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El trifinio del Guadarramilla

Hito terminal en el trifinio del Guadarramilla [Foto: Solienses].

Llamamos trifinio a un punto geográfico en el que convergen los límites de tres jurisdicciones o divisiones territoriales (países, comunidades autónomas, provincias o municipios, por ejemplo) y que suele estar señalado con un hito terminal. En Los Pedroches conocemos históricamente el llamado "trifinium de Villanueva de Córdoba", una lápida romana con inscripción latina de la época del emperador Adriano, que se conserva actualmente empotrada en la fachada de la iglesia de San Miguel, en la que se confirma la setencia del juez Próculo sobre una delimitación de los términos municipales de tres pueblos cordobeses: los sacilienses, eporenses y solienses.

En mis recorridos por la línea delimitadora del término municipal de Añora (ver los artículos Una pequeña cruz incisa en el caminoEl pozo de la TorreEl Guijarroso y Una tarea siempre pendiente) he encontrado tres puntos en los que convergen los territorios de tres municipios diferentes, tres trifinios, por tanto. En el sentido de las agujas del reloj, al este nos encontramos el "trifinio del Pozo de la Torre", cuya señalización, si existiera, no he logrado encontrarla todavía. Ahí confluyen los términos municipales de Añora, Dos Torres y Pozoblanco. Al sur se encuentra el "trifinio del Cuzna", que aún no me he decidido a explorar, donde se juntan los territorios de Añora, Pozoblanco y Alcaracejos. Finalmente, al oeste nos encontramos con el "trifinio del Guadarramilla", donde convergen los términos de Añora, Dos Torres y Alcaracejos. Es el único hito terminal de los tres que, de momento, tengo localizado.

Al igual que otras cruces delimitadoras del término municipal de Añora con Dos Torres, se trata de una pequeña cruz incisa en un afloramiento rocoso situado en medio de un camino, resultando milagroso que no haya desaparecido ya víctima de la maquinaria reparadora de las vías pecuarias. Se encuentra en el cruce del camino de Dos Torres a Alcaracejos con el antiguo camino de Añora a Villaralto (el desvío del trazado de dicho camino en este tramo ha facilitado el mantenimiento del hito). El camino de Añora en dirección a Villaralto se encuentra abandonado a partir de este punto, aunque se conserva su trazado.

Ubicación del trifinio del Guadarramilla.

Camino de Añora a Villaralto a partir de su cruce con el camino de Dos Torres a Alcaracejos.
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Una tarea siempre pendiente

Marca del deslinde entre Añora y Dos Torres sobre la pieza del portillo de un cercado [Fotos: Solienses].

Hoy he terminado la fase "exploratoria", digámoslo así, de mi pequeña investigación sobre los hitos terminales que marcan la delimitación de los términos municipales entre Añora y Dos Torres. Finalmente he conseguido localizar tan solo ocho de la treintena que pudieron llegar a existir cuando fueron colocados en 1910. Es lógico que muchos hayan desaparecido por el soporte movible en el que se encontraban (en ocasiones, simples piedras colocadas en las propias paredes de los cercados, que en cualquier arreglo han podido ser cambiadas de sitio o incluso meramente de posición, ocultando así la señal) y otros pueden permanecer escondidos todavía entre la maleza que este invierno cubre las lindes de los caminos. Aún así, creo haber recopilado material suficiente para un bonito artículo que publicaré más adelante, una vez incorporada también la parte documental. Y, de todas formas, ya puedo adelantar que esta búsqueda me ha proporcionado una satisfacción y recompensa personal como pocas veces se reciben en este tipo de estudios.

Porque esta investigación, a diferencia de las que se basan exclusivamente en la consulta de material archivístico y bibliográfico, me ha obligado a recorrer minuciosamente parajes que uno creía conocidos y que, sin embargo, han resultado estar llenos de atractivos ocultos y de realidades ignoradas. He descubierto seis caminos abandonados (como el "Camino de la Viña de Parejo" o el "Camino Guijarroso", de los que hablé en anteriores entradas), algunas denominaciones que ya se han perdido ("Camino del Majuelo del Negro" o "Callejón de las huertas de la capellanía", tan seductoras que invitan a nuevas investigaciones para descubrir su origen), lugares de los que desconocía su existencia (como el "Pozo de la Torre") e incluso equivocaciones toponímicas en investigaciones recientes (por ejemplo, resulta que el famoso yacimiento arqueológico visigodo de La Losilla no se encuentra realmente en el paraje de La Losilla, colindante al sur, sino en El Torriquillo o Torrequillo). 

Aunque quizás el aspecto que más me ha llamado la atención en mis recorridos campestres de las últimas semanas ha sido la abundancia de arroyos a los que generalmente no prestamos atención en esta tierra nuestra tan seca y que este mes de enero se están manifestando, sin embargo, en todo su esplendor. No estoy hablando de los ríos de más o menos caudal que nos circundan (Guadarramilla, Guadamatilla, Cuzna...), sino de arroyuelos generalmente menospreciados pero que están ahí por algo, que han tenido una mayor significación en la historia económica y administrativa de nuestros antepasados y que, a poco que la naturaleza se muestre generosa, vuelven a recuperar aquella pequeña fuerza nativa en sus cauces tan abandonados. Orgulloso se muestra, desde luego, el arroyo Milano, que marca en un buen tramo la línea divisoria entre los dos pueblos, que da nombre al antiguo Torremilano, pero que nace en las proximidades del actual polígono industrial de Añora. Y sus afluentes, el arroyo Batanero, el arroyo Pozo de la Torre, el arroyo Palomares. Y luego, directamente al Guadarramilla, el arroyo Chorrillo o el arroyo de la Almagrera, por citar solo algunos. Topónimos preciosos que están desapareciendo del conocimiento general y ya solo aparecen, si acaso, en los mapas topográficos o en los inventarios oficiales. Como Eduard Limónov, en este invierno frío he metido los pies en las aguas de todos ellos, no siempre voluntariamente.

Camino Bajo de Añora a Dos Torres, inundado por el arroyo Batanero, con Añora al fondo.

Investigar el propio territorio es siempre un acto de amor. Uno hace esto respondiendo a una llamada, no se sabe de quién, de la tierra, de los ancestros, de sí mismo. Lo hace porque sí, porque quiere, por propia satisfacción personal. Le gustaría transmitir también este conocimiento a los que vendrán y hubiera deseado hacerlo en mayor cuantía si las circunstancias hubieran sido otras, porque siento que hay conocimientos que se van a perder, que se han perdido ya, y necesitan que alguien los mantenga, los retenga por escrito, los atrape para que no desaparezcan del todo, para que si algún día llega otro con esta necesidad de amor tenga un pecio al que agarrarse y reconstruirlo todo a partir de él. Sé que mientras tenga alguna fuerza y el más mínimo estímulo no voy a poder dejar de hacerlo, de investigar sobre mi tierra, de aprender, porque algo demasiado poderoso me impulsa a ello a pesar de algún desdén, siendo con todo yo mismo el más beneficiado en el proceso. Antes era más exigente (incluso intransigente) en la valoración, pero ahora leo los libros de algunos paisanos que nos precedieron (Ocaña, Moreno Valero, Márquez Triguero, Juan Palomo), que escribieron sus obras no desde el rigor y la frialdad académica, sino desde el amor a su pueblo, con su carga emocionante de error y sentimiento, y comprendo su necesidad de legar al futuro esos conocimientos, a pesar de las imperfecciones de aficionado autodidacta, y pienso que ellos cumplieron aquella tarea de aprendizaje y traslado, siempre insuficiente, y yo aún no. Son semillas lanzadas a la incertidumbre del porvenir que alguien quizás recoja amorosamente en el futuro y las valore adecuadamente. Mientras tanto, esta mañana he recorrido el "Camino bajo de Añora a Dos Torres", hundido a tramos en el Batanero, que lleva agua corriente, o lo que sea, y he sentido la fuerza antigua de muchos noriegos que durante centurias pasaron por ahí, una senda hoy abandonada, entregada a la naturaleza salvaje, pero que conserva su humilde autenticidad desde el desamparo y el olvido de los tiempos, y me he sentido reconfortado.
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El Guijarroso

Camino de Añora a El Guijo, en un tramo impracticable [Fotos: Solienses].

