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La ermita que siempre estuvo ahí

Localizamos e identificamos por primera vez la ermita de San Roque de Torrefranca, que se consideraba perdida.



Vista de la ermita de San Roque de Torrefranca desde el exterior, aneja a la plaza de toros de Dos Torres [Todas las fotos: Solienses]. 

Como dice el refrán, a veces tirando del hilo se encuentra el ovillo. Resulta que la ermita de San Roque de Torrefranca, una de las dos dedicadas en Dos Torres al santo protector contra las epidemias, no está arruinada ni perdida, sino simplemente olvidada. 

En nuestro anterior artículo apuntábamos que en 1914 el terreno que ocupaba dicha ermita, supuestamente en ruinas, fue adquirido por el Ayuntamiento de Dos Torres “al objeto de utilizarlo para la construcción de un matadero de reses que proyecta edificar”, según puede leerse en documentación de la época consultada en el Archivo del Obispado de Córdoba. Imaginamos entonces que, en consecuencia, ese habría sido el final del santuario, como el de tantos otros edificios que tengo recogidos en mi libro Patrimonio perdido de Los Pedroches: el Ayuntamiento habría derruido los pocos restos que quedaran del edificio religioso para construir en el solar su nuevo matadero. El silencio que en torno a dicha ermita guardan desde entonces tanto los documentos oficiales como las obras de investigación o divulgación sobre el patrimonio local invitaban a pensar de ese modo. Pero no.

Gracias a un mapa de Dos Torres del siglo XIX habíamos ubicado esta ermita (presuntamente desaparecida) en el entorno de la actual plaza de toros, suponiendo que habría sucumbido ante esta obra. Y, en efecto, a comienzos del siglo XX el Ayuntamiento construyó allí un matadero (de hecho, en el pueblo el lugar es conocido todavía como "el matadero"). Sin embargo, no se trató de un edificio nuevo, levantado tras derribar los restos de la ermita que subsistieran, como cabría pensar, sino que se aprovechó totalmente la estructura ya existente para el nuevo uso. El matadero cumplió su función durante varias décadas y más tarde el edificio quedó abandonado, llegando a utilizarse incluso como taller de confección y almacén municipal. Finalmente, en su entorno se levantó en 1982 la actual Plaza de Toros, cuyos constructores tuvieron el buen acuerdo de integrar en la nueva obra los restos del matadero y, con ellos, quizás sin saberlo, los restos de la ermita antigua de San Roque de Torrefranca. Y allí se encuentra todavía, pasando desapercibida al formar parte del conjunto de chiqueros y dependencias auxiliares del coso taurino.

Porque, efectivamente, y contrariamente a todo lo que hubiéramos podido pensar en un edificio tan alterado a lo largo de todo un siglo, la estructura de la primitiva ermita no se derrumbó, sino que, sencillamente, se fue adaptando progresivamente a los nuevos usos, hasta llegar a olvidarse el original. Pero el edificio de la ermita aún continúa en pie y resulta claramente identificable. Ante semejante milagro, uno reconoce emocionado el caprichoso azar de la historia.

Interior de la ermita-matadero.

Lo que puede verse en la actualidad es una sola nave rectangular de 10x8 metros aproximadamente, con las paredes parcialmente cubiertas de azulejos e instrumental del antiguo matadero (vigas y ganchos de hierro), pero sobre todo ello se impone la conmovedora presencia de dos arcos diafragma apuntados (seguramente de ladrillo, aunque ahora aparecen enlucidos y pintados de blanco) que sostienen una armadura de tejado a dos aguas. Aunque ocultos en parte por las sucesivas reformas, los arcos pudieran arrancar de pilastras salientes de granito, como en tantas otras ermitas de la comarca de estructura similar. Al exterior, sin contrafuertes en los muros, se conserva una sencilla portada (hoy parcialmente encalada) formada por arco de medio punto adovelado ligeramente rebajado (quizás escarzano) y alfiz también de granito, la típica portada de la mayoría de las ermitas de la comarca edificadas en el siglo XVI y también de muchas viviendas particulares. El alfiz presenta la singularidad de que el extremo inferior no se cierra en la línea de imposta hacia el arco, como suele, sino que abre al exterior.

Por increíble que parezca, la ermita siempre ha estado ahí, aunque el recuerdo de su existencia hubiera desaparecido de la memoria de los vecinos de su pueblo. Corresponde ahora al Ayuntamiento de Dos Torres rescatar del olvido esta insólita muestra de su ya rico patrimonio arquitectónico, restaurarla para devolverle su individualidad monumental y reintegrarla así en el lugar que le corresponde dentro del conjunto de los bienes histórico-artísticos de la localidad. 

En Dos Torres deben sentirse afortunados: tenían un hijo perdido y lo han vuelto a encontrar.

Portada de la ermita.

Arco de la cabecera y estructuras del matadero.

Arco de los pies de la ermita.

Hemos señalado con una x roja el edificio de la ermita, junto a la plaza de toros. El inmueble se encuentra en el interior de las dependencias auxiliares del coso y no resulta accesible desde la calle.

 
N.B. 
1. Agradezco a Manuel Torres, alcalde de Dos Torres, las facilidades dadas para visitar el edificio de la ermita-matadero.
2. Más datos y referencias sobre la ermita de San Roque de Torrefranca y otras ermitas desaparecidas de Dos Torres aparecerán en mi artículo que se publicará a finales de año en el volumen XXXI de "Crónica de Córdoba y sus pueblos", revista de la Asociación Cordobesa de Cronistas Oficiales.
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Las dos ermitas de San Roque en Dos Torres

Ermita de San Roque de Torremilano en los años setenta del siglo pasado [Foto: Archivo de la Diputación de Córdoba].

