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Localizado un posible dolmen en el término de Alcaracejos

Vista del posible asentamiento neolítico localizado en término de Alcaracejos [Fotos: JJR].

Un asentamiento neolítico o calcolítico (aun por determinar), con un dolmen y varios enterramientos anexos, podría haber sido localizado recientemente en el término de Alcaracejos. En el lugar se han encontrado también en superficie restos de un molino de mano, así como otras piedras con orificios no naturales. Los descubridores del yacimiento lo pusieron en conocimiento del arqueólogo municipal, quien visitó el lugar y en una primera exploración visual confirmó la posibilidad de que se trate de un poblamiento prehistórico, aunque la valoración final deberá quedar a expensas de futuras investigaciones más profundas y de posibles excavaciones. El hallazgo ya ha sido comunicado a la delegación provincial de Cultura de la Junta de Andalucía, a fin de iniciar los trámites correspondientes a su catalogación.

Lajas de un posible enterramiento.

Vista del posible yacimiento.
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Un pequeño fuerte romano en el valle del Ojailén

Arqueólogos trabajando en el yacimiento "Cruz de mayo" de Brazatortas [Fotos: Solienses].

Brazatortas es el primer pueblo habitado de Ciudad Real que nos encontramos en la ruta Torrecampo-Puertollano por la A-435/CM-4201. Desde 2020, con financiación del propio Ayuntamiento y el respaldo científico de la UNED, viene excavándose allí el yacimiento arqueológico "Cruz de mayo", situado sobre un abrupto promontorio de roca cuarcita en las afueras de la localidad, con una posición dominante sobre el valle del Ojailén. Los arqueólogos comenzaron sondeando un asentamiento calcolítico, donde se encontró gran cantidad de material lítico (puntas de flecha, cuchillos, hachas) de excelente calidad, pero pronto les salió al paso un inesperado edificio romano de carácter defensivo y, lógicamente, se dejaron seducir por los mayores interrogantes que plantea. 

El periodo de ocupación romana se sitúa entre los siglos II-I a.C. En esa cronología se levantó allí un edificio destinado a la defensa del territorio con imponentes torres y gruesos muros, así como algunas viviendas y almacenes, donde se acogería una pequeña guarnición militar. Los arqueólogos lo relacionan provisionalmente con las "guerras sertorianas" y cobraría sentido en la protección del valle de Alcudia y sus importantes reservas mineras de plata, plomo y cinabrio. 

El baluarte dispone de un dominio visual absoluto sobre el valle del Ojailén.

En el yacimiento se han encontrado ánforas, monedas, restos cerámicos de diferentes actividades económicas y el depósito de municiones más importante de la península ibérica, compuesto por más de cien proyectiles de honda fabricados en plomo y piedra, que actualmente se exhibe en la exposición "Atempora" del Museo de Ciudad Real.

Hace unos días tuve la suerte de visitar este yacimiento siguiendo las explicaciones de uno de sus arqueólogos, David Oliver Fernández. Nos informó con detalle de los orígenes y objetivos del proyecto, de los descubrimientos que se han ido realizando en las sucesivas campañas y de su interpretación provisional, así como las técnicas de excavación utilizadas y las grandes dificultades que el lugar presenta para los arqueólogos, dado lo abrupto y escarpado del terreno y la solapación de los derribos. Se trata de un yacimiento inicialmente modesto pero que pudiera en el futuro deparar interesantes sorpresas.

Algunos municipios de Los Pedroches podrían tomar como ejemplo iniciativas de este tipo para abordar el estudio de tantos yacimientos relevantes de nuestra comarca que sufren el abandono, en el mejor de los casos, y el expolio en su mayoría. Se trata de una inversión seria y rigurosa en el ámbito de la cultura, ese que nuestros Ayuntamientos llevan tantos años confundiendo con el del espectáculo. El derroche de dinero en cosas absolutamente intrascendentes que venimos observando en los últimos años tendría en proyectos de esta naturaleza (obviamente, con el respaldo científico de una universidad o institución académica de prestigio) un destino juicioso y perdurable, que redundaría en el mejor conocimiento de nuestra historia y que incluso podría tener repercusiones en el terreno turístico y en actividades de desarrollo del territorio relacionadas con él.

Las estructuras defensivas presentan una gran solidez.

En algunas piedras reutilizadas del muro se han encontrado restos de pinturas rupestres.

Vista general del yacimiento.

El trabajo resulta difícil por la estrechez del espacio excavado situado entre masas rocosas.

Vista del promontorio donde se sitúa el yacimiento "Cruz de mayo".
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Chaves Nogales según Moreno Gómez

Francisco Moreno Gómez y Manuel Chaves Nogales.

Estos días vuelve la discusión en torno a la postura que debe adoptarse al debatir en torno a la Guerra Civil Española a propósito de unas jornadas organizadas por la Fundación Cajasol (finalmente suspendidas o aplazadas) que llevaban por título "1936: la guerra que todos perdimos". El novelista David Uclés, al anunciar su renuncia a participar, fue el primero que puso de relieve lo engañoso del enunciado y a partir de ahí se desató la discusión, no siempre en el nivel de competencia que se hubiera esperado por parte de escritores, historiadores e intelectuales. En el maremagnum declarativo no han faltado los defensores de la "tercera España", como forma de superar la tradicional división nacional y, tarde o temprano, sale a relucir la figura del periodista Chaves Nogales como apóstol de esta vía revisionista. Me ha parecido oportuno, en consecuencia, remitir al lector a la lectura de un artículo del historiador jarote Francisco Moreno Gómez, experto en el estudio de la Guerra Civil, en el que repasa la idolatrada figura del escritor republicano, últimamente sobre todo reivindicado por las derechas. He seleccionado algunos pasajes significativos del artículo de Moreno Gómez, publicado en 2023 en su blog Historia, memoria y literatura y que puede leerse completo aquí.

Entre aberraciones y deformaciones viene caminando la desvencijada historia de la guerra civil española. En cualquier esquina nos salen al paso los trabucaires y los falsarios de todo tipo. La última sorpresa nos la da cierta “progresía” pija, y nos lanza el siguiente gas lacrimógeno: la teoría de la “Tercera España”. Se superó ya el sarampión de los “revisionistas” (los Pío Moa, los Vidal, etc.) y ahora llega la “progresía” posmoderna con el invento de la “tercera España”. En realidad, se trata de “más de lo mismo”: otro cocktail de igualitarismo, equiparación (“todos fueron iguales”), anti-II República, equidistancia (que siempre defino como estar “más cerca de un lado que del otro”, es decir, lejos de la República), todo aderezado con desconocimiento del franquismo y el espantajo bolchevique. Por tanto, nihil novum sub sole: el barullo de tópicos que  viene soportando, desde 1977, la historia de la guerra civil, para que, en el confusionismo, nadie logre conocer la verdad. La “tercera España” es un refrito de tópicos y falacias, manías, prejuicios, falta de investigación, simplezas y falto de un discurso denso, original y orientador.

Los “terceristas” han descubierto como patrón, santo y seña, al antiguo periodista Manuel Chaves Nogales, subdirector del diario madrileño republicano Ahora, que en noviembre de 1936 decidió marcharse de España, vía Valencia y Barcelona, para terminar en Paris. Algunos más también lo hicieron. Y otros muchos se quedaron. Hasta ahí, nada que objetar en la libertad personal, si bien no se conoce el verdadero motivo de la escapada: tal vez motivos personales, frustración profesional o alguna incomodidad, por supuesto el “miedo”, que él mismo cita, pero ninguna presión política o coacción, que no existió. Con todo, lo curioso del caso fue que, una vez en París, se dedicó a “auto-justificarse”, cuando nadie se lo pedía, y a desvirtuar el porqué, el sentido y el origen de la guerra civil española, y empezó a tirar piedras diversas al sistema republicano y a algunos de sus líderes, sin mencionar ni una sola vez la realidad y origen de todo: el golpe militar.

