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José Manuel Martín Portales gana el XIII Premio Juana Castro de Poesía

José Manuel Martín Portales.

El poeta José Manuel Martín Portales, natural de Córdoba y residente en Atalaya (Badajoz), ha resultado ganador del XIII Premio Juana Castro de Poesía, convocado por el Ayuntamiento de Villanueva de Córdoba, por su obra Silencio a la deriva. El jurado, que ha seleccionado el poemario por mayoría tras las sucesivas fases de lectura y selección de los trabajos finalistas, ha destacado la calidad de las obras presentadas y, en particular, la originalidad, la técnica y la voz poética del trabajo ganador. Los miembros del jurado han resaltado que la obra "mezcla acertadamente la naturaleza con los sentimientos y los recuerdos humanos". Asimismo, han señalado que contiene "imágenes visuales muy emotivas que remiten a experiencias vividas por el lector" y que atesora "un tono melancólico, lírico y evocador, donde la belleza y la tristeza combinan de forma armónica". 

El jurado de esta decimotercera edición ha estado compuesto por Juana Castro, Antonio Luis Ginés, Mari Christine del Castillo-Valero, Francisco Onieva Ramírez y Concha García. La presidenta del jurado ha sido la concejala de Educación, Formación y Turismo, Eulalia María Cepas Rubio, y ha actuado como secretaria Juana María Muñoz Sánchez, técnica municipal. 

El certamen está dotado con 3.000 euros y la obra ganadora será publicada por la editorial Renacimiento, con una tirada inicial de 800 ejemplares. 

Tras conocerse el fallo, el autor ganador ha señalado que Silencio a la deriva “es un librito que dedico a mis hermanos Concha y Rafael, en el que la palabra también me ayuda a buscar el sentido de los años difíciles y hermosos que compartimos junto a nuestros padres, y que hoy celebramos como un gran agradecimiento a la vida. La memoria guarda los primeros capítulos de la eternidad. Por eso es tan necesario pensar la vida poéticamente”. 

José Manuel Martín Portales (Córdoba, 1959) ha sido redactor del diario Córdoba y miembro del consejo de redacción de varias revistas. Como poeta posee una larga trayectoria de premios y ha publicado los libros Lógica de la perplejidad (premio Bahía, 1997), El hombre prohibido (premio Ciudad de San Fernando, 2004), El espejo vacío (premio Provincia de Guadalajara, 2004), Crítica de la nada (premio Ciudad de Toledo, 2007), Cuaderno de la pobreza (premio Eladio Cabañero, 2008), Todavía la noche (premio Villa del Libro, 2012), La lentitud de los triángulos (2013), Patio interior (premio Gabriel Celaya, 2014), Última alambrada (premio Leonor, 2016), Intacta la alegría (premio Antonio González de Lama, 2019) y Dulce inexistencia (premio Mario López, 2020). En 2025 se publicó una antología de su obra bajo el título Decir la nada.

Desde su creación en 2014, el Premio Juana Castro de Poesía ha consolidado su presencia en el panorama literario español y ha reconocido a autores de distintas procedencias. El palmarés histórico comienza con Matilde Cabello, ganadora de la primera edición en 2014, y continúa con Nieves Muriel (2015), Ana Castro Valero (2016), María R. Álvarez (2017), Ángel Mendoza (2018), Federico Gallego Ripoll (2019), Gracia Morales (2020), Gregorio Dávila de Tena (2021), Ana Vega Burgos (2022), Ramón Bascuñana (2023), Manuel García Pérez (2024) y Jorge Fernández Gonzalo (2025). 
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Juan Bosco y la IA

Fragmento de la portada de una obra de Juan Bosco Castilla.

Juan Bosco Castilla ha iniciado en su blog otra serie de artículos elaborados con Inteligencia Artificial. No estoy denunciando ni desvelando nada: él mismo lo señala al pie de cada entrada. La serie se titula "Elogio de la equidistancia" y, según el autor, se trata de una charla personal suya con Gemini (la IA de Google), un ejercicio intelectual como forma de evitar la crispación que actualmente domina en la conversación pública. Ya anteriormente elaboró la serie 25 recordatorios para seguir en la realidad y no volverse sectario, otro diálogo de altura, esta vez con Copilot (la IA de Microsoft), sobre diversos enunciados de teoría política. Particularmente, prefiero los textos escritos por el propio Juan Bosco Castilla, ya que, sinceramente, no me interesa en absoluto conocer la opinión de la IA sobre ningún asunto y, en cambio, siempre me agrada leer al autor de Sholombra sobre cualquier tema que aborde. Aun así, valoro la experiencia reflexiva del escritor que decide enfrentarse abiertamente a la máquina para confrontar sus argumentos, ya sea como ejercicio especulativo e incluso creativo o meramente lúdico.

He sometido al escrutinio de Pangram las entradas de Juan Bosco en su blog y he comprobado que, en efecto, los textos que él atribuye a la IA son 100% artificiales y los que dice haber escrito personalmente resultan ser 100% humanos. Pangram se ha convertido ya en la prueba del nueve de la autoría original, a raíz de fiascos como la novela presuntamente escrita por IA que ha ganado un concurso premiado con 20.000 euros. A modo de experimento o de juego cultural, he pasado también por el filtro de Pangram algunas obras de otros escritores cercanos. Y, de momento, el detector ya ha localizado una novela completa y un relato aislado escritos supuestamente por la IA, aunque hayan sido publicados bajo el nombre de autores comarcales. Que yo no digo que sea bueno o malo desde el punto de vista literario. Sinceramente, todavía no tengo una opinión formada sobre un tema tan complejo y sobrante de matices. 

No voy a desvelar cuáles son las obras señaladas por el detector de IA. Probablemente en otros tiempos lo hubiera hecho: ahora ya no. Pero quizás, hasta que se alcance un acuerdo académico y editorial sobre el asunto, convendría sugerir a los autores que, como hace Juan Bosco, advirtieran a sus seguidores cuándo la obra que aparece bajo su firma ha sido escrita al 100% por una máquina. Sería una muestra de respecto hacia el lector. Y un ejercicio de honradez con uno mismo. 
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Alejandro López Andrada y Félix Ángel Moreno Ruiz estarán en la Feria del Libro de Córdoba


Desde mañana y hasta el 1 de noviembre tendrá lugar en el Bulevar del Gran Capitán de Córdoba su 51ª Feria del Libro, organizada este año bajo el lema "Comienza el viaje" y en la que participarán autores reconocidos como Dolores Redondo y Vicente Luis Mora. La programación oficial contará también con la presencia de dos escritores  de Los Pedroches.

El sábado 24 de octubre a las 18:30 horas en la Caseta de firmas, Alejandro López Andrada firmará ejemplares de su última obra El relámpago malva (Homenaje a Miguel Hernández). Se trata de un texto teatral que plantea un imaginario encuentro entre el poeta difunto y su esposa Josefina Manresa, en el que se repasa su historia de amor y la relación del escritor con otros poetas coetáneos.

