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Ecos del Premio Solienses

Ana Castro, ganadora del Premio Solienses 2018, publica esta semana en La comarca un artículo en el que cuenta sus emociones durante el acto de entrega del premio.


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Aprovechando la ocasión, me ha parecido adecuado en este momento resaltar el seguimiento que, al igual que otros medios de comunicación, ha realizado el semanario comarcal de las distintas fases de desarrollo del premio:



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La entrega del Premio Solienses en los medios


Vídeo del acto realizado por Canal 54 de Pozoblanco.

Noticia en Diario "Córdoba" [pinchar en la imagen o aquí para acceder a la página]


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COPE POZOBLANCO


REDES SOCIALES







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Ana Castro: "Al fondo del dolor siempre queda la belleza, los días como hoy, relucientes"


Ana Castro tras recoger el Premio Solienses.

Más de un centenar de personas nos reunimos ayer en el Monasterio de Pedrique para entregar el Premio Solienses a Ana Castro, la joven poeta pozoalbense que ha sido este año merecedora del galardón gracias a su libro El cuadro del dolor. Representantes del mundo cultural, social y político de Los Pedroches acudieron a este recóndito lugar de la sierra para apoyar una iniciativa cultural que este año ha cumplido su undécima edición. Allí estuvieron siete de los ganadores del premio en anteriores ediciones: Juana Castro, Alejandro López Andrada, Pedro Tébar, Félix Ángel Moreno, Francisco Onieva, María Pizarro y Juan Bosco Castilla. Otros escritores, como Pérez Zarco, Conrado Castilla, Juan Ferrero, Julián Serrano o José Moreno Cabrera, también estuvieron presentes. Del ámbito de la cultura, no faltaron Juan Bautista Carpio, director del Museo PRASA-Torrecampo y de la Fundación PRASA, José María Sánchez, director de Aliara; Antonio Morillo, presidente de la asociación Piedra y Cal; Angélica Cabello, directora de la Biblioteca de Pozoblanco; Juan Emilio García, presidente de la Casa del Valle de Los Pedroches en Córdoba; y los periodistas Félix Ruiz Cardador, Antonio Arévalo, Antonio Manuel Caballero, Juanlu Dorado y Rosa García.


Los autores premiados en las diferentes ediciones del Premio Solienses junto a algunas de las autoridades asistentes al acto.

Del mundo de la política nos acompañaron Santiago Cabello, alcalde de Pozoblanco; Dolores Sánchez, alcaldesa de Villanueva de Córdoba; Juan Díaz, alcalde de El Viso y presidente de la Mancomunidad; Rosario Rossi, concejala de Cultura de Pozoblanco; Auxiliadora Pozuelo, delegada de Medio Ambiente en la Diputación de Córdoba; Sebastián Pérez Gallado, Secretario de Organización Provincial de IU en Córdoba; Juan Felipe Flores Moyano, portavoz de IU en el Ayuntamiento de Hinojosa del Duque; Miguel Ángel Pérez Pimentel, coordinador local de IU en Hinojosa del Duque; Florentina López, secretaria general del PSOE en Añora; y Pedro de la Fuente, secretario general socialista en Pedroche.

Del mundo empresarial acudieron Daría Romero, presidenta del CIET Los Pedroches; Santiago Valverde, presidente de la asociación de artesanos Ofiarpe y María Rubio Moreno, gerente del alojamiento rural El Palomar de la Morra, entre otros.


Antonio Merino, Ana Castro y Santiago Cabello, ante el impresionante paisaje de Pedrique.

El acto comenzó con un saludo inicial del alcalde de Pozoblanco, Santiago Cabello, que dio la bienvenida a los asistentes. Luego intervine yo mismo en nombre de la organización. Realicé un breve recorrido por la historia del blog Solienses, destacando su componente marcadamente comarcal y su vocación de "unir el localismo del propio territorio a la universalidad global de las comunicaciones digitales, fundir lo tradicional de los usos más autóctonos con la vanguardia de las culturas contemporáneas". Una vez más señalé la importancia del ejercicio de la crítica ("consustancial a Solienses") y subrayé "que el ejercicio de la libre opinión es fundamental para el desarrollo de una sociedad, que no puede haber progreso donde resista el miedo y el sometimiento". Resalté el Premio Solienses como el mayor logro del blog en estos quince años de vida próximos a cumplirse y describí la iniciativa como "el producto de una luminosa metamorfosis, de cómo una iniciativa personal se convirtió en un proyecto colectivo, porque sin la ayuda de tantos este resultado nunca hubiera sido posible". Finalicé dirigiéndome a los asistentes como "personas inquietas por lo que sucede en nuestra tierra, comprometidas con su historia, deseosas de un futuro mejor" y animando a sentirnos orgullosos de pertenecer a Los Pedroches: "Aquí nos reconocemos como pertenecientes a una misma tierra, aunque vengamos de aquí o de allá, aunque el azar ingobernable de nuestra vidas nos haya llevado lejos. Los que estamos hoy aquí somos de Los Pedroches y esa convicción nos identifica y nos da seguridad frente a las incertidumbres diarias". Puede verse mi intervención completa en este vídeo:



Seguidamente intervino Esther Cortés Bueno, en nombre del jurado que ha fallado el premio este año. Esther explicó las razones de esta concesión, señalando, en primer lugar, "la belleza y la fuerza vital" que el poemario El cuadro del dolor transmite al lector. "Ana Castro -dijo- escribe para salvarse, pero este relato tan íntimo y personal tiende hilos al lector por los que nos une y nos cose a un dolor del que no seremos ajenos a lo largo de este viaje". Señaló la unidad argumental de su estructura poética, la sinceridad del lirismo surgido de la experiencia personal de la propia autora, y el delicado análisis que se realiza del dolor físico como aspectos fundamentales que el jurado valoró en su decisión. La intervención completa de Esther puede verse en este vídeo:



Finalmente, tras recibir el arado romano de Ofiarpe como símbolo del Premio, Ana Castro mostró su satisfacción "porque traigo a mi criatura, El cuadro del dolor, al lugar del que brotó, a Los Pedroches en primavera, entre olivos, encinas, hilos, mujeres- raíz y paredes blancas". La autora señaló que su poemario "ahonda en esas raíces que en ocasiones forman nudos por mi pelo para encontrar un puñado de certezas a las que asirme cuando el dolor hace demasiado ruido en mí y los murciélagos rebotan y chillan una y otra vez contra las paredes de mi abdomen. Mis raíces hoy están en casa y brillan fuerte, porque al fondo del dolor siempre siempre queda la belleza, los días como hoy, relucientes". Ana finalizó leyendo varios poemas del libro galardonado y otras composiciones aún inéditas. Puede verse completa su intervención en este vídeo:



Antes del acto de entrega del Premio tuvo lugar una visita guiada por el recinto del Monasterio, durante la cual pudieron verse algunas dependencias (llamó la atención, por ejemplo, el oratorio de San Onofre, con pinturas murales de Aurelio Teno), varias obras del escultor que se conservan en la pequeña sala de exposiciones o el patio porticado. Admiró especialmente a los visitantes "la era", un mirador con vistas espectaculares sobre el valle y la montaña, que, en una mañana de nieblas en las cumbres, ofreció estampas maravillosas.