El fenómeno del “chavesnogalismo” ha llegado un tanto estrepitosamente, como pretexto o catapulta, utilizada por los posmodernos para continuar la lapidación de la II República, contra su esencia política y su sistema democrático.

Todo cuanto escribe para justificar y dar cuerpo teórico a su escapada de Madrid, resulta muy pobre e inconsistente. Sobre todo, no convence. Situémonos, primero, en el prólogo de A sangre y fuego, el cual rezuma teoría equiparadora e igualitarista por los cuatro costados, es decir el “todos fueron iguales”, que es falso. Dice: “Todo revolucionario, con el debido respeto me ha parecido siempre algo tan pernicioso como cualquier reaccionario” (p. 32). No, hombre, no. No son iguales de “perniciosos”. Un jornalero hambriento, con su hoz en ristre lanzando denuestos no es tan pernicioso como el terrateniente o sus capataces, con todos los poderes fácticos detrás, pegando tiros a una manifestación.  
Habla de “fiebre cainita” (p. 33), cuando el problema de España no ha sido de cainismo, sino de golpe militar. Y vuelve a insistir en el igualitarismo obsesivo: “Idiotas y asesinos se han producido y actuado con idéntica profusión e intensidad en los dos bandos que partieron España”. “idéntica profusión e intensidad” es absolutamente falso, e historiográficamente insostenible. Curándose en salud, Chaves habla de su “pequeña experiencia personal” de la guerra. Ciertamente. Porque él sólo vivió los primeros tres meses, los del caos, y además en Madrid. Repite lo de “los dos bandos”: un Gobierno nunca es un bando. 
A Chaves se le ve, un tanto patéticamente, buscando pretextos para su huida, algunos claramente impresentables: “Me fui cuando tuve la íntima convicción de que todo estaba perdido y ya no había nada que salvar”. Inmenso error. En noviembre de 1936, no estaba todo perdido, y las mejores páginas del Ejército de la República estaban todavía por escribir… y si al final “todo estaba perdido”, ello se debió a la circunstancia internacional, al Eje Roma-Berlín, que Chaves nunca nombra; sólo ve “bolcheviques”. Y redondea su auto-justificación con este comentario poco convincente: “Cuando el Gobierno de la República abandonó su puesto y se marchó a Valencia, abandoné yo el mío”. No había por qué, pero él lo decidió así.  
Chaves podía haber tomado ejemplo de Antonio Machado, que aguantó en España hasta el final, y su suerte la unió a la multitud de los desterrados, y con ellos, en confusión y desorden, salió en febrero de 1939, apretujado, embarrado, impelido en medio del dolor general, a pie, con su hermano José, su madre a cuestas, el escritor Corpus Barga… El poeta salió, penosamente, con todo su pueblo derrotado… ¡Eso es la dignidad, la integridad y la coherencia! ¡Esta es la madera de los héroes que provocan admiración y escalofrío!

Fueron miles y miles los que no actuaron como Chaves Nogales. Presentaron cara y se auto-inmolaron ante el avasallamiento de Roma-Berlín-Burgos. Perdieron, pero salvaron la dignidad de los momentos graves. Los valores que defendieron son los que se disfrutan ahora. A los que manchan la lucha de los combatientes, Max Aub les dejó escrita una proclama salida del alma, estremecedora, pero sobre todo auténtica, humanamente auténtica, ante la que ese invento de la “tercera España” queda en ridículo: “Estos que ves ahora deshechos, maltrechos, furiosos, aplanados, sin afeitar… hechos un asco, destrozados, son, sin embargo, no lo olvides, hijo, no lo olvides nunca, pase lo que pase, son lo mejor de España, los únicos que, de verdad, se han alzado, sin nada, con sus manos, contra el fascismo, contra los militares, contra los poderosos… cada uno a su manera, como han podido…”. Max Aub (Puerto de Alicante. Campo de los almendros).

Nunca los “terceristas” han marcado ni marcarán el rumbo de la historia, ni los timoratos, sino los que supieron dar un paso al frente. No existe destino más triste que el de aquellos que pasaron por esta vida sin hacer nada positivo ni negativo, los que pasaron por la historia como simples figurantes. La actual corriente del descompromiso y la desideologización nunca dará fruto alguno. A estos figurantes de la sociedad ya los vio así el gran Dante, en su Divina Comedia, donde sitúa en el primer círculo del Infierno a los que no se han comprometido en nada en la vida… “no hicieron nada digno de alabanza ni de censura, de los cuales no vale la pena hablar…".
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Preparados para lo que ha de venir

Fragmento del mapa de Los Pedroches realizado por Tomás López en 1792. 

Los Pedroches son una tierra maravillosa, llena de encantos, posibilidades y recursos, que, sin embargo, no han sido capaces todavía de encontrar una persona que sepa regir adecuadamente su destino, su desarrollo y su progreso. Su futuro. No me estoy refiriendo a los alcaldes de nuestros pueblos, algunos de los cuales, con esfuerzo y tesón, han conseguido para sus localidades niveles de bienestar envidiables, sino que pienso en la comarca en su conjunto, esa idea abstracta tan difícil de definir. Entre nosotros no ha surgido todavía nadie con vocación de líder que proyecte una visión comarcal por encima de la local, que se haya atrevido a enfrentarse a los retos del territorio sin encontrarse atado al beneficio exclusivo de un solo municipio. No digo que sea fácil lanzarse al mundo de las ideas con un proyecto tan incierto y basado solamente en quimeras y utopías. No, fácil no debe ser. Tampoco hay ningún organismo, entidad o institución de ámbito comarcal que haya logrado presentar un propósito ilusionante con una visión amplia e integradora de los 17 pueblos que conforman esta vieja y querida tierra de encinas, estepas y olivares.

Son Los Pedroches de los Mejías y los Sotomayor, Los Pedroches del marquesado del Carpio, los de señorío y los de realengo, los que hicieron de los bienes comunales la base de su sustento económico, los que se administraron conjuntamente, los de las Siete Villas, aquellas que tuvieron un único término jurisdiccional hasta principios del siglo XX, los que han conformado unidades devocionales supralocales compartiendo hasta sus Vírgenes y sus ermitas, que no son de este o de aquel, sino de todos. Los Pedroches de la ganadería y de la siega, los del olivar de montaña, los que desmocharon jarales para hacerlos fértiles y productivos, los que, levantados en asonada, derribaron el castillo de Pedroche siguiendo los dictados de antiguos quiromantes, los de Sepúlveda y Pérez Salas. Los Pedroches del poleo y la manzanilla, los del Zújar y el Guadalmez, los del Cuerno y el Miramontes. Los Pedroches de las monjas de Santa Clara y la jota de la sierra, los de los científicos árabes y los teólogos cristianos, los de Soleiman El Gafequí y Juana Castro, los de las minas de El Soldado y el monasterio de Pedrique.

Estos Pedroches van pidiendo a gritos que alguien coja las riendas de su destino y los guíe hacia un futuro de certidumbre y prosperidad, sin las nubes negras de la despoblación, el desengaño, la desmemoria y el olvido. Alguien tiene que abrazar esta antorcha desafiante para abrir los ojos de los ciegos y los oídos de los sordos, y quien albergue en su interior este destino debería haber nacido ya, porque de otro modo no llegaremos a tiempo de entregar nuestra siembra a la eternidad ni estaremos preparados para lo que ha de venir.
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El curioso caso de los dos Alfredos Gil Muñiz

El académico Alfredo Gil Muñiz (tercero por la izquierda) durante un acto cultural en los años 30 del siglo pasado.