El martes 27 de octubre a las 18:00 horas Félix Ángel Moreno Ruiz participará en un Encuentro del Club de Lectura en torno a su obra Un crimen de barrio, acto que será presentado por Salvador Gutiérrez Solís y tendrá lugar en el Bulevar del Libro. Posteriormente firmará ejemplares de su obra en la Caseta de firmas. Un crimen de barrio es la última novela publicada por Félix Ángel hasta el momento y pertenece a la serie protagonizada por el inspector Homero.
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La insufrible realidad de la puta existencia


El 24 de febrero de 2026 se terminó de imprimir y encuadernar el poemario Necesito hablar con Wanda, de Ana Castro. El día anterior había fallecido el periodista Juanlu Dorado, amigo de la autora y destinatario de uno de los agradecimientos del libro ("A Juanlu, por nuestras cruzadas"). El verano anterior, Ana sufrió un ictus que le produjo un pérdida total de memoria y una crisis existencial que la llevó a plantearse el sentido de la escritura. En mayo fue sometida a una anestesia general de la que temió (o deseó) no despertar. En junio, finalmente, murió también Toffee ("A Toffee, por cada día juntas"), la hija-gata a la que va dedicado el libro. Un libro absolutamente atado a la vida de la autora, sin cuyo conocimiento no se entendería ni una sola palabra, aunque fuera escrito antes de que todo esto sucediera.

Cuando hacía mis estudios de Letras, algunos profesores de literatura nos decían que debíamos enfrentarnos a la obra artística sin conocer demasiados detalles de la vida del autor, o mejor ninguno, para que la peripecia biográfica contingente no condicionara la visión pura de la creación artística, según ellos, incontaminada de realidad. A alguien le debió parecer posible analizar los poemas de Cernuda sin saber que era homosexual o los de Alberti ignorando que era comunista. Fue una moda pasajera de crítica literaria, intentando inútilmente separar la vida del autor y su obra, como si ambas no fueran una sola; o mejor, como si la segunda no fueran las dos. Conocer la vida del autor resulta esencial para entender cabalmente la obra de la mayoría de ellos. En otros casos, como en el de Ana, resulta imprescindible asomarse a la biografía para atisbar siquiera mínimamente los abismos de su escritura.

Dionisio López ha escrito en El Cuaderno una reseña crucial de Necesito hablar con Wanda, que nos exime a los demás. Habla Dionisio de "un artefacto poético de alto voltaje emocional y simbólico que desborda los márgenes de la elegía íntima para inscribirse en una poética del desgarro contemporáneo". Habla de intertextualidad, de resignificación, de escritura fragmentaria, de tensión constante entre la confesión y la ficción, de "un poemario de gran intensidad, incómodo y valiente, que se inscribe en una tradición de escritura del dolor y de la orfandad maternal". Y con todo ello aporta indicios fundamentales para entender cabalmente los versos de Ana Castro, para interpretar su universo mitológico (de la Bruja Escarlata a la bruja de la Cólquide) y analizar su discurso traumático y dolorido con claves de hermenéutica posmoderna.

Ana, sí, es aquella chica que escribía del dolor frío y cerval, abordado todavía como compromiso político mediante una estrategia de visibilización más cerca del activismo que de la literatura, decían algunos. Pero la tuerca continuó apretándose y ahora ha sido necesario escapar al mundo irreal del multiverso para hablarle de tú a tú al espejo deforme con credibilidad. "Rompí a llorar y me retorcí/ y me retorcí entre las sábanas/ y me negué a levantarme". Y ahí está la cicatriz incapaz de contener tanto dolor e inunda las sábanas de líquido amarillo, qué cosa será eso, pensamos los lectores, una explosión, un no-nacimiento, un adiós cuando te privaron de la condición de ser madre, dice la poeta. Y el cáncer. Pero aún no había suficiente angustia en su propia vida, el destino le tenía preparada más, porque tiene que haber más, más dolor y el desgarro total de una existencia que solo pueda escribirse en el sacrificio lírico de las estrofas sáficas. 

La poesía de Ana tiene mucho dolor y poca lírica, dicen. Y qué puede haber, sin embargo, más poético que el dolor diseccionado desde el más puro conocimiento. En sus versos no encontramos la nostalgia edulcorada de unas vivencias imaginadas, sino la cruda realidad de una experiencia que obliga a prescindir de retóricas y armonía, de versos medidos y ritmos melancólicos propios de elegías arcádicas fabricadas a base de whisky y prozac. Los versos de Ana no se construyen con las tendencias poéticas del último antólogo en busca de fama, sino con la brutal, la insufrible verdad de la puta existencia sádica que nos abre en canal las carnes de la certidumbre, sin metáfora ni escape simbólico, sin alegoría. Estos versos huérfanos de anáforas y sinestesias ante un dolor sin límites vislumbran la auténtica raíz pavorosa de la poesía, nos obligan a mirar al precipicio inmenso de la realidad de un cuerpo ("llagas y carne desmigada") que padece y a participar en un viaje del que no se puede salir indemne, porque el sufrimiento continúa. "Así, hasta que la gata muera". Ya murió: y ahora qué.
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En el mejor lugar, con el público más adecuado y en el momento más oportuno

Presentación del libro "La Virgen de la Peña en Añora" [Foto: Hilario Rubio]

Anoche tuvo lugar en la parroquia de San Sebastián de Añora la presentación de mi libro La Virgen de la Peña en Añora. Historia, culto y tradición. El acto estaba organizado por la Hermandad de Nuestra Señora de la Peña y se celebró al término de la novena que se ha venido realizando en honor de la patrona. Rocío Sánchez Gil, Hermana Mayor de la Hermandad, fue la encargada de presentar el acto, que terminó con la firma de ejemplares por mi parte.

Para mí no fue un simple acto de presentación de un libro, porque resulta imposible escapar a las implicaciones emocionales que conlleva el momento y el lugar. Realmente, no podía haberse imaginado un espacio más apropiado para mostrar el resultado de mis investigaciones, ni un público más adecuado, ni un momento más oportuno. Todo cuadraba y por ello no sorprende que el resultado fuera sencillamente perfecto, una conjunción exacta de elementos tal como debían ser.

Hablé de mi libro, de su contenido, de la importancia de la historia para entender el presente, del flechazo de amor entre el pueblo de Añora y su patrona a través de los siglos, de los fundadores de la hermandad, de mis sensaciones cuando sostuve la pequeña imagen de la Virgen en mis manos, de la leyenda del pozo, del significado de la imagen como elemento de identidad comunal y de unión entre los noriegos... El encuentro transcurrió rápido y lleno de emociones. Para qué entrar en ellas, si no pueden explicarse. Cuando todo terminó, se apagaron las luces y allí quedó vigilante la imagen de la patrona, que asistió a todo cuanto sucedía a su alrededor con la majestuosidad de un símbolo poderoso. Esta noche será devuelta a su ermita.

Se agotaron los libros que llevábamos. Sigue disponible en Amazon y, próximamente, también en la librería Pozoblanco (C/ Cervantes, 25 de Pozoblanco).

El autor durante su intervención [Foto: Eduardo Lunar].

Vista de la iglesia de San Sebastián durante la presentación [Foto: Hilario Rubio].

Firma de ejemplares [Foto: Eduardo Lunar].
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La colección "Página de Conquista" alcanza su número 25

Portada de algunos ejemplares de la colección "Página de Conquista".