A propósito del Plan de Sostenibilidad Turística en Destino de la Mancomunidad de Municipios de Los Pedroches, enmarcado en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia financiado por los Fondos Next Generation de la Unión Europea, y teniendo en cuenta que una de sus actuaciones será la "Puesta en valor de itinerarios no motorizados que vinculen municipios" (Eje 1, Actuación 3), según referimos hace unos días, he recordado que en mis recorridos por los caminos de los últimas jornadas me he topado con otra senda totalmente abandonada, con el trazado perfectamente definido y conservado, pero entregado a la maleza y, por tanto, intransitable, semejante al Camino de la Viña de Parejo, del que hablé hace un par de semanas.

Camino de Añora a El Guijo en su tramo final, invadido por chaparros y matorrales.

Se trata del tramo final del "Camino de Añora a El Guijo", al noreste de la población, que en algunos mapas antiguos aparece nombrado en esa zona como "Camino de Guijarroso" (aunque el Inventario de Caminos Municipales del Término de Añora llama "Camino Bijarroso" -evidente corrupción de Guijarroso- al camino que va desde el "Camino Viejo de Pedroche" hasta su cruce con el "Camino de Añora a El Guijo", el mismo que en Google Maps aparece como "Camino Buarroso"). Desde ese cruce hasta el arroyo Milano son unos 500 metros que actúan como línea divisoria entre los términos de Añora y Dos Torres, y es el tramo al que me refiero. A partir de ahí el camino desaparece, siguiendo el cauce del arroyo durante unos doscientos metros (por ahí va también la linde de los dos términos), para reaparecer en similares condiciones aguas arriba, ya en el término de Dos Torres, en un nuevo tramo de unos 300 metros hasta unirse con el "Camino de Pozoblanco a Dos Torres". 

Mojón delimitador de los términos de Añora y Dos Torres, en la zona de El Guijarroso.

En esa zona hemos encontrado, oculto entre la maleza, otro de los hitos terminales o mojones que marcan oficialmente la delimitación jurisdiccional de los dos términos de los pueblos vecinos (no doy más datos para protegerlo, hasta su catalogación definitiva). Se trata de una cruz incisa en una gran piedra, como los restantes que he logrado descubrir hasta ahora (siete en total). El desbroce, limpieza y acondicionamiento de este camino cumpliría en este caso también una función histórica y simbólica, aunque para la unión de los dos pueblos sería necesario construir algún puente o badén sobre el arroyo Milano. Se trata de actuaciones en realidad poco costosas y que contribuirían significativamente a dar valor a los caminos afectados y a fomentar la conciencia ciudadana en torno a la importancia de preservar los espacios públicos.
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El Pozo de la Torre

Vista del terreno donde se ubica el Pozo de la Torre [Foto: Captura de Google Maps].

Los pozos han constituido históricamente un elemento de importancia capital para el desarrollo económico y para la propia supervivencia de los pueblos, desde las culturas más antiguas. Hace un tiempo subí a Facebook algunas imágenes de mi visita reciente a la Motilla del Azuer en Daimiel (Ciudad Real), un complejo defensivo de la Edad del Bronce (2200-1300 a.C.) articulado en torno a la protección de un pozo. En 2022 también publiqué en la Crónica de Córdoba y sus pueblos de la Asociación Cordobesa de Cronistas Oficiales un artículo titulado "Un inventario de pozos de 1657 en Añora (Córdoba): la persistencia de los topónimos y el fortalecimiento de la autoridad local", donde, además de otras consideraciones, se hacía referencia a la importancia de los pozos públicos para la economía comarcal de la época y también, que es lo que ahora interesa, a cómo los nombres de los lugares (topónimos) suelen mantenerse inalterables a lo largo de los siglos, incluso cuando se olvida la referencia a la que hacen mención.

Del actual Polígono Industrial Palomares de Añora nace un camino denominado "Camino del Pozo de la Torre". Esta denominación aparece ya así en mapas antiguos, al menos desde el siglo XIX, según he podido documentar, aunque probablemente la nomenclatura sea muy anterior. El propio nombre ya indica que el tal pozo de la Torre era antiguamente importante para los noriegos, hasta el punto de crear un camino que llevara hasta él. Sin embargo hoy en Añora pocos saben dónde se encuentra dicho pozo. Yo mismo lo he descubierto físicamente esta mañana, mientras buscaba los últimos vestigios de los hitos delimitadores de términos municipales. Y, sin embargo, siempre ha estado ahí, aunque actualmente en un estado lamentable.

Localización del Pozo de la Torre.

Una vez dejado atrás el polígono industrial de Añora, a un kilómetro aproximadamente este Camino del Pozo de la Torre se cruza con el Camino de Pozoblanco a Dos Torres. Al llegar a ese cruce, debemos tomar este segundo camino a la derecha, dirección Pozoblanco, y a unos doscientos metros nos encontraremos una porción de terreno a la izquierda, cercada primorosamente con nuestra pared tradicional y abierta totalmente al camino. Allí se conserva milagrosamente una superficie de unos 400 metros cuadrados de terreno público totalmente abandonado, donde debería encontrarse el pozo de la Torre. Digo "debería encontrarse" porque una superpoblación de juncos y maleza hace intransitable el lugar. No sin riesgo, cabe adentrarse pisando las enormes piedras allí depositadas, no sé si procedentes de la estructura de la propia fuente o descargadas furtivamente como escombro. El riesgo al que aludo es que, al no poder determinar con precisión dónde se encuentra el hueco del pozo e ignorar si este se halla suficientemente protegido, pudiera darse la fatalidad de caer en él, caso de que no esté seco y cegado. 

Resulta que en este tramo el Camino de Pozoblanco a Dos Torres actúa como línea divisoria de los términos municipales de Pozoblanco y Añora, por lo que no quedaría clara a qué pueblo corresponde hoy la titularidad del pozo. Con anterioridad a la delimitación separada de los términos municipales efectuada a principios del siglo XX, el terreno pertenecía a las Siete Villas de Los Pedroches de forma mancomunada y es probable que el pozo fuera utilizado preferentemente por Añora, dada su mayor proximidad. Por razones históricas, de seguridad y por tratarse de un bien público que nos pertenece a todos, convendría que el ayuntamiento al que pertenezca este dominio público se encargara de limpiar y adecentar el lugar, que podría servir de área de descanso para los muchos senderistas y ciclistas que diariamente utilizan esa ruta para el deporte y el ocio.

Estado en que se encuentra actualmente el paraje, según foto tomada esta mañana [Foto: Solienses].
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Una pequeña cruz incisa en el Camino de las Viñas de Pareja

Comienzo del Camino de las Viñas de Pareja. En primer término, roca con la cruz del deslinde incisa.
[Todas las fotos de este artículo son de Solienses].

Donde se junta el Camino de las Viñas de Pareja con el Camino de Añora a El Viso hay un pequeño afloramiento rocoso de granito en el cual puede distinguirse todavía claramente una minúscula cruz incisa. Podría parecer algo insignificante, una piedra en el suelo que durante décadas ha pasado desapercibida para quienes transitaban por allí, pero constituye, sin embargo, un elemento de altísimo valor histórico y patrimonial para los pueblos de Añora y Dos Torres. Es una de las muchas marcas concebidas como hitos o mojones terminales que señalan el deslinde de los términos municipales de ambas villas. La mayoría de ellas han desaparecido ya, pero algunas, como esta, aún se conservan, aunque no sabemos por cuánto tiempo. El desconocimiento existente entre la población y en las propias administraciones sobre su alto valor simbólico las pone en peligro y merecerían por ello un cierto grado de protección y una correcta conservación como testimonios valiosos de nuestra historia.