En el transcurso del acto se distribuyó también el nuevo catálogo de artesanos de Ofiarpe, para el que yo mismo he escrito una pequeña introducción. La jornada finalizó tomando, por cortesía del Ayuntamiento de Pozoblanco, un aperitivo que resultó muy elogiado, dicho sea de paso. Desde la atalaya de la explanada junto a la casa del guarda, las vistas sobre el conjunto del Monasterio de Pedrique y la sierra que nos envolvía resultaba realmente grandiosa. Sin duda, la mejor forma de cerrar una jornada emocionante y esperanzadora, muy satisfactoria también para mí como organizador, pues respuestas como esta animan a continuar en la tarea. Por eso mismo, necesito que las últimas palabras de esta crónica sean de agradecimiento a cuantos han hecho posible todo esto: al Ayuntamiento de Pozoblanco, a Rosario Rossi, por todos sus desvelos, a Santiago Cabello, por apoyar institucionalmente el acto con su presencia, a Ofiarpe, a 17 pueblos, y a todos los amigos que año tras año arropan con su calor una iniciativa que sin ellos sería otra cosa o, quizás, no sería nada.


Santiago Cabello, Rosario Rossi y Dolores Sánchez.


Vista del salón de actos de Pedrique durante la entrega del premio.


Ocho autores que han recibido el Premio Solienses en diferentes ediciones.


Los artesanos de Ofiarpe junto a la autora premiada.


Durante el aperitivo.
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Belleza y dolor en Pedrique

Mañana, crónica completa del acto, con todas las fotos y vídeos.


Ana Castro con el Premio Solienses 2018, esta mañana en Pedrique.

Un año más, fieles a un ritual que dura ya once años, el mundo de la cultura de Los Pedroches se ha dado cita esta mañana para entregar el Premio Solienses. El lugar elegido este año ha sido el Monasterio de Pedrique, donde el azar y el tiempo han querido regalarnos un decorado espectacular, de la primavera combatiendo con las nieblas propias de un paisaje invernal. Allí, Ana Castro ha recogido el arado romano y nos ha emocionado con sus versos y su palabra. Mañana habrá tiempo para una crónica reposada de tan intensa jornada, pero lo vivido este mediodía en Pedrique ha supuesto una nueva inyección de fuerza y vitalidad, de amor por Los Pedroches y sus gentes, de ánimos y empuje para continuar. La belleza del lugar matizada con el dolor de los versos de Ana Castro han convertido la cita en una experiencia inolvidable, que obliga a tantos agradecimientos temerosos todos ellos de no resultar nunca suficientes. El Ayuntamiento de Pozoblanco y decenas de amigos han obrado el milagro. El dolor de Ana Castro es menor hoy. Y la belleza de Pedrique, mayor.


Ganadores del Premio Solienses en anteriores ediciones, junto a las autoridades asistentes al acto.


Vista de Pedrique durante la visita al lugar.

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Todo sobre la entrega del Premio Solienses 2018

  • Antes del acto de entrega del Premio se realizará una ruta guiada por el Monasterio de Pedrique y su entorno. El Ayuntamiento de Pozoblanco dispondrá un autobús para el desplazamiento.


Campanario del oratorio de San Juan Baustista en el Monasterio de Pedrique.

El próximo domingo 15 de abril a las 12:00 del mediodía, según venimos anunciando, se procederá a la entrega del Premio Solienses, que este año recogerá la poeta pozoalbense (aunque residente en Madrid) Ana Castro por su poemario El cuadro del dolor (Editorial Renacimiento). El acto se desarrollará en un marco excepcional, el Monasterio de Pedrique, al que ya hemos dedicado varias entradas (unados, tres y cuatro). Se trata de un lugar situado en plena sierra de Los Pedroches, en el término municipal de Pozoblanco, pero muy cerca de Villaharta. El Monasterio se encuentra a 45 kilómetros de Pozoblanco y a solo 36 de Córdoba capital. Hay que recordar que el nombre de "monasterio" le viene por su condición de eremitorio que tuvo siglos atrás, pero su configuración actual se parece más a la de un cortijo olivarero tradicional, aunque conserva restos de dos pequeños oratorios (el de San Onofre y el de San Juan Baustista) y una ubicación excepcional en un abrupto paraje de olivar realmente maravilloso.

El acto de entrega del Premio Solienses, como cada año, consistirá en una serie sucesiva de breves intervenciones. En primer lugar, el alcalde de Pozoblanco, Santiago Cabello saludará a los asistentes. Seguidamente, yo mismo, en nombre de la organización, hablaré del Premio Solienses, del blog y de Los Pedroches. A continuación en nombre del jurado que ha decidido este año la obra ganadora, intervendrá Esther Cortés Bueno, doctora en Lingüística y profesora en el Servicio de Lenguas Modernas de la Universidad de Córdoba. Finalmente, Ana Castro recogerá el premio y nos hablará de sus estímulos poéticos, a la vez que leerá algunas de sus composiciones. Al final del acto, tomaremos una copa por cortesía del Ayuntamiento de Pozoblanco, mientras charlamos en tan idílico lugar sobre logros pasados y proyectos futuros.

La autora premiada recibirá el símbolo del Premio Solienses, que es la réplica de un arado romano que confecciona especialmente para la ocasión la asociación de artesanos de Los Pedroches Ofiarpe. Se aprovechará la ocasión para distribuir entre los asistentes el nuevo catálogo de artesanos de Los Pedroches que acaba de editar la asociación.


Arado romano de Ofiarpe.

La librería 17 pueblos instalará un pequeño stand donde podrá adquirirse el libro ganador del Premio Solienses 2018 y también los galardonados en anteriores ediciones. Será el momento adecuado para que los bibliófilos consigan dedicatorias de los escritores de Los Pedroches, pues, salvo imprevistos de última hora, todos los autores premiados han anunciado su asistencia al acto.

La Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Pozoblanco pondrá a disposición del público que quiera asistir a la entrega del Premio Solienses un autobús que saldrá del Recinto Ferial a las 9:30 horas. A la llegada a Pedrique (en torno a las 10:30) se realizará una ruta guiada por el entorno y por el propio Monasterio, donde puede disfrutarse de la obra del escultor Aurelio Teno, rodeada por uno de los paisajes más singulares de Pozoblanco: su olivar de sierra. Los interesados en utilizar el autobús deben ponerse en contacto con la Delegación de Cultura, en el teléfono 957773691, para reservar la plaza.

CÓMO LLEGAR A PEDRIQUE

Quienes deseen acudir al Monasterio de Pedrique por medios propios, pueden hacerlo de la siguiente manera. Desde Pozoblanco, hay que tomar la carretera A-435 (carretera del Iryda) hasta el cruce con la N-502. Desde aquí (enlazando a la altura de Espiel con la N-432) nos dirigimos hacia Villaharta. Al desviarnos de la N-432 para entrar en Villaharta pasaremos al lado del Hostal-Restaurante El Cruce (que tantos recuerdos nos evocará). En la rotonda, cogeremos la A-3176 en dirección a Villaharta y a poca distancia de la rotonda, a unos dos kilómetros (no hay que llegar al pueblo), veremos una indicación morada que señala "Monasterio de Pedrique". Se trata de un camino de tierra, más o menos en buen estado, de unos 3 kilómetros, que conduce hasta Pedrique.

Quienes vengan desde Córdoba, deben tomar la N-432 hasta el cruce de Villaharta y a partir de ahí seguir las mismas indicaciones.
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El Pedrique de Aurelio Teno


Cabeza de cabra, obra de Aurelio Teno que se conserva en la sala de exposiciones de Pedrique.