Desde 2009 el Ayuntamiento de Conquista, junto con la Diputación de Córdoba, vienen publicando periódicamente una serie de libros sobre la localidad acogidos bajo el título genérico de "Página de Conquista". Se trata de uno de esos meritorios proyectos culturales de los que tan faltos andan la mayoría de los ayuntamientos comarcales. Un proyecto humilde, sin grandes altavoces ni pretensiones, pero que constituye una iniciativa sólida mantenida en el tiempo, capaz de haber ido formando a lo largo de los años una insólita biblioteca sobre temas de interés histórico y cultural de la localidad. Salvo dos números, todos los títulos editados son obra del Cronista oficial de Conquista Juan Pablo Gutiérrez García, lo que da una idea del intenso trabajo que el autor viene desarrollando para investigar cualquier asunto que afecte a su pueblo y contarlo luego a sus paisanos para que no se pierda la memoria de todo ello.

La colección Página de Conquista la forman los siguientes números:

1. Página de Conquista (2009)
2. Del origen y otros sucesos y personas (2013)
3. Algunos datos sobre su minería (2013)
4. La dehesa de Quebradillas. Algunos datos para su historia (2013)
5. Apuntes para una posible historia de la ganadería (2014)
6. Máximo Muñoz López. Retrato a dos manos (2014)
7. Antonio Cecilia Tejedor, que escucha las manos y lee los labios (2014)
8. La guerra de Rufino (2014)
9. De los reverendos rectores y otros servidores de su iglesia (2015)
10. De las cuentas de fábrica y desamortización de los bienes de su iglesia (2015)
11. De los lugares de culto (2016)
12. La esperanza fusilada. Alfonso Casado Ruiz (2016)
13. La demografía nos ha ido cambiando (2017)
14. Trazando surcos (2017)
15. Y volaron... a la Escuela de Aprendices (volúmenes I y II, 2017)
16. Hablando un poco de casi todo (2018)
17. A un lugar de la Raña (2018)
18. A despensa escasa, escuela pobre, siglo XIX (2019)
19. 40 años de corporaciones democráticas 1979-2019, de Juan Gregorio Nevado Calero (2020)
20. En el país de los amos (2020)
21. A orillas del ferrocarril (2021)
22. ¡A las urnas! (2022)
23. Conquista: de la "Gloriosa" revolución a la "Serrano" involución (2023)
24. Conquista Bienquista (2024)
25. Pequeños escritos, de Antonio Cecilia Tejedor (2026)

Pequeños escritos, el último número publicado, es una colección de artículos del maestro natural de Conquista Antonio Cecilia Tejedor. Se trata de recuerdos, evocaciones de la infancia y reflexiones sobre temas diversos. "Con una voz narrativa cercana y confesional que se comunica con el lector de manera natural y cómplice, su prosa nace de una experiencia vivida que no solo cuenta, sino que también reflexiona, interpreta y, sobre todo, siente", escribe Juan P. Gutiérrez en la presentación.
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Una antología francesa incluye un relato de Alfonso Cantador Alias

Solienses ofrece el relato "Recordando a Freg", finalista del Prix Hemingway


Alfonso Cantador junto a la portada del libro.

Acaba de aparecer el libro de relatos en francés Pourquoi les coquelicots poussent dans les arènes (algo así como Por qué las amapolas crecen en las plazas de toros). Se trata de una antología de la editorial francesa Au Diable Vauvert, que convoca anualmente el mayor premio taurino de relato a nivel europeo: el Prix Hemingway. Este premio, creado en 2004 por la asociación francesa Les Avocats du Diable, se otorga durante la Feria de Nîmes a un relato corto inédito ambientado en el universo o la cultura de la tauromaquia. Según las bases, no se les pide a los participantes estar a favor o en contra de la tauromaquia, sino tan solo que la obra esté inspirada en este universo en un sentido amplio. La tauromaquia como elemento -querámoslo o no- de la cultura universal.

La antología Pourquoi les coquelicots poussent dans les arènes incluye el relato ganador de la edición del Premio Hemingway de este año (cuya autora es la escritora francesa Mathilde Deyries) y una selección de obras finalistas, entre las que se encuentra la narración titulada "Recordando a Freg", de nuestro paisano jarote Alfonso Cantador Alias.  

El relato "Recordando a Freg" está narrado en primera persona por un aficionado taurino muy singular, el rey Alfonso XIII. A partir de una corrida presenciada en Sevilla con la participación de Joselito, Belmonte y Luis Freg, el rey evoca el valor del torero mexicano por su afición al vuelo en aeroplanos a principios del siglo XX y su carácter pionero en la utilización de este medio para sus desplazamientos en los años dorados de la tauromaquia. La propuesta de Cantador, muy bien desarrollada estructural y estilísticamente, es fiel a su estilo narrativo clásico y sorprende en esta ocasión por el punto de vista, que nos acerca a los afectos y afinidades del monarca. Tomando a la tauromaquia como marco de referencia, reflexiona sobre la fascinación que le produce al narrador un personaje inquieto y ávido de experiencias como Freg, frente a la, por lo general, tibia e inmovilista actitud de los españoles con respecto al progreso tecnológico, fenómeno que el rey observa con paciente resignación.

El relato de Alfonso Cantador Alias ha sido traducido al francés por Michel Naudy para su publicación en el libro. Por cortesía del autor, al que le agradecemos profundamente su deferencia, ofrecemos en Solienses la versión original en castellano de este relato:



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El libro "La Virgen de la Peña en Añora" se presentará en la parroquia de San Sebastián


La Hermandad de Nuestra Señora de la Peña de Añora ha tenido a bien organizar la presentación de mi libro La Virgen de la Peña en Añora. Historia, culto y tradición, publicado hace pocas semanas. El acto tendrá lugar nada menos que en la Parroquia de San Sebastián de Añora, el viernes 11 de septiembre, al finalizar los actos religiosos de la novena a la Virgen (en torno a las 21:30 h.).

Lógicamente, esta actividad supone una inmensa responsabilidad para mí y un honor tan alto que solo los noriegos podrán comprenderlo cabalmente en toda su dimensión. La presentación de mi libro tendrá lugar con la propia imagen de la Virgen de la Peña presidiendo el acto, puesto que al día siguiente se realizará la ceremonia ritual de "la subida", es decir, la llevada procesional de la patrona de nuevo a su ermita. No podría haberse imaginado un mejor espacio ni momento más adecuado para la presentación de este libro. Doy las gracias a la Hermandad y a la parroquia por su generosidad conmigo.

El libro hace un repaso detallado por la historia del culto a la Virgen de la Peña en Añora desde sus orígenes documentados, deteniéndose también en las circunstancias que afectan a la ermita (originalmente dedicada a San Martín) y en la creación de la actual hermandad, cuyo centenario se cumplió recientemente. En el libro aparece el nombre de los 77 hermanos que fundaron la cofradía en 1922 y el de todos los mayordomos y hermanos mayores que han ostentado el cargo durante un siglo. La obra resultará de interés no solo para los miembros de la hermandad, sino también para todos los noriegos en general, que encontrarán ahí la respuesta a todas las preguntas que puedan hacerse sobre la historia de su patrona.