Se atribuye a Mark Twain la teoría de que las obras canónicas de Shakespeare no las escribió el Shakespeare que todos conocemos, sino otro escritor, llamado también Shakespeare. Se trata, lógicamente, de una sátira del novelista estadounidense, pero me he acordado de ello cuando un comentarista me ha hecho ver la paradoja de que, según los datos que expongo en mi anterior entrada Cien años del "Valle de los Pedroches" de Alfredo Gil Muñiz, este Alfredo, que digo nacido en 1914, habría publicado el artículo en cuestión con tan solo 11 años. Lógicamente, no puede ser.

El Alfredo Gil Muñiz que nos ocupa nació, en realidad, en 1898 en San Sebastián, quizás casualmente, ya que su padre era inspector de Hacienda destinado en Ceuta. Siendo aún pequeño, la familia se traslada a Málaga, donde Alfredo estudió Magisterio. En 1922, con tan solo 24 años, fue nombrado ya inspector de primera enseñanza en Córdoba. En 1924 aparece citado en prensa con "esposa e hijos". Su esposa fue Encarnación Rodríguez de Rivera Bernal. Ingresó en la Real Academia de Córdoba en 1925, cuando escribió el artículo "El Valle de los Pedroches". Durante los años 20 y 30 publicó diversos libros escolares como España regional y pintoresca (1924), El alma de la raza: (poesías dedicadas a España): lecturas escolares escogidas (1927) y España histórica y artística (1927), entre otros. Falleció en Málaga en 1978 tras toda una vida dedicada a la labor regeneracionista y transformadora de la educación, especialmente en las escuelas cordobesas y, concretamente, durante una etapa de su vida, en las de la comarca de Los Pedroches con su función inspectora. Juan Díez García ha trazado desde la admiración una detallada biografía y análisis de su obra pedagógica en su estudio Aproximación a la historia de la inspección de primera enseñanza de Córdoba (1910-1939).

Obras del académico Alfredo Gil Muñiz publicadas en los años 20 del siglo pasado.

En el anuncio de venta de uno de sus libros en el portal Todocolección, sin embargo, se dice: "Alfredo Gil Muñiz fue inspector y maestro de enseñanza primaria, poeta y ocupó cargos políticos en Peñarroya-Pueblonuevo y en Córdoba".

En efecto, en noviembre de 2008 presenta sus memorias en Peñarroya-Pueblonuevo un Alfredo Gil Muñiz que había sido alcalde de la localidad minera entre 1958 y 1964. Según una nota publicada por Radio Peñarroya, este Alfredo habría nacido en Málaga en 1914 y habría ejercido de maestro en la localidad cordobesa, dejando "huella tanto en las aulas como en la vida municipal", hasta el punto de que un colegio público de educación infantil y primaria lleva hoy su nombre (ahí se nos informa de que murió en 2012 "a los 98 años de edad"). En otra información se apunta que llegó a Peñarroya con 18 años en 1932, "con un título de maestro recién estrenado". Di por hecho que eran la misma persona. Sin embargo, las fechas no cuadran. Si ambos Alfredos fueran el mismo, habría publicado sus libros escolares con menos de 15 años y el artículo sobre Los Pedroches con 11.

¿Qué está pasando aquí? En 1932, cuando el segundo Alfredo Gil Muñiz es destinado por primera vez como maestro interino a Peñarroya, un redactor del diario El Sur detecta cierta anomalía en la puntuación, que no viene al caso, y sospecha que Alfredo debe ser "hermano del director de la Escuela Normal de Córdoba", que era, en efecto, Antonio Gil Muñíz. Pero el hermano de Antonio, nuestro Alfredo, tenía ya para entonces 34 años, había publicado libros y artículos y era inspector de primera enseñanza, situación poco compatible con aspirar a una interinidad con la carrera recién terminada. ¿Podría tratarse de un hijo de Alfredo? Pero los hijos de Alfredo (Ramón, Jacinto, Alfredo y María Encarnación) se llamaron Gil Rodríguez de Rivera. ¿Un sobrino, quizás?

Fotografía aparecida en el periódico "Azul" en 1937, con el siguiente pie de foto: "Grupo de flechas, regresados de Italia, con el camarada Alfredo Gil Muñiz, jefe local de Falange Española y Tradicionalista".

En 1937, con Córdoba capital ya en la zona sublevada, un Alfredo Gil Muñiz (el nacido en 1914) aparece citado en la prensa como delegado local de la organización juvenil de Falange Española Tradicionalista y de las JONS y más tarde como secretario local de la misma, al mismo tiempo que otro Alfredo Gil Muñiz (nuestro autor) sufre la depuración del servicio de inspector de primera enseñanza con pérdida de sus derechos profesionales y suspensión de empleo y sueldo. Una estampa de los tiempos. Tras la Guerra Civil, el Alfredo Gil Muñiz nacido en 1914 vuelve como maestro a la zona norte de Córdoba, primero a Belmez y Fuente La Lancha y luego a Peñarroya-Pueblonuevo, donde acabaría siendo alcalde en una trayectoria ideológicamente coherente. El Alfredo alcalde de Peñarroya-Pueblonuevo no fue, por tanto, el mismo Alfredo inspector de enseñanza primaria y académico de la Real Academia de Córdoba que escribió libros y artículos, sino el maestro jefe local de la organización juvenil de Falange que viajó a la Italia fascista en plena Guerra Civil Española.

La clave estaba en una nota a pie de página del libro de Díez sobre la inspección educativa. José B. Soriano Pastor, sobrino del Alfredo académico, escribe en La Málaga que viví (1999): “Es curioso, hay dos Alfredo Gil Muñiz, el padre del médico de igual nombre, de segundo apellido Rodríguez de Rivera, y otro sobrino de mí tío que ocupó importantes cargos en el franquismo, inspector de sindicatos y delegado gubernativo en Asturias”. Este segundo es el que sería luego alcalde de Peñarroya-Pueblonuevo. En el pueblo se le recuerda por sus fructíferas gestiones para la reapertura del Instituto de Bachillerato y la reordenación urbana del entorno minero. Mientras tanto su tío, que había participado con entusiasmo en la renovación pedagógica republicana y había alentado numerosas iniciativas culturales, pudo recuperar su condición de inspector con "inhabilitación para cargos directivos y de confianza en instituciones culturales y de enseñanza". No volvió a publicar nada más.
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Cien años del "Valle de los Pedroches" de Alfredo Gil Muñiz

Alfredo Gil Muñiz en 2008.

Leo una vez más al profesor Valle Buenestado lamentarse de la utilización del "pseudocultismo" Valle de Los Pedroches para referirse a nuestra comarca. En Solienses ya abordamos hace años (2006) la cuestión en dos artículos titulados, precisamente, "Valle de los Pedroches (1)" y "Valle de los Pedroches (y 2)", donde intentábamos precisar el origen de la creación de tal denominación. Precisamente ya entonces señalé un artículo de Alfredo Gil Muñiz, titulado también "El Valle de Los Pedroches", como la primera publicación que fijó definitivamente la denominación haciéndola extensiva a todos los pueblos de la comarca que hoy la componen. Se trata de un artículo, publicado en el Boletín de la Real Academia de Córdoba (número 12, 1925), deudor de todos los males académicos de la época, lleno de incorrecciones e imprecisiones, pero que por primera vez abordó a Los Pedroches como una realidad geográfica y cultural.

Precisamente este año se cumple un siglo de la publicación de aquel intento de Gil Muñiz por explicar nuestra comarca, aunque fuera muy someramente, desde los ámbitos geográfico, demográfico, etnológico e histórico y, lo que es más importante, bajo una consideración unitaria, hasta el punto de que llega a definir Los Pedroches como "una región natural" en la que se pueden distinguir rasgos y características comunes entre los diferentes pueblos. Aunque las informaciones que proporciona están hoy, lógicamente, muy superadas por las investigaciones posteriores, constituye sin duda un pequeño referente dentro de la historiografía comarcal.