Como explica Josemi Lorenzo en este artículo, "las cruces mojoneras incisas en grandes piedras se documentan intensamente a partir del siglo XIV, pero son continuadoras de una tradición anterior. Su inscripción en tales rocas garantizaba su perdurabilidad, al contrario de lo que ocurría con mojones artificiales separadores de fincas, sujetos a la malicia de propietarios que en ocasiones los desplazaban, dando lugar a episodios que han provocado históricamente gran conflictividad entre vecinos y familias en pueblos de tradición agropecuaria". La principal amenaza para estos elementos patrimoniales viene, según este autor, "por la ocasional actuación de obra pública o privada en su entorno, que los puede afectar a la hora de su correcta comprensión (apertura de una carretera, camino, merendero, nave…) a la hora de facilitar su acceso (alambradas, vallados…) o a su propia destrucción (...).  A pesar de su aparente robustez, por estar en afloramientos rocosos, son testimonios sumamente frágiles". Tan frágiles que la cruz mojonera incisa a la que nos estamos refiriendo ya ha sufrido recientemente un significativo deterioro causado por maquinaria pesada y, de no catalogarse correctamente, podría desaparecer en cualquier arreglo del camino que se proyecte próximamente.

Cruz incisa en afloramiento granítico al comienzo del Camino de las Viñas de Pareja. A la izquierda, hace unos meses; a la derecha, en la actualidad, tras haber sufrido un pequeño daño).

El deslinde de todos los términos municipales de las Siete Villas de Los Pedroches se realizó en 1909, pues hasta ese momento toda la mancomunidad histórica había gozado de un único término indiviso. El amojonamiento se llevó a cabo al año siguiente (puede verse más detalle de la operación en este texto extraído de mi libro Historia de Añora), marcándose los puntos más significativos del deslinde con cruces incisas en afloramientos como el referido, en piedras incrustadas en paredes o en mojones expresamente elaborados para esta función (como el que aparece en la siguiente imagen, cuya ubicación no cito precisamente para protegerlo). En la actualidad me encuentro realizando un inventario de estas marcas del deslinde entre Añora y Dos Torres que han sobrevivido, el cual me gustaría dar a conocer -si sus editores lo permiten- en las próximas revistas de feria de Añora y/o de Dos Torres.

Otras dos marcas de la delimitación de términos entre Añora y Dos Torres, en distintos puntos del recorrido.

El Camino de las Viñas de Pareja es una vía olvidada de poco más de kilómetro y medio, según el Inventario de Caminos Municipales del Término de Añora (2024) elaborado por el Ayuntamiento de Añora, y conecta el camino de Añora a El Viso (en el paraje de Las Viñas) con el antiguo camino de Añora a Dos Torres (hoy Ronda de Añora, en el polígono industrial de Dos Torres, aunque en realidad el camino termina abruptamente en el arroyo Milano, al no existir paso para cruzarlo). Todo este camino constituye la línea de delimitación de los términos municipales de Añora y Dos Torres en ese punto. En la mayor parte de su trazado (salvo en los últimos 400 metros, en ambos accesos a la A-3177) el camino se encuentra totalmente abandonado, sin que durante décadas haya conocido tránsito de personas o vehículos de ningún tipo, lo que ha favorecido el crecimiento de retamas y chaparros en su suelo, por no hablar de hierbas y matojos, que en algunos puntos llegan a la cintura y lo hacen intransitable. A pesar de ello, casi todo su trazado se mantiene perfectamente definido y delimitado, con alambradas laterales o incluso tramos de pared de piedra seca a ambos lados. Tan solo un tramo de algo menos de 300 metros ha sido arado por los propietarios de las fincas colindantes (y han colocado alambradas cortando el paso en ambos extremos), aunque resulta perfectamente reconocible. 

Vista actual de un tramo del Camino de las Viñas de Pareja, con el polígono industrial de Dos Torres al fondo.

Si bien es cierto que en su mayor parte este camino ya no presenta una funcionalidad viaria real, al existir otros accesos más cómodos y apropiados, los Ayuntamientos de Añora y Dos Torres deberían promover su recuperación, limpieza y desbroce. Dado el carácter histórico de este camino y su importante función delimitadora de los términos municipales de ambas villas, constituiría, sin duda, un bonito atractivo como ruta de senderismo o educativa entre ambos pueblos. Y, sobre todo, porque se trata de un bien público que no puede dejarse perder.
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Esta mañana

Almerzo en El Chorrillo de Añora [Fotos: Solienses]. 

Una preciosa mañana de sol y frío. Saliendo de Añora por el camino de El Viso se distinguen al fondo los montes de Santa Eufemia. Antes, la torre de la parroquia de la Asunción de Dos Torres se recorta en un horizonte de nubes lejanísimas. El sol lo inunda todo y resalta violento el verde de las sementeras que este otoño ha recibido la lluvia suficiente como para levantarse orgulloso sobre los terrones. Las ovejas de Juan Luis continuaban a lo suyo mientras un gallo canta a deshora. He bajado por el camino de El Chorrillo entre pedreras abandonadas por las que aún parecen escucharse los ecos de un martillo golpeando el duro granito. Es un paisaje remoto de mi memoria infantil, que anduvo por estos lugares durante aquellos años en los que uno era felizmente inconsciente de todo lo que estaba por venir. Hay cardos y malvalocas en los ribazos del camino y la nieve amarilla del jaramago lo inunda todo. Se me ha cruzado como por azar una mariposa violeta y me entristece pensar que solo vivirá un día. Aquí hubo viñas, cuyos últimos vestigios llegué a conocer, las mismas que ahora investiga Francisco Javier con voluntad arqueológica. Se oyen ladrar perros en la lejanía rompiendo así un silencio como de siglos. He pasado por la antigua viña de la abuela Antonia, donde se reconstruye una pared de piedra. Luego enfilo un camino presentado por grandes retamas y más adelante se alza el viejo almerzo sin hojas, donde en septiembre recogíamos aquellas bolitas negras de sabor y textura tan indescriptible. Me he desviado por los álamos de doña Rosa hacia la cerca de la tía Alejandra y la suerte del tío Antonio, terrenos que conservan nombres lejanos de personas que ya nadie conoce y que han sobrevivido mágicamente arrastrados por un reparto de herencias a través de generaciones. Por aquí y por allá revolotean pajarillos que no sé identificar y envidio ahora al amigo Alejandro, que sí lo sabría. En la huerta de Ocho Ovejas quedan restos de la antigua noria y de una higuera que se resisten a abandonar su lugar en la historia. Una junquera impide el paso a la diminuta casilla del hortelano, que en otro tiempo nos parecía tan grande. Durante el paseo sin rumbo por estos paisajes de ausencias me llega el susurro de las vidas que transcurrieron aquí y de las que ya apenas quedan huellas, vidas antiguas que alcancé a vivir siquiera someramente. El arroyuelo seco y el pozo lo saben, pero guardan el secreto.
 
La noria de la huerta de Ocho Ovejas.

Una encina en el horizonte.
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Un chalecito junto al Burger King

Entorno de La Salchi en Pozoblanco [Foto: Google Maps].

Acabáramos. Ahora resulta que el objetivo fundamental del acuerdo de desafectación de caminos públicos firmado por el Ayuntamiento de Pozoblanco con la Junta de Andalucía no era liberar terrenos para la construcción de la residencia de mayores, de la que ya ni se habla, sino para el proyecto de urbanización de la unidad de ejecución del último paquete de suelo que queda en la zona de La Salchi. Es decir, el casco urbano de Pozoblanco aumenta innecesariamente (con el consiguiente gasto en el mantenimiento de suministros e infraectructuras públicas que ello conlleva) y tal propuesta se ofrece como una buena noticia. Tener un chalecito frente al Burger King parece ser la aspiración de la nueva burguesía pozoalbense, la misma que a comienzos del siglo XX prefería construir sus viviendas modernistas en el entorno de la calle Real.


Julia López hace hoy en el Córdoba un recorrido por el desarrollo de la zona en los últimos años, con la instalación allí de todas las nuevas infraestructuras públicas y privadas de nueva construcción, ya sean sanitarias, educativas, asistenciales, comerciales o de ocio. El movimiento centrífugo no es exclusivo de Pozoblanco. En Añora también está proyectada la edificación de un nuevo centro de salud fuera del actual casco urbano de la localidad, para lo cual ha sido necesaria una extraña recalificación de terrenos que lo posibilite. En El Viso tampoco hay continuidad constructiva entre el casco urbano y recientes instalaciones asistenciales como la Residencia de Gravemente Afectados y el Centro de Día para personas mayores. Seguramente ejemplos semejantes podrían aportarse para otras localidades.