Porque el culto a la Virgen de la Peña, como ocurre con la mayoría de los patronazgos marianos en casi todos los pueblos de España, constituye un fenómeno de carácter social y cultural que trasciende lo puramente religioso. En sus rituales están presentes profundos componentes de identidad comunal y de cohesión social. Esas formas simbólicas de la tradición que, en opinión de autores como Byung-Chul Han, estabilizan la vida social, ordenan el tiempo y hacen que la vida sea más habitable.

Será un placer encontrarnos el viernes 11 de septiembre en la Iglesia de San Sebastián de Añora. Quien lo desee, podrá adquirir allí el libro, que también se vende en Amazon y en la Librería-Papelería Pozoblanco (C/ Cervantes, 25 de Pozoblanco).
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Un verano con Satrapi y Wigman

Viñeta de la novela gráfica "Wigman. La danza o la vida". 

Este verano he leído dos novelas gráficas, género que, sinceramente, frecuento poco. Por un lado, he abordado por fin la monumental Persépolis de Marjane Satrapi, un impresionante retrato de Irán durante la revolución islámica narrado en clave autobiográfica, donde la denuncia de la opresión legal y social hacia las mujeres y el rechazo al sistema patriarcal están muy presentes. Satrapi, finalmente, tuvo que salir de su país para poder desarrollar su propio proceso creativo. Los dibujos son todos en blanco y negro, en apariencia sencillos, pero con multitud de detalles y un alto contenido metafórico. Una obra maestra.

Muy sobresaliente es también Wigman. La danza o la vida, del villaduqueño Fernando González Viñas y el cordobés Joaquín Santiago García. La obra cuenta la vida de Mary Wigman, considerada una figura capital en la danza moderna y de la contracultura alemana, pero constituye también una descarnada reflexión sobre la implicación política del artista y la soledad profunda del creador fiel a sus convicciones. Los dibujos de Santiago, con unos estremecedores claroscuros expresionistas junto a viñetas apenas boceteadas, elevan la historia a su justa dimensión poética.

Wigman realizó coreografías en celebraciones del régimen hitleriano, lo que no evitó que luego fuera perseguida por la cultura oficial nazi con la marca del "arte degenerado". La viñeta que reproduzco arriba resulta muy explicativa de algunas formas de disculpar el avance de los totalitarismos: "entiendo que el régimen tenga que acabar con alguna resistencia individual en aras de la colectividad; lo entiendo siempre que esa resistencia no sea la mía", viene a decir Wigman. Que resulta ser una formulación inversa de los versos del pastor luterano Niemöller, luego más explícitos con Wigman encerrada en una maleta. No alzar la voz cuando reprimen a otros debilita a toda la sociedad. Después, cuando el peligro acecha a uno mismo, ya no hay solidaridad ni defensa posible. Son lecciones que la historia enseña una y otra vez, pero la sociedad se manifiesta constantemente ciega ante ellas. Y en ese punto estamos de nuevo.
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Las fechas de la Feria de Añora


El Ayuntamiento de Añora ha dado a conocer la fecha de la Feria y Fiestas en honor de Nuestra Señora de la Peña de este año, que se celebrará del 23 al 29 de agosto. Siete días. Parece algo excesivo, especialmente en un contexto que tiende a recortar la duración de las ferias patronales en pueblos de nuestro entorno (el caso extremo sería Alcaracejos, que las ha fijado definitivamente en cuatro días, del jueves al domingo más próximos al día 16 de julio, festividad de la Virgen del Carmen). En la decisión del Ayuntamiento de Añora se percibe un intento de respetar la fecha tradicional de las fiestas en honor a la patrona con la necesidad empresarial de que los festejos incluyan un fin de semana (viernes y sábado) que permita rentabilizar la instalación de la feria. Aunque no ha trascendido, es de suponer que habrán tenido lugar negociaciones entre la Hermandad de Nuestra Señora de la Peña y el Ayuntamiento para conciliar ambos objetivos, pero no se ha llegado al acuerdo, como sí se logró el año pasado.

La Hermandad de Nuestra Señora de la Peña viene celebrando su fiesta en agosto los días 23 (bajada de la Virgen) y 24 (misa, procesión y convite) desde su fundación en 1922. Con anterioridad, hasta 1911, la fiesta se celebraba el último domingo de agosto, según constancia documental que tenemos desde el siglo XVIII. Fue en 1910 cuando el Ayuntamiento de Añora solicitó al Obispado de Córdoba el cambio de fechas. ¿Por qué?

En 1909 el Ayuntamiento había creado una feria de ganado y, dado el éxito obtenido y a fin de reafirmarla y potenciarla, decidió “que la feria o mercado de ganados se celebre en los días 24 al 27 de agosto próximo, ambos inclusive, y solicitar del excelentísimo señor Obispo de la Diócesis el permiso o autorización necesarios para trasladar a dichos días las fiestas que se celebran en honor de Nuestra Señora de la Peña con el fin de que coincidan ambos festejos”. Desde entonces, fiestas patronales y feria (ya sin ganado) se han venido celebrando en esas fechas. Tan solo el año pasado la Hermandad cedió y sus celebraciones se adelantaron un día. Este año, por lo que se ve, no ha cedido.

Toda la historia del culto a la Virgen de la Peña en Añora y de su Hermandad puede encontrarse en el libro recién publicado La Virgen de la Peña en Añora. Historia, culto y tradición, de Antonio Merino Madrid.

👉A la venta en:

📌Amazon
📌Papelería y Librería Pozoblanco (C/ Cervantes, 25 de Pozoblanco)

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"El topónimo perdido" o el valor simbólico de nombrar las cosas

Presentación del libro "El topónimo perdido", ayer en Villanueva del Duque [Fotos: Ayuntamiento].

Ayer por la tarde participé en la presentación del libro El topónimo perdido (San Blas de la Niebla), del escritor villaduqueño José Caballero Mansilla. El acto tuvo lugar en el patio de la Antigua Molina, un lugar con mucho encanto que se llenó de un público muy interesado por la literatura. Participaron también el escritor Alejandro López Andrada y el historiador y columnista Miguel Ángel Pérez Pimentel, junto al alcalde de la localidad, Miguel Granados, y la concejala de Cultura, Bibiana Granados. Lola Salado presentó y coordinó el acto.

El topónimo perdido (San Blas de la Niebla) es un relato en torno a un topógrafo que descubre un pueblo que no aparece en los mapas actuales. Al entrar en contacto con una realidad olvidada, el protagonista se enfrenta a reflexiones sobre la memoria y los valores esenciales del mundo rural y sufre la presión de una comunidad que desea ver reconocida de nuevo la identidad perdida. Se trata de una narración breve (81 páginas) que sin duda despertará en el lector de nuestros pueblos emociones de reconocimiento y pertenencia.

Miguel Ángel Pérez, Antonio Merino y Miguel Granados.

Mi intervención se centró en dos aspectos principales. En primer lugar divagué sobre el tema de un pueblo envuelto en niebla como motivo recurrente en la literatura. La niebla no suele ser solo un elemento meteorológico, sino que funciona como símbolo potente de misterio, aislamiento, confusión, lo desconocido, lo sobrenatural o la pérdida de certezas. La niebla es siempre una frontera entre lo real y lo imaginario, un umbral entre mundos, una marca de ocultación y misterio.  La niebla funciona como tópico literario ya desde los poemas homéricos, donde se emplea como recurso divino que usan los dioses para ocultar a los héroes, cegar a los enemigos o marcar la frontera entre lo humano y lo divino. En la Odisea, ahora nuevamente de moda por la versión cinematográfica de Cristopher Nolan, las brumas marinas ocultan islas misteriosas, como la tierra de los Cíclopes o las costas de los lestrigones.