La localidad de Dos Torres tuvo hasta el siglo XIX dos ermitas dedicadas a San Roque, una en Torremilano, que todavía se mantiene, y otra en Torrefranca, hoy desaparecida y de la que se ha perdido incluso el recuerdo de su existencia. La insólita duplicidad en la advocación es consecuencia del propio origen del pueblo de Dos Torres, que resultó de la unión en 1842 de las antiguas poblaciones de Torremilano (villa de realengo perteneciente a la mancomunidad histórica de las Siete Villas de Los Pedroches) y Torrefranca (villa señorial perteneciente al Condado de Santa Eufemia), cada una de las cuales había levantado su propia ermita al santo protector. La unificación de las villas provocó el abandono progresivo de la ermita de Torrefranca, ante el mayor poder devocional de la de Torremilano, cuya imagen titular había recibido en 1650 el voto popular de nombramiento como patrón a modo de agradecimiento por la intercesión del santo con motivo de la epidemia de peste de aquel año. La ermita de Torrefranca era, sin embargo, más antigua que la de Torremilano.

La ermita de San Roque de Torrefranca aparece ya citada en el informe de las Visitas Generales del Obispado de Córdoba de 1579, según he podido comprobar mientras realizaba una pequeña investigación para una próxima publicación de los Cronistas Oficiales. Pocos más datos podemos aportar sobre ella, pues no aparece descrita en dicha documentación. En 1885, según el párroco de la época, se hallaba ya en ruinas, "sin tener señales de haber sido ermita y estaba sirviendo de depósito de cadáveres y sala de autopsias” del antiguo cementerio de Torrefranca, que se encontraba en las proximidades. En 1914 el terreno que ocupaba es adquirido por el Ayuntamiento de Dos Torres “al objeto de utilizarlo para la construcción de un matadero de reses que proyecta edificar”.

Conocemos la ubicación de la ermita de San Roque de Torrefranca gracias a diversos planos del siglo XIX, donde todavía se señala su existencia. La ermita de San Roque de Torrefranca se encontraba al Noreste de la población, junto al antiguo cementerio, en el entorno de la actual plaza de toros. En el mapa de 1872 adjunto aparecen las cinco ermitas extramuros de Dos Torres: San Sebastián, Santa Ana (hoy llamada de Nuestra Señora de Loreto), San Bartolomé y las dos de San Roque.

Localización de las cinco ermitas extramuros a mediados del siglo XIX. San Roque de Torrefranca al noreste y San Roque de Torremilano al sur.
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La estación de Belmez resucita convertida en piscina


He encontrado esta magnífica contraposición fotográfica del ayer y el hoy atribuida a Roberto Cubero Asensio. En ella se ve la estación del ferrocarril de vía estrecha Peñarroya-Puertollano en Belmez, localidad perteneciente al Valle del Guadiato, antes y después de su restauración. Se trata de la llamada Estación de Belmez-Ermita, por su cercanía a la ermita de Nuestra Señora de los Remedios y para diferenciarla de la Estación central que unía la línea Córdoba-Almorchón, hoy desaparecida. La línea férrea de FEVE, como sabemos, se mantuvo operativa hasta 1970 y, tras su cierre, el trazado fue desmantelado y las infraestructuras quedaron totalmente abandonadas, encontrándose en la actualidad en su mayor parte arruinadas o desaparecidas. De vez en cuando nos llegan noticias de algún resto que sobrevive, casi siempre enmascarado y dedicado a otros usos, pero al menos con garantías de perdurabilidad para el futuro. En 2017 el Ayuntamiento de Belmez restauró y reconstruyó los edificios principales de la estación, conservando más o menos su estética tradicional, y los incorporó como dependencias de la piscina municipal, que ofrece hoy una estampa inmejorable para el ocio de los belmezanos.

Piscina del Belmez en pleno uso, con la antigua estación al fondo [Foto: Ayuntamiento de Belmez].

En Los Pedroches, la estación principal de esta línea, que tanta huella sentimental ha dejado en la memoria de nuestra tierra, ocupaba los terrenos donde hoy se levanta el hospital comarcal de Pozoblanco y no queda ningún rastro de ella. En cambio, se conservan la de Villanueva de Córdoba, convertida en Museo Municipal; la de Conquista, como edificio auxiliar de un complejo que incluye pistas deportivas, piscina y plaza de toros; la de la Jara, restaurada como vivienda rural por un particular; o las de El Soldado y Peñas Blancas (ambas en el término de Villanueva del Duque), restauradas por el Ayuntamiento aunque sin ningún uso definido todavía. Las de Villanueva del Duque y Alcaracejos también han desaparecido.

Antigua estación de Pozoblanco, hoy desaparecida [Foto: Juan Antonio]

En Pozoblanco se conservan todavía dos casetas de usos auxiliares pertenecientes también a esta línea: la de la carretera de Pedroche y la de la Fuente de la Guizuela, esta última en ruinas. La primera, tras salvarse in extremis de la demolición, languidece hoy en un lugar urgentemente necesitado de una remodelación urbanística. La caseta bien podría integrarse en una rotonda que ordenara el tráfico en la confluencia de la carretera de Pedroche, calle Obispo Pozuelo, Camino del Cementerio y Avenida de Los Pedroches. Esta última "avenida" se presenta actualmente al viajero como una infame vía de entrada a la capital de la comarca, impropia de una ciudad como Pozoblanco. 

Captura de Google Maps de la caseta de la carretera de Pedroche en Pozoblanco.
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La Biblioteca Viva de Al-Andalus acoge la presentación de "Patrimonio perdido de Los Pedroches" en Córdoba

Juan Emilio García, presidente de la Casa de Los Pedroches en Córdoba, y Antonio Merino, autor del libro [Fotos: Agustín Merino].

La Biblioteca Viva de Al-Andalus se abrió ayer para recibir a Los Pedroches en Córdoba. La presentación de mi libro Patrimonio perdido de Los Pedroches (Editorial 17 Pueblos) no pudo tener un mejor marco de acogida. Una vez más, se trataba de llevar nuestra cultura comarcal a la capital de la provincia y contribuir de este modo a los objetivos planteados con la publicación de esta obra: rescatar del olvido algunos monumentos de Los Pedroches desaparecidos durante los dos últimos siglos y fomentar la reflexión en torno a la necesidad de protección y salvaguarda de nuestro patrimonio artístico y monumental. En una calurosa tarde cordobesa, en compañía de grandes amigos y escritores admirados, rodeado de personas interesadas por las cuestiones que allí se planteaban, podemos concluir que ayer vivimos otro intenso momento en torno a la cultura de nuestra tierra.