El interés de Alfredo Gil Muñiz (Málaga, 1914-Fuengirola, 2012) por Los Pedroches le viene seguramente por haber ejercido como maestro nacional en Peñarroya-Pueblonuevo, donde también fue alcalde entre 1958 y 1964 y donde su nombre sigue presente en el CEIP Alfredo Gil. Llegó a ser inspector de primera enseñanza y publicó obras escolares de lecturas escogidas como España histórica y artística o España regional y pintoresca, publicados en los años veinte del siglo pasado. En 2008 presentó un libro con sus memorias.

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La Casa de Los Pedroches en Córdoba revisa el potencial arqueológico de la comarca

"Las espadas de los vikingos tenían cobre de Los Pedroches", asegura Monterroso en su intervención


Participantes en el acto y directivos de la Casa de Los Pedroches en Córdoba, ayer en la Diputación [Fotos: Agustín Merino]. 

La Casa de Los Pedroches en Córdoba volvió a celebrar anoche con gran éxito su Encuentro en la Diputación, en esta ocasión dedicado a la arqueología en Los Pedroches. El presidente de la asociación, Francisco José Moreno, y la diputada de Turismo, Narci Ruiz Rodríguez, hicieron la presentación institucional. Paco Carrasco coordinó el acto. 

El profesor titular de Arqueología de la Universidad de Córdoba Antonio Monterroso Checa impartió una conferencia muy amena y didáctica sobre el tema "Entre Tartessos, Roma y Al-Andalus. Una década de investigaciones desde la Universidad de Córdoba". Comenzó lamentando las carencias que el norte de Córdoba presenta en cuanto a investigación arqueológica, para a continuación desvelar que desde la Universidad de Córdoba "en diez años hemos recuperado en Los Pedroches y el Guadiato más de 400 yacimientos nuevos" gracias a las innovadoras tecnologías del georradar, lo que ha permitido elaborar una detallada carta arqueológica de la zona. Monterroso destacó la importancia que tuvieron Los Pedroches en el desarrollo económico, social y  monumental de la ciudad de Córdoba en época romana. "La financiación de las grandes familias cordobesas está en las minas de Los Pedroches y el Guadiato", aseguró. Pero la presencia de la minería del norte de Córdoba en la historia puede retrotraerse hasta el cuarto milenio antes de Cristo: "Sabemos que en Noruega y en Finlandia, las espadas que están fundiendo los vikingos tienen cobre de Los Pedroches", dijo. Así lo han detectado los análisis de los metales de los restos encontrados, lo que a su vez ha permitido demostrar la existencia de un tráfico marítimo por vía atlántica entre el sur de la Península Ibérica y los países nórdicos.

El profesor Antonio Monterroso Checa durante su intervención.
 
Seguidamente habló de los dólmenes de Villanueva de Córdoba, de la presencia tartésica (apuntando la posibilidad de existencia de algún santuario fenicio aún por descubrir en la comarca) y, a partir del paisaje arqueológico de los túmulos pacenses, aludió a los proyectos de investigación previstos en La Atalayuela (Alcaracejos) y La Jara (Añora), con los que se intentará averiguar qué se esconde bajo esos montículos. Monterroso insistió en la importancia de la zona norte de Córdoba como reserva minera a lo largo de la historia (lingotes de plata del distrito Alcaracejos-Belalcázar aparecen en pecios por todo el Mediterráneo), pudiéndose establecer imaginariamente una línea de continuidad temporal entre la Societas Sisaponense, la Sociedad Minero Metalúrgica Peñarroya y el imprevisible futuro de los minerales críticos y tierras raras que se investiga actualmente en diversas zonas de Los Pedroches. 

El arqueólogo finalizó su intervención aventurando su parecer sobre la ordenación territorial de Los Pedroches durante la época romana. En cuanto al yacimiento de Majadaiglesia (El Guijo), el arqueólogo aseguró haber definido con las nuevas tecnologías láser toda la trama urbana (calles y casas) de la ciudad de Solia (identificación que Monterroso dio por definitiva: "no hay otras localizaciones competidoras"), con delimitación probable del foro y de algunas estructuras extramuros. En cuento a Baedro, se inclinó por localizarlo con igual rotundidad en el cerro de Los Espejuelos de Belalcázar.

Monterroso afirmó haber localizado yacimientos de mayor o menor entidad en los términos municipales de todos los pueblos de Los Pedroches (salvo en Torrecampo) y animó a los Ayuntamientos a invertir en la investigación arqueológica como reclamo cultural, turístico y económico.

El broche final lo puso el cantautor Titín, que interpretó algunos temas de su disco recién estrenado Canción casera.

VÍDEO: Titín interpreta su tema "Carbonara".

Paco Carrasco presentando el acto. En la mesa, Narci Ruiz y Francisco José Moreno.

Vista del salón de actos del Palacio de la Merced durante la celebración del acto.
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La mesta del condado de Belalcázar se reunirá en la Consolación

Representación de la obra en la ermita de Santo Domingo de Hinojosa del Duque el pasado 9 de agosto [Foto: Ayuntamiento].

Durante el siglo XVI la parte cordobesa del condado de Belalcázar asistió al nacimiento de una organización mesteña de carácter local que constituye una singularidad precisamente por haberse desarrollado en tierras de señorío. Los ganaderos de Belalcázar e Hinojosa del Duque (pero no de otros territorios pertenecientes al mismo señor, como La Puebla de Alcocer) estuvieron hermanados en una única mesta que se regía por unas ordenanzas redactadas en 1542 bajo el mandato de Francisco de Zúñiga y Sotomayor. Desde finales del siglo XV se habían institucionalizado reuniones periódicas de los concejos de Belalcázar e Hinojosa en la ermita de Santa María de la Consolación o en la de Santo Domingo para resolver asuntos referentes a la ordenación de las actividades agrarias y ganaderas de ambos pueblos, obligadas por el hecho de disponer las dos villas de un mismo término común. Fruto de esas reuniones sería la constitución de esta mesta local, que fue dada a conocer por Emilio Cabrera y Ricardo Córdoba en un artículo del que he tomado los datos históricos de esta entrada..

La mesta celebraba tres asambleas anuales: el 1 de marzo, el 10 de junio (víspera de San Bernabé) y el 29 de noviembre (víspera de San Andrés). Todas ellas se celebraban en la ermita de Santo Domingo, situada en los términos de Hinojosa y Belalcázar. La misión de esas reuniones, a las que debían acudir obligatoriamente todos los rabadanes y mayorales que trabajaran a sueldo de los dueños de ganado, era fundamentalmente la de traer aquellas reses mesteñas que, a lo largo de esos meses, se hubieran integrado en sus rebaños para proceder a su distribución.

Rememorando estas reuniones, el próximo 20 de septiembre (21:00 h.) tendrá lugar en la ermita de la Consolación de Belalcázar una representación de carácter histórico llevada a cabo por los grupos de teatro Viriquilos y Entrehinojos, con dirección de Juan Antonio Antón y Paqui Luna y guion de Manolo Pozo. Con el título La mesta en la ermita de la Consolación, año 1542, la obra revive la reunión en la que se aprobaron las ordenanzas mesteñas y recrea el ambiente de la época en las villas del condado. La obra se estrenó con gran éxito el pasado 9 de agosto en la ermita de Santo Domingo de Hinojosa del Duque.

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Los alcaldes actuales de las Siete Villas de Los Pedroches participarán en la representación de Asonada

Actores en el papel de representantes de las Siete Villas en una escena de la "Asonada" de 2022 [Foto: Solienses].