Y también en la novela de José Caballero la niebla representa todas esas cosas. Aventurarse en la niebla supone penetrar en un mundo enigmático e incierto. Lo que encontremos al otro lado, si somos capaces de dar ese paso, nos transformará para siempre, como le ocurre al cartógrafo Martín. La niebla de José Caballero es una marca de olvido, aislamiento y desmemoria. Atravesarla supone un reencuentro, no el descubrimiento de un mundo desconocido, sino la recuperación de una realidad olvidada.

Por otro lado, quise apuntar siquiera otro aspecto relevante de la narración: el lenguaje como creador de realidades. El deseo de los habitantes de San Blas es que su pueblo aparezca en los mapas, porque saben que las cosas no existen hasta que no se las nombra. Nombrar no es solo señalar lo que ya está ahí, sino hacerlo existir en el orden de lo humano, de lo pensable y de lo narrable. Todos recordamos aquella frase de Cien años de soledad de Gabriel García Márquez: «El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo.» En Macondo, el lenguaje precede y constituye la realidad. Cuando llega la peste del olvido (la insomnio), la gente olvida los nombres de las cosas y, al perder el nombre, pierde también la relación con ellas: las cosas se vuelven irreconocibles, casi inexistentes. Solo la escritura (como los mapas de Martín) permite recuperarlas. El lenguaje no describe el mundo: lo funda.

Un lugar existe cuando se lo nombra. Incluso lugares que no existen físicamente, son realidades aceptadas porque tienen nombre, como Macondo, Comala, Yoknapatawpha, Tlön… El nombre construye al sujeto, solo existe aquella persona cuyo nombre aparece en el registro oficial, como demostró Saramago en Todos los nombres. El nombre dota de identidad al pueblo de San Blas y para ello es necesario que aparezca reseñado en los mapas, que la gente pueda ver su nombre y, por tanto, reconocer su existencia. Nombrar un pueblo y fijarlo en un mapa es un acto de creación, posesión y legitimación. La literatura explora esta tensión de múltiples formas. 

En Cien años de soledad, Macondo nace como un pueblo reciente “sin muertos” y sin pasado. Más adelante, Melquíades lo marca con un puntito negro en los “abigarrados mapas de la muerte”: solo entonces Macondo existe también para los muertos. El acto de cartografiarlo lo incorpora al orden del mundo (y del más allá). Melquíades actúa como un puente entre la vida y la muerte. Al marcar el lugar con un punto negro, le otorga existencia oficial en la cartografía de los difuntos y permite que la memoria del pueblo trascienda y sea accesible más allá de la vida terrenal.

Nombrar un pueblo, fijarlo en un mapa, sería un “juego de lenguaje”, en terminología de Wittgenstein. No se trata solo de poner una etiqueta: al escribir el nombre sobre el papel se está realizando un acto social y convencional que introduce el lugar en un sistema de referencia compartido, lo hace localizable, discutible, reclamable y narrable, lo incorpora a una forma de vida (la de la cartografía, la administración, la historia, la literatura o el poder político), que traerá en el futuro sus aspectos positivos y negativos.

Mientras el pueblo no tiene nombre ni aparece en ningún mapa, no “cuenta” dentro del orden simbólico humano. En el momento en que se lo nombra y se lo cartografía, entra en el juego: se vuelve real para nosotros y para la posteridad, porque, como nos enseñó Umberto Eco, al final, de las cosas solo queda el nombre.

José Caballero, anoche en la presentación de su libro.
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Alejandro López Andrada publica "El relámpago malva"

La editorial Trifaldi, dirigida por el jarote Máximo Higuera, acaba de publicar El relámpago malva (Homenaje a Miguel Hernández), obra del escritor villaduqueño Alejandro López Andrada. Según el propio autor ha adelantado en sus redes sociales, se trata de una obra "donde se mezclan el teatro, la poesía, la novela y la memoria. Es un homenaje a Miguel Hernández y a Josefina Manresa, su mujer. El libro habla de un encuentro ficticio entre ellos pocos años después de la muerte del poeta; en definitiva, una dura y romántica historia de amor, dolor y pasión en una época triste y sombría de nuestro país". 

La nota editorial señala que "la tensión de este reencuentro rebasa los límites de lo humano y revive una gran historia de amor más allá de la muerte. En un espacio intemporal ubicado en la difícil década de los 40, cuando han transcurrido varios años de la muerte del poeta, y España es una prisión sin esperanza para los vencidos, ambos personajes, en presencia de su hijo de pocos años, vuelven a transitar los momentos cruciales de sus biografías. Alternan destellos de breve felicidad con las dramáticas vicisitudes de la guerra civil, sin olvidar el contexto social y literario de los años finales de la República. Vida y poesía se entremezclan en este libro singular".
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La Virgen de la Peña en Añora. Historia, culto y tradición


Siguiendo la estela de La fiesta de la Cruz de Mayo en Añora, acaba de aparecer una nueva publicación mía sobre mi pueblo, bajo el título La Virgen de la Peña en Añora. Historia, culto y tradición. El libro se divide en tres partes. La primera está dedicada a la historia del culto a la Virgen de la Peña en Añora desde las primeras noticias documentales encontradas en el siglo XVII, pasando por el cambio de denominación de su ermita (antes dedicada a San Martín), un repaso a las cofradías bajo la advocación de Nuestra Señora de la Peña y la evolución de su fiesta a través de los siglos. La segunda parte se centra en la actual Hermandad de Nuestra Señora de la Peña, de la que se cuenta el funcionamiento desde su constitución en 1922 hasta hoy. Y, finalmente, en la última parte se abordan de forma más breve varios asuntos, como la imagen, la ermita, las leyendas o el folklore vinculado a la Virgen de la Peña. 

El objetivo del libro es recoger en un solo volumen todo el conocimiento que poseemos hasta el momento sobre el culto a la Virgen de la Peña en Añora, fijarlo en una visión sincrónica y diacrónica y transmitirlo para que futuros investigadores, si los hubiera, retomen desde ahí sus avances. He preferido en esta ocasión una edición divulgativa, sin notas a pie de página ni fatigosas referencias bibliográficas, aunque en todo momento queda constancia de la fuente de los datos. También incluye un  interesante aporte fotográfico.

Como suele suceder en los patronazgos marianos, el culto a la Virgen de la Peña trasciende lo meramente religioso o devocional para elevarse como un fenómeno sociológico y cultural cuyo conocimiento resulta imprescindible para comprender cabalmente la identidad de un pueblo como Añora. El libro, por razones de tipo emocional y vivencial, gustará sobre todo a los noriegos, que ya se preparan para vivir un año más las fiestas en honor a su patrona, pero también puede interesar a todas las personas atraídas por los rituales festivos y la religiosidad popular en general. 

El libro puede adquirirse exclusivamente a través de Amazon [👉aquí].