Resulta paradójico que el incesante descenso demográfico experimentado por el mundo rural en las últimas tres décadas haya ido acompañado, en muchos casos, de una innecesaria expansión de los cascos urbanos de los pueblos. Al mismo tiempo que se produce un abandono del caserío autóctono en favor de modelos constructivos ajenos a la tradición local, y a la vez que se mantienen en ruinas numerosas viviendas en el interior, sorprende la creación en las afueras de infraestructuras y equipamientos no acordes muchas veces al nivel de población y a su envejecimiento, ni supeditados a sus propias necesidades de accesibilidad y desplazamiento. Todo en favor de la construcción, ese dios insaciable que no acaba de salvarnos.

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La prueba Xtreme 300 pasará por el casco urbano de Hinojosa del Duque y por la ermita de San Martín

Circuito de la prueba Xtreme 300 Pozoblanco a su paso por Hinojosa del Duque.

A pesar de todas las prohibiciones y del pronunciamiento en contra de la Mancomunidad de Municipios de Los Pedroches, la prueba Xtrem300 Pozoblanco 2022 se está llevando a cabo esta mañana en la comarca. La actividad, catalogada por los organizadores como "prueba ecoturística" consiste en una prueba de destreza de orientación y navegación con más de trescientas motos por caminos de la comarca durante un recorrido de más de 300 kilómetros, un recorrido que no se ha dado a conocer oficialmente, pero al que ha tenido acceso Solienses. Según estas informaciones, el trazado de la prueba atravesará el casco urbano de Hinojosa del Duque y pasará por las inmediaciones de la ermita de San Martín de Añora, donde hoy mismo se celebra una muestra gastronómica local. Según los documentos de autorización medioambiental de la actividad, dadas las características de la prueba, "por cualquier punto del recorrido podrían estar pasando durante más de una hora motos de forma más o menos constante".


Además de las prohibiciones conocidas ayer, esta mañana el Ayuntamiento de Añora ha publicado un nuevo bando mediante el cual hace saber que los vehículos participantes en dicha prueba "no pueden circular por los caminos públicos de titularidad del municipio, al no disponer la organización de la preceptiva autorización municipal". También transcurrirá por caminos de Villanueva del Duque (por ejemplo, alguno de los que rodea las minas de El Soldado), a pesar de que también este Ayuntamiento prohibió expresamente ayer la circulación a los vehículos participantes en dicha actividad.


Pero van a circular. Ahora ya se trata de una prueba de fuerza entre los Ayuntamientos y la organización.


Trazado de la prueba a su paso por la ermita de San Martín de Añora
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La Mancomunidad se opone a la realización de la actividad Xtreme300 en Los Pedroches

  • La organización no cuenta con los permisos necesarios para discurrir por los caminos de la comarca.
  • Los Ayuntamientos de Añora y Villanueva del Duque prohíben explícitamente el paso por sus caminos, mientras el de Pozoblanco se publicita en los carteles.

Cartel de la actividad motera, con publicidad institucional de Pozoblanco.


La Mancomunidad de Municipios de Los Pedroches ha emitido esta tarde una nota de prensa en la que manifiesta su oposición a la celebración mañana en la comarca del encuentro Xtrem300 2022, que tiene Pozoblanco como punto de partida. Se trata de un encuentro motero que ya se celebró el año pasado y que consiste, básicamente, en una carrera de motos por caminos rurales de Los Pedroches, a través de un circuito de unos 300 kilómetros en el que participarán unas 300 motos. El encuentro, que no pertenece a ningún calendario deportivo oficial, ya se llevó a cabo el año pasado (avalado por el Ayuntamiento de Pozoblanco), sin que los organizadores solicitaran ningún permiso para la realización de una actividad que atravesó pueblos y dehesas sin señalización previa ni medidas de seguridad de ninguna clase. La actividad está organizada por el Club Deportivo Xtreme Motoclub, con sede en Dos Hermanas (Sevilla). 


En su escrito, la Mancomunidad expresa su "rotundo y total rechazo a la celebración de dicha prueba que, como se ha podido comprobar, precisa de inscripción, dorsal y posiblemente se otorguen premios a los ganadores, por lo que consideramos que es una prueba deportiva en toda regla, y no una concentración lúdica tal como parece ser que se ha tramitado ante las autoridades de la Junta de Andalucía". La entidad comarcal subraya que la organización no cuenta con los permisos necesarios para discurrir por los caminos de cada término municipal, competencia que corresponde a los Ayuntamientos, ya que ni siquiera se han solicitado.


"Consideramos -continúa la nota- que este evento va a producir un daño importante en nuestro medio ambiente, donde se refugian gran variedad de especies protegidas, así como el evidente daño que el tránsito de motos ocasiona a los caminos rurales, que luego deberán reparar los Ayuntamientos. Asimismo pone en riesgo otros eventos programados por los Ayuntamientos y el tránsito normal de senderistas, ciclistas, cazadores, ganaderos, que utilizan dichos caminos". La Mancomunidad responsabiliza a la empresa organizadora "de cuantos daños se produzcan en el recorrido y manifiesta  "la indignación de los alcaldes y alcaldesas si dicho evento llega a celebrarse y no es prohibido por las Administraciones superiores, ya que ello originaría una desprotección jurídica a los Ayuntamientos de los municipios por donde discurra la prueba, los cuales son los competentes y garantes del viario de su titularidad". Finalmente, la entidad comarcal acuerda "adquirir el compromiso de no apoyar desde los Ayuntamientos este tipo de pruebas en ocasiones futuras".


El Ayuntamiento de Añora, por su parte, que tiene organizada también para mañana una muestra de gastronomía local en el Parque San Martín, ha emitido esta tarde un bando de la alcaldía mediante el cual "se prohíbe el tránsito de vehículos a motor desde las 09:00 horas hasta las 19:00 horas en el Camino de la Dehesa (camino que bordea la entrada al Parque San Martín), exceptuando los vehículos de propietarios colindantes, usuarios de las Casas Rurales del Parque San Martín y asistentes a la XV Muestra Gastronómica Noriega, a fin de facilitar el desarrollo y seguridad de los asistentes a la misma", lo que podría afectar al desarrollo de la actividad Xtrem, caso de que finalmente se realizara (y digo "podría" porque se desconoce el recorrido por el que van a circular mañana más de trescientas motos, ni existe ningún tipo de señalización preventiva). [Actualización: El Ayuntamiento de Villanueva del Duque, en nota divulgada por las redes sociales, ha comunicado también que "no autoriza la circulación de los vehículos a motor inscritos en dicha prueba por los caminos públicos de titularidad del municipio"].


Lo más curioso es que, a pesar de esta nota contraria a la realización de la actividad motera por parte de la Mancomunidad, en los carteles del evento figura publicidad del Ayuntamiento de Pozoblanco, sin que este consistorio se haya pronunciado hasta el momento sobre esta aparente contradicción.

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El triste caso del cementerio de Pedroche

Un hombre procedente del cementerio cruza la carretera por donde antes estaba el paso de cebra [Foto: Pedro dela Fuente].

El asunto de las notas de prensa por parte de las administraciones públicas como instrumento de manipulación política e informativa (con la connivencia, por cierto, de los medios de comunicación) se está convirtiendo en un grave elemento perturbador de la sociedad democrática, además de un grosero insulto a una ciudadanía adulta que asiste atónita a esta elevación a los altares de la mentira institucional.


Ayer algunos y hoy otros, varios medios de comunicación comarcales y provinciales recogen la "noticia" de que justamente ayer viernes comenzaron las obras de "remodelación de la intersección de acceso al polígono industrial de Pedroche en la A-435". Así dicho, poco entusiasmo ni interés despierta la noticia, pero en realidad de lo que se trataría es de que el pueblo de Pedroche volvería a tener un acceso a su cementerio tras más de dos meses de que este fuera eliminado por la Consejería de Fomento. Si fuera verdad.


