidad de Córdoba, donde trabaja actualmente como personal de administración y servicios. Ha publicado otras tres novelas: La inteligencia de las palabras (2013) y La Ciudad de Dios (2014) y La mula roja (2017). También ha realizado exposiciones de su obra poética y fotográfica.

Mientras tomamos café en un bar de la zona, fluye una conversación en la que se mezclan y se confunden los hechos que cuenta y la propia novela y terminamos hablando más de la historia real que de la obra literaria. Gloria reincide en un relato de historia local vinculado a su propia familia, a través del cual se refleja la realidad y el estado de ánimo de una época. La narración se sitúa en los años cincuenta y sesenta del siglo pasado en Hinojosa del Duque, con una guerra todavía omnipresente en la memoria colectiva y con unos modos de vida rural aún encorsetados por una tradición de siglos. Los personajes se mueven entre la rutina impuesta por el orden social y el deseo imperioso de encontrar un futuro con mayor esperanza.

Pregunta. En esta novela vuelves al universo narrativo de La mula roja, tu anterior novela. ¿Te has propuesto realizar un ciclo sobre la memoria histórica hinojoseña?


Respuesta. (Ríe) Tanto como un ciclo no, pero las historias que tengo ahora en la cabeza son así, a medida que voy saliendo de una parece como que otra me va viniendo. Puede que escriba alguna más, de hecho tengo otra idea, quizás ya no tanto basada en la guerra y posguerra sino avanzando en el tiempo. Lo que tengo en mente pega un salto en el tiempo hacia la actualidad, aunque continúa desarrollándose en Hinojosa. Pero, vamos, que no es mi propósito escribir solo historias de mi pueblo. Ahora, por ejemplo, estoy trabajando en otro proyecto que no tiene que ver con Hinojosa, quiero novelar una leyenda, que ya está escrita, pero quiero ponerle un complemento, una explicación de por qué pasó aquello en aquella leyenda.


P. He sabido que el eje narrativo de 3197 pasos se basa en hechos reales. ¿Cómo has tenido conocimiento de estos hechos?


R. A través de mi familia. Es la historia de un familiar lejano, de una prima hermana de mi madre, y la había escuchado numerosas veces en el ámbito familiar. También conocía yo misma a la protagonista, desde pequeña la he visto en Hinojosa cuando coincidía que ambas íbamos de vacaciones o a pasar unos días en el pueblo y también conocí al resto de protagonistas de la historia. Luego, como en toda novela, hay una recreación literaria alrededor y he añadido episodios para comprender mejor la historia, pero el 90% es verdad. Ten en cuenta que mi propia madre aparece en la novela: es Paula la joven que se casa y a la que le hace el ajuar de boda la protagonista, Isabel.


P. En la novela has conservado los nombres auténticos de los personajes.


R. He conservado todos los que tenía claros, porque a veces una persona te cuenta la historia de una manera y otras de otra. Para facilitar el desarrollo de la novela también he eliminado personajes que existían en la historia real, el número de hermanos, por ejemplo, que de mantenerlos la hubieran complicado excesivamente.  


"No era infrecuente repartir los hijos entre la familia que se encontraba en mejor posición económica para que los criaran".


P. ¿Qué viste especialmente en esta historia que te llevó a convertirla en argumento de tu novela?


R. Creo que se trata de una historia lo suficientemente interesante, intensa, íntima, que me llegó más que otras. Influyó el hecho de conocer a la protagonista, en numerosas ocasiones la saludé en Hinojosa y la veía feliz, encantada con su hijo, con su marido, como si no hubiera pasado nada. Sé que ella sufrió mucho, y su familia con ella, y el hecho de verla yo con toda naturalidad en el pueblo, cuando venía de Madrid, y siempre que la veía me sorprendía el contraste entre a historia tan tremenda que había sufrido esta mujer y la naturalidad con la que lo vivía todo ahora. 


P. Sin embargo, a Isabel, aunque tú la recuerdas en la realidad como una persona feliz y alegre, la plasmas en la novela como un personaje amargado, desencantado, desesperanzado, por su pasado y por la imposibilidad de ser madre. ¿Hay en este personaje quizás un reflejo del estado de ánimo general de la sociedad de posguerra?


R. En el libro se refleja cómo estamos saliendo de una posguerra que fue todavía más dura que la guerra. Era una situación muy compleja, porque el resultado de la guerra no fue una democracia, sino una dictadura, y a Isabel se le juntó con su situación personal. 


P. En tu novela se plantea el tema de la donación de niños sin trámites legales de adopción. ¿Has investigado si esto era una conducta frecuente en la época o se trata de un hecho excepcional?


R. Por lo que he oído contar a mis padres o a mis tías he sabido que era algo bastante común en la época, el hecho de que en una situación de guerra y posguerra, teniendo alguien tres o cuatro chiquillos y no poder darles de comer, de algún modo repartirlos entre familiares. En mi anterior novela, La mula roja, planteo la historia de mi propia abuela, que al desaparecer su marido y quedarse "viuda", de algún modo, se vio sola con cuatro niños, mi madre con dos o tres meses, y se le planteó esa situación. Una mujer sola, de treinta y pocos años, sin trabajo, sin recursos. En tales situaciones no era infrecuente llegar a repartir los hijos entre la familia que se encontraba en mejor posición económica para que los criaran. A veces se quedaban ya con ellos y otras veces al cabo de un tiempo volvían con sus padres biológicos. Hay muchos niños en esa situación, que se han criado con otra familia porque sus padres no podían siquiera alimentarlos.