Índice del libro.
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José Caballero y Juan Serrano presentan sus nuevas obras en agosto


El Ayuntamiento de Villanueva del Duque ha organizado para el próximo 9 de agosto la presentación de la novela corta El topónimo perdido (San Blas de la Niebla) (Amazon), obra del villaduqueño José Caballero Mansilla. El acto tendrá lugar en el Patio de la Antigua Molina a las 20:00 h. El relato resultó finalista en el XXVI Certamen de Narrativa Corta "Villa de Torrecampo", celebrado este año, y gira en torno a un cartógrafo que descubre un pueblo no registrado en los mapas, un pueblo olvidado que solo aparece un día al año, entre la niebla y la memoria.

Por su parte, la librería 17 Pueblos ha organizado para el 28 de agosto la presentación del último poemario de Juan Serrano Muñoz, El silencio que me acecha (DeTorres Editores). En el acto, que tendrá lugar en el patio del Hotel Rural Convento de la Concepción de Pedroche a las 21:00 h., intervendrá, además del autor, el editor y poeta Calixto Torres.
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María Pizarro al frente en la dehesa

Concha García, Juana Castro y María Pizarro durante la presentación del libro [Fotos: Sergio C. Pérez]. 

El viernes 19 de junio se presentó en Córdoba el nuevo poemario de María Pizarro, Patio de luz. El lugar elegido para el acto no podía responder mejor al título del libro: el patio del número 11 de la Plaza de las Tazas, un jardín exótico en plena Axerquía con bambú y papiros, con el drago y la gigantesca buganvilla, cuidado con esmero por su propietaria en una antigua casa de vecinos del siglo XIX. Y las personas que protagonizaron el encuentro no podían desprender más luz: las poetas Juana Castro y Concha García acompañaron a la autora.

"La poesía de María Pizarro camina desde la muerte a la resurrección" -escribe Juana Castro en el prólogo al libro-. "Escribir, para ella, es resistir, y esa consigna podría ser la constante de su poética. Cuando un poeta, una poeta, habla de resistir está precisándonos la búsqueda de un refugio, de una tienda donde habitar, de un lugar donde permanecer y gozar produciendo frutos: del yo al otro, a la otra. Del yo a nosotros. Está intentando hacer el milagro de mostrarnos que un poema puede ser también un espacio participativo, aireado, una habitación que no es “propia” sino común. Y entonces esa memoria que todos hemos ido desarrollando nos une y unifica por un momento", concluye Juana.

Con Patio de luz María Pizarro firma quizás su obra más madura, llena de pesar y melancolía. El libro está dividido en cuatro partes dedicadas sucesivamente al hogar y sus recuerdos, a la guerra, a la muerte y la tristeza, a la amistad y la propia poesía. A través de sus 29 poemas la poeta "reflexiona sobre la soledad unida a la tristeza, el tiempo, la sociedad, el error de las guerras, la casa, el hogar, la amistad entre poetas. Pero, sobre todo, indaga en el poder salvador de la palabra", sintetiza Juana.

Los Pedroches no están ausentes (diría más: están continuamente presentes) en los versos de la poeta de Conquista. Hay un conmovedor poema donde se ensalza el valor de la palabra en los pactos de la gente del campo, en cuyos ritmos nos reconocemos:

LA PALABRA EN EL CAMPO

Cuando en el campo
se da la palabra,
se aprietan los dedos marcados
con verdugos de ortigas.
Las espinas se palpan en las manos,
y las rojizas heridas del invierno
son un idioma verdadero;
como la siembra se hermana
con la pulsión del corazón.
El hambre y el respeto
no pertenecen al lenguaje.

Hay poemas en los que se dialoga con las golondrinas, con los vencejos, poemas sobre el tiempo que no pasa en esas viviendas de nuestros pueblos cubiertas de musgo y abandono, y el abrazo de hermandad entre las dos poetas con un dolor compartido al final del libro:

¡Ay, Juana, ni siquiera podamos mirar
al frente en la dehesa!
Y cada canto, cada piedra, cada esquirla,
un corazón frente a la nada
deslumbrado por las lágrimas.
Porque con fe o sin fe fuimos mujeres
que con dolor parimos y creamos.

Los poemas de Patio de luz vienen acompañados por otras tantas ilustraciones debidas a la pintora homónima María Pizarro, una feliz coincidencia onomástica que subraya la similitud expresiva de la dos artes, pues, como señala Elías Santos en sus palabras preliminares, "la poesía y la ilustración parten ambas de marcas abstractas en un papel, que de repente adquieren significados". Desentrañar tales significados, añado yo, es la ardua tarea del lector: entregarse al misterio inmenso de la creación artística y salir de ella renovado tras un enfrentamiento revelador con la imagen y la palabra. De la experiencia, siempre iniciática, saldremos más sabios, más tristes, mejores.
 
María lee sus poemas durante el acto.

Patio de la Plaza de las Tazas, donde tuvo lugar la presentación.
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Educación, patrimonio y literatura

Cruz de San Gregorio de Pozoblanco, fotografía premiada en el certamen escolar "Patrimoflash literario". 

La propuesta formada por una fotografía de la Cruz de San Gregorio de Pozoblanco junto con un texto alusivo perteneciente al libro Costumbres y recuerdos de mi tierra de A. Cecilio Márquez Tornero ha obtenido uno de los premios del VIII Concurso de Patrimoflash literario organizado por el IES San Álvaro de Córdoba. El certamen iba dirigido al alumnado de 6ª de Primaria, Secundaria, Bachillerato y Ciclos Formativos de centros educativos de la provincia de Córdoba y admitía textos en castellano, inglés y francés. 

El autor de la propuesta era Ángel Cabanillas Vigara, alumno del IES Ricardo Delgado Vizcaíno de Pozoblanco. Desde el centro han destacado que  "este certamen tiene como objetivo fomentar el disfrute y conocimiento de nuestro patrimonio histórico y cultural a través de la lectura y reinterpretación de obras literarias que han contribuido a engrandecer nuestra historia mediante las palabras", además de señalar que "la obra elegida por Ángel Cabanillas ha cobrado además especial relevancia este año, coincidiendo con el 50.º aniversario de su publicación y con la reciente difusión de un artículo dedicado a ella en el blog cultural de Solienses".

En el texto que acompaña a la imagen seleccionada Márquez Tornero evoca la antigua costumbre que había en Pozoblanco de hacer hogueras junto a las cruces de piedra de cada barrio el día dos de mayo (tradición que el autor vincula a la invasión francesa) y recuerda cómo los niños y jóvenes intentaban robar leña a las hogueras de las cruces rivales, entablándose por ello peleas con piedras entre unos y otros.
"Para recordar la lucha popular contra los franceses se organizaban el dos de mayo unas monumentales hogueras, al pie mismo de cada cruz. De acopiar la leña se ocupaban con diligencia los chicos y mozalbetes de cada barrio, que iban durante la mañana, de puerta en puerta, pidiendo toda clase de combustible útil. Por la tarde, ya formada cada pira y antes de prenderle fuego, empezaba la lucha, que consistía para los chicos más aguerridos en destacarse a las Cruces rivales a robarles la leña para aumentar la propia hoguera. Ello daba lugar a serias batallas a base de piedras, de las que entonces estaban llenas las calles, y eran lanzadas con la mano o por medio de buenas hondas (perigallos), que los expertos hacían zumbar con fuerza de verdaderos proyectiles. Más de cuatro salían descalabrados y en ocasiones hubo que lamentar lesiones de consideración". 