Solo quien viva en un pueblo sabe lo que significa el camino al cementerio. Todas las mañanas y todos los atardeceres en verano y a cualquier hora en el resto de las estaciones, muchas personas mayores y de mediana edad acuden ritualmente al cementerio para visitar a sus difuntos. Es un paseo tranquilo, reconfortante, con su carga de dolor y resignación, pero también con la virtud curativa de un tratamiento terapéutico, un modo de no perder el contacto con nuestros antepasados, con personas a las que quisimos y cuyo recuerdo no nos abandona. Es un paseo necesario, una seña identificativa del mundo rural, cuya esencia no puede comprenderse desde los fríos despachos de la administración.


El cementerio de Pedroche está separado del pueblo por la carretera A-435, que actúa como circunvalación. Hasta hace dos meses había un paso de cebra para cruzar esa carretera justamente en el llamado "Camino del Cementerio", cuya existencia era anterior a la construcción de la carretera que lo dividió en dos. Por ahí cruzaban tanto las personas que acudían diariamente a visitar a sus seres queridos fallecidos como los entierros llenos de gente que se desplazaban desde la iglesia para inhumar a los difuntos. El cruce por la carretera era ciertamente peligroso, pues se trata de una vía con mucho tráfico que suele circular a gran velocidad (incluida una gran abundancia de camiones de gran tonelaje que se dirigen por esa carretera hacia Puertollano, a través luego de una vía secundaria por la que, con una regulación sensata, no debería estar permitido su tránsito, pero esa es otra historia).


A principios de junio de este año el servicio de carreteras de la Consejería de Fomento, Infraestructuras y Ordenación del Territorio de la Junta de Andalucía, sin diseñar una alternativa de cruce, eliminó el paso de peatones existente alegando que "no cumplía con la distancia mínima obligatoria hasta el cambio de rasante próximo". El cambio de rasante llevaba ahí años y hasta ahora había sido compatible con el paso de cebra y por supuesto ya estaba dos años antes, cuando la propia delegada de Fomento inauguró, con la pompa publicitaria a que nos tiene acostumbrados, el refuerzo del firme de 800 metros de esa carretera, justo los que afectan al Camino del Cementerio, cuyo paso de peatones en aquella ocasión fue repintado sin ningún problema, tal como se aprecia en la fotografía que acompaña la nota de propaganda, digo informativa, correspondiente.


La delegada de Fomento charla con el alcalde de Pedroche con el paso de peatones detrás, cuando se repintó en 2020 [Foto: Junta de Andalucía].


Tras la eliminación del paso de peatones, se iniciaron las protestas en Pedroche, tanto por parte del Ayuntamiento, que envió una carta a la Delegación de Fomento requiriendo el repintado inmediato del paso de peatones, como de la población en general, que, a través de diecinueve asociaciones y colectivos del municipio, organizó un acto de protesta exigiendo una solución urgente al problema. Pero mientras tanto, lógicamente, los vecinos de Pedroche han continuado visitando el cementerio como lo hacían antes y cruzando la carretera por donde siempre lo han hecho, aunque ahora sin el amparo de un paso de peatones que les dé seguridad. El desfile de dolientes tras el coche fúnebre en los entierros también ha cruzado por ahí, por donde dicta la costumbre y el sentido común, con todo el riesgo que ello implica. El único cambio es que la responsabilidad de los hipotéticos daños ahora no sería de la administración, sino del ciudadano, como si una y otro fueran algo distinto, elementos que rivalizan, y no la misma cosa.


A finales de junio, dos días antes de la protesta ciudadana, la delegada de Fomento Cristina Casanueva se reunió con Santiago Ruiz, alcalde de Pedroche, para tratar de encontrar una solución al problema creado. Casanueva propuso construir una glorieta en el cruce de la carretera de circunvalación con la entrada al polígono industrial (a unos 200 metros del cruce tradicional actual) y un paso de peatones en ese mismo punto. El Ayuntamiento aceptó la propuesta, puesto que la construcción de dicha glorieta ya había sido solicitada por el consistorio con anterioridad como mejora de la seguridad vial en dicho lugar. El acuerdo incluía el compromiso por parte de la delegación de Fomento de ejecutar las obras durante el mes de julio, extremo que no se ha cumplido, sin que nos extrañe lo más mínimo. 


El  paso de peatones, ahora inexistente, puede verse todavía en Google Maps.

Y ahora, al día siguiente de que el PSOE local recordara en sus redes sociales todos los incumplimientos, la delegación de Fomento de Córdoba capital, allí desde su atalaya, difunde una nota "informativa" anunciando el comienzo de estas obras, camufladas como acceso al polígono industrial. Pero resulta que casualmente ayer por la mañana, a última hora, yo mismo pasé por ese lugar y puedo garantizar que allí no había el más mínimo indicio de obras. Alcancé a distinguir unas señales de tráfico verticales tapadas con bolsas de basura, pero nada más que alertara del comienzo de obra alguna. La nota dice que "se han iniciado los trabajos de señalización de obras, y está previsto continuar durante la próxima semana con las conexiones y los servicios afectados fuera de la calzada hasta la terminación de las fiestas de la localidad que se prolongan desde el 8 hasta el 12 de septiembre, a partir de las cuales se procederá a trabajar a medias calzadas para ejecutar la glorieta". Qué desvergüenza. Seguro que cuando comiencen las obras en la calzada -sea ello cuando sea- la delegada sacará otra nota de prensa anunciándolo y cuando se inaugure la obra (que durará un mes y medio, pero no sabemos a partir de cuándo) otra y no descarto alguna intermedia de visita para inspeccionar el transcurso. Y los medios de comunicación continuarán serviles a su dictado. Lo veremos.


Y mientras todo esto ocurre, los vecinos de Pedroche continúan su camino al cementerio en los atardeceres veraniegos por donde siempre lo han hecho, mirando a derecha e izquierda antes de cruzar y santiguándose para que dios o el destino les permita regresar a salvo a su hogar, al otro lado de la carretera.

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Nueva "Ruta del granito" en Pedroche

Panel explicativo de las canteras del Arremoral, en la nueva "Ruta del granito en Pedroche" [Foto: Ayuntamiento de Pedroche].

La Diputación de Córdoba acaba de señalizar una nueva ruta en Los Pedroches dentro del programa "Paisajes con historia". Se trata de la denominada "Ruta del granito en Pedroche", la primera abierta en esta localidad. 


Consiste en un recorrido circular de ocho kilómetros de poca dificultad, que comienza en el paraje de la ermita de Piedras Santas, junto al Arroyo Santa María, y transcurre por los caminos de Dos Torres a Torrecampo, el de las Trijuelas (donde puede verse la llamada "piedra merendera") y el del Pozo de Saavedra. Durante la ruta se aprecia la extensa red de caminos públicos, delimitados en buena parte por paredes de piedra seca, cuya técnica está declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Además, numerosos afloramientos de rocas configuran un paisaje que es característico de Los Pedroches, pudiéndose observar, por ejemplo, las canteras de granito del Arremoral. El recorrido atraviesa grandes extensiones de dehesa, en la que domina la ganadería en extensivo, fundamentalmente ovino y porcino (entre ellas, la dehesa boyal “El Bramadero”, el único terreno que pervive de los antiguos bienes comunales de Pedroche).


Como en todas las del programa "Paisajes con historia", el recorrido de la "Ruta del granito en Pedroche" puede descargarse en Google, en pdf y en otros formatos (KMZ, KML y GPX).


"Piedra merendera”, en el camino de las Trijuelas. Se trata de una roca con su parte superior plana, donde, según la tradición, se detenían los pastores para merendar [Foto: Diputación de Córdoba].
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Desolación en La Cigüeñuela

Espadaña de la ermita tras la alta pared.