Pero Pedrique es, sobre todo, el hogar de Aurelio Teno. Fue un eremitorio y luego un cortijo de olivares, pero desde finales del siglo XX, cuando el genial escultor se asentó allí, Pedrique se convirtió en la referencia telúrica del hacedor de águilas, del domador de geodas, del padre de los quijotes de estrellas. Pedrique posee también una dimensión mágica, a la que aludiré otro día, pero el papel principal que el lugar debería representar en Los Pedroches de hoy es el de un espacio dedicado al arte que un creador único convirtió en centro de su universo y que un pueblo agradecido debería conservar como un precioso documento de su historia y de su cultura. Pozoblanco tiene la gran suerte de poseer este lugar. Con todas las polémicas y desencuentros que hayan existido en el camino, hay que convertir Pedrique en un centro de estudio del legado de Aurelio Teno y de divulgación de su memoria.

Actualmente en Pedrique solo se conserva una muestra casi testimonial de su obra: una docena de esculturas recogidas en una pequeña sala de exposiciones y otras tantas distribuidas por el exterior del edificio, sometidas a las inclemencias de la intemperie y que convendría resguardar en un abrigo más protegido. Pero el lugar posee todavía tantas huellas del artista que ningún reconocimiento de su figura podría hacerse sin investigar meticulosamente ese espacio de tierra y de vida. Allí está la que fue su casa durante sus últimos años, allí los talleres en los que creó sus obras, allí la era donde recibía la inspiración astral del universo, allí, en fin, el oratorio de San Onofre, que le insufló conocimiento y sabiduría. El lugar padece en la actualidad cierto abandono, como consecuencia de su compleja situación legal o administrativa, pero ello no impide entrever allí todavía un proyecto cargado de posibilidades, que debería hacerse realidad antes de que el tiempo y la condicion humana terminen su trabajo.


Dos ermitaños, en el exterior del Monasterio.


Vista del Monasterio de Pedrique, con varias obras de Teno a lo largo del muro exterior.


Pez, obra de Aurelio Teno que se conserva en la sala de exposiciones de Pedrique.


Cabeza de caballo, obra de Aurelio Teno que se conserva en la sala de exposiciones de Pedrique.
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El olivar de Pedrique


Olivar de Pedrique.

La finca del Monasterio de Pedrique ocupa un centenar de hectáreas en ladera, en su mayoría plantadas de olivar, a excepción de las partes más altas donde abunda el pinar y el matorral. Las primeras plantaciones de olivar datan probablemente del siglo XIV, pero no fue hasta el siglo XVIII, con la llegada de los ermitaños a Pedrique, cuando se produjo un gran desmonte y plantación de olivos. Este olivar es de los más antiguos de la provincia de Córdoba, con ejemplares de varios siglos de vida. En la actualidad este olivar se trabaja en régimen de agricultura ecológica, totalmente respetuoso con el medio ambiente, ya que no es tratado con fertilizantes ni otros compuestos químicos.

La conformación del paisaje actual de Pedrique tiene su origen en el proceso de reconversión de una gran dehesa comunal que se extendía al sur del territorio de las Siete Villas, la llamada Dehesa de la Concordia. Desde el siglo XVIII el territorio fue ocupado por nuevos pobladores que tuvieron como principal actividad la roturación del monte común de uso silvo-pastoral para conseguir tierras aptas para el cultivo de frutales, vid y, principalmente, olivo. Las primeras cosechas exigieron la creación de las infraestructuras necesarias para su tratamiento. Ya en 1752, el Catastro de Ensenada de Obejo documenta la existencia de un molino de aceite "que pertenece a la Congregación de Hermitaños de la Sierra de Cordova". En 1782 Sánchez de Feria confirma que "esta heredad se procura cultivar con tantos esmeros, que en el día produce unas cosechas de aceyte bastante, para que hoy los Ermitaños se mantengan sin necesidad de mendigar, y extraviarse, ayudados con los trabajos de sus manos, las limosnas espontaneas, y con los auxilios de un Siervo de Dios".

En la actualidad se conservan en Pedrique restos de una molina tradicional, que, aunque completamente desmantelada, debería recuperarse con finalidad museística.


Empiedro de la molina de Pedrique.


Uno de los rulos de granito que, al girar sobre un eje central, estrujaban la aceituna.


Tinajas.
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La espiritualidad de Pedrique


Pintura mural firmada por Aurelio Teno en el oratorio de Pedrique.

Lo que hoy se conoce como Monasterio de Pedrique fue en realidad un eremitorio. En 1740 los ermitaños del desierto de Nuestra Señora de Belén compraron la hacienda de Pedrique para sufragar con su producto los gastos que ocasionara el mantenimiento del capellán de la congregación, gracias a la donación de 3.000 ducados hecha por Don Francisco González de Nebrija. En 1790 se construyeron las ermitas de San Juan Bautista y San Onofre (hoy completamente arruinadas) y en 1796 un oratorio en el que diariamente se decía misa y al que acudían a oírla los domingos y días de fiesta muchos operarios de las fincas cercanas y vecinos de Villaharta. A finales del siglo XVIII el hermano Juan de la Santa Cruz intentó crear un nuevo eremitorio semejante y dependiente del cordobés, proyecto que no se pudo llevar a cabo hasta 1823, año en el que se creó una nueva comunidad de ermitaños en Pedrique. Pero su vida fue efímera, de apenas doce años, ya que se extinguió en 1836 como consecuencia de la desamortización eclesiástica.

Tras la compra del conjunto por el escultor Aurelio Teno, ya a finales del siglo XX, el artista recuperó simbólicamente este primitivo carácter religioso del lugar dedicando un espacio a oratorio particular. El propio Teno lo decoró con fragmentos de un retablo antiguo y con pinturas murales de singular significado (pienso que desconocidas y no catalogadas hasta ahora), no exentas de cierto contenido irreverente.

En el Monasterio de Pedrique realizaremos el domingo 15 de abril la entrega del Premio Solienses 2018. Será una magnífica ocasión para descubrir este lugar, tan escondido para los propios habitantes de Los Pedroches, tan lleno de historias fascinantes que merecen ser conocidas.
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El monasterio de Pedrique acogerá este año la entrega del Premio Solienses


Vista del monasterio de Pedrique, en la sierra de Los Pedroches.

Será el domingo 15 de abril (como siempre, a mediodía) cuando, un año más, el mundo de la cultura de Los Pedroches se reunirá para entregar el Premio Solienses, que en esta undécima edición ha obtenido el poemario El cuadro del dolor, de la pozoalbense Ana Castro. El sitio elegido esta vez es un lugar lleno de referencias culturales, artísticas y literarias: el monasterio de Pedrique, ubicado en un recóndito paraje de espectacular belleza, allá en los confines meridionales de la comarca, aquellos que obligan a recordar que también la sierra son Los Pedroches.


Entrada al monasterio.

El monasterio de Pedrique fue desde el siglo XIII, según se dice, un lugar de meditación y retiro espiritual para ermitaños. Se trata de una muestra muy relevante del patrimonio histórico de Los Pedroches que, sin embargo, apenas ha sido objeto de investigación rigurosa hasta el momento. Antonio Arjona Castro aventura que Pedrique fue en su origen una propiedad o un monasterio dependiente de un obispo mozárabe de Córdoba y quizás pudo ubicarse allí uno de los numerosos eremitorios que los escritores mozárabes nos describen como existentes en la Sierra de Córdoba. Luego, el lugar pudo convertirse en la llamada "huerta del Gallo", lugar de recreo del cronista de Carlos V Juan Ginés de Sepúlveda, ilustre pozoalbense entre todos. Según otro cronista contemporáneo nuestro, el recordado Manuel Moreno Valero: "Aquí pasó felices días el único español a quien admiró Erasmo dedicado al estudio profundo. Aquí quedaba dormido en la siesta al arrullo de las palomas y del canto del ruiseñor y despertaba para seguir leyendo a Cicerón, Tito Livio o Quinto Curcio. Aquí paseaba al alba, rezando las horas del breviario bajo la arboleda llena de música pajaril. Otras veces se quedaba extasiado contemplando el trabajo delicado de las abejas junto a las posadas de colmenas en estos cerros o el picotear de los tordos y zorzales."