👉"La Cruz de mayo", en Costumbres y recuerdos de mi tierra de A. Cecilio Márquez Tornero.
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Gacetillas literarias de junio

Eva Mª Durán firma su poemario en la Feria del Libro de Madrid el pasado sábado [Foto: Facebook].

Durante esta semana y la siguiente se celebra en Madrid su grandiosa Feria del Libro. Por allí han pasado ya varios autores de Los Pedroches, como Alejandro López Andrada, Ana Castro, Javier Redondo Jordán y Eva María Durán, que han firmado ejemplares de sus obras en las casetas del Parque del Retiro.

Alfonso Cantador y su libro "Cuentos de cuerpo presente".
 
Acaba de ver la luz Cuentos de cuerpo presente, una colección de relatos del narrador jarote Alfonso Cantador Alias publicada por la Editorial La Fuente Vieja de Villanueva de Córdoba. En esta nueva obra Alfonso, que ha tenido la generosidad de enviarme un ejemplar dedicado, se adentra en el terreno del misterio y el terror, que ya exploró también hace años su paisano Juan Ferrero en Espíritus de origen desconocido (2013). En Cuentos de cuerpo presente el autor nos invita "a cruzar umbrales invisibles, donde el cuerpo -presente o ausente- se convierte en protagonista silencioso de horrores íntimos, secretos enterrados y apariciones inesperadas". Ideal para leer en estas tórridas noches de verano que nos aguardan.

También está recién salido del horno el último poemario de María Pizarro, que lleva el seductor título de Patio de luz (Ediciones Florentinas), ilustrado con dibujos de la artista homónima María Pizarro. El libro va a tener un presentación de lujo en Córdoba el próximo 19 de junio (20 h.) en el Patio de la Plaza de las Tazas 11, con la participación de las poetas Juana Castro, autora del prólogo, y Concha García.

Dos páginas del libro "Patio de luz" de María Pizarro.

El jueves 11 de junio, por su parte, César Reyes López presenta en Pozoblanco su libro de poemas Corazones suspensivos (Casa del Pozo Viejo, 20:30 h.). Se trata de una nueva entrega del proyecto personal Poesía Gráfica, que une poesía, música e imagen. El libro se presentará con un pequeño concierto en acústico por parte del propio autor.

César Reyes López [Foto promocional].
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La visión costumbrista del republicano Cecilio Márquez Tornero

Portada del libro y dedicatoria autógrafa del autor.

Se cumplen cincuenta años de la publicación de Costumbres y recuerdos de mi tierra del pozoalbense Andrés Cecilio Márquez Tornero. El libro apareció en 1976 en la prestigiosa Editorial Biblioteca Nueva, la misma que publicó en España las obras de Simund Freud y las obras completas de Gabriel Miró y Juan Valera, por destacar algunos nombres señeros. Se trata de una recopilación de artículos publicados por el autor en el periódico local Pozoblanco entre 1972 y 1975. Cada pieza es un ejercicio de nostalgia sobre personajes y situaciones de la localidad observadas desde la mirada serena y delicada de una persona culta que ha vivido las peripecias del siglo desde su ideología republicana.

Cecilio Márquez pertenecía a esa clase media de empleados públicos de la Administración del Estado que durante el primer tercio del siglo XX toman conciencia de la realidad social que observan alrededor y no duda en manifestar su postura política al respecto. Una clase media republicana intelectualmente heredera del racionalismo ilustrado del siglo XVIII que considera la educación como el pilar básico del progreso y la democracia el fundamento de su organización política, cuya actividad intelectual, sin embargo, se vio truncada por la Guerra Civil.

Cecilio Márquez Tornero nació en Pozoblanco en 1912. Con 18 años marchó a Madrid, donde comenzó a trabajar en la Dirección de Comercio del Ministerio de Economía. Pronto se afilió a las Juventudes de Izquierda Republicana.  Durante la Guerra Civil fue comisario de la 75 Brigada Mixta, adscrita al XX Cuerpo de Ejército y 49 División en el Frente de Levante. Al terminar el conflicto bélico quiso salir de España, pero quedó atrapado en el puerto de Alicante. Acusado de "rebelión militar", fue recluido en el campo de prisioneros de Albatera y luego en la cárcel valenciana de Portacoeli. Tras salir de la cárcel en 1940 se dedicó a la actividad comercial de ámbito internacional, sin abandonar del todo en la clandestinidad cierta actividad política de carácter liberal y republicano. En 1977 ingresó en Acción Republicana Democrática Española (ARDE). Falleció en 1998.

Márquez Tornero es también autor de otras dos recopilaciones de artículos tituladas Pozoblanco de cerca y de lejos (1980) y Pozoblanco como estímulo (1987), así como del libro de memorias Testimonio de mi tiempo (Memorias de un español republicano) (1979). Ya en los años noventa publicó Cada día un pensamiento (1991), un libro de reflexiones, citas y pensamientos, y Al hilo del tiempo (1998), recopilación de textos de los años 80 y 90. Su obra literaria es, por tanto, periodística y memorialística, sin grandes pretensiones, amarrada al costumbrismo y a estilos narrativos de tradición decimonónica. A través de una prosa correcta, que bien podríamos calificar de clásica, el autor es capaz de suscitar en el lector una dulce melancolía al recordar aquellas antiguas estampas de un Pozoblanco en buena parte ya desaparecido.

Con la excusa del aniversario he querido enriquecer mi biblioteca de autores comarcales comprando un ejemplar de Costumbres y recuerdos de mi tierra en una librería de libros antiguos y de segunda mano a través de internet. A los pocos días me ha llegado un ejemplar en perfecto estado, prácticamente nuevo y, tal como anunciaba el vendedor, con una dedicatoria autógrafa del propio Cecilio Márquez fechada en 1978 en Madrid. En estos casos siempre tengo la curiosidad insana de intentar averiguar quién es el destinatario de la dedicatoria, quizás por saber a quién ha pertenecido este libro antes que a mi.

La dedicatoria dice "A mi buen amigo y correligionario Deogracias Díaz del Hoyo, con especial afecto y un cordial abrazo". Una sencilla búsqueda en internet me ha permitido conocer que Deogracias, nacido en 1920, fue suboficial del Ejército Republicano en los frentes de Teruel y Toledo. Tras la guerra fue encarcelado en diversas ocasiones por sus actividades antifranquistas, colaboró con Radio París y ostentó varios cargos ejecutivos en ARDE. Perteneció a la dirección del Centro de Investigaciones y Estudios Republicanos y en 1975 recibió la medalla de la Orden de la Lealtad a la República Española. Parece que mantuvo amistad con Cecilio, en cuya casa madrileña mantenían frecuentemente tertulia.