La Biblioteca Viva de Al-Andalus, ubicada en el Palacio del Bailío, en uno de los rincones más emblemáticos del casco histórico de Córdoba, a un paso del Cristo de los Faroles, abrió ayer sus puertas a la cultura de Los Pedroches y gestos como este se agradecen para siempre. El acto estuvo presentado por Juan Emilio García, presidente de la Casa de Los Pedroches en Córdoba, y después yo mismo hice un repaso por el contenido del libro, deteniéndome en algunos monumentos desaparecidos especialmente representativos. También alertamos sobre la necesidad que hay de permanecer atentos al trato que se dispensa a nuestro patrimonio, bajo la convicción de que su mantenimiento sigue corriendo peligro.

El encuentro concluyó con la iniciativa "Libros de Los Pedroches", en la que di a conocer una docena de libros de historia y cultura de Los Pedroches que entregamos a la Biblioteca para que formen parte desde ahora de su fondo bibliográfico: entre ellos se encuentran la Historia de Pedroche y su comarca de Juan Ocaña (reedición), donado por la editorial 17 Pueblos; La ilustre y noble villa de Hinojosa del Duque de Juan Ruiz (reedición), donado por el Ayuntamiento de Hinojosa del Duque; Vocabulario de Los Pedroches de Juan Pizarro, en su edición original; La isla del gavilán de Pedro Tébar, una novela que aborda la historia comarcal desde su dimensión mitológica; y una antología de poemas de Alejandro López Andrada, así como tres libros de mi autoría: Ensayo sobre fiestas populares de Los Pedroches, Añora y sus fiestas y Patrimonio perdido de Los Pedroches.

Un momento de la presentación del libro.

Vista del público asistente.

Entrega de libros a la Biblioteca Viva de Al-Andalus.
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El libro "Patrimonio perdido de Los Pedroches" se presenta en Córdoba

Fachada del Palacio del Bailío en Córdoba [Fotos: BVA].

La Biblioteca Viva de Al-Andalus, situada en el Palacio del Bailío (Cuesta del Bailío, 3) de Córdoba capital, acogerá el jueves 4 de abril a las 19:00 horas la presentación de mi libro Patrimonio perdido de Los Pedroches. El acto será presentado por Juan Emilio García, presidente de la Casa de Los Pedroches en Córdoba, y a continuación yo mismo realizaré un repaso por el contenido del libro y comentaré algunas de las imágenes que aparecen en él. La convocatoria se completará con la actividad "Libros de Los Pedroches en BVA", en la que yo mismo comentaré también algunos libros sobre historia y cultura de Los Pedroches con los que vamos a obsequiar a la Biblioteca Viva de Al-Andalus para que se conserven a partir de ahora entre sus fondos bibliográficos.

Patrimonio perdido de Los Pedroches fue publicado a finales del año pasado por la editorial 17 Pueblos y en él se hace un repaso por casi medio centenar de edificios que existieron en Los Pedroches y que hoy han desaparecido por diferentes motivos. La obra ha sido presentada ya en Pozoblanco, Pedroche y Añora. También fue protagonista de una conferencia organizada por la Asociación Piedra y Cal

La Biblioteca Viva de Al-Andalus, gestionada por la Fundación Paradigma Córdoba para la Convivencia, tiene como objetivos reconocer los valores de la convivencia a través de planteamientos políticos, jurídicos y culturales y fomenta el conocimiento de otras culturas, históricas y actuales. El edificio que alberga la Biblioteca Viva de al-Andalus perteneció a una casa palaciega situada en el núcleo central de la ciudad de Córdoba, con importantes vestigios de la antigüedad romana y de la Edad Media en su entorno. Tras la conquista de Qurtuba por los castellanos en 1236, el lugar donde se alza pasó a ser propiedad de los Fernández de Córdoba, señores de Aguilar. Durante la primera mitad del siglo XVI, vivió allí Pedro Núñez de Herrera, cuyo cargo de bailío dio nombre a la casa, hasta la actualidad. La portada tardogótica del Palacio del Bailío, en la que sobresale la decoración plateresca del tímpano, está atribuida a Hernán Ruiz II, el mismo arquitecto que construyó parte de la torre de Pedroche y el campanario y fachada de la Catedral de la Sierra de Hinojosa del Duque. La presentación del libro constituye también una oportuna ocasión para conocer tan magnífico edificio.

Sala donde se realizará el acto.

Portada del libro.
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Una reflexión sobre el estado del patrimonio monumental de Los Pedroches

José Luis González, de Piedra y Cal, y Antonio Merino, editor de Solienses, el pasado jueves en Pozoblanco [Fotos: Agustín Merino]

El objetivo del libro Patrimonio perdido de Los Pedroches, como ya hemos dicho en otras ocasiones, no era solo recoger un catálogo de ausencias en la nómina de monumentos comarcales, sino promover espacios de reflexión en torno a la cuestión de la protección y salvaguarda del patrimonio histórico en nuestra tierra. El jueves por la noche se dio cumplimiento a este propósito.

Más de sesenta personas abarrotaron la sede de la asociación "Piedra y Cal" de Pozoblanco. "Piedra y cal" me había invitado a pronunciar una conferencia sobre el tema, que yo bauticé como "Patrimonio perdido de Los Pedroches: una propuesta contra el olvido". Desde la publicación del libro vengo jugando con este oxímoron memoria/olvido a raíz de un verso de Mario Benedetti que me fascinó: "El olvido está lleno de memoria" [el libro completo de Benedetti, una preciosidad, puede leerse aquí], puesto que la memoria es la mejor arma contra el olvido.