Los días 21, 22 y 23 de agosto se representará en Pedroche la obra Asonada, de Carlos Boves (candidato al Premio Solienses 2010), una muestra de teatro popular que llega así a su tercera edición (anteriormente se representó en 2018 2022). La representación de este año trae varias novedades, como su ubicación en un patio del Convento Concepcionista (en lugar de la explanada de la ermita de Santa María del Castillo, donde se ha representado en las anteriores ediciones) y el estreno de todo el vestuario de la obra, que ha sido confeccionado expresamente por un grupo de costureras de la localidad (en las anteriores ediciones los trajes se alquilaban).

Otro aliciente que tendrá la Asonada de este año será que volverán a reunirse en Pedroche los alcaldes actuales de las antiguas Siete Villas de Los Pedroches. Recordemos que en la ermita de la Virgen de Piedrasantas de Pedroche se reunieron periódicamente durante siglos los representantes de la mancomunidad histórica de las Siete Villas para tratar de los asuntos comunales, principalmente los referidos a la administración de las dehesas de la Jara, Ruices y Navas del Emperador, que pertenecían a las Siete Villas conjuntamente. La mancomunidad mantuvo, además, un término municipal común e indiviso hasta el siglo XX.

Alcaldes actuales de las Siete Villas de Los Pedroches.

Está previsto que los alcaldes de Pedroche, Torremilano (hoy Dos Torres), Torrecampo, Pozoblanco, Alcaracejos, Villanueva de Córdoba y Añora (citadas por orden de antigüedad en cuanto a la obtención de sus títulos de villa) participen en la representación del día del estreno (21 de agosto), encarnando sus propios papeles, es decir, actuando como alcaldes de cada una de las villas, en una escena en la que los representantes de las Siete Villas intervienen en la discusión sobre si debe destruirse el castillo. Los alcaldes en cuestión son Juan Ignacio Romero (Pedroche), Manuel Torres (Torremilano), Francisco Castillo (Torrecampo), Santiago Cabello (Pozoblanco), José Luis Cabrera (Alcaracejos), Isaac Reyes (Villanueva de Córdoba) y Bartolomé Madrid (Añora). 

Será, sin duda, un bonito guiño a la tradición y a la causa de la unidad comarcal, aunque recordemos que en la obra asistimos en este punto a una alteración histórica, puesto que en 1478 -cuando suceden los hechos de Asonada- no habían recibido aún el título de villa las tres últimas localidades de la relación y, por tanto, no existía todavía la mancomunidad de las Siete Villas. Se trata, pues, de una licencia teatral que el público acepta benevolente por su significado entrañable y su propósito simbólico en la construcción de una narrativa comarcal, al representar una concordia a partir de intereses diferentes que ojalá se manifestará también en otros momentos de la vida real.
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Francisco Moreno Gómez publica su archivo sonoro sobre el poeta Pedro Garfias

El poeta Pedro Garfias. 

Cuando Francisco Moreno Gómez presentó en 1994 su tesis doctoral sobre el poeta Pedro Garfias, una integrante del tribunal que la juzgaba, Sabina de la Cruz, viuda de Blas de Otero, dijo: “Es que usted no ha presentado aquí una tesis, sino dos tesis”. Y, en efecto, de aquella tesis surgieron dos libros: por un lado, Pedro Garfias, poeta de la vanguardia, de la guerra y del exilio, una biografía esencial del poeta (847 páginas) publicada por la Diputación de Córdoba en 1996, que significó la incorporación a la historia de la literatura española de un escritor hasta entonces desconocido. Por otro, Poesías completas de Pedro Garfias, publicado el mismo año en una edición costeada por el propio Francisco Moreno, puesto que no encontró apoyo en las editoriales convencionales. Desde entonces, la figura de Pedro Garfias ha estado siempre presente en la tarea investigadora del estudioso jarote, hasta el punto de que él ha podido llamarse a sí mismo "hijo predilecto" del poeta salmantino, del poeta del Sur. 

Pedro Garfias (Salamanca, 1901-Monterrey, México, 1967) fue un poeta de vanguardia ligado al movimiento ultraísta. Al proclamarse la Segunda República ingresa en el PCE, donde militaría hasta su muerte, y durante la guerra civil luchó, entre otros, en el frente de Pozoblanco, donde muchos soldados recitaban de memoria sus poemas, sin saber que eran de su autoría, y el personal civil los cantaba a ritmo de jotas: “Pozoblanco, Pozoblanco / no serás nunca de Queipo / Te defienden los soldados / del ejército del pueblo”. En 1938 un jurado formado por Antonio Machado, Enrique Díez Canedo y Tomás Navarro Tomás le concedió el Premio Nacional de Poesía por sus Poesías de la guerra española.

Dalí, Moreno Villa, Luis Buñuel, Federico García Lorca y Pedro Garfias en la Residencia de Estudiantes.

Francisco Moreno Gómez posee seguramente el archivo más completo sobre la figura de Pedro Garfias, pues tuvo acceso a documentación inédita y a testimonios orales de personalidades hoy desaparecidas. Ahora, Moreno ha decidido publicar en su página web personal (un valiosísimo repertorio de escritos sobre sus diferentes facetas como investigador, preferentemente sobre la guerra civil y el franquismo) su archivo sonoro particular del poeta, "con el fin de fortalecer su figura y dar a conocer en más elevado grado la riqueza de su poesía y las circunstancias biográficas que rodearon una creación poética tan portentosa". Según el historiador, da este paso desde la generosidad intelectual del investigador, rechazando "cualquier inclinación al afán de posesión per se, o a cualquier idea de propiedad privada mal entendida, ya que un poeta y todo su legado es un bien de la humanidad, y no de ninguna persona en particular".

El material sonoro que se publica es un conjunto de 26 antiguas cintas magnetofónicas o de cassette digitalizadas, "que versan sobre testimonios muy directos de personas muy ligadas al poeta, como su propia viuda Margarita, su protector Alfredo Gracia y otros muchos, con los que tendí una amplia red de contactos en los años 80, aprovechando sus viajes al Madrid de la Transición en aquellos tiempos, o bien, con la recepción de cintas grabadas enviadas desde México, o bien las que este autor realizó en México y en Monterrey en el viaje que hice allá en 1992". La colección comienza con la entrevista que Moreno le realizó a Margarita Fernández Repiso, viuda del poeta, en Osuna (Sevilla) en 1985. 

Sin duda, se trata de un valiosísimo material de primera mano para continuar profundizando en la figura de Pedro Garfias, que Francisco Moreno pone a disposición de investigadores y del público en general, desde una concepción generosa y sin más intención que "engrandecer la figura y la obra del gran Pedro Garfias, al que llevo estudiando 45 años, a costa de mi bolsillo, simplemente por amor, amor al poeta y a la poesía".
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Los responsables de la animación del Mercado Medieval de Pedroche aseguran que su espectáculo respeta los derechos humanos

Animación callejera en una feria medieval [Foto: Redes sociales]. 

La compañías encargadas de muchas de las animaciones y representaciones del Mercado Medieval de Pedroche, que tendrá lugar del 21 al 23 de agosto con motivo de la puesta en escena de la obra de teatro popular Asonada, aseguran en un comentario enviado a Solienses que "todas y cada unas de nuestras representaciones son y serán apropiadas y, como no podía ser de otra manera, respetan y respetarán los derechos humanos". La compañía se refiere a la entrada en la que denunciamos que el Ayuntamiento de Pedroche esté publicitando animación con "venta de esclavos" dentro de dicha feria medieval, sobre lo que escribíamos: "Convertir algo tan grave en un espectáculo para entretenimiento puede herir sensibilidades, perpetuar estereotipos y minimizar el impacto histórico y emocional de esa realidad".

"Es nuestra intención -escriben las compañías- en lo dramático y lo teatral educar, visibilizar y divertir trasmitiendo valores de respeto y cuidado sobre todos los seres humanos y nuestra tierra. Eso no quita que en lo teatral y lo artístico muchas veces se representen guerras, crímenes y otros hechos históricos terribles que, cuando nosotros los representamos nunca frivolizamos ni deshumanizamos. Al contrario lo que intentamos es visibilizar, educar en valores y fomentar el respeto, siempre acomodando la representación al evento y para el público para el que estemos actuando". 