P. Lo particular de este caso, sin embargo, es que se planteó ya el tener un niño con la intención de entregarlo.


R. Supongo que aquella mujer tuvo una capacidad de empatía bestial con su cuñada, que no podía tener hijos a pesar de haberlo intentado de todas las formas. Pero también la relación con los hijos era diferente en aquella época y ceder a un niño a un familiar para que lo criara no se consideraba una cosa tan tremenda como lo vemos en la actualidad, es decir, si una familia tenía cuatro o cinco hijos y no los podía mantener, entregar un hijo a otros familiares que no podían tenerlos y, sin embargo, contaban con mayores recursos era un modo de procurarles una vida mejor. Ello no quita, lógicamente, que posteriormente se produjeran situaciones de desarraigo con respecto a los padres y hermanos biológicos.


Gloria Cambrón en los Jardines de la Arruzafilla de Córdoba.


P. Isabel viaja a Madrid y allí descubre otra forma de vivir que la encandila. Curiosamente, en otra de las novelas candidatas al Premio Solienses de este año (Pueblo chico, infierno grande, de José Manuel Blanco), se plantea la situación contraria, un personaje de ciudad visita el pueblo y se siente atrapado por este modo de vida. En esta dualidad ciudad/pueblo, ¿dónde te sitúas?

R. (Duda sobre cómo explicarse) Sin llegar a gustarme las grandes ciudades, yo soy más de vivir en una ciudad, cómoda para residir, pero que te ofrezca más posibilidades de las que existen en el pueblo. Quizás por eso luego en mis novelas reflejo la vida en el pueblo, porque aquello no deja de ser una parte de mí y me gusta ir con cierta frecuencia, aprecio sus costumbres, porque son mis raíces y quiero mantenerlas, porque me gusta ser de pueblo. 


P. Me llamó la atención esta curiosidad de que en las dos novelas se planteara esta situación inversa, la ida del pueblo a la ciudad y de la ciudad al pueblo, y en ambos casos el que va al otro sitio resulta seducido por la nueva forma de vida que descubre.


R. Tenemos esa dualidad. Los que somos de pueblo nunca nos desenganchamos totalmente de él, aunque, como en mi caso, lo hayamos dejado siendo niños.


"La forma en que hablamos es una riqueza cultural y he querido reflejarlo así en mis novelas".


P. ¿Crees que en los pueblos se puede hablar ya de forma abierta sobre los temas de memoria histórica, sobre asuntos relacionados con la guerra, o todavía hay miedo o al menos cierto temor?


R. Espero que no haya temor a estas alturas. En los contextos en los que yo me he movido al menos no lo he advertido. De todas formas, la intención de mi novela no es política, sino que sencillamente trato de reflejar la realidad de una época. 


P. ¿Qué acogida ha tenido esta novela en Hinojosa, donde seguramente habrá gente que reconozca la historia real?


R. En general, buena. Encantados de que cuente una historia del pueblo. En realidad, la novela es un homenaje a la protagonista y a sus vivencias y a todos los que la rodearon y la apoyaron e hicieron que luego yo la recuerde a ella feliz, con el paso de los años. He intentado tratar a todos los personajes con mucho cariño.


Gloria y el editor de Solienses, durante la entrevista.

P. El mundo rural está de moda en la literatura, en torno al fenómeno de la España vacía o la despoblación. ¿Tú te reconoces en esta corriente literaria?


R. Realmente en mi novela se reflejan los inicios de la España vacía, cuando mucha gente comenzó a emigrar a las ciudades. Yo recuerdo el "saure", el autobús, que se llenaba de gente todas las semanas con personas que se iban a Madrid o Barcelona, cada vez más gente vendía su casa para poderse ir, porque no se podían ir si no vendían la casa, no tenían dinero para llegar a su destino y arrancar allí, entonces no tenían más remedio que vender la casa, con lo cual terminaban rompiendo ese nexo de unión con el pueblo. Ahí está el inicio de lo que ahora vemos. Aquí no hay un futuro claro ni para nosotros ni para nuestros hijos, se decían, y arrastramos muchas penalidades, así que vámonos a otro lado a ver si podemos volver a empezar. De todas formas yo no he querido reflejar expresamente ese hecho, sino que es una circunstancia que aparece dentro de la trama porque era lo que estaba sucediendo entonces.


P. Una característica de tu novela es que en los diálogos intentas reproducir la lengua oral, con apóstrofes, síncopas y contracciones.


R. Los diálogos están escritos tal como suenan, y es una forma de reproducir una variación del lenguaje propia de la zona. Como digo en la introducción, me parece alucinante que nos califiquen de catetos por comernos palabras o sílabas cuando yo misma, cuando hablo francés, me como la mitad de lo que digo y el francés parece sin embargo lo mayor de la elegancia. Yo creo que esa tendencia a la brevedad de nuestro lenguaje es una riqueza y quiero reproducirlo de una forma natural. Aun así, en este libro he querido mostrar que el lenguaje de los pueblos también evoluciona y digamos que es un poquito menos cerrado que en La mula roja, donde este recurso aparecía más potenciado, y en la próxima será aún menos, porque la sociedad va evolucionando y ya no se hablaba tan cerrado como en los años cincuenta o en los años treinta, pero no dejamos de hablar como hablamos, eso es una riqueza cultural y he querido reflejarlo así en mis novelas.