Y allí estábamos aquella noche gozosamente lluviosa, mientras en otro lugar de Pozoblanco se celebraba también el entierro de la sardina. Me presentó, con la solvencia y generosidad acostumbrada, José Luis González Peralbo, vocal de la asociación y Cronista Oficial de Pozoblanco, él mismo también incansable investigador de las cosas de nuestra tierra. En primera fila, con su presidenta María Teresa León Gómez a la cabeza, estaba toda la junta directiva de "Piedra y Cal", una asociación que lleva vasi treinta años preocupándose por la conservación del patrimonio histórico de Pozoblanco y de Los Pedroches. La responsabilidad, por tanto, era grande.

Vista de la sala durante la presentación del acto.

Por mi parte, comencé mi exposición con una apelación al concepto de "entorno monumental" a propósito de varias imágenes del santuario de la Virgen de Luna en distintos momentos del siglo XX. Luego, ya más centrado en el libro, abordé algunas de las causas principales que han provocado la desaparición de monumentos en Los Pedroches durante los dos últimos siglos: partiendo del concepto de "destrucción pacífica" acuñado por Gaya Nuño (y que, en nuestro caso, habría afectado especialmente a las ermitas), me referí también a la guerra como justificación del derribo de las iglesias de Cardeña, Conquista y Alcaracejos, a los decretos de exclaustración y desamortización como causantes de la desaparición de los conventos franciscanos comarcales y al tópico tempus omnia delet como responsable indeterminado de la desaparición a través de los siglos de algunos de nuestros castillos.

Seguidamente, hice una ligera referencia a algunos documentos internacionales de protección del patrimonio redactados durante el siglo XX, cuando la conciencia proteccionista abrazó finalmente el ámbito social, y destaqué de cada uno de ellos algún aspecto aplicable al propio patrimonio de Los Pedroches. Así, me referí a la Carta de Atenas de 1931, donde se incluye "la prevalencia del interés colectivo frente al individual" y abordé ligeramente las implicaciones que tal máxima contiene con respecto, especialmente, a la arquitectura doméstica. En la Carta de Venecia de 1964 se explicita que el concepto patrimonio se refiere no solo a grandes creaciones, sino también a las obras modestas que han adquirido con el tiempo una significación cultural, como las chozas de pastores de las que hemos venido hablando últimamente en Solienses (aquí, aquí y aquí). Finalmente, la Carta de Ámsterdam de 1975 incluye en el propio concepto de patrimonio a edificios de la época moderna, como la arquitectura industrial o minera, tan en riesgo todavía en nuestra comarca.

Terminé mi exposición apuntando algunas de las causas que todavía hoy mantienen en peligro el patrimonio monumental de Los Pedroches. Por una parte, la falta de protección administrativa, que está permitiendo la destrucción, por ejemplo, de nuestro patrimonio minero (los grandes castilletes de mampostería o de hierro, abandonados por ahí a su suerte en la mina Demetrio, por ejemplo), así como el patrimonio doméstico, las viviendas particulares, que están siendo ferozmente intervenidas hasta provocar que esté cambiando radicalmente la imagen tradicional urbana que teníamos de nuestros pueblos. Por otra, paradójicamente, el exceso de protección, que en casos como Dos Torres (cuyo casco histórico está declarado BIC y, por tanto, sometido a estrictas normas regulatorias) puede provocar el abandono a su suerte de las viviendas por parte de los propietarios. Finalmente, incluí como causa de riesgo en el mantenimiento de nuestro patrimonio monumental público las decisiones políticas arbitrarias, como la que afectó a la Casa de la Cultura de Añora (edificio moderno amparado por la Carta de Ámsterdam), que en 2020 sufrió la mutilación de una parte de su estructura (la que realmente le concedía un carácter monumental) sin justificación aparente.

Tras diversas intervenciones del público, que se mostró muy interesado por las cuestiones planteadas, nos retiramos a la sala contigua para tomar un aperitivo y continuar charlando sobre esta problemática y sobre otras. En el exterior había dejado de llover y los lamentos de las plañideras carnavaleras habían cesado, anunciando el comienzo de la Cuaresma.

 
Antonio Merino durante su intervención.

El autor firma ejemplares de su libro al final del acto.

 

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'Piedra y Cal' nos invita a hablar del patrimonio perdido

El próximo jueves 15 de febrero en la sede de la asociación "Piedra y Cal" de Pozoblanco (C/ Santa Ana, 25) a las 20:30 horas hablaremos del patrimonio perdido de Los Pedroches, de las causas de estas pérdidas y de cuál es la situación actual al respecto. Quien lo desee, también podrá conseguir un ejemplar de mi libro Patrimonio perdido de Los Pedroches.

 

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Nuestro febrero cultural


Febrero se presenta con un gran atractivo cultural. Además de todas las fiestas populares que ya comienzan a desarrollarse en Los Pedroches, como la romería de la Virgen de Luna que hoy luce esplendorosa en la dehesa o la Candelaria que anoche ardió en Dos Torres, algunas citas culturales nos anuncian ya también la primavera. A finales de la semana que viene daremos a conocer por fin los candidatos al Premio Solienses 2024, que llegará así a su XV edición. Como cada año, ha sido una decisión difícil, comprometida, en la que cada elección implica un descarte y cada preferencia un rechazo. Finalmente, sin embargo, creemos haber llegado a una decisión justa y honesta y las tres obras que van a optar al premio constituyen tres libros sólidos y muy descriptivos de lo potente que es la literatura que se hace hoy en Los Pedroches. 



Por otro lado, para el día 15 de febrero la Asociación para la Defensa del Patrimonio Histórico de Pozoblanco "Piedra y Cal" me ha invitado a impartir una charla en su sede social (C/ Santa Ana, 25) en torno al contenido de mi último libro, Patrimonio perdido de Los Pedroches. No se trata de una nueva presentación de la obra, pero qué duda cabe que hablaremos otra vez sobre monumentos desaparecidos y sus circunstancias, tanto de los que aparecen en el libro como de otros que no fueron recogidos a tiempo. La intención es que mi exposición vaya seguida de un coloquio en torno al siempre problemático asunto de la protección y salvaguarda del patrimonio histórico monumental.