"Como bien decís -continúan- se pueden hacer otras muchas acciones para educar y transmitir valores, como charlas o la creación de paneles informativos para favorecer el respeto y fomentar el diálogo y el entendimiento. Pero es ahí donde nosotros elegimos el teatro para conectar con nuestros semejantes, para aportar nuestro granito de arena en este mundo donde nos enfrentamos hasta sin conocernos". Las compañías aseguran que se han servido del teatro y la dramatización "incluso para momentos difíciles o incluso en territorios en guerra y zonas de conflicto, donde hemos actuado. Hemos desarrollado representaciones colaborando y donando nuestro trabajo durante meses de manera altruista para hacer reír a niños y no tan niños por Palestina o el Sáhara por ejemplo. Y lo hacemos porque creemos firmemente en la capacidad de transformación del teatro, el humor y la risa". 

Con respecto al espectáculo titulado "Venta de esclavos" del próximo día 23 de agosto en Pedroche, aseguran que "será respetuoso, moral y acorde con los derechos humanos y, por qué no, también será divertido. Nada es casual, todo es causal".

Por nuestra parte, agradecemos estas explicaciones a las compañías responsables de la animación, a las que no hemos pretendido cuestionar el componente artístico de su propuesta, al tiempo que lamentamos que el Ayuntamiento de Pedroche no se haya pronunciado al respecto, dejando que las compañías teatrales se vean obligadas a salir al frente de una responsabilidad que no es suya, sino de los dirigentes políticos que han contratado y publicitado esta actividad conociendo (imaginamos) su contenido.
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El Ayuntamiento de Pedroche publicita animación con "venta de esclavos" dentro de su feria medieval

Fragmento de la obra "Venta de esclavos en El Cairo" de Jean-León Gérôme.

Del 21 al 23 de agosto tendrá lugar en el Patio del Convento de la Concepción de Pedroche la puesta en escena de Asonada, una obra original de Carlos Boves que dramatiza el episodio histórico de la toma y destrucción del castillo de Pedroche por el propio pueblo. Para acompañar las representaciones, el Ayuntamiento ha organizado una serie de actos paralelos que incluyen mercadillo medieval, actuaciones de folklore a cargo de la Agrupación Músico Cultural Gachera y el grupo Treefolk, espectáculo de malabares, magia y cantares de ciego, así como una animación medieval en el casco histórico de la localidad que incluye, el 23 de agosto, "animación venta de esclavos en la Plaza de las Siete Villas". Aunque la formulación de la actividad es ambigua y poco descriptiva, su planteamiento no augura nada bueno.


La idea de simular ventas de esclavos como atracción en ferias o mercadillos medievales resulta profundamente cuestionable. Aunque se presente como una recreación histórica, lo cierto es que trivializa un aspecto brutal y deshumanizante del pasado, que causó un sufrimiento inmenso a millones de personas. Convertir algo tan grave en un espectáculo para entretenimiento puede herir sensibilidades, perpetuar estereotipos y minimizar el impacto histórico y emocional de esa realidad.

Si el objetivo es educar sobre la historia, hay formas más respetuosas y éticas de hacerlo, como paneles informativos, charlas o representaciones que enfaticen el contexto histórico sin convertir el dolor en un juego. Las ferias medievales pueden recrear aspectos culturales, artísticos o comerciales de la época sin recurrir a prácticas que, aun simuladas, evocan explotación y violencia. Es importante considerar el impacto en el público, especialmente en comunidades que puedan sentirse directamente afectadas por la memoria de la esclavitud (Los Pedroches no son ya una isla, sino que entre nosotros conviven vecinos de procedencias geográficas muy diversas, algunos de países que han sufrido la esclavitud hasta hace relativamente poco tiempo). La historia no debe recrearse a costa de la dignidad de las personas o sin un enfoque crítico que fomente reflexión en lugar de morbo. 

Casualmente, el 23 de agosto se celebra desde 1998 el Día Internacional del Recuerdo de la Trata de Esclavos y de su Abolición, instituido por la UNESCO con el objetivo de inscribir en la memoria colectiva lo que supuso el comercio de esclavos, reflexionar sobre sus causas históricas, métodos y consecuencias, y analizar las interacciones que originó entre África, Europa, las Américas y el Caribe. Sería una hermosa coincidencia para transformar en reivindicativo un acto inicialmente concebido con intención meramente lúdica y, hasta cierto punto, sensacionalista.  
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El betilo de La Atalayuela

Betilo de La Atalayuela [Foto: Junta de Andalucía].

En la pequeña exposición sobre La Atalayuela realizada en Alcaracejos hace unos días me llamó la atención la presentación de una de las piezas recogidas en el yacimiento bajo el nombre de "betilo". Debo confesar que no recordaba esta denominación, así que he realizado una ligera investigación para descubrir que se designa de este modo a pequeñas esculturas de piedra que puedan identificarse como imágenes de divinidades a las que rendir culto de manera oficial especialmente en el ámbito cultural tartésico. Muchas de ellas son anicónicas y tienen forma cilíndrica.

Luis Alberto López Palomo, que fue el primero en publicar los materiales de La Atalayuela, ya describió esta pieza como "un objeto que parece tratarse de un exvoto o cualquier otro elemento cultural [sic, aunque quizás quisiera decir "cultual"]. Es un simple guijarro alargado con dos incisiones oculares". Precisamente esas dos incisiones oculares serían las que podrían apuntar más directamente a su consideración como betilo, al acentuar su carácter religioso, aunque precisamente su definición antropomórfica lo alejaría de la esencia betílica, al parecer de algunos estudiosos. Sobre microbetilos en la provincia de Córdoba puede verse este estudio de José Luis Escacena y Miguel Flores. Sobre cultos betílicos en Turdetania, véase la contribución de M.L. de la Bandera y otros.

Marta Bermúdez, por su parte, considera que las atribuciones de ciertas piedras como betilos se han realizado en ocasiones  por  una  falta  de  paralelos  con  los  que  identificar estas piezas, al no existir todavía un estudio que establezca  unos  parámetros  y  criterios exactos para considerar  una determinada pieza como betilo. Como consecuencia de ello, piensa Bermúdez, se han venido interpretando como tales una serie de piezas cilíndricas realizadas en piedra (que guardan semejanzas con la de La Atalayuela), procedentes de los yacimientos de La Joya  (Huelva),  Paterna  del  Campo  (Huelva),  Cancho  Roano (Zalamea de la Serena, Badajoz), El Turuñuelo (Guareña,  Badajoz)  y  Tejada  la  Vieja  (Escacena  del  Campo, Huelva) que en realidad, según su análisis, deberían reinterpretarse como piedras de afilar o de toque.
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Los Pedroches y la periferia tartésica

Un visitante observa la exposición sobre La Atalayuela, esta mañana en Alcaracejos [Foto: Solienses].

La Universidad de Córdoba (UCO) y el Ayuntamiento de Alcaracejos anunciaron recientemente la firma de un convenio de colaboración "para impulsar la investigación, difusión y puesta en valor del patrimonio arqueológico del municipio, especialmente en lo relativo a la época tartésica". No se explicitó en qué consiste el tal convenio, más allá de que "la Unidad de Investigación Patricia de la UCO pondrá a disposición del proyecto su experiencia y conocimientos adquiridos en investigaciones arqueológicas del norte de la provincia de Córdoba y el Ayuntamiento de Alcaracejos promoverá iniciativas para acercar estos hallazgos a la ciudadanía y convertir el patrimonio en un elemento dinamizador del territorio", como si una y otra cosa no fueran obligación de ambas instituciones sin necesidad de contratos que las regulen.