Ahora se trataba de encontrar otra ermita, vinculada también a un caserío privado, pero en el otro ecosistema básico de Los Pedroches: la dehesa. Mientras que de las ermitas de la sierra había escuchado hablar con frecuencia desde hace tiempo, era mucho más raro aquella pista que me conducía a un oratorio asociado a una explotación ganadera tradicional en medio del encinar. Se trata de la conocida popularmente en Villanueva de Córdoba como ermita de don Juan Manuel, en el paraje de La Cigüeñuela, en la honda dehesa. Una construcción extraña situada en un cruce de caminos, en medio de un espectacular paisaje, que quizás tuvo en el pasado alguna significación como hito territorial.


Al llegar al lugar te encuentras una enorme pared de piedra seca por la que sobresale a duras penas una misteriosa espadaña de piedra antigua de granito que un día cobijaría una sola campanilla. La pared resulta absolutamente impenetrable, aumentando el secreto de lo que se encuentre al otro lado. El oratorio debió ocupar la planta baja de un edificio a dos aguas con encamarado que hoy, sin embargo, se ha hundido completamente. Todo el conjunto de edificaciones anexas, del que resulta difícil determinar su función, amenaza derrumbe. Uno se imagina algún tipo de espacio para albergar al caminante, aunque la finca en que se encuentra presenta evidencias antiguas de su dedicación al ganado porcino. Entre paredes extrañamente altas que delimitan corralones, no pude averiguar si originariamente la ermita estaría exenta y con el tiempo se le fueron añadiendo los anexos que hoy la rodean por un lateral o lo que se ve, por el contrario, responde a la configuración original.


Las encinas han invadido lo que algún día fue un recinto delimitador y el conjunto presenta un aspecto fantasmal que hipnotiza. No conozco nada semejante en Los Pedroches. Su final es el derrumbe, bien escrito está en el aire, y quizás el olvido inmisericorde, pero mirando allí, por entre aquellas paredes ruinosas que no sabes lo que significan, asalta la necesidad perentoria de conocer qué fue aquello, cómo llegó a tal estado, qué ocurrió allí y cómo puede ser que tales muestras de arquitectura tradicional tan sublimes sucumban al paso del tiempo sin la esperanza pequeña de ninguna redención.


Los árboles invaden el recinto.

Detalle del campanario.

Vista del conjunto de edificaciones.
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La dehesa de Los Pedroches, ¿un circuito para motos?

Más de doscientas motos inundaron el sábado las dehesas y montes de Los Pedroches, circulando por espacios naturales y vías pecuarias.


Unas motos atraviesan un arroyo por una pequeña senda el pasado sábado [Foto: captura de vídeo].

Ya hace años que lamenté en Solienses la práctica incontrolada de deportes como el enduro y motociclismo por los caminos de nuestros montes y dehesas, denunciando el atentado potencial que ello suponía para nuestro medio natural. Desde entonces la cosa no ha mejorado y, antes bien, no son infrecuentes las pruebas más o menos organizadas que, bajo el amparo de nuestros ayuntamientos, se realizan a base de vehículos a motor arrasando las sendas de nuestros campos, alterando su tranquilidad, poniendo en peligro al viandante y alterando los modos de vida de los animales que habitan allí, ya sean domésticos o salvajes.


Hace poco tuvo lugar el Rallye Ciudad de Pozoblanco por caminos próximos a varias localidades de Los Pedroches, del que, a modo de aperitivo, pueden verse unas imágenes en este enlace. Pero este fin de semana se ha celebrado en Pozoblanco lo que han denominado Xtrem 300 Readbook Iberia 2021, una prueba de resistencia que reunió en Pozoblanco "a más de 200 pilotos amateur de moto, ATV y Buggie de todo el territorio nacional", según fuentes de la organización, para efectuar un recorrido por caminos de la comarca de Los Pedroches y del Alto Guadiato de unos 300 kilómetros de longitud. El evento estaba organizado por una empresa privada de turismo activo que cobraba 90 euros a cada participante, con la colaboración del Ayuntamiento de Pozoblanco, que cedió el recinto ferial y la caseta municipal para que se refugiaran los vehículos durante la noche del viernes y ofreció algunas otras medidas de apoyo, así como la solvencia de su propia imagen.


La prueba consistía en seguir una aplicación de navegación (al estilo Dakar) con un track diseñado por la organización. No se trata de una prueba competitiva de velocidad, sino más bien de estrategia, resistencia y habilidad. La salida se realizó a las nueve de la mañana del sábado y los participantes debían regresar a Pozoblanco antes de las cinco de la tarde. Fueron saliendo en grupos de cinco motos cada cinco minutos, lo que supuso que la "carrera" se estiró hasta llegar a estar pasando motos por cada punto del recorrido durante más de hora y media. Fueron un total de 200 motos, aunque la autorización administrativa solo contemplaba 150.


Porque, en efecto, la prueba de motos que embarró las dehesas de Los Pedroches durante todo el sábado, que espantó a los animales que pastaban en los campos, que impidió a senderistas y turistas en general disfrutar de la proverbial tranquilidad de nuestra tierra, que destrozó caminos ya de por sí en no muy buen estado, que alteró la vida de la fauna salvaje que habita en un ecosistema privilegiado como el nuestro, sí, esa prueba contaba con autorización oficial firmada por el delegado territorial de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible Giuseppe Carlo Aloisio.


Según la Resolución por la que se autorizaba esta "ruta de vehículos a motor", a la que ha tenido acceso Solienses, la actividad aparece calificada como "ecoturística". Para la concesión de dicha autorización se solicitaron informes al Departamento de Gestión de Espacios Naturales, al Servicio de Gestión del Medio Natural y a los Agentes de Medio Ambiente, que valoraron el impacto de la actividad sobre el medio natural por el que transcurriría. 


El Servicio de Gestión de Espacios Naturales objetó que parte del recorrido diseñado se localizaba dentro de la Zona de Especial Conservación (ZEC) Sierra de Santa Eufemia (ES6130003), (ZEC) Río Guadalmez (6130004) y la ZEPA Alto Guadiato. Estos espacios forman parte de la Red Ecológica Europea Natura 2000, cuyas prioridades de conservación son la conectividad ecológica, Águila imperial ibérica, Alimoche y Quirópteros cavernícolas. En consecuencia, según el informe, "en la ZEC de Santa Eufemia al menos hay dos tramos no compatibles con la prueba, uno por conservación de especies amenazadas y catalogadas y otro por protección de hábitats". En cuanto a la Zepa del Alto Guadiato, el recorrido incluía un tramo que se introduce en el Área sensible para la conservación de las aves esteparias, que abarcan las áreas de exhibición, apareamiento, nidificación y cría, por lo que  "se considera que el paso de la prueba por el área sensible de las aves esteparias no es compatible con la conservación de las mismas”. La autorización excluye el paso de la carrera por esas zonas y propone trazados alternativos, pero nadie de la organización estuvo allí el sábado para vigilar su cumplimiento.


El Departamento de Geodiversidad y Biodiversidad, del Servicio de Gestión del Medio Natural, consideró que "una vez analizado el recorrido propuesto por el organizador, la fecha de la celebración de la prueba y considerando la información disponible hasta la fecha en este Departamento de Geodiversidad y Biodiversidad no se prevén afecciones a flora y fauna amenazada siempre que se cumplan los siguientes condicionantes, condicionantes que serán trasladados íntegramente a la Resolución que se emita al efecto". La autorización recoge 19 condicionantes para la realización de la prueba que, de haberse exigido escrupulosamente, hubieran obligado a su suspensión.


Vídeo resumen de la prueba realizado por la Concejalía de Deportes del Ayuntamiento de Pozoblanco.


La prueba transcurrió por casi todos los términos municipales de los Pedroches. Y, en el Guadiato, por la Granjuela, Valsequillo, Peñarroya, Belmez, Villanueva del Rey y Espiel. Las doscientas motos atravesaron algunos de los mejores espacios naturales de Los Pedroches: la Sierra de Santa Eufemia, el río Guadalmez (que son Espacios Naturales Protegidos de nuestra comarca como zona ZEP y zonas linceras), zonas de avutardas, grullas y sisones en Hinojosa del Duque, por la gran mayoría de las vías pecuarias importantes de la comarca (donde cualquier otro día por ley tienen prohibido el tránsito) con algunas de las zonas mejor conservadas, las Cañadas Reales de la Mesta y Soriana, el Cordel de la Campiña, la Vereda de Hinojosa a Pozoblanco y un buen número más. Según una fuente consultada por Solienses, "un 60 por ciento del recorrido en Los Pedroches se realizó por vías pecuarias". A pesar de ello, me consta que la mayoría de los Ayuntamientos no fueron siquiera informados del paso de la carrera por su término.