Ya en el siglo XVIII, la finca fue adquirida por una comunidad de ermitaños procedentes del desierto de Nuestra Señora de Belén. Fue entonces cuando, según Moreno Valero, "se transformó la selva de acebuches improductivos en feraz olivar y se trajo hasta aquí los plantones afamados de Adamuz y Montoro para convertir lo que era salvaje e improductivo en ubérrimo olivar y eso sin perder un ápice el recogimiento de su vida religiosa y anacoreta de los ermitaños, haciendo perfecto maridaje y conjunción como dice aquella máxima de la vida eremítica: ora et labora".


Obras de Aurelio Teno adornan el entorno.

En 1988 se instala allí el escultor Aurelio Teno, que restaura el lugar. A comienzos ya del siglo XXI el conjunto fue adquirido por el Ayuntamiento de Pozoblanco, que constituyó la Fundación Aurelio Teno y cedió el lugar al genial artista como residencia y lugar de trabajo. Allí puede admirarse todavía una parte de su obra, si bien mermada tras el fallecimiento del artista en 2013.

Pues en este lugar lleno de encanto, rodeado de misterios, muy desconocido para la gran mayoría de los habitantes de Los Pedroches, nos reuniremos el  domingo 15 de abril para rendir homenaje a la cultura en general y a la literatura en particular. Será una ocasión inmejorable para que visiten el lugar quienes nunca hayan tenido oportunidad de acercarse hasta allí. Nos gustaría, además, que, dada su cercanía a Córdoba, el monasterio de Pedrique se convirtiera ese día en punto de encuentro de los escritores de Los Pedroches con los escritores de la capital y pudiera establecerse un feliz diálogo cultural entre territorios tan próximos y, sin embargo, tan separados. Pero de eso ya iremos hablando, así como de las facilidades que ofreceremos para llegar al lugar.

El Premio Solienses se ha distinguido a lo largo de sus once ediciones por elegir lugares singulares del patrimonio histórico y artístico de Los Pedroches para celebrar en ellos su acto de entrega del galardón. Desde 2006 hemos recorrido sitios tan emblemáticos como el convento de Santa Clara de Belalcázar, las minas de El Soldado de Villanueva del Duque, la Casa del Pozo Viejo de Pozoblanco, la ermita de San Pedro de Añora, el convento de la Concepción de Pedroche, el Teatro Municipal de Villanueva de Córdoba, el sitio arqueológico de Solia en El Guijo, el Centro de Interpretación de la Arquitectura Popular de Dos Torres, la ermita de Santo Domingo de Hinojosa del Duque o el Museo de los Reyes Magos de El Viso. Para ello hemos contado siempre con la colaboración de los respectivos Ayuntamientos, sin cuya entusiasta contribución seguramente nada de esto hubiera sido posible. A ellos se suma este año el Ayuntamiento de Pozoblanco, que, a través de su concejalía de Cultura, ha dado todas las facilidades para que este pequeño acontecimiento de la cultura comarcal sea de nuevo posible.
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El Solienses se entregará en abril

El pasado domingo conocimos, finalmente, el libro ganador del Premio Solienses 2018. El cuadro del dolor, de Ana Castro, sedujo al jurado, que la consideró una obra vigorosa y destinada a perdurar. La reunión se produjo en el cortijo El Mohedano, por cortesía de Daría Romero, que actuó como anfitriona en esta ceremonia íntima de la literatura y Los Pedroches. Fueron unas horas preciosas en medio de la dehesa, con lluvia tras los cristales y calor de encina en el interior.


El jurado del Solienses con Daría Romero.

Una vez más, los medios de comunicación comarcales y provinciales se han volcado difundiendo la noticia de la concesión del premio. Su labor resulta fundamental para la consolidación de la iniciativa, pues contribuye a dotarla de solidez y credibilidad. He aquí algunos enlaces a los medios digitales donde se hacen eco de la noticia:

Comarcales:

Provinciales:

Las emisoras de radio comarcales también han realizado entrevistas a los autores candidatos durante estas semanas. Asimismo, hemos podido leer la noticia en los diarios de papel Córdoba y El día de Córdoba.


Pinchar la imagen para acceder a la página del diario Córdoba en PDF

Y hasta en la televisión:


La noticia en Canal 54 de Pozoblanco.

Y una vez finalizada esta fase organizativa del premio, nos ponemos de nuevo manos a la obra para preparar el acto de entrega. Aunque inicialmente dijimos que sería el domingo 18 de marzo, finalmente ha sido necesario posponerlo hasta el mes de abril, una vez pasada la Semana Santa y sus ecos. El retraso habrá merecido la pena, pues estamos preparando este año el acto de entrega en un lugar fantástico. Dentro de pocos días ofreceremos todos los detalles, con la fecha exacta, pero puedo adelantar que se trata de un lugar con mucho encanto, una pieza muy destacada del patrimonio histórico de Los Pedroches, un lugar muy desconocido, con cierto aire de misterio. Pero, sobre todo, un lugar con un hondo significado cultural y un exquisito sabor literario.
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Ana Castro y su expresión poética del dolor ganan el Premio Solienses


Ana Castro (izq.), el pasado viernes en la Biblioteca de Pozoblanco.

El poemario El cuadro del dolor de Ana Castro ha ganado el Premio Solienses 2018, que distingue al mejor libro publicado por un autor de Los Pedroches durante el año anterior. En la obra, que está publicada por la editorial Renacimiento, el jurado ha destacado su elaborada composición estructural y su capacidad para transmitir líricamente un sentimiento tan íntimo como el dolor físico y proyectarlo como una emoción universal a través de un lenguaje poético personal y propio, capaz de convertir lo cotidiano en expresión artística. El cuadro del dolor fue galardonado anteriormente con el III Premio Juana Castro de Poesía.

Ana Castro (Pozoblanco, 1990) es periodista y trabaja en el ámbito de la comunicación corporativa. Ha promovido e intervenido en varios proyectos culturales, entre ellos el Festival Cosmopoética. Aunque ha participado en diversas antologías, El cuadro del dolor es su primer libro publicado.

La autora ha declarado que escribió este libro por necesidad. "El cuadro del dolor -reconoció en una entrevista a Solienses- es un poemario de carácter autobiográfico en el que abordo mi propia experiencia como paciente con dolor crónico y expreso la necesidad de nombrar el dolor como acto reivindicativo para visibilizarlo y cómo el lenguaje es insuficiente para ello". El poeta Francisco Onieva ha escrito sobre esta obra: "El libro es un fresco emocional y existencial, escrito desde la fragilidad que el dolor provoca en un sujeto poético que, sin embargo, muestra una vitalidad y una fuerza envidiables. De su lectura no se puede regresar indemne, pues está escrito desde la autenticidad de lo contado y desde la sobriedad y contención de una escritura y de una mirada reparadoras".