La época actual en nuestros pueblos es poco generosa con sus escritores. Volcada en eventos de gran impacto publicitario capaces de generar algún rédito político, la cultura de Los Pedroches desconoce absolutamente sus raíces, el esfuerzo de nuestros antepasados que ofrecieron destellos más o menos brillantes de inquietud intelectual o literaria. Es una lección para aprender y un desánimo añadido para quienes en la actualidad practiquen una intención semejante.
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Ana quiere morir, pero su cuerpo no


Ana Castro y su gata Toffee [Foto: Instagram de la autora]. 

En una insólita serie de artículos titulada "El cuerpo en guerra", que algún día merecerán antología, Ana Castro viene relatando su lucha con la muerte, y obsérvese que no digo "contra". Ana quizás querría morir, pero su cuerpo no. En el diario Córdoba, con una intermitencia que angustia, nos viene haciendo partícipes de su peripecia por quirófanos y salas de espera, frías estancias convertidas en el escenario principal de su existencia. Hace dos semanas se despidió de todos ("Por si no despierto"), porque temía no regresar de la enésima intervención quirúrgica que la aguardaba. Sus palabras resultaban dolorosas para quienes las leyeran y quizás desgarradoras para aquellos a quienes principalmente iban destinadas, por la desnudez humana que transmitían, la ausencia de filtros, la descarnada sintaxis en su más hiriente desabrigo. "Mejor dejar las cosas importantes dichas cuanto antes, especialmente si se trata de cuerpos vulnerables como el mío (...) por si el martes no despierto de la anestesia del siguiente quirófano (...) Esta vez ya he dejado instrucciones de no reanimar (ya me han salvado suficientes veces la vida)". 

Poco tiempo atrás Ana había reflexionado sobre la recepción que observaba hacia sus artículos: "Mi discurso en estos últimos tiempos incomoda al parecer". Pero ella había asumido su enfrentamiento al dolor como un compromiso público que no podía abandonar, como así lo dejó plasmado ya en su poemario El cuadro del dolor. "Cuando el dolor llegó a mi vida la puso patas arriba. Un tsunami: no paró hasta arrasar con todo. Pero me hizo más sabia y empática. Según mi experiencia (y la de muchos compañeros), el primer paso para aceptar la nueva realidad es decirlo en voz alta, ser honesta con una misma; decirse lo que ocurre tantas veces como sea necesario hasta asumirlo", escribía en su artículo "Silencio o conciencia" el pasado mes de abril. Y lamentaba que "hablar desde este lugar, el de la visibilización, el de las secuelas psicológicas de un suceso tan traumático en una vida de por sí difícil, hace que determinadas personas prefieran no mirar ni leerme".

Pero Ana siguió escribiendo del dolor, de su dolor. Tras la advertencia sobre su posible adiós definitivo, hoy ha dado señales de vida nuevamente, como aquel personaje de película que se hunde en el agua y ya creemos desaparecido para siempre, pero tras demasiados segundos agónicos de espera, de nuevo, cuando ya parecía imposible, saca de golpe la cabeza en un torbellino de algas y espuma de mar. Hoy Ana nos cuenta desde la "Sala de reanimación" su regreso a la vida, tras haber creído perderla. En sus líneas, que son versos, habla de carne, de hemorragia, de propofil y de Juanlu, ese ángel salvador. "Mucho pánico a mi alrededor y yo tan en paz. Podría haber dormido así para siempre...", recuerda. "Cansancio de tener un cuerpo que lucha tanto aun cuando hace meses que yo claudiqué". 

Esta lucha, la del cuerpo que se resiste en contra de la voluntad de su dueña, no la habíamos presenciado antes desde tan primera línea. Ana ha regresado para seguir contándola, convirtiendo su lacerante experiencia en expresión artística, pero, sobre todo, en compromiso político de alzar la voz frente al silencio. Ana no querría "reponerse de tanto", pero la poeta que lleva dentro sí. Y la necesidad íntima de recuperar la voz y la palabra la salvaron una vez más.
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Premio de Poesía Juana Castro y otros premios literarios abiertos en Los Pedroches

Juana Castro, hace unos años en Villanueva de Córdoba [Foto: Solienses].

El Ayuntamiento de Villanueva de Córdoba, en colaboración con la Junta de Andalucía y la Diputación de Córdoba, ha convocado el XIII Premio de Poesía Juana Castro 2026, un certamen consolidado en el panorama literario nacional que tiene como objetivo fomentar la creación poética y reconocer la trayectoria de la escritora jarota Juana Castro, referente de la poesía española contemporánea y defensora de los valores humanos y la igualdad. 

El premio está abierto a autores y autoras de cualquier procedencia que presenten obras inéditas escritas en lengua española y que no hayan sido premiadas anteriormente ni se encuentren pendientes de fallo en otros concursos. Las obras deberán tener una extensión comprendida entre 400 y 800 versos y podrán abordar temática libre, aunque el jurado valorará especialmente aquellos trabajos que promuevan valores humanísticos como el respeto, la honestidad, la empatía, la ecología o la no violencia. 

La convocatoria contempla dos modalidades de presentación: electrónica, mediante el envío de la documentación requerida al correo oficial del certamen, y física, a través de correo postal dirigido al Ayuntamiento de Villanueva de Córdoba. El plazo de recepción de originales permanecerá abierto hasta el 30 de junio de 2026. 

El certamen cuenta con una dotación económica de 3.000 euros, además de un galardón conmemorativo. La obra ganadora será publicada por la Editorial Renacimiento con una tirada inicial de 800 ejemplares.

El jurado estará presidido por el alcalde de Villanueva de Córdoba o por la persona en quien delegue, y contará con la participación de la propia Juana Castro, representantes del ámbito literario y de la Editorial Renacimiento, así como destacadas personalidades de la literatura española. 

El fallo del premio y el acto oficial de entrega tendrán lugar en noviembre de 2026 en el Teatro Municipal de Villanueva de Córdoba. [Ver las bases completas del Premio].

Otros premios literarios en Los Pedroches

Mientras tanto, permanece abierto el plazo de presentación de originales para otras dos convocatorias literarias promovidas en la comarca.

Por un lado, la Fundación Ricardo Delgado Vizcaíno ha convocado el Premio Nacional de Novela Corta “La palabra del campo”, un certamen literario dotado con 15.000 euros al ganador que nace con la voluntad de "preservar y difundir la cultura, la tradición y los valores de la vida rural a través de la palabra escrita". La iniciativa, nacida con motivo de la celebración del 30 aniversario de la entidad cultural patrocinada por Covap, busca fomentar la creación cultural vinculada al ámbito rural y ofrecer una mirada contemporánea sobre la vida y el trabajo en el campo. Podrán participar escritores y escritoras mayores de edad, residentes en España, con obras originales e inéditas escritas en lengua castellana. Los relatos, que podrán entregarse hasta el 31 de julio, deberán abordar la temática “Ponderar la labor ganadera y su entorno: la palabra del campo”, en su sentido más amplio. Más información aquí.

Por otro, el Ayuntamiento de Pozoblanco ha convocado recientemente sus premios literarios con motivo de la Feria de las Mercedes. El 44º Premio de Poesía "Hilario Ángel Calero" (máximo de 100 versos) está dotado con 1.700 euros, lo mismo que el 44º Premio de Narrativa "Antonio Porras" (máximo 25 folios). Los trabajos pueden entregarse hasta el 30 de junio. Todas las bases y formas de participación pueden leerse aquí.