Recorrido de la prueba.

Y todo esto ¿para qué?. El Ayuntamiento de Pozoblanco ha insistido en que la actividad generó "un 100% de ocupación hotelera", y eso lo justificaría todo. Pero, ¿y el daño medioambiental causado? ¿De verdad que este es el turismo que queremos para Los Pedroches? ¿Hay que desarrollar el turismo en la comarca a cualquier precio? En redes sociales algunos de los moteros participantes (procedentes de toda España y Portugal, algunos de lugares donde no está permitida o ha sido severamente restringida esta actividad tan dañina para el medio natural) se han mostrado encantados y dispuestos a volver tanto en una futura prueba como de modo particular (con sus motos por libre) a un sitio donde les han acogido con los brazos abiertos y sin apenas limitaciones ni exigencias de protección medioambiental. De hecho, el concejal de Turismo del Ayuntamiento de Pozoblanco, en la presentación del evento, dijo que esta actividad era "una apuesta de futuro... no queremos quedarnos aquí" y no renunció a la idea de "traer algo de más peso" más adelante (puede verse en el siguiente vídeo).



Según un experto medioambiental consultado por Solienses, "la autorización de esta actividad va en contra de los valores naturales de la comarca, esos que hay que defender para el desarrollo de otras actividades más respetuosas con el entorno y que precisamente son el gran atractivo de esta tierra. Esta actividad motera es totalmente incompatible con otras que se desarrollen en el mismo medio: imagina que hubo caminantes atrapados en apartaderos de caminos viendo pasar motos durante hora y media". 


Al parecer, también hubo malestar entre ganaderos que están actualmente a medias con la paridera de las ovejas, ya que los animales tuvieron que soportar carreras de huida innecesarias, con los temores de malograr sus inmediatos partos.


"No puedo precisar los daños reales, posiblemente erosivos en algunos caminos de poco tránsito, y de molestias al ganado, a usuarios de caminos y vías pecuarias y especies protegidas, pero son daños supuestos y difíciles de cuantificar", añade el experto consultado. "La clave es que no queremos este tipo de turismo aquí. Hay mucha gente luchando para un desarrollo de la comarca en otro sentido. No queremos que Los Pedroches se convierta en un circuito de motos de este tipo, ni en un lugar de referencia para esta actividad". 


Pero muchos indicios parecen indicar que vamos en esa dirección.

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El arreglo del camino posibilita de nuevo las visitas al castillo de Miramontes

Vista panorámica del camino de acceso al castillo [Foto: Agencia]. 

Una buena noticia para el patrimonio histórico monumental de Los Pedroches. Como no es muy habitual, conviene resaltarla. La Junta de Andalucía está llevando a cabo la mejora y modernización del camino forestal Torre de Santa, de acceso al Monte Sierra y a la torre de vigilancia contra incendios forestales que se encuentra en la sierra de Santa Eufemia. Lo que ahora nos interesa es que ese mismo camino es el que permite el acceso a las ruinas del castillo de Miramontes. La vía se encontraba en un estado de mantenimiento pésimo, que hacía prácticamente imposible su recorrido en vehículo, dificultándose mucho, en consecuencia, la visita al monumento. Quien lo haya intentado en los últimos tiempos habrá comprobado que, a la elevada pendiente natural del lugar, se sumaba la dificultad de una carretera estrecha (donde difícilmente podían cruzarse dos vehículos), con grandes baches y sin firme superficial en la mayor parte de su trazado. 

La intervención va a suponer una inversión de 1,25 millones 262.649,83 euros, según ha informado el delegado de Desarrollo Sostenible, con el objetivo de mejorar el acceso a infraestructuras preventivas contra incendios y la vigilancia de los montes. La pista forestal reconstruida está formada por un pavimento de hormigón de 1.498 metros de longitud y 4,5 metros de anchura media. Asimismo se han limpiado de vegetación y matorral las márgenes del camino y se han rehecho las cunetas. 

La torre de vigilancia contra incendios a la que conduce el camino es de gran importancia para el Plan Infoca, ya que desde ella se vigila gran parte de Los Pedroches y la zona norte de la provincia, y pueden diferenciarse los humos o conatos tanto del límite de nuestra provincia como de Ciudad Real. La intervención posibilitará también un mejor acceso de ganaderos y de diversos servicios de telecomunicaciones vinculados a las antenas e infraestructuras allí ubicadas. 

Y, aunque seguramente este objetivo no haya tenido mucho peso a la hora de aprobar la actuación, la mejora del camino abrirá también la posibilidad de volver a visitar los restos del Castillo de Miramontes, vetados hasta ahora en buena parte ante la imposibilidad de acceder a ellos en vehículo (y con mucha dificultad a pie). Está previsto que las obras, financiadas con fondos Feader, finalicen el próximo mes de junio.


Vista de Santa Eufemia desde las ruinas del castillo de Miramontes [Foto: Solienses].
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Inventario de caminos de Torrecampo

Muchos ayuntamientos de la comarca, durante los últimos años, han venido anunciando la realización de inventarios de caminos de sus respectivos términos municipales, entendidos estos como proyectos de recuperación de muchas vías rurales que con el paso de los años han sido usurpadas por los propietarios linderos. La identificación de caminos y la averiguación de su titularidad es un primer paso para devolver al dominio público muchas sendas de las que se han apropiado impunemente los dueños de las fincas colindantes, bien directamente, añadiendo el ancho del camino a su terreno, bien indirectamente, colocando portones que impiden el acceso.


A pesar, insisto, de que han sido varios los ayuntamientos que han anunciado la realización de estos trabajos, hasta ahora no había visto una divulgación adecuada de los resultados de estas tareas, de modo que los anuncios siempre remitían a la consulta física de los inventarios en el propio ayuntamiento. El Ayuntamiento de Torrecampo, sin embargo, ha dado el paso importantísimo de publicar estos estudios en su página web, de modo que cualquier ciudadano puede consultar tranquilamente desde su casa los itinerarios inventariados y comprobar si el estado resultante de la investigación se adapta a la realidad que cada uno conoce. 


El Inventario de los caminos públicos del término de Torrecampo incluye la ficha individualizada de cada uno de los caminos investigados (tomo 1 y tomo 2), con una valiosa información que contiene datos sobre su localización, titularidad, referencia catastral, longitud, estado de conservación, tipo de firme, condiciones de tránsito, paisaje dominante y fotografías de los puntos más significativos, entre otros apuntes. Pero, además, para facilitar la consulta del inventario y su examen digital se ha puesto también a disposición pública un enlace que permite la visualización de los caminos en un mapa digital y la descarga del inventario en formato tipo kml, que posibilita visualizar y situar los caminos en un mapa digital de la aplicación Google Earth. Un completo conjunto de herramientas que permiten un exhaustivo acercamiento a la red viaria rural de todo el término de Torrecampo, no solo con fines prácticos de carácter legal, sino también para estudios en el ámbito geográfico e histórico.


Por lo demás, una pequeña exploración aleatoria del inventario resulta ilustrativa de la desvergüenza con la que muchos propietarios de fincas se han adueñado indebidamente (e impunemente) de los caminos públicos que lindan con sus terrenos o los atraviesan. La anotación "Con elementos que dificultan el paso" aparece en el apartado "Condiciones de tránsito" de muchas fichas del inventario y tampoco son pocas las que recogen la anotación "Con elementos que impiden el paso". Abochorna y desconcierta la multitud de portones (unos más rústicos y provisionales, pero otros con clara voluntad de permanencia) que aparecen fotografiados cortando flagrantemente el paso de numerosos caminos, actuaciones todas ellas que, siendo la titularidad de los caminos "municipal", suponen la comisión de una infracción o delito, además del desprecio que manifiestan hacia el patrimonio público de su localidad. Ojalá que trabajos como este contribuyan a la desaparición de todos los obstáculos que impiden el libre tránsito por la extensa red de caminos que poseen nuestros pueblos, que debe ser considerada una riqueza patrimonial de carácter económico e histórico absolutamente irrenunciable.