Según la nota de prensa distribuida entonces, "uno de los principales objetivos del convenio es profundizar en la investigación por medio de tecnología no invasiva del yacimiento de la Atalayuela, uno de los escasísimos sitios de la provincia que se pueden relacionar con la arquitectura de prestigio tartésica junto con el de Las Erillas, en la vecina Añora, que también fue estudiado por la Unidad Patricia de la UCO y que tiene ilusionantes acciones de incentivación por parte del ayuntamiento noriego".

Fruto de este convenio debe ser la exposición "La Atalayuela de Alcaracejos - Un túmulo tartésico en Los Pedroches", que desde hoy y durante tres días puede visitarse en la Sala Recrearte de Alcaracejos (Calle Cuzna, s/n). Se trata de una pequeña colección de fotografías y paneles explicativos que presentan el yacimiento de La Atalayuela como un "edificio tartésico bajo túmulo" en el contexto del repliegue tartésico que se habría producido en torno al siglo VI a.C. desde el Guadalquivir hacia el interior de la Península, especialmente al valle del Guadiana, en el que Los Pedroches habrían actuado como "canal por donde se alivió este flujo de personas provenientes del sur". La exposición es poco ambiciosa y no acoge ninguna pieza real de los materiales encontrados hasta el momento en el yacimiento, la mayoría de los cuales se recogieron en una "intervención sin metodología arqueológica" llevada a cabo en los años ochenta -según se explica en un panel- por el Colectivo Cultural El Cangilón de Añora, que comunicó su actuación a la Junta de Andalucía y depositó los materiales en el Museo de Añora, donde pueden verse en la actualidad.

Fotografías que se muestran en la exposición con el ánfora de perfil de saco y otros materiales cerámicos hallados en La Atalayuela.

Hace tiempo que la arqueología cordobesa viene mostrando su empeño en estudiar el Bronce Final y el periodo Orientalizante del norte de la provincia bajo la perspectiva de la cultura tartésica, considerando a esta zona como perteneciente a la "periferia tartésica", sin personalidad cultural propia más que la derivada de sus contactos a través de determinadas vías con el valle del Guadalquivir, la Campiña cordobesa y, ahora también, con la Huelva protohistórica, todo lo cual constituiría el "paisaje cultural tartésico" del cual el norte de Córdoba y sur de Badajoz constituirían un territorio aledaño proveedor de metales o solamente significativo por su naturaleza viaria.

Ya en otra ocasión escribí sobre la inclinación de la arqueología cordobesa a estudiar el norte de la provincia en función de sus paralelos con el valle del Guadalquivir, mientras que en otros ámbitos académicos cada vez es más acusada la tendencia a examinar las influencias culturales de Los Pedroches a partir de las comarcas limítrofes del sur de Badajoz y Ciudad Real, hasta el punto de considerar todo este ámbito geográfico una región con entidad cultural propia en algún momento de nuestra prehistoria (la llamada Baeturia turdulorum por los romanos). Mientras la investigación cordobesa sigue buscando paralelos que encuadren en la arqueología andaluza las pocas piezas cerámicas que se desenterraron, Javier Jiménez Ávila consideró ya en 1997 que bajo el túmulo de La Atalayuela podría esconderse un ejemplar de lo que llama “arquitectura de prestigio”, parangonable a los complejos arquitectónicos de Cancho Roano y La Mata de Campanario, en Badajoz, a los que el autor considera residencias aristocráticas surgidas en los contextos rurales del Guadiana Medio (y quizás también en áreas vecinas, como Los Pedroches) como consecuencia de la atomización del poder orientalizante. Es decir, la zona norte de Córdoba, el sureste de Badajoz y el suroeste de Ciudad Real constituirían una unidad cultural con entidad propia que debiera ser estudiada en sí misma y no como periferia de otros territorios que han tenido la fortuna de una mayor investigación arqueológica. 

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Buscando a Basilisa Rodríguez Fernández, la primera presidenta del PCE de Añora

Ficha de prisión de Basilisa Rodríguez Fernández en 1940.

Hace poco más de un año escribí sobre Basilisa Fernández Rodríguez, una noriega cuyo nombre aparece en el expediente 18/1942 (consultado en el Archivo Provincial de Córdoba) del Juzgado de Instrucción de Pozoblanco tramitado de acuerdo con la Ley de Responsabilidades Políticas de 1939. En él se instruye la causa 26.557 contra Manuel Ranchal Franco, Basilisa Rodríguez Fernández, Isabel Herruzo Espejo e Inés Blanco Merino, todos vecinos de Añora, acusados del delito de rebelión militar. Al referirse a Basilisa Rodríguez Fernández, de 19 años de edad, el expediente la describe como "destacadísima en los ideales marxistas, habiendo sido presidenta del Partido Comunista de Añora, perteneciendo a las mujeres antifascistas, que estuvo en Jaén y en Madrid perfeccionándose en sus ideales comunistas". 

El proceso, que se inició con un juicio sumarísimo de urgencia en octubre de 1939, nos informa de la existencia en Añora de movimientos políticos de los que no teníamos hasta ahora un conocimiento preciso. Por un lado, la existencia formal del Partido Comunista de Añora, que habría estado presidido hasta el final de la guerra por Basilisa Rodríguez Fernández, una mujer concienciada políticamente no solo de forma intuitiva, como muchas veces ocurría por entonces en los pueblos pequeños, sino interesada en la fundamentación teórica de su ideología, para lo cual había asistido a actividades de formación en Jaén y Madrid. Pero, además, el expediente instructor nos transmite también noticia de la existencia en Añora de la asociación de "Damas Antifascistas", liderada por otra de las juzgadas, Isabel Herruzo Espejo, de 23 años. De ella se dice que es "de filiación socialista" y que "ha asistido a manifestaciones con banderas rojas". A "manifestaciones marxistas" también asistió la última de las juzgadas, Inés Blanco Merino, de 24 años, afiliada a las Juventudes Socialistas y organizadora en Añora del Socorro Rojo Internacional, en el que figuraba como Contadora. Por otro expediente encontrado en el Archivo Histórico del Tribunal Militar Territorial Segundo (Sevilla) supimos también de Juana Carrasco Gómez, también vecina de Añora, que habría sido Secretaria local del PCE.

Me pareció interesante investigar sobre este inédito movimiento político protagonizado por mujeres en la Añora republicana, circunstancia de la que hasta ahora no teníamos noticia. Decidí centrar mis esfuerzos en la figura de Basilisa Rodríguez, a la que el expediente judicial le atribuye la condición de presidenta del PCE local, a pesar de que Basilisa debió nacer hacia 1920 y tendría 16 o 17 años al comenzar la Guerra Civil.

A partir de documentación de diferentes archivos pude establecer su filiación familiar. Basilisa vivía en la calle Concepción, 45 de Añora, hija de Juan Rodríguez Merino y María Fernández Rodríguez. Tuvo tres hermanos y tres hermanas. Su padre fue también un destacado líder de la izquierda noriega, afiliado al partido socialista, y llegó ocupar el cargo de concejal y -brevemente- de alcalde durante 1938. Al finalizar la guerra fue juzgado por "rebelión militar", acusado de ser "administrador de las tierras incautadas a las personas de derechas" y por la recogida de armas "a las personas honradas que las tenían para su defensa", siendo condenado a 30 años de reclusión mayor. Murió en la prisión del Puerto de Santa María (Cádiz) en junio de 1941. Algunos de sus hermanos también fueron encarcelados por "auxilio a la rebelión" y uno de ellos (Diego) murió en 1942 en la prisión de Burgos tras pasar antes por las de Sevilla y Vitoria.