Se trata de la quinta vez que el Premio Solienses, que alcanza este año su undécima edición, recae en un poemario, tras conseguirlo anteriormente Los cuerpos oscuros de Juana Castro (2006), La tierra en sombra de Alejandro López Andrada (2008), Las ventanas de invierno de Francisco Onieva (2014) y Miembro fantasma de María Pizarro (2016). Otros premiados en anteriores convocatorias han sido los libros de relatos Canción de la madre del agua de Pedro Tébar (2009), el libro colectivo La puerta de los sueños (2010) y Taxidermia, de Francisco Antonio Carrasco (2012) y las novelas Hija de Sexto Mario, el hombre más rico de las Hispanias, de Mª Antonia Rodríguez (2011), Un revólver en la maleta, de Félix Ángel Moreno Ruiz (2013) y El hombre que amaba a Franco Battiato de Juan Bosco Castilla (2017).


Jurado del Premio Solienses 2018.

El jurado, que se ha reunido en el Cortijo Rural El Mohedano, en plena dehesa de la Jara, ha estado constituido por Feliciano Casillas Sánchez, licenciado en Historia y Cronista Oficial de Belalcázar; Juan Bosco Castilla Fernández, ganador del Premio Solienses 2017; Esther Cortés Bueno, doctora en Lingüística y profesora en el Servicio de Lenguas Modernas de la Universidad de Córdoba; Teodora López Caballero, profesora de Lengua Castellana y Literatura en el IES Los Pedroches de Pozoblanco y Nemesio Rubio, pintor y maestro. Ha actuado como secretario, con voz pero sin voto, Antonio Merino Madrid, editor del blog Solienses.

El autor premiado recibirá una réplica a escala de un arado romano realizada por la Asociación de Artesanos de Los Pedroches Ofiarpe en el curso de un acto público que tendrá lugar durante el mes de abril.


Ana Castro (centro) junto a los otros dos candidatos al Premio Solienses 2018.
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Los candidatos al Premio Solienses se reúnen en la Biblioteca de Pozoblanco


Los autores junto a Rosario Rossi, esta tarde en Pozoblanco.

Esta tarde, los tres autores candidatos al Premio Solienses se han reunido con sus lectores en la Biblioteca de Pozoblanco para charlar en torno a sus respectivas obras. Juan Gómez Moreno, Gloria Cambrón Pimentel y Ana Castro han desgranado algunas de las claves de sus libros y han leído poemas y fragmentos de ellos. El encuentro ha estado coordinado por Rosario Rossi, concejala de Cultura del Ayuntamiento de Pozoblanco. Las primeras intervenciones de los tres escritores pueden verse en 17 pueblos.
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Ana Castro: " Ante el dolor, tan solo queda agarrarse a las raíces y a la belleza para seguir"



Ana Castro.

Ana Castro es natural de Pozoblanco y El cuadro del dolor, candidata al Premio Solienses 2018, es su primera obra publicada.

Pregunta:¿Qué estímulo te ha llevado a escribir El cuadro del dolor?

Respuesta: La propia necesidad. El cuadro del dolor es un poemario de carácter autobiográfico en el que abordo mi propia experiencia como paciente con dolor crónico y expreso la necesidad de nombrar el dolor como acto reivindicativo para visibilizarlo y cómo el lenguaje es insuficiente para ello. Ante el dolor, tan solo queda agarrarse a las raíces y a la belleza para seguir. La poesía es belleza, una forma de mirar y un acto de supervivencia.

P: ¿Crees que Los Pedroches, su territorio, su cultura, han influido de algún modo en tu obra?

R: Sí, tras la parte del poemario titulada "Raíces" están los paisajes de Los Pedroches, nuestras dehesas, las encinas, las casas blancas... y también todos los recuerdos vinculados a la infancia (la mía tuvo lugar en Pozoblanco). Nuestras costumbres, los vínculos familiares que construimos, la manera de relacionarnos con esta tierra que nos ha dado a luz y nos nutre están en los primeros poemas de El cuadro del dolor. Mis "Raíces" están en Los Pedroches.

P: ¿Cómo ves el panorama cultural en Los Pedroches?

R: El tejido cultural de Los Pedroches es muy rico pero poco valorado. Justo en mi artículo "Más que herencia cultural (y en femenino)" publicado estos días en el semanario La Comarca abordaba esta cuestión. Puede que no contemos con una industria cultural que valore e impulse a nuestros creadores y que fomente y cree público que consuma cultura más allá de la iniciativa pública, pero sin duda el tejido cultural de Los Pedroches goza de buena salud, que aquí hemos sido siempre de música, libros, escena... y no solo de folclore y aparcería, como muchos se empeñan en afirmar.

P: ¿Qué imagen crees que se tiene de Los Pedroches desde fuera?

R: Francamente, no creo que se tenga ninguna. Creo que Los Pedroches aún no ha conseguido posicionarse en el exterior. Yo aún me veo obligada a apelar a que nací en la tierra donde murió Paquirri y, con suerte, mi interlocutor cita los ibéricos del Valle de Los Pedroches o la Covap como mucho, pero considero que nuestra cultura es una gran desconocida en el exterior, más allá de la labor de trinchera que puedan hacer los propios creadores que residan fuera difundiéndola.

P: Señala algún lugar de Los Pedroches que te guste especialmente, que recomendarías visitar y por qué.

R: Sin duda, de Los Pedroches me quedo con la casa de mi abuela, con su patio con limonero y sus plantas y ya, poniéndonos menos sentimentales, creo que al pasar por Pozoblanco es obligada la visita al gallo y el pozo que le dan nombre (además de comerse un "negrito" en El Chairo).

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Juan Gómez: "La imagen que se tiene de Los Pedroches desde fuera es de desconocimiento, si no de indiferencia"



Juan Gómez Moreno es natural de Añora y autor del poemario Desde lo incierto, su primera obra publicada y candidata al Premio Solienses 2018.

Pregunta:¿Qué estímulo te ha llevado a escribir Desde lo incierto?

R: El estímulo que me ha llevado a escribir este libro es una serie de experiencias que me han provocado los sentimientos, los recuerdos, las ideas que aparecen en los poemas expresados en el lenguaje que exige el género. Coincide con mi estancia en Almería, donde tenía mucho tiempo para pensar y donde conocí a personas que, por las circunstancias de vivir solo en una ciudad relativamente extraña y la necesidad de encontrar alguna referencia en la que apoyarme en mi vida cotidiana, provocaron una mirada diferente sobre la vida, el presente, el pasado y el futuro. Una revisión de algunas perspectivas existenciales que había tenido hasta entonces. De alguna manera este libro es el testimonio de esa etapa de mi vida.

P: ¿Crees que Los Pedroches, su territorio, su cultura, han influido de algún modo en tu obra?

R: Yo creo que sí influyen Los Pedroches, su cultura, su territorio en mi obra. La imaginería paisajística que asoma en algunos poemas es la que he visto el tiempo en que he vivido en Los Pedroches. Un paisaje que, aunque no ofrece quizás demasiada variedad (al menos lo que yo conozco) no deja de tener fuerza e imprimir carácter. Por otro lado, aun a riesgo de simplificar o generalizar demasiado, el habla de Los Pedroches directa y llana, poco dada a los adornos retóricos o irónicos, creo que está presente en Desde lo incierto. Este estilo creo haberlo visto en otros escritores de Los Pedroches. No digo que esto sea ni bueno ni malo.

P: ¿Cómo ves el panorama cultural en Los Pedroches?