Y todavía puede que febrero nos depare alguna sorpresa más. 

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Nuevas chozas mixtas, una con vida

Chozas del Trapero en Belalcázar en 1980 [Foto: Pablo Manuel Rubio Ramos, rescatada por M.D. Rubio].

No sé si nos estaremos poniendo un poco pesaditos con el tema de las chozas, pero es que no cesan de aparecer maravillas que quiero compartir con los lectores de Solienses, porque estas cosas compartidas saben mejor. Es un tema que, para mi sorpresa, ha despertado gran interés: a veces las cosas más simples son las que más nos gustan.


Todo comenzó con el vídeo de Industrias Pecuarias de 1926, donde aparecía una choza que nos pareció inicialmente que podía identificarse con la choza de Solana del Cachiporro (Belalcázar) o tal vez, como propuso luego Rafael Pulido, con las chozas del Trapero, también en término de Belalcázar. A partir de las fotos que publiqué, María Dolores Rubio recordó que su padre había realizado a principios de los ochenta del siglo pasado unas diapositivas de estas chozas y anunciaba que intentaría escanearlas para mostrarlas. Y así lo ha hecho, en su blog Barrunto Boronía, donde ha publicado unas espectaculares imágenes de las chozas del Trapero datadas en 1980 (junto con otras chozas llamadas "de melonero", pero eso le dejamos para una nueva ocasión).


Choza en El Guijo [Foto: Dani Fernández].

Por otro lado, Dani me escribió enviándome otra fotografía de una choza en el término de El Guijo que se conserva todavía, aunque, por mera observación de la imagen, me parece que se trata ya de una construcción realizada totalmente de obra, aunque en su techo de bóveda haya nacido vegetación a causa del abandono, y que puede estar vinculada a la trashumancia, dado que se encuentra próxima a la Cañada Real Soriana. Para no dispersarnos, vamos a referirnos ahora exclusivamente a la tipología de chozas circulares mixtas (pared de piedra y cubierta vegetal). De esta clase considera Pulido que sería también un ejemplar (del que ya solo queda el zócalo circular de piedra) ubicado también en El Guijo, probablemente un antiguo albergue de porqueros datado con anterioridad a 1887.


Pero el hallazgo más espectacular en cuanto este tipo de chozas se refiere lo ha proporcionado Francisco Herrera Pizarro en un comentario en Facebook a la entrada de Solienses. Se trata de una fotografía de comienzos del siglo XX en Belalcázar en la que aparece su bisabuela Cándida. Detrás de ella se observa una rústica choza en la que puede distinguirse el zócalo de piedra seca y la techumbre de pajones. El conjunto constituye una estampa viva, por contraste con todas las demás imágenes que hemos visto hasta ahora, donde las chozas tan solo podemos contemplarlas ya como objeto arqueológico.


Choza a principios de siglo XX en término de Belalcázar [Foto cedida por Francisco Herrera Pizarro].
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Chozas

Choza que aparece en la portada del libro "Valle de Alcudia" de Vicente Romano y Fernando Sanz.

A propósito del chozo circular del que hablamos hace unos días, surgen dudas sobre su identificación. Se trata de un tipo constructivo muy extendido por toda España, al constituir una edificación muy primitiva y elemental. En Extremadura se llaman "chozos de horma", según apunta José Luis Martín Galindo en un artículo sobre los chozos extremeños, quien añade que el muro del habitáculo se construía originalmente con la técnica de piedra seca, piedra sobre piedra, sin utilizar ningún aglomerante para trabarlas. En el cercano Valle de Alcudia, según el libro de Vicente Romano y Fernando F. Sanz, los llaman "chozos de torruca", como muy oportunamente me ha informado Juan Pizarro.


En mi artículo, proponía identificar el chozo que aparece en el documental de Industrias Pecuarias con la Choza de Solana del Cachiporro (Belalcázar), basándome simplemente en semejanzas formales a partir de las fotografías. En un comentario en Facebook, en cambio, Rafael Pulido (autor de la web Chozas de Córdoba) se inclina por identificarlo con las Chozas del Trapero, junto al Molino de Pellejeros, también en el término de Belalcázar. Estas chozas (eran dos) las fotografió Pulido en 1986, pero en 2012 él mismo pudo comprobar que ambas habían desaparecido. Finalmente, resulta llamativa la semejanza formal con la choza que aparece en la portada del libro Valle de Alcudia, de Romano y Sanz, que reproducimos arriba y que debe estar tomada en algún lugar de nuestra comarca vecina, aunque no se especifica.


Una de las chozas del Trapero, en el término de Belalcázar [Foto: Rafael Pulido].

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Más patrimonio perdido: una choza

Choza de Los Pedroches en 1926, que aparece en el documental de Industrias Pecuarias.

El patrimonio perdido de Los Pedroches resulta un tema realmente apasionante. No, no lo hemos abandonado todavía. Próximamente anunciaremos nuevos actos divulgativos en Córdoba y Pozoblanco en los que abordaremos este tema (al tiempo que estamos abiertos a otras propuestas que se nos hagan), mientras aún puede conseguirse algún ejemplar de nuestro libro en 17 Pueblos y en la Papelería Pozoblanco y poco a poco va llegando a todas las bibliotecas municipales de la comarca (aún quedan algunas, pero todo se andará). Hoy traemos otra muestra significativa de todo ese patrimonio comarcal perdido o en riesgo inminente de desaparición.


Este año se cumple el centenario de la creación de la empresa Industrias Pecuarias de Los Pedroches, dedicada inicialmente al procesamiento de productos cárnicos y hoy a la distribución de energía eléctrica. Se trata de la misma empresa que en 1926 produjo la que seguramente sea la primera película sobre Los Pedroches, las primeras imágenes en movimiento de la comarca, un documental del que ya hemos hablado muchas veces en Solienses y que puede verse restaurado aquí.