En cuanto a Basilisa, sabemos que fue condenada a doce años de prisión mayor por el delito de "rebelión militar". En 1940 se encontraba ingresada en la prisión de mujeres de Gerona, tal vez en el tristemente famoso convento de las Adoratrices, donde las internas eran sometidas a un proceso de reforma y control. En 1949 fue sobreseído su expediente y se ordenó a través del BOE la libre disposición de los bienes que le hubieran sido incautados. Y, después, nada más sabemos de la peripecia vital de nuestra Basilisa. [Atención: no hay que confundirla con Basilisa Ranchal Sanchez, también noriega y que también fue dirigente del PCE a nivel provincial en los años 70].

Estamos ante el caso de una familia que, aparentemente, desapareció por completo de su localidad de origen tras la guerra civil. Varios miembros fueron encarcelados, algunos fallecieron en prisión. De los demás, no sabemos nada. He indagado a nivel local, pero nadie recuerda, nadie parece saber nada de esta familia, que, sin embargo, está en el origen del movimiento obrero y de la política local de izquierdas en Añora. Figuras como las de Basilisa merecerían un reconocimiento por su lucha a favor de las libertades desde una edad tan temprana. Todos aquellos protagonistas a los que nos referimos habrán fallecido ya, lógicamente, pero quizás queden hijos o nietos en algún lugar que tal vez, por cualquier azar, lleguen a leer este escrito que lanzamos al mar proceloso de internet como mensaje en una botella. 

Me gustaría contactar con ellos para conocer más datos sobre la figura de Basilisa Rodríguez, qué ocurrió con ella tras su salida de la prisión, si continuó con su militancia política en la clandestinidad o acaso pasó a llevar una vida anónima como la de tantas españolas anuladas por el franquismo, si continuó viviendo en España o sufrió también las heridas del exilio. Si algún familiar, cercano o lejano, conoce cualquier dato sobre su vida, me gustaría contactar, para intentar componer, desde el máximo respeto, la biografía de esta noriega olvidada. 

Pueden enviar cualquier dato que consideren de interés, por insignificante que parezca, a este correo: solienses@gmail.com


Grupo de alumnas de la escuela de doña Lola de Añora (1926). Basilisa tendría entonces cinco o seis años. ¿Estará en la foto?
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Muérete tú que me ponga yo

Fragmento de la obra "Alegoría de la vanidad" de Antonio de Pereda (1611-1678).
 
Ando estos días revisando la redacción definitiva de mi comunicación "Dos poetas tardobarrocos de Los Pedroches: Tomás Murillo y Antonio Ortiz de Zúñiga", que se publicará a finales de año en el volumen XXXII de Crónica de Córdoba y sus pueblos, la revista anual de la Asociación Cordobesa de Cronistas Oficiales. Se trata de uno de los artículos más elaborados que he presentado en los últimos años y su composición me ha supuesto una apasionante tarea de búsqueda y rastreo en repertorios bibliográficos, en documentos manuscritos del Archivo Histórico Nacional y en las salas de pliegos impresos de la Biblioteca Nacional. El resultado ha sido bastante satisfactorio, puesto que me ha llevado a encontrar dos poemas de Tomás Murillo y diez de Ortiz de Zúñiga (algunos de ellos inéditos hasta el momento y dos en latín), completando, en principio, toda la (escasa) obra poética de estos dos autores naturales de Belalcázar. 

Entre los poemas de Ortiz de Zúñiga me ha llamado la atención uno que he titulado "Romance burlesco al Obispo de Ciudad Rodrigo", donde el que fuera ayo del duque de Béjar reclama al prelado la concesión de un cargo eclesiástico prometido hace tiempo, a la vez que le reprocha este olvido y los perjuicios de reputación que pudieran suponerle la ausencia de tal beneficio, a lo que el obispo habría contestado que no había en aquel momento ningún oficio eclesiástico libre. Lo más llamativo está en las últimas estrofas, cuando el poeta se lamenta de que “curas, beneficiados, canónigos, racioneros” vivan tanto tiempo y no dejen sus plazas vacantes para que puedan serle adjudicadas a él, llegando a hablar de "la pesada epidemia de tantos viejos" que "han sobornado a las Parcas". En fin, no se trata ya solo de denunciar el apego al cargo que suelen manifestar los humanos, por pequeño que sea el cargo, sino el aferramiento a la propia vida. A ver si se muere ya alguno, para que me den a mí su puesto, viene a decir Ortiz en su perorata satírica. Porque la reflexión lírica no responde aquí a una sesuda disquisición de carácter filosófico, sino a una finalidad más práctica: muérete tú que me ponga yo. 

Reproduzco algunos versos de este romance sarcástico, escrito a finales del siglo XVII, pero tan vigente hoy como ayer.

Gran mal, señor, nos sucede
con individuos tan tercos,
que ni mueren, ni renuncian
el pacto de ser perpetuos.

Está todo un Duque de Alba
(quando en todo basta el medio)
deseando la vacante,
de este mal, de que adolezco;

¿Y curas, beneficiados,
canónigos, racioneros,
en su duración muy vanos,
se han de estar tiessos que tiessos?

¿No hay un morir cortesano
o un fallezer de respeto,
zenotaphio y no sepulcro,
que es ir por su pie al entierro?

Que estos licenciados vivan
mil siglos es santo y bueno,
mas vivir toda la vida
es de lo que yo me muero.

Con ellos viven dos horas
las cornejas y los ciervos;
los cuervos quedan en blanco
en la edad como en el pelo.

La fortuna en el indigno,
la elevación en el necio
(siendo cosa tan antigua)
aun no es tan vieja como ellos.
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El trifinio del Guadarramilla

Hito terminal en el trifinio del Guadarramilla [Foto: Solienses].

Llamamos trifinio a un punto geográfico en el que convergen los límites de tres jurisdicciones o divisiones territoriales (países, comunidades autónomas, provincias o municipios, por ejemplo) y que suele estar señalado con un hito terminal. En Los Pedroches conocemos históricamente el llamado "trifinium de Villanueva de Córdoba", una lápida romana con inscripción latina de la época del emperador Adriano, que se conserva actualmente empotrada en la fachada de la iglesia de San Miguel, en la que se confirma la setencia del juez Próculo sobre una delimitación de los términos municipales de tres pueblos cordobeses: los sacilienses, eporenses y solienses.

En mis recorridos por la línea delimitadora del término municipal de Añora (ver los artículos Una pequeña cruz incisa en el caminoEl pozo de la TorreEl Guijarroso y Una tarea siempre pendiente) he encontrado tres puntos en los que convergen los territorios de tres municipios diferentes, tres trifinios, por tanto. En el sentido de las agujas del reloj, al este nos encontramos el "trifinio del Pozo de la Torre", cuya señalización, si existiera, no he logrado encontrarla todavía. Ahí confluyen los términos municipales de Añora, Dos Torres y Pozoblanco. Al sur se encuentra el "trifinio del Cuzna", que aún no me he decidido a explorar, donde se juntan los territorios de Añora, Pozoblanco y Alcaracejos. Finalmente, al oeste nos encontramos con el "trifinio del Guadarramilla", donde convergen los términos de Añora, Dos Torres y Alcaracejos. Es el único hito terminal de los tres que, de momento, tengo localizado.

Al igual que otras cruces delimitadoras del término municipal de Añora con Dos Torres, se trata de una pequeña cruz incisa en un afloramiento rocoso situado en medio de un camino, resultando milagroso que no haya desaparecido ya víctima de la maquinaria reparadora de las vías pecuarias. Se encuentra en el cruce del camino de Dos Torres a Alcaracejos con el antiguo camino de Añora a Villaralto (el desvío del trazado de dicho camino en este tramo ha facilitado el mantenimiento del hito). El camino de Añora en dirección a Villaralto se encuentra abandonado a partir de este punto, aunque se conserva su trazado.

Ubicación del trifinio del Guadarramilla.

Camino de Añora a Villaralto a partir de su cruce con el camino de Dos Torres a Alcaracejos.