R: Creo que hay buenos escritores y artistas en general. Mis compañeras candidatas al Premio Solienses son un ejemplo claro. Hay autoras y autores consagrados de los que no voy a discutir su compromiso con la obra bien hecha o su reconocimiento merecido. En este sentido creo que el panorama cultural goza de buena salud. Por poner un pero, me gustaría que surgieran nuevas voces con lenguajes diferentes, propios, y que desarrollaran planteamientos distintos a los ya conocidos. En ese sentido los artistas jóvenes, sobre todo, tendrían la palabra.

P: ¿Qué imagen crees que se tiene de Los Pedroches desde fuera?

R: Yo creo que desde fuera la imagen que se tiene de Los Pedroches es de desconocimiento, si no de indiferencia. La gente de fuera de Los Pedroches, en general, y por lo que yo he podido comprobar, tiene unos pocos tópicos sobre Los Pedroches, unos mejores y otros peores. Entre los mejores, he oído en algunas ocasiones destacar su nobleza. Pero lo que predomina, según mi opinión, es el desconocimiento o la indiferencia. Se asocian Los Pedroches a hechos puntuales o a fiestas o marcas muy publicitadas, pero creo que fuera del contexto en que se producen.

P: Señala algún lugar de Los Pedroches que te guste especialmente, que recomendarías visitar y por qué.

R: Sin analizar demasiado y por citar algunos solamente, me impresionaron en su momento algunos rincones del pueblo de Belalcázar, las calles de Santa Eufemia o la iglesia de Pedroche y sus alrededores. Quizás porque me sugerían un pasado histórico remoto y desconocido. Destaco la luz en las calles de algunos días en Añora, que no he visto en demasiados lugares. También, el paisaje natural característico de Los Pedroches, llano, las encinas… Algo espectacular, y que no veo demasiado fuera, son algunos atardeceres en los cielos de Los Pedroches.
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Gloria Cambrón: "Estamos olvidando la memoria familiar"

El próximo domingo conoceremos el libro ganador del Premio Solienses de este año. Como preparación a ese momento, y a fin de conocer mejor la naturaleza de su obra y su opinión sobre Los Pedroches, he realizado una pequeña entrevista de cinco preguntas (las mismas cinco) a los tres autores candidatos.


Gloria Cambrón con su novela.

Gloria Cambrón es natural de Hinojosa del Duque y autora de la novela La mula roja, en la que cuenta una historia familiar en la posguerra de Los Pedroches.

Pregunta:¿Qué estímulo te ha llevado a escribir La mula roja?

Respuesta: Escribir La mula roja ha sido una tarea que yo calificaría, cuanto menos, de arriesgada. Por escribir de personas y lugares tan conocidos por mí, por hacerlo de lo que otros han vivido, y no yo, por querer ser objetiva y subjetiva a la vez. De entre las muchas razones que pudieron llevarme a escribirla, yo creo que la fundamental fue el hecho de darme cuenta de que se estaba perdiendo la memoria de mi familia. En estos tiempos en que nos avasalla la tecnología, no solo las nuevas generaciones, sino incluso la mía propia, estamos olvidando la memoria familiar y, en consecuencia, la colectiva. Quiero que mis hijos conozcan y valoren las personas de las que proceden. Como digo en alguna parte del libro “Siempre me gustó que me contaran historias. Ahora me gusta contarlas a mí”. Y eso procuro hacer.

P: ¿Crees que Los Pedroches, su territorio, su cultura, han influido de algún modo en tu obra?

R: No solo en mi obra, en mí misma, a diario. A lo largo de los años, bastantes personas me han dicho “tú eres de Los Pedroches o por ahí ¿no?”, en alusión a mi forma de hablar. Dicen que “cantamos”, por esa forma de terminar las frases en tono alto. Me encanta no haber perdido el acento, pese a haber dejado Hinojosa con nueve años, supongo que por el apego a mis abuelos, padres y tíos, que lo mantenían intacto. Este aspecto está totalmente reflejado en mi novela. Recuerdo el silencio, impresionante, del campo a mi alrededor en las subidas frecuentes a la Ermita del Santísimo Cristo. Y qué decir del relleno de carnaval, los fideos dulces, la sopa dorada o el lomo en manteca que aún hacemos en casa habitualmente. Todo ello y muchas más sensaciones están en mi memoria y aparecen de una forma u otra en lo que escribo, enriqueciéndolo, sin duda.

P: ¿Cómo ves el panorama cultural en Los Pedroches?

R: La riqueza cultural que genera Los Pedroches en la actualidad es admirable. Cada autor y su esfuerzo, en sí mismos, ya son destacables, pero creo, además, que la gran cantidad de iniciativas colectivas que nos aúnan, hoy en día, hace que nuestras inquietudes se potencien sobremanera. ¡Y eso es tan bueno! La cultura es un bien en el que hay que invertir día a día, un bien heredable que se multiplica con los años. Sin duda que tenemos cantidad y calidad.

P: ¿Qué imagen crees que se tiene de Los Pedroches desde fuera?

R:Una imagen de autenticidad, de lugares genuinos donde la familia y las costumbres tradicionales tienen un arraigo profundo. Los Pedroches no es un lugar de paso hacia ninguna parte. Cuando se va allí, suele ser intencionadamente. Eso hace que, pese a ser un lugar en el que la modernidad está presente en sus gentes, sin duda alguna, conserve esa imagen de rincón apartado al que merece la pena acercarse y del que siempre se regresa renovado.

P: Señala algún lugar de Los Pedroches que te guste especialmente, que recomendarías visitar y por qué.

R: Me encanta la Plaza de la Catedral de Hinojosa del Duque, enmarcada por la magnífica Catedral de la Sierra, por el Ayuntamiento y por la Ermita de la Virgen del Castillo. Creo que es un marco excepcional por el que la vida del pueblo pasa a diario. Espectacular, especialmente de noche. También es uno de mis lugares favoritos la Ermita del Santísimo Cristo de las Injurias. Las vistas impresionantes desde la pequeña loma donde se ubica, la sensación de inmensidad que te invade allí arriba, te reconcilian con el mundo.
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El mes del Solienses

Marzo será el mes del Premio Solienses. Para el viernes 2 de marzo a las 18:00 horas, la Biblioteca de Pozoblanco ha convocado el tradicional encuentro con los autores finalistas en esta undécima edición. Ana Castro, Gloria Cambrón y Juan Gómez estarán en la Sala de Usos Múltiples de la Biblioteca para "intercambiar impresiones sobre escritura, literatura, Los Pedroches, lo divino y lo humano", tal como ha expresado en sus redes la autora de El cuadro del dolor. Será, de nuevo, una magnífica ocasión para conocer mejor los estímulos que motivan a los autores de nuestra comarca. Al acto quedan invitados todos los lectores de Solienses y, sobre todo, los lectores de Ana, Gloria y Juan.

Luego, el domingo 4 de marzo se conocerá el fallo del jurado, que reconocerá el que a su criterio ha sido el mejor libro de creación literaria publicado por un autor de Los Pedroches durante 2017. Finalmente, probablemente el domingo 18 procederemos a la entrega del Premio (fijaremos definitivamente la fecha cuando conozcamos al autor galardonado, de acuerdo con su disponibilidad). El lugar para el acto de entrega aún duerme en la dulce angustia de la incertidumbre. Vamos, que todavía no sabemos dónde será. Se aceptan sugerencias.

Mientras tanto, iremos dando de vez en cuando pinceladas sobre esta convocatoria y todo lo relacionado con los autores finalistas. De momento, nos encanta anunciar que Gloria Cambrón, autora de la novela La mula roja, acaba de inaugurar una exposición poética titulada "Palabras vanas" en el Colegio de Abogados de Córdoba. Se trata de una curiosa muestra que recoge algunos de los poemas que conformarán un poemario que la escritora hinojoseña está preparando para su futura publicación. La exposición permanecerá abierta hasta el 27 de febrero.