En este documental publicitario aparece una preciosa imagen de una choza representativa de la arquitectura agrícola y ganadera de Los Pedroches, uno de los ámbitos patrimoniales donde las pérdidas han sido mayores, dada la evolucióm experimentada en el sector durante las últimas décadas. Desconocemos exactamente dónde se encontraba esta choza, aunque muy bien pudiera corresponder a la zona de Belalcázar o Hinojosa, dado que ahí se han conservado algunos ejemplares muy parecidos utilizados por pastores de ovejas, como puede verse en la página de Rafael Pulido Jurado sobre chozas de Córdoba. Rafael López Monge también ha recopilado los ejemplares de chozas que se conservan en Belalcázar.


La que aparece en el documental constituye un ejemplar sobresaliente de choza mixta circular, formada por un zócalo de piedra, enfoscado y encalado, y sobre él una cubierta cónica vegetal elaborada con palos entrelazados en la cúspide forrados con támaras, retamas y juncos. Es muy parecida (si es que no es la misma) a la Choza de Solana del Cachiporro (Belalcázar), registrada por Pulido, que se mantuvo en pie hasta 1987, aunque en la actualidad ya solo conserva parte del muro circular.


Choza de Solana del Cachiporro (Belalcázar) en 1985 [Foto tomada de la web de Rafael Pulido].

La misma choza anterior en la actualidad [Foto: Rafael López Monge].
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La iglesia de La Bienvenida como ejemplo

Iglesia de La Bienvenida (Ciudad Real), con la parte delantera del tejado hundida [Fotos: Solienses]. 

La aldea de La Bienvenida era un hito principal en el trayecto entre Los Pedroches y Puertollano saliendo por Torrecampo. Ya en la provincia de Ciudad Real y perteneciente al término de Almodóvar del Campo, esta pedanía ofrecía antiguamente una oportunidad para el descanso del viajero gracias a una especie de venta en la que casi hasta sus últimos días se pudo tomar café de puchero. Junto a ella se encuentra el yacimiento íbero-romano de Sisapo y el complejo volcánico de los Castillejos.

La Bienvenida constituye ya un despoblado más de la España vacía. Todavía se mantiene en pie alguna casa con buen aspecto para los días de ocio de sus propietarios, pero nadie vive ya en aquel lugar de forma continua y la aldea ha perdido su carácter de centro de reunión de la población diseminada por esta parte del Valle de Alcudia. Y por si hacía falta algún gesto simbólico que lo demostrara, ahí está el reciente derrumbe del techo de su iglesia.

La iglesia de Nuestra Señora de La Bienvenida, bajo la advocación de la Virgen de las Candelas, es un templo del siglo XVI con portada adintelada a los pies (actualmente tapiada) y puerta con arco de medio punto de sillares en el lateral. La fachada se remata con espadaña de un solo vano y en el interior, en el crucero, se alza una bóveda con pechinas. 

Tras llevar varios años con un agujero en el techo, las fuertes lluvias de finales de octubre de este año provocaron el hundimiento de la mayor parte de su tejado. Paradójicamente, según la prensa local, el arreglo de la cubierta de la iglesia estaba pendiente de realizarse tras el convenio firmado en septiembre de 2022 entre la Diputación de Ciudad Real y el Obispado, por el que la administración provincial destinaría 40.000 euros para la restauración íntegra del tejado por separación de muros y para la reparación de vigas rotas y espadaña de contrapeso. El retraso en la ejecución de las obras se debió a "problemas burocráticos". Algún permiso que faltaba, seguramente. Ahora el coste será mayor, caso de que consiga arreglarse a tiempo. En caso contrario, estaremos pronto ante un nuevo ejemplo de patrimonio perdido.

Detalle del tejado hundido.
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"Patrimonio perdido de Los Pedroches" recibe el calor de los noriegos

Isabel Moreno presentando el acto, junto a Antonio Merino y Miguel Ángel Pérez [Fotos: Eduardo Lunar].

Era una noche fría en el exterior, tan solo templada porque hacía poco rato nos había llegado la noticia de que los cuatro encerrados en el ayuntamiento de Villanueva de Córdoba habían puesto fin a la huelga de hambre que mantenían desde el pasado viernes. Dentro de la sede de IU, todo era calor. El de la chimenea, donde ardían buenos troncos de encina, y el de la gente que había decidido acudir no solo a conocer el libro que se presentaba, sino también como forma de apoyo explícito a las circunstancias que rodeaban esa presentación. Un gesto de censura se solventó finalmente con un acto de libertad y cultura. Y ya está.

Intervino en primer lugar Miguel Ángel Pérez Pimentel, quien, tras echar en falta una presentación "institucional" del libro en Añora, calificó la edición como "magnífica" y reflexionó sobre el concepto de patrimonio como "un ser social que evoluciona en relación con la sociedad a la que va a sobrevivir". Según Miguel Ángel, "este libro viene a recuperar la memoria de lo que está olvidado, ese ser social que está derruido, para devolverlo a su ser" y destacó la acción del hombre en todo este proceso: "el hombre es el que hace nacer este patrimonio, el que lo hace fenecer, el que lo olvida y el que luego hace memoria y, en ocasiones, como hace Antonio Merino en este libro, lo consigue resucitar". 

Por mi parte, comencé agradeciendo a IU de Añora su disposición para acoger la presentación del libro en cuanto se supo que el acto previamente organizado en la Biblioteca se había suspendido por decisión del alcalde. También agradecí su asistencia al público presente, porque esa presencia -dije- "implica un posicionamiento. Venir aquí esta noche implica posicionarse, posicionarse a favor de la cultura". "Este es un acto cultural -proseguí- y su prohibición constituye un acto de censura cultural. No queremos ni magnificar ni minimizar lo ocurrido. No están muy claras las razones de esta suspensión, pero todos las intuimos: ha sido no por el libro en sí, sino por Solienses, que es un elemento que incomoda por su contenido y por su mera existencia y esto es un intento de silenciarlo y acallarlo, pero mientras haya muchas otras personas que apoyan, la cultura sigue adelante, no nos quedamos atrás, sino que donde se cierra una puerta, se abre otra".

A continuación el autor realizó de nuevo una reflexión sobre los conceptos de memoria y olvido en torno a los cuales se articula el libro y aludió a las razones por las que han desaparecido los monumentos de los que se habla en Patrimonio perdido de Los Pedroches. Seguidamente comentó algunas imágenes que se iban proyectando en la pantalla y terminó con un repaso por algunos monumentos de Añora desaparecidos o profundamente modificados, como las portadas de arquitectura tradicional, las fachadas de tiras o la Casa de la Cultura. 

Al terminar el acto, todos los asistentes nos trasladamos a las puertas del ayuntamiento para unirnos a la concentración de apoyo a los miembros de la Plataforma "Unidos por el agua" que habían estado en huelga de hambre hasta esa tarde. Cultura y compromiso, pilares fundamentales para una sociedad en desarrollo.
 
Vista de parte del público asistente. En primera fila, cargos locales, comarcales y provinciales de IU, entre ellos, Sebastián Pérez, coordinador provincial de IU (derecha).

Antonio Merino y Miguel Ángel Pérez, ayer durante la presentación del libro.

El autor firmando libros a los lectores.
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Presentación de "Patrimonio perdido de Los Pedroches" en Añora


El próximo jueves 21 de diciembre a las 19:00 horas en la sede de Izquierda Unida de Añora (C/ Concepción, 24) vamos a realizar la última presentación (de momento) del libro Patrimonio perdido de Los Pedroches. Estos actos (ya efectuados en Pozoblanco y Pedroche) se conciben en realidad como encuentros para reflexionar en torno a la concienciación sobre la protección y defensa del patrimonio histórico monumental de nuestros pueblos. En esta ocasión contaremos con la presencia de Miguel Ángel Pérez Pimentel, coordinador local de IU en Hinojosa del Duque y columnista del digital Hoy al día. El acto tendrá en esta ocasión también un delicado sabor reivindicativo y simbólico frente a la suspensión por parte del Ayuntamiento de Añora de la presentación que iba a tener lugar la semana pasada en la Biblioteca Municipal. Por fortuna, la cultura sabe abrirse paso también fuera de los cauces institucionales que, a veces e incomprensiblemente, entorpecen más que ayudan. Gracias a IU Añora por haber ofrecido su sede para la realización de este acto.


Por otro lado, informamos que la editorial 17 Pueblos, que ha publicado el libro, ha puesto a la venta un pequeño número de ejemplares a través de su librería virtual 17 Pueblos

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Coloquio sobre el patrimonio en Pedroche

La periodista Julia López y el autor Antonio Merino, anoche en la Librería 17 Pueblos de Pedroche [Fotos: Librería 17 Pueblos].

Eramos unas veinte personas, y las había, al menos, de Pedroche, de Pozoblanco, de Añora, de Dos Torres, de Torrecampo y de El Viso. Fue una entrañable reunión de intereses comarcales para reflexionar en torno al patrimonio histórico monumental de Los Pedroches, su pasado, su presente y su futuro. Convocados por la Librería 17 Pueblos bajo el reclamo de "encuentro con el autor", anoche nos reunimos en la librería de Isabel y Pedro para presentar nuestro libro Patrimonio perdido de Los Pedroches y, aunque el frío reinaba en el exterior, dentro logró crearse un clima cálido de entendimiento y complicidad que nos satisfizo a todos.


Librería 17 Pueblos durante la realización del acto.


La periodista Julia López (directora de Hoy al día y corresponsal del diario Córdoba) se encargó con acierto de la introducción y de ir marcando el ritmo de la conversación. El autor (que soy yo, pero aquí hablaré en tercera persona, como César) insistió de nuevo en la memoria y el olvido, ese oxímoron atronador, y repasó con imágenes algunos monumentos de los que se habla en el libro. También mostró a los presentes algunas imágenes antiguas de Pedroche, descriptivas del hoy y del ayer. Finalmente se entabló un animado diálogo, con interesante participación de los asistentes, en torno a cuestiones relacionadas con el patrimonio y su conservación en nuestros pueblos. Particularmente, interesó a los presentes las dificultades que se perciben para el mantenimiento de nuestra arquitectura tradicional y se expuso la necesidad de que los ayuntamientos colaboren en las iniciativas particulares de reconstrucción de viviendas antiguas, eliminando trabas burocráticas y ofreciendo incentivos fiscales.


El autor firmó luego sus libros entre confidencias con los futuros lectores. El jueves de la semana que viene tenemos nuevo encuentro en Añora.


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El vídeo de la presentación

Canal 54 de Pozoblanco ha publicado este vídeo con el acto completo de presentación de nuestro libro Patrimonio perdido de Los Pedroches, que tuvo lugar el pasado 4 de diciembre en el salón de actos de la sede de Industrias Pecuarias de Los Pedroches en Pozoblanco. Gracias a los amigos de Canal 54 por vuestra deferencia.

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Testimonio de la Piedra Horadada

La Piedra Horadada de Pozoblanco [Foto aportada por Félix Gutiérrez].

Con motivo de la aparición del libro Patrimonio perdido de Los Pedroches no cesan de llegarme noticias sobre otros monumentos "desaparecidos" no incluidos en esta edición y que ojalá pudieran ser recogidos en el futuro si acaso el libro llegara a reeditarse. Hoy me ha llamado la atención esta entrada que aparece en el facebook de la Cooperativa Olivarera de Pozoblanco (Olipe). Ahí se recoge una imagen espectacular, remitida por Félix Gutiérrez, de la llamada Piedra Horadada, un singular monumento natural que terminó dando nombre al paraje donde se encontraba, en la sierra de Pozoblanco, por la carretera de Villaharta. La formación rocosa, en forma de puente, fue destruida por causas naturales en los años sesenta del siglo pasado. Según Félix, que en la actualidad tiene 74 años, “era un día de verano y tras la siesta hubo una tormenta”. Cuando se despertó, su padre salió del cortijo y se dio cuenta de que “ya no estaba la piedra horadada, y es que un rayo tuvo que haberla tirado”, algo que según dice Felix, “apareció en los boletines informativos de la época”. Ejemplos parecidos de "piedras horadadas" por la zona existen en Cerro Muriano y Espiel.

 

Restos de la Piedra Horadada en la actualidad [Foto: Olipe].
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Cancelación y nuevos actos sobre el libro Patrimonio perdido de Los Pedroches

Presentación de "Patrimonio perdido de Los Pedroches" el pasado día 4 de diciembre en Pozoblanco [Foto: Editorial 17 Pueblos]. 

El alcalde de Añora me ha comunicado la imposibilidad de realizar el acto de presentación del libro Patrimonio perdido de Los Pedroches que teníamos previsto para el próximo jueves en la Biblioteca Pública Municipal de Añora. Ni en la Biblioteca ni en ningún otro espacio municipal. A él le corresponde explicar los motivos de esta suspensión. Me da pena, porque me hacía mucha ilusión este encuentro con los lectores noriegos, pero seguimos adelante, otra vez será, cuando las circunstancias se vuelvan más favorables. Esa es la mala noticia. La buena son dos nuevas convocatorias de difusión del libro y su contenido, que tendrán lugar en Pedroche y en Añora.

El próximo viernes 15 de diciembre tendrá lugar un encuentro con el autor en la Librería 17 Pueblos de Pedroche (C/ San Fernando, 5). Contaremos con la participación de la periodista Julia López. El autor conversará también con los lectores que acudan y responderá a sus preguntas. Será a las 19:00 horas.

Por otro lado, el jueves 21 de diciembre, en la sede de Izquierda Unida de Añora (Concepción, 24) y también a las 19:00 horas, se llevará a cabo finalmente la presentación del libro en Añora, para lo que contaremos con la participación de Miguel Ángel Pérez Pimentel, coordinador local de IU en Hinojosa del Duque y columnista colaborador del digital Hoy al día. La cultura sigue adelante, saltando todos los obstáculos, sin detenerse en polémicas vanas.

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A vueltas con el patrimonio perdido


La presentación del libro Patrimonio perdido de Los Pedroches el pasado sábado tuvo su repercusión en los medios tradicionales y en las redes sociales: además de lo señalado en días anteriores, destacamos ahora el informativo de Canal 54 o, por su singularidad, la noticia en francés del periódico digital Escapade à Cordoue. Por otra parte, he aprovechado estos días de fiesta para enviar por correo postal ejemplares del libro Patrimonio perdido de Los Pedroches a los institutos de enseñanza secundaria de la comarca, a los que les llegará durante la próxima semana o la siguiente. En cuanto a las bibliotecas, me gustaría entregarlos personalmente y así intentaré hacerlo a lo largo del presente mes.


También estamos preparando un acto de presentación del libro que tendrá lugar el próximo jueves 14 de diciembre en la Biblioteca Municipal de Añora y que contará con la participación de la periodista Julia López (directora del digital Hoy al día y corresponsal del diario Córdoba). Hemos pretendido ofrecer un formato diferente de este tipo de actos y el encuentro consistirá en una entrevista o coloquio entre Julia y el autor del libro, de lo que puede resultar una experiencia interesante o, al menos, diferente. La Biblioteca Municipal de Añora está en la Casa de la Cultura (esquina de calle Noria y calle Cerrillo) y el acto será a las 19:00 horas.

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Removiendo la memoria

Fachada de la iglesia de San Andrés de Alcaracejos en ruinas antes de su demolición (1952) [Fotos del Fondo Rafael Bernier Soldevilla del Archivo de la Diputación de Córdoba].

El libro Patrimonio perdido de Los Pedroches pudiera servir, al menos, para removernos la conciencia sobre la necesaria protección del patrimonio monumental de nuestros pueblos y sacar a relucir testimonios a los que quizás no se les da demasiada importancia pero que resultarían de mucho interés para el mejor conocimiento y estudio de nuestro pasado comarcal. Mi libro quiere ser una mecha que se prende para que entre todos consigamos aportar más luz sobre este asunto.


En esta dirección apunta el artículo que Sebastián Muriel acaba de publicar en su blog Alcaracejospuntocom titulado "Patrimonio perdido en Alcaracejos". En él alude a la fotografía que compone la portada de mi libro (reproducida también en el interior y que era la primera vez que se publicaba) y contextualiza el momento en que se tomó la instantánea, a la vez que aporta una nueva imagen de la fachada de la iglesia de San Andrés hasta ahora desconocida (¡lástima no haberla tenido a tiempo!). En ambas se aprecia el estado en que quedó la iglesia del siglo XVI tras los bombardeos de la última guerra civil y componen uno de esos "patrimonios perdidos" hasta cierto punto inexplicables, pues, en lugar de restaurar el edificio, finalmente se optó por derribarlo todo y construir una nueva iglesia.


Según Sebastián, las dos fotografías, pertenecientes al  Fondo Rafael Bernier Soldevilla del Archivo de la Diputación de Córdoba, fueron tomadas en 1952 y los clérigos que aparecen en ambas serían el obispo de Córdoba Fray Albino y el párroco de Villanueva del Duque Francisco Vigara. Una tercera imagen, de menor interés patrimonial, correspondería al interior de la iglesia en ruinas, con diversas autoridades visitando el templo quizás de cara al proyecto de reconstrucción (que finalmente sería de demolición) que se estaba planeando. Sin duda la aportación de Sebastián resulta interesantísima para este episodio de nuestro patrimonio perdido.


Por cierto, la portada de libro Patrimonio perdido de Los Pedroches, en la que se reproduce deconstruida una de las imágenes que comentamos, es una magnífica creación del departamento de diseño de la Imprenta Castro de Pozoblanco, con la que se ha querido huir un poco de las típicas portadas de libros basadas simplemente en una imagen enmarcada. Aprovecho para felicitar a la imprenta por su elaborado trabajo de maquetación, que no era sencillo.


Portada del libro.