Algunos de los "obstáculos" que impiden el paso por los caminos municipales [Fotos tomadas del Inventario].
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Los lugares cercanos

Foto original de la portada del libro.

Respondiendo a algún tipo de impulso, hoy he estado leyendo unas paginas del libro de Juan Bosco Castilla Tratado de lo que ignoro. Desde la lejanía que nos impone el confinamiento, siento como una necesidad de regresar a un pasado inmediato que ahora nos parece tan placentero, cuando éramos felices sin saberlo. Juan Bosco habla de lugares lejanos (Asuán, Central Park, Chamonix, Terezin), de lugares evocadores (el Cementerio Inglés de Málaga, el Cementerio de los Ingleses en Costa da Morte) y de lugares cercanos (el Guamora, Peñarroya, la plaza de Jerónimo Páez). Con su prosa sobria y elegante, Juan Bosco habla de muchos temas más, de política, de su familia, de sus libros, de las costumbres cotidianas, pero ahora me interesan los lugares. Los lugares cercanos, en los que, extrañándolos, me gustaría estar de nuevo, habiendo estado tantas veces.


El libro de Juan Bosco me lleva a Añora ("un pueblo hermoso"), donde el autor se siente bien acogido y ello le lleva a considerar, como a los cronistas enciclopédicos de antaño, que los noriegos son "nobles y sencillos", aunque los jóvenes, que antes, según era fama, destacaban por su alto porcentaje universitario, "ahora son como todos". Y es que ya nada es igual: la gente "especial" de Torrecampo, aquella "con rasgos de personaje de novela" que el autor conoció hace años, se ha ido muriendo y ya son todos como los de cualquier otro pueblo. Así somos todos. Dedica una sección completa a sus itinerarios senderistas por la dehesa (La pisá del moro, la Cañada de la Mesta) y por la sierra de Los Pedroches (El Hundiero, Obejo), deteniéndose en pequeñas hormiguitas que le salen al paso (la confusión nominal entre cortijo de "las avispas" y de "las obispas", el enjoto).  El libro de Juan Bosco reconforta, ofrece una lectura amable y te sume en el ensueño de estar donde no estás, orfidal para la ansiedad del exiliado. Uno se siente más cerca de todo, estando tan lejos. He reconocido la obra de Juan Bosco como perteneciente a una hermosa tradición de cronistas pozoalbenses (Cecilio Márquez, Francisco Redondo, Moreno Valero) que en su día, cuando esto de escribir tanto no se llevaba, publicaron libros de recuerdos, entre la memoria evocadora y el reportaje, entre el testimonio personal y la reflexión colectiva, gracias a los cuales hoy conocemos aspectos esenciales de la vida cotidiana, del sentir y del pensar de la época en nuestra comarca, fuera de las asépticas fuentes oficiales. 


Desde la distancia, Juan Bosco me ha ofrecido cercanía y, ahora que me está vetado cruzar la frontera del Guadalmez, me he sentido de nuevo en casa, junto al Cuzna y el Miramontes, en el camino de la Virgen de Luna, en la senda de Los Chivatiles, junto a las grullas en su invernada esteparia. Y todo eso, aunque el libro haya sido impreso en Wroclaw, Polonia.

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Frente a servidumbre, derecho


Pozo de la Fuensanta, cuyos accesos públicos están cortados en la actualidad [Fotos: Cofradía de la Antigua de Hinojosa del Duque].

Hace unos días escribíamos aquí sobre la denuncia planteada por la Cofradía de Nuestra Señora de la Antigua de Hinojosa del Duque en torno al llamado Camino de la Fuensanta, por el que tradicionalmente ha transcurrido la procesión el día de la romería y que, según afirma la hermandad, ha sido "secuestrado" por los propietarios de una finca colindante. Se trata de un camino público que comunica Hinojosa del Duque con el santuario y en el que se encuentra el Pozo de la Fuensanta, un lugar de gran simbolismo para la cofradía al mantenerse la leyenda de que en aquel sitio se encontró la imagen de la Virgen de la Antigua en el siglo XIV.

Algunas semanas después el Ayuntamiento de Hinojosa del Duque se interesó por el asunto y varios miembros de la corporación, entre ellos el alcalde, visitaron el paraje afectado. La comitiva, según puede leerse en el muro de Facebook municipal, se reunió "con los dueños de la finca, quienes han manifestado que no hay ningún problema para que, como marca la tradición, se lleve a cabo la procesión de Ntra. Virgen y Patrona desde la ermita hasta el pozo de la Fuensanta. La buena voluntad se ha puesto de manifiesto en todo momento por los citados dueños en la cesión de la superficie para el uso y disfrute de la misma en los días de Romería". Quedémonos, de momento, con estos dos sintagmas acusadores: "desde la emita hasta el pozo" y "en los días de Romería". La comitiva municipal se marchó de allí henchida de satisfacción con su deber cumplido, no sin antes, imagino, haber agradecido muchas veces (quién sabe si con reverencias) a los propietarios su "buena voluntad".


Imagen antigua de la romería de Nuestra Señora de la Antigua.

Enseguida, la Cofradía ha respondido con un duro comunicado conjunto con las parroquias de San Juan, San Isidro y San Sebastian en el que intenta aclarar la confusión creada por el Ayuntamiento en su gestión. El camino cuya apertura se solicita es una vía pública que comunica Hinojosa del Duque con la ermita de la Virgen de la Antigua y que "durante siglos ha constituido el tránsito natural hasta este enclave". Este camino, que pasa por el pozo en cuestión, se encuentra en la actualidad "usurpado" y con fecha 28 de enero de 2019 se ha presentado ante el Ayuntamiento un escrito-denuncia instando la iniciación del procedimiento de recuperación de oficio de la posesión indebidamente perdida del referido camino público, al ser dicha institución en la que reside la titularidad de los caminos públicos municipales.

La "buena voluntad" a la que alude el Ayuntamiento en su muro de Facebook, en cambio, se refiere a un acceso distinto (a través de una finca privada) que desde la ermita comunica también con el pozo, que es el que se viene utilizando el día de la romería desde que se cortó el camino público que ahora se reclama. Pero incluso esta cesión temporal no se ha hecho, al parecer, de buen grado por parte de los propietarios de la finca: según la cofradía, "cada año nos ha exigido una solicitud de autorización por escrito; la constitución de un seguro de responsabilidad civil específico para su finca; la colocación de señales que desvíen y prohíban el tráfico por el camino público que discurre entre su puerta y la ermita; el acceso únicamente se permite el tiempo estricto de la duración de la procesión pues se abre la puerta delante del estandarte y se cierra detrás de la Virgen cuando vuelve, etc.". Vaya, que parece que muchas facilidades no han puesto los propietarios.

Ante esta situación, la petición de la cofradía parece clara y justa. Para no tener que atender las exigentes condiciones de un propietario particular, se solicita que se libere un camino público que ha sido usurpado ilegalmente. En vez de actuar en esta dirección, el Ayuntamiento ha acudido al propietario privado para pedirle por favor que permita a la hermandad seguir circulando por su finca. Servidumbre frente a derecho.

En la reclamación de la Hermandad de Nuestra Señora de la Antigua se aprecian dos componentes que deberían ser atendidos por el Ayuntamiento sin mayor demora. Por un lado, el respeto a la tradición. Por otro, y sobre todo, la recuperación de un bien público. Una administración no debe reclamar favores a particulares (que nunca son favores, sino deudas que tarde o temprano hay que pagar), sino hacer cumplir la ley con los instrumentos que tiene a su alcance. Si hay un camino público usurpado, debe actuar urgentemente hasta lograr su recuperación. No solo para que transcurra por él la procesión de la patrona durante la romería, sino para permitir el libre uso en cualquier momento y ocasión por parte de todos los ciudadanos, que son sus propietarios legítimos. Sin favores, buenas voluntades fariseas ni servidumbres. Con derecho.