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El Premio Solienses en los medios de comunicación

Ya he comentado en otras ocasiones que el Premio Solienses, que comenzó siendo una creación personal, una iniciativa particular de este blog, ha acabado convirtiéndose en una empresa colectiva que ha podido mantenerse a flote precisamente por el apoyo y empuje de muchas personas, empresas e instituciones que han apostado decididamente por él. Entre ellas cabe citar en este momento a las editoras de los libros seleccionados como finalistas, que han cedido ejemplares para los miembros del jurado (jurado que también realiza su difícil tarea de forma altruista). Pero qué duda cabe que una parte esencial de responsabilidad en la difusión que este Premio ha alcanzado la tienen los medios de comunicación comarcales y provinciales, que cada año acogen con generosidad las noticias sobre las distintas fases de desarrollo de esta propuesta cultural tan singular. Es la forma más efectiva de que uno de los objetivos de esta convocatoria (que los escritores de Los Pedroches sean más conocidos dentro y fuera de nuestra comarca) logre su plena realización.


Noticia en Canal 54 Pozoblanco.

Todos los medios digitales comarcales ( Cope Pozoblanco, Hoy al día, Canal 54, 17 pueblos, El QuincenalSer Los Pedroches) se han hecho eco de la noticia sobre los candidatos al Premio Solienses 2018, así como el diario digital provincial Cordópolis y hasta el gabinete de comunicación de la Universidad de Córdoba. Por su parte, también los diarios en papel (Diario Córdoba y El Día de Córdoba) recogen la información en su edición de hoy. Al hacerlo, todos ellos, además de cumplir el cometido principal de informar a sus lectores, están manifestando un apoyo destacado -tan necesario- a la cultura en general y a la cultura de Los Pedroches en particular. Apoyo por el que desde Solienses les damos las gracias.

Reseña sobre los candidatos al Premio Solienses en la edición de papel del diario "Córdoba" 
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Nuevas voces en el panorama literario de Los Pedroches aspiran al Premio Solienses 2018


De izquierda a derecha, Gloria Cambrón, Ana Castro y Juan Gómez, autores de las obras candidatas al Premio Solienses 2018.

Veinticuatro escritores de Los Pedroches (algunos de ellos en más de una ocasión) han sido candidatos al Premio Solienses durante estos diez años de existencia. En la presente edición, sin embargo, los tres autores seleccionados lo hacen por primera vez, en una muestra palpable de que la nómina de escritores comarcales no cesa de renovarse. Autores que publican su primera obra o que poseen todavía una breve trayectoria literaria concurren como finalistas a la undécima convocatoria del Premio Solienses, cuyo fallo se conocerá el domingo 4 de marzo.

Con 22 libros publicados, 2017 ha sido probablemente el año más rico en producción literaria desde que existe el Premio. Ello, obviamente, eleva los niveles de exigencia y obliga a una ardua tarea de selección para reducir tan solo a tres títulos la propuesta que se presenta al jurado. De los riesgos que conlleva esta tarea ya hemos hablado en otras ocasiones y es un escollo asumido con resignación. Tratándose de una decisión necesariamente subjetiva, por mucho que intente aplicarse a ella todo el rigor del conocimiento filológico que uno pueda poseer, el dictamen será siempre cuestionable, pero en esa arista nos movemos.

Como criterio de selección, desde el inicio he descartado las reediciones (como, por ejemplo, en esta ocasión, los Cuentos de Los Pedroches de Juan Bosco Castilla o El viento derruido de Alejandro López Andrada), así como las antologías y obras completas (El horizonte hundido de Alejandro López Andrada o la Obra poética de Hilario Ángel Calero). En el primer caso, estimo que no se trata de obras nuevas y podría darse el caso, incluso, de que obras reeditadas ya hayan sido candidatas al Premio cuando se publicaron por primera vez. Así ocurrirá, por ejemplo, con Los años de la niebla, que acaba de reeditar Alejandro y que ya fue candidata en la primera edición del Premio en 2005. En cuanto a las antologías y obras completas, considero que lo que en ellas se juzgaría sería la trayectoria del autor, que no es el objetivo de este premio, y supondría cierta desventaja confrontar lo más selecto de la obra de un escritor con una producción aislada de otro. Este criterio me llevó en 2011 a no elegir como candidata la antología Heredad de Juana Castro, una extraña propuesta literaria que iba seguida, en el mismo volumen, de la obra inédita Cartas de enero, que finalmente obtuvo el Premio de la Crítica de ese año.

La relación de obras publicadas este año contenía la grata sorpresa de dos novelas gráficas: El Ángel Dadá, de Fernando González Viñas y José Lázaro, y Leyendas desde el pantano. Guadalupe Plata, de Antonio J. Moreno "El Ciento". He estado muy tentado a incluir una de ellas entre los candidatos al Premio Solienses de este año, por lo que significan de aportación a un género poco cultivado. Sin embargo, he considerado finalmente que el universo literario que habita en ellas resulta completamente ajeno a nuestra tierra, al tratarse en ambos casos de revisiones culturales muy focalizadas en fenómenos concretos hasta cierto punto extraños a nuestra realidad comarcal: la vida de Emmy Hennings, una de las mujeres protagonistas del expresionismo alemán y fundadora del dadaísmo, y la trayectoria de la banda de blues-rock ubetense Guadalupe Plata. Por suerte, existían este año propuestas literarias de gran calidad más cercanas a la sensibilidad cultural de nuestros pueblos, más encuadradas en lo que llamamos "literatura de Los Pedroches".

Hay otros libros también muy interesantes (entre ellos, Acuérdate de Paula porque vas a morir, de Félix Ángel Moreno Ruiz, y Les espagnols. Una historia de resistencia, de Pérez Zarco) que, por distintas razones, también se han quedado fuera de la selección. Pero solo se podían elegir tres. Y esta ha sido mi propuesta.

Así pues, las tres obras que competirán en esta ocasión por el galardón literario que reconoce al mejor libro publicado por un autor de Los Pedroches durante el año anterior serán los poemarios Desde lo incierto (Ediciones En Huida) de Juan Gómez Moreno y El cuadro del dolor (Editorial Renacimiento) de Ana Castro, siendo la primera obra que publica cada uno de ellos, y la novela La mula roja (autoedición) de Gloria Cambrón Pimentel, autora también de dos novelas anteriores de escasa difusión. Como siempre, el autor que finalmente resulte premiado recibirá la réplica del arado romano confeccionada por la Asociación de Artesanos Ofiarpe.


CANDIDATOS AL PREMIO SOLIENSES 2018




LA MULA ROJA. Gloria Cambrón Pimentel. Autoedición.

Comentario editorial

Una historia familiar ocurrida cuando la Guerra Civil ya tocaba a su fin. Una historia como miles de las que los españoles se vieron obligados a vivir y sufrir por las penosas circunstancias que cualquier guerra y posguerra provocan a su alrededor. La mula roja es una biografía familiar en la que las mujeres tienen un papel fundamental como elementos cohesionadores de una sociedad en proceso de destrucción. Ellas son los verdaderos cimientos sobre los que afianzar la desolación que quedó como herencia de tanto horror y transformar esa desolación en esperanza de un futuro mejor para sus hijos.

Crítica

María Rosal en Cuadernos del Sur: "La mirada se posa sobre el universo femenino en lo que tiene de espacio interior, claramente marcado en una época en la que la dureza de la estructura social del patriarcado se muestra aún más poderosa y esclavizante. Las mujeres están solas, sin hombres con los que compartir el dolor y la búsqueda de una salida que les permita vivir con dignidad. Solo las acompañan los que no pueden ir a la guerra: los ancianos y los niños. Las mujeres, desde el espacio interior, el privado, se transmiten las enseñanzas con sabiduría, en una genealogía femenina donde los conocimientos ancestrales y la solidaridad contribuyen a cerrar las heridas. Gloria Cambrón vuelve a poner sobre la mesa un tema de extrema actualidad: la memoria histórica y el derecho de la ciudadanía a enterrar a sus muertos, a saber qué pasó. Novela necesaria que, desde su pequeño rincón de Los Pedroches, se convierte en símbolo de otros muchos lugares de España". [Leer la crítica completa]

Reseña en Solienses

"La novela recrea de forma muy acertada el ambiente rural en Los Pedroches de la época, tanto la vida de las familias aisladas en los cortijos de la dehesa como la difícil aventura de recuperar la normalidad tras la finalización del conflicto bélico, en un entorno de miseria económica (y moral) que lo hacía todo más complicado. Gloria Cambrón erige como protagonista absoluta a una mujer valiente de Los Pedroches, esas mujeres tan reconocibles en nuestros pueblos, con una fuerza interior que sobrecoge, capaces de cualquier sacrificio con tal de lograr su propósito. En una sociedad de posguerra eminentemente matriarcal en apariencia, porque casi todos los varones habían muerto o huido, pero profundamente machista a pesar de todo, Engracia consigue prosperar en un ambiente hostil". [Leer reseña completa]

La autora

Gloria Cambrón Pimentel (Hinojosa del Duque) es Doctora en Ciencias Químicas por la Universidad de Córdoba, donde trabaja actualmente como funcionaria. Ha publicado otras dos novelas: La inteligencia de las palabras (2013) y La Ciudad de Dios (2014).






EL CUADRO DEL DOLOR. Ana Castro. Editorial Renacimiento.

Comentario editorial

El cuadro del dolor, merecedor del III Premio de Poesía Juana Castro, es el primer poemario de Ana Castro. En él se recoge una aproximación poética al dolor, en la que cobran especial sentido las raíces y la genealogía familiar y literaria y en la que el lenguaje se vuelve insuficiente, abriéndose así a una serie de imágenes orgánicas y ficticias en su intento por tratar de darle un nombre.

Crítica

Francisco Onieva en Cuadernos del Sur: "Se trata, pues, de una obra profundamente vivencial, en la cual la joven poeta pozoalbense asume la realidad y la muestra sin impostura, sin un estéril ropaje lírico, como se explicita desde el propio título, una auténtica declaración de intenciones. Por un lado, la polisemia del mismo no solo hace referencia al conjunto de síntomas sufridos por la paciente, sino que, por extensión, es una proyección artística de un tormento, con sus múltiples perfiles, convertido en espacio de encuentro con el lector; por otro, propone, con una profunda coherencia desde el punto de vista poético, un discurso tejido a partir de una expresión clara y directa, en apariencia sencilla, en el que la presencia justa y estratégica de una serie de símbolos que trascienden la realidad (el dedal, el hilo, las hilanderas, los murciélagos...) sacude con fuerza al lector. (...) El libro es, en definitiva, un fresco emocional y existencial, escrito desde la fragilidad que el dolor provoca en un sujeto poético que, sin embargo, muestra una vitalidad y una fuerza envidiables. De su lectura no se puede regresar indemne, pues está escrito desde la autenticidad de lo contado y desde la sobriedad y contención de una escritura y de una mirada reparadoras". [Leer la crítica completa]

Reseña en Solienses

"En pocas palabras, se trata de la traducción artística de una honda experiencia vivencial, al modo de otros notables ejemplos en la poesía cordobesa más reciente: Canal, de Javier Fernández, en torno a la muerte de su hermano, o Vértices, de Francisco Onieva, sobre la propia paternidad. Es poesía desnuda, sin túnica, estilísticamente aséptica a veces, en torno al dolor que sufre la propia voz poética, que es la de la propia poeta que escribe. No alude a un dolor abstracto o metafísico, sino a un dolor carnal, corporal, somático, tangible. Se trata de una proclamación desgarradora del dolor, de su existencia física, de su padecimiento real y de la necesidad de gritar al mundo la impotencia frente al sufrimiento que provoca y la cosificación alienante que su tratamiento produce". [Leer reseña completa]

La autora

Ana Castro (Pozoblanco, Córdoba, 1990) es periodista y trabaja en el ámbito de la Comunicación Corporativa. Ha promovido y participado en distintos proyectos culturales, entre ellos el Festival Cosmopoética. Sus poemas aparecen en diversas antologías. El cuadro del dolor (2017) es su primer libro publicado.





DESDE LO INCIERTO. Juan Gómez Moreno. Ediciones En Huida.

Comentario editorial

Desde lo incierto se concibe a modo de álbum que recoge fotografías poéticas de sentimientos, experiencias, ideas que se forjan de forma espontánea en un continuo camino de búsqueda hacia algo de esperanza. En ellas hay claroscuros, sombras imaginarias o reales, incertidumbre, irrealidad, fracasos, aunque  subyace un propósito de vivir por encima de todo. De respirar, al menos.

Las palabras llegan a plasmar instantes de este recorrido, y  dejan una marca en los paisajes con los que se encuentra el yo poético. Es un libro sobre ensayos más o menos logrados, derrotas, pero también de confianza en algo que huye de las definiciones.

Para reflejar estas vivencias contradictorias y cambiantes, el lenguaje poético ofrece diferentes perspectivas para representar la realidad diversa. Permanece, sin embargo, el testimonio de los mismos signos en lo que nos rodea: lo mejor y lo peor de la experiencia cotidiana, lo mejor y lo peor de nuestra memoria.

Reseña en Solienses

Desde lo incierto es un poemario inusual al que nos acercamos sin claves externas de interpretación, que abordamos con la mera intuición del lector curioso que busca el placer de la palabra desconocida, el mensaje liberador de la poesía y su enigma. Vemos un libro cargado de nostalgias, decepciones, derrotas, incertidumbres, existencialismo, descreimiento, melancolía, tristeza, olvido, miedo, términos que así enumerados seguidos al azar conforman una galería descriptiva de la obra y, al mismo tiempo, no dicen nada de ella, ni avisan del peligro que contiene. (...) Es un libro que no habla de otros, sino de sí mismo, de la voz poética, del poeta. Un libro que, si me apuras, no ha sido escrito para otros, sino principalmente para el propio poeta, que se descubre y se reconoce un hombre a la deriva y manifiesta al universo su desconcierto ante lo que ve y ante lo que sabe (...) Uno se pierde en los versos de Desde lo incierto con el placer de estar buceando en mundos que, siendo de otro, son también propios, y en el placer de caminar sobre las palabras que duelen, porque evocan lo que uno no quiere recordar, ni saber, y aun así siente la dulce espuma de encontrarse en un lugar confortable, reconocible en su desnudez, acogedor en su vacilante escenario de incertidumbres pasadas y futuras". [Leer reseña completa]

El autor

Juan Gómez Moreno (Añora, 1966) es Licenciado en Filología Hispánica y ha publicado poemas sueltos y relatos en varias revistas y antologías. Desde lo incierto (2017) es su